25/7/26

DOMINGO 26 DE JULIO 2026 : XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 




Las parábolas del Reino ocupan un lugar central en la predicación de Jesús. A través de imágenes sencillas y cotidianas —un campo sembrado, un poco de levadura, un tesoro escondido, una perla preciosa— el Señor nos introduce en una realidad misteriosa que no se impone con espectacularidad ni se presenta como algo acabado. El Reino de Dios no es un espectáculo admirable ni una meta ya conquistada; es una presencia dinámica que exige búsqueda, decisión y compromiso.

En las parábolas del tesoro y de la perla, Jesús nos sitúa ante el momento decisivo del descubrimiento. Algo irrumpe en la vida del hombre y lo transforma todo. Pero el hallazgo no es suficiente: exige respuesta. Venderlo todo, desprenderse, renunciar, elegir. El Reino no se añade a lo que ya poseemos como un complemento más; se convierte en el centro que reorganiza toda la existencia.

Estas imágenes nos invitan a preguntarnos si vivimos el cristianismo como una carga de obligaciones o como la alegría de un descubrimiento que nos hace libres. Porque el discípulo no es simplemente quien deja cosas, sino quien ha encontrado algo infinitamente más valioso. El texto que sigue nos ayudará a profundizar en esta lógica del Reino, que se alcanza más restando que sumando, y que transforma radicalmente la vida de quien se atreve a reconocer el tesoro y a apostar por él sin reservas.

Fray Miguel Ángel Vilchez Torés

Fray Miguel Ángel Vilchez Torés
Convento de Santo Domingo de Scala Coeli (Córdoba)

Soy fraile dominico, y durante más de 55 años me he dedicado a la docencia y a la tarea pastoral en muy diversos ámbitos: enseñanza en Graduados Sociales, Filosofía y Religión, así como pastoral con Escuelas de Padres, AMPAS, equipos de matrimonios, grupos de oración y formación, promoción de la mujer y de adultos, grupos bíblicos, retiros y ejercicios para religiosos, religiosas y seglares por toda la geografía española. He sido varias veces prior de mi comunidad en Córdoba y siempre he procurado acompañar a las personas, especialmente en los momentos de dolor, desde la cercanía y la empatía, algo por lo que he recibido distintos reconocimientos y el cariño de quienes me conocen.

LECTURAS DEL DOMINGO 26-07-2026 XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes 3, 5. 7-12

En aquellos días, el Señor se apareció de noche en sueños a Salomón y le dijo:
«Pídeme lo que deseas que te dé».
Salomón respondió:
«Señor mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan inmenso?».
Agradó al Señor esta súplica de Salomón.
Entonces le dijo Dios:
«Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu palabra: te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti».

                        Palabra del Señor

Salmo

Salmo 118, 57 y 72. 76-77. 127-128. 129-130 R/. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!

Mi porción es el Señor;
he resuelto guardar tus palabras.
Más estimo yo la ley de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.

Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo;
cuando me alcance tu compasión,
viviré, y tu ley será mi delicia. R/.

Yo amo tus mandatos
más que el oro purísimo;
por eso aprecio tus decretos
y detesto el camino de la mentira. R/.

Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma;
la explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 28-30

Hermanos:
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio. Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

                        Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: 1Reyes(3, 5.7-12): Sólo se es grande por la sabiduría

 Dicen los especialistas que este c. 3 de 1º de los Reyes es un texto auténticamente "deuteronomista" que refleja el pensamiento y la teología de esa escuela que habría de encargarse de redactar y poner los fundamentos "espirituales" de la historia pura y dura -y a veces perversa-,del pueblo de Israel, de sus reyes y magistrados. Una escuela llena de sabiduría y de carisma profético. Esta oración de Salomón en Gabaón, como un sueño, bien puede ser el modelo teológico de la "reforma" que buscó dicha escuela que se amparaba en el libro del Deuteronomio.

 La petición del Salomón del v. 9 es verdaderamente estimulante: "un corazón que escuche" (leb shomea), como escuchan los sabios a Dios, para hacer justicia al pueblo. Recién elegido rey de Judá e Israel, los deuteronomistas han sabido plasmar en la figura de Salomón lo que entonces necesitaba el pueblo y el reino. Después de las guerras y batallas de David, era necesaria un "etapa de sabiduría" para atender al pueblo mismo, a los pequeños, a los huérfanos y a las viudas. Porque un verdadero rey tiene su poder en esta sabiduría, que muchos reyes y magistrados han despreciado.

 Un corazón que escuche, es decir, sabio, para poder discernir entre lo malo y lo bueno. El sabio, sin duda, es como el profeta que está abierto a la voz de Dios y a su voluntad. No es profeta el que anuncia el futuro como un adivino que echa las cartas, sino quien sabe escuchar la voz o los silencios de Dios para entregarlo todo después a los hombres. La escuela de la sabiduría es, como muy bien lo expresa nuestro texto, un "corazón escuchante", que quiere aprender a impartir justicia y a conceder lo necesario a los que han sido desposeídos de casi todo.

 

IIª Lectura: Romanos (8,28-30): El designio de salvación divino para el hombre nuevo

 El texto de la "predestinación", como se conoce esta pequeña perícopa del c. 8 de la carta a los Romanos se presta a muchas lecturas y de hecho así ha sucedido a lo largo de la interpretación de esta carta paulina. Es un texto que parece estar imbuido de un carácter bautismal para comentar el sentido de la elección que Dios hace de aquellos que le aman. Quiere decir que probablemente se comentaba algo así a los bautizados que habían optado por ser cristianos, es decir, semejantes al Hijo, a Cristo.

 Pero ¿verdaderamente estamos predestinados unos y otros a la salvación o a la condenación? No olvidemos que en el texto se está hablando única y exclusivamente del "designio"(próthesis) de Dios; pero Dios no tiene para la humanidad más que un proyecto de salvación que ha revelado en su Hijo Jesucristo. Porque Cristo no ha venido a otra cosa que a salvar a los hombres. En el mismo texto esto se expresa magistralmente en el sentido de que nos ha predestinado a "ser semejantes a la imagen de su Hijo", que no es otra cosa que la "glorificación" (edóxasen). Esto significa que Dios tiene sobre toda la humanidad el designio de lo que ha realizado ya en su Hijo: la resurrección, la vida nueva, que se expresa mediante ese término de la "glorificación".

 El uso de la forma verbal(proôrisein) indica que se trata del inalterable plan de salvación trazado por Dios en favor de sus criaturas, gracias a la encarnación, muerte y resurrección de Jesús nuestro Salvador. El destino o la suerte de cada uno o de los nuestros (el fatum para los romanos; para los griegos están los vocablos moira y eimarmene) no es lo que está contemplado aquí directamente, aunque no podemos olvidar que para construir este hermoso capítulo, Pablo ha debido estar en esa sintonía inculturada. Pero lo que nuestro texto expresa es el plan salvador de Dios, en el que no quedan las cosas al azar, ni siquiera a un libre albedrío barato. Lo que se quiere afirmar rotundamente es que Dios tiene un designio de glorificación del que nadie podría apartarlo («nadie podrán apartarnos del amor de Dios», dirá al final Rom 8,39).

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 26-07-2026 XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.
El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».
Ellos le responden:
«Sí».
Él les dijo:
«Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

 El texto evangélico de hoy es el final del c.13 de Mateo, el capítulo de las parábolas por antonomasia, en que una y otra vez se compara el "Reino de los cielos" con las cosas de este mundo, de la tierra, del campo, de la cizaña. En este caso, nos hemos de fijar en el tesoro del campo y la perla (vv. 44-46). Son como dos parábolas en una, aunque pudieran ser independientes en su momento. Las dos parábolas, tras una introducción idéntica, narran el descubrimiento de algo tan valioso que los protagonistas (un hombre cualquiera y un comerciante) no dudan ni un instante en vender todo lo que tienen para adquirirlo; lo hallado es tan extraordinario que están dispuestos a desprenderse de cuanto poseen con tal de apropiárselo. No todos los días tiene uno la suerte de descubrir un tesoro o una perla de inmenso valor. Cualquier hombre sería feliz con un descubrimiento semejante. Por eso, haría todo lo posible por obtenerlo, aunque para ello tuviera que pagar un alto precio. En las dos parábolas, los bienes que poseen los protagonistas del relato, pocos o muchos, son suficientes para que con su totalidad puedan adquirir lo que han encontrado. En ambos casos, el acento recae sobre el descubrimiento y sobre la decisión que toman los dos protagonistas.

 Efectivamente, la decisión que toman parece desproporcionada o, al menos, arriesgada. Pero hemos de considerar que tienen una seguridad en esa decisión que les lleva hasta ese destino. ¿Es sabiduría o coraje (parresía)? Las dos cosas. Los elementos secundarios de las narraciones -si entendemos que son dos-, no dejan de tener sentido, aunque ya sabemos que en la interpretación de los parábolas no debemos exagerar o alegorizar cada una de las cosas que aparecen. Bien es verdad que en la primera hay un elemento sorpresa, porque es como el hombre que está en el campo, muy probablemente contratado, y encuentra el tesoro por casualidad. En el caso del mercader que recorre los bazares, sin duda, que siempre espera encontrar algo extraordinario y por eso porfía.

 Como en los dos casos la comparación es con el “reino de los cielos” (bien en el caso del tesoro, bien en el caso del mercader) entonces el sentido no puede ser otro que este: cuando uno encuentra el Reino de Dios, bien porque ha tenido la suerte inesperada de encontrarse un tesoro o bien porque lo iba buscando habiendo oído hablar de él, entonces todo está en poner en marcha la sabiduría y el coraje de que uno es capaz, los cinco sentidos, arriesgarlo todo, entregar todo lo que uno tiene, por ello.

 ¿Es que el reino de Dios es un tesoro? Naturalmente que sí. Porque es el acontecimiento de un tiempo nuevo de gracia y salvación, de felicidad y amor que Jesús ha predicado y que ha convertido en causa de su vida y de su entrega. Por eso lo importante de estas dos parábolas es la decisión que toman ambos protagonistas y más todavía la alegría de esta decisión en el caso de tesoro en el campo (extraña que el mercader de perlas no tenga esta reacción primera, aunque sea la misma decisión). No he encontrado mejor conclusión que esta: «El Reino aparece así como un don al alcance de todos, de los afortunados y de los inquietos, de los que sin buscarlo se lo encuentran por casualidad y de los que lo descubren al final de una búsqueda. Para responder adecuadamente a ese don, aceptándolo y haciéndolo suyo, el ser humano ha de estar convencido de que el Reino es lo más valioso que se le puede ofrecer y, en consecuencia, ha de estar dispuesto a anteponerlo a cualquier otro bien» (cf. F. Camacho Acosta, Las parábolas del tesoro y la perla, Isidorianum, 2002).

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

24/7/26

EVANGELIO SABADO 25-07-2026 SAN MATEO 20, 20-28 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».

Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron:
«Podemos».

Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Posiblemente cuando los hijos de Zebedeo, acompañados  por su madre, según el texto de Mateo, se acercaron a Jesús para pedirle el honor de sentarse a la derecha y a la izquierda en su reino no sabían lo que pedían.  Todavía les quedaba por recorrer un largo camino de conversión hasta comprender la realidad del reino que Jesús anunciaba. Tampoco entendieron posiblemente el alcance de la pregunta que Jesús les hizo: “¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?”

Tampoco los otros diez, que se indignaron ante la petición de Santiago y Juan, eran conscientes de la situación. Quizás también ellos aspiraban a honores y se indignaron porque los hijos de Zebedeo se les habían adelantado.

Esta escena del Evangelio nos recuerda los avisos del papa Francisco ante el peligro de “carrerismo” en el que no deben de sucumbir los miembros de clero en nuestra Iglesia del siglo XXI. Siempre puede ser una tentación olvidar la escala de valores de Jesús en el Evangelio.

Jesús aprovecha el acontecimiento para instruir a sus discípulos sobre cómo ha de ser entendida la autoridad entre ellos. Ser grande y ser el primero se traduce, desde los valores del Evangelio, en hacerse pequeño y servidor de todos. Buena expresión por tanto la que describe en nuestros días al sucesor de Pedro como siervo de los siervos de Dios. El  modelo a seguir lo marca con su vida el mismo Jesús, el Hijo del Hombre.

"Hay que obedecer a dios antes que a los hombres"

Como nos relata el libro de los Hechos, los Apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor. No temían la persecución ni la cárcel. No hacían caso de aquellos que pretendían apagar su voz y no querían reconocer sus signos ante el pueblo. Para acallar su voz, el poderoso rey Herodes manda decapitar a Santiago. Es el primer apóstol mártir por dar testimonio de la resurrección del Señor.  Como nos recuerda Pablo:”Creí, por eso hablé”. El testimonio de Santiago y su  sangre derramada nos siguen hablando del Cristo vivo también hoy a cada uno de nosotros.

La fe de Santiago y el testimonio de su vida entregada nos alientan en el seguimiento de Jesucristo

Los Apóstoles reciben el mandato de Jesús de anunciar el Evangelio hasta los confines del mundo. Fieles a Jesús, se dispersan por los caminos para hacer realidad lo que el Maestro les pide. Según la tradición, Santiago llega hasta España trayendo la Buena Noticia del Evangelio. El Finis Terrae de los antiguos romanos, allí se situaba el Ara Solis, donde fenicios y romanos dieron culto al sol contemplando la inmensidad de Océano Atlántico.

Para nosotros sigue siendo un reto el anunciar hoy por todos los rincones del mundo conocido el nombre y la Buena Noticia del Señor Resucitado, con nuestra vida y nuestra palabra, como Santiago y los Apóstoles. Nuestro testimonio creyente es el mejor servicio que podemos hacer a la sociedad en el momento de la historia que nos ha tocado vivir.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Gaditano de nacimiento, entré en contacto con la Orden de Predicadores en el Convento de Santo Domingo de Cádiz. Tomé el hábito a los 17 años en Almagro (Ciudad Real). Ordenado en 1982 estudié Catequética y trabajando en nuestra Parroquia Santa Catalina de Siena de Madrid. Durante 15 años viví en el Convento de San Jacinto de Triana (Sevilla) ejerciendo como Párroco. Después de un año en Irlanda, en la Comunidad Juana de Aza de Wicklow Town, vinculada al MJD, pasé 22 años en Granada, siendo director del Colegio Mayor Universitario Santa Cruz La Real, integrado en la Universidad de Granada. Actualmente formo parte de la Comunidad del Convento Santo Tomás de Aquino de Sevilla. Disfruto sobre todo junto al mar y me gusta mucho viajar en buena compañía. Valoro bastante la amistad y disfruto intentando dar a conocer a Jesucristo mediante la predicación del Evangelio.

23/7/26

EVANGELIO VIERNES 24-07-2026 SAN MATEO 13, 18-23 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe.

Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».

                   Palabra del Señor

REFLEXION

Jesús explica la parábola del sembrador y pone el foco en algo muy concreto: cómo acogemos la Palabra. La semilla es buena y el sembrador es generoso; el problema —o la oportunidad— está en el terreno. Hay corazones endurecidos, donde nada penetra; otros superficiales, donde las emociones prenden pero no arraigan; otros llenos de “abrojos”, donde las preocupaciones, el consumo o el estrés acaban ahogando lo importante. Y está la tierra buena: la que acoge en su interior, se deja transformar y da fruto.

Aquí está la clave: tener un corazón de tierra buena. No significa ser personas perfectas, sino vivir disponibles, abiertas, con ganas de dejarnos transformar. Es tener un corazón que no se queda en escuchar, sino que traduce la Palabra en vida concreta: en gestos, decisiones, compromisos.

Y esto hoy es especialmente urgente. Vivimos rodeados de ruido, de individualismo, de prisas que nos vacían por dentro. Sin darnos cuenta nos acostumbrarnos a una vida superficial, donde lo que da verdadero sentido va quedando relegado. Jesús retrata esta realidad en la parábola y nos invita a cultivar nuestro corazón para que sea fértil. ¿Cómo? Cuidando una escucha real, con tiempos de silencio, profundidad y encuentro con Dios. Meditando la Palabra, dejándonos cuestionar por ella. Arrancando los abrojos, revisando qué nos está comiendo por dentro: preocupaciones excesivas, egoísmos, estilos de vida poco solidarios. Y haciendo camino de fe con otros, en comunidades que sean espacios de vida y crecimiento.

Pero, sobre todo, el criterio es el fruto. Y el fruto del Evangelio no es algo abstracto: es más bondad en lo cotidiano, más generosidad gratuita, más capacidad de perdonar, más compromiso con los demás, especialmente con quienes más lo necesitan. Más don de sí. Un corazón de tierra buena no vive para sí, genera espacios de vida alrededor. Se convierte en semilla de bien, construye comunidad, contagia esperanza. Porque cuando la Palabra arraiga de verdad, no solo nos vuelve más humanos… humaniza el mundo y construye Reino.

 

Termino con unas palabras del papa León XIV, en su reciente visita a España, de su discurso en el estadio olímpico de Montjuic: “Cuando las personas aprenden a detenerse, a dar valor a las cosas importantes, a apreciar el tiempo de modo nuevo y a pensar en la propia vida dejándose iluminar por el Evangelio, desarrollan también un pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza existenciales a diversos niveles”.

Hna. Águeda Mariño  Rico

Hna. Águeda Mariño Rico
Congregación de Santo Domingo

Soy religiosa dominica nacida en Asturias, en la cuenca minera, y desde muy pequeña me formé y crecí en la fe desde la espiritualidad dominicana. Entré en la Congregación de Santo Domingo a los 17 años y con 19 años hice mi primera profesión. Profesionalmente soy trabajadora social, licenciada en Sociología y máster en Doctrina Social de la Iglesia. He vivido en varios destinos diferentes: Bogotá, Medellín, Valencia, Castell de Ferro (Granada) y Madrid. He ido realizando mi misión en varios ámbitos: pastoral, educativo, social, formación, espiritualidad, y también con diferentes servicios en mi congregación.

 

22/7/26

EVANGELIO JUEVES 23-07-2026 SAN JUAN 15, 1-8 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

                          Palabra del Señor

REFLEXION

La claridad con que expone Jesús este relato evangélico no deja mucho espacio para la reinterpretación, es radical y concreto: o estamos con El y en El o somos lo más parecido a lo inútil, es decir nada. Porque la dignidad humana no la da el tener un estatus u otro, el tener, el parecer, el poseer, el poder…el ser humano se define por ser. La esencialidad de su vida debe tener consistencia en el tiempo más allá de lo que hace o tiene, precisamente por su dignidad humana está llamado a la eternidad.

Permanecer en un lugar o junto a alguien requiere un conocimiento afianzado como vínculo que genere un bien y un crecimiento personal, un vínculo de amor que lleve a “oler” esa presencia en la atmosfera que le rodea, de lo contrario es una permanencia “viciada”.

El vínculo de permanencia con Cristo y en Cristo es el amor, no puede haber para el ser humano un vínculo más profundo que este. Permanecer en El, en Cristo tiene sus consecuencias que van más allá de un programa de vida, más bien es una vida que “huele a verdad, a fidelidad, a entrega, a esperanza, es una vida que ha aprendido a mirar desde la ventana del corazón, para descubrir en la humanidad la mirada de Dios.

Los ojos de Dios son las lágrimas y el dolor de los pobres, de los niños abandonados, de los enfermos, son las lágrimas de tanta soledad y abandono en un mundo que necesita descubrirse amado. Cuando los ojos de Dios se nos claven en el alma y las manos se nos rompan de tanto extenderlas para dar, acoger, perdonar, entonces permanecer en El, como sarmientos vivos, no será un sentimiento intimista, sino una entrega generosa que hará de nuestra vida una “buena noticia creíble”.

Permanecer en El, en Cristo nos lleva del Yo-TU al NOSOTROS que es el vínculo más profundo que existe en todo bautizado, el vínculo trinitario que riega con la gracia de su presencia la historia y la vida de la humanidad, como la vid riega los sarmientos y los embellece con su savia.

Permanecer en Cristo es la invitación que Dios nos hace para ser felices, para romper las barreras egoístas que nos impiden “oler a Dios,” percibir el aroma de su amor y su misericordia cada vez que abrimos el corazón para abrazar a la humanidad y darle calor de eternidad.

Sor Mª Ángeles Martínez O.P.

Sor Mª Ángeles Martínez O.P.
Monasterio de Santo Domingo (Zaragoza)

Nací en Solanilla, una aldea de Albacete. Ingresé en un monasterio de la provincia de Valencia hace bastantes años y he pasado 17 años de mi vida como dominica en dos monasterios de Chile. He servido como formadora, priora, ecónoma federal a la vez que he impartido clases y retiros en diversos monasterios de Latinoamérica y España. Me encanta escribir y tengo una licenciatura online en periodismo narrativo. Me siento una mujer feliz y afortunada por la vocación de monja dominica contemplativa recibida y no merecida. Me gusta la pintura, la poesía, amo la belleza de la vida en la cual siempre he encontrado el rostro de Dios y me interesa la doctrina social de la iglesia.

EVANGELIO MIERCOLES 22-07-2026 SAN JUAN 20, 1-2, 11-18 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?».

Ella les contesta:
«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice:
«¡María!».

Ella se vuelve y le dice:
«¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».

Jesús le dice:
«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».

María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
«He visto al Señor y ha dicho esto».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

La pregunta hecha por el supuesto hortelano, recibe la misma respuesta: que María está buscando al amor de su vida...y llena de tristeza y angustia, no lo encuentra.

Es en ese momento, cuando pronuncia su nombre, que se produce una reacción diferente. El había dicho que conocía sus ovejas por su nombre y ellas reconocían su voz. ¡¡María!!, y ella, reconoce por su voz al que sus ojos no identificaban. Ella se vuelve, dejando de mirar el sepulcro, que es tanto como quedarse en el pasado, y con la expresión Rabuni, se identifica como discípula, ahora dispuesta a seguirle.

Es el cambio que se produce en María. Pasar de la desolación al gozo. De estar amarrada al pasado a abrirse al futuro que es presente. Porque ya no se trata de un anuncio: resucitará al tercer día. Ahora está ante el presente: ha resucitado. Tampoco vale abrazarse, sujetándole. Jesús le manda: no me retengas. La razón: todavía no he subido a mi Padre. Con esa expresión se introduce el encargo, la misión. Si antes María fue, por propia iniciativa con un mensaje que nace de ella, ahora es enviada. Ahora se le dice lo que debe anunciar.

Y el anuncio comienza: He visto al Señor. Ello significa anunciar su resurrección. La que antes señalaba el robo como explicación de la desaparición de un cadáver, ahora afirma que él vive. Ha visto al Señor y le ha cambiado la vida. No comunica ella su interpretación de lo que ha visto. Ahora es portadora de un mensaje, que no le pertenece, sino que lo ha recibido para entregarlo: Y a dicho esto.  Ella es enviada a los mismos que antes había visitado angustiada, diciendo: se han llevado el cuerpo del Señor. Ahora lo que les dice es lo que a ella se le ha dicho: ve y diles a mis hermanos, subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.

Como a la Magdalena, también a nosotros se nos envía y encomienda una misión, que no es otra diferente, sino la misma: decir a nuestros hermanos los hombres, que Jesús vive y que nos precede en el camino hacia el Padre.

 ¿A quién busco yo? ¿Qué tengo que comunicar al mundo de hoy?

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

Soy fraile dominico, nacido en Almería en 1950. Tras graduarme como Delineante Industrial, ingresé en la Orden de Predicadores en 1967 y fui ordenado sacerdote en 1974. He desarrollado mi labor pastoral y formativa en España y Venezuela, como maestro de novicios, prior en varias comunidades, profesor de teología y director espiritual. También he trabajado en la Pastoral Familiar y acompañado a jóvenes y laicos dominicanos. Actualmente soy párroco en Santa Escolástica de Granada. Me apasiona la investigación histórica, he participado en congresos y publicado varios trabajos y formo parte del Instituto de Estudios Almerienses.

20/7/26

EVANGELIO MARTES 21-07-2026 SAN MATEO 12, 46-50 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».
Pero él contestó al que le avisaba:
«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

                      Palabra del Señor

REFLEXION

¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos? Estas preguntas retóricas de Jesús, lejos de suponer un cierto menosprecio a su familia y, sobre todo a María, su madre, lo que quieren significar es que, en relación con la primera lectura, solo la Fe y el Amor constituyen la verdadera familia de Dios y, por ende, debe ser también la base de la fraternidad humana querida por Este.

Y el mejor ejemplo es precisamente María, la Siempre Fiel, que dio un Sí incondicional a un Dios que le pedía no ya una fe inquebrantable, sino su propia vida y la vida de su pueblo, Israel. Con ella, en Ella Dios se hace presente entre nosotros de una manera nueva, increíble… El Dios Siempre Fiel se hace uno de nosotros y nace así una nueva familia, un nuevo pueblo «que hace la voluntad del Padre»

Jesús nos invita a la verdadera familia de los hijos de Dios, a la Iglesia, que construye el Reino desde una fraternidad inquebrantable que nace de la Fe y del Amor y va más allá de los lazos de sangre. Ciertamente es un exigente compromiso en el que no bastan solo nuestras fuerzas, pero también una consoladora esperanza.

 

TEXTO PARA LA REFLEXIÓN

«Mis pensamientos no son vuestros pensamientos», dice el Señor (Is 55,8). El mérito, no consiste en hacer mucho o en mucho dar, sino en recibir, en amar mucho. Se ha dicho, que «es mucho más dulce dar que recibir» (Hch 20,35), y es verdad; pero cuando Jesús quiere reservarse para sí la dulzura de dar, no sería delicado negarse. Dejémosle tomar y dar todo lo que quiera, la perfección consiste en hacer su voluntad, y el alma que se entrega enteramente a él es llamada por Jesús mismo «su madre, su hermana» y toda su familia. Y en otra parte: «Si alguno me ama, guardará mi palabra» (es decir, hará mi voluntad) y «mi Padre le amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada» (Jn 14,23).

(Santa Teresa de Lisieux... Carta 121)

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos “Amigos de Dios” (Bormujos, Sevilla)

Formo parte del laicado dominicano desde 2006 motivado por el estudio y devoción al Santo Rosario y el ejemplo de dos frailes. Soy doctor en Historia y en Artes y Humanidades (Teología) y tengo estudios teológicos como profesor de Religión que continúo. Mi actividad como predicador se centra en el estudio de la Historia de la Orden, la catequesis parroquial y la dirección de un programa semanal sobre el Evangelio en YouTube.

EVANGELIIO LUNES 20-07-2026 SAN MATEO 12, 38-42 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús:
«Maestro, queremos ver un milagro tuyo».
Él les contestó:
«Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».

                    Palabra del Señor

REFLEXION

El evangelista san Mateo, en el capítulo 12 de su Evangelio, presenta el deseo que expresaron a Jesús algunos escribas y fariseos: «Queremos ver un milagro tuyo». Se trataba de unas personas un tanto distinguidas; los escribas, porque dominaban el arte de la escritura y hasta la enseñanza; los fariseos porque se integraban en un grupo superior y dominante. La pretensión que expresan suena más una exigencia que a un humilde ruego. Pero nada más lejos del que es completamente libre y, además, de quien en actuar no tiene nada de espectacular, vistoso y menos propio de un mago.

Ante semejante demanda de unas personas tan alejadas de la luz de Dios que ilumina el Antiguo Testamento, Jesús calificó a semejante generación de perversa y adúltera. ¿Cuál es el significado de ambos adjetivos en los labios de Jesús? Perversa, porque se hallaba fuera del camino recto, con tanto empeño mostrado por Dios en la revelación. Generación adúltera, porque falseaba la fidelidad debida a quien se mantiene por siempre fiel a su compromiso, que es el Señor.

No fue, pues, un insulto, sino una llamada a pensar con hondura el contenido de su fe. Por lo mismo, les anunció el mayor de los milagros que sí se decidió Jesús a realizar: la resurrección al tercer día tras permanecer en un sepulcro. De esta resurrección trataban los libros antiguos que ellos conocían. Además, les mostró que estaba prefigurada en lo que se escribió acerca del profeta Jonás, que fue engullido por una ballena, tal como narra el libro homónimo en su capítulo 2. ¿Quién sabe si al menos alguno de aquellos escribas y fariseos se convirtió por la predicación de Pedro en Pentecostés? (Hch 2, 41)

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fuí postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña.