12/7/26

EVANGELIO LUNES 13-07-2026 SAN MATEO 10, 34-11,1 XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 




En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.

El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.

El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

                         Palabra del Señor

REFLEXION

El Papa Francisco destacaba el hecho frecuente en algunos países, donde ser cristiano es vivir arriesgando constantemente la vida. Por eso, decía que, hoy hay más mártires que en la iglesia primitiva. Y esto es una verdad real, aunque no aparezca en los medios de comunicaión. ¿Quién tiene interés en saber cuántos cristianos son masacrados solo por ser cristianos? Su ausencia de los medios manifiesta que el mundo camina al margen de la sangre que se derrama injustamente y que sigue clamando a Dios como la de Abel. Esos hombres y mujeres han perdido la vida por Cristo y por eso la han enconttrado, en palabras del mismo Jesús.

Creer debería conllevar riesgos, y estos pueden ser de índole variada. Exigirnos una vida auténticamente evangélica, supone afrontar y enfrentar la presencia del mal entre nosotros. Y el mal es tan sutil que se nos cuela, o dejamos que se nos cuele, porque afrontarlo puede desbancarnos de nuestra comodidad. El teólogo Torres Queiruga lo expresó muy bien: “El mal sigue siendo la presencia terrible que amenaza con denunciar como mero idealismo el futuro que promete la esperanza”.

Por todo ello Jesús nos dirige hoy palabras incómodas. No ha venido a traer paz sino guerra. ¡Qué extraño suena esto en labios de Jesús, el Príncipe de la paz! Pero son palabras suyas, dirigidas a quienes querían y queremos seguir sus pasos. Cierto que no es extraño que su seguimiento ocasione separación entre las personas, cuando la fidelidad a su mensaje encuentra oposición entre los nuestros. Cierto, también, que no es una invitación a la discordia sin más, pero sí a la fidelidad. Lo hemos oído muchas veces: ser cristiano tiene un precio. Cómo pagar ese precio es tarea para todo el que quiera ser fiel.

El seguimiento de Jesús no puede encontrar impedimento, aunque provoque sufrimiento y hasta ocasione rupturas. No es extraño que todo ello traiga consigo malentendidos, incomprensiones, rechazos. En los valores del mundo no encajan bien los del Evangelio. El discípulo no puede  llevar una vida distinta a la de su maestro y el primero que cargó con la cruz fue Él. En la escala de valores del cristiano no pueden darse razones ajenas al Evangelio. A veces el dolor pasa por nuestra vida. No es definidor de una vida, pero en él puede haber algo de verdad. Etty Hillesum dijo algo que merece la pena señalar: “El dolor no es el lugar de nuestros deseos sino el de nuestra verdad”.

Una vez más, Jesús no edulcora o suaviza las consecuencias del seguimiento. Las dificultades y problemas tienen una consecuencia inmediata: ganamos la vida real, esa que nadie puede arrebatarnos, aunque hayamos perdido esa otra que tiene una segura caducidad.

¿Qué sentimientos provocan en mí las palabras de este evangelio? ¿Qué consecuencias ha tenido la fe en mi vida? ¿Cuántas veces he dado la cara por Jesús afrontando el desprecio o la risa de los demás?

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Soy salmantino, de Monsagro, diócesis de Ciudad Rodrigo. Tras los estudios eclesiásticos, fui destinado a Oviedo. Allí estudié inglés en la Universidad. Tras catorce años enseñando en la bendita Asturias, volví a Salamanca, donde hice un Máster en Orientación Familiar, en la Universidad Pontificia. Un nuevo cambio me trajo a Valladolid. Aquí he trabajado como orientador familiar en nuestro Centro de Terapia y Mediación familiar, Oikos. Aunque ya jubilado sigo trabajando en nuestra iglesia de San Pablo.

COMUNIDAD DE CURALELFU : DOMINGO 12-07-2026

 













 Con una santa misa presidida por el padre Cristopher, la Comunidad Católica de Curalelfu de nuestra parroquia, dió la bienvenida al grupo de alumnos de la Universidad Católica del programa Trabajo País los cuales construirán la nueva capilla del sector... 

11/7/26

DOMINO 12 DE JULIO 2026 : DECIMO QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 




La parábola del sembrador nos invita a meditar sobre nuestra capacidad de acoger, arraigar y fructificar la Palabra de Dios en nuestra vida cristiana, en nuestra historia y en nuestro corazón. Estas tres realidades forman una unidad esencial que es constitutiva del «humus» que hace buena y fértil nuestra tierra. La esperanza que Dios tiene en nuestro misterio personal se revela en su capacidad de hacer fecunda nuestra tierra, y para ello provee la lluvia que la empapa y la hace germinar, con el fin de cumplir su misión de dar la semilla y el pan cotidiano (cf. Is. 55,10). Por eso, nuestra capacidad de acogida, apropiación y fructificación de la Palabra de Dios nos abre en plenitud a aquellas primicias del Espíritu que nos hacen aguardar la adopción filial y la redención (cf. Rom. 8,29).

Fr. Rubén Omar Lucero Bidondo O.P.

Fr. Rubén Omar Lucero Bidondo O.P.
Convento de San Esteban (Salamanca)

LECTIRAS DOMINGO 12-07-2026 XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 55, 10-11

Esto dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan al que come,
así será mi palabra que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que cumplirá mi deseo
y llevará a cabo mi encargo».

               Palabra del Señor

Salmo

Salmo 64, 10. 11. 12-13. 14 R/. La semilla cayó en tierra buena y dio fruto.

Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales. R/.

Así preparas la tierra.
Riegas los surcos,
igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes. R/.

Coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría. R/.

Las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 18-23

Hermanos:
Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios; en efecto, la creación fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por aquel que la sometió, con la esperanza de que la creación misma sería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto.

Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo.

                                   Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Isaías (55,10-11): La palabra profética, transforma la historia humana

 El libro de Isaías, o mejor dicho, el Deuteroisaías (40-55), termina con un capítulo de altos contenidos teológicos que podemos interpretarlo como «la fuerza de la palabra de Dios que cambia la historia», que hace historia, que no se limita a los ámbitos espirituales, aunque estos son su ser natural. Efectivamente, el texto de la Iª Lectura de hoy forma parte de ese capítulo del que hablamos; sus imágenes, los símbolos que se usan, ponen de manifiesto esta teología sobre la fuerza de la palabra profética como Palabra de Dios. Lo que se quiere poner de manifiesto es la dimensión creadora y transformadora de la Palabra de Dios.

 Sabemos que los profetas de Israel y Judá han marcado la religiosidad de su época y por eso su mensaje sigue siendo para nosotros un mensaje de alternativa. La Palabra de Dios que viene sobre el pueblo desencadena juicio y salvación a la vez. En el texto de hoy nos encontramos con la singularidad de que la Palabra de Dios, como la lluvia y la nieve, no vuelven a lo alto de vacío; así sucede con la Palabra de Dios que se hace presente por medio de sus profetas. Los corazones, es decir, las personas, reciben lluvia y nieve espirituales de la palabra de los profetas que interpretan la voluntad de Dios en la historia personal y comunitaria.

 Eso no quiere decir que todos los acontecimientos de la historia están desencadenados por la Palabra de Dios, y en eso deberemos tener cuidado para no caer en fundamentalismos; pero la Palabra divina salva, anima, consuela, juzga las injusticias y a los poderosos. Esa palabra llega de muchas formas y maneras por medio de los que han puesto su confianza en Dios. Y desde esa confianza y energía, Dios actúa en la historia. Por eso, el compromiso de los que cuentan con Dios en sus vidas no debe reducirse al ámbito personal-espiritual. El mundo, la sociedad, las instituciones de justicia y de altas decisiones no deberían hacer oídos sordos a los "profetas" de salvación y de gracia.

IIª Lectura: Romanos (8,18-23): Una ecología teológica

 La IIª Lectura nos muestra unos de esos textos que podemos llamar actualmente «ecológicos». Sabemos que la ecología está siendo campo de batalla de numerosas ideologías contrapuestas y contradictorias. Pablo, con el lenguaje de la apocalíptica, al que era tan cercano como buen judío, nos presenta la suerte del mundo, de la creación, unida estrechamente a la suerte de los hombres y de su redención. No es un texto negativo, como a veces le han reprochado. Ya Teilhard de Chardin había hecho una lectura muy positiva, no solamente válida, con su “himno a la materia”, en la línea de la esperanza de redención de todo el universo. Este mundo de la creación no puede estar llamado a lo obsoleto. San Pablo está usando el término ktisis, que viene a significar la creación, la materia como misterio en el que subsistimos en este mundo.

 La verdad es que, en este mundo, la obra de Dios es para el hombre, está en sus manos, pero ¿qué estamos haciendo de este mundo nuestro? La creación también tiene que consumarse en la liberación; lo que ha formado parte de nuestra historia, de nuestro ser, anhela gracia y salvación. Es verdad que para los que conciben el mundo y la creación solamente como «naturaleza», esto es un antropomorfismo; pero, en todo caso, en nuestra redención personal y comunitaria, el mundo, el arte, la música, el cielo, la tierra, el sol... todo adquirirá sentido, todo es anhelo de dolores de parto para vivir en una armonía que está verdaderamente en las manos de Dios.

 Es muy probable que detrás de este texto exista una reflexión teológica del mismo judaísmo sobre Gn 3 y las consecuencias del pecado de la humanidad, del hombre creado a imagen y semejanza de Dios y las consecuencias para el mundo. Pablo quiere hacer una lectura nueva desde Cristo. El pecado de la humanidad no queda solamente en el ámbito de lo interior, sino que lo exterior, la naturaleza, se resiente si el hombre no sabe llevar a cabo la misión que Dios le ha encomendado. Porque la humanidad está llamada a un estado de paz con la naturaleza, pero cuando la humanidad se aleja del proyecto divino de justicia, de armonía, de paz, entonces, las guerras o la acumulación de bienes de unos pocos se refleja en la misma naturaleza. La creación, no lo olvidemos, está ligada al destino del hombre. Ahí está la fuerza argumentativa de la verdadera ecología teológica.


Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

 

EVANGELO DOMINGO 12-07-2026 SAN MATEO 13, 1-23 XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.
El que tenga oídos, que oiga».
Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:
«Por qué les hablas en parábolas?».
Él les contestó:
«A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.
Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías:
“Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver;
porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos;
para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón,
ni convertirse para que yo los cure”.
Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador:
si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe.
Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».

                         Palabra del Señor

REFLEXION

 La parábola del sembrador y su explicación abre estos domingos de lectura continua en los que se nos van a presentar distintas parábolas, que Mateo concentra precisamente en el c. 13. Podemos decir también que esta es una parábola ecológica, por sus símbolos. La semilla que cae en distintas tierras, que después se compara con distintas actitudes, debe ser la Palabra de Dios que conduce nuestra historia, que crea una relación hermosa y llena de sentido.

 Cuando la historia no se contempla desde el horizonte de la Palabra de Dios, entonces todo se resiste a la armonía, a la fraternidad, a la paz, e incluso a la calidad de vida digna para todos. En todo caso, Jesús, con su parábola -ya que la explicación probablemente procede de la iglesia primitiva que era más timorata-, intentaba decir que, pase lo que pase, la Palabra de Dios siempre produce fruto; basta acogerla desde nuestras posibilidades. Unas veces producirá más y otras menos, pero siempre será luz de nuestra vida. Porque en esto de la luz, de la gracia y de la salvación, la cantidad no cuenta de verdad.

 Es muy probable que haya sido la iglesia posterior y su moralismo excesivo, la que se haya propuesto acentuar eso de la cantidad como un perfeccionamiento anhelado, y así se refleja en la explicación de la parábola, donde ya todo se centra en el campo que acoge, no en la semilla. Sin embargo, el profeta de Nazaret era menos perfeccionista y quería trasmitir una confianza inaudita en la fuerza de Dios que nos llega por la palabra profética y por la parábola profética del sembrador. El sembrador sabe que no todo lo que siembra se recoge al final, sino que siendo más realista confía "en conjunto" en la semilla que esparce, es decir, en la palabra que ilumina y que salva.

 Cuando alguien solamente ha podido entregar el 20, o el 60 de su vida (incluso el 30 y el 40), Dios no lo desprecia, sino que lo tiene muy en cuenta. Su amor a los hombres y mujeres que viven en este mundo no le hace despreciar lo que su amor engendra, aunque sea una mínima parte de lo que debería haber sido. Porque para Jesús, en este caso, se trataba de poner de manifiesto la fuerza de la semilla, de la palabra, del evangelio de vida. Porque sin esa semilla, sin esa palabra de gracia y de buenas noticias, no hay manera de que los seres humanos se puedan fiar de Dios y serle fieles. Jesús está sembrado, en esta parábola “el evangelio” frente a le Ley (la Torá). Con el evangelio se entiende que la semilla es gracia; con la ley, lo que vale es la ”producción” en cantidades semejantes a la inversión.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

10/7/26

EANGELIO SABADO 11-07-2026 SAN MATEO 19, 27-29 XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús:
«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».

Jesús les dijo:
«En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Adquirir o no adquirir sabiduría en el camino del seguimiento de Jesucristo es lo que nos marca el pasaje del evangelio de hoy, que está íntimamente conectado con la primera lectura de los proverbios. Cuando en la vida todo nos va bien, casi no nos damos cuenta de las cosas importantes. Es cuando la vida se muestra con crudeza cuando parece que somos capaces de despertar y valorar lo que realmente hemos perdido o lo que ya nunca va a poder ser.

Hay un mensaje importante de Jesús a sus discípulos sobre el seguimiento y sobre la riqueza. «Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos» (Mt 19,24). La riqueza o el poseer algo ni es bueno ni es malo, lo que sí es cierto que hay que poner el acento a qué le doy yo mi corazón como seguidor de Jesucristo. Pedro le está reclamando a Jesús una herencia: «Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?». Por ello, el texto se va a mover ahora en dos planos interesantes que nos van a hablar de la sabiduría del seguimiento.

Pedro pertenece al primer plano y por ello, habla de las cosas que son del mundo. La herencia de algo tangible que es una de las cosas naturales por las que se suele guiar el corazón del ser humano. Poder, riqueza, prestigio, dinero, éxito. El apóstol le reclama a Jesús que le dé algo de valor del reino que está predicando. Se ve claramente las dificultades para entender de qué va el reino que predica Jesús. Faltan luces en el discipulado para hacerse con las claves de la plenitud de vida. Hoy día que está tan actual el tema de la corrupción, intereses particulares, individualismo, falta de verdad y transparencia, vemos la necesidad de llevar una vida en Dios mediante la sabiduría.

El segundo plano pertenece a Jesucristo y a las cosas que hacen referencia al cielo. Ahora toca conjugar estas dos realidades para que verdaderamente los discípulos adquieran esa sabiduría de vida aquí en la tierra.

Jesús también habla de heredar pero que no tiene nada que ver con lo tangible con aquello que se atrapa. Es la salvación, redención, gloria y vida eterna. El que se fie de la Palabra de Dios y quiera vivir en clave evangélica va a tener una riqueza de 100 veces más, casa, padre, madre, hermanos…

Porque este es el derroche del Señor que es respuesta de bendición, gracia y don. Cuando el discípulo se fía del Señor su providencia lo acompaña, abre puertas, abre hogares, abre corazones. Dios se da por completo y por ello, incluso la Vida Eterna. Aquí reside que seas capaz de comprender la vida en Dios y adquieras la suficiente sabiduría para hacer de tu vida un canto de alabanza a aquel que te ha creado por amor. 

¿Cuál es mi respuesta a Jesús?

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega)

Soy fraile dominico. Nací en Gorafe un pequeño pueblo de Granada, de una familia humilde y cristiana en la cual viví los valores fundamentales que sostienen mi vida. Eso va unido a la gente de mi pueblo, también sencilla y trabajadora, que tiene una forma particular de vivir y forjar su carácter. En ese ámbito fui descubriendo la experiencia del amor de Dios en mi vida y la vocación. A través de la vida contemplativa, en el Monasterio de la Santísima Trinidad de Baza, descubrí la Orden de Predicadores. De Nuestro Padre santo Domingo me llama mucho la atención su compasión y el ser un enamorado de la Palabra de Dios. Entré en la Orden el 15 de septiembre de 2013 y actualmente soy coordinador de la pastoral juvenil y vocacional.

9/7/26

EVANGELIO VIERNES 10-07-2026 SAN MATEO 10, 16-23 XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.

Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.

Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.

Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.

En verdad os digo que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre».

                       Palabra del Señor

REFLEXION

El texto del evangelio de hoy forma parte del llamado “discurso misionero” de Mateo (Mt 10). Tras elegir a los Doce y darles las primeras instrucciones para la predicación (10,1-5) Jesús hace una advertencia realista y cruda sobre las persecuciones a las que se enfrentarán por causa de su nombre.

En primer lugar, el evangelista presenta la realidad de la misión, en la que a veces nos podemos sentir vulnerables “ovejas en medio de lobos”. Jesús no esconde el peligro y la hostilidad del mundo hacia el Evangelio, y por tanto hacia su predicador. El discípulo no ha de imponer su mensaje, sino proclamarlo desde la mansedumbre, por eso el Maestro pide equilibrio entre dos virtudes: astucia, inteligencia, discernimiento, saber leer los tiempos y evitar el peligro innecesario; y sencillez, bondad sin doblez, integridad moral. La astucia sin sencillez se vuelve cinismo; la sencillez sin astucia se vuelve ingenuidad (v. 16).

Seguidamente, Jesús detalla dos frentes de persecución institucional: el religioso (sinagogas) y el político (gobernadores y reyes). La persecución forma parte de la misión, pero a pesar del sufrimiento que genera, es también una oportunidad. Al ser llevados ante las autoridades, los discípulos tienen la oportunidad de dar testimonio, momento para el cual, Jesús invita a la confianza absoluta en el Espíritu que hablará en ellos (vv. 17-20).

Junto a esto hay que tener en cuenta que en la misión no basta el entusiasmo inicial, sino la resistencia fiel en medio del sufrimiento o de un fracaso prolongado "El que persevere hasta el fin, este se salvará" (v.22). Sin embargo, el seguidor de Jesús no busca el sufrimiento por el sufrimiento. Si una puerta se cierra con violencia, la misión se mueve a otro lugar. La persecución se convierte en el motor geográfico de la evangelización, como ocurrirá más tarde en el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 11,19).

El evangelio de hoy nos da claves para ir a la misión, sabiendo que esta no es fácil pero que en medio de las dificultades contamos con la fuerza del Espíritu Santo. Nos interrogamos: ¿Con qué actitudes me dispongo para ir a la misión? ¿Dónde pongo mis fuerzas cuando la predicación no tiene aparentemente éxito o me veo ridiculizado y perseguido por ella?

Hna. Mariela Martínez Higueras

Hna. Mariela Martínez Higueras
Congregación de Santo Domingo

Nací en Jaén y entré en la Congregación Santo Domingo muy joven. Estudié Farmacia y luego Teología, doctorándome más tarde en Teología Bíblica. En este momento soy profesora de Sagrada Escritura en Granada y Málaga, acompaño pastoralmente a los jóvenes del Colegio Mayor Santo Domingo y soy miembro del gobierno general de mi Congregación. Me encanta leer, escuchar y hacer la música, de hecho, toco la guitarra desde niña, y mi alma se expansiona en el silencio de la naturaleza, ya sea en “espacios verdes o azules”.

8/7/26

EVANGELIO JUEVES 09-07-2026 SAN MATEO 10, 7-15 XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios.
Gratis habéis recibido, dad gratis.
No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en una ciudad o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.
Si alguno no os recibe o no escucha vuestras palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudid el polvo de los pies.
En verdad os digo que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquella ciudad».
                                       
                                                  Palabra del señor
REFLEXION

Si creemos que el Reino es el Señor y nos convertimos, viviendo como Él quiere, seremos signos de su presencia y haremos sus mismas obras: realizar curaciones, volver a dar la vida, tomar posición contra Satanás y sus estrategias del mal.

No por nuestros méritos sino porque, sin merecerlo, nos ha capacitado para que sigamos haciéndolo presente entre nosotros. Esta riqueza, absolutamente gratuita, es la que estoy llamada a entregar.

Ser discípulo también me exige vivir la “pobreza evangélica”, que no se apoya en los medios materiales (oro, plata, vestidos, alforja, seguridad), sino en la ayuda de Dios y en la fuerza de su palabra. Asumiendo el fracaso; si en un lugar no nos escuchan, vamos a otro donde podamos anunciar la Buena Noticia. Dispuestos a todo, a ser recibidos o a ser rechazados. Sin olvidar que, en definitiva, lo que anunciamos es el sentido que tiene nuestra vida y la vida de todos nuestros hermanos, a los ojos de Dios: esto es el Reino de Dios.

Sor Mª Montserrat Román Sánchez O.P.

Sor Mª Montserrat Román Sánchez O.P.
Monasterio Santa María la Real (Bormujos, Sevilla)

7/7/26

EVANGELIO MIERCOLES 08-07-2026 SAN MATEO 10, 1-7 XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.

Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel.

Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos».

                    Palabra del Señor

REFLEXION

El texto de Mateo narra la institución de los Doce, un grupo reducido de los discípulos, a quienes consideramos apóstoles.

Jesús no es un profeta ni un predicador solitario, quiere tener junto a sí a otros a los que llama para que vivan cercanos a él y para que compartan su causa.

No se trata sólo de constituir un equipo de trabajo. La espiritualidad de Jesús hunde sus raíces en la tradición de Israel. El número doce tiene resonancias veterotestamentaria: las tribus que componían el pueblo. Al elegir doce apóstoles, Jesús expresa su convencimiento de que con él y sus seguidores se se constituye el nuevo pueblo, un pueblo que, redimido, será enviado para anunciar a todos los pueblos, a todos los hombres y mujeres, que el Reino ya está aquí y que la historia va a cambiar.

Los Doce forman un grupo heterogéneo, constituido por gente sencilla que vive de su trabajo, y que se convierte desde entonces en un grupo itinerante que sigue a Jesús.  Esto es significativo también. Jesús no se rodea de la flor y nata de aquella sociedad. Tampoco de gente económicamente potente o con un  notable patrimonio cultural. Entre ellos no hay sacerdotes ni escribas. Ni todos son tan virtuosos que la convivencia entre ellos sea una balsa de aceite: algunos deseaban la preminencia y el poder.

Poco a poco, a lo largo de tres años, el Señor va educándoles con paciencia. Presencian sus signos, escuchan sus palabras, les explica en privado algunas parábolas. Corrige sus expectativas sobre su persona y su misión: es un Mesías siervo. Aprenden el valor de la compasión hacia los débiles. Les va familiarizando con el drama de su pasión y les anuncia la resurrección. En suma, les está preparando para que se conviertan en los testigos de su vida, de su misterio y de su ministerio.

Hay dos precisiones en el relato que conviene destacar. En primer lugar les da “autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia”. Jesús comparte con ellos su poder para sanar. La salvación que anuncia con su palabra se realiza con sus milagros, aunque estos no son tanto manifestación de poder cuanto  signos  de compasión. Y muestras de que la salvación cristiana es de la persona entera, simbolizada en el cuerpo, y no sólo en un alma separada.

En según lugar, las instrucciones finales de no ir a tierra de paganos, sino de centrarse “en las ovejas descarriadas de Israel” extrañan porque con Jesús caen las viejas fronteras y se inicia una religión universalista. Posiblemente, el Señor está invitando a ordenar la propia casa antes que limpiar la calle.  Es verdad que nadie da lo que no tiene. Sólo las personas integradas son una promesa y no una amenaza para la comunidad. Sólo las comunidades que encarnan los valores del Evangelio, pueden anunciarlos y ofertarlos creíblemente a otros. Sólo quienes evangelizan su propio corazón pueden evangelizar a otros. Porque la evangelización no es el resultado de discursos brillantes, sino de transformación de corazones.  

¿A qué dios consagramos nuestro corazón: al Dios Padre que nos cuida y nos pide cuidar a los hermanos, o a los dioses del consumo y el mercado? ¿Pretendemos seguir a Jesús de forma individualista o desde y con nuestra comunidad? ¿Somos conscientes de que podremos evangelizar a otros si previamente nos evangelicemos algo más a nosotros mismos?

Fray Fernando Vela López O.P.

Fray Fernando Vela López O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

Soy sacerdote dominico nacido en Madrid, España. Cuando terminé los estudios de lo que entonces se llamaba Maestro de Enseñanza Primaria ingresé en la Orden, siguiendo en ella la formación filosófica y teológica. Más tarde me licencié en Estudios Eclesíasticos y logré el doctorado en Filosofía, preocupado fundamentalmente por la problemática de la persona en el pensamiento actual. Ordenado sacerdote, he ejercido el ministerio en la educación y en la docencia en las enseñanzas medias y universitarias, en Perú y Cuba, en la formación online en las plataformas digitales de los Dominicos y en diversas publicaciones. He sido formador de los frailes jóvenes. He trabajado en Misioneros Dominicos-Selvas Amazónicas, conociendo sobre el terreno los puestos de misión. En cuanto ha sido posible, he participado también en la predicación homilética y de ejercicios espirituales, retiros y conferencias a jóvenes y mayores, religiosos y laicos.