13/2/26

EVANGELIO SABADO 14-02-2026 SAN LUCAS 10, 1-9 V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.

No andéis cambiando de casa.

Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, en ella y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”».

                              Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús sigue con la actividad de predicar el Reino de Dios aquí en la tierra. De alguna manera se vuelca en hacer visible la realidad del rostro del Padre, la realidad de la compasión y la ternura por la humanidad que anda un poco descarriada, sin rumbo, sin ilusiones o norte que centren su existir.

Lucas presenta este envío misionero que Jesús hace al discipulado. Congrega a "setenta y dos" y les manda ponerse en camino. Les anima a que sean capaces de prepararse para una misión que es compleja. Jesús quiere un grupo de discípulos capaces de la entrega total de la vida para cambiar la realidad que impera, que en muchos contextos es realmente desgarradora.

Por ello, es significativo, la comparación de elementos que emplea: "cordero, lobo". Un par de contrarios con una gran densidad a la hora de entender la fe, el proyecto del Reino de Dios y la complicación que tiene la misión.

Pares de contrarios entretejidos en la historia de la humanidad desde siempre. Grupos que viven escenarios de luz y otros de sombras. Grupos que viven en las tinieblas y otros en la luz. Grupos que reciben con gusto la Palabra de Dios y otros que la rechazan. Grupos que viven marginación, sufrimiento, pobreza, indiferencia, hambre, sed, violencia… Y otros que viven derrochando, sin sensibilidad alguna para valorar el sentido de las cosas, que explotan, extorsionan, manipulan, usan a las personas: "corderos o lobos". De alguna manera se puede catalogar así dicha simbología.

La esencia del grupo convocado y enviado por Jesús no es otra cosa que el servicio. Aparece también la palabra "obrero". Ese enviado debe realizar la misma tarea que Jesucristo, que nos dejó un dibujo fiel del rostro del Padre compasivo.

"Cordero" es el animal que se emplea para el sacrificio en el templo. Del cual, se dan unas categorías de mansedumbre, humildad, inocencia, sin mancha, que rápidamente pasaron a representar el sacrificio de entrega total que hace Cristo por la humanidad. El Cordero por antonomasia al cual debemos imitar los cristianos.

Jesús en Getsemaní tiene una lucha humana importante: dolor y sufrimiento, frente a cumplir la voluntad de Dios. La invitación que Jesús hace es a imitar su propia entrega. La donación total de la vida como fuente plena de sentido. No tener reservas ningunas a la hora de anunciar el Reino de Dios.

Esta actitud lleva consigo la impronta del testimonio de vida. Coherencia, fidelidad y exigencia: "El celo de tu casa me devora" (Jn 2,17).

La radicalidad del seguimiento hará que otros se cuestionen el sentido de la entrega. La vivencia profunda de la fe hace cuestionarse a los demás y que cambien la dureza del corazón.

Eso es lo que hace el cordero frente al lobo. El lobo continuamente pone excusas, se burla, se ríe, critica todo lo que hace el cordero. Sin embargo, no es capaz de cambiar la pobreza de su vida. El cordero debe de llevar al lobo a su terreno para que comprenda la grandeza del Reino de Dios y el sentido profundo de la fe en Jesucristo.

Por ello, la nota clave, de la que habla Jesús es la «paz» símbolo de reconciliación universal. Símbolo perfecto del Génesis en el equilibrio de la creación: «Y vio Dios que todo era bueno». Lo que nos anuncia el profeta Isaías, que espera toda la humanidad: «Nadie causará daño ni estrago por todo mi monte santo» (Is 11,9).

Aquí llega la función del obrero que, mediante la predicación, siendo vocero de Dios, es capaz de llenar de conocimiento al auditorio. Es decir, tratar de reconciliar los dos «animales», cordero y lobo, para que vivan en plenitud la paz deseada.

Una humanidad que entienda el proyecto de Jesucristo para buscar los caminos de la paz, la compasión, el bien común, la belleza y la vida, que todos llevamos dentro. Así lo expresa bellamente san Pablo como ideal a la comunidad: «Pero, cuidado, pues mordiéndoos y devorándoos unos a otros acabaréis por destruiros mutuamente» (Gál 5,15).

 

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega)

Soy fraile dominico. Nací en Gorafe un pequeño pueblo de Granada, de una familia humilde y cristiana en la cual viví los valores fundamentales que sostienen mi vida. Eso va unido a la gente de mi pueblo, también sencilla y trabajadora, que tiene una forma particular de vivir y forjar su carácter. En ese ámbito fui descubriendo la experiencia del amor de Dios en mi vida y la vocación. A través de la vida contemplativa, en el Monasterio de la Santísima Trinidad de Baza, descubrí la Orden de Predicadores. De Nuestro Padre santo Domingo me llama mucho la atención su compasión y el ser un enamorado de la Palabra de Dios. Entré en la Orden el 15 de septiembre de 2013 y actualmente soy coordinador de la pastoral juvenil y vocacional.

EVANGELIO VIERNES 13-02-2026 SAN MARCOS 7, 31-37 V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.

Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.

Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
«Effetá» (esto es: «ábrete»).

Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.

Y en el colmo del asombro decían:
«Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

                    Es palabra del Señor

REFLEXION

El evangelio presenta a Jesús realizando un gesto profundamente humano y cercano. Ante un hombre sordo y con dificultad para hablar, no actúa a distancia ni con solemnidad pública. Lo aparta de la gente, lo toca, suspira y mira al cielo. Es una escena íntima, casi terapéutica, donde el cuerpo, el tiempo y la relación tienen un lugar central. Jesús no tiene prisa: se acerca, crea un espacio seguro, personal, donde la sanación puede acontecer.

La palabra clave es sencilla y poderosa: «Effetá», ábrete. No es solo una orden física, sino una llamada existencial. Ábrete a la relación, a la palabra, a la comunicación y a la vida que circula entre las personas y con Dios. La sordera y la mudez no son solo discapacidades individuales; en el evangelio representan también la dificultad para escuchar a Dios y para anunciarlo con verdad. Cuando se pierde la escucha, la palabra se empobrece y la fe se vuelve muda.

Resulta significativo que este milagro tenga lugar en territorio pagano, en la Decápolis. Jesús abre oídos y lenguas más allá de las fronteras religiosas, culturales o identitarias. Donde parecía no haber pertenencia, brota la alabanza: «Todo lo ha hecho bien». Es casi un eco del Génesis, como si la creación comenzara de nuevo allí donde alguien recupera la capacidad de escuchar y de hablar, de entrar en relación.

El gesto de Jesús responde, en el fondo, al drama descrito en la primera lectura y en el salmo. Frente a un pueblo que no escucha, Jesús crea espacios de apertura. Frente a corazones cerrados, pronuncia una palabra que libera. Donde la incomunicación genera ruptura, él restaura la relación y devuelve la posibilidad de encuentro.

También hoy podemos estar rodeados de palabras y ruido y, sin embargo, ser sordos, o hablar mucho y no decir nada. A veces nos hemos cansado de escuchar, de esa escucha verdadera que implica el corazón y no solo el oído. Y sin escucha no hay comunicación auténtica, y sin comunicación no hay comunión. La Palabra nos recuerda que la fe se juega también en la calidad de nuestros vínculos.

El evangelio nos invita a dejarnos tocar por Jesús, a permitirle entrar en nuestras zonas bloqueadas, en aquello que no sabemos expresar o no queremos oír. Solo quien se deja abrir puede convertirse en testigo. Tal vez por eso, aunque Jesús pide silencio, la gente no puede callar. Cuando alguien ha experimentado que Dios le devuelve la voz y la escucha, la alegría se desborda y se vuelve anuncio.

 

Para la oración personal nos preguntamos:

¿Qué necesito hoy que Jesús «abra» en mí?

¿ A quién me cuesta escuchar, y qué palabra espera Dios que yo pronuncie con verdad y compasión?

Sor Gemma Morató i Sendra

Sor Gemma Morató i Sendra
Dominica de la Presentación

Soy Dominica de la Presentación, de Barcelona, y me dedico especialmente a la comunicación, la educación y el acompañamiento a la vida religiosa a través de charlas, talleres y ejercicios espirituales. Doctora en Humanidades, teóloga y periodista, he destinado gran parte de mi vida a la enseñanza universitaria, la reflexión teológica y la predicación. Mi trayectoria combina una amplia experiencia en comunicación, docencia e investigación, siempre desde una mirada abierta, humanista y crítica. Imparto asignaturas de comunicación, moral, pastoral y vida religiosa en distintas universidades. También coordino y dirijo proyectos pastorales de diferente índole, como el Proyecto María, Reina de la Paz en Barcelona, y desarrollo la presencia digital de mi Congregación a nivel internacional.

11/2/26

EVANGELIO JUEVES 12-02-2026 SAN MARCOS 7, 24-30 V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.

Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.

Él le dijo:
«Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

Pero ella replicó:
«Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».

Él le contestó:
«Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».
Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

                    Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús va a la región de los que no le reconocen y tampoco quiere hacerse notar, pero se enteran y su presencia suscitará en sus "enemigos" insultos y desprecios, porque están satisfechos o quizás porque tienen miedo de desestabilizar su vida. Aún son ricos de sus pensamientos y eso les hace rechazar a Cristo.

La mujer del pasaje en cambio, era pobre, absolutamente necesitada, impotente ante su realidad, llena de problemas, angustias y necesidades, por eso fue a buscarlo y se echó a sus pies.

El postrarse no se debe a ideas o razones. Acercarse a Cristo procede del amor más puro, del deseo absoluto del bien para quien amas de verdad, en este caso una hija. Procede de experimentar la total impotencia y "conocer" al que lo puede todo. Ahí llega el creer.

¿Es interés? ¡Más bien es instinto y Gracia! 

Era una mujer pagana y aún así le rogaba. La primera respuesta de Cristo es de rechazo: "deja que se sacien primero los hijos"... los de mi Reino, los que me reconocen... pero a la mujer no le importa la respuesta, la humillación, el improperio indirecto, porque en ella puede más el amor a su hija. Nada puede frenar al corazón que necesita y que no tiene nada que perder, porque está en juego lo que más quiere. Ante eso, lo demás pierde fuerza.

Con mirada de fe, también de eso se vale la Providencia que nos guía y va conduciendo a que se haga en nosotros la Voluntad de Dios. Es la Gracia, la Presencia de Cristo vivo, la que nos hace contestar sorprendentemente confiados: "también los perros comen las migajas..."

¡Admirable palabras y reacción de Cristo ante esta mujer creyente! Es esa "fe" la que que le "obliga" a sanar a la hija, como Él mismo prometió: "el que crea con fuerza, hará mover una montaña". Y la fe de esta mujer conmovió al mismo Cristo.

 

¿Qué nos pasa? ¿Cómo son nuestros deseos y nuestro amor? Estamos apresados y nos mantenemos ahí, esperando... ¿qué?  

Sor Inés Carmen de la Fuente Ruiz O.P.

Sor Inés Carmen de la Fuente Ruiz O.P.
Monasterio de San Blas (Lerma, Burgos)

Nací en Lerma hace 65 años, estudié Magisterio en Burgos y trabajé brevemente en Educación Especial, donde descubrí que “de los pequeños es el Reino de los Cielos”. Asistí a la Facultad de Teología para laicos y participé en grupos de oración de la Renovación Carismática. Y aunque crecí cerca de la comunidad de monjas de Lerma, fue Jesús quien me enamoró profundamente y dio sentido a mi vocación en un retiro organizado por ellas, dónde comprendí que aquí se colmarían mis ansias de eternidad. Tras 40 años de vocación el carisma de Domingo sigue vivo y creciente, de la mano de la Madre del Rosario que siempre me ampara y san José que me enseña y ayuda. Contemplar y compartir la Verdad sigue siendo mi camino y mi alegría.

EVANGELIO MIERCOLES 11-02-2026 SAN MARCOS 7, 14-23 V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».

Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.

Él les dijo:
«¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre y se echa en la letrina» (Con esto declaraba puros todos los alimentos).

Y siguió:
«Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

                            Es palabra del Señor

REFLEXION

Este es el camino a seguir que Jesús, el Señor, nos señala: un Espíritu de libertad y para la libertad. Este Espíritu, el Espíritu de Dios, es el único capaz de liberarnos radicalmente de todo aquello que nace de dentro y que nos conduce a nuestros egoísmos personales y sociales.

Jesús, el Señor, nos marca un camino de libertad interior, es la única manera de liberarnos de las ataduras de aquellos que, en su rigidez, solo indican caminos de cumplimiento. La libertad del Espíritu, cuando es fruto del amor de Dios, se convierte en vida auténtica y esperanza desbordada en aquellos que pensaban que con solo aferrarse a las tradiciones podían tener a Dios de su parte.

Un Espíritu de libertad nos motiva desde dentro, no dejando lugar a aquellas maldades que se esfuerzan en crecer, como malas hierbas, en nuestros corazones. Un Espíritu de libertad es fuerza intensa para soportar lo que, desde dentro, nos puede provocar dolor y sufrimientos; es una esperanza, sin medida, en medio de nuestras debilidades y fragilidades, es el horizonte donde se sitúa el actuar de Jesús, el Señor.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

9/2/26

EVANGELIO MARTES 10-02-2026 SAN MARCOS 7, 1-13 V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).

Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».

Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos". Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».

Y añadió:
«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

                            Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús al ser increpado por los fariseos, porque sus discípulos no guardaban los preceptos de lavarse las manos antes de comer, y otras similares, les recrimina por fijarse más en las apariencias externas que respetar los fundamentos de la ley, que había sido desvirtuada al asociar a la misma una enorme cantidad de preceptos humanos.

Es verdad que muchos de estos preceptos tenían como fin el prevenir frente a enfermedades contagiosas, aunque la gran mayoría lo ignoraban, pero a los fariseos poco les importaba las distintas situaciones humanas, su objetivo último era el cumplimiento de la ley y, fundamentalmente, si la interpretación de la misma redundaba a favor suyo.

Jesús les pone un ejemplo incontestable, y es que los preceptos eximen de la ayuda a los padres ancianos, si los bienes con los que iban a ayudarles los declaraban como “corbán”, es decir, ofrenda al templo, con lo que el mandamiento de honrar a los padres, quedaba eximido por la donación al templo.

Desgraciadamente, no se tratan de problemas ancestrales, hoy en día se sigue dando más importancia a la forma externa que al núcleo de nuestra fe, y sobre todo si con esto se mantienen los privilegios de unos pocos.

Jesús nos está animando continuamente a mantenernos firmes en lo realmente importante, el amor a Dios y al prójimo, y olvidarnos un poco de todo lo accesorio.

 

¿Nos mantenemos firmes en nuestra fe, o tenemos una fe de quita y pon? ¿Le damos más importancia a la forma externa, o lo que nos importa realmente es el fondo de nuestras convicciones?

D. José Vicente Vila  Castellar O.P.

D. José Vicente Vila Castellar O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Torrente (Valencia)

Nací en Valencia en febrero de 1951 y bautizado en la Pila Bautismal de San Vicente Ferrer, en el seno de una familia con valores religiosos. Soy Licenciado en Medicina y Cirugía con la especialidad en Obstetricia y Ginecología que he ejercido hasta la jubilación. Siempre he estado vinculado a movimientos eclesiales y en 1996, tras varios años colaborando con el convento de los P.P. Dominicos de El Vedat en Torrent, fuí admitido en la Fraternidad Laical de Santo Domingo de dicho convento. He sido elegido presidente de la misma y también Presidente Provincial en varias ocasiones. En noviembre de 2024 fuí designado Presidente del Consejo Nacional de la Familia Dominicana de España.

8/2/26

EVANGELIO LUNES 09-02-2026 SAN MARCOS 6, 53-56 V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús nos muestra en el evangelio de hoy, que es uno de los sumarios-resúmenes de su actividad, cómo camina para encontrarse con las personas, para curarlas, para hacerse tocar y, a través de ese toque que une la concreción del cuerpo con la fe, se produzca la relación íntima que sana y da futuro.

Es curioso que este texto en el que Jesús y su acción es tan concreta y corporal, venga detrás del texto en que se habla de Jesús caminando sobre las aguas en medio de la tormenta del lago que amenaza a los discípulos.

En ese momento, dice el evangelio: “ellos, viéndole caminar sobre las aguas creyeron que era un fantasma y comenzaron a gritar” (Mc 6, 49).

Creyeron que era un fantasma, algo no real, fruto de la imaginación y del miedo. Esta es una tentación que nos amenaza a todos los creyentes. En medio de las dificultades, pensar que la fe, el Reino, Dios mismo, son unos fantasmas inútiles construidos por nuestros terrores y sueños.

La respuesta de Jesús es reveladora: “Animo, yo soy, no temáis” (Mc 6, 50). La causa para que venzan el miedo es el ánimo que les transmite. Y la fuente de ese ánimo es que él es el “Yo soy”, el misterioso nombre de Yahveh revelado a Moisés.

Dios con nosotros, Dios hecho carne, palpable, en una corporalidad que se continúa en los sacramentos. Dios hacia nosotros, a mi encuentro. Nunca Dios contra mí, contra nosotros, ni siquiera indiferente a mí, a nosotros.

Su cercanía y seguimiento no son, pues, fantasías, Son, de hecho, un realismo animoso y curativo.

En mi experiencia de Dios ¿uno la vivencia de su trascendencia: adoración alabanza, acción de gracias, conocimiento de él por la Escritura… con la inmanencia: Dios en mi corazón, en el hermano, en la sociedad, la Iglesia, la historia con sus gozos y esperanzas?

¿Me dejo tocar sanadoramente por Cristo (ahora resucitado) a través de los sacramentos y de la carne doliente de mi prójimo?

¿Soy, a imagen de Cristo y en su seguimiento, alguien que se acerca y cuida? ¿O voy por la vida “de fantasma?

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.
Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay)

Soy dominico y sacerdote, nacido en Granada en 1951. Ingresé en la Orden de Predicadores en 1968 y fui ordenado sacerdote en 1975. He cursado estudios de Filosofía y Teología en España, Roma y Múnich, y me he dedicado durante décadas a la formación y docencia en diversos ámbitos: universidad, internoviciado de la Confer y escuelas de teología para laicos. He formado parte de la curia de las Provincias Bética e Hispania de los frailes y también he ejercido como formador, promotor de formación permanente, asistente de fraternidades y presidente de la CONFER en Sevilla. También he trabajado como director, redactor y presentador del programa “Diálogos en la vida” de Canal Sur Televisión. Desde 2021, resido en Paraguay, donde colaboro como docente y acompañante de comunidades religiosas y laicales.


7/2/26

DOMINGO 08 DE FEBRERO : QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 



La Palabra de Dios, en este V Domingo del Tiempo Ordinario, nos anima a profundizar en la Jornada mundial contra el hambre y que todos los años nos ofrece Manos Unidas. En esta ocasión el lema de la Jornada adquiere la fuerza de esta invitación: «¡Declara la guerra al hambre!». El lema se inspira en el Papa Francisco, cuando nos animó con valentía y determinación a «usar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados, a combatir el hambre y a promover iniciativas que impulsen el desarrollo. Estas son las ‘armas de la paz’», apostilló.

Se denuncia una realidad en la que se encuentran millones de personas. La pobreza, en todas sus formas, sigue acuciando la conciencia de la humanidad. Las urgencias de combatir el hambre y la desigualdad, se vuelve especialmente relevante, en el contexto del Año Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo Sostenible, proclamado por Naciones Unidas. Se hace una invitación a la acción solidaria y a la financiación de proyectos contra el hambre en el mundo.

La interpelación que el Evangelio de Mateo nos hace a todos los seguidores de Jesús, en ese domingo, es clara y contundente: «Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra». Dos imágenes bien expresivas y cargadas de profundidad. Ser ‘luz’ y ‘sal’ son dos grandes metáforas bíblicas para animarnos a influir positivamente en el mundo.

Esta doble interpelación evangélica nos ayuda a comprender y a asumir nuestro compromiso con la campaña que en este domingo la Iglesia, a través de Manos Unidas, quiere hacer en favor de los más desfavorecidos de este mundo y cuya dignidad se ve violentamente pisoteada.

Fray Jesús Díaz Sariego O.P.

Fray Jesús Díaz Sariego O.P.
Real Convento de Predicadores (Valencia)

LECTURAS DEL DOMINGO 08-02-2026 V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOS

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 58, 7-10

Esto dice el Señor:

«Parte tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
cubre a quien ves desnudo
y no te desentiendas de los tuyos.

Entonces surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas,
ante ti marchará la justicia,
detrás de ti la gloria del Señor.

Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.

Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía».

                      Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 111 1, 4-5. 6-7. 8a, y 9 R/. El justo brilla en las tinieblas como una luz

En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.

Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R/.

Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 1-5

Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.

También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

                       Es palabra del señor

REFLEXION

Iª Lectura: Isaías (58,7-10): Solidaridad y compromiso

 La primera lectura de la liturgia de hoy la encontramos en el libro de Isaías (TritoIs) que es como el texto de Is 1,10-20, acomodado a una nuevas circunstancias por las que pasa el pueblo de Judá, precisamente en el período postexílico. Todo está casi destruido, y como siempre, los pobres son los que soportan lo peor. Sabemos que es un texto de la escuela de Isaías. Se plantea en la comunidad la necesidad de un día de ayuno, mortificación y humillación para conseguir el favor divino. Entonces el profeta habla, dice, interpreta e interpela. Lo que Dios quiere, como ayuno, como mortificación, es no cerrarse al prójimo, a “tu propia carne”, en el lenguaje antropológico-semítico del AT. Con ello se revelan las causas de la situación: la falta de identificación con el que sufre, el no sentirnos afectados personalmente por el hambre, la desnudez o la pobreza de los otros, considerando esos hechos como datos fríos de noticias o de encuestas sociológicas.

 Pero el profeta dice que cuando alguien pasa hambre eres tú quien la pasas; cuando te desentiendes de tu prójimo, te desentiendes de ti mismo. Si se hace todo eso: partir el pan con el hambriento, hospedar al pobre, vestir al desnudo, habrá justicia; y si hay justicia allí está la gloria de Dios. No hay ayuno mejor que este para ganarse el favor de Dios. Es un texto que Lucas tomó como programa para la lectura de Jesús en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,14ss). Las promesas de luz, son exigencias de justicia; esto la sabe el mundo entero.

 

IIª Lectura: Iª Corintios (2,1-5): La experiencia de Cristo crucificado en Pablo

 La segunda lectura, continuando con 1 Corintios, es de una fuerza inexorable: la fuerza del poder más pobre del mundo: la cruz, la sabiduría de la cruz, del fracaso. Pablo, predicador, apóstol, se presentó en Corinto consciente de lo poco que podía presumir ante los ojos del mundo, ante la sabiduría de los filósofos griegos, del mensaje que predicaba. Incluso había tenido un fracaso grande en Atenas, la ciudad más sabia del mundo (Hch 17), porque les había anunciado la resurrección del un crucificado. Pero la sabiduría de Dios, está claro, no encaja con la de este mundo. Corinto era una ciudad distinta, donde frente a los potentados económicamente por ser una ciudad comercial, había muchos marginados, pobres, trabajadores de sol a sol. ¿Aceptarán este mensaje del cristianismo? Corinto fue distinta; difícil ciudad y difícil comunidad, heterogénea, pero allí encontró Pablo a los que aceptaron el mensaje de Cristo, y éste, crucificado. Maravilloso pasaje donde Pablo expresa la convicción de que Jesucristo, el crucificado, es el liberador de los oprimidos.

 Se trata, pues, de ponerse como modelo para la comunidad en el mejor sentido de la palabra. En realidad Pablo, el judío, podía haberse presentado como un buen rabino cristiano y un buen retórico, sabio y de cultura helenista, pues lo era según los mejores datos que tenemos. Pero como apóstol de Jesucristo, no entiende que los altos discursos de sabiduría pudiera trasladar el mensaje de “Cristo crucificado”. Eso hubiera sido un infidelidad a quien lo llamó y por ello la comunidad que había sido llamada desde su experiencia de pequeñez no puede renunciar a sus orígenes “crucificados”. Cuando la comunidad, la Iglesia, quiere vivir la “grandeza y la gloria, el poder y la influencia incluso de su teología y de su ética no vive en plenitud el mensaje del Crucificado. Si la Iglesia no entiende que pueda ser perseguida e incluso rechazada… entonces no hay “theologia crucis” en su seno. La Iglesia debe ser discutida… y sentirse por ello muy cerca de su Señor.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 08-02-2026 SAN MATEO 5, 13-16 V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

                        Es palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de Mateo, hoy, prosigue el sermón de la montaña con dos comparaciones -no llegan a parábolas-, sobre el papel del cristiano en la historia: la sal de la tierra y la luz del mundo. Todos sabemos muy bien para qué es la sal y cómo se degrada si no se usa. De la misma manera, desde las tinieblas, todos conocemos la grandeza de la luz, del día, del sol. Probablemente son de esas expresiones más conocidas del cristianismo y de las más logradas. En los contratos antiguos se usaba la sal como un símbolo de “permanencia”. Ya sabemos que la sal conserva las cosas, los alimentos… y era un signo de la Alianza en el ámbito del judaísmo por ese sentido de la fidelidad de Dios a su pueblo y de lo que Dios pedía al pueblo. Entonces entenderemos muy bien el final de la comparación: “si la sal se vuelve sosa”… hay que tirarla. Pierde su esencia. No olvidemos que esta comparación viene a continuación de las bienaventuranzas y por lo mismo debemos interpretarla a la luz de la fuerza de las mismas. El cristiano que pierde la sal es el que no puede resistir viviendo en la opción de las bienaventuranzas.

 La luz del mundo, y la ciudad en lo alto del monte… tienen también todo su sabor bíblico. Sobre la luz sabemos que hay toda una teología desde la creación… Pero también se usa en sentido religioso y se aplicaba a Jerusalén, la ciudad de la luz, porque era la ciudad del templo, de la presencia de Dios. Por eso “no se puede ocultar una ciudad”… hace referencia, sin duda a estos simbolismos de Jerusalén, de Sión, de la comunidad de la Alianza. El cristiano, pues, que vive de las opciones de las bienaventuranzas no puede vivir esto en una experiencia exclusivamente personal.. Es una interpelación a dar testimonio de esas opciones tan radicales del seguimiento de Jesús, de la fuerza del evangelio.

 Con estos dichos del Señor se quiere rematar adecuadamente el tema de las bienaventuranzas, que fue el evangelio del domingo anterior. Efectivamente, esto que leemos hoy debemos ponerlo en relación directa, no solamente con el estilo literario de las bienaventuranzas, sino más profundamente aún con su teología. El Reino de Dios tiene que ser proclamado y vivido y el Sermón de la Montaña es una llamada global a llevarlo a la práctica. De la misma manera que la Alianza fue sellada en el Sinaí, después el pueblo está llamado a vivirla en fidelidad. La nueva comunidad que tiene su identidad de estas palabras del Sermón tiene que iluminar como una nueva Jerusalén, como una espléndida Sión. Ella misma es el templo vivo de la presencia de Dios, luz de luz. Y la comunidad, y el cristiano personalmente, deben estar en lo alto del monte, de la vida, de la historia, de los conflictos, de las catástrofes, no solamente para mostrar su fidelidad, sino para iluminar a toda la humanidad. Como los profetas soñaban de Sión.

 Los que han hecho las opciones por el mundo de las bienaventuranzas han hecho una elección manifiesta: ser sal de la tierra y luz del mundo. Esto quiere decir sencilla y llanamente que las bienaventuranzas no es para vivirlas en interioridades secretas, sino que hay que comprometerse en una misión: la de anunciar al mundo, a todos los hombres, eso que se ha descubierto en las claves del Reino de Dios. Las bienaventuranzas, son un compromiso, una praxis, que debe testimoniarse. No puede ser de otra manera para quien se ha identificado con los pobres, con la justicia, con la paz. Eso no puede quedar en el secreto del corazón, sino que debe llevarnos a anunciarlo y a luchar por ello. Porque esto de ser sal de la tierra y luz del mundo se ha usado muchos para “santos” especiales; pero no deja de ser un despropósito… es sencilla y llanamente la identificación de la verdadera vocación cristiana. Todo cristiano está llamado a ser la sal de la tierra y la luz del mundo… aunque no llegue a esa santidad desproporcionada.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)