21/9/26

EVANGELIO MARTES 22-09-2026 SAN LUCAS 8, 19-21 XXV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

Entonces lo avisaron:
"Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte".

Él respondió diciéndoles:
"Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen".

                    Palabra del Señor

REFLEXION

Ciertamente es desconcertante la respuesta de Jesús cuando le anuncian que su madre y sus hermanos están fuera y quieren verlo, pues realmente parece que desprecia los vínculos familiares; pero no, en realidad Jesús está ensanchando el concepto de familia para que todos y todas quepamos, revelándonos que la verdadera familia de Dios no se construye sólo por la sangre, sino por el amor concreto. 

Hacer realidad la propuesta de Jesús nos abre necesariamente al hermano, especialmente al más pequeño, débil y vulnerable, porque la voluntad de Dios no se cumple sólo con palabras piadosas o cumplimiento de normativa, sino cuidando la vida, dejándose tocar por el dolor del prójimo y saliendo de una fe individualista y ritualista.

Jesús crea una familia nueva no basada en el poder, la sangre, la seguridad o la importancia social, sino basada en la fraternidad del Reino. En la familia de Jesús nadie sobra, nadie queda fuera, nadie vale menos; y quienes escuchan la palabra de Dios y la cumplen, así como las personas más pequeñas y vulnerables, ocupan un lugar central en el corazón de Dios.

Por eso, escuchar la Palabra implica preguntarnos a quién estamos dejando fuera de nuestra mesa, de nuestra comunidad o de nuestros cuidados, y a quién estamos acompañando, defendiendo, sosteniendo y escuchando; ya que cada vez que ensanchamos nuestra familia hacia los más rechazados, estamos haciendo visible la familia de Jesús.

Hoy el Evangelio nos invita a ampliar el corazón y a reconocer como familia a quienes el mundo suele olvidar. Porque allí donde los pequeños son acogidos como hermanos y hermanas, la Palabra de Dios se cumple y el Reino empieza a crecer.


¿De qué manera mi fe se traduce en acciones concretas de defensa de los derechos de las personas más vulnerables? ¿Escucho el dolor de quienes encuentran dificultades para acceder a una vivienda, a una prestación, a una autorización de residencia, al trabajo o a una vida digna?
¿Qué puedo hacer, desde mi responsabilidad personal o profesional, para que la justicia no sea sólo una aspiración, sino una realidad para quienes tienen más dificultades para hacer valer sus derechos?

 Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia
Fraternidad de Laicos Dominicos de Valencia

La Fraternidad Laical de Valencia está formada en la actualidad por hermanos y hermanas con promesa solemne, con promesa simple, y con hermanos a la espera de admisión; sin embargo, desde la fundación de la misma, han formado parte de ella numerosas personas que nos han precedido en la predicación. Uno de los compromisos adquiridos comunitariamente es estudiar y compartir la Palabra de Dios para luego predicarla en la web. Contemplando la Palabra en comunidad, y poniéndola en común, elaboramos una predicación que compartimos con alegría.

20/9/26

EVANGELIO LUNES 21-09-2026 SAN MATEO 9, 9-13 XXV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».

Él se levantó y lo siguió.

Y estando en la casa, sentado en la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».

Jesús lo oyó y dijo:
«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "Misericordia quiero y no sacrificio": que no he venido a llamar a justos, sino a los pecadores».

                        Palabra del Señor

REFLEXION

Aunque Mateo significa “regalo de Dios”, para muchos de sus paisanos eso de “regalo” les sonaba mal. Su oficio, entonces, como ahora, no era nada agradable para sus contemporáneos. Era servidor de Roma cobrando impuestos para una nación opresora.

Mateo desempañaba su oficio en una ciudad donde Jesús iba con frecuencia, Cafarnaún. Él, como tantos otros, habría oído hablar del Maestro de Nazaret. Por eso, tampoco sería raro que lo hubiera escuchado más de una vez en aquella ciudad. Lo más sorprendente sería para él sentirse llamado por aquel Maestro tan renombrado e invitándolo hacerse uno de los suyos. Curiosamente las palabras del Maestro fueron definitivas para él. Nos lo cuenta él mismo y nos dice que su reacción fue levantarse y seguirlo.

No es extraño que  Mateo quisiese dar una banquete. Imaginamos que de despedida de una etapa de su vida e inicio de otra parte de ella. Vaya cambio. De una posición donde abundaría la comodidad y el bienestar, no duda en unirse a un grupo de seguidores de Jesús donde todo ese mundo pasado quedaba perdido en el recuerdo. Pocas más cosas nos cuenta Mateo de su seguimiento. El objetivo de su evangelio es destacar la presencia en la tierra del Hijo de Dios. Eso justifica todo; su biografía y demás detalles carecen de importancia para él.

El banquete fue abierto. Había gente importante, fariseos y publicanos, y otros que pasaban por pecadores, chusma en definitiva. La sorpresa de los “importantes” debió de ser grande al verse en medio de gente de lo más dispar. Por eso, seguramente molestos, preguntaron a los discípulos por qué el Maestro se juntaba con aquella canalla.

Como siempre, Jesús tiene palabras muy claras de por dónde va su mensaje. Su respuesta debió dejarlos más que sorprendidos. Para ello cita a Oseas con esa frase tan clarificadora: “Misericordia quiero y no sacrificios”. La palabra del profeta es muy elocuente. Tener misericodia es parecerse a Dios que siempre es misericordioso. Por eso vale más el amor que los rituales con los que se venera a Dios en el templo cuando no van seguidos de hechos concordantes.

Jesús completó su respuesta con palabras tajantes y, al mismo tiempo, alentadoras para todos. Su persona no entiende de clasificaciones humanas, pero si hay que hacerlas les recuerda un principio elemental, que el médico está para curar a los anfermos, esos que son despreciados por los fariseos. Los sanos no necesitan de él. Su presencia en la tierra es buscar a los pecadores y sanarlos. Aunque aquellos fariseos se sintieran muy justos, entonces como ahora, todos estamos englobados en ese condición de necesitados. “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” dijo en otra ocasión. Y esa respuesta, entonces y ahora, seguro que todos lo entendieron muy bien. Imagino que eso mismo sentirán aquellos críticos fariseos que iban de buenos oficialmente. Ante esa situación les recuerda que Él no ha venido a dividir, a separar. Ha venido a acoger a todos, especialmente a aquellos que más lo necesitan. 

Al recordar este evangelio ¿dónde me coloco yo? ¿Soy de los que desprecian sintiéndose mejor que otros o me percibo necesitado de perdón y acogida? ¿Miro a los demás por encima del hombro porque no comparten mi fe o doy gracias a Dios por el don de la fe que Él me ha concedido?

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Soy salmantino, de Monsagro, diócesis de Ciudad Rodrigo. Tras los estudios eclesiásticos, fui destinado a Oviedo. Allí estudié inglés en la Universidad. Tras catorce años enseñando en la bendita Asturias, volví a Salamanca, donde hice un Máster en Orientación Familiar, en la Universidad Pontificia. Un nuevo cambio me trajo a Valladolid. Aquí he trabajado como orientador familiar en nuestro Centro de Terapia y Mediación familiar, Oikos. Aunque ya jubilado sigo trabajando en nuestra iglesia de San Pablo.

19/9/26

DOMINGO 20-09-2026 : VIGESIMO QUINTO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





“Mis planes no son vuestros planes”. La historia del ser humano, tal como aparece en la Sagrada Escritura, es la historia de cómo unos planes de Dios para la felicidad y, después del pecado, para la salvación de hombres y mujeres, son reiteradamente echados por tierra por el hombre y suplantados por éste con sus propios planes. El ser humano siempre ha querido ser autónomo, forjar sus propios planes, ser como Dios. Así vino el pecado de nuestros primeros padres y por esa misma razón se suceden pecados a lo largo de la historia. Todo consiste en invertir la decisión de Dios de hacer al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, pretendiendo éstos fabricar su propio Dios a la imagen y semejanza de ellos, es decir, de acuerdo con sus ideas e intereses. Esto lleva a que no pocas veces se atribuya a Dios planes, decisiones que sólo habían surgido en la mente y el corazón humanos.

Fray Juan José de León Lastra O.P.

Fray Juan José de León Lastra O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Soy un sacerdote dominico nacido en Quirós, Asturias. Después de mi paso por la escuela apostólica de Corias continué el proceso de formación institucional hasta el año 1960. Durante veintiocho años he estado dedicado a la enseñanza media en colegios de la Orden. Fui elegido prior provincial de la provincia de España y luego asistente del Maestro de la Orden para España, Portugal e Italia. Después he sido profesor de Antropología, Hecho religioso y Teología espiritual en Santo Domingo (Rep. dominicana) y profesor en las Escuelas de Teología de San Esteban, y Fray Bartolomé de las Casas de Madrid-Atocha. Ahora soy profesor en la Escuela de Teología por Internet, ETI. Amo la montaña y disfruto con la lectura de escritores consagrados.

LECTURAS DEL DOMINGO 20-09-2026 XXV DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 55, 6-9

Buscad al Señor mientras se deja encontrar,
invocadlo mientras está cerca.
Que el malvado abandone su camino,
y el malhechor sus planes;
que se convierta al Señor, y él tendrá piedad,
a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Porque mis planes no son vuestros planes,
vuestros caminos no son mis caminos
—oráculo del Señor—.
Cuanto dista el cielo de la tierra,
así distan mis caminos de los vuestros,
y mis planes de vuestros planes.

                   Palabra del Señor

Salmo

Salmo 144, 2-3. 8-9. 17-18 R/. Cerca está el Señor de los que lo invocan.

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 20c-24. 27a

Hermanos:
Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte.
Para mí la vida es Cristo y el morir una ganancia. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger.
Me encuentro en esta alternativa: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros.
Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.

                 Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Isaías 55,6-9: A Dios siempre se le puede encontrar

 Esta lectura pertenece al «Deuteroisaías», un profeta anónimo del destierro que interpreta con mucho acierto la acción de Dios en la historia del pueblo y de los hombres. Probablemente el texto de la liturgia de hoy sea uno de los más bellos, asombrosos y conocidos, por aquello de «mis caminos no son vuestros caminos...». Es, en cierta manera, el resumen final de los cc. 40-55 en que se recogen los oráculos y exhortaciones de ese profeta anónimo del destierro que tiene que levantar el ánimo del pueblo.

 Estamos ante una llamada verdaderamente materna para buscar a Dios en nuestra vida, porque Él no es como lo imaginamos; actúa ciertamente con misericordia. Es verdad que no siempre se ha presentado así a Dios en la teología del Antiguo Testamento, sino más bien, negativamente. Pero este texto profético debe poner en evidencia ese tipo de teología. En este caso, el profeta quiere ser escandaloso para sus contemporáneos que piensan que Dios es terrible, alejado y justiciero. Los caminos del Señor, es verdad, no son los de los hombres; ni sus planes son como los nuestros. De ahí que el profeta exhorte a buscar al Señor para salir de la situación de opresión en el destierro. Un nuevo "éxodo" está por llegar, es decir, un nuevo camino de liberación.

 El Deuteroisaías es el que mejor ha formulado este carácter específico del Dios de la Alianza, del que nos hablará Jesús en su evangelio y en la parábola de hoy. Se trata, pues, de poner de manifiesto el proyecto salvífico de Dios por el que nunca se han fascinado verdaderamente los hombres. Es como si desearan, algunos, que Dios siguiera siendo duro e imposible de comprender. Pero el profeta expresa todo lo contrario y todos estamos llamados a buscarlo y a convertirnos a Él, porque está cercano y, sin duda, se deja encontrar. Dios no huye, ni se esconde, ni "pasa" de su pueblo o de cada uno de nosotros. Porque usa la raham, la compasión. Por eso merece la pena buscar al Señor.

 

IIª Lectura: Filipenses (1,20-27): «Vivir en Cristo», o la victoria sobre la muerte

 La IIª Lectura del día es un pasaje de una gran densidad paulina. Pablo, muy probablemente, está prisionero en Éfeso y se confidencia con su comunidad de Filipos a donde piensa ir. Lo ha pasado muy mal; ha podido estar a las puertas de la muerte, en la cárcel o a causa de una persecución y les habla de lo que significa para él «vivir en Cristo», estar con él, orar con él. Ha sentido su presencia salvífica hasta lo más profundo y no le teme ya a la muerte. Es uno de los puntos álgidos de la "escatología" paulina porque, ante la muerte, todo adquiere una dimensión más personal e inevitable.

 Incluso Pablo ya no espera una «parusía» o venida del fin del mundo, como en otros momentos de sus cartas primeras. Sabe que la muerte está ahí al lado, en cualquier momento. Es como si quisiera afirmar, en realidad lo expresa rotundamente, que no le teme a la muerte porque tiene la confianza de Cristo, su Señor. Ha tenido y tiene la experiencia de lo que es "vivir en Cristo", y la muerte le abre una puerta a la vida que nadie le podrá arrebatar.

 Solamente desearía quedarse en este mundo, entre los suyos, por servir a las comunidades a las que ha predicado el evangelio. Es uno de los pasajes de Pablo que más importancia tienen para la teología de la muerte y la resurrección. Y especialmente de lo que es Cristo Jesús para Pablo y de lo que significa para la vida y la muerte de todos nosotros. Podríamos, incluso, ilustrar esta opción cristológica paulina con unos versos de Miguel de Unamuno, en su "Cristo de Velázquez", que expresan mejor que nada la hondura y profundidad logradas por Pablo en esta expresión del "vivir en Cristo". Porque en Cristo y con Cristo ya no somos víctimas de un destino fatal, al contrario, como expresa maravillosamente Dn. Miguel: "Sin ti Jesús, nacemos solamente para morir; contigo morimos para nacer, y así nos engendraste". Esto es todo un mundo de poesía, pero más aún, un kerygma unamuniano que bien podía ser ciertamente paulino.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)


EVANGELIO DO,IMGO 20-09-2026 SAN MATEO 20, 1-16 XXV DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 




En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:
“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido».
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
“Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.
Le respondieron:
“Nadie nos ha contratado”.
Él les dijo:
“Id también vosotros a mi viña».
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
Él replicó a uno de ellos:
“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.
Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

                         Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de Mateo nos ofrece la parábola de los obreros de la viña, una de las más significativas en el ámbito de la exposición que Jesús hacía para exponer el misterio del Reino de Dios, cómo debía hacerse presente, cómo participaba Dios mismo en este acontecimiento que afecta a la historia y a cada una de las personas que acogen su mensaje. Es una parábola que recuerda, en su resultado final, algunos aspectos a la conocida en Lc 15 como la del hijo pródigo. En realidad, se quiere hablar de la misma persona, de Dios, bien como un padre que espera a su hijo y le ofrece misericordia, bien como patrón de una viña que busca obreros durante todo el día. Los elementos intermedios, las horas, no deben distraernos del momento culminante en el que se quiere poner de manifiesto que, precisamente en el Reino de Dios, lo decisivo, como es la salvación de los hombres, no funciona con los criterios de este mundo. La narración comienza con un gár (pues, en griego), que sin duda pretende enlazar con el dicho de Jesús de Mt 19,30: “muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros”. Es un dicho de gran alcance y la parábola de nuestra narración viene a ilustrar eso que es tan desproporcionado o tan “contracultural” como hoy gusta decir en círculos exegéticos sobre cómo era y como pensaba Jesús de Nazaret.

 Habría que tener en cuenta las palabras de Is 55 «mis caminos no son vuestros caminos...». No sería lógico que contrastáramos la justicia estricta que usa con los llamados a la primera hora y la misericordia o la generosidad que aplica con los últimos, pero es ahí donde está el centro del escándalo, de lo contracultural: así no se pensaba en tiempos de Jesús, ni ahora tampoco. Se piensa que es una parábola que se pronuncia a causa de las críticas de los fariseos, religiosos de toda la vida, que al final reciben lo mismo que los otros. Podría pensarse que un gran agricultor, en tiempos de cosecha, tenía necesidad de jornaleros hasta última hora para dar salida a la uva y paga bien. Pero no es eso lo que cuenta; lo que se impone es que el dueño de la viña también es generoso con los últimos que ha podido contratar. En realidad no parece que la narración exija contratar hasta última hora; es un plus que se permite el dueño de la viña, y ahí es donde se cargan las tintas. Así funciona el Reino, no el mundo, y así se hace justicia de una forma absolutamente distinta a la de cualquier otra institución. Por ello, cuando echamos mano de esta parábola para iluminar teológicamente la justicia social y la productividad, no cometemos un error, pero tampoco es lo más acertado en la lectura e interpretación de la misma.

 Para entender mejor la parábola, hay que tener en cuenta que el trabajo “de sol a sol” eran doce horas, que se dividían habitualmente de tres en tres. Supongamos que de 6 de la mañana a 6 de la tarde. Los primeros jornaleros fueron contratados a las 6 de la mañana, y los últimos, a las 5 de la tarde, la undécima hora. Por eso a ellos les dice el dueño de la viña: “¿Por qué estáis aquí todo el día parados?”. Podemos imaginarnos el contexto histórico de esta parábola de Jesús en su actitud de recibir y acoger a los pecadores contra la mentalidad legalista y puritana de los controladores de las leyes de pureza y santidad. Y de la misma manera podemos suponer un contexto eclesial de la comunidad de Mateo, quien quiere explicar a algunos judeo-cristianos, que la llamada de los paganos y su respuesta generosa les ha situado en el mismo plano de la salvación que a ellos. Todo en la parábola es desconcertante y a la vez original. El gran maestro en la interpretación de las parábolas, J. Jeremías, pone de manifiesto el contraste que existe entre ésta de Jesús y una que se nos trasmite en el Talmud de Jerusalén sobre Rabí Bun bar Hiyya, quien murió joven, y el que hizo su elogio fúnebre, lo alabó porque en pocos años había hecho lo que otros en 100 años. Pero no es este el caso de la parábola de los obreros de la viña que son llamados a última hora: de éstos no se dice nada de su eficacia y dedicación.

 La parábola quiere enseñar una única cosa, decisiva: «Así es Dios con respecto a la salvación». Todo lo demás no sobra, sino que viene a servir a esta idea que es verdaderamente escandalosa. Este es el Dios de Jesús; este es el mensaje radical del evangelio del reino de los cielos. En la parábola rabínica que se conoce del Talmud, el obrero es uno sólo, que llega a última hora, ha trabajado tanto como los otros que han estado más tiempo empeñados en su quehacer; en la parábola evangélica, los obreros, en plural, que han llegado a última hora, no tienen mérito alguno, pero se les ha dado lo que sin duda necesitaban para su familia y para sus vidas. Es muy posible que no merecieran ese jornal, desde el punto de vista de la justicia simple o productiva, pero desde la bondad de Dios han recibido "gratuitamente" lo que necesitaban. Así es el Dios de Jesús, así es el Dios de la salvación, así es el Dios de«mis planes no son vuestros planes, mis caminos no son vuestros caminos». Todos los jornaleros pudieron llevar a sus casas el pan de cada día, unos por justicia y otros por generosidad. Pero eso no acontece más que en el Reino de Dios, de la vida, de la salvación, del perdón, de la misericordia, de la solidaridad. He aquí lo contracultural del Dios de Jesús.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

18/9/26

EVANGELIO SABADO 19-09-2026 SAN LUCAS 8, 4-15 XXIV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola:
«Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron.
Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de brotar, se secó por falta de humedad.
Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.
Y otra parte cayó en tierra buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».
Dicho esto, exclamó:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».
Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola.
Él dijo:
«A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas, “para que viendo no vean y oyendo no entiendan”.
El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.
Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes, riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.
Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».

                       Palabra del Señor

REFLEXION

La siembra es tiempo de esfuerzo pero sobre todo es un acto de confianza en el futuro. Sembramos porque esperamos que la semilla dé fruto. 

Algo de la semilla no llega a dar fruto  por “agentes externos” a la misma: los pájaros que la comen, otro poco porque las piedras que la entorpecen, otro poco porque las zarzas le roban la sazón. 

A pesar de este algo y estos pocos, la parábola nos revela un verdadero mensaje de esperanza ya que la semilla dará abundante cosecha porque la semilla - la palabra va a ser acogida con fe y alegría entre los “pobres”, los “pequeños”, los “pecadores.

¿Cómo acogemos la Palabra, qué clase de tierra somos, cómo la tratamos, cómo la cuidamos, cómo la defendemos?

Se siembra un cuerpo corruptible, resucita incorruptible

La semilla, como la palabra de Dios tiene gran fuerza en sí misma, sembramos un cuerpo humano, un cuerpo terreno, hecho de la tierra; y la fuerza del Espíritu hará  fructificar un cuerpo espiritual, pasando de ser imagen del hombre terreno, (el primer Adán) a ser imagen del hombre celestial, imagen de Cristo. 

Así por la fuerza del Espíritu adquiriremos un cuerpo resucitado.

Así viviremos la gran novedad de Cristo que no consiste en tener la vida, sino en darnos la vida nueva a todos. 

Escucha, Señor, a tu pueblo y aumenta en nosotros el deseo sincero de acoger la semilla de tu palabra; haz que esta simiente sea también sembrada en los surcos de toda la humanidad y fructifique en obras de justicia y paz, para que se manifieste a la humanidad la bendita esperanza de tu Reino. Que mi vida Señor proclame con fidelidad la palabra divina, y que todos los cristianos desde nuestra pertenencia a la Iglesia tengamos un corazón abierto a la palabra de vida y salvación. Amén

 Centro de Predicación Bíblico Pastoral

Centro de Predicación Bíblico Pastoral
Convento de San Valentín de Berrio Ochoa (Villava)

Centro de Predicación Bíblico Pastoral de los Dominicos de Villava en Navarra, España

17/9/26

EVANGELIO VIERNES 18-09-2026 SAN LUCAS 8, 1-3 XXIV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

                    Palabra del Señor

REFLEXION

Todos nosotros que escuchamos, profundizamos e intentamos vivir la Palabra, no nos sorprenderá ver, una vez más, cómo el evangelista Lucas destaca en su evangelio la presencia de algunas mujeres que siguen a Jesús, anotando las distintas tareas que ellas realizaban dentro de la comunidad.

Jesús estableció un orden nuevo rompiendo la visión del mundo cerrada y legalista. Su mirada y sus acciones a favor de los pobres, débiles, discriminados de la sociedad, las mujeres, escandalizan a sus contemporáneos.

Frente a una sociedad que marginaba a la mujer, Él les otorgó dignidad y las reconoció como iguales, incluyéndolas como discípulas itinerantes, encomendándoles diferentes tareas en la misión. Esta actitud de Jesús hacia las mujeres le enfrentaba con las costumbres de su tiempo.

Recojo unas palabras del Papa Francisco pronunciadas en una audiencia en abril de 2015. “Es indudable que debemos hacer mucho más a favor de la mujer, si queremos dar más fuerza a la reciprocidad entre hombres y mujeres. Es necesario de hecho, que la mujer no solamente sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, un prestigio reconocido en la sociedad y en la iglesia. Jesús la considera de una manera que da una luz potente que ilumina un camino que lleva lejos, del cual hemos recorrido solamente un tramo. Aún no hemos entendido en profundidad cuales son las cosas que nos puede dar el genio femenino de la mujer en la sociedad. Es un camino que es necesario recorrer con más creatividad y más audacia". (Audiencia de S.S. Francisco, 15 de abril de 2015).

Sin duda ninguna somos conscientes del camino que se va recorriendo en la Iglesia, continuado, con nuevo impulso, por León XIV, incorporar la visión y el modo de hacer, en el seno de estructuras de gobierno y reflexión dentro de la Iglesia.

Hoy, y a lo largo de los siglos, no podemos olvidar dentro del camino del seguimiento de Jesús, el papel que las mujeres han desempeñado, sirviendo al Señor, a los hermanos, anunciando su Palabra, desde la sencillez, la ternura, la valentía, la proximidad.

Testimonio de entrega, de servicio, de luz y testimonio, sin importar demasiado el reconocimiento, pero si con un grado grande de generosidad y humildad, acompañando a Jesús en los pobres, a veces en contextos difíciles.  ¡Gracias! 

En este camino recorrido la Iglesia, cómo me siento: ¿agradecido, receloso?

Señor ayúdame a descubrir tu verdad, guía mis pasos, purifica mi mirada para avanzar en la misión evangelizadora a la cual nos llamas.

Hna. Mariví Sánchez Urrutia

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Dominica de la Anunciata

Soy una religiosa Dominica de la Anunciata nacida en Bilbao hace bastantes años y fui alumna de las Dominicas y catequista en mi parroquia. Ingresé en la congregación siendo bastante joven. Como Licenciada en Ciencias Químicas me he dedicado a la educación con vocación y pasión. He desarrollado tareas directivas tanto en los centros de enseñanza como dentro de la Vida Religiosa. He disfrutado de la vida a través de la misión que he desempeñado y los medios que Dios puso en mis manos y también me gusta disfrutar de la música y el deporte.

16/9/26

EVANGELIO JUEVES 17-09-2026 SAN LUCAS 7, 36-50 XXIV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo:
«Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora».

Jesús respondió y le dijo:
«Simón, tengo algo que decirte».

Él contestó:
«Dímelo, Maestro».

Jesús le dijo:
«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le mostrará más amor?».

Respondió Simón y dijo:
«Supongo que aquel a quien le perdonó más».

Le dijo Jesús:
«Has juzgado rectamente».

Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón:
«¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco».

Y a ella le dijo:
«Han quedado perdonados tus pecados».

Los demás convidados empezaron a decir entre ellos:
«¿Quién es este, que hasta perdona pecados?».

Pero él dijo a la mujer:
«Tu fe te ha salvado, vete en paz».

                      Palabra del Señor

REFLEXION

En este texto evangélico de San Lucas, como en muchos otros pasajes, el Señor nos resalta e insiste en la importancia de no juzgar al prójimo ni tampoco los acontecimientos o circunstancias que no llegamos a comprender, ya que este juicio, sólo le corresponde a Dios, porque nosotros todos, estamos al mismo nivel y somos de la misma condición pecadora.

No obstante, nuestra naturaleza humana, su primer instinto es juzgar al otro, es: ver la paja del prójimo sin ser conscientes de que nosotros tenemos una viga enorme. Por eso el Señor, con mucha sabiduría, confronta las acciones del fariseo, llenas de una actitud fría y orgullosa, junto a las de la mujer pecadora, repletas de amor.

El problema de Simón, el fariseo, es que se creía perfecto, sin pecados graves, entonces, tenía tal autosuficiencia que no sentía necesidad de la gracia, el perdón y la misericordia del Señor las rechazaba, por eso, sentía tan poco amor, porque estaba lleno de sí mismo. Sin embargo, la mujer reconocía su condición y desbordaba de amor y gratitud.

A Jesús le importa la persona, Él no tiene en cuenta nuestros pecados, ve el fondo del corazón y cuando percibe un corazón humillado y arrepentido, como lo vio en esta mujer, se deja tocar, besar los pies con nuestras miserias, para darle la paz, el amor y el perdón que buscaba. La mujer sabía muy bien que la misericordia de Jesús es más grande que todos sus pecados y que en Él encontraría su paz y descanso y su única esperanza. 

¿Confías, confiamos en el perdón y la misericordia del Señor, como lo hizo esta mujer? ¿Crees que esta búsqueda te va a llenar de paz y esperanza tu corazón?

 Monasterio de Santo Domingo - Dominicas

Monasterio de Santo Domingo - Dominicas
Monasterio de Santo Domingo (San Sebastián, Guipuzcua)


15/9/26

EVANGELIO MIERCOLES 16-09-2026 SAN LUCAS 7, 31-35 XXIV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?

Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:
“Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.

Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.

Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».

                    Palabra del Señor

REFLEXION

Es conocido de todos el refrán castellano que dice: “nunca llueve a gusto de todos”. Algo así les ocurre a los niños de la comparación de Jesús en este evangelio de Lucas, y así ocurrió en el pueblo de Israel que, salvo el grupo de discípulos, se sintió incómodo con el Bautista y escandalizado del actuar de Jesús.

Juan y Jesús representan dos maneras diferentes, pero no antagónicas, de anunciar la llegada del Reino de Dios. Ambos fraguan su experiencia de Dios en el desierto, es decir fuera de Jerusalén y del Templo. Pero ninguno de ellos tiene que ver con el puritanismo de los fariseos y de Qumram.  Juan acoge a quienes vienen buscando purificación en el Jordán. Jesús va a buscar a las personas allí donde viven, trabajan y esperan.

Juan es un asceta, su modo de vestir y de alimentarse (Mt 3,4) era el de los antiguos profetas. Anuncia el juicio de Dios. Con Jesús irrumpe algo nuevo. Comparte con sus discípulos y los hombres y mujeres que le escuchan la alegría de la llegada del Reino de Dios, anuncia su misericordia. Sus discípulos no ayunan. Más aún, él mismo come y bebe con los pecadores, haciendo de sus comidas una ocasión de revelación, una motivación para la conversión y un signo de salvación para los comensales.

Hoy todavía, en el seno de la espiritualidad cristiana se debaten el celo angustiado por el rigor y la alegría del evangelio. Como escribió el Papa Francisco: “ninguno de nosotros puede poner condiciones a la misericordia; ella será siempre un acto de gratuidad del Padre celeste, un amor incondicionado e inmerecido” (Misericordia et misera, 2).

Jesús invoca al final de este evangelio la Sabiduría de Dios como criterio de verdad frente a quienes se escandalizan de su misericordia. Como seguidores suyos, nos importa ser discípulos de esa Sabiduría que viene de Dios y nos permite discernir sus signos en nuestro tiempo. 

¿Cuáles son para ti las principales dificultades para vivir lo que hemos llamado “fenomenología” del amor? ¿Distingues suficientemente el rigorismo moral de la libertad exigente del amor?

Fray Fernando Vela López O.P.

Fray Fernando Vela López O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

Soy sacerdote dominico nacido en Madrid, España. Cuando terminé los estudios de lo que entonces se llamaba Maestro de Enseñanza Primaria ingresé en la Orden, siguiendo en ella la formación filosófica y teológica. Más tarde me licencié en Estudios Eclesíasticos y logré el doctorado en Filosofía, preocupado fundamentalmente por la problemática de la persona en el pensamiento actual. Ordenado sacerdote, he ejercido el ministerio en la educación y en la docencia en las enseñanzas medias y universitarias, en Perú y Cuba, en la formación online en las plataformas digitales de los Dominicos y en diversas publicaciones. He sido formador de los frailes jóvenes. He trabajado en Misioneros Dominicos-Selvas Amazónicas, conociendo sobre el terreno los puestos de misión. En cuanto ha sido posible, he participado también en la predicación homilética y de ejercicios espirituales, retiros y conferencias a jóvenes y mayores, religiosos y laicos.