1/3/26

EVANGELIO LUNES 02-03-2026 SAN LUCAS 6, 36-38 SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

La naturaleza divina, el ser de Dios se confunde con el amor (Mt 6, 36-38). Su manifestación que nos entra por los ojos es el regalo de la Creación, en general, y del hombre que es su centro. Se hace visible, de manera más significativa, en el amor fontal en su Hijo, que asume la naturaleza humana para redimirla. Su predilección se exterioriza en la misericordia y perdón de los pecados, en la ayuda misteriosa del Espíritu Santo, que se manifiesta en sus representantes, a nivel humano, y en el orden espiritual. El Espíritu de Dios alienta a las familias, ministros sagrados y a los educadores y educandos. Por parte de Dios, todo lo tenemos asegurado de manera perfecta.

Por nuestra parte, el Evangelio de Dios nos alumbra en el camino que no es otro que el de Cristo.  Hemos de avanzar por la senda del amor a Dios y del amor a Dios, dejando a un lado los juicios temerarios, murmuraciones y personales condenas. Se nos pide de manera particular, la misericordia, el perdón, la generosidad, la comprensión.

El fruto de obrar en conformidad con el consejo de Jesús es: la misericordia de Dios para con nosotros, abstenernos de juzgar y condenar a nadie, perdonar sin establecer una medida, solidaridad. La recompensa hay que dejarla en manos del Señor, que multiplicará la remuneración, en este mundo y en el venidero.

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fuí postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña.

28/2/26

DOMINGO 01-03-2026 SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

 





La Cuaresma nos invita cada año a emprender un camino interior que no es sencillo: se trata de dejar atrás seguridades, revisar lo que nos ata, escuchar de nuevo la voz de Dios que nos llama por nuestro nombre. El Evangelio de la Transfiguración, que siempre se proclama en este Segundo Domingo del Ciclo A, aparece como un alto en el camino, un respiro luminoso que Dios concede a los discípulos para sostenerlos en el camino hacia Jerusalén. No es un espectáculo para admirar, sino una revelación que les transforma la vida.

En el monte, Jesús se muestra tal como es: el Hijo amado del Padre, el que lleva en su rostro la luz que no se apaga. Pero esa luz no es evasión ni refugio; es anticipo de la gloria que brotará de la cruz. Pedro quiere quedarse allí, construir tiendas, detener el tiempo. Nosotros también buscamos a veces un cristianismo cómodo, sin sobresaltos, sin renuncias. Sin embargo, la voz del Padre nos recuerda el centro de la fe: “Escuchadlo”. Escuchar a Jesús implica seguirlo, y seguirlo implica bajar del monte para caminar con Él hacia la entrega total.

La Transfiguración nos revela quién es Cristo, pero también quiénes somos nosotros: hijos amados, llamados a dejarnos iluminar y transformar por su presencia. La Cuaresma es ese tiempo en el que Dios nos toca, como a los discípulos, para levantarnos del miedo y ayudarnos a descubrir qué sombras impiden que su luz brille en nuestra vida. Subimos al monte para ver su gloria; bajamos para dejar que esa gloria transforme nuestra historia, y la de aquellos que nos rodean.

Fray Cristo Manuel Acosta González O.P.

Fray Cristo Manuel Acosta González O.P.
Convento de San Esteban (Salamanca)

Soy fraile dominico nacido en Tenerife (Islas Canarias). Actualmente resido en el convento de Salamanca, donde curso la Licencia en Teología Bíblica. Desarrollo mi ministerio en el ámbito de la predicación y el acompañamiento pastoral, especialmente con jóvenes, como miembro del equipo de Pastoral Juvenil y Vocacional de la Provincia. Soy también traductor de la obra "El vino nuevo de la espiritualidad dominicana" de Paul Murray, contribuyendo a acercar la riqueza espiritual de la tradición dominicana al público de habla hispana.

LECTURAS DEL DOMINGO 01-03-2026 SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

 

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 12, 1-4a

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán:
«Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré.

Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás una bendición.

Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra».

Abrán marchó, como le había dicho el Señor.

                             Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 8b-10

Querido hermano:

Toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.

Él nos salvó y nos llamó con una vocación santa, no por nuestras obras, sino según su designio y según la gracia que nos dio en Cristo Jesús desde antes de los siglos, la cual se ha manifestado ahora por la aparición de nuestro Salvador, Cristo Jesús, que destruyó la muerte e hizo brillar la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio.

                             Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Génesis (12,1-4): La confianza en Dios, base de la religión

 El relato de la vocación de Abrahán abre las lecturas de este segundo domingo de cuaresma. Es un relato que viene a manifestar la promesa de Dios que nunca abandonará a la humanidad. En Gn 1-11 se ha repasado, sucintamente, con alardes literarios y casi míticos, el misterio de la humanidad en general, que poco a poco ha querido emprender un camino independiente de Creador. Si debemos reconocer que lo allí descrito no puede ser “historia pura”, la verdad de todo está en llegar a la situación en la que es necesaria de nuevo la mano de Dios para poner su obra creadora en armonía con su proyecto de salvación. Es por eso que Gn 12 es tan importante desde el punto de vista de la “historia de la salvación”. Dios siempre encuentra hombres o grupos para que su obra pueda seguir teniendo esa categoría creacional buena.

 Ya en esos capítulos anteriores se ponía de manifiesto, puntualmente, el proyecto salvífico de Dios, que nunca podía guardar silencio ante las acciones de los hombres; pero quizás las cosas se presentan allí con una cierta mentalidad pesimista. Ahora ese proyecto salvífico del Creador se va a hacer muy concreto con el “padre de los creyentes”, con Abrahán. Este personaje, al que se hace originario de la cuenca de los dos ríos de Mesopotamia, de Caldea, donde existía una cultura muy antigua, se le pide abandonar la tierra, los lazos de siempre, porque Dios quiere comenzar algo nuevo en un sitio menos deslumbrante ¡no olvidemos este detalle!. De entre aquellos nombres oscuros y sin grandeza enumerados en las páginas precedentes del Génesis, surge Abrahán y con él se pone de manifiesto la virtud del creyente que se fía rotundamente de Dios y que busca una luz nueva.

 La carta a los Hebreos (11,8-10) describe profundamente ese momento: se fue a una tierra extraña, sin saber adónde iba. Pero Dios no falla nunca; pide, pero siempre responde. Abrahán debe dejar detrás la cultura de los ziggurat, la grandiosidad de los dioses mesopotámicos que no han llenado, a pesar de todo, la vida de los hombres. Atrás queda Babel, los intereses de los pueblos y ciudades, sus confusiones y orgullos..., porque Dios, un Dios con corazón, le quiere brindar a él, y con él a la humanidad, una vida con más sentido. Babilonia es la encarnación de todas las potencias políticas que han hecho derramar sangre y lágrimas a la humanidad. Dios, el Dios creador, no quiere eso para la humanidad… y Abrahán emprender, según nuestro relato, el camino de la fe, de la confianza (emunah) absoluta en Dios. Comienza así, idílicamente si queremos, una nueva manera de entender la religión como experiencia de confianza en Dios creador y salvador. Esta es la clave de la fe de Israel. Los dioses babilónicos serían “muy cultos”, pero nunca quisieron la confianza de los hombres, sino el someterlos.

 

IIª Lectura: IIª Timoteo (1,8-10): La pasión del evangelio como salvación

 El autor de este texto epistolar, presuntamente Pablo, recomienda a su discípulo Timoteo que se haga cargo de la misión y vocación que ha recibido de parte de Dios: anunciar el evangelio. Es un texto hermoso, de un buen discípulo de Pablo si es que aceptamos, como máxima probabilidad, que Pablo no lo escribiera. La mímesis o adaptación al pensamiento paulino es encomiable. Conceptos como testimonio (martyrion), fuerza de Dios (dynamis theou), el verbo salvar y llamar (sôsantos… kai kalésatos), obras frente a gracia (erga-charis). Todo esto tiene como objetivo final destruir la muerte (thánatos) y ofrecernos la inmortalidad (aphtharsía) por medio del evangelio. Muchas cosas son de Pablo, otras suponen un evolución de su pensamiento. Pero las afirmaciones, todas, son un buen ejemplo del kerygma cristiano, de aquello que se debe proclamar al mundo.

 Es la tarea más arriesgada de un hombre comprometido con una comunidad. Por ello, anunciar el evangelio no es relatar cosas o doctrinas carentes de sentido. Al contrario, como buena noticia que es, y como los hombres necesitan estas buenas noticias para vivir, se debe poner de manifiesto que Dios nos ha salvado. Eso, independientemente de nosotros; porque el plan de Dios, como se expresa el autor de Timoteo, es un proyecto de gracia. Y ese plan tiene un nombre concreto, una historia que puede conocer toda la humanidad; se trata de Jesús de Nazaret, el Mesías cristiano, quien ha venido para destruir la muerte, el pecado, el odio... y para darnos una esperanza nueva. El cristianismo se fundamenta en esto, y como Abrahán debemos poner en ello toda nuestra “confianza”, porque tenemos, además, la garantía de Cristo.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 01-03-2026 SAN MATEO 17, 1-9 SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.

Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.

Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.

Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
«Levantaos, no temáis».

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:
«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

                        Es palabra del Señor

REFLEXION

 Todos los años, en el segundo domingo de cuaresma, leemos el relato de la transfiguración. Corresponde, pues, en este domingo leer el texto de Mateo. Los pormenores del este relato mateano no nos alejaría mucho de su fuente, que es Marcos (9,2ss). Lucas (9,28ss) sí se ha permitido una autonomía más personal (como la oración, por dos veces, que es tan importante en el tercer evangelista y otros pormenores, como cuando Moisés y Elías hablan de su “éxodo”). Para el evangelista Marcos es el momento de emprender el viaje a Jerusalén y este es el punto de partida; Lucas ha querido adelantar la Transfiguración antes de emprender de una forma decisiva el “viaje” (9,51ss). Por tanto, Mateo es el más dependiente de Marcos a todos los efectos literarios. Deberíamos pensar que una experiencia muy intensa vivida por Jesús con algunos de sus discípulos, ha marcado la tradición de esta narración.

 El hecho de que esté en este momento, tras la predicación de Jesús en Galilea y ya a las puertas de emprender el viaje definitivo a Jerusalén, resulta elocuente. No podemos negar que esta narración está concebida con el tono apocalíptico y con el lenguaje veterotestamentario pertinentes. Las dos columnas del AT, Moisés y Elías son testigos privilegiados de esta “experiencia”, en el monte (que nosotros lo conocemos como el Tabor, pero que no está identificado en el texto, y no es necesario). Porque el “monte” en cuestión es un símbolo, un lugar sagrado, un templo, el cielo… Precisamente esos dos personajes del AT tuvieron con Dios su experiencia en el monte, el Sinaí o el Horeb que es lo mismo. Por tanto, ya podemos llegar a percibir unas claves concretas de lectura a partir de estas semejanzas con los personajes mencionados. Por una parte están esos personajes para ser testigos de la “intimidad” de Jesús, el Hijo de Dios, pero en su necesidad más humana… Jesús, no es un impostor que habla del Reino a los hombres sin autoridad. Moisés y Elías testifican que no es así… si “conversan” con él es porque ellos le conceden a Jesús el “testigo” definitivo de la revelación. Pero este no es solamente un nuevo Moisés o un nuevo Elías… es el Hijo, como hace notar la voz celeste: escuchadlo!

 Independientemente de la fisonomía literaria y teológica del relato, con las cartas marcadas por la cristología que respira la narración, nos preguntamos: ¿Qué significa la transfiguración? La transformación luminosa de Jesús delante de sus discípulos, ya camino de Jerusalén y de la pasión, es como un respiro que se concede Jesús para ponerse en comunicación con lo más profundo de su ser y de su obediencia a Dios. Jesús lee, digamos, su propia historia a la luz de su obediencia a Dios con objeto de llevar adelante ese plan de salvación para todos los hombres. Jesús no sube al monte de la transfiguración siendo el Hijo de Dios de la alta cristología, sino el hombre-profeta de Galilea que pregunta a Dios si el camino que ha emprendido se cumplirá. Por eso Lucas pone tanto interés en la oración, porque estas cosas se preguntan y se viven en la oración. Y las respuestas de Dios se escuchan también en la experiencia de la oración. De esa manera, los dos personajes que se presentan acompañando a la nube divina, Moisés y Elías, representantes cualificados del Antiguo Testamento, indican que ahora es Jesús quien revela a Dios y a su mundo. Los discípulos le acompañan, pero no pueden percibir más que una especie de sosiego que les lleva a pedir y desear “plantarse” allí, construir tiendas en lo alto del monte.

 Pero los hombres están abajo, en la tierra, en la historia, y se les invita a bajar, como una especie de vocación; deben acompañar a Jesús, recorrer con él el camino de Jerusalén, porque un día ellos deben anunciar la salvación a todos los hombres. Jesús decide bajar de ese monte y pide a los suyos que le acompañen. Viene de “arriba” con la confianza absoluta de que su Dios lo ama… y ama a los hombres. Pero en Jerusalén no le otorgarán la autoridad que ahora le han concedido Moisés y Elías. También un día Moisés tuvo que bajar del Sinaí y se encontró con la realidad de un pueblo que se había fabricado un becerro de oro (Ex 32,1-35); Elías también descendió del Horeb (1Re 19), sabiendo que lo perseguirían las huestes de Jezabel que querían imponer a los dioses cananeos. Jesús tuvo que aclarar en el “monte” si su mensaje y su vida eran la voluntad de Dios. La voz celeste, por muy apocalíptica que suene, lo deja claro.

 ¿Se debe o no se debe subir al monte de la transfiguración? Desde luego que sí. Y este es un relato que nos habla de la búsqueda de Dios y de su voluntad en la “contemplación” y en la “oración”. Esta es una de las razones por las que el relato de la transfiguración figura en la liturgia de la Cuaresma. No obstante, la enseñanza es palmaria: lo contemplado debe ser llevado a la vida de cada día, de cada hombre. Como Abrahán tuvo que dejar su tierra, los discípulos deben dejar la “altura infinita” del monte para abajarse, porque ese evangelio que ellos han vivido, deben anunciarlo a todos los hombres cuando Jesús resucite de entre los muertos. Probablemente Jesús vivió e hizo vivir a los suyos experiencias profundas que se describen como aquí, simbólicamente, pero siempre estuvo muy cerca de las realidades más cotidianas. No obstante, ello le valió para ir vislumbrando, como profeta, que tenía que llegar hasta dar la vida por el Reino. Se debe subir, pues, al monte de la transfiguración, para bajar a iluminar la vida.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

27/2/26

EVANGELIO SABADO 28-02-2026 SAN MATEO 5, 43-48 PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

                    Es palabra del Señor

REFLEXION

Yo os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y os calumnian.

El listón está bien alto. Tenemos que parecernos a Dios. Si amáis a los que os aman ¿qué hacéis de extraordinario?

Los mandamientos que el pueblo de Israel ha recibido, por medio de Moisés, marcan unos mínimos en referencia a los que tiene que vivir cada uno para agradar a Dios.

Cuando Jesús, el nuevo Moisés sube al monte de la Bienaventuranzas, se sienta para  proclamar la nueva ley que ha de marcar la vida de los que forman el pueblo de la Nueva Alianza.

El modelo es el mismo Dios y su forma de actuar con nosotros, malos y buenos. Jesús está haciendo entender las actitudes concretas que se derivan del mandamiento nuevo de amor. Estamos llamados a hacer de lo que nos parece  extraordinario, lo ordinario que marque nuestra vida y nuestras relaciones con los demás. Seguir a Jesús, ser de los suyos, significa querer vivir en una comunidad abierta a todos y comprometida con una mayor exigencia.

La Eucaristía que celebramos nos recuerda que somos el pueblo de Dios de la Nueva Alianza sellada en la sangre de Jesucristo.

Hemos entrado de lleno en la Cuaresma y siguen resonando las palabras que se nos decían al imponer sobre nuestras cabezas la ceniza: “conviértete y cree en el Evangelio”.

La conversión no es simplemente el propósito de intentar ser mejores en nuestro comportamiento diario, sino un cambio de mente y corazón.

No se trata ya de cumplir con los mandamientos, código moral siempre válido, sino de experimentar el amor de Dios como el mismo Jesús  del Evangelio. Ese Dios que ama a todos: buenos y malos, porque es Padre de todos.

A él estamos llamados a parecernos. Cambiar de mente y de corazón supone aprender de la misericordia divina, para ser realmente misericordiosos. Si Dios nos ama a todos como Padre bueno, nosotros hemos de amarle a Él y amarnos y perdonarnos como verdaderos hermanos unos a otros.

El termómetro del amor es nuestra capacidad de perdonar a nuestro  prójimo, setenta veces siete, que significa siempre. Así seremos verdaderamente dichosos y caminaremos en la voluntad del Señor.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Gaditano de nacimiento, entré en contacto con la Orden de Predicadores en el Convento de Santo Domingo de Cádiz. Tomé el hábito a los 17 años en Almagro (Ciudad Real). Ordenado en 1982 estudié Catequética y trabajando en nuestra Parroquia Santa Catalina de Siena de Madrid. Durante 15 años viví en el Convento de San Jacinto de Triana (Sevilla) ejerciendo como Párroco. Después de un año en Irlanda, en la Comunidad Juana de Aza de Wicklow Town, vinculada al MJD, pasé 22 años en Granada, siendo director del Colegio Mayor Universitario Santa Cruz La Real, integrado en la Universidad de Granada. Actualmente formo parte de la Comunidad del Convento Santo Tomás de Aquino de Sevilla. Disfruto sobre todo junto al mar y me gusta mucho viajar en buena compañía. Valoro bastante la amistad y disfruto intentando dar a conocer a Jesucristo mediante la predicación del Evangelio.

26/2/26

EVANGELIO VIERNES 27-02-2026 SAN MATEO 5, 20-26 PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

                  Es palabra del Señor

REFLEXION

Para poder hablar de algo lo primero que debemos hacer es saber el significado de los términos que vamos a tratar. Si de lo que queremos tratar es de la Justicia, se complica un poco, porque, aunque la definición de justicia esté determinada por el diccionario, cada uno hace su interpretación de esa justicia. Incluso quienes dedican su vida a ponerla en práctica, a redactarla, a llevarla a la vida diaria, tienen su propia interpretación de la definición de justicia.

Para Dios hay una sola justicia, la que está basada en el amor, el amor incondicional, el que no mira lo ocurrido, el que no pide nada a cambio, el que es verdadero.

La justicia basada en el amor no puede estar al margen del perdón, pero no se puede vivir desde la hipocresía. Tantas veces creyendo que mentimos a los que nos rodean, e incluso a nosotros mismos, cuando somos capaces de mostrar una cara de solidaridad, de ayuda, de acogida, cuando en realidad nos cuesta acercarnos a los que tenemos al lado y más nos “molestan”.

O esa hipocresía con la que no somos capaces de dialogar con los que viven cerca, pero somos capaces de dar lecciones de diálogo y humildad a los que nos tienen como maestros y como líderes.

La justicia debe comenzar por nosotros mismos, por medir en la balanza nuestra forma de vivir y de sentir, y a partir de ahí, darnos cuenta que no tenemos derecho a juzgar a los demás. 

Tenemos derecho a seguir mejorando cada día para que la Justicia que se imponga sea la del Amor, la que pone a la persona, con sus riquezas y debilidades, por encima de las ideas y prejuicios con los que nos movemos diariamente.

 ¿En que justicia basas tu vida? ¿Dejas a un lado tu ofrenda para perdonar o pedir perdón, o primero quedas bien con los que te ven y después con los que no son tan vistos? ¿Cómo es tu balanza de la Justicia?

Hna. Macu Becerra

Hna. Macu Becerra
Dominica Misionera de la Sagrada Familia

Nací en Santa Cruz de Tenerife y mi vocación surgió tras el paso por el colegio Dominicas Vistabella y los grupos Montañeros Juventud Veritas, junto a la fe vivida en mi familia. Ingresé en la Congregación en 1993 y, tras estudiar Ciencias Eclesiásticas, he desarrollado mi misión educativa en los centros de San José (Las Palmas de Gran Canaria) y Santo Domingo de Guzmán - La Palmita (Santa Cruz de La Palma). He tenido la suerte de descubrir la riqueza de la Palabra, su lectura, su interpretación y su predicación, gracias a personas que no sólo la predicaban de palabra sino con su vida y eso siempre me ha enseñado a tener el corazón y el oído atento en la misión y en la lectura de la realidad, buscando siempre contemplar y dar lo contemplado al estilo dominicano.

25/2/26

EVANGELIO JUEVES 26-02-2026 SAN MATEO 7, 7-12 PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!

Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

                   Son palabras del Señor

REFLEXION

En este pasaje del evangelio, Jesús nos enseña la necesidad de la oración, concretamente la oración de petición, que es la que más utilizamos pues estamos muy necesitados de Dios.

Nos revela cómo es el corazón de Dios –un Padre bueno que da cosas buenas a quien se lo pide-. Y concluye con una enseñanza magistral:Tratad a los demás como queréis que ellos os traten, porque en esto consiste la ley y los profetas.

Esta enseñanza recuerda un dicho rabínico: “Lo que es odioso para ti, no lo hagas a tu prójimo. En esto está toda la ley, el resto es sólo una explicación”. Jesús aplica esta ley en forma positiva, pues no vino a abolir sino a dar plenitud. No se trata de “no hacer”, sino de estar siempre atentos por el bien de los demás. Esto es lo que nos lleva a una verdadera conversión, descentrándonos de nosotros mismos para que nuestro centro sea Dios y en Él, todos los demás.

Hace poco nos visitó una señora muy buena y que ha sufrido mucho en la vida. En medio de la conversación nos dijo que ella creía en Dios pero no tenía necesidad de ir a misa. A continuación nos dijo que lo único que deseaba era que sus hijos la visitasen, aunque sólo fuese una vez al mes, y sentarlos a su mesa y compartir una comida en la que les contasen todas sus cosas. Yo le dije: - Pues eso mismo quiere Dios, tu Padre, de ti: que vengas a su encuentro, cada domingo, te sientes a su mesa y Él te alimente con el Pan de su Palabra y el Pan de su Eucaristía; que le cuentes tus cosas, aunque Él ya las sabe pero quiere escucharte…

Y es que, en ese “tratad a los demás”, también entra Dios.

Oración

Señor Dios mío, Tú que nos dijiste: “Pedid, y se os dará; buscad, y encontraréis; llamad, y se os abrirá”, te pido que me envíes tu Santo Espíritu. Que Él venga en ayuda de mi debilidad y me inunde de sus Dones para que mi vida de sus frutos: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, dulzura, dominio de sí. Que en todo busque hacer y vivir según tu voluntad y no la mía. Que llame a la puerta de tu Corazón para que, acogida y abrazada por tu misericordia, aprenda a ser misericordiosa como Tú. AMÉN       

Sor Mª Montserrat Román Sánchez O.P.

Sor Mª Montserrat Román Sánchez O.P.
Monasterio Santa María la Real (Bormujos, Sevilla)

EVANGELIO MIERCOLES 25-02-2026 SAN LUCAS 11, 29-32 PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:

«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

                     Es palabra del Señor

REFLEXION

El tiempo cuaresmal es propicio para la reflexión, el discernimiento y la conversión. La Cuaresma nos brinda la oportunidad de acercarnos más a Jesús y su forma de mirar la realidad. Es un tiempo de madurar en nuestra experiencia de fe.

En el Evangelio de hoy vemos que lo primero que el Señor cuestiona, es la actitud de la gente que se acerca. Ellos piden un signo. El signo remite a lo concreto porque está ligado a una forma de percibir directamente una realidad. Por ejemplo cuando vemos la luz roja del semáforo comprendemos que debemos detenernos y no podemos avanzar. El signo me dice algo que entiendo inmediatamente pero no cambia mi vida.

Otra cosa es un símbolo, que me abre a ir más allá, porque sugiere un significado más profundo que trascienden lo inmediato. Creo que esto es lo que quiere hacernos comprender Jesús con las referencias que da en el evangelio: La reina del Sur viene a conocer a Salomón porque ha escuchado de su sabiduría. Ese encuentro la transforma. Las personas de Nínive se sienten interpeladas por las palabras de Jonás y cambian de vida.

¿Y nosotros como queremos vivir esta Cuaresma? ¿Qué sabiduría necesitamos buscar en nuestra vida? ¿Qué es necesario cambiar en nuestros ambientes para vivir en plenitud el proyecto de amor de Dios?

Jesús nos recuerda “el signo de Jonás”. Esa referencia nos hace pensar en la Pascua, en que la vida y el mensaje de Jesús se consuman en su muerte y resurrección al tercer día. Parece oportuno recordar las preguntas que nos proponía el Papa Francisco al comentar este texto: «¿Estoy apegado a mis cosas, a mis ideas, cerrado? O ¿estoy abierto al Dios de las sorpresas?». Y también: « ¿Soy una persona inactiva, o una persona que camina?». Y, en definitiva, concluyó, «¿creo en Jesucristo y en lo que hizo», es decir «que murió, resucitó... creo que el camino sigue adelante hacia la madurez, hacia la manifestación de la gloria del Señor?» 

Que podamos aprovechar este tiempo cuaresmal para dejarnos interpelar por el encuentro personal e íntimo con Jesús y con la realidad en que vivimos.

Fray Edgardo César Quintana O.P.

Fray Edgardo César Quintana O.P.
Casa del Stmo. Cristo de la Victoria (Vigo)

23/2/26

EVANGELIO MARTES 24-02-2026 SAN MATEO 6, 7-15 PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:

“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

                            Es palabra del Señor

REFLEXION

En el Evangelio de hoy nos encontramos con otro regalo que nos ofrece este tiempo de Cuaresma, el Padre Nuestro. La oración en la que Jesús nos enseña a dirigirnos al Padre con sencillez, con verdad y desde la confianza. Y aunque podríamos hacer un comentario de cada frase de este Evangelio, nos vamos a quedar con el principio, pues va en sintonía con la lectura de Isaías y con el tiempo litúrgico.

Comienza Jesús diciendo que Dios ya sabe lo que necesitamos, y nos anima a no ser “palabreros”. Una vez más, se nos está enfocando al silencio y a la contemplación. No se trata de pedir, cual si Dios fuera un mago que cumple deseos, se trata de “estar” con Dios, de “escuchar”, de colocarse ante Él con verdad, despojados, disponibles, abiertos y abiertas a su Palabra, no a las nuestras.

Cierto es que muchas veces nuestras palabras, nuestros deseos y nuestras debilidades se interponen en los momentos de contemplación, pero Dios ya nos conoce. Somos sus hijos e hijas. Dios sabe lo que necesitamos. Y esto transforma radicalmente la oración. No podemos orar desde el miedo ni desde la carencia absoluta, sino desde la confianza en el Padre, descansando en su voluntad, en su mirada, en lo que sueña para nosotros, que somos sus hijos e hijas.

La oración, vivida desde el Padrenuestro, va modelando la vida según la voluntad de Dios y nos transforma a Él. Claramente la Cuaresma nos llama a la sobriedad también en la oración: menos palabras, más contemplación.

 ¿Llenamos la oración de palabras para no escuchar? ¿Usamos la oración para tranquilizarnos más que para abrirnos a Dios? ¿Contemplamos?

 Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia
Fraternidad de Laicos Dominicos de Valencia

La Fraternidad Laical de Valencia está formada en la actualidad por hermanos y hermanas con promesa solemne, con promesa simple, y con hermanos a la espera de admisión; sin embargo, desde la fundación de la misma, han formado parte de ella numerosas personas que nos han precedido en la predicación. Uno de los compromisos adquiridos comunitariamente es estudiar y compartir la Palabra de Dios para luego predicarla en la web. Contemplando la Palabra en comunidad, y poniéndola en común, elaboramos una predicación que compartimos con alegría.