5/7/26

EVANGELIO LUNES 06-07-2026 SAN MATEO 9, 18-26 XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 






En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo:
«Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá».

Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.

Jesús se volvió y al verla le dijo:
«¡Ánimo, hija! Tu fe te ha salvado».

Y en aquel momento quedó curada la mujer.

Jesús Llegó a casa de aquel jefe y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:
«¡Retiraos! La niña no está muerta, está dormida».

Se reían de él.

Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano y ella se levantó.

La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

            Palabra del Señor

REFLEXION

“Un personaje”, en otras traducciones “un jefe de los judíos”, es quien se atreve a interrumpir el discurso de Jesús, para que se fije en su dolor, por la muerte de su hija. Un dolor como la pérdida de una hija no encuentra fronteras cuando cree que alguien pueda devolver la vida. Le lleva incluso a “arrodillarse” ante Jesús. Lo que solo se hace ante Dios.

En el camino hacia su casa, tiene lugar el episodio que recogen los tres sinópticos. La enferma, “hemorroisa”, toma la iniciativa desde su honda confianza en tocar la vestidura de Jesús. Su curación la percibe solo Jesús. Se la comunica a la enferma. Una curación que Jesús atribuye, no a su poder taumatúrgico, sino a la fe la enferma. ¡La enferma se ha curado a sí misma! Su fe, su confianza en Jesús la han curado.

Jesús se acerca a la niña muerta, diciendo que de muerte, nada: está dormida. Lo que produce la burla de quienes lo oyen. Cuando llega hasta ella, Jesús no hizo más que tomarla de la mano y ella se puso en pie.

Jesús no da una orden, como en el caso de la resurrección de Lázaro, solo un gesto cariñoso, tomarle de la mano, como si efectivamente no estuviera muerta, sino dormida.

En ambos casos se oculta el poder de hacer milagros de Jesús. En el primer caso es la fe de la enferma la que cura; en el segundo la niña sale del sueño, no de la muerte. 

¿Cómo vemos nuestra fe, nuestra confianza en Jesús, ante el episodio de la curación de la hemorroisa? ¿Qué lograríamos conseguir de acuerdo con la sinceridad y hondura de nuestra fe?

Puede que esa esté bastante “dormida”, no sea factor que tengamos en cuenta en nuestra vida. ¿Quién nos tomará de la mano para despertarla; y esté fuerte y vigorosa, como recurso que conduce nuestra vida, referencia de ella? 

Fray Juan José de León Lastra O.P.

Fray Juan José de León Lastra O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Soy un sacerdote dominico nacido en Quirós, Asturias. Después de mi paso por la escuela apostólica de Corias continué el proceso de formación institucional hasta el año 1960. Durante veintiocho años he estado dedicado a la enseñanza media en colegios de la Orden. Fui elegido prior provincial de la provincia de España y luego asistente del Maestro de la Orden para España, Portugal e Italia. Después he sido profesor de Antropología, Hecho religioso y Teología espiritual en Santo Domingo (Rep. dominicana) y profesor en las Escuelas de Teología de San Esteban, y Fray Bartolomé de las Casas de Madrid-Atocha. Ahora soy profesor en la Escuela de Teología por Internet, ETI. Amo la montaña y disfruto con la lectura de escritores consagrados.

4/7/26

DOMINGO 05 DE JULIO : DECIMO CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Las lecturas de este domingo nos sitúan ante una de las promesas más hermosas del Evangelio: "Y encontraréis descanso para vuestras almas". Vivimos en un mundo marcado por la prisa, la exigencia constante y el peso de tantas preocupaciones que terminan agotando el corazón. Sin embargo, el descanso que Jesús ofrece no es una simple pausa ni una evasión de los problemas. Es algo mucho más profundo: la paz que nace cuando dejamos de sostener nuestra vida únicamente con nuestras propias fuerzas y aprendemos a abandonarnos en las manos de Dios.

El profeta Zacarías presenta a un rey humilde que llega sin imponerse, trayendo la paz y no la guerra. San Pablo recuerda que la verdadera vida surge de la acción del Espíritu que habita en nosotros. Y Jesús revela que los misterios del Reino se abren a los pequeños, a quienes reconocen que necesitan ser salvados. El descanso del alma es, por tanto, el fruto de una transformación interior: dejar que el Espíritu modele nuestro corazón según el corazón manso y humilde de Cristo.

La Palabra nos invita hoy a preguntarnos dónde buscamos nuestro descanso y qué cargas llevamos. Tal vez el Señor nos está mostrando que la paz que anhelamos no se encuentra en controlar más, sino en confiar más.

Fray Diego Rojas O.P.

Fray Diego Rojas O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega, Burgos)

Soy fraile dominico, nacido en Colombia en 1975 y emigrado a la República Dominicana —mi segunda patria— en 1991. Ingresé en la Orden en 2013. He cursado estudios de Humanidades, Filosofía y Teología en la República Dominicana, Cuba y España, así como un máster en acompañamiento psicoespiritual. También he estudiado algo de fotografía, -oficio que ejercía antes de entrar a la Orden- y diseño gráfico. Hace cuatro años resido en España y desde 2023 fui asignado a Caleruega, donde colaboro en diversas tareas relacionadas con la labor de predicación que ejerce la comunidad en la cuna de Santo Domingo, especialmente en la conservación y promoción de la Casa de Espiritualidad Santo Domingo.

LECTURAS DEL DOMINGO 05-07-2026 DECIMO CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura de la profecía de Zacarías 9, 9-10

Esto dice el Señor:
«¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén!
Mira que viene tu rey,
justo y triunfador,
pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.
Suprimirá los carros de Efraín
y los caballos de Jerusalén;
romperá el arco guerrero
y proclamará la paz a los pueblos. Su dominio irá de mar a mar,
desde el Río hasta los extremos del país».

                    Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14 R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 9. 11-13

Hermanos:
Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así pues, hermanos, somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne. Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

                Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Zacarías (9,9-10): Las armas y los carros nunca traen la paz

 La Iª Lectura del profeta Zacarías habla sobre la restauración de Israel, de Jerusalén, en razón del Mesías justo y victorioso. El libro de profeta Zacarías es un conjunto de oráculos que, con toda seguridad, no pertenecen solamente a un personaje, sino a una escuela profética que se ocupa de animar al pueblo. Es un caso parecido al de Isaías. De hecho, podemos dividir el libro en dos parte, y es precisamente a partir del capítulo 9 cuando comienza la segunda que supone una época y unas circunstancias distintas en el momento de la restauración y la vuelta del destierro de Babilonia; esa segunda parte del libro puede ser, probablemente, del s. III a. C.

 Casi la totalidad de Zac 9-14 tiene un tono escatológico, de influencias apocalípticas. Aquí se pone de manifiesto como punto central a Sión, símbolo de unidad, de justicia y de paz. El oráculo propone la destrucción de los carros y de las armas: ¡qué maravilla!, porque eso es también lo que necesitamos hoy. Ninguna guerra lleva a ninguna parte; solamente siembra muerte y destrucción. Probablemente es un texto que nace en el horizonte de la conquista de Palestina por parte de Alejandro Magno y sus generales, que es lo contrario de la propuesta del oráculo que ve en lontananza un rey humilde.

 Precisamente es la fuerza de la humildad con la que este rey destruirá los instrumentos de la guerra. ¿No es posible la concordia y la paz? ¿Son necesarios los carros para que Jerusalén sea la ciudad de la paz? La entrada de Jesús en Jerusalén fue descrita por los evangelistas bajo la inspiración de este texto. Sin embargo, las autoridades judías no creyeron que viniera en son de paz. Querían preservar Jerusalén de la osadía del profeta pacífico y le montaron un juicio político, entregándolo en manos de los romanos. Pero Jesús traía la paz en su labios y en su corazón. No destruyó el profeta galileo Jerusalén. Por el contrario, cuarenta años después, los que recurrieron a las armas, los celotes y los que les siguieron, llevaron a Sión al desastre. Es una lección que no se debería olvidar hoy, en que "Sión" se quiere defender con carros de combate o protegerla con un muro vergonzoso.

 

IIª Lectura: Romanos (8,9.11-13): Vida nueva en el Espíritu

 Estamos ante uno de los textos más bellos, profundos y determinantes de esta famosa carta de San Pablo. El apóstol, que ha destruido teológicamente la seguridad que los judíos o los judeo-cristianos ponen en la Ley para vivir (Rom 7), traza la alternativa más desbordante para la vida cristiana: vivir según el Espíritu. Este canto es un canto del Espíritu de liberación y de victoria frente a las situaciones trágicas del “yo” y de la ley (todas las estructuras que nos atan). La redención cristiana se realiza por medio del Espíritu que es el que da sentido a nuestra vida mientras vivimos aquí, y es el que nos garantiza la vida más allá de la muerte; porque de la misma manera que por El se llevó a cabo la resurrección de Jesús, así sucederá con nosotros.

 Es el texto más explícito de Pablo sobre la conexión entre resurrección y Espíritu y debemos profundizar en él, ya que es un alarde de teología espiritual. La Ley nos muestra nuestros pecados, pero el Espíritu nos purifica, nos salva, nos libera. La tensión carne-espíritu es manifiesta en nuestra vida, aunque no es necesario abusar del dualismo del “yo” que hay en nosotros. Es una de las antítesis más famosas de la teología paulina (carne-espíritu), si bien Pablo quiere resaltar que estamos en Cristo, somos de Cristo, si tenemos su "Espíritu". Es el que nos hará pasar por la muerte, no para quedarnos en la nada, sino para tener la vida nueva que ahora ya tiene el Señor, que ha sido "resucitado por el Espíritu".

 ¿Quién tiene de verdad el Espíritu de Dios y de Cristo? En realidad quien no vive en su "yo" soberbio y carnal que engendra muerte, es decir, el egoísmo puro. Porque cuando hablamos de "carnal" no se debe entender, sin más, lo sexual, como muchos comunicadores cristianos defienden. La carne es el mundo contrario al Espíritu, a su libertad, a su entrega, a su magnanimidad. Esto se explica bien en este texto de la carta a los Romanos si tenemos en cuenta el capítulo precedente (Rom 7,17ss) en el que ha descrito el apóstol la incapacidad del "yo", es decir, de la persona que solamente se mira a sí misma y vive en sí misma. La presencia del Espíritu en nosotros no puede ser distinta de la que experimentó Cristo. Por tanto, vivir, ser habitados por el Espíritu, es sentir sobre uno mismo y sobre Dios, lo que se nos ha de describir en el evangelio de hoy.


Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 05-07-2026 SAN MATEO 11, 25-30 XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

                           Es palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de este domingo es uno de los textos más hermosos del evangelio de Mateo, que no se prodiga precisamente en el misterio de la gratuidad de Dios. Lucas 10,21, para introducir estas mismas expresiones, (quiere ello decir que ambos evangelistas tienen una fuente común, la conocida como documento o evangelio Q), ha recurrido a uno de sus elementos teológicos más notorios en su obra: estas palabras las pronuncia Jesús lleno del Espíritu Santo. De esta manera, pues, se asumiría en la liturgia de hoy la fuerza y radicalidad del texto de la carta a los Romanos. Por otra parte, también se ha visto en este texto evangélico el cumplimiento del oráculo de Zacarías 9,9-10.

 Se ha escrito y se ha hablado mucho del Dios de Jesús y cada generación ha de interrogarse sobre ello, porque ese Dios hay que descubrirlo en el evangelio. En este caso podríamos aplicar ese famoso "criterio de disimilitud" con el que los especialistas han tratado de fijar las palabras auténticas de la predicación de Jesús. Es verdad que sobre este criterio se ha encarecido mucho y a veces las discusiones se extreman: lo que no es del judaísmo, o por el contrario, de la comunidad primitiva, es de Jesús. Este texto de Q, sin duda, es de esos textos absolutos. Ni en el judaísmo oficial se pensaba así de Dios, ni entre los primeros cristianos se lo hubieran imaginado tal como hoy aparece en este texto de alabanza y acción de gracias de Jesús. Por tanto, tampoco se hubieran atrevido a poner en boca de Jesús palabras como estas, tan audaces y determinantes. Con los retoques pertinentes que la tradición siempre articula (aquí se usa páter, en griego, y no Abbâ, aunque se reconoce que los vv. 25-26 están recargados de sustratos arameos), nos acercamos mucho a la experiencia más determinante que Jesús tenía de su Dios. Estamos hablando de la experiencia humana de Jesús, del profeta, no debemos entenderlas, ni interpretarlas todavía, en clave trinitaria.

 Jesús, pues, rompiendo con toda clase de preconcepciones sobre Dios, sobre la religión, sobre la cercanía del amor divino y de la gracia, reta a sus oyentes -aunque estas palabras las dirige a sus discípulos-, para que definitivamente se echen en las manos de Dios. ¿Por qué? porque se trata de un Dios distinto de como se le había concebido hasta ahora y, consiguientemente, de unas relaciones distintas con Él. No son los sabios, los poderosos, o los que más saben, los que lo tienen más fácil para entender al Dios de Jesús. Esa es la primera lección, lo más importante, aunque tampoco es una condena de la teología, de los teólogos o de los místicos. Pero es verdad que Jesús quiere abrir el misterio de Dios a toda la gente y, especialmente, a los más alejados, incluso a los menos "espiritualistas".

 Es posible que esto le haya valido en la historia la acusación de que su Dios es un Dios de ignorantes y de desgraciados de este mundo, como si Jesús lo hubiera creado desde un cierto resentimiento contra la sociedad de su tiempo. Y la verdad es que tomando expresiones del filósofo Nietzsche, el que había predicho la muerte de Dios, este Dios de Jesús es tan humano, que no lo soportan los espíritus soberbios, los que se creen con espíritu prometéico. El instinto de Jesús para descubrir a Dios nos ofrece a todos la posibilidad de un Dios maravilloso, humano y entrañable.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

3/7/26

EVANGELIO SABADO 04-07-2026 SAN MATEO 9, 14-17 XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, los discípulos de Juan se acercan a Jesús, preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».

Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor.

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan».

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

La lectura del pasaje evangélico de este día nos deja ver que la doctrina de Jesús es totalmente nueva. No viene a reformar la ley religiosa de su tiempo, sino que viene a darle su verdadero sentido de plenitud.

El Evangelio es Buena Nueva. Es una gran novedad. Lo normal es que Dios tenga cosas nuevas que anunciarnos: de lo contrario no sería ni mejor ni mayor que nosotros. Por eso, habla Jesús de vino nuevo. El Evangelio es como un traje nuevo que no admite llevar cosidos viejos harapos. Este traje y este vino es el regalo que Jesús nos trae de parte de Dios. Y espera que nosotros guardemos este vino superior en un odre también nuevo, (¿no estamos llamados a ser la humanidad nueva?), en un odre que no lo estropee con sus viejos posos. Los posos más viejos y de peor sabor cuáles son: el egoísmo y el pecado.

Pidamos al Señor que nos dé un corazón nuevo, libre de esos posos.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

2/7/26

EVANGELIO VIERNES 03-07-2026 SAN JUAN 20, 24-29 XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:
«¡Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

                     Es palabra del Señor

REFLEXION

De la duda de Tomás, podemos aprender a gestionar nuestras propias dudas. Hemos de entrar con frecuencia en nuestro interior, habitado por Dios mismo, y sentir lo que ahí dentro nos inunda. Ese silencio interior provocara en nosotros la actitud propia de las personas que se saben incondicionalmente queridas, protegidas y acompañadas.

Experimentaremos a Jesús Resucitado cuando nos sintamos personas resucitadas y resucitadoras. Sin miedo, en paz, con coraje… porque Jesús está en medio de nosotros.

Hemos de saber descubrir las nuevas llagas de Jesús, que le reconozcamos en ellas, no nos limitemos a tocarlas y besarlas; tratemos también de aliviarlas, curarlas e impedir que se reproduzcan. Jesús nos invita a ver y tocar, para curar, todas sus llagas en tantas personas heridas en nuestro mundo. 

¿Cómo es mi fe? ¿Cual es la raíz de mis dudas? ¿No tengo dudas? ¿Se traduce mi fe en signo y testimonio?

Hna. Mari Cruz Hoyos

Hna. Mari Cruz Hoyos
Dominica de la Anunciata

Nací en Torrelavega (Cantabria) y estudié en Las Hijas de la Caridad. Fui a la Universidad de Oviedo a estudiar Químicas y allí conocí a las Dominicas de la Anunciata. Ingresé en la Congregación y después de los estudios de formación y de teología en Madrid y tras terminar la carrera, vine a vivir a Renteria- Galtzaraborda, a un barrio obrero, con otras hermanas, donde sigo. He dado clases en el colegio de la Anunciata de Pasajes compaginándolo con la vida y misión de la comunidad de la Parroquia de Galtzaraborda. Al principio trabajé con jóvenes, y siempre en Caritas en Acogida a emigrantes y Acompañamiento a personas presas. Disfruto con el mar, el monte y las personas. Soy muy feliz y he aprendido del Evangelio y de las personas con las que he convivido, lo que soy se lo debo a todos.

1/7/26

EVANGELIO JUEVES 02-07-2026 SAN MATEO 9, 1-8 XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. En eso le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico:
«¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados».

Algunos de los escribas se dijeron:
«Éste blasfema».

Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo:
«¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate- y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados - entonces dice al paralítico -: "Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa"».

Se puso en pie, y se fue a su casa.

Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

En este pasaje de Mateo Jesús no solo sana al paralítico, sino que muestra su autoridad para perdonar pecados.

Jesús ve la fe de los que traen al enfermo, pero éste es un hombre paralizado, que no dice nada en todo el relato. Solo se deja llevar por sus amigos y ni siquiera manifiesta su fe ante Jesús, ni le pide la curación. Jesús le dice: “Ánimo hijo, tus pecados quedan perdonados”. Es el pecado lo que paraliza su existencia y le impide vivir. Curar a un paralítico es dar al hombre la posibilidad de caminar, de elegir su vida, de ejercer su actividad.

Jesús perdona y sana. Para ello primero es necesario perdonar los pecados, liberar del sentimiento de culpa; solo después será posible curar la parálisis, porque con frecuencia es el sentimiento de culpa lo que nos paraliza.

Los escribas solo ven un escándalo porque Jesús se atreve a perdonar pecados, potestad que solo pertenece a Dios. Mateo relata que Jesús, «viendo sus pensamientos», plantea una pregunta: «¿Qué es más fácil decir?». Luego, para que la multitud sepa que «el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados», manda al paralítico levantarse, tomar la camilla y andar. Jesús lo libera del pecado y le anima a asumir de nuevo su vida con ánimo y responsabilidad: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.  La curación corporal confirma y manifiesta su potestad espiritual: el signo verifica la palabra.

 El pecado no puede estar en nosotros sin hacernos daño y nos trae dolor, incertidumbre y culpabilidad. Nada mejor que acudir a Cristo para que nos perdone y cure las secuelas del pecado en nosotros. En la parálisis del hombre curado podemos ver el símbolo de nuestras propias parálisis, de todo aquello que nos detiene, que nos impide avanzar en la vida. De esas parálisis interiores, Jesús puede curarnos a partir de su raíz más profunda: el pecado.

La respuesta de la gente concluye en alabanza y asombro, en el reconocimiento público de la presencia del Reino.

Sor Cristina Tobaruela O. P.

Sor Cristina Tobaruela O. P.
Monasterio de las Dueñas (Salamanca)

Nací en Madrid y estudié Ciencias Biológicas en la Universidad Autónoma. Mi reencuentro con la fe se produjo en 1982, durante la visita de san Juan Pablo II a España. Desde entonces, inicié un camino de fe y compromiso en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Tras comenzar estudios de Teología, descubrí que el Señor me llamaba a la vida contemplativa e ingresé en el monasterio de Valladolid. He desempeñado diversos oficios relacionados con la música y la liturgia, que son para mí una fuente de sentido y oración, y me he encargado de las tareas del obrador, la sacristía o la biblioteca. También me apasiona la lectura, y de una forma especial profundizar en la Sagrada Escritura.

30/6/26

EVANGELIO MIERCOLES 01-07-2026 SAN MATEO 8, 28-34 XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos.
Desde los sepulcros dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?».
A cierta distancia, una gran piara de cerdos estaba paciendo. Los demonios le rogaron:
«Si nos echas, mándanos a la piara».
Jesús les dijo:
«Id».
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo al mar y murieron en las aguas.
Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados.
Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

                    Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús llega a la otra orilla, llega a la región de los gerasenos, situada en la Decápolis. Los habitantes de Gerasa todavía no habían recibido la Buena Noticia del Reino de Dios; vivían envueltos en la oscuridad que conlleva la ausencia de la luz del Reino de Dios.

Las fuerzas del mal estaban entre ellos y, estas fuerzas del mal no estaban dispuestas a renunciar a la más mínima presión sobre estos hombres y mujeres. Los caminos que dominaban estaban llenos de violencia y, por eso, nadie se atrevía a pasar por ellos. No son caminos de vida y de paz, donde el caminante pueda disfrutar de la Creación, de la Naturaleza; son caminos de oscuridad, de sufrimiento, de dolor. Las fuerzas del mal son muy poderosas donde reina la oscuridad.

"La piara entera se abalanzó acantilado abajo"

Pero Jesús llega a esta orilla y su luz ilumina de vida y esperanza a esta región sumida en la oscuridad; la presencia del Señor en aquella orilla, es la victoria de la luz sobre la oscuridad, de paz sobre la violencia, de la esperanza sobre la desilusión.

También hoy el Señor tiene que llegar a tantas y tantas “regiones”; vidas envueltas en el dolor de la enfermedad, hombres y mujeres que sobreviven en un mundo dominado por intereses económicos y estratégicos, “caminos” por los que es muy difícil  transitar si se quiere permanecer en la honestidad de la luz de Dios.

Jesús es la luz que llega a cada uno de nosotros para deshacer la fuerza del mal, no podemos dejar que esa fuerza rompa la fraternidad que nace de tener a Dios como Padres. Jesús, luz del mundo, ilumina nuestra vida y crea en nosotros lazos de solidaridad que disipan las tinieblas de los egoísmos humanos.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

29/6/26

EVANGELIO MARTES 30-06-2026 SAN MATEO 8, 23-27 XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.

En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron y lo despertaron gritándole:
«¡Señor, sálvanos, que perecemos!».

Él les dice:
«¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?».

Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados:
«¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?».

                          Es palabra del Señor

REFLEXION

El Evangelio de hoy nos habla de una emoción tan común como el miedo que suele irrumpir en nuestras vidas secuestrando nuestra paz e influyendo en nuestra salud mental.

La barca es sacudida por la tormenta, las olas parecen vencerles, y Jesús duerme. Esa escena refleja cómo actúa la emoción del miedo en nuestra propia vida, cuando sentimos que las dificultades son demasiado grandes y no percibimos a Dios presente en nuestro sufrimiento. Sin embargo, el Evangelio señala que Jesús está en la escena, durmiendo, pero está. Dios está siempre, aunque guarde silencios.

Cuando los discípulos aterrados despiertan a Jesús, escuchan una pregunta que sigue vigente hoy en nuestras vidas: “¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?”. No es un reproche, sino una invitación a descubrir que incluso en medio de la oscuridad Dios permanece presente.

Muchas veces quisiéramos una vida sin tempestades, pero el amor de Dios no consiste en evitar toda dificultad, sino en acompañarnos dentro de ellas. Dios no abandona a sus hijos e hijas cuando aparecen el cansancio, la enfermedad, la incertidumbre o los fracasos. Al contrario: en esos momentos suele abrir caminos nuevos, oportunidades inesperadas y personas concretas que sostienen nuestra esperanza.

A veces nuestras seguridades humanas se hunden y nos hacen descubrir que no caminamos solos. El Evangelio de hoy nos recuerda que el miedo no tiene la última palabra. El amor de Dios, en sus diversas manifestaciones, tiene poder para calmar las tormentas interiores que tantas veces nos paralizan. Y es que, aunque haya noches oscuras y momentos en los que parezca que Dios duerme, Él sigue presente en nuestra barca. Su amor permanece y nunca deja de ofrecernos nuevas oportunidades para levantarnos, volver a empezar y seguir caminando con confianza. 

¿Cuáles son hoy las “tormentas” que más miedo o inseguridad generan en mi vida, y cómo las estoy afrontando? ¿He descubierto alguna vez que Dios me acompañaba incluso en momentos en los que parecía ausente o en silencio? ¿Qué oportunidades de crecimiento, esperanza o cambio pueden estar escondidas detrás de las dificultades que estoy viviendo actualmente? 

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia
Fraternidad de Laicos Dominicos de Valencia

La Fraternidad Laical de Valencia está formada en la actualidad por hermanos y hermanas con promesa solemne, con promesa simple, y con hermanos a la espera de admisión; sin embargo, desde la fundación de la misma, han formado parte de ella numerosas personas que nos han precedido en la predicación. Uno de los compromisos adquiridos comunitariamente es estudiar y compartir la Palabra de Dios para luego predicarla en la web. Contemplando la Palabra en comunidad, y poniéndola en común, elaboramos una predicación que compartimos con alegría.