30/4/26

EVANGELIO VIERNES 01-05-2026 SAN JUAN 14, 7-14 CUARTA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

                     Es palabra del Señor

REFLEXION

Este pasaje se sitúa en el contexto del discurso de despedida de Jesús en el Evangelio de Juan. En la intimidad de la última cena, Jesús prepara a sus discípulos para el momento de la cruz. Ante la inquietud y el desconcierto, pronuncia una frase que resonará con fuerza a través del tiempo: “No se turbe vuestro corazón”. No es una invitación a ignorar las dificultades, sino a vivirlas desde la confianza en Dios y en el sentido profundo de la vida.

En este contexto, Jesús se revela con una afirmación central: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. No propone simplemente una enseñanza, sino que se ofrece Él mismo como referencia para orientar nuestra propia vida y la construcción de la fraternidad.

Jesús es el camino: nos muestra cómo vivir y cómo relacionarnos. Su manera de actuar nos impulsa a construir un mundo donde la dignidad de cada persona sea respetada y donde las relaciones estén marcadas por la justicia, la equidad y el reconocimiento del otro. En este día rememoramos la figura de San José Obrero, quien de forma silenciosa y fiel, con su trabajo cotidiano, sostiene la vida y cuida de aquellos que le son encomendados: María y Jesús. En él descubrimos la dignidad del trabajo sencillo, la responsabilidad vivida con amor y la grandeza de quien se gana el pan con esfuerzo y honradez.

Jesús es la verdad: una verdad que no depende de opiniones o intereses, sino que se fundamenta en el amor de Dios y en la dignidad inviolable de todo ser humano. No todo criterio vale cuando se trata de la vida de las personas. La verdad del Evangelio nos exige discernir, denunciar aquello que genera explotación o desigualdad, y defender condiciones laborales justas, donde cada persona pueda desarrollar su vida con seguridad y dignidad.

Jesús es la vida: fuente de vida plena y verdadera, que se hace visible en la fraternidad. Allí donde se promueve el respeto, la solidaridad y el cuidado mutuo, especialmente hacia quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad, la vida de Dios se abre paso. También en el mundo del trabajo, la vida se hace más humana cuando se crean espacios donde las personas no solo producen, sino que son reconocidas, valoradas y acompañadas.

Hoy su palabra sigue resonando con fuerza: “No se turbe vuestro corazón”. En medio de las dificultades, Jesús nos invita a confiar y a actuar. A construir, desde la fe y siguiendo el ejemplo de San José, una sociedad donde el trabajo sea digno, los derechos sean respetados y cada persona pueda vivir con la esperanza y la plenitud que Dios quiere para todos.

Hna. Águeda Mariño  Rico

Hna. Águeda Mariño Rico
Congregación de Santo Domingo

Soy religiosa dominica nacida en Asturias, en la cuenca minera, y desde muy pequeña me formé y crecí en la fe desde la espiritualidad dominicana. Entré en la Congregación de Santo Domingo a los 17 años y con 19 años hice mi primera profesión. Profesionalmente soy trabajadora social, licenciada en Sociología y máster en Doctrina Social de la Iglesia. He vivido en varios destinos diferentes: Bogotá, Medellín, Valencia, Castell de Ferro (Granada) y Madrid. He ido realizando mi misión en varios ámbitos: pastoral, educativo, social, formación, espiritualidad, y también con diferentes servicios en mi congregación.

29/4/26

EVANGELIO JUEVES 30-04-2026 SAN JUAN 13, 16-20 CUARTA SEMANA DE PASCUA





 

Cuando Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”. Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.

En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».

               Es palabra del Señor

REFLEXION

Este evangelio muestra parte de la última cena de Jesús con sus discípulos, justo antes de la traición de Judas. Jesús, siendo Dios, se abaja ante sus discípulos y les lava los pies (algo que solían hacer los esclavos). Jesús se hace el último, el servidor de todos, incluso ante aquél que lo iba a traicionar. Las enseñanzas de Jesucristo no son teoría, sino que Él mismo las lleva a la práctica y no sólo eso, sino que también nos pide a nosotros que sigamos sus pasos, que hagamos lo que Él hace, si de verdad queremos ser felices.

“¿Habéis visto lo que he hecho con vosotros?, pues dichosos vosotros si lo ponéis en práctica” La verdadera felicidad está en servir y amar al prójimo. Dice la Escritura en otro lugar: “Hay más dicha en dar que en recibir”. Cristo nos pide que nos pongamos al servicio de los demás, que no nos consideremos más que nadie, al contrario, como dice San Pablo: “considerando superiores a los demás” y no sólo a los que nos caen bien o a los que amamos, sino también a los que nos caen mal o nos hacen daño, o incluso nos traicionan, esto fue lo que hizo Jesucristo, Él se puso al servicio de todos, incluido Judas, que seguidamente lo entregaría.

Los cristianos estamos llamados a ser los últimos, estamos llamados a imitar la santa humildad de Cristo, pero esto sólo lo podemos con la gracia de Dios, bien sabe Él que somos débiles, bien sabe Él a quién ha elegido.

Qué el Señor nos conceda estar al servicio de los demás y dar la vida cada día, como hizo a lo largo de su pontificado el Papa San Pío V, a quién hoy conmemoramos en la Santa Misa.

Sor Mª Belén Marín López, O.P.

Sor Mª Belén Marín López, O.P.
Monasterio de Santa Ana (Murcia)

Nací en Caravaca de la Cruz (Murcia) y en 2001 ingresé en el monasterio del Santísimo Rosario de Jumilla, donde profesé solemnemente en 2007. Desde 2009 resido en el monasterio de Santa Ana, en Murcia. Soy licenciada en Filología Inglesa y me sentí llamada a la evangelización desde mi conversión en 1995, y en la Orden de Predicadores encontré el carisma que respondía a esa vocación. Formo parte del equipo de promoción vocacional de mi comunidad y he completado el Máster en Discernimiento Vocacional y Acompañamiento Espiritual en Salamanca. Actualmente colaboro también con la Comisión Internacional de Monjas al servicio de la Orden.

28/4/26

EVANGELIO MIERCOLES 29-04-2026 SAN MATEO 11, 25-30 CUARTA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

                            Es palabra del Señor

REFLEXION

 Jesús fue exquisitamente discreto sobre lo que acontecía en su oración. Sin embargo, de cuando en cuando, ora en voz alta, convirtiendo así su experiencia de Dios en educación de la fe de sus oyentes. Esta de hoy es una de esas ocasiones. Y les educa, y nos educa, en dos asuntos bien importantes: la revelación a los sencillos y el descanso necesario para vivir con dignidad.  

El Dios de Jesús no se revela en los más elevados conceptos de los sabios de este mundo. Está más cerca de aquel “sólo sé que no sé nada”, atribuido a Sócrates, que a la altivez de quienes se sentaban en la cátedra de Moisés.

En la práctica de su ministerio, Jesús se encontró con la resistencia de los escribas y fariseos a recibir su mensaje. Dos grupos que, a lo largo del tiempo, han representado a quienes erigen su saber, y en ocasiones su pretenciosa ignorancia, en el criterio supremo para establecer lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo, lo procedente y lo inaceptable. ¡Hay tanta realidad que sobrepasa a la ciencia!

Pero también se encontró Jesús con personas sencillas que abrían su corazón a los destellos de verdad que les llegaban de la vida, de los otros y del mismo Dios.

Jesús alaba al Padre porque derrama su sabiduría justamente en esas personas sencillas, no pagadas de sí mismas, que saben y saborean la vida con actitudes humanas y evangélicas: “calma, mansedumbre, suavidad, humildad, sencillez, inocencia, candidez, benevolencia, disponibilidad…” (Papa Francisco).

Por otro lado, Jesús se ofrece como referencia de descanso. No es un descanso descomprometido (¿tentación de parte de la religiosidad actual?) que ignore los conflictos que vivimos como personas y sociedades, las ansiedades que agitan al desarrollo que se nos va quedando viejo, o las incertidumbres que acompañan a las grietas humanas de un saber que nos había prometido toda suerte de venturas.

Es un descanso que abraza esas heridas de nuestro tiempo, desde la mansedumbre y la humildad de corazón. Dos profundas actitudes que llevan a Jesús a compartir los agobios de sus contemporáneos. Que nos llevan a compartir hoy los agobios de nuestros contemporáneos.

El evangelio nos orienta en los meandros de la vida, nos ayuda a situarnos en las circunstancias de nuestro tiempo, nos impulsa a servir a quienes nos rodean, y a confiar en un Dios al que sabemos siempre de nuestro lado.

 ¿Cómo logras equilibrar el deseo de vivir en el amor con la experiencia del pecado? ¿Qué quiere decir en tu vida que Dios revela sus proyectos a los pequeños? ¿Tienes experiencia de que la confianza en Jesús y su evangelio, te ayudan a descansar de los agobios de la vida?

Fray Fernando Vela López O.P.

Fray Fernando Vela López O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

Soy sacerdote dominico nacido en Madrid, España. Cuando terminé los estudios de lo que entonces se llamaba Maestro de Enseñanza Primaria ingresé en la Orden, siguiendo en ella la formación filosófica y teológica. Más tarde me licencié en Estudios Eclesíasticos y logré el doctorado en Filosofía, preocupado fundamentalmente por la problemática de la persona en el pensamiento actual. Ordenado sacerdote, he ejercido el ministerio en la educación y en la docencia en las enseñanzas medias y universitarias, en Perú y Cuba, en la formación online en las plataformas digitales de los Dominicos y en diversas publicaciones. He sido formador de los frailes jóvenes. He trabajado en Misioneros Dominicos-Selvas Amazónicas, conociendo sobre el terreno los puestos de misión. En cuanto ha sido posible, he participado también en la predicación homilética y de ejercicios espirituales, retiros y conferencias a jóvenes y mayores, religiosos y laicos.

27/4/26

EVANGELIO MARTES 28-04-2026 SAN JUAN 10, 22-30 CUARTA SEMANA DE PASCUA

 





Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.

Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».

Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

No hay peor sordo que aquel que ni quiere ni sabe escuchar. Esto les pasaba a los judíos que le preguntan a Jesús y lo hacen precisamente en el Templo. Tienen su corazón cerrado a la continua novedad de un Dios que se hace presencia integral en Jesús.

En contrapartida, el Señor explica a los judíos y a nosotros lo que significa ser cristianos, pertenecer al Señor: ser ovejas de su rebaño es darnos cuenta de que nos ha elegido, que está pendiente de nosotros, que nos conoce y nos quiere como ni siquiera nosotros podemos experimentar, que nos enseña una Verdad que da sentido a la vida, que Salva con esa salvación que es para siempre.

Y, además, el Señor concluye con la gran Revelación: Dios y yo somos uno. No es solo el Camino, no solo habla proféticamente. El Dios Eterno, Creador, Omnipotente se hace presente en Él: “Yo Soy” y esta Revelación hace que ese amor que experimentamos llegue a plenitud en nuestro ser y en nuestra vida.

Para la reflexión

Jesús nos conoce. Y nos conoce a fondo. Me preguntaba […]: ¿hay alguien que me conozca como Jesús me conoce? Es una pregunta que nos podemos hacer todos nosotros. Mi respuesta personal es que nadie me conoce con la profundidad y la verdad con que Él me conoce. En lo bueno y en lo menos bueno. Nadie como Él conoce todos los gestos de bondad, de entrega, de disponibilidad de que somos capaces, y que tantas veces quedan ocultos a miradas ajenas. Y nadie como Él conoce lo que nos duelen nuestros fallos de todo tipo y la impotencia que sentimos cuando queremos mejorar o cambiar y no podemos. Nadie como Él conoce las alegrías íntimas por sencillos gestos de amor y nadie como Él conoce el sufrimiento de fracasos, incomunicaciones, decepciones… especialmente en las relaciones humanas. (Darío Mollá, S.I)

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos “Amigos de Dios” (Bormujos, Sevilla)

Formo parte del laicado dominicano desde 2006 motivado por el estudio y devoción al Santo Rosario y el ejemplo de dos frailes. Soy doctor en Historia y en Artes y Humanidades (Teología) y tengo estudios teológicos como profesor de Religión que continúo. Mi actividad como predicador se centra en el estudio de la Historia de la Orden, la catequesis parroquial y la dirección de un programa semanal sobre el Evangelio en YouTube.

26/4/26

EVANGELIO LUNES 27-04-2026 SAN JUAN 10, 1-10 CUARTA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

                               Es palabra del Señor

REFLEXION

Cuando Jesús proclama que tiene otras ovejas que no son del redil del que es el buen Pastor, el que ama a las ovejas “hasta dar su vida por ellas”, está eliminando cualquier exclusión. El busca lo que quiere el Padre: que al oír su voz “haya un solo rebaño y un solo pastor”. Tarea nada fácil, pero en ella compromete su misma vida, la entrega para esa causa; pues es un deseo firme del Padre.

Un solo rebaño teníamos que sentirnos antes de nada los cristianos, los que admiten a Jesús como nuestro buen pastor: todos los días en la eucaristía pedimos para la Iglesia “la paz y la unidad”. ¿Estamos abiertos a sentirnos de la misma iglesia de aquellos cuya sensibilidad religiosa o modo de seguir a Cristo es distinto del nuestro?

Más aún, pensando en los que no son “redil”: ¿Sentimos como nuestra la dimensión católica, o sea universal, de la Iglesia que va más allá de buscar prosélitos que se incorporen a ella, y abarca a aquellos que buscan lo que la Iglesia puede dar, pero no lo encuentran en ella, en sus miembros, y se inclinan por otras opciones religiosas; o prescinden de la dimensión religiosa, pero buscan la verdad de lo que son, el sentido de su vida; o simplemente son hijos de Dios, de un Dios que ellos tienen olvidado…?

Cristo es el pastor que busca fuera de su redil, de su Iglesia; y eso quiso para sus seguidores, abrir puertas, no cerrarlas a los que no son “de los nuestros”. Su Iglesia es misionera.

Fray Juan José de León Lastra O.P.

Fray Juan José de León Lastra O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Soy un sacerdote dominico nacido en Quirós, Asturias. Después de mi paso por la escuela apostólica de Corias continué el proceso de formación institucional hasta el año 1960. Durante veintiocho años he estado dedicado a la enseñanza media en colegios de la Orden. Fui elegido prior provincial de la provincia de España y luego asistente del Maestro de la Orden para España, Portugal e Italia. Después he sido profesor de Antropología, Hecho religioso y Teología espiritual en Santo Domingo (Rep. dominicana) y profesor en las Escuelas de Teología de San Esteban, y Fray Bartolomé de las Casas de Madrid-Atocha. Ahora soy profesor en la Escuela de Teología por Internet, ETI. Amo la montaña y disfruto con la lectura de escritores consagrados.


25/4/26

DOMINGO 26 DE ABRIL . DOMINGO DEL BUEN PASTOR

 





Celebramos hoy el Domingo del Buen Pastor y la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, instituida para la Iglesia Católica el 11 de abril de 1964 por el Papa Pablo VI. Desde el año 1971 se celebra el Cuarto Domingo de Pascua, conocido como el Domingo del Buen Pastor.

En este día estamos invitados a orar y a reflexionar sobre la vocación, realidad que toca lo más profundo de nuestro ser y de nuestra libertad. El Papa Pablo VI achacaba la escasez de vocaciones sacerdotales, que ya se estaba viviendo entonces, a una falta de vitalidad en la salud espiritual de toda la familia católica. La vocación sacerdotal está al servicio de todas las demás vocaciones en la Iglesia. Por eso, orar por las vocaciones sacerdotales es, en el fondo, orar por todas las vocaciones y por el bien de toda la Iglesia.

Llama especialmente la atención la coherencia de las lecturas de este domingo. La primera recoge la continuación del discurso de Pedro en Jerusalén el día de Pentecostés (fiesta del don de la Ley) ante la multitud venida de muchos lugares para esa fiesta; la eficacia de su predicación fue espectacular: aquel día se bautizaron unas tres mil personas.

 El Salmo 22 compara la relación de Dios con Israel con el cuidado que muestra un pastor hacia su rebaño; sus atenciones inspiran una confianza total. En la segunda lectura, san Pedro compara a quienes no tienen fe con ovejas descarriadas (así eran antes los cristianos a los que dirige su carta); califica a Jesús de «pastor y guardián de vuestras almas». El pasaje evangélico habla tanto del cuidado del Buen Pastor por sus ovejas como del peligro que representan para estas los falsos pastores.

Fray Manuel Ángel Martinez Juan O.P.

Fray Manuel Ángel Martinez Juan O.P.
Convento de San Esteban (Salamanca)

LECTURAS DOMINGO 26-04-2026 : DOMINGO DEL BUEN PASTOR

 

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14a. 36-41

El día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».

Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»

Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».

Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».

Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

                    Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5 R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 20-25

Queridos hermanos:

Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien, eso es una gracia de parte de Dios.

Pues para esto habéis sido llamados, porque también Cristo padeció por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.

Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca.

Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban; sufriendo no profería amenazas; sino que se entregaba al que juzga rectamente.

Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.

Con sus heridas fuisteis curados.

Pues andabais errantes como ovejas, pero ahora os habéis convertido al pastor y guardián de vuestras almas.

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Hch 2,14a.36-41: Dios ha constituido a Jesús Señor y Mesías

 La lectura de los Hechos de los Apóstoles (2,36-41) quiere mostrar las consecuencias del discurso de Pedro, que era el centro de esta lectura en el domingo anterior. El mensaje debe resonar con fuerza, como resuena en el v.36: el crucificado, es el Señor y Mesías. Y es Dios quien lo ha constituido como tal. Esta afirmación kerygmática de los primeros cristianos debía resonar a herejía en aquel ambiente, porque en el libro del Dt 21,23 estaba escrito: ”maldito el que cuelga de un madero”. Y Pablo, en Gal 3,13, lo deja bien claro. Pero la cruz se la han dado los hombres. Ni la ha buscado Jesús, ni se la ha impuesto Dios (“Jesús a quien vosotros habéis crucificado”); han sido los hombres poderosos de este mundo los que condenan a muerte. Entonces, ¿no debería haberse cumplido el dogma judío de la maldición del madero? En el caso de Jesús, no. Dios nunca puede maldecir a un crucificado, y menos al que ha sido crucificado por lo que fue Jesús.

 La Pascua, pues, contradice muchas cosas religiosas que los hombres han dado por buenas e incluso divinas. Asimismo, la Pascua es el comienzo de la afirmación paulina de que “Cristo es el final de la ley” (Rom 10,3), porque si este crucificado ha sido constituido Señor y Mesías, entonces ya está anulado el dogma de la maldición del madero de Dt 21,23. Cristo, pues, es el final de la ley y el final de toda maldición divina sobre nadie.

 La respuesta, desde el corazón de los oyentes, ante el anuncio de la Pascua, ofrece a Lucas la oportunidad de mostrar un itinerario bautismal. Nos encontramos, seguramente, con un texto bautismal en el proceso que se describe: a) conversión (metánoia), un cambio de mentalidad; b) el bautismo en el nombre del Señor Jesús implica aceptar su vida, su muerte y su resurrección ; c) el perdón de los pecados es el efecto de la conversión y el bautismo, es la experiencia de salvación; d) el don del Espíritu significa cómo se hace presente todo ello en la vida del creyente.

 Por consiguiente, cuando se predicaba el misterio de la Pascua, la muerte y la resurrección de Jesús, no se hace por estética, sino para provocar cambios de vida, de actitud y de mentalidad. Porque ese misterio de Pascua es tan radical, tan profundo, que el hombre que oye hablar de lo que el Señor ha hecho por nosotros debe preguntarse por el sentido de su vida. Por ello, pues, el mensaje de esta lectura es el de la «conversión». Y la conversión es un cambio de rumbo muy importante en lo que sentimos, en lo que pensamos y en lo que hacemos. No es algo externo, ni cultual, ni cultural. Si Dios ha constituido a Jesús crucificado como Señor y Mesías, es porque no hay otro camino para la salvación. El bautismo en el nombre del Señor Jesús es una propuesta para vivir su vida, morir de amor y abrirse a su resurrección.

 IIª Lectura: IIª Carta de Pedro (2,20-25): Sus heridas nos han curado

 La IIª Lectura es como una especie de himno bautismal; porque el bautismo es una participación en el misterio de su muerte, tal como lo expresaba Pablo en la carta a los Romanos (Rom 6). El autor de la 2ª de Pedro lo expresa maravillosamente con «sus heridas nos han curado». Se propone el sentido del “dolor solidario” que Jesús ha vivido en su vida. Es una expresión que por sí mismo merece toda una teología y una reflexión de alcance en la línea de la “teología crucis” de Pablo. Decir que sus heridas nos han curado es poner de manifiesto que su entrega nos ha salvado de un mundo sin piedad y sin corazón.

 Pero debemos hacer notar que esta participación en la muerte de Cristo, por medio del bautismo, no es una participación en sufrimientos sin sentido, sino una participación en la muerte que lleva a la vida, a la resurrección. De lo contrario romperíamos en mil pedazos la teología del bautismo cristiano que se nos presenta en este himno de hoy. Su muerte es una muerte por nosotros, es decir, para que nosotros vivamos.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 26-04-2026 SAN JUAN 10, 1-10 CUARTO DOMINGO DE PASCUAL, DOMINGO DEL BUEN PASTOR

 





En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

                        Espalabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de Juan (10,1-10), nos habla del «buen pastor» que es la imagen del día en la liturgia de este cuarto domingo de Pascua. Comienza el evangelio con una especie de discurso enigmático, que es así para los oyentes, ya que este texto es bien claro: en el redil de las ovejas, el pastor entra por la puerta, los ladrones saltan por la tapia. Es una especie de introducción para las afirmaciones cristológicas de Juan. Esas afirmaciones, con toda su carga teológica, se expresan con afirmaciones de revelación bíblica, con el «yo soy».

 En el AT Dios se reveló a Moisés con ese nombre enigmático de Yahvé (algunos piensan que significa “yo soy el que soy”, aunque no está claro). Ahora, Jesús, el Señor, no tiene recato en establecer lo sustancial de lo que es y de lo que siente. Y de la misma manera que ha dicho en otros momentos que es la verdad, la vida, la resurrección, la luz, ahora se nos presenta con la imagen del pastor, cuya tradición veterotestamentaria es proverbial, como nos muestra el Salmo 23. En realidad, la imagen de este texto joánico es la de Jesús como «puerta», aunque en el conjunto de Jn 10 se juega precisamente con las dos imágenes: puerta y pastor.

 La imagen de la puerta es la imagen de la libertad, de la confianza: no se entra por las azoteas, por las ventanas, a hurtadillas, a escondidas. Es la imagen, pues, de la confianza. En el Antiguo Testamento se habla de las puertas del templo: "Abridme las puertas del triunfo y entraré para dar gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor, los vencedores entrarán por ella" (Sal 118,19-20). Las puertas del templo o de la ciudad eran ya el mismo conjunto del templo o de la ciudad santa (es una especie de metonimia, con lo que se expresa el todo por una parte). Por eso dice el Sal 122,2: "ya están pisando nuestros pies tus puertas Jerusalén"; cf. Sal 87,1-2; 118,21; etc.). Pasar por la puerta era ¡el no va más! para los peregrinos. Ahora Jesús es como la nueva ciudad y el nuevo templo para encontrarse con Dios. Porque a eso iban los peregrinos a la ciudad santa a encontrarse con Dios.

 Jesús en este evangelio se propone, según la teología joánica, como la persona en la que podemos confiar; por Él podemos entrar y salir para encontrar a Dios y para encontrar la vida. Quien esté fuera de esa puerta, quien pretenda construir un mundo al margen de Jesús lo puede hacer, pero no hay otro camino para encontrarse con el Dios de vida y con la verdad de nuestra existencia. No es una pretensión altisonante, aunque la afirmación cristológica de Juan sea fuerte. Eso no quita que debamos mantener un respeto y una comprensión para quien no quiera o no pueda entrar por esa puerta, Jesús, para encontrar a Dios. Nosotros, no obstante, los que nos fiamos de su palabra sabemos que él nos otorga una confianza llena de vida.

 Se habla de un “entrar y salir” que son dos verbos significativos de la vida, como el nacer y el morir. En Jesús, puerta verdadera de la vida, ésta adquiere una dimensión inigualable. Por la fórmula de revelación, del “yo”, se quiere mostrar a Jesús que hace lo contrario de los ladrones que entran de cualquier manera en la casa, para robar, para matar, para llevarse todo lo que pueden. Jesús, puerta, “viene” para dar, para ofrecer la vida en plenitud (v. 10). Pero en este domingo pascual, el símbolo de la puerta debemos enhebrarlo a la significación del misterio de la resurrección de Jesús. Es verdad que en el texto joánico este significado no cuenta, pero sí debemos tenerlo presente en la predicación, ya que la resurrección de Jesús es la “puerta” de la vida nueva para El y para todos nosotros. Y solamente es desde la resurrección cómo podría expresarse el Cristo de Juan esas expresiones de revelación del “yo soy” la vida, la resurrección, el buen pastor, la luz…

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO SABADO 25-04-2026 SAN MARCOS 16, 15-20 TERCERA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».

Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Ellos se fueron a predicar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

                     Es palabra del Señor

REFLEXION

El centro del evangelio de Marcos es la revelación de la identidad de Jesús. Y ya, desde el comienzo presenta como Hijo de Dios. Todos los que lo ven y lo escuchan se hacen la misma pregunta: ¿Quién es este hombre que así actúa, así vive y así muere? Es la pregunta que todo el mundo se hace antes de seguirle. Lo primero es conócelo.

Este Jesús que presenta Marcos, es también verdadero hombre. Se fija en sus rasgos humanos, así ve que: se compadece, se indigna, se entristece, gime en lo más hondo de su ser, se enfada, mira con cariño, siente pavor y angustia ante la muerte y muere entre burlas y ultrajes.

Pero, al mismo tiempo, Jesús está por encima de la simple condición humana: su enseñanza es superior, tiene el poder de curar y expulsar espíritus impuros, perdona pecados, siendo hombre actúa como sólo Dios puede actuar.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)