31/5/26

EVANGELIO LUNES 01-06-2026 SAN MARCOS 12, 1-12 NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIOPara entender bien este texto evangélico es necesario fijarse en que Jesús se dirige a “los sumos sacerdotes, a los letrados y a los senadores”. Público tan relevante para los judíos, como hostil a Jesús. Aunque utilizando una parábola, Jesús no puede hablar más claro. ¡Y bien que lo entendieron las autoridades judías! Se sienten tan interpelados, tan molestos, que si no es por miedo a la gente. dice el texto, le “hubieran echado mano”. Esta vez se fueron, pero acabarían “echándole mano” y lo entregarían a la autoridad política para que fuera ejecutado. Recordando lo que hemos considerado en el comentario de la primera lectura, el criterio de esa selecta representación de la religión judía, su criterio eran sus intereses, su relevancia religiosa y social. Tan fuerte era ese criterio que los llevó a eliminar a quien podría rebajar esa relevancia. Necesitamos la honradez a la que aludía la primera lectura para analizar cuál es el criterio que rige nuestras opciones vitales. Es fácil engañarnos, no ser honrados con nosotros mismos. Es necesario la gracia de Dios para conseguir esa honradez. Una gracia de Dios -su ayuda-, que, como he indicado, nos viene al acudir a Jesús, tal como nos los presentan los evangelios. Podíamos platearnos cada uno: ¿somos honrados con nosotros míos a la hora de ver qué criterio determina nuestra conducta? Fray Juan José de León Lastra O.P. Fray Juan José de León Lastra O.P. Convento de Santo Domingo (Oviedo) Soy un sacerdote dominico nacido en Quirós, Asturias. Después de mi paso por la escuela apostólica de Corias continué el proceso de formación institucional hasta el año 1960. Durante veintiocho años he estado dedicado a la enseñanza media en colegios de la Orden. Fui elegido prior provincial de la provincia de España y luego asistente del Maestro de la Orden para España, Portugal e Italia. Después he sido profesor de Antropología, Hecho religioso y Teología espiritual en Santo Domingo (Rep. dominicana) y profesor en las Escuelas de Teología de San Esteban, y Fray Bartolomé de las Casas de Madrid-Atocha. Ahora soy profesor en la Escuela de Teología por Internet, ETI. Amo la montaña y disfruto con la lectura de escritores consagrados.

 





En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos:
«Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cayó un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo azotaron y lo despidieron con las manos vacías. Les envió de nuevo otro criado; a este lo descalabraron e insultaron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, a los que azotaron o los mataron.

Le quedaba uno, su hijo amado. Y lo envió el último, pensando:
“Respetarán a mi hijo”.

Pero los labradores se dijeron:
“Este es el heredero. Venga, lo matamos y será nuestra la herencia”.

Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, hará perecer a los labradores y arrendará la viña a otros.

¿No habéis leído aquel texto de la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?».

Intentaron echarle mano, porque comprendieron que había dicho la parábola por ellos; pero temieron a la gente y, dejándolo allí, se marcharon.

                  Es palabra del Señor

REFLEXION

Para entender bien este texto evangélico es necesario fijarse en que Jesús se dirige a “los sumos sacerdotes, a los letrados y a los senadores”. Público tan relevante para los judíos, como hostil a Jesús.

Aunque utilizando una parábola, Jesús no puede hablar más claro. ¡Y bien que lo entendieron las autoridades judías! Se sienten tan interpelados, tan molestos, que si no es por miedo a la gente. dice el texto, le “hubieran echado mano”. Esta vez se fueron, pero acabarían “echándole mano” y lo entregarían a la autoridad política para que fuera ejecutado.

Recordando lo que hemos considerado en el comentario de la primera lectura, el criterio de esa selecta representación de la religión judía, su criterio eran sus intereses, su relevancia religiosa y social. Tan fuerte era ese criterio que los llevó a eliminar a quien podría rebajar esa relevancia.

Necesitamos la honradez a la que aludía la primera lectura para analizar cuál es el criterio que rige nuestras opciones vitales. Es fácil engañarnos, no ser honrados con nosotros mismos. Es necesario la gracia de Dios para conseguir esa honradez. Una gracia de Dios -su ayuda-, que, como he indicado, nos viene al acudir a Jesús, tal como nos los presentan los evangelios.

Podíamos platearnos cada uno: ¿somos honrados con nosotros míos a la hora de ver qué criterio determina nuestra conducta?

Fray Juan José de León Lastra O.P.

Fray Juan José de León Lastra O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Soy un sacerdote dominico nacido en Quirós, Asturias. Después de mi paso por la escuela apostólica de Corias continué el proceso de formación institucional hasta el año 1960. Durante veintiocho años he estado dedicado a la enseñanza media en colegios de la Orden. Fui elegido prior provincial de la provincia de España y luego asistente del Maestro de la Orden para España, Portugal e Italia. Después he sido profesor de Antropología, Hecho religioso y Teología espiritual en Santo Domingo (Rep. dominicana) y profesor en las Escuelas de Teología de San Esteban, y Fray Bartolomé de las Casas de Madrid-Atocha. Ahora soy profesor en la Escuela de Teología por Internet, ETI. Amo la montaña y disfruto con la lectura de escritores consagrados.

30/5/26

DOMINGO 31 DE MAYO : SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD

 





Terminada la celebración del tiempo pascual con la Solemnidad de Pentecostés, la Iglesia nos invita a celebrar en este domingo, ya de nuevo dentro del tiempo ordinario, la Solemnidad de la Santísima Trinidad.

El misterio pascual de Cristo, a la luz de Pentecostés, nos ha permitido “conocer” la entraña del Dios en quien creemos, en quien “vivimos, nos movemos y existimos”. En este acontecimiento de salvación hemos conocido cómo es el único Dios verdadero lleno de misericordia y bondad entrañables. Nos ha sido revelado, dentro de lo que nosotros podemos comprender, el misterio de su unidad sustancial y de su trinidad admirable. Dios es un ser único en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esta realidad de Dios, ya pergeñada en el Antiguo Testamento, nos ha sido plenamente revelada en el Nuevo con la gracia del misterio pascual. Cristo, el Verbo divino hecho carne, nos ha revelado al Padre y nos ha hablado del Espíritu Santo que a su vez nos ha prometido, el Espíritu de la verdad y de la santificación.  Este es el Dios de Jesucristo: el Dios uno y trino, lleno de amor, que “tanto nos amó” y que ha hecho por nosotros “obras grandes”.

A este Dios alabamos y glorificamos con toda la fuerza de nuestra vida. La Trinidad Santa no es una simple fórmula es el misterio insondable del Dios vivo que quiere asentarse en nuestra vida para llenarla y transformarla.

Fray Juan Carlos González del Cerro O.P.

Fray Juan Carlos González del Cerro O.P.
Casa de Santo Domingo (Jerez de la Frontera, Cádiz)

LECTURAS DEL DOMINGO 31-05-2026, SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD

 

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 34, 4b-6. 8-9

En aquellos días, Moisés madrugó y subió a la montaña del Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra.
El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor.
El Señor pasó ante él proclamando:
«Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad».
Moisés al momento se inclinó y se postró en tierra. Y le dijo:
«Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque es un pueblo de dura cerviz; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya».

                  Es palabra del Señor

Salmo

Dn 3, 52-56 R/. A ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R/.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria.
Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos. R/.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 13, 11-13

Hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros.
Saludaos mutuamente con el beso santo.
Os saludan todos los santos.
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos vosotros.

                Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Éxodo 34,4.-6.8-9 - Una teofanía humana de Dios

 Moisés en una experiencia de tonos místicos, en un amanecer en el monte Sinaí, el monte de Dios, hace una alabanza de Yahvé, después de que el mismo Dios revelara quién era, cómo era, como sentía y cómo actuaba. Dios se revela en el amanecer como un Dios tierno, lento a la cólera y rico en piedad. Es un texto sorprendente, porque quiere dar a entender que es Dios mismo quien habla, quien revela lo que significa su nombre. A saber: decir Dios, decir Yahvé, es decir misericordia, clemencia, fidelidad eterna, que aprueba el bien y castiga el mal del mundo. Entonces cayó Moisés y pidió para él y para el pueblo lo que se había revelado en el mismo nombre de Dios.

 El texto tiene mucha carga psicológica, porque no podíamos esperarnos (¿quizás del Elohista?) una manera tan determinada y determinante. Se pretende que Moisés sepa con quién habla e incluso lo que debe sentir. Antes que nada, esta teofanía montada por los autores sagrados tiene muchas connotaciones de leyenda mística, pero también de psicología profunda. Dios, en la nube -no podía ser de otra manera en las apariciones del AT-, “se quedó” allí con Moisés. Un Dios que “se queda”, que acompaña, a pesar de su grandeza, es un Dios que “siente” cariño e interés por el personaje. No simplemente va de paso, sino que viene a “visitar”. Se presenta revelándose él mismo con una invocación que, sin duda, se había repetido mucho como confesión de fe en Yahvé.

 El Dios de “misericordia y lento a la ira” es el que todo creyente, el que todo ser humano, quiere encontrarse en su vida y con el que gusta entablar un diálogo. Las palabras de Dios son una “captatio benevolentiae” para que el orante no sienta pánico, ni lejanía de Dios. Este acercamiento, pues, es el que crea la invocación de Moisés por su parte: acompáñanos, condúcenos por la vida, aunque seamos de dura cerviz. Esta teofanía “humana” en el monte es de muchos quilates teológico para aquella teología tan poco evolucionada del AT. No es como la manifestación de Dios, como Padre, que nos entregará Jesús… pero es el mismo Dios. Ya es mucho decir que una “teofanía” del AT pueda ser verdaderamente humana. Pero si rastreamos la Escritura, podemos entender por qué Jesús nos puedo revelar a Dios como Padre.

IIª Lectura: 2Cor 13,11-13 - Doxología al Dios del amor y de la paz

Esta lectura es, en realidad, la conclusión de esta carta de Pablo a la comunidad de Corinto. Es una doxología en la que se pone de manifiesto la actuación dinámica del mismo misterio trinitario de Dios. Como todo lo que se dice de una persona divina se aplica a las otras, entonces, la alabanza o doxología desea para la comunidad la gracia, el amor y la comunión que subsisten en Dios mismo.

Comienza con una exhortación a la alegría (chairete), lo cual es digno de mención en un texto litúrgico como este. ¿Por qué? Quizás la razón la encontremos en la definición sustancial de Dios: “el Dios del amor y de la paz” nos dice Pablo usando, sin duda, una fórmula que se cantaba en la liturgia de las comunidades. Y si se canta al Dios del amor y de la paz, entonces Dios debe ser así, tiene que ser así, no puede ser alabado de otra manera. Es verdad que este texto de la doxología está al final de los cc. 10-13, quizás de los más duros que ha escrito Pablo en reproche a ciertas actitudes de la comunidad cristiana de Corinto. Aunque es posible que esta doxología sea de otro momento, ya que 2Cor 10-13 pueden ser de la famosa “carta de las lágrimas” de Pablo.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 31-05-2026 SAN JUAN 3, 16-18 SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD

 





Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

                       Es palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de esta fiesta se toma de Juan y nos propone uno de los elementos más altos de la teología joánica. En el diálogo que Jesús mantiene con Nicodemo, el rabino judío que vino de noche para hablar y dialogar a fondo con Jesús, se muestra, con rasgos insospechados, la razón de la encarnación, el que el “Verbo se hiciera carne” que resuena desde el aria del prólogo. Es lógico pensar que Jesús de Nazaret y Nicodemo no hablaran en estos mismos términos, sino en otros más simples y sencillos. Por tanto, es el evangelio de Juan (sus redactores) quien remonta el vuelo de la teología y lo expresa con fórmulas de fe inauditas.

 La encarnación del Hijo se explica por el amor que Dios siempre ha tenido al mundo. Es la consecuencia de esa fidelidad de generación en generación con que se había expresado la revelación de Dios a Moisés en el Sinaí. Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo; quien cree en él experimenta la verdadera salvación. Podemos discutir mucho el origen de este texto en la redacción de la teología joánica, pero no podemos negar su verdadera inspiración teológica. Esta es una de las cumbres de la “revelación” de Dios en el NT. Dios no ha venido al mundo para condenar, o para juzgar, sino para “salvar”. Todo lo que no sea asumir eso como chispazo, es una distorsión teológica de los que no se fían de Dios o de los que le tienen un miedo desalmado.

 La teología, pues, debe ser una verdadera terapia espiritual y psicológica para todas las personas que buscan a Dios… pero que huyen de él si Dios no se acerca, si no “se queda” a nuestro lado, si no es compasivo y misericordioso. Está en juego la misma libertad del ser humano –don de Dios, decimos-, para ser o no ser religiosos. Si aceptamos, pues, la teología del NT, en su diversidad, como fundamento de nuestra fe, esta lección del evangelio de Juan debe ser de verdadera “iluminación”. El diálogo entre Jesús y Nicodemo es propicio para inaugurar una búsqueda nueva en el judaísmo y en cualquier religión que merezca la pena. Incluso desde el cristianismo debemos repensar lo que este diálogo nos proporciona en la relación del hombre con Dios.

 “Tener vida” es uno de los conceptos claves de la teología joánica. Sabemos que se refiere a la vida espiritual, lo más interior y profundo de ser humano. Es verdad que no se trata de una vida biológica, ni del quedarse en este mundo, aunque sea arrastrándonos. Y no sería “religioso” entenderlo de otra manera, ni de confiar en un ídolo poderoso que nos garantice nuestros caprichos de vida. Pero también la vida biológica-psicológica está contemplada en esta propuesta de la encarnación, en el Cur Deus homo? Sencillamente porque la “Trinidad”, más que un conglomerado sustancial y metafísico de esencia, personas o naturalezas, es un misterio insondable de dar vida, de amar sin medida, de liberar de angustias y “pesos” muertos… El Dios de la Biblia, el Dios trinitario -el Padre, el Hijo y el Espíritu-,nos ha dado la vida, para vivir con Él la vida verdadera, que nos ha revelado en Jesús y que nos ofrece por su Espíritu.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

29/5/26

EVANGELIO SABADO 30-05-2026 SAN MARCOS 11, 27-33 OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras este paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían:
«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?».

Jesús les replicó:
«Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme».

Se pusieron a deliberar:
«Sí decimos que es del cielo, dirá: “¿Y por qué no le habéis creído? . ¿Pero cómo vamos a decir que es de los hombres?».

(Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta).

Y respondieron a Jesús:
«No sabemos».

Jesús les replicó:
«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

                       Es palabra del Señor

REFLEXION

Aunque sabe que le va en ello la vida, Jesús se niega a responder a la plana mayor de los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores.

Sencillamente no los reconoce como verdaderos interlocutores, porque no son sinceros: no se dejan interpelar por la Palabra de Dios, que anunciaron los profetas, y no dicen lo que les dicta su propia conciencia.

Simplemente dicen en cada momento lo que les conviene  y subordinan la Palabra de Dios a sus intereses egoístas.

En tales condiciones no hay diálogo posible ni con los demás ni con Dios. Quien rompe el diálogo no es Dios, sino el ser humano.

Somos nosotros. Invocamos a Dios cuando nos conviene. Y dejamos en el olvido páginas enteras del evangelio porque no coinciden con nuestros cálculos miopes y egoístas. De esa manera nos aislamos de Dios y no realizamos un verdadero servicio a los demás.

Por parte del Señor, no se trata de una condena definitiva. Pero sí es un toque de atención muy serio para todos los que tenemos frecuentemente en los labios el nombre de Dios.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

28/5/26

EVANGELIO VIERNES 29-05-2026 SAN MARCOS 11, 11-26 OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Después que el gentío lo hubo aclamado, entró Jesús en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo y, como era ya tarde, salió hacia Betania con los Doce.

Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo:
«Nunca jamás coma nadie frutos de ti».

Los discípulos lo oyeron.

Llegaron a Jerusalén, entró en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo.

Y los instruía, diciendo:
«¿No está escrito: "Mi casa será casa de oración para todos los pueblos"? Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos».

Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo admiraba su enseñanza, buscaban una manera de acabar con él.

Cuando atardeció, salieron de la ciudad.

A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz.

Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús:
«Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado».

Jesús contestó:
«Tened fe en Dios. En verdad os digo que si uno dice a este monte: "Quítate y arrójate al mar", y no duda en su corazón, sino que cree en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que os lo han concedido, y lo obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas».

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

Una de las definiciones de “Confiar” dice: Esperar con firmeza y seguridad, puede ser en alguien, en algo, y es una espera de esperanza, no tanto de tiempo, aunque implique que pase tiempo para conseguir lo que se pretende. Mantener la esperanza durante tiempo es un ejercicio que conlleva paciencia, porque necesitas esa firmeza y seguridad para alcanzar los objetivos propuestos o saber si la otra persona es alguien que merece esa espera con firmeza y seguridad.

A veces confiar en alguien nos resulta más fácil que hacerlo en nosotros mismos, nos cuesta creer en nuestras posibilidades, en nuestras capacidades y ponemos esa confianza en que los demás nos ayuden a conseguir nuestros objetivos.

En ciertos momentos de nuestra vida nos resulta verdaderamente imposible mantener la confianza. Cuando hay personas que nos han decepcionado o fallado, no esperamos nada de ellas, cuando ante varios intentos no conseguimos lo que buscamos, es complicado seguir intentándolo. Si hemos intentado diferentes métodos o camino y no llegamos a donde queríamos ir, las fuerzas se vuelven casi imperceptibles y tiramos la toalla.

Aunque hay quien no nos defraudará, si mantenemos la fe en Él. Dios se mantiene siempre firme y seguro ante lo que le planteamos, puede que no nos conceda lo que le pedimos de la forma que lo queremos, pero siempre da una respuesta a nuestras peticiones, dándonos lo que necesitamos. Por eso la fe mueve montañas, la fe que es firme y segura en Dios.

 ¿En qué o en quién pones tu confianza? ¿Cómo es tu respuesta ante la confianza que ponen los demás en ti? ¿Qué mantiene tu confianza?

Hna. Macu Becerra

Hna. Macu Becerra
Dominica Misionera de la Sagrada Familia

Nací en Santa Cruz de Tenerife y mi vocación surgió tras el paso por el colegio Dominicas Vistabella y los grupos Montañeros Juventud Veritas, junto a la fe vivida en mi familia. Ingresé en la Congregación en 1993 y, tras estudiar Ciencias Eclesiásticas, he desarrollado mi misión educativa en los centros de San José (Las Palmas de Gran Canaria) y Santo Domingo de Guzmán - La Palmita (Santa Cruz de La Palma). He tenido la suerte de descubrir la riqueza de la Palabra, su lectura, su interpretación y su predicación, gracias a personas que no sólo la predicaban de palabra sino con su vida y eso siempre me ha enseñado a tener el corazón y el oído atento en la misión y en la lectura de la realidad, buscando siempre contemplar y dar lo contemplado al estilo dominicano.

25/5/26

EVANGELIO MARTES 26-05-2026 SAN MARCOS 10, 28-31 OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús:
«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».

Jesús dijo:
«En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros».

             Es palabra del Señor

REFLEXION

Ese es nuestro sentido: creemos haberlo dejado todo por Cristo, pero, con frecuencia, olvidamos ese rincón de nuestra mente en el que tenemos guardado algo de nuestra ambición que no queremos perder, incluso que no queremos recordar. Parece que Pedro va también por ese camino: no parece pedir nada, pero le recuerda a Jesús su generosidad, buscando, tal vez, una confirmación, de manos del Maestro, de la recompensa que buscan tener.

Y, como siempre, el Maestro no defrauda: sigue prometiendo el ciento por uno de lo abandonado por su causa, y seguro que lo ha cumplido, aunque nuestros ojos de carne no sean capaces de descubrirlo.

Puede que venga a cuento un chascarrillo que escuché de niño: Un hombre preguntó a Dios: ¿Qué son para ti mil años?, “Un momento”, fue su respuesta. Insistió el hombre: ¿Podrías darme cien millones? Y Dios respondió: “¡Claro!, espera un momento”.

No olvidemos que nosotros no vemos lo mismo que Dios ve. No pensemos que la recompensa está al otro lado de la puerta de la eternidad. ¡No!; está aquí en nosotros y ahora… Que no lo veamos es producto de la ceguera de nuestros sentidos humanos.

Tuve un amigo muy íntimo al que diagnosticaron una miastenia gravis muy avanzada a los cuarenta y tres años y le pronosticaron, como mucho, cinco de vida y de ellos varios en precario, dependiente absoluto, casi seguro en silla de ruedas. Hoy, a punto de celebrar su ochenta cumpleaños, recuerda aquella sentencia médica y da gracias a Dios porque le ha regalado más del ciento por uno de lo que él dedico a Dios.

A veces cuando abrimos los ojos por la mañana, nos olvidamos del inmenso regalo de la vida, que Dios nos está dando a cada momento. Si buscamos bien, encontraremos que recibimos más del cien por cien de lo que hayamos entregado a Dios. Busquemos y encontraremos porque “El Señor da a conocer su salvación” (Sal 97) en todos y cada uno de los momentos de nuestra existencia.

 ¿Podremos dudar que Dios nos acompaña en cada momento de nuestra vida?

D. Félix García Sevillano O.P.

D. Félix García Sevillano O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)

Nací en 1946 y estudié en el Colegio Arzobispal “García Morente” de Madrid. Estuve en el Ejército y tengo estudios en Geografía en Historia y en derecho y psicología. Me he casado y tengo 4 hijos. Entro en relación con la Orden Dominica hacia 1990, colaborando en la creación del albergue para transeúntes y de la Fraternidad Seglar al abrigo del Monasterio de Monjas Contemplativas de Nuestra Señora de Valdeflores, en Viveiro. Colaboro en la edición de la hoja dominical que sale cada semana y apoyo a varios párrocos de la diócesis en charlas, celebraciones y otras actividades.

24/5/26

EVANGELIO LUNES 25-05-2026 SAN JUAN 19, 25-34 OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».

Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed».

Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca.

Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

                       Es palabra del Señor

REFLEXION

La cruz se ha convertido en el verdadero árbol de la ciencia del bien y del mal. Nos habla del Amor infinito y de la maldad y sus consecuencias.

Junto a la cruz, María. Ya había dicho sí a Dios y a su proyecto de salvación en la Anunciación. Ahora, ya no jovencita, sino anciana, recibe una nueva anunciación: no ser solo la madre de la Cabeza sino también del cuerpo de la Iglesia: No solo madre de Dios, sino madre de todos los hijos de Dios, representados en Juan. No tuvo ella necesidad de decir sí con palabras: era la mujer cercana a Dios y totalmente disponible y colaborara con él.

En pentecostés la vemos como esa nueva Sión de la que nos habla el salmo, congregando a los discípulos y discípulas de su Hijo y pidiendo y esperando al Espíritu (Hechos 2, 14).

Después de su asunción, sigue con su tarea maternal. Sigue pendiente y atenta de cada uno de nosotros y diciéndole a Jesús lo mismo que le dijo en Caná: “No tienen vino”; y a nosotros: “haced lo que Él os diga” (Jn 3, 4-5).

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.
Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay)

Soy dominico y sacerdote, nacido en Granada en 1951. Ingresé en la Orden de Predicadores en 1968 y fui ordenado sacerdote en 1975. He cursado estudios de Filosofía y Teología en España, Roma y Múnich, y me he dedicado durante décadas a la formación y docencia en diversos ámbitos: universidad, internoviciado de la Confer y escuelas de teología para laicos. He formado parte de la curia de las Provincias Bética e Hispania de los frailes y también he ejercido como formador, promotor de formación permanente, asistente de fraternidades y presidente de la CONFER en Sevilla. También he trabajado como director, redactor y presentador del programa “Diálogos en la vida” de Canal Sur Televisión. Desde 2021, resido en Paraguay, donde colaboro como docente y acompañante de comunidades religiosas y laicales.

23/5/26

DOMINGO 24 DE MAYO : DOMINGO DE PENTECOSTES

 




Uno de los momentos en los que mejor presentimos y constatamos la presencia del Espíritu vivo y activo en nuestra historia es cuando nos juntamos a celebrar la Cena del Señor. En este domingo de Pentecostés, el Espíritu nos vuelve a unir como comunidad en torno al altar para darnos vida y reavivar en nosotros los dones de la alegría y la paz.

En esta ocasión celebramos la solemnidad de Pentecostés el día 24 de mayo, fecha señalada en el calendario de la Familia Dominicana como memoria de nuestro padre y fundador Santo Domingo de Guzmán, en la que recordamos el momento en el que su cuerpo fue trasladado a un nuevo sepulcro. Por ello, en las pautas para la homilía se recogen algunas alusiones más específicas a la espiritualidad dominicana.

Fray Javier Carballo Fernández O.P.

Fray Javier Carballo Fernández O.P.
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)

Soy Javier Carballo, fraile dominico nacido en Asturias y profesor en la Facultad de Teología de Valencia, anteriormente también en la Facultad de San Esteban de Salamanca. Me he formado en la matriz filosófica del dominico Eladio Chávarri, cuyo pensamiento trato de difundir y desarrollar, y valoro especialmente la aportación de la Escuela de Madrid de Ortega, Morente y Zubiri. Mi vida pastoral ha transcurrido en la parroquia del Cristo del Olivar en Madrid y en la Basílica San Vicente Ferrer en Valencia. En estos momentos soy presidente del patronato de la Fundación Educativa Santo Domingo (FESD) y prior provincial de la provincia de Hispania de los dominicos, con presencias en varios países, por lo que tengo que viajar con frecuencia y visitar a los frailes, las comunidades y los apostolados. Colaboro en la animación pastoral de la iglesia de los dominicos en Parquelagos (Madrid). Me gusta la música, especialmente el minimalismo sacro, y tengo afición al teatro y a la natación.

LECTURAS DEL DOMINGO 24-05-2026 DOMINGO DE PENTECOSTES

 

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11

Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.

Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:
«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».
                                         Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 R/. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R/.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu espíritu, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R/.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras;
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13

Hermanos:
Nadie puede decir: «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo.

Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.

Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.

Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

                     Es palabra del Señor


REFLEXION

Iª Lectura: (Hch 2,1-11): La salvación que llega por el Espíritu

 Este es un relato germinal, decisivo y programático propio de Lucas, como en el de la presencia de Jesús en Nazaret (Lc 4,1ss). Lucas nos quiere dar a entender que no se puede ser espectadores neutrales o marginales a la experiencia del Espíritu. Porque ésta es como un fenómeno absurdo o irracional hasta que no se entra dentro de la lógica de la acción gratuita y poderosa de Dios que transforma al hombre desde dentro y lo hace capaz de relaciones nuevas con los otros hombres. Y así, para expresar esta realidad de la acción libre y renovadora de Dios, la tradición cristiana tenía a disposición el lenguaje y los símbolos religiosos de los relatos bíblicos donde Dios interviene en la historia humana. La manifestación clásica de Dios en la historia de fe de Israel, es la liberación del Exodo, que culmina en el Sinaí con la constitución del pueblo de Dios sobre el fundamento del don de la Alianza.

 Pentecostés era una fiesta judía, en realidad la "Fiesta de las Semanas" o "Hag Shabu'ot" o de las primicias de la recolección. El nombre de Pentecostés se traduce por "quincuagésimo," (cf Hch 2,1; 20,16; 1Cor 16,8). La fiesta se describe en Ex 23,16 como "la fiesta de la cosecha," y en Ex 34,22 como "el día de las primicias o los primeros frutos" (Num 28,26). Son siete semanas completas desde la pascua, cuarenta y nueve días, y en el quincuagésimo día es la fiesta (Hag Shabu´ot). La manera en que ésta se guarda se describe en Lev 23,15-19; Num 28,27-29. Además de los sacrificios prescritos para la ocasión, en cada uno está el traerle al Señor el "tributo de su libre ofrenda" (Dt 16,9-11). Es verdad que no existe unanimidad entre los investigadores sobre el sentido propio de la fiesta, al menos en el tiempo en que se redacta este capítulo. Las antiguas versiones litúrgicas, los "targumin" y los comentarios rabínicos señalaban estos aspectos teológicos en el sentido de poner de manifiesto la acogida del don de la Ley en el Sinaí, como condición de vida para la comunidad renovada y santa. Y después del año 70 d. C., prevaleció en la liturgia el cómputo farisaico que fijaba la celebración de Pentecostés 50 días después de la Pascua. En ese caso, una tradición anterior a Lucas, muy probablemente, habría cristianizado el calendario litúrgico judío.

 Pero ese es el trasfondo solamente, de la misma manera que lo es, también sin duda, el episodio de la Torre de Babel, en el relato de Gn 11,1-9. Y sin duda, tiene una importancia sustancial, ya que Lucas no se queda solamente en los episodios exclusivamente israelitas. Algo muy parecido podemos ver en la Genealogía de Lc 3,1ss en que se remonta hasta Adán, más allá de Abrahán y Moisés, para mostrar que si bien la Iglesia es el nuevo Israel, es mucho más que eso; es el comienzo escatológico a partir del cuál la humanidad entera encontrará, finalmente, toda posibilidad de salvación.

 Por eso mismo, no es una Ley nueva lo que se recibe en el día de Pentecostés, sino el don del Espíritu de Dios o del Espíritu del Señor. Es un cambio sustancial y decisivo y un don incomparable. El nuevo Israel y la nueva humanidad, pues, serán conducidos, no por un Ley que ya ha mostrado todas sus limitaciones en el viejo Israel, sino por el mismo Espíritu de Dios. Es el Espíritu el único que hace posible que todos los hombres, no sólo los israelitas, entren a formar parte del nuevo pueblo. Por eso, en el caso de la familia de Cornelio (Hch 10) - que se ha considerado como un segundo Pentecostés entre los paganos-, veremos al Espíritu adelantarse a la misma decisión de Pedro y de los que le acompañan, quien todavía no habían podido liberarse de sus concepciones judías y nacionalistas

 Lo que Lucas quiere subrayar, pues, es la universalidad que caracteriza el tiempo del Espíritu y la habilitación profética del nuevo pueblo de Dios. Así se explica la intencionalidad -sin duda del redactor-, de transformar el relato primitivo de un milagro de "glosolalia", en un milagro de profecía, en cuanto todos los oyentes, de toda la humanidad representada en Jerusalén, entienden hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua. El don del Espíritu, en Pentecostés, es un fenómeno profético por el que todos escuchan cómo se interpreta al alcance de todos la "acción salvífica de Dios"; no es un fenómeno de idiomas, sino que esto acontece en el corazón de los hombres.

 El relato de Pentecostés que hoy leemos en la Iª Lectura es un conjunto que abarca muchas experiencias a la vez, no solamente de un día. Esta fiesta de la Iglesia, que nace en las Pascua de su Señor, es como su bautismo de fuego. Porque ¿de qué vale ser bautizados si no se confiesa ante el mundo en nombre de quién hemos sido bautizados y el sentido de nuestra vida? Por eso, el día de la fiesta del Pentecostés, en que se celebraba la fiesta del don de la ley en el Sinaí como don de la Alianza de Dios con su pueblo, se nos describe que en el seno de la comunidad de los discípulos del Señor se operó un cambio definitivo por medio del Espíritu.

 De esa manera se quiere significar que desde ahora Dios conducirá a su pueblo, un pueblo nuevo, la Iglesia, por medio del Espíritu y ya no por la ley. Desde esa perspectiva se le quiere dar una nueva identidad profética a ese pueblo, que dejará de ser nacionalista, cerrado, exclusivista. La Iglesia debe estar abierta a todos los hombres, a todas las razas y culturas, porque nadie puede estar excluido de la salvación de Dios. De ahí que se quiera significar todo ello con el don de lenguas, o mejor, con que todos los hombres entiendan ese proyecto salvífico de Dios en su propia lengua y en su propia cultura. Esto es lo que pone fin al episodio desconcertante de la torre de Babel en que cada hombre y cada grupo se fue por su sitio para independizarse de Dios. Eso es lo que lleva a cabo el Espíritu Santo: la unificación de la humanidad en un mismo proyecto salvífico divino.

 

IIª Lectura (1Cor 12,3-7.12-13): La comunión en el Espíritu

 En la IIª Lectura del día, Pablo presenta a esta comunidad la unidad de la misma por medio del Espíritu. En realidad esta sección responde a un problema surgido en las comunidades de Corinto, en las que algunos que recibían dones o carismas extraordinarios, competían entre ellos sobre cuáles era los más importantes. Pablo va a dedicarle una reflexión prolongada (cc. 12-14), pero poniendo todo bajo el criterio de la caridad (c. 13).

 La diversidad de gracias y dones comunitarios no deben romper la unidad de la comunidad, porque todos necesitamos tener algo fundamental, sin la cual no se es nada: el Espíritu del Señor Jesús para confesar nuestra fe; sin el Espíritu no somos cristianos, aunque creamos tener gracias extraordinarias y hablemos lenguas que nadie entiende.

  Los dones espirituales, los carismas, no son algo solamente estético, pero bien es verdad que si no se viven con la fuerza y el calor del Espíritu no llevarán a la comunión. Y una comunidad sin unidad de comunión, es una comunidad sin el Espíritu del Señor.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)