17/10/26

DOMINGO 18 DE OCTUBRE : XXIX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





Hay evangelios que parecen responder a una pregunta concreta y, sin embargo, terminan planteándonos otra mucho más profunda. El de este domingo es uno de ellos. A Jesús le preguntan si es lícito pagar el impuesto al César. La intención no es aprender, sino tenderle una trampa. Si responde que sí, perderá el favor del pueblo; si responde que no, podrá ser acusado ante la autoridad romana. Pero Jesús no acepta quedar encerrado en esa lógica. Como tantas veces, cambia el plano de la discusión y lleva a sus interlocutores al verdadero centro de la cuestión.

También nosotros vivimos rodeados de preguntas que nos obligan a tomar partido: ideologías, polarizaciones, enfrentamientos, intereses… Con frecuencia acabamos creyendo que todo consiste en elegir un bando. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que existe una libertad mucho más profunda. La de quien sabe distinguir lo importante de lo accesorio, lo pasajero de lo definitivo, y reconoce que solo Dios merece ocupar el lugar central del corazón. Desde ahí cobran sentido también la vida social, la política, el trabajo, la economía y todas las responsabilidades humanas.

Fray Vicente Niño Orti O.P.

Fray Vicente Niño Orti O.P.
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)

Soy sacerdote dominico nacido en Córdoba, España. Antes de ingresar en la Orden estudié Derecho y en la universidad descubrí mi vocación a través de la Pastoral Juvenil Dominicana. Ya como fraile ha sido uno de mis ámbitos de predicación el de los jóvenes. He trabajado durante casi una década en la gestión y la pastoral educativa. Soy licenciado en Teología Moral, con especial interés en las relaciones entre fe y política. He publicado el libro "Santo Domingo nos cuenta su vida" para acercar su figura a los más jóvenes, y colaboro como columnista en distintos medios digitales.

LECTURAS DEL SOMINGO 18-10-2026 XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 45, 1. 4-6

Esto dice el Señor a su Ungido, a Ciro:
«Yo lo he tomado de la mano,
para doblegar ante él las naciones
y desarmar a los reyes,
para abrir ante él las puertas,
para que los portales no se cierren.
Por mi siervo Jacob,
por mi escogido Israel,
te llamé por tu nombre,
te di un título de honor,
aunque no me conocías.
Yo soy el Señor y no hay otro;
fuera de mí no hay dios.
Te pongo el cinturón,
aunque no me conoces,
para que sepan de Oriente a Occidente
que no hay otro fuera de mí.
Yo soy el Señor y no hay otro».

                       Palabra del Señor

Salmo

Salmo 95, 1 y 3. 4-5. 7-8a. 9-10ac R/. Aclamad la gloria y el poder del Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles no son nada,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R/.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5b

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.
En todo momento damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones, pues sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.
Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido, pues cuando os anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción.

                      Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Isaías (45,1.4-6): Dios no se desentiende de la historia humana

 La lectura de Isaías debe ser interpretada con una visión religiosa de la historia universal. El Deuteroisaías, profeta del exilio (segunda parte del libro de Isaías, cc. 40-55), se ve envuelto en la aclamación y entusiasmo que los pueblos sometidos a Babilonia hacen de un guerrero famoso y fundador del imperio persa: Ciro el Grande (a. 540 a. C). Si los profetas anteriores se habían valido de Asiria como imperio para poner de manifiesto el castigo de Dios al pueblo de Israel por su infidelidad, ahora el pueblo judío, en el destierro, necesita un libertador ¿Qué hará Dios? En la teología veterotestamentaria no todo es posible asumirlo sin el matiz de una teología global. Ciro no puede venir de parte del Dios de Israel, pero así lo ve este profeta anónimo. Aunque no tanto por el "rey de reyes" persa, sino por la libertad que trae a Israel con su nueva política.

 Piensa este profeta desconocido que Dios se vale de la historia humana, concreta y universal, para que sus planes vayan hacia adelante. Este es un momento de liberación, y por eso se usan expresiones agudas, de tonos altos, para hablar de un guerrero, que ni siquiera conoce a Yahvé. El poder que trae en sus manos es poder de liberación para los desterrados en Babilonia. Se dice, con razón, que el profeta no canta al imperialismo, sino a la libertad. Los imperialismos no pueden consagrarse y, de hecho, profetas posteriores (v. g. Ageo y Zacarías) pondrán en entredicho al imperio persa, porque Dios, el Dios de universo y de la salvación, no se encarna en el imperialismo, ya que éste solamente se sostiene con sangre e injusticia.

 Pero es verdad que en la historia humana podemos ver la mano de Dios en la bondad o en los principios éticos y sociales de pueblos y de gobernantes que anteponen el bien a todos los otros valores. Es una cuestión discutida en el ámbito teológico, en lo que ha venido a llamarse la "teología de la historia". Los profetas eran muy sensibles a ello, a veces exageradamente sensibles, para lo positivo y para lo negativo. Pero no les falta una parte de razón; al menos para dar a entender que Dios no se desentiende totalmente de lo que hacemos los hombres. Si los dones que Él nos ha dado los aplicamos para la paz, la libertad y la justicia, estaremos en el camino de los "planes de Dios".

 II Lectura: Iª Tesalonicenses (1,1-5ª): La respuesta al evangelio

 La IIª Lectura da inicio a la 1ª Tesalonicenses, que es la primera carta de Pablo y el primer escrito del Nuevo Testamento. El apóstol celebra la fe, la esperanza y el amor de aquella comunidad que él había fundado en la capital de Macedonia. Técnicamente es lo que se llama una "acción de gracias", que es la forma en la que Pablo da comienzo en sus cartas a las comunidades. Pero se resalta la elección por parte de Dios (eklogên) de esa comunidad. Y la respuesta de esa elección, por parte de la comunidad, ha sido aceptar el evangelio que se le predicó. No eligieron oro y plata, sino un mensaje que les acarrearía desventajas frente a la sociedad e incluso frente a la sinagoga, porque algunos de ellos se pasaron al evangelio de Pablo.

 Se resalta, pues, la firme esperanza de esta comunidad que, en las dificultades que hubieron de sufrir los cristianos, no abandonaron su fe. La esperanza es una virtud escatológica y, en el contexto del otoño y del final que se acerca poco a poco del año litúrgico, nos va a introducir en esos temas de las cosas finales. Ellos hicieron una elección definitiva, inigualable por el evangelio que él les predicó y que les trajo la fuerza del Espíritu. Es una elección por la salvación que se les anunció, una salvación que no se tocaba con las manos, aunque sí se anunciaba próxima, como ha de ponerse de manifiesto en algunos pasajes de esta carta Iª a los Tesalonicenses. 

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 18-10-2026 SAN MATEO 22, 15-21 XXIX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas:
¿es lícito pagar impuesto al César o no?».
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».
Le presentaron un denario.
Él les preguntó:
«De quién son esta imagen y esta inscripción?».
Le respondieron:
«Del César».
Entonces les replicó:
«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

                         Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de Mateo, hoy, nos sitúa en el corazón de las polémicas que Jesús mantiene con los dirigentes en Jerusalén y que los evangelistas sitúan al final de su vida, precediendo a la pasión (cf. Mc 12,13-17; Lc 20,20-26). Esta vez querían comprometerlo a fondo con las autoridades romanas, que vigilaban ferozmente cualquier movimiento social o político para castigar cualquier rebeldía. Oponerse al César, incluso en nombre de Dios, era ir contra la «pax romana», uno de los mitos de la época. Los espías pretenden halagarlo (Mateo sigue a Marcos y nos habla de los fariseos y los herodianos; Lucas, más coherente, nos habla de espías para entregarlo al gobernador), pero en el punto de mira está el prefecto romano Poncio Pilato, que era un gobernante de una crueldad sin miramientos, vengativa y arbitraria. Los judíos lo odiaban porque había introducido en Jerusalén bustos e insignias del César, además de haber usado el dinero sagrado del templo para construir un acueducto que llevara el agua a Jerusalén (Josefo, De Bello 2,9,2; 2,9.4).

 La hierocracia y aristocracia de la ciudad santa mandan sus espías para poder deshacerse de este profeta galileo que anuncia el Reino de Dios, pero que no coincide con el reino de Roma, ni con el concepto que tienen del mismo algunos partidarios de la revolución contra Roma, ni específicamente con el reino que ellos quieren manipular en nombre de Dios. Los rebeldes dejaban a las claras que la única soberanía que aceptaban bajo el suelo de Judea es la de Dios (Ex 20,4-5); en ello Jesús podría estar de acuerdo. Pero las trazas, entre uno y otros, son muy distintas. Es verdad que Jesús parecía estar en un callejón sin salida: frente a Poncio Pilato, frente a las autoridades, frente a los revolucionarios nacionalistas, frente a todos. No obstante, él la encontró; la encontró recurriendo a las dignidad humana que Dios ha puesto en el corazón de toda persona como imagen suya. Los espías, con su trampa, van a caer en su propia ignominia, porque llevan en sus manos el “denario” con la efigie de Tiberio… pero Jesús no lleva nada en su zamarra. Solamente tiene su palabra y la fuerza de la sabiduría del reinado de Dios.

 Cuando es preguntado, intencionadamente pide la moneda del tributo con la efigie del César y responde: la moneda hay que dársela al emperador; ¿por qué? Porque es el dinero, y el dinero es lo más sucio de este mundo. Los que acuñan moneda tienen poder y por el dinero dominan a los hombres. Entonces, ¿hay que someterse a él? ¡Ni hablar! Por eso añade con una intencionalidad manifiesta: «y a Dios lo que es de Dios». El dinero no es de Dios, sino que de Dios somos nosotros mismos, y por lo mismo nosotros solamente debemos estar sometidos a Dios. Ya San Agustín, que afirmaba: “El César busca su imagen, dádsela. Dios busca la suya: devolvédsela. No pierda el César su moneda por vosotros; no pierda Dios la suya en vosotros” (Com. Ps 57,11). La trampa la resuelve Jesús, no solamente con inteligencia, sino con sabiduría, donde salta por los aires la legalidad con la que pretenden acusarlo en su caso. La respuesta de Jesús no es evasiva, sino profética; porque a trampas legales no valen más que respuestas proféticas. El tributo de hacienda es socialmente necesario; el corazón, no obstante, lleva la imagen de Dios donde el hombre recobra toda su dignidad, aunque pierda el “dinero” o la imagen del césar de turno que no valen nada.

 Aquí Jesús responde con una afirmación liberadora que solamente pueden captar los que no están cegados por el poder, el dinero, el odio y la injusticia. Quizás la mejor ilustración a todo ello la tengamos en San Ireneo, en esa expresión, que es paradigma de muchas radicalidades humanas y divinas: «La gloria de Dios es el hombre viviente; la vida del hombre es la visión de Dios». Todo esto quiere decir que el evangelio de Jesucristo implica, en una simultaneidad inconfundible, que de la misma manera que nos descubre al Dios viviente, nos descubre a la vez, y no por otro camino, al hombre viviente. Podemos usar los bienes de este mundo con eficacia, pero lo que no podemos hacer es vender nuestra vida al mejor postor. Al "césar" de turno podemos darle el dinero, o los impuestos, pero nuestra libertad nadie nos la podrá arrebatar.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

16/10/26

EVANGELIO SABADO 17-10-2026 SAN LUCAS 12, 8-12 XXVIII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios.

Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.

Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».

                               Palabra del Señor

REFLEXION

En una sociedad secularizada, como la nuestra, tomar partido por Jesús puede entenderse como no ocultar nuestra condición de creyentes ante los demás sin ningún tipo de complejos. No se trata simplemente de ser fieles a nuestras costumbres y tradiciones religiosas, sino a planteamientos de más calado a la hora de vivir con rectitud, buscando siempre la verdad, el bien y la justicia en nuestra forma de ser y de actuar, recordando que no siempre lo legal o lo bien visto por la sociedad se corresponde con lo realmente evangélico. Así fue la actuación de los discípulos después de la resurrección del Señor, sabiendo que hay que obedecer antes a Dios que los hombres.

Jesús pone también en guardia a los suyos ante el pecado imperdonable de blasfemia contra el Espíritu Santo. Denuncia la actitud deliberada y consciente de quienes se cierran con obstinación a la verdad y a la acción de Dios. Un Espíritu que sale a la defensa de los perseguidos por el nombre de Jesús.

"He oído hablar de vuestra fe en Cristo"

El mismo deseo de instruir a las comunidades mueve a San Pablo cuando escribe con solicitud a las diferentes Iglesias por él fundadas.

San Pablo alaba en esta ocasión a la Comunidad de Éfeso por su fe y da gracias a Dios por ellos. La fe de los cristianos se traduce en el amor a todo el pueblo santo de Dios. San Pablo les tiene muy presentes en su oración a todos y a cada uno.  Pide para esta Comunidad de creyentes espíritu de sabiduría y revelación para que entren en el misterio de Dios, reconociendo a Jesucristo muerto, resucitado y sentado a su derecha. Un Cristo Resucitado que es Cabeza de la Iglesia. Cristo y la Iglesia, íntimamente unidos, forman un solo cuerpo.

Pidamos nosotros al Señor que nos de la fuerza de su Espíritu para seguir creciendo en la fe y dando testimonio con nuestro amor al pueblo santo de Dios y a toda la humanidad.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Gaditano de nacimiento, entré en contacto con la Orden de Predicadores en el Convento de Santo Domingo de Cádiz. Tomé el hábito a los 17 años en Almagro (Ciudad Real). Ordenado en 1982 estudié Catequética y trabajando en nuestra Parroquia Santa Catalina de Siena de Madrid. Durante 15 años viví en el Convento de San Jacinto de Triana (Sevilla) ejerciendo como Párroco. Después de un año en Irlanda, en la Comunidad Juana de Aza de Wicklow Town, vinculada al MJD, pasé 22 años en Granada, siendo director del Colegio Mayor Universitario Santa Cruz La Real, integrado en la Universidad de Granada. Actualmente formo parte de la Comunidad del Convento Santo Tomás de Aquino de Sevilla. Disfruto sobre todo junto al mar y me gusta mucho viajar en buena compañía. Valoro bastante la amistad y disfruto intentando dar a conocer a Jesucristo mediante la predicación del Evangelio.

15/10/26

EVANGELIO VIERNES 16-10-2026 SAN LUCAS 12, 1-7 XXVIII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:
«Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.
Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea.
A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más.
Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la “gehenna”. A ese tenéis que temer, os lo digo yo.
¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios.
Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Jesús habla a sus discípulos mientras crece la tensión con quienes rechazan su mensaje. Por eso comienza con una advertencia contundente: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía». La imagen de la levadura es muy expresiva. Una pequeña cantidad basta para fermentar toda la masa. Del mismo modo, la falta de verdad y de coherencia puede infiltrarse poco a poco en la vida de una persona o de una comunidad.

Después Jesús enlaza esta advertencia con una llamada insistente a no tener miedo. En realidad, ambas cosas están profundamente unidas. Muchas veces las máscaras nacen del miedo: miedo a ser juzgados, a fracasar, a perder prestigio o a mostrar nuestra fragilidad. Quizá una de las palabras que más necesitamos escuchar hoy sea precisamente esta: «No tengáis miedo». Vivimos rodeados de incertidumbres personales, sociales y eclesiales. Sin embargo, Jesús nos recuerda que nuestra vida descansa en una providencia más grande que nuestros cálculos y preocupaciones.

El centro de este evangelio no es la denuncia, sino la confianza. Jesús llama a los discípulos «amigos míos» y les recuerda que el Padre cuida hasta de los pequeños pájaros y conoce incluso el número de los cabellos de su cabeza. Nada de nuestra vida le es indiferente. La fe no elimina las dificultades ni las incertidumbres. Pero nos permite afrontarlas desde otro lugar. Quien se sabe amado no necesita vivir de las apariencias. Puede reconocer sus límites sin sentirse derrotado. Puede mostrar su verdad sin miedo a perder su dignidad.

La Palabra nos invita hoy a mirar con sinceridad nuestro corazón. ¿Qué miedos condicionan nuestras decisiones? ¿Qué imagen de nosotros mismos seguimos intentando proteger? ¿Qué espacios de nuestra vida necesitan más verdad? El Señor no responde a estas preguntas con reproches, sino con una promesa. Nos asegura que somos valiosos a sus ojos, infinitamente más de lo que nosotros alcanzamos a comprender.

Quien se sabe sellado por el Espíritu y cuidado por el Padre puede vivir con el corazón abierto. Sin máscaras o perfiles inventados. Sin miedo. Con la serenidad humilde de quien ha descubierto que toda su vida está sostenida por el amor fiel de Dios. Y será libre para amar, con sinceridad y verdadera generosidad, como Dios ama.

Hna. Águeda Mariño  Rico

Hna. Águeda Mariño Rico
Congregación de Santo Domingo

Soy religiosa dominica nacida en Asturias, en la cuenca minera, y desde muy pequeña me formé y crecí en la fe desde la espiritualidad dominicana. Entré en la Congregación de Santo Domingo a los 17 años y con 19 años hice mi primera profesión. Profesionalmente soy trabajadora social, licenciada en Sociología y máster en Doctrina Social de la Iglesia. He vivido en varios destinos diferentes: Bogotá, Medellín, Valencia, Castell de Ferro (Granada) y Madrid. He ido realizando mi misión en varios ámbitos: pastoral, educativo, social, formación, espiritualidad, y también con diferentes servicios en mi congregación.

14/10/26

EVANGELIO JUEVES 15-10-2026 SAN MATEO 11, 25-30 XXVIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Estas palabras de Jesús revelan algo esencial del corazón de Dios: el que cree que puede con todo puede tener dificultad para reconocer que necesita a Dios; sin embargo, Dios sostiene al que está cansado y necesita recibir.

Jesús no promete una vida sin cargas. Dice algo más profundo: «Cargad con mi yugo». El cristiano aprende a llevar sus responsabilidades, luchas y sufrimientos con Cristo y desde Cristo. Su yugo no aplasta porque no lo llevamos solos.

San Agustín escribió: «Ama y haz lo que quieras». Cuando el corazón ha sido alcanzado por el amor de Dios, la obediencia deja de ser una carga exterior y se convierte en respuesta de amor.

Jesús no dice: «Venid cuando estéis fuertes, cuando hayáis cambiado, cuando seáis dignos». Dice simplemente: «Venid a mí». La iniciativa es suya. La gracia precede nuestra respuesta.

Si queremos que nuestra vida cristiana dé fruto, primero se tiene que dar el encuentro con Jesús, después viene la transformación y, finalmente, la misión. No somos enviados a anunciar el Reino para conseguir que Dios nos ame; somos enviados porque hemos experimentado que ya somos amados. La misión nace de la intimidad.

Santa Teresa sabía que la oración era, ante todo, amistad: permanecer muchas veces a solas con quien sabemos que nos ama. Desde ahí podemos entregar a Jesús nuestros cansancios, heridas, exigencias y miedos.

Cuando en la vida te veas cansado y agobiado y vengan recuerdos dolorosos, pregúntale a Jesús: «Jesús, ¿dónde estabas Tú en ese momento doloroso de mi vida?». Y pide el don de poder perdonar de corazón a quien te hirió, porque eso te liberará de un peso tremendo.

Tal vez hoy necesitamos dejar de intentar sostener nuestra vida con nuestras propias fuerzas y escuchar nuevamente su invitación: «Venid a mí». No se trata de escapar de la cruz, sino de descubrir que Cristo está en la cruz y podemos descansar en Él. 

Oración

Santa Teresa de Jesús, intercede por nosotros para que aprendamos a acudir a Jesús con todo lo que somos, sin máscaras ni pretensiones. Pídele que sane nuestras heridas, libere nuestro corazón de aquello que nos pesa y nos enseñe el santo abandono. Que el Espíritu Santo nos haga experimentar profundamente que somos hijos amados y que, descansando en Cristo, podamos entregar gratuitamente nuestra vida al servicio de su Reino. Amén.

Sor Aroa González Solís Pampliega

Sor Aroa González Solís Pampliega
Monasterio de Santa Catalina de Siena. Alcalá de Henares. (Madrid)

He recorrido un camino lleno de dedicación en la vida contemplativa dominicana, dedicada al servicio, a la alabanza y la intercesión. Tras completar mis estudios, sentí la llamada al convento a los 20 años. Desde entonces, he dedicado mi vida desempeñando oficios como tornera, sacristana, encargada del trabajo y otras responsabilidades en la comunidad. Mi vida está marcada por la entrega, la escucha en el acompañamiento espiritual y un profundo compromiso con mi fe y el estudio.

13/10/26

EVANGELIO MIERCOLES 14-10-2026 SAN LUCAS 11, 42-46 XXVIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!

Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello.

¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas!

¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!». Le replicó un maestro de la Ley:
«Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros».

Jesús replicó:
«¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!»

                         Palabra del Señor

REFLEXION

Los fariseos estaban muy preocupados por cumplir los mandatos, la legislación, los mandamientos, ellos eran muy cumplidores de la ley.  El Señor no dice que esto sea malo, solo se convierte en algo malo cuando anula el derecho y el amor de Dios.

Por sí mismos los mandatos no garantizan la presencia de Dios, el derecho y el amor de Dios rompen los moldes donde habían encerrado a Dios, pensando que “cumpliendo” Dios siempre estaría de su lado.

Practicar el derecho y el amor a Dios es buscar siempre la luz de la vida; aunque a veces, hay que saber descubrirlos y practicarlos en nuestra sociedad. En alguna ocasión, vienen envueltos en demasiado ruido, en demasiada palabrería. Muchos hablan y hablan disimulando sus malas intenciones, que anulan la justicia y rompen el amor. Son charlatanes de humo, maestros de la vanidad.

“El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida”

Practicar el derecho, hoy, en nuestro mundo, es trabajar y esforzarse por mantener la unidad en el amor de Dios. Un amor que es efectivo porque Dios nos regala el gran don de la vida. Nuestro Dios se preocupa por nosotros, por cada uno de nosotros, está pendiente de nosotros.

Este amor, compartido, es lo que crea la solidaridad entre todos nosotros, todos compartimos el amor de Dios y todos somos responsables de su presencia en nuestro mundo.

Hoy, cuando la vanagloria se hace presente en nuestro entorno en forma de “asientos de honor” y “reverencias”, necesitamos profetas de la vida, de la luz de la vida, que anuncien un tiempo nuevo, donde todos nos podamos sentar en la misma mesa y compartir el pan de la dignidad y el amor de Dios, porque “si nos guía el Espíritu no estamos bajo el dominio de la ley”.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

12/10/26

EVANGELIO MARTES 13-10-2026 SAN LUCAS 37-41 XXVIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 



En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él.
Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo:
«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».

                   Palabra del Señor

REFLEXION

En el Evangelio Jesús nos insiste en que lo verdadero es lo “de dentro”, es decir, nuestro corazón, nuestra conciencia. Es allí donde soy verdaderamente yo y donde se produce el encuentro de fe definitivo con Cristo. El Sí libre y responsable de mi fe es para el Señor el mayor de los tesoros, un tesoro de amor que Él me anima a convertir en palabras y obras para con mis hermanos. Si esto es así, la limosna no es dar, sino darme. Si esto es así, confesar y arrepentirse es una conversión profunda de vida y comulgar es aceptar a Cristo y a los “otros cristos” en mi ser y actuar…

Solo desde la profundidad y riqueza de mi corazón entregado a Dios y a los demás tienen pleno sentido la liturgia, los sacramentos, las prácticas de piedad y caridad, la devoción a Nuestra Señora y los santos y el cuidar todo ello con pulcritud y esmero. Jesús critica fuertemente la falsedad de las prescripciones farisaicas como la que nos indica el Evangelio o cuando critican al Señor por curar en sábado o por denunciar los abusos del Templo de Jerusalén.

Desterremos, pues, nuestros -a veces- inevitables fariseísmos y busquemos el Reino de Dios con humildad y solidaridad con nuestros hermanos los hombres. 

PARA LA MEDITACIÓN

«Por eso, es necesario dar «limosna de lo que hay dentro» para poder limpiarse. Es decir, dar limosna desde la propia miseria; desde ahí donde están nuestras propias heridas, las que hemos hecho. Así, damos a un pobre desde nuestra pobreza, atendemos a un enfermo desde nuestros dolores, y acogemos al pecador desde nuestros pecados. Porque cuando damos limosna desde ahí pedimos limosna también nosotros. Cuando ofrecemos todo desde dentro de la propia fragilidad estamos pidiendo la misma compasión que ofrecemos. Sólo entonces amamos con el mismo amor que no dimos, dejando que mane desde sus hontanares y corra límpido hacia fuera. Sólo si amamos con todo el amor que tenemos corre desde su misma fuente en Dios, que «hizo también lo de dentro», y alcanza al que con compasión quiera recibirlo.»

(Carlos Pérez Laporta. “Alfa y Omega”)

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos “Amigos de Dios” (Bormujos, Sevilla)

Formo parte del laicado dominicano desde 2006 motivado por el estudio y devoción al Santo Rosario y el ejemplo de dos frailes. Soy doctor en Historia y en Artes y Humanidades (Teología) y tengo estudios teológicos como profesor de Religión que continúo. Mi actividad como predicador se centra en el estudio de la Historia de la Orden, la catequesis parroquial y la dirección de un programa semanal sobre el Evangelio en YouTube.


11/10/26

EVANGELIO LUNES 12-10-2026 SAN LUCAS 11, 27-28 XXVIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».

Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

                      Palabra del Señor

REFLEXION

En el Evangelio, el mismo Jesús hace el mejor elogio de su Madre. No se queda en su maternidad biológica, sino remite a su grandeza espiritual: “¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!”

La imagen de la Virgen del Pilar en su basílica de Zaragoza es pequeñita. Sólo 36 centímetros. Pero en su sereno rostro nos ofrece confianza y consuelo, y en su manto recogido, como si comenzase a caminar, nos entrega toda su ayuda para recorrer el camino sinodal de la Iglesia.

“¡Virgen del Pilar, arca de la nueva Alianza, pilar que fortalece nuestra fe, discípula fiel y oyente de la Palabra, Tú que nos muestras a Jesús, dador del Espíritu Santo, indica, guía y acompaña nuestro camino de discípulos y discípulas misioneros!”

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.
Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay)

Soy dominico y sacerdote, nacido en Granada en 1951. Ingresé en la Orden de Predicadores en 1968 y fui ordenado sacerdote en 1975. He cursado estudios de Filosofía y Teología en España, Roma y Múnich, y me he dedicado durante décadas a la formación y docencia en diversos ámbitos: universidad, internoviciado de la Confer y escuelas de teología para laicos. He formado parte de la curia de las Provincias Bética e Hispania de los frailes y también he ejercido como formador, promotor de formación permanente, asistente de fraternidades y presidente de la CONFER en Sevilla. También he trabajado como director, redactor y presentador del programa “Diálogos en la vida” de Canal Sur Televisión. Desde 2021, resido en Paraguay, donde colaboro como docente y acompañante de comunidades religiosas y laicales.

10/10/26

DOMINGO11-10-2026 XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En el célebre Salmo responsorial propuesto a nuestra meditación en la misa de este día, al final el salmista le dice a Dios: «tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término». Esto indica que la presencia del Señor en la vida de todo creyente, o incluso de todo no creyente, siempre es una presencia bondadosa y misericordiosa, nunca una presencia inerte o dañina. Dios siempre está difundiendo su bondad, haciendo el bien a todos, llamándonos a la comunión más estrecha, expresada con imágenes elocuentes, como la «alianza», el lenguaje nupcial, la amistad, la filiación… Dios nos llama a compartir su felicidad, su alegría, su bondad, su compasión… Pero con frecuencia huimos de su presencia porque estamos llenos de prejuicios, pensamos mal de él, distorsionamos su imagen como hicieron Adán y Eva en el Paraíso; creyeron que Dios se oponía a sus anhelos de plenitud. Hay que estar muy convencidos de que, aunque la vida no siempre nos sonría, Dios nos sigue queriendo con un amor indefectible. Las lecturas de este domingo nos lo recuerdan desde diferentes perspectivas.

Fray Manuel Ángel Martinez Juan O.P.

Fray Manuel Ángel Martinez Juan O.P.
Convento de San Esteban (Salamanca)