27/10/26

EVANGELIO MIERCOLES 28-10-2026 SAN LUCAS 6, 12-19 XXX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.

Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

                          Palabra del Señor

REFLEXION

Comentando este pasaje, el teólogo Bruno Forte decía: «La lista de los Doce nace de la noche de oración del Hijo con el Padre. Esto nos recuerda que la sucesión apostólica no es una mera transmisión de poderes burocráticos, sino una corriente espiritual que fluye desde el corazón de la Trinidad para el servicio del mundo.» Es desde esa intimidad con el Padre que Jesús llama, elige y envía.

La elección del Señor rompe los esquemas porque elige personas con buenos deseos, dones y cualidades, pero al mismo tiempo con grietas, contradicciones y miedos, no son perfectos sino un grupo que está llamado a ser comunidad  de personas imperfectas que deberán aprender a tolerarse, perdonarse y trabajar juntas. El Maestro con paciencia, tiempo y pedagogía les ayudará a ser instrumentos del Dios de la misericordia.

Es el Señor que los hace bajar al llano de la vida cotidiana,  y los impulsa a ponerse en medio de los anhelos, deseos y sufrimientos del mundo para compartir la fuerza que él nos trae. Ayer como hoy el mundo necesita esta fuerza que a todos puede sanar.

En una realidad herida por tantas injusticias y sufrimientos, hacer memoria de los apóstoles puede ayudarnos a renovar nuestra vida en Dios e impulsarnos a compartir la fuerza sanante del Evangelio.

Fray Edgardo César Quintana O.P.

Fray Edgardo César Quintana O.P.
Casa del Stmo. Cristo de la Victoria (Vigo)

26/10/26

EVANGELIO MARTES 27-10-2026 SAN LUCAS 13, 18-21 XXX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, decía Jesús:
«¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?

Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».

Y dijo de nuevo:
«¿A qué compararé el reino de Dios?

Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».

                       Palabra del Señor

REFLEXION

Puede sorprendernos pensar en el Reino con las imágenes que nos propone san Lucas en el Evangelio que hoy meditamos. Intuitivamente, imaginamos algo grande en extensión, en complejidad, en nobleza. Algo importante, sin duda, según las proyecciones humanas al respecto.

Las parábolas de Jesús nos introducen en la nueva dinámica del Reino en la que ya no sirven nuestras viejas proyecciones, ni las leyes ni las normas que nos habían ofrecido explicaciones y seguridad. El Reino es expansión de una nueva conciencia.

En vida de Jesús sucedieron signos extraordinarios que los cristianos de hoy seguimos conociendo a través de los relatos evangélicos: los ciegos ven, los lisiados recuperan la movilidad de sus miembros, a los mudos se les suelta la lengua, a los que el mal mantiene encadenados son liberados y pacificados, los señalados como pecadores, son perdonados. Los milagros de Jesús son manifestación del poder de Dios, de la presencia del Reino, y nos animan a cambiar de vida y a instalarnos en la nueva perspectiva.

Hoy san Lucas no narra uno de esos milagros ¿O sí? Vemos la expansión del Reino en pequeños milagros que ocurren ante nuestros ojos todos los días; en la transformación de la diminuta semilla de mostaza en arbusto que cobija nueva vida y de algo más pequeño aún: el hongo microscópico que fermenta el pan que nos alimenta.

El Reino nos transmite una sabiduría antigua y nueva, como diría san Agustín, que no es la que utilizamos ni en nuestros análisis ni en nuestros juicios humanos. 

¿Necesitamos limpiar nuestra mirada para ver el Reino? ¿Necesitamos desprendernos de algo más que de imágenes guardadas en nuestra memoria?

Dña. Micaela Bunes Portillo O.P.

Dña. Micaela Bunes Portillo O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Santo Domingo (Murcia)

Soy laica dominica con promesa definitiva desde hace más de dos lustros. Soy viuda y madre de un hijo maravilloso y estoy licenciada en Filosofía y Doctora en Pedagogía. Ejerzo como profesora universitaria especializada en formación docente en enseñanzas regladas. Mi profesión y mi vocación conforman una unidad. El estudio es mi tarea y a él me entrego con alegría y mucha gratitud. También acompaño a personas con problemas de adicciones que me han mostrado rostros humanos desfigurados en los que aprender a reconocer el amor con el que han sido amados

25/10/26

EVANGELIO LUNES 26-10-2026 SAN LUCAS 13, 10-17 XXX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
«Mujer, quedas libre de tu enfermedad».
Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:
«Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado».
Pero el Señor le respondió y dijo:
«Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar?
Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?».
Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

                          Palabra del Señor

REFLEXION

Lucas nos presenta a una mujer que lleva dieciocho anos encorvada, incapaz de levantar la mirada y el mismo evangelista dice que Jesús la ve, la llama y la devuelve a su dignidad. Antes de que ella le pida nada, Jesús ya se ha detenido ante su sufrimiento. Nuestro Dios no mira nuestras enfermedades – del cuerpo o del alma – con indiferencia, sino que se acerca, toca y libera.

Sin embargo, el Evangelio nos presenta algo profundamente humano en este gesto de Jesús. Jesús no ve solamente una enfermedad, sino una mujer, una persona, una hija. Allí donde los demás ven una norma a defender, Él descubre una persona que necesita ser amada.

También la primera lectura nos invitaba a ser bondadosos, compasivos y a caminar como hijos de la luz. Ahora comprendemos mejor qué significa ser luz es aprender a mirar como Jesús, reconocer la dignidad del otro y no permitir que nuestras normas, prejuicios o indiferencias pesen más que su sufrimiento.

Quizá también nosotros caminamos encorvados por dentro: por el miedo, por las culpas, por un pecado recurrente, por las palabras o acciones que no podemos olvidar. Cristo no viene a reprochar nuestra postura, sino a ofrecer la posibilidad de alzar la mira y recobrar dignidad.

La mujer, una vez liberada, glorifica a Dios, porque cuando alguien nos ayuda a levantarnos, la esperanza vuelve a tener rostro. 

¿A quién necesito mirar hoy con los ojos de Jesús para ayudarle a recuperar la dignidad, la esperanza y la alegría de vivir?

Fr. Jose Manuel Silva

Fr. Jose Manuel Silva
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Nací en Perosinho, un pueblo de Vila Nova de Gaia, en Portugal, en 1992. Tomé el hábito en Sevilla, en 2014. Terminada la licencia en Teología (Universidad Catolica Portuguesa - Lisboa), fui destinado al Convento de Cristo-Rei, en Oporto en 2019. Colaboré, como Promotor, en vários proyectos de la Pastoral Vocacional, Juvenil y Universitaria. En 2026, fui destinado al Convento de San Pablo y San Gregorio de Valladolid y actualmente a Sevilla donde soy Vicario Parroquial de San Jacinto.

24/10/26

DOMINGO 25 DE OCTUBRE TRIGESIMO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 




Nos encontramos exactamente a un mes del final del año litúrgico. Decir final de algo, especialmente si hablamos de la vida, conlleva casi inevitablemente el ejercicio de comenzar a hacernos preguntas. A propósito de ello, el evangelio de este domingo trae consigo una pregunta fundamental que, si bien no nace del deseo genuino de un fariseo por conocer lo más importante de lo que contiene la Ley, es ocasión propicia para Jesús señalar aquello de lo cual pende toda ella: el amor.

El amor a Dios sobre todas las cosas, sin reserva, y al prójimo como a uno mismo. Ya decía San Juan de la Cruz en sus Dichos de amor y luz que “al final de la vida se nos examinará en el amor”. Es decir, se nos examinará en nuestras relaciones, desde dónde hemos forjado nuestros vínculos, con Dios, conmigo mismo y, por consiguiente, con los demás.

Así, tanto la primera como la segunda lectura de este domingo son, por así decirlo, el retrato hablado sobre cómo han de establecerse nuestras relaciones con el prójimo desde el amor. Un amor que es exigente y radical —¡qué amor auténtico no lo es! —como la misma encarnación de Dios en nuestra historia humana.

Fr. Ramón Alberto Núñez Holguín O.P.

Fr. Ramón Alberto Núñez Holguín O.P.
Convento de Sto. Domingo (Santo Domingo, Rep. Dominicana)

Soy fraile dominico y sacerdote nacido en Santo Domingo, República Dominicana. Ingresé en la Orden de Predicadores en el año 2007 y fui ordenado sacerdote en el año 2015. He cursado estudios de Filosofía y Teología en Santo Domingo. Realicé un Máster en Teología Moral y Pastoral y en Bioética por la Pontificia Universidad de Comillas (Madrid). Actualmente, curso la maestría en Terapia Familiar en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (República Dominicana). Soy director del Centro de Teología Santo Domingo de Guzmán (República Dominicana), director del Prenoviciado en República Dominicana; profesor en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (República Dominicana) y en el Centro Intercongregacional de Formación Religiosa (CIFRE).

LECTURAS DOMINGO 25-10-2026 TRIGESIMO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 22, 20-26

Esto dice el Señor:
«No maltratarás ni oprimirás al emigrante, pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.
No explotarás a viudas ni a huérfanos. Si los explotas y gritan a mí, yo escucharé su clamor, se encenderá mi ira y os mataré a espada; vuestras mujeres quedarán viudas y vuestros hijos huérfanos.
Si prestas dinero a alguien de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero cargándole intereses.
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo».

                         Palabra del Señor

Salmo

Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R/.

Dios mío, peña mía, refugio mío,
escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R/.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu ungido. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 5c-10

Hermanos:
Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien. Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de una gran tribulación, con la alegría del Espíritu Santo. Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
No solo ha resonado la palabra del Señor en Macedonia y en Acaya desde vuestra comunidad, sino que además vuestra fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la visita que os hicimos: cómo os convertisteis a Dios, abandonando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.

                         Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Éxodo 22, 21-27: La religión defiende a los pobres

 Esta lectura del Éxodo no es homogénea, entre otras razones, porque se trata de un conjunto de prescripciones del famoso Código de la Alianza (Ex 20,22-23,19), que, con el Decálogo (Ex 20,1-17), pretende dar una identidad propia al pueblo que ha salido de Egipto. En ese código podemos rastrear leyes antiguas en las que todavía se perfilan las costumbre y tradiciones de los clanes y familias, probablemente del tiempo de los Jueces (s. XII), como la de los pueblos circunvecinos y otras mucho más recientes. La preocupación social es manifiesta. En el caso de la lectura de este domingo podemos subrayar un denominador común: el cuidado de los más necesitados: huérfanos, viudas y pobres. Aparecen, pues, las exigencias de un Dios misericordioso.

 El mundo de las leyes es muy complicado, tanto por su origen, como por su significación. Así, el problema del préstamo y la usura obliga a promulgar leyes como las de nuestra lectura. Son leyes éticas que todos los pueblos y culturas se han dado para poder convivir. En el caso del Antiguo Testamento, de la ética veterotestamentaria se pretende que el hombre actúe en presencia de Dios. El hecho de que estas prescripciones se hayan establecido en el contexto de la Alianza de Dios con su pueblo le dan una dimensión religiosa y teológica incuestionable: se nos muestra cómo puede realizarse la comunión con Dios en la existencia de los humildes y con el prójimo necesitado.

 

IIª Lectura: Tesalonicenses (1,5-10): Dios es nuestra vida, no un ídolo

 Se prosigue con la carta a los Tesalonicenses la lectura continua de la misma, que comenzaba el domingo pasado. El pasaje está lleno de afirmaciones teológicas que muestran, sin duda, lo que Pablo ha trasmitido a esta comunidad con alma, corazón y vida. Muestra una seguridad asombrosa en la fe de esta comunidad nueva, ejemplo para las provincias romanas de Macedonia y Acaya, cuando han debido llevar a cabo una «catarsis» que no es otra que abandonar a los ídolos por el Dios vivo y verdadero. Esto, dicho así, es como el día y la noche, como el ser y la nada, pero para ello hay que cerrar los ojos y no caer en el abismo. Esta es la fe cristiana en su esencia que hace crecer la palabra de Dios como lo que es, nada de palabras vacías, sino palabra de vida, de luz, de profundidad que tiene su tono más alto en aceptar la resurrección de Jesucristo y la nuestra.

 Hoy, que tanto se tiene en cuenta la "interculturalidad" o más todavía la interculturalidad religiosa, no deberíamos avergonzarnos de estas afirmaciones de "abandonar" los ídolos y los dioses paganos. Porque todo aquello que no ofrece vida verdadera al cualquier persona no puede ampararse en el diálogo "intercultural". El cristianismo paulino es un reto, una llamada a la esperanza. Pronto serían acusados los cristianos de creer en "una depravada superstición llevada hasta el exceso"; el exceso era el amor por los hombres que fundamentaban en un "crucificado" (¡inaudito!) que vive una vida nueva y está presente con los suyos para transformar el mundo. Los ídolos, se quiera o no, los fabrican los hombres y no tienen corazón, no acompañan, ni se inmutan. Los cristianos no fabricaron un ídolo, sino que dieron un salto a la vida nueva en ese crucificado que es el Señor. En eso consiste la acusación de "superstitio" que los "aristócratas" romanos combatieron con su pluma.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 25-10-2026 SAN MATEO 22, 34-40 XXX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a
prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».
Él le dijo:
«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de Mateo de este domingo nos ofrece la disputa sobre el mandamiento más importante. Sabemos que se unen o se juntan dos textos Dt 6,5 y Lv 19,18 que eran citados frecuentemente en discusiones éticas rabínicas, pero la idea de unirlos tan estrechamente a manera de resumen de toda la Ley y los Profetas fue una idea creativa no solamente brillante, sino, de nuevo, profética, como sucede en todas estas disputas concluyentes en Jerusalén. Lo que asombra en el texto evangélico es la seguridad soberana con que afirma que no hay preceptos como estos, porque en ellos se apoya toda la ley y los profetas. El texto dice que el amor al prójimo es "semejante" (homoía) al primero, dando a entender un orden lógico, pero sin disminuir su importancia. Es más, aquí Jesús nos está llevando a la conclusión de que aunque Dios no es el hombre, lo que podemos llamar la experiencia del amor no es distinta, aunque sean distintos los objetos o las personas amadas. Lo que le da gloria a Dios, precisamente, es que amemos al hombre como lo amamos a El; tendríamos que decir que no es posible amar a Dios más que al hombre.

 Todo lo que no sea eso, evangélicamente hablando, es una falacia. Ya lo veía así el autor de la 1ª Jn 4 donde plantea con una radicalidad teológica inigualable lo que es la identidad cristiana del amor. Si Dios nos ha amado, entonces, entre otras cosas, no se dice que debemos amarlo a El, sino que debemos amarnos los unos a los otros. Es verdad que Dios quiere ser amado, necesita ser amado, como lo necesitamos cada uno de nosotros. Y es desde esa dimensión religiosa desde la que hablaba Jesús, quien con su predicación y con su praxis se empeñó tanto en descubrir a Dios como Abba, porque él y nosotros lo necesitamos así.

 Por lo tanto, la praxis evangelizadora de Jesús nos descubre un Dios nuevo y a la vez, y por ello mismo, nos descubre un hombre nuevo. Es verdad que Jesús de Nazaret lo descubrió desde Dios. Esto es absolutamente irrefutable. Esta fontalidad nos expresa pues, que evangelizar es humanizar en todos los órdenes y desde todas las perspectivas. Jesús hizo coincidir con su evangelización la gloria de Dios y la del hombre. El hecho, pues, de que hoy se insista tanto en la humanización no depende de que vivimos en el siglo en el que el hombre está enamorado de sí mismo, de lo que ha hecho y de lo que tiene que hacer, sino que la misma esencia de la fe y de la identidad cristiana, en el Nuevo Testamento como totalidad, son todavía mucho más humanizantes y humanizadoras que lo que hoy se nos propone.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

23/10/26

EVANGELIO SABADO 24-10-2026 SAN LUCAS 13, 1-9 XXIX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.

Jesús respondió:
«¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».

Y les dijo esta parábola:
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador:
“Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.

Pero el viñador respondió:
“Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

                            Palabra del Señor

REFLEXION

Ese camino de crecimiento encuentra una gran dificultad, un gran error que extravía al hombre. En los tiempos de Jesús (y en el nuestro también) existía la creencia de que las desgracias eran castigo de Dios por los pecados cometidos. En el evangelio le plantean a Jesús una situación de muerte violenta e indigna, provocada por la crueldad del hombre en un contexto de humillación religiosa. Y el mismo Jesús añade otro ejemplo desgraciado de muerte inesperada tras el derrumbe accidental de una torre.

Enfermedades, muertes violentas, accidentes…todavía hay quien dice hoy “Dios mío… ¿Qué hecho yo para merecer esto?”. San Pablo ha expresado en la primera lectura estas formas equivocadas de entender a Dios como la imagen de unos niños sacudidos por las olas y llevados por el viento hacia el error.

Jesús responde a esta creencia que le plantean sus paisanos diciendo que esa manera de ver estos sucesos es un error que paraliza al hombre y le hace estéril, como la higuera que no da frutos. Con esos pensamientos no se puede vivir como hijos de Dios, así no se puede celebrar la vida ni ayudar a los demás. La alegría de vivir y la fraternidad quedan sepultadas bajo los escombros de la desgracia, y eso no es lo que Dios quiere para sus hijos. ¡¡ Qué triste vivir esta vida aturdidos pensando que las desgracias de nuestras vidas son un castigo de Dios y finalmente presentarse ante Él resentidos por esta idea…¡¡

Pero Jesús no se centra en lo morboso. A continuación usa la imagen sencilla y familiar de una higuera para hablar de frutos, de vida y de cuidados. Y así explica que es necesaria la conversión; es necesario cambiar la mirada y comprender que Dios no castiga. Dios siempre espera y da la oportunidad de que demos fruto. La conversión debe dar fruto (si no es así no es una verdadera conversión) y el fruto que da la conversión es tener confianza en Dios. Y para eso siempre hay tiempo. Dios siempre está dispuesto a esperar el fruto de la conversión. Nunca da a nadie por perdido. El dueño de la higuera llevaba tres años esperando el fruto, y va a esperar uno más, cuidando de la higuera, abonándola, cavando alrededor. Dios siempre espera un año más, cuidando de la higuera. Nunca la corta, porque espera que, a pesar de las dificultades y desgracias de esta vida, sigamos confiando en Él como un niño pequeño confía en su padre.

Con la alegría de sabernos mimados por Dios y de comprender que la conversión merece la pena, el salmista expresa en otra imagen el final de ese camino de conversión como la llegada gozosa a la Jerusalén celestial, donde se hará justicia.

 Centro de Predicación Bíblico Pastoral

Centro de Predicación Bíblico Pastoral
Convento de San Valentín de Berrio Ochoa (Villava)

Centro de Predicación Bíblico Pastoral de los Dominicos de Villava en Navarra, España

22/10/26

EVANGELIO VIERNES 23-10-2026 SAN LUCAS 12, 54-59 XXIX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:

«Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede.

Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?

Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.

Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».

                         Palabra del Señor

REFLEXION

Esta es también la llamada que Jesús nos hace hoy. Y lo hace partiendo de nuestra manera habitual de proceder: nos gusta opinar, juzgar y, muchas veces, asegurar que esto o aquello va a suceder realmente.

Vivimos en un tiempo en el que todos parecemos saber de todo y en el que, con frecuencia, nos posicionamos de manera categórica. Jesús, sin embargo, nos cuestiona de forma incisiva. Nos invita a mirar más allá de nuestras certezas y a reconocer que quizá se nos están escapando aspectos importantes de la realidad que vivimos, así como la capacidad de discernir qué es verdaderamente justo.

Es una llamada exigente al diálogo, al discernimiento y a la búsqueda de soluciones que impliquen también a las otras personas, especialmente a aquellas con quienes tenemos dificultades o con quienes sentimos que tenemos «cuentas pendientes». Jesús nos presenta esta actitud como algo decisivo, porque nuestras decisiones tienen consecuencias y de ellas puede depender que una situación avance hacia la reconciliación o hacia el conflicto.

No basta, por tanto, con interpretar lo que sucede desde nuestras propias categorías. Estamos llamados a leer el tiempo presente con una mirada evangélica, buscando qué nos pide Dios en cada circunstancia y cuál puede ser el camino que conduce a la verdad, a la justicia y a la reconciliación.

Al hilo de ambas lecturas

El salmo de hoy nos recuerda que también nosotros somos «la generación que busca al Señor». La Palabra nos muestra el camino del discipulado: vivir según la vocación a la que hemos sido convocados; vivir la fe en medio de la diversidad que nos caracteriza; discernir el tiempo presente sin perder de vista aquello que es verdaderamente importante; y buscar que prevalezca lo justo según los criterios de Dios.

El Dios que buscamos es quien sabe aunar misericordia y verdad. Y quizá este sea uno de los grandes desafíos de nuestro seguimiento de Jesús: aprender a vivir la verdad sin perder la misericordia, y ejercer la misericordia sin renunciar a la verdad.

Hna. Ana Belén Verísimo García

Hna. Ana Belén Verísimo García
Dominica de la Anunciata

Nacida en Vigo – España, crecí en la vida de fe en mi parroquia: El Cristo de la Victoria, dinamizada pastoralmente por frailes dominicos y hermanas dominicas de la Anunciata. Muy joven soy enviada al Brasil, experiencia que me desafió culturalmente, me enriqueció y transformó como mujer, creyente y dominica. Junto con mis hermanas de comunidad fui enviada a diferentes servicios para anunciar el Evangelio y también favorecer y acompañar procesos de crecimiento en dignidad. Quiero destacar la misión realizada en diversos centros sociales cuyo objetivo era el atendimiento de niños y adolescentes, así como a sus madres, todos ellos de contextos sencillos y sin oportunidades; las clases en las escuelas públicas, el acompañamiento a la Pastoral del Menor y el compromiso y coordinación nacional de la Red “Um Grito pela Vida” – iniciativa intercongregacional contra la trata de mujeres y niñas. Actualmente soy la Priora General de mi Congregación.

21/10/26

EVANGELIO JUEVES 22-10-2026 SAN LUCAS 49-53 XXIX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!

¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división.

Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».

                          Palabra del Señor

REFLEXION

Este Evangelio es de esos que a primera vista nos deja desconcertados. Las palabras de Jesús nos sorprenden porque expresan algo que parece contradictorio con el mensaje de paz que anunciaron los ángeles en su nacimiento: “Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres…”  y con su saludo después de su Resurrección: “Paz a vosotros…”.

Ahora nos dice que no ha venido a traer paz sino división. Y esto que parece absurdo en cierra una verdad más honda, porque la persona de Jesús, las exigencias de su mensaje, no nos dejan indiferentes, nos obliga a tomar parte o estamos a favor o en contra. Y puede ser que en una misma familia haya de los dos bandos y eso pueda ser punto de desencuentro entre ellos. A simple vista la paz familiar se puede ver alterada, pero la verdadera paz es la que se comenta en la verdad y en el respeto al otro, y a eso es a lo que nos invita Jesús.

Jesús nos habla también de su deseo de que la tierra arda, pero el fuego al que se refiere es el fuego de su amor, no un fuego destructor, sino un fuego que reconstruye a las personas y posibilita la aparición de un mundo nuevo.

Hay una oración para invocar el Espíritu Santo que dice así: “Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu Amor”. Porque el amor es fuego que destruye lo que nos aparta de Dios, que purifica nuestros corazones para que nuestros deseos estén orientados según su Voluntad. Y si los corazones de todos los hombres estuvieran llenos de este fuego de amor, de este amor que es fuego, que diferentes serían las relaciones entre las personas, que distintos los criterios a la hora de tomar las decisiones importantes… poco a poco se iría apareciendo un mundo nuevo, más acorde con el diseño de Dios.

 MM. Dominicas

MM. Dominicas
Monasterio de Santa Ana (Murcia)

20/10/26

EVANGELIO MIERCOLES 21-10-2026 SAN LUCAS 12, 39-48 XXIX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Pedro le dijo:
«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo:
«¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?

Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.

El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.

Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

                          Palabra del Señor

REFLEXION

Esta parábola parece estar pensada para los responsables de las comunidades que, en la larga espera escatológica, podían ser fieles a su misión de cuidar la fe y la esperanza de los hermanos o abandonarse y tomarse a sí mismos como señores. Vivir como servidor cercano o como dominador altivo es la alternativa de cualquier pastor.

Jesús deja sin respuesta la pregunta de Pedro: ¿has dicho esto por nosotros o por todos? Así queda la cuestión abierta y, desde la sensibilidad eclesial actual, podemos interpretarlo como algo que se dirije a cualquier bautizado, a cualquier seguidor de Jesús y servidor de los hermanos.

En la Iglesia todos somos responsables de todos. Pero no siempre vivimos con conciencia y exigencia nuestra responsabilidad. Esto nos plantea a cada uno la exigencia de la vigilancia.

¿Qué es esto de la vigilancia? Puede ayudarnos a comprenderlo su significado castellano y sus sinónimos que son: mantener la atención, estar en alerta, sostener el control o extremar el cuidado. Algo que se resalta aún más si tenemos en cuenta sus antónimos, que son negligencia, abandono o desatención. Es cierto que podemos estar vigilantes a lo que sucede fuera de nosotros, pero lo que a Jesús le importa es la tensión moral que nos permite mantener la lucidez en la ambigüedad de nuestros movimientos.

El Señor nos aconseja estar vigilantes porque en la vida es necesario. Al contrario que en las películas del oeste, en la vida no hay buenos y malos. Todos y cada uno somos moralmente ambiguos. Como dijo la novelista Almudena Grandes, “todos los seres humanos somos capaces de lo mejor y de lo peor”.

Vvimos vigilantes cuando desarrollamos lo mejor de nosotros mismos y controlamos lo peor, aquello con lo que hacemos el mal. Nos situamos así en la línea de lo bueno y lo benevolente, de lo pacífico y lo pacificador, de lo santo y lo santificante.

La vigilancia no tiene que ver con el temor, como a veces tristemente interpretamos, sino con la alegría de la venida del amigo, tanto más alegre cuanto más inesperada. 

PARA SEGUIR REFLEXIONANDO

¿Vives como alegre novedad, y no solo como aburrida inercia, ser heredero de Dios y coheredero con Cristo? ¿Qué matices añade esto a la vida cristiana? ¿Cómo vives la “vigilancia”: con temor o con alegría?

Fray Fernando Vela López O.P.

Fray Fernando Vela López O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

Soy sacerdote dominico nacido en Madrid, España. Cuando terminé los estudios de lo que entonces se llamaba Maestro de Enseñanza Primaria ingresé en la Orden, siguiendo en ella la formación filosófica y teológica. Más tarde me licencié en Estudios Eclesíasticos y logré el doctorado en Filosofía, preocupado fundamentalmente por la problemática de la persona en el pensamiento actual. Ordenado sacerdote, he ejercido el ministerio en la educación y en la docencia en las enseñanzas medias y universitarias, en Perú y Cuba, en la formación online en las plataformas digitales de los Dominicos y en diversas publicaciones. He sido formador de los frailes jóvenes. He trabajado en Misioneros Dominicos-Selvas Amazónicas, conociendo sobre el terreno los puestos de misión. En cuanto ha sido posible, he participado también en la predicación homilética y de ejercicios espirituales, retiros y conferencias a jóvenes y mayores, religiosos y laicos