30/8/26

EVANGELIO LUNES 31-08-2026 SAN LUCAS 4, 16-30 XXII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor».

Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:
«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.

Y decían:
«¿No es este el hijo de José?».

Pero Jesús les dijo:
«Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».

Y añadió:
«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio».

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.

Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

                      Palabra del Señor

REFLEXION

Este texto se considera como el programa del ministerio de Jesús al comenzar su misión pública. Se apoya en Isaías 61, 1-2, y en Isaías 58,6, pero omite algunas frases, como ésta: “[proclamar] …un día de venganza para nuestro Dios”.

Si los oyentes, que conocían muy bien el texto, se sentían extrañados de que el antiguo vecino, convertido en Rabí, modificara leve pero provocadoramente el cántico profético…, quedarían atónitos cuando el Maestro dijo: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». Probablemente, atribuirían esta frase a algún recurso de retórica: “¡Qué bonito habla este predicador!... ¿qué cosas interesantes seguirá diciendo para que le escuchemos?”…

En esta alocución en la sinagoga de Nazaret, Jesús no solamente expone su programa de misión en este texto, sino que también actúa de forma sintética el drama de su ministerio mismo. Que esto acontezca en sábado insinúa que, en realidad, el texto de Isaías enumera y anticipa las actividades que Jesús, movido por el Espíritu, realizará en sábado, provocando la inquietud y la incomprensión de Israel.

Después de esto, Jesús se presenta como el profeta rechazado (“ningún profeta es aceptado en su pueblo”), mostrando que Dios es para todos y quiere salvar a todos, partiendo desde los que más sufren, y que la lógica del privilegio de los cumplidores perfectos no tiene cabida en el corazón del Dios …

¿Nos extraña que lo quieran despeñar? En realidad, esto evidencia, desde el comienzo, la ruta de la predicación de Jesús: en las palabras y en los hechos…

El Espíritu del Señor trabaja en el sentido de restablecer la vida frágil para volverla fuerte en Dios, trabaja en la universalidad de la llamada, porque lo que busca es simple disponibilidad –y en ésta no hay distinción de razas ni culturas– y trabaja para mostrar que el Amor de Dios es eterno y previo a todo mérito humano.

El evangelio de hoy también nos interpela a nosotros: ¿cómo reaccionamos ante este anuncio programático de Jesús? ¿Aceptamos que Jesús se abra a otros, más necesitados y nos invite a sumarnos a esa apertura? ¿O preferimos quedarnos en nuestras tierras ya conocidas, en nuestras vidas ya acostumbradas, en nuestros círculos ya sellados…?

El Espíritu del Señor sigue actuando hoy y sigue queriendo estar sobre ti y sobre mí… ¿lo acogemos?

Fray Germán Pravia O.P.

Fray Germán Pravia O.P.
Real Convento de Predicadores (Valencia)

Nací en Montevideo en 1968 y fui ordenado sacerdote en Argentina en 1993, tras una etapa misionera en barrios populares de la periferia de Buenos Aires. Desde 2011 viví en Paraguay, y conocí a los dominicos en el trabajo pastoral de sus barrios inundables, ingresando en la Orden de Predicadores en 2018. Tras el noviciado me licencié en Teología Espiritual en Comillas y me doctoré en Teología en San Esteban de Salamanca. Por cuatro años residí en la comunidad de Montevideo, combinando la docencia académica con la pastoral parroquial y el acompañamiento espiritual. Actualmente resido en el Real Convento de Predicadores de Valencia, como Maestro de Estudiantes. Me apasionan la música, la lectura y el servicio desde el acompañamiento personal.

29/8/26

DOMINGO 30-08-2026 VIGESIMO SEGUNDO TIEMPÓ ORDINARIO

 





Comenzamos escuchando una dura queja de Jeremías, la cual, a su vez, es todo un alegato de lo que supone haber sido llamado para ser profeta. Seducido por Dios, Jeremías transmite su Palabra al pueblo de Israel. Pero dicha Palabra pone en evidencia los graves pecados de aquel pueblo, por lo que genera un fuerte rechazo contra el propio Jeremías. Por ello, él querría dejar este servicio, pero le es imposible, porque Dios le llama desde lo más hondo de su ser.

El autor del Salmo 62 vive lejos de Jerusalén, rodeado de enemigos.  Por ello siente una profunda sed de Dios y desea regresar a Jerusalén para allí, en su templo, poder gozar de su cercanía. Porque Dios es el sostén de su vida y la fuente de su felicidad.

A continuación, escuchamos dos versículos de la carta de san Pablo a los Romanos. En ellos, el Apóstol nos anima a poner toda nuestra persona en manos de Dios. Pero no es fácil, pues requiere de un largo proceso de transformación interior.

Y así llegamos al pasaje del Evangelio según san Mateo. Trata sobre el camino de la cruz, el cual ha de vertebrar la vida de todo cristiano. Sólo recorriendo ese duro camino, siguiendo los pasos de Jesús, nos dirigimos hacia la salvación.

Fray Julián de Cos Pérez de Camino O.P.

Fray Julián de Cos Pérez de Camino O.P.
Real Convento de Predicadores (Valencia)

He nacido en Madrid en 1968 y soy fraile dominico asignado al Real Convento de Predicadores, en Valencia (España). Soy Doctor en Teología y estoy licenciado en Teología Espiritual y mi investigación se centra en la historia de la espiritualidad, la experiencia mística y la espiritualidad dominicana. Actualmente, imparto clases de Espiritualidad en varias Facultades de Teología.

LECTURAS DOMINGO 30-08-2026 VIGESIMO SEGUNDO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 20, 7-9

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir;
has sido más fuerte que yo y me has podido.
He sido a diario el hazmerreír,
todo el mundo se burlaba de mí.
Cuando hablo, tengo que gritar,
proclamar violencia y destrucción.
La palabra del Señor me ha servido
de oprobio y desprecio a diario.
Pensé en olvidarme del asunto y dije:
«No lo recordaré; no volveré a hablar en su nombre»;
pero había en mis entrañas como fuego,
algo ardiente encerrado en mis huesos.
Yo intentaba sofocarlo, y no podía.

                       Palabra del Señor

Salmo

Salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh, Dios, tú eres mi Dios,
por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 1-2

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; este es vuestro culto espiritual.
Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

                               Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Jeremías (20,7-9): la seducción de Dios

 La Iª Lectura de este domingo es la última y más famosa "confesión" del profeta Jeremías. Los textos de las «confesiones» son verdaderamente reveladores de unas experiencias proféticas que determinan la psicología del hombre de Dios, que escucha la palabra en su interior y no puede resistirse a callar (el conjunto de las mismas es éste: Jr 11,18-23; 12,1-5; 15,10-21; 17,14-18; 18,18-23; 20,10-13.14-18). ¿Son palabra de Dios o sedimentación de un diálogo radical entre el profeta y Dios? Mucho se ha discutido sobre ello. Pero en el texto de nuestra lectura aparece la actitud provocativa de Dios que no le deja al profeta posibilidad de elegir: como una mujer violada por el que es más fuerte. Uno de los verbos más famosos del lenguaje profético "seducir" (patáh) está presente en esta confesión, que en el fondo, es un canto de amor inigualable a la "palabra de Dios". El profeta, confiesa, que él se dejó seducir.

 ¿Es Dios un seductor de personas? No olvidemos que los seducidos son siempre enamorados, apasionados, fascinados. Todo esto sucede en la mente y en el corazón del profeta. En realidad, el profeta siente así a Dios: no puede resistirse. Pero por mucho que quisiera hablar de Dios, de su proyecto, de sus planes, el pueblo busca otros dioses y otros señores. En realidad es el profeta quien quiere seducir al pueblo con su Dios. El es el que lo tiene que vivir primeramente en su corazón y anunciarlo al pueblo; y no siempre es posible que lo entiendan y que lo acepten. La "palabra de Yahvé" lo ha herido, lo ha fecundado como a una madre y ya no puede olvidar el mensaje de Dios, el juicio radical, pero especialmente el amor que Dios tiene al pueblo.

 Jeremías analiza aquí las consecuencias de su vocación: el profeta no tiene esa vocación por capricho, porque le guste, sino porque Dios se lo pide. Y el mensaje del profeta, que tiene que ver mucho con su vocación, no agrada a los que buscan otros dioses y otros señores más caprichosos. Dios, que aparentemente calla, es como un fuego devorador que inunda todo su ser. Es, desde luego, una experiencia psicológica, pero intensamente espiritual. Y así se fragua verdaderamente la "pasión" del profeta. Está herido de amor, seducido y quiere que todos sientan lo que él siente; pero es imposible. Los otros no se dejan vencer por el amor divino: quieren otras cosas, otros dioses, otras inmediateces. Por ello, pues, no matemos a los profetas que nos son enviados. 

IIª Lectura: Romanos (12,1-2):El discernimiento cristiano

 El apóstol Pablo, ahora, comienza lo que se llama la parte parenética (de praxis) de la carta a los Romanos, aquello que afecta al comportamiento de la vida cristiana, después de haber planteado a la comunidad de Roma la alta teología del la justificación, de la redención, de la gracia, del bautismo y de los dones espirituales. Esta exhortación se apoya en la misericordia de Dios (en este caso se usa el sustantivo oiktirmos), porque en toda la carta y especialmente en los cc. 9-11 se ha querido plantear la salvación de todos los hombres desde la misericordia divina. Dios no tiene otra razón para salvar a la humanidad que sus entrañas de misericordia. De la misma manera, las interpelaciones a la actuación cristiana están motivadas en que Dios ha sido y es misericordioso con nosotros.

 Pide, primeramente, que dediquemos nuestra vida a Dios como ofrenda y sacrificio: ese debe ser el verdadero culto. Pide discernimiento en medio de este mundo. El cristiano debe vivir en este mundo y debe amarlo, porque es obra de Dios; pero debe tener la capacidad de discernimiento, que es algo interior, para no acomodarse a este mundo en lo que podamos encontrar de perverso e inhumano. Debemos actuar siempre, pues, tratando de discernir la voluntad de Dios. Cada uno desde su oficio, desde su misión en la vida, tiene que elegir los compromisos cristianos que revelan la voluntad de Dios. Ese es el verdadero culto que califica como razonable (logikos).

 Se ha discutido mucho por qué Pablo ha usado este adjetivo, y no, en su caso, "espiritual" que sería más adecuado. Desde luego, el culto divino debe ser razonable, no ciego; ni puro sentimentalismo, ni demasiado estético: debe proceder de lo más valioso del hombre que es su inteligencia. Porque a veces los cultos, en el ámbito de lo religioso-popular, pueden tener mucho de irracional. El culto a Dios debe estar enraizado en una vida con sentido, hasta el punto de que eso es lo que debe transformar el mundo y la historia. Por tanto, el culto no aparece aquí simplemente como "adoración", ya que Dios no la necesita como la necesitan los "dioses" que no son nada. Pablo es sumamente razonable en su propuesta. El culto verdadero es hacer presente la voluntad de Dios, y la voluntad de Dios es la felicidad de la humanidad.


Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 30-08-2026 SAN MATEO 16, 21-27 XXII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
«¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».

Jesús se volvió y dijo a Pedro:
«Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios».

Entonces dijo a los discípulos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.

Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.

¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

              Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de hoy, de Mateo, es la continuación de lo que se nos narraba el domingo pasado sobre la confesión de Pedro en Cesarea de Filipo. Las cosas cambian mucho desde aquella confesión de fe, aunque el texto del evangelio las presenta sin solución de continuidad. Jesús comienza a anunciar lo que le lleva a Jerusalén y la previsión de lo que allí ha de suceder, como le había sucedido a todos los profetas; como Jeremías, estaba decidido a proclamar la Palabra de Dios por encima de todas las cosas. Jesús ve claro, porque a un profeta como él no se le escapa nada, aunque la formulación de este anuncio de su pasión se haya formulado así, después de los acontecimientos.

 Pedro, como los otros discípulos, no estaba de acuerdo con Jesús, porque un Mesías no debía sufrir, según lo que siempre se había enseñado en las tradiciones judías; eso desmontaba su visión mesiánica. Entonces recibe de Jesús uno de los reproches más duros que hay en el evangelio: el Señor quiere decirle que tiene la misma mentalidad de los hombres, de la teología de siempre, pero no piensa como Dios. Y entonces Jesús mirando a los que le siguen les habla de la cruz, de nuestra propia cruz, la de nuestra vida, la de nuestras miserias, que debemos saber llevarla, como él lleva su cruz de ser profeta del Reino hasta las última consecuencias. No es una llamada al sufrimiento ciego, sino al seguimiento verdadero, el que da identidad a los que no se acomodan a los criterios de este mundo.

 Pedro quiere corregir al profeta con un mesianismo fácil, nacionalista, tradicional, religiosamente cómodo. Y Jesús le exige que se comporte como verdadero discípulo. La expresión "detrás -opísô- de mí, Satanás", (vendría a significa algo así como: “no estés detrás de mi como Satanás”) es decir, que no lleve la iniciativa de su vida. Es una expresión que se puede traducir con toda la energía de un rechazo: “¡Vete! y no vengas conmigo como si fueras Satanás”; “¡quítate de mi vista!”.Pero también ven algunos que el rechazo de Pedro “vete de mi vista” (hýpage: expresión semejante a la de las tentaciones Mt 4,10), estaría “compensado” en este texto con una invitación a ir detrás, a seguirle (el opísô moû). En la mentalidad de la época Satanás representa lo contrario del proyecto de Dios, el Reino, predicado por Jesús, que es, a su vez, causa de su vida y de su entrega.

 Jesús, en nombre de Dios, quiere llevar la iniciativa de su vida, de su entrega y caminar hasta Jerusalén. Y eso es lo que pide también a sus discípulos: seguirle y que tomen la iniciativa de su propia vida (el texto dice, con razón, "su cruz"). No es la cruz de Jesús la que hay que llevar, sino nuestra propia cruz. Jesús está decidido a llevar la “cruz” del Reino de Dios como causa liberadora para el mundo. Pedro, y todos nosotros, estamos invitados a asumir “nuestra cruz” en este proceso de identificación con la vida y la causa de Jesús. El reproche a Pedro, como si sus ideas fueran las de Satanás, se explicitan en la expresión dialéctica “las cosas de Dios versus las cosas de los hombres” (tà toû theoû allà tà tôn anthôpôn). Porque Pedro, al rechazar la “pasión” de quien consideraba el Mesías, estaba mostrando los mismos intereses nacionalistas de la religiosidad judía de la época (esas son las ideas de los hombres). La cruz de Jesús era llevar a cabo la voluntad de Dios con todas sus consecuencias (esas son las cosas de Dios en el texto).

 La identificación, en el texto, entre cruz y vida personal es indiscutible. La cruz es signo de lo ignominioso y de crueldad para los hombres. Pero desde una perspectiva de “martirio”, de radicalidad y de consecuencia de vida, la cruz es el signo de la libertad suprema. Lo fue para Jesús en su causa de Dios y de su Reino y los es para el cristiano en su opción evangélica y sus consecuencias de vida. Y muchas veces, nuestra vida, es una cruz, sin duda. Pero se ha de aseverar con firmeza que la vida cristiana no es estar llamados a "sacrificarse" tal como se entiende ordinariamente, sino a ser felices en nuestra propia vida, que es un don de Dios y como tal hay que aceptarla. Y si en esa vida no es oro todo lo que reluce, también hay que amarla y transformarla con decisión profética. No basta con afirmar que el discípulo está llamado a sacrificarse y martirizarse como ideal supremo, porque tampoco Jesús deseó y buscó su muerte en la cruz que le dieron, sino que le vino como consecuencia de una vida radicalmente de amor y de entrega a los demás. Pues de la misma manera deben ser sus discípulos. El ideal supremo es amar la vida como don de Dios y llevarla a plenitud. Pero por medio “está siempre Satanás” (expresión mítica, sin duda) que nos aleja del don de la vida verdadera.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

28/8/26

SABADO 29 DE AGOSTO : MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA

 

Martirio de San Juan Bautista

Flavio Josefo, historiador judío, nos dice que Juan Bautista enardecía a mucha gente con su predicación. Al enterarse Herodes, temió que pudiera organizarse alguna revuelta y le destronasen a él. Anticipándose, mandó detenerlo y después matarlo.

Como resaltaba ya San Agustín de Hipona, San Juan Bautista es el único santo que es festejado no sólo en su muerte sino también en su nacimiento, al igual que Jesús y su Madre, María. Más aún, esta tradición duplicada se ha mantenido incluso en las últimas reformas conciliares en tiempos de Juan XXIII y Pablo VI. En concreto el martirio se celebraba ya desde el siglo IV de nuestra era.

De Juan Bautista dice San Beda el venerable: «El santo precursor del nacimiento, de la predicación y de la muerte del Señor mostró, en el momento de la lucha suprema, una fortaleza digna de atraer la mirada de Dios, ya que, como dice la Escritura, la gente pensaba que cumplía una pena, pero él esperaba de lleno la inmortalidad...

»No debemos poner en duda que San Juan sufrió la cárcel y las cadenas y dio su vida en testimonio de nuestro Redentor, de quien fue precursor, ya que, si bien su perseguidor no lo forzó a que negara a Cristo, sí trató de obligarlo a que callara la verdad; ello es suficiente para afirmar que murió por Cristo. […]

Martirio de Juan

La historia de Israel tenía la experiencia de que todo profeta, que hablaba en nombre de Dios y denunciaba el pecado y la injusticia del pueblo y a sus dirigente, ponía en peligro la propia vida y acababa sellando la palabra con la sangre.

Juan Bautista, voz profética, llegó a tener una gran autoridad ante sus oyentes y muchos en su pueblo se convertían. Les llegaba muy hondo el mensaje del nuevo profeta: justicia para con los hombres y devoción para con Dios. El programa de Juan era religioso y sin fines políticos, sin embargo, Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, lo encarcela y lo mata; ¿por qué?

Flavio Josefo, historiador judío, nos dice que Juan Bautista enardecía a mucha gente con su predicación y su estilo personal. Al enterarse Herodes, temió que pudiera organizarse alguna revuelta, como las que surgían entonces de vez en cuando, y le destronasen a él. Por eso, anticipándose y curándose en salud, mandó detener a Juan, posiblemente en la región de Perea, lo encarceló en Maqueronte, fortaleza situada al Este del mar Muerto, y después lo mandó matar.

Más tarde fue derrotado por Aretas IV, rey de Petra, que así vengó a su hija abandonada por Herodes para casarse con Herodías. Los judíos interpretaron dicha derrota como castigo de Dios por haber matado a Juan Bautista (cf. Antigüedades judías, 18).

Lucas tiene una cierta coincidencia con Flavio Josefo, pues dice que la gente le preguntaba a Juan: ¿Qué tenemos que hacer? Y su respuesta implicaba obligaciones de solidaridad y justicia con los demás; no bastaba ir al templo a orar y ofrecer sacrificios.

Pero además llegaban a hacerle esa misma pregunta otros colectivos muy representativos de la sociedad, como eran los recaudadores de impuestos y los soldados. Ya el hecho de que acudieran al profeta judío y le pidiesen consejo podía preocupar a Herodes; si, además, recibían órdenes de él y le obedecían, la cosa era más alarmante (cf. Le 3, 10-15). […]

El Evangelio de Marcos, que leemos en la fiesta de hoy, nos aporta un motivo más directo y personal de la muerte de Juan, que puede completar el de Flavio Josefo. Juan, como buen profeta, en su predicación no sólo hace análisis de una sociedad injusta, sino que sus denuncias también afectan a los gobernantes. «No te es lícito tener la mujer de tu hermana,, Hay que tener valentía y ser muy libre para gritar la verdad cruda e hiriente al poderoso.

Aunque Herodes lo respetaba e incluso temía al pueblo, que tenía a Juan por profeta, su esposa Herodías le odiaba y esperaba la ocasión propicia para eliminarlo. El drama está servido en molde veterotestamentario: recuerda al rey Ajab y a su esposa Jezabel, que odiaba a Elías y estaba dispuesta a matarlo (cf. 1R 18-19).

La ocasión se la ofreció «en bandeja», nunca mejor dicho, su propia hija, al bailar en la fiesta y obtener el juramento de Herodes para que le pidiese hasta la mitad de su reino (cf. Est 5, 3,6; 7, 2). El gesto ha quedado inmortalizado por los artistas que reproducen tantas veces la bandeja con la cabeza del Bautista.

Los discípulos recogieron el cadáver y lo enterraron...

Seguidores de Juan Bautista

Muchos discípulos de Juan se hicieron después discípulos de Jesús, pero otros muchos siguieron con su bautismo y afirmaban que el enviado de Dios y verdadero profeta, si no el Mesías, era Juan Bautista.

Por eso, se impuso el realizar en las comunidades cristianas una revisión de Juan, su mensaje y su movimiento. Había que poner a Juan en su sitio como «precursor», y a Jesús y al bautismo cristiano como continuación y perfeccionamiento de la obra de Juan (cf. Hch 1, 4 ss,; 2, 38; 11, 16). Juan ha sido superado (cf. Lc 1-2; 7, 28) y es el «amigo» y »testigo» de Jesús (Cf. Jn 3, 29; 15, 15; 1, 15.33).

Enterrado en Samaria, hacia el 362 los paganos profanaron el sepulcro de San Juan Bautista y quemaron sus restos, Unos monjes salvaron parte de los mismos y los remitieron a San Atanasio de Alejandría y aparecen en una iglesia entre las ruinas de Serapeum. Hoy día se guardan sus restos en Mira (Turquía), en una mezquita, venerados recientemente por el papa Juan Pablo II. Sus reliquias, muy apreciadas por los monjes, se expandieron por todas partes, lo mismo que su devoción; llegando a multiplicarse las cabezas, manos, dedos y hasta se conserva sangre en ampollas. También cultivaron su devoción los militares de los primeros siglos, que lo veneraban como defensor de la ortodoxia. Se encontró una cabeza del santo en Constantinopla, en la capilla familiar de Teodosio.

Incluso hoy existen innumerables iglesias nuevas en África que se amparan bajo su patrocinio.

Juan Bautista Lobato Fernández

Texto tomado de: Martínez Puche, José A. (director),

EVANGELIO SABADO 29-08-2026 SAN MARCOS 6, 17-29 XXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.
El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.
Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«¿Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

                           Palabra del Señor

REFLEXION

Podríamos decir que es el "vocero" del Dios con nosotros: "Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor" (Jn 1,23). Y, esencialmente, la predicación, coherencia de vida, fidelidad a Cristo, y una misión centrada en el bautismo, llevan precisamente a que esto tome cuerpo y haga el efecto necesario en la conciencia del mismo rey Herodes.

La fama de Jesús comienza a abrirse paso y a romper las fronteras de lo estrictamente familiar, amigos y pequeños grupos religiosos. Herodes se plantea: ¿Quién es Jesús? Si es un profeta o incluso el Bautista a quien él mismo mandó decapitar. Por ello, el eco de la voz del que ha anunciado a Cristo, ha resonado con fuerza y la onda expansiva remueve el interior del rey. La misión de la predicación ha dado frutos.

El escenario que nos presenta el evangelista Marcos pone de relieve toda una trama corrupta de poder, relajación de la moral, adulterio, en la que todo vale y todo se justifica para que puedas seguir en la cresta de la ola. Conspiración o complot para acallar las voces de los que incomodan, de los que denuncian, de los que dicen la verdad.

Se ve muy claro en la definición los rasgos de uno y otro personaje.

El rey Herodes que tiene todo el poder de su mano. Vive en adulterio con la mujer de su hermano Filipo. Reúne en su palacio a gentes de alta alcurnia con la que banquetea entre lujos y pompas de bailes exóticos. Con la capacidad de quitarse de en medio las voces disonantes que no le bailan el compás. Sin embargo, es una persona vacía y sin criterios propios. Admira a Juan, lo escucha con gusto, incluso lo respeta. Sin embargo, el mensaje no llega a calar profundo porque el rey está hueco, se deja llevar por el qué dirán.

De Juan se dice hombre justo y santo. Definición sublime. De la que la sociedad no hace bandera y que ya se perdió ese ideal de persona que con el simple gesto de estrechar la mano se cerraban los contratos de la vida: el dar la «Palabra» de hombre, y no había situación que cambiase ni una coma de lo que se había pactado. La voz de Juan suena. Denuncia que están aletargados y que no conocen a Cristo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). Juan es consciente de no ser digno de desatarle la correa de las sandalias, trabajo que solo hacen los esclavos. Ya que para Juan, ante Jesús, todo pierde valor: palacio, riquezas, poder, juergas… Por ello, el eco de la denuncia inquieta, desestabiliza e incómoda, pero la verdad te hace libre.

La predicación del Bautista golpea seriamente al rey. Hace el efecto necesario, que es reflexionar sobre la figura de Jesús.

El que de un estado de tiniebla puedas llegar a plantearte el sentido pleno que tiene tu vida. Que puedas conocer la riqueza insondable que es Jesucristo como Camino, Verdad y Vida. Como fuente de amor y proyecto de amistad personal. Por ello, el que parecía en el escenario el más débil y pequeño acaba siendo el instrumento por el cual el Señor hace posible que el rey cuestione su actitud. Degollado pero su voz no la calló el poder corrupto del momento.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega)

Soy fraile dominico. Nací en Gorafe un pequeño pueblo de Granada, de una familia humilde y cristiana en la cual viví los valores fundamentales que sostienen mi vida. Eso va unido a la gente de mi pueblo, también sencilla y trabajadora, que tiene una forma particular de vivir y forjar su carácter. En ese ámbito fui descubriendo la experiencia del amor de Dios en mi vida y la vocación. A través de la vida contemplativa, en el Monasterio de la Santísima Trinidad de Baza, descubrí la Orden de Predicadores. De Nuestro Padre santo Domingo me llama mucho la atención su compasión y el ser un enamorado de la Palabra de Dios. Entré en la Orden el 15 de septiembre de 2013 y actualmente soy coordinador de la pastoral juvenil y vocacional.

27/8/26

EVANGELIO VIERNES 28-08-2026 SAN MATEO 25, 1-13 XXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.

Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:
“¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”.

Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.

Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:
Señor, señor, ábrenos.

Pero él respondió:
“En verdad os digo que no os conozco”.

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

                    Palabra del Señor

REFLEXION

La lectura del Evangelio de hoy, la parábola de las diez vírgenes nos sitúa en el último de los cinco discursos de Jesús que aparecen en el relato de Mateo. En este discurso, llamado escatológico, encontramos una sección (24,42-25,13) que encierra tres parábolas: la del ladrón en la noche, la de los dos siervos y la de las vírgenes incluidas en una doble exhortación de Jesús a velar: “Velad pues, porque no sabéis el día ni la hora”.

Nuestro texto está introducido con la misma fórmula que aparece en las parábolas del Reino (Mt 13,24; 18,23; 22,2), aunque en esta ocasión, llama la atención que se utilice el futuro: el reino de los cielos será semejante a... tal vez, debido al contexto escatológico y a la tensión del Reino «ya» presente, pero «todavía» no.

Aquí el Reino de los cielos se asemeja a diez muchachas que toman sus antorchas y salen al encuentro del novio. Para comprender el sentido de la parábola debemos tener en cuenta las costumbres de las bodas judías. En la segunda fase del desposorio el esposo llevaba e introducía a la esposa en su casa. La duración de las bodas podía ser de una semana donde el retraso del novio debido a complejas negociaciones familiares era lo habitual. De ahí que se comprenda el contexto de la tardanza del esposo, a partir del cual se desarrolla la trama.

A continuación, el texto marca una división en el grupo: hay cinco doncellas prudentes y cinco necias. El texto prosigue y explicita qué es lo que hace a unas necias y a otras prudentes: proveerse o no de aceite. Por último, se señala que a causa de la tardanza del novio se duermen. La situación de unas y otras puede describirse como una actitud de espera activa y dispuesta, por parte de las doncellas prudentes en clara contraposición con un esperar pasivo, sin prepararse de las necias. La llegada del novio a mitad de la noche recuerda la venida del ladrón nocturno a una hora desconocida (24,43) y describe la sorpresa del que llega en un momento no esperado. En ese instante, todas las vírgenes se disponen nuevamente a preparar sus lámparas, y es ahora cuando las insensatas advierten que su aceite no alcanza y piden a las sensatas que les presten. El rechazo de éstas a compartir su aceite con las demás se argumenta razonablemente: no alcanzará para todas. Aunque la conducta de las vírgenes sensatas pueda ser mal interpretada como un comportamiento egoísta, en el fondo nos está diciendo que cada uno de nosotros somos responsables de nuestras acciones de cara al tiempo final ya iniciado y a la venida del Hijo del Hombre.

La sugerencia por parte de las prudentes de ir a comprar el aceite precipita la tensión en el relato, pues mientras las necias van a adquirirlo llega el novio y las que estaban preparadas entran con él en el banquete y la puerta se cierra. Cerrar la puerta era algo habitual en las bodas, una forma de evitar que entraran personas no invitadas o incluso ladrones. Aquí este cierre hace presagiar algo diferente ya que, a la solicitud de abrir la puerta por parte de aquellas que llegan más tarde, el novio dice que no las conoce. De nuevo, la dureza de la escena contrasta con nuestra sensibilidad. No basta tener las antorchas, estas deben estar constantemente alimentadas por aceite. Estar preparados/as consiste en realizar el proyecto de Dios en nuestra vida, pues de otro modo, nuestra luz se apaga. ¿Seguimos manteniendo nuestras lámparas encendidas?

Hoy celebramos la festividad de San Agustín cuya vida estuvo marcada por la búsqueda de la verdad, su profunda conversión y el descubrimiento de Dios. El afirmaba “La fe es creer lo que no vemos; la recompensa de esta fe es ver lo que creemos.”

Hna. Carmen Román Martínez

Hna. Carmen Román Martínez
Congregación de Santo Domingo

26/8/26

EVANGELIO JUEVES 27-08-2026 SAN MATEO 24 42-51 XXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene e! ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?
Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.
Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes».

                   Palabra del Señor

REFLEXION

El Evangelio de hoy nos llama a estar en vela. Esto no significa que el cristiano tenga que vivir siempre alerta, como en tensión, a la espera de la venida del Señor como un castigo o un juicio implacable. Estar en vela significa tener el corazón bien dispuesto, abierto al encuentro con el Amado que espera ser acogido. No sabemos ni el día ni la hora en que llegará el Señor, por eso, hemos de pasar por este mundo dejando huellas de amor, Dios no nos pide alcanzar metas casi imposibles, no nos pide vivir siempre acelerados tratando de hacer mil cosas y llegar a todo, sólo nos pide permanecer, perseverar con amor hasta su venida. El amor es paciente, espera contra toda esperanza y alumbra la oscuridad de quienes están a su alrededor. Alumbra y abre caminos allí donde sólo parecía haber muerte.

¿Cómo estás viviendo hoy tu vida? ¿Eres consciente que se te ha regalado un día más para vivir el Evangelio y transmitirlo al mundo? ¿Qué haces con los dones que Dios te ha entregado? ¿Te estás reservando algo de tu vida para no dárselo a los demás por miedo?

El cristiano que se fía completamente de su Dios y Padre, conoce su interior y sabe que no es merecedor de tantas gracias, que todo le ha sido dado por amor. Vive el día de hoy como si supieras con certeza que hoy vendrá el Hijo del Hombre. ¿Qué encontrará en tu vida? Por muchas cosas que hagamos, por muy buenas que sean nuestras intenciones y nuestros cansancios…lo importante es que el Señor cuando venga, nos encuentre en vela, con la lámpara del amor encendida y bien preparada para entregar esa luz al mundo y reflejar en otros corazones el amor que Dios nos tiene. ¡Ánimo hermanos! Que esta Palabra nos de alegría porque Cristo nos quiere vivos, nos quiere alegres en la esperanza y perseverantes en la caridad.

Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.

Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.
Monasterio de Santa Ana (Murcia)

Nací en Rumanía y fui adoptada por una familia española en Tenerife, donde crecí feliz. Me alejé poco a poco de la fe durante la adolescencia, aunque siempre sentí en mi interior la presencia de Dios. Estudié Turismo y después Derecho, pero tras un retiro de 15 días descubrí que mi verdadera alegría y paz estaban en la vida religiosa, donde encontré mi hogar. En el convento vivo una vida de oración, trabajo y sencillez, convencida de que buscar la voluntad de Dios es la clave de la felicidad y de que nuestra meta última es la vida eterna.