24/7/26

EVANGELIO SABADO 25-07-2026 SAN MATEO 20, 20-28 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».

Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron:
«Podemos».

Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Posiblemente cuando los hijos de Zebedeo, acompañados  por su madre, según el texto de Mateo, se acercaron a Jesús para pedirle el honor de sentarse a la derecha y a la izquierda en su reino no sabían lo que pedían.  Todavía les quedaba por recorrer un largo camino de conversión hasta comprender la realidad del reino que Jesús anunciaba. Tampoco entendieron posiblemente el alcance de la pregunta que Jesús les hizo: “¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?”

Tampoco los otros diez, que se indignaron ante la petición de Santiago y Juan, eran conscientes de la situación. Quizás también ellos aspiraban a honores y se indignaron porque los hijos de Zebedeo se les habían adelantado.

Esta escena del Evangelio nos recuerda los avisos del papa Francisco ante el peligro de “carrerismo” en el que no deben de sucumbir los miembros de clero en nuestra Iglesia del siglo XXI. Siempre puede ser una tentación olvidar la escala de valores de Jesús en el Evangelio.

Jesús aprovecha el acontecimiento para instruir a sus discípulos sobre cómo ha de ser entendida la autoridad entre ellos. Ser grande y ser el primero se traduce, desde los valores del Evangelio, en hacerse pequeño y servidor de todos. Buena expresión por tanto la que describe en nuestros días al sucesor de Pedro como siervo de los siervos de Dios. El  modelo a seguir lo marca con su vida el mismo Jesús, el Hijo del Hombre.

"Hay que obedecer a dios antes que a los hombres"

Como nos relata el libro de los Hechos, los Apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor. No temían la persecución ni la cárcel. No hacían caso de aquellos que pretendían apagar su voz y no querían reconocer sus signos ante el pueblo. Para acallar su voz, el poderoso rey Herodes manda decapitar a Santiago. Es el primer apóstol mártir por dar testimonio de la resurrección del Señor.  Como nos recuerda Pablo:”Creí, por eso hablé”. El testimonio de Santiago y su  sangre derramada nos siguen hablando del Cristo vivo también hoy a cada uno de nosotros.

La fe de Santiago y el testimonio de su vida entregada nos alientan en el seguimiento de Jesucristo

Los Apóstoles reciben el mandato de Jesús de anunciar el Evangelio hasta los confines del mundo. Fieles a Jesús, se dispersan por los caminos para hacer realidad lo que el Maestro les pide. Según la tradición, Santiago llega hasta España trayendo la Buena Noticia del Evangelio. El Finis Terrae de los antiguos romanos, allí se situaba el Ara Solis, donde fenicios y romanos dieron culto al sol contemplando la inmensidad de Océano Atlántico.

Para nosotros sigue siendo un reto el anunciar hoy por todos los rincones del mundo conocido el nombre y la Buena Noticia del Señor Resucitado, con nuestra vida y nuestra palabra, como Santiago y los Apóstoles. Nuestro testimonio creyente es el mejor servicio que podemos hacer a la sociedad en el momento de la historia que nos ha tocado vivir.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Gaditano de nacimiento, entré en contacto con la Orden de Predicadores en el Convento de Santo Domingo de Cádiz. Tomé el hábito a los 17 años en Almagro (Ciudad Real). Ordenado en 1982 estudié Catequética y trabajando en nuestra Parroquia Santa Catalina de Siena de Madrid. Durante 15 años viví en el Convento de San Jacinto de Triana (Sevilla) ejerciendo como Párroco. Después de un año en Irlanda, en la Comunidad Juana de Aza de Wicklow Town, vinculada al MJD, pasé 22 años en Granada, siendo director del Colegio Mayor Universitario Santa Cruz La Real, integrado en la Universidad de Granada. Actualmente formo parte de la Comunidad del Convento Santo Tomás de Aquino de Sevilla. Disfruto sobre todo junto al mar y me gusta mucho viajar en buena compañía. Valoro bastante la amistad y disfruto intentando dar a conocer a Jesucristo mediante la predicación del Evangelio.

23/7/26

EVANGELIO VIERNES 24-07-2026 SAN MATEO 13, 18-23 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe.

Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».

                   Palabra del Señor

REFLEXION

Jesús explica la parábola del sembrador y pone el foco en algo muy concreto: cómo acogemos la Palabra. La semilla es buena y el sembrador es generoso; el problema —o la oportunidad— está en el terreno. Hay corazones endurecidos, donde nada penetra; otros superficiales, donde las emociones prenden pero no arraigan; otros llenos de “abrojos”, donde las preocupaciones, el consumo o el estrés acaban ahogando lo importante. Y está la tierra buena: la que acoge en su interior, se deja transformar y da fruto.

Aquí está la clave: tener un corazón de tierra buena. No significa ser personas perfectas, sino vivir disponibles, abiertas, con ganas de dejarnos transformar. Es tener un corazón que no se queda en escuchar, sino que traduce la Palabra en vida concreta: en gestos, decisiones, compromisos.

Y esto hoy es especialmente urgente. Vivimos rodeados de ruido, de individualismo, de prisas que nos vacían por dentro. Sin darnos cuenta nos acostumbrarnos a una vida superficial, donde lo que da verdadero sentido va quedando relegado. Jesús retrata esta realidad en la parábola y nos invita a cultivar nuestro corazón para que sea fértil. ¿Cómo? Cuidando una escucha real, con tiempos de silencio, profundidad y encuentro con Dios. Meditando la Palabra, dejándonos cuestionar por ella. Arrancando los abrojos, revisando qué nos está comiendo por dentro: preocupaciones excesivas, egoísmos, estilos de vida poco solidarios. Y haciendo camino de fe con otros, en comunidades que sean espacios de vida y crecimiento.

Pero, sobre todo, el criterio es el fruto. Y el fruto del Evangelio no es algo abstracto: es más bondad en lo cotidiano, más generosidad gratuita, más capacidad de perdonar, más compromiso con los demás, especialmente con quienes más lo necesitan. Más don de sí. Un corazón de tierra buena no vive para sí, genera espacios de vida alrededor. Se convierte en semilla de bien, construye comunidad, contagia esperanza. Porque cuando la Palabra arraiga de verdad, no solo nos vuelve más humanos… humaniza el mundo y construye Reino.

 

Termino con unas palabras del papa León XIV, en su reciente visita a España, de su discurso en el estadio olímpico de Montjuic: “Cuando las personas aprenden a detenerse, a dar valor a las cosas importantes, a apreciar el tiempo de modo nuevo y a pensar en la propia vida dejándose iluminar por el Evangelio, desarrollan también un pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza existenciales a diversos niveles”.

Hna. Águeda Mariño  Rico

Hna. Águeda Mariño Rico
Congregación de Santo Domingo

Soy religiosa dominica nacida en Asturias, en la cuenca minera, y desde muy pequeña me formé y crecí en la fe desde la espiritualidad dominicana. Entré en la Congregación de Santo Domingo a los 17 años y con 19 años hice mi primera profesión. Profesionalmente soy trabajadora social, licenciada en Sociología y máster en Doctrina Social de la Iglesia. He vivido en varios destinos diferentes: Bogotá, Medellín, Valencia, Castell de Ferro (Granada) y Madrid. He ido realizando mi misión en varios ámbitos: pastoral, educativo, social, formación, espiritualidad, y también con diferentes servicios en mi congregación.

 

22/7/26

EVANGELIO JUEVES 23-07-2026 SAN JUAN 15, 1-8 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

                          Palabra del Señor

REFLEXION

La claridad con que expone Jesús este relato evangélico no deja mucho espacio para la reinterpretación, es radical y concreto: o estamos con El y en El o somos lo más parecido a lo inútil, es decir nada. Porque la dignidad humana no la da el tener un estatus u otro, el tener, el parecer, el poseer, el poder…el ser humano se define por ser. La esencialidad de su vida debe tener consistencia en el tiempo más allá de lo que hace o tiene, precisamente por su dignidad humana está llamado a la eternidad.

Permanecer en un lugar o junto a alguien requiere un conocimiento afianzado como vínculo que genere un bien y un crecimiento personal, un vínculo de amor que lleve a “oler” esa presencia en la atmosfera que le rodea, de lo contrario es una permanencia “viciada”.

El vínculo de permanencia con Cristo y en Cristo es el amor, no puede haber para el ser humano un vínculo más profundo que este. Permanecer en El, en Cristo tiene sus consecuencias que van más allá de un programa de vida, más bien es una vida que “huele a verdad, a fidelidad, a entrega, a esperanza, es una vida que ha aprendido a mirar desde la ventana del corazón, para descubrir en la humanidad la mirada de Dios.

Los ojos de Dios son las lágrimas y el dolor de los pobres, de los niños abandonados, de los enfermos, son las lágrimas de tanta soledad y abandono en un mundo que necesita descubrirse amado. Cuando los ojos de Dios se nos claven en el alma y las manos se nos rompan de tanto extenderlas para dar, acoger, perdonar, entonces permanecer en El, como sarmientos vivos, no será un sentimiento intimista, sino una entrega generosa que hará de nuestra vida una “buena noticia creíble”.

Permanecer en El, en Cristo nos lleva del Yo-TU al NOSOTROS que es el vínculo más profundo que existe en todo bautizado, el vínculo trinitario que riega con la gracia de su presencia la historia y la vida de la humanidad, como la vid riega los sarmientos y los embellece con su savia.

Permanecer en Cristo es la invitación que Dios nos hace para ser felices, para romper las barreras egoístas que nos impiden “oler a Dios,” percibir el aroma de su amor y su misericordia cada vez que abrimos el corazón para abrazar a la humanidad y darle calor de eternidad.

Sor Mª Ángeles Martínez O.P.

Sor Mª Ángeles Martínez O.P.
Monasterio de Santo Domingo (Zaragoza)

Nací en Solanilla, una aldea de Albacete. Ingresé en un monasterio de la provincia de Valencia hace bastantes años y he pasado 17 años de mi vida como dominica en dos monasterios de Chile. He servido como formadora, priora, ecónoma federal a la vez que he impartido clases y retiros en diversos monasterios de Latinoamérica y España. Me encanta escribir y tengo una licenciatura online en periodismo narrativo. Me siento una mujer feliz y afortunada por la vocación de monja dominica contemplativa recibida y no merecida. Me gusta la pintura, la poesía, amo la belleza de la vida en la cual siempre he encontrado el rostro de Dios y me interesa la doctrina social de la iglesia.

EVANGELIO MIERCOLES 22-07-2026 SAN JUAN 20, 1-2, 11-18 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?».

Ella les contesta:
«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice:
«¡María!».

Ella se vuelve y le dice:
«¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».

Jesús le dice:
«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».

María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
«He visto al Señor y ha dicho esto».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

La pregunta hecha por el supuesto hortelano, recibe la misma respuesta: que María está buscando al amor de su vida...y llena de tristeza y angustia, no lo encuentra.

Es en ese momento, cuando pronuncia su nombre, que se produce una reacción diferente. El había dicho que conocía sus ovejas por su nombre y ellas reconocían su voz. ¡¡María!!, y ella, reconoce por su voz al que sus ojos no identificaban. Ella se vuelve, dejando de mirar el sepulcro, que es tanto como quedarse en el pasado, y con la expresión Rabuni, se identifica como discípula, ahora dispuesta a seguirle.

Es el cambio que se produce en María. Pasar de la desolación al gozo. De estar amarrada al pasado a abrirse al futuro que es presente. Porque ya no se trata de un anuncio: resucitará al tercer día. Ahora está ante el presente: ha resucitado. Tampoco vale abrazarse, sujetándole. Jesús le manda: no me retengas. La razón: todavía no he subido a mi Padre. Con esa expresión se introduce el encargo, la misión. Si antes María fue, por propia iniciativa con un mensaje que nace de ella, ahora es enviada. Ahora se le dice lo que debe anunciar.

Y el anuncio comienza: He visto al Señor. Ello significa anunciar su resurrección. La que antes señalaba el robo como explicación de la desaparición de un cadáver, ahora afirma que él vive. Ha visto al Señor y le ha cambiado la vida. No comunica ella su interpretación de lo que ha visto. Ahora es portadora de un mensaje, que no le pertenece, sino que lo ha recibido para entregarlo: Y a dicho esto.  Ella es enviada a los mismos que antes había visitado angustiada, diciendo: se han llevado el cuerpo del Señor. Ahora lo que les dice es lo que a ella se le ha dicho: ve y diles a mis hermanos, subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.

Como a la Magdalena, también a nosotros se nos envía y encomienda una misión, que no es otra diferente, sino la misma: decir a nuestros hermanos los hombres, que Jesús vive y que nos precede en el camino hacia el Padre.

 ¿A quién busco yo? ¿Qué tengo que comunicar al mundo de hoy?

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

Soy fraile dominico, nacido en Almería en 1950. Tras graduarme como Delineante Industrial, ingresé en la Orden de Predicadores en 1967 y fui ordenado sacerdote en 1974. He desarrollado mi labor pastoral y formativa en España y Venezuela, como maestro de novicios, prior en varias comunidades, profesor de teología y director espiritual. También he trabajado en la Pastoral Familiar y acompañado a jóvenes y laicos dominicanos. Actualmente soy párroco en Santa Escolástica de Granada. Me apasiona la investigación histórica, he participado en congresos y publicado varios trabajos y formo parte del Instituto de Estudios Almerienses.

20/7/26

EVANGELIO MARTES 21-07-2026 SAN MATEO 12, 46-50 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».
Pero él contestó al que le avisaba:
«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

                      Palabra del Señor

REFLEXION

¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos? Estas preguntas retóricas de Jesús, lejos de suponer un cierto menosprecio a su familia y, sobre todo a María, su madre, lo que quieren significar es que, en relación con la primera lectura, solo la Fe y el Amor constituyen la verdadera familia de Dios y, por ende, debe ser también la base de la fraternidad humana querida por Este.

Y el mejor ejemplo es precisamente María, la Siempre Fiel, que dio un Sí incondicional a un Dios que le pedía no ya una fe inquebrantable, sino su propia vida y la vida de su pueblo, Israel. Con ella, en Ella Dios se hace presente entre nosotros de una manera nueva, increíble… El Dios Siempre Fiel se hace uno de nosotros y nace así una nueva familia, un nuevo pueblo «que hace la voluntad del Padre»

Jesús nos invita a la verdadera familia de los hijos de Dios, a la Iglesia, que construye el Reino desde una fraternidad inquebrantable que nace de la Fe y del Amor y va más allá de los lazos de sangre. Ciertamente es un exigente compromiso en el que no bastan solo nuestras fuerzas, pero también una consoladora esperanza.

 

TEXTO PARA LA REFLEXIÓN

«Mis pensamientos no son vuestros pensamientos», dice el Señor (Is 55,8). El mérito, no consiste en hacer mucho o en mucho dar, sino en recibir, en amar mucho. Se ha dicho, que «es mucho más dulce dar que recibir» (Hch 20,35), y es verdad; pero cuando Jesús quiere reservarse para sí la dulzura de dar, no sería delicado negarse. Dejémosle tomar y dar todo lo que quiera, la perfección consiste en hacer su voluntad, y el alma que se entrega enteramente a él es llamada por Jesús mismo «su madre, su hermana» y toda su familia. Y en otra parte: «Si alguno me ama, guardará mi palabra» (es decir, hará mi voluntad) y «mi Padre le amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada» (Jn 14,23).

(Santa Teresa de Lisieux... Carta 121)

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos “Amigos de Dios” (Bormujos, Sevilla)

Formo parte del laicado dominicano desde 2006 motivado por el estudio y devoción al Santo Rosario y el ejemplo de dos frailes. Soy doctor en Historia y en Artes y Humanidades (Teología) y tengo estudios teológicos como profesor de Religión que continúo. Mi actividad como predicador se centra en el estudio de la Historia de la Orden, la catequesis parroquial y la dirección de un programa semanal sobre el Evangelio en YouTube.

EVANGELIIO LUNES 20-07-2026 SAN MATEO 12, 38-42 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús:
«Maestro, queremos ver un milagro tuyo».
Él les contestó:
«Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».

                    Palabra del Señor

REFLEXION

El evangelista san Mateo, en el capítulo 12 de su Evangelio, presenta el deseo que expresaron a Jesús algunos escribas y fariseos: «Queremos ver un milagro tuyo». Se trataba de unas personas un tanto distinguidas; los escribas, porque dominaban el arte de la escritura y hasta la enseñanza; los fariseos porque se integraban en un grupo superior y dominante. La pretensión que expresan suena más una exigencia que a un humilde ruego. Pero nada más lejos del que es completamente libre y, además, de quien en actuar no tiene nada de espectacular, vistoso y menos propio de un mago.

Ante semejante demanda de unas personas tan alejadas de la luz de Dios que ilumina el Antiguo Testamento, Jesús calificó a semejante generación de perversa y adúltera. ¿Cuál es el significado de ambos adjetivos en los labios de Jesús? Perversa, porque se hallaba fuera del camino recto, con tanto empeño mostrado por Dios en la revelación. Generación adúltera, porque falseaba la fidelidad debida a quien se mantiene por siempre fiel a su compromiso, que es el Señor.

No fue, pues, un insulto, sino una llamada a pensar con hondura el contenido de su fe. Por lo mismo, les anunció el mayor de los milagros que sí se decidió Jesús a realizar: la resurrección al tercer día tras permanecer en un sepulcro. De esta resurrección trataban los libros antiguos que ellos conocían. Además, les mostró que estaba prefigurada en lo que se escribió acerca del profeta Jonás, que fue engullido por una ballena, tal como narra el libro homónimo en su capítulo 2. ¿Quién sabe si al menos alguno de aquellos escribas y fariseos se convirtió por la predicación de Pedro en Pentecostés? (Hch 2, 41)

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fuí postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña.

18/7/26

DOMINGO 19-07-2026 DECIMO SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Las lecturas de este Domingo XVI del Tiempo Ordinario nos ofrecen una enseñanza sobre la forma de actuar de Dios. En un mundo donde a menudo predominan la prisa, el juicio rápido y la intolerancia, la Palabra de Dios nos presenta a un Dios paciente y misericordioso que ofrece esperanza. A través de las tres lecturas se revela el verdadero rostro de Dios: un Dios que no busca la condena del pecador, sino su conversión y salvación.

Fr. Jesús Nguema Ndong Bindang O.P.

Fr. Jesús Nguema Ndong Bindang O.P.
Real Convento de Predicadores (Valencia)

Soy un fraile dominico originario de Guinea Ecuatorial. Tras obtener mi bachillerato y estudiar en la Universidad Nacional de Guinea, en 2014 ingresé en el prenoviciado del convento de San Pablo y San Gregorio, en Valladolid, y realicé mi noviciado en Sevilla. Tras completar mi formación en filosofía y teología y pronunciar mis votos perpetuos en la Orden de Predicadores en 2020, obtuve un máster en Historia de la Iglesia en Lyon (Francia). En 2021 fui ordenado sacerdote y actualmente estoy destinado en Valencia, donde estudio el doctorado.

LECTURAS DEL DOMINGO 19-07-2026 XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19

Fuera de ti no hay otro Dios que cuide de todo,
a quien tengas que demostrar que no juzgas injustamente.
Porque tu fuerza es el principio de la justicia
y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos.
Despliegas tu fuerza ante el que no cree en tu poder perfecto
y confundes la osadía de los que lo conocen.
Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación
y nos gobiernas con mucha indulgencia,
porque haces uso de tu poder cuando quieres.
Actuando así, enseñaste a tu pueblo
que el justo debe ser humano
y diste a tus hijos una buena esperanza,
pues concedes el arrepentimiento a los pecadores.

                      Palabra del Señor

Salmo

Salmo 85, 5-6. 9-10. 15-16a R/. Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende la voz de mi súplica. R/.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios». R/.

Pero tú, Señor,
Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 26-27

Hermanos:
El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

               Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Sabiduría (12,13.16-19): Un Dios justo e indulgente

 La lectura, del libro de la Sabiduría, viene en el contexto de las afirmaciones sobre el monoteísmo de Israel frente a los egipcios y los cananeos. Forma parte de una sección apologética sobre el único Dios al que merece la pena otorgarle confianza, el Dios de Israel, que supera en poder y en amor a los dioses de los egipcios y los cananeos. Sabemos que hoy no se plantea así el tema de Dios, por lo menos desde el punto de vista ecuménico. Pero lo que vale en definitiva, como teología positiva, son las acciones de este Dios: El cuida de todo lo que existe y a nadie tiene que demostrar que es justo. ¿Cómo? porque su fuerza, su poderío, está en la justicia, en la indulgencia, en la benignidad. Esta última sección, pues, ilustra el monoteísmo de Israel frente a los dioses cananeos, porque ellos (que no existen, que no son nada), admitían sacrificios de niños y de seres humanos.

 El Dios de Israel, por el contrario, al otorgar a todos los hombres la dignidad de ser hijos, dignifica la misma religión y condena con ello todo lo que no sea una religión de vida y de amor. Este sería el sentido actual de este texto con el que conviene medirse para que aprendamos a hacer de la religión camino de vida y no de muerte. Incluso los que no cuentan con Dios, por ateos o agnósticos, no deben temer, ya que Dios sí cuenta con ellos, con sus valores y con sus compromisos, porque El es un Dios justo.

 

IIª Lectura: Romanos (8,26-27): El Espíritu, presencia en nuestra debilidad

 Por tercer domingo consecutivo, volvemos sobre la carta a los Romanos (8,26-27) y sobre el papel del Espíritu en la vida cristiana. En este caso, Pablo afronta en dos versos preciosos una de las experiencias más grandes del ser humano: la interiorización de la oración. El Espíritu que conoce nuestra debilidad, -al contrario de la Ley-, que sabe hasta dónde podemos llegar y hasta dónde no, vive dentro de nosotros para poder acceder a la intimidad de Dios para pedirle, rogarle y exponerle nuestras cosas, nuestras necesidades y nuestros anhelos.

 Por eso, cuando Dios examina nuestro corazón no lo encuentra vacío, sino que allí el Espíritu se ha metido hasta el fondo de nuestro ser. Esa simbiosis teológica es una de las afirmaciones más atrevidas de la teología paulina y uno de los aportes más comprometidos. Por medio del Espíritu, pues, aprendemos, no solamente que Dios nos ha creado, sino que no nos abandona nunca a la impotencia de nuestra debilidad. Por eso, el Dios de Jesús, que es el Dios de Israel, es un Dios comprometido. El mismo Espíritu de Dios gime dentro de nosotros, sufre con nosotros, anhela con nosotros la liberación. No estamos solos, sino que nos acompaña Dios con su Espíritu

 Pablo no habla en este caso de experiencia extraordinaria del Espíritu que algunos buscan en dones extraordinarios, como la "glosolalia" descrita en 1Cor 14. Se trata de esa presencia permanente del Espíritu de Dios en nuestro espíritu personal, que nos acompaña, que nos conoce, que nos estimula. En el fondo es una presencia continua de Dios en toda persona a la que siempre podemos recurrir, en todo momento. El Espíritu no está en nosotros para pronunciar palabras irreconocibles o imposibles (como sucede en la famosa “glosolalia”), sino que es un “paráclito”, protector y acompañante divino, que se hace humano en nuestra debilidad para impulsarnos hacia Dios y hacia la felicidad.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 19-07-2026 XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.
Él les dijo:
“Un enemigo lo ha hecho”.
Los criados le preguntan:
“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.
Pero él les respondió:
“No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

                             Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio nos expone hoy la parábola de la cizaña que aparece en medio del trigo. Todos conocemos los pormenores de esta narración: el vecino enemigo que siembra cizaña, que al principio se parece al trigo y luego lo ahoga, como el mal ahoga frecuentemente al bien. Es una parábola de ingentes resortes psicológicos y de experiencia; hasta un niño puede percatarse de la gravedad de lo que ha sucedido y de lo difícil que es tomar una decisión. El dueño sabe que había dado buena semilla para sembrar, y desde el principio habla a sus servidores de un enemigo. En realidad todo esto es secundario hasta llegar a la pregunta clave: ¿quieres que arranquemos la cizaña?

 Sabemos que Mateo suele alegorizar muchos las explicaciones de las parábolas que ha encontrado en la tradición. En este caso conocemos por el Evangelio de Tomás (57) cómo pudo ser la parábola más primitiva que pretendía llamar a la paciencia de los impacientes frente al mal o frente a los que son malos. Porque se trata de hablar de Dios que no actúa como muchos fundamentalistas o apocalípticos quisieran. Dios tiene sus propios caminos. Y la propuesta original de Jesús era precisamente la de imitar al hombre de la parábola, no la de esperar para ver que en el "juicio final" los malos serán castigados. El sentido, pues, es bien distinto y debemos recuperar el tenor de la parábola de Jesús.

 Sorprende, desde luego, la seguridad del dueño, su paciencia, su confianza, diríamos que su benignidad y justicia a la espera de los acontecimientos finales. Esta parábola, exclusiva de Mateo, no aparece en los otros evangelistas. Sabemos, pues, que no es solamente Dios quien siembra, sino que hay otros que lo hacen. Pero lo importante y decisivo es saber esperar. La moralización, en este caso, es importante: no hace falta ser duros como el pedernal, fundamentalistas; al bien y a la bondad hay que darle sus oportunidades. Sólo cuando se tiene la paciencia de Dios es posible acertar en los juicios, porque nuestro Dios es un Dios comprometido con todos sus hijos.

 No es razonable defender que el hombre solamente puede acceder a Dios cuando es perfecto; eso es puro fundamentalismo y teológicamente es indefendible. En la religión evangélica planteada por Jesús, toda persona tiene sus oportunidades desde sus experiencias de gracia y también de miseria. Esta parábola de la cizaña y el trigo puede ser una descripción de nuestra propia vida personal. Sentirse alejado de Dios cuando en nosotros crece el mal sería un suicidio espiritual que no se contempla en lo que pudo ser la parábola original de Jesús. Todos sabemos que debemos dar cuenta de nuestra vida, pero la "paciencia" divina es un regalo que todos necesitamos.

 Una religión no se mide por la enjundia de su “perfección”, sino por la entraña de su misericordia. No está descartada la vocación a ser santos, pero la verdadera entraña de la religión de Jesús, de la relación con su Dios, es que nunca perdamos la imagen de ser “hijos de Dios” y podamos acudir a Él en nuestras necesidades. No es posible entender esta parábola sino en el contexto del judaísmo que Jesús vivió. En su teología oficial cabía la misericordia, lo contrario sería denigrar la religión de los profetas… pero si esto es papel mojado, entonces todo venía a ser una religión de “puros” y Dios sabe que esto no es posible. Así experimentó Jesús a Dios para trasmitirlo a todos y por eso nos ofrece este mensaje en una parábola como ésta de la cizaña: la paciencia de Dios hace posible la conversión y la fidelidad.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)