4/11/26

EVANGELIO JUEVES 05-11-2026 SAN LUCAS 15, 1-10 XXXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».

Jesús les dijo esta parábola:
«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:
“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.

Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:
“Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.

Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Acabamos de leer un fragmento del evangelio de la misericordia. Los publicanos y pecadores se acercan a Jesús para escucharlo y eso produce rechazo entre los fariseos y letrados que, al verlos murmuraban entre ellos. No podían entender que los "pecadores" también estuvieran llamados a formar parte del reino de Dios y despreciaban incluso a Jesús evitando su nombre y diciendo "ése acoge a pecadores y come con ellos".

Pero Jesús tiene un corazón misericordioso y no solo con los "marginados", también con los que se creían "cumplidores de la ley" y por eso les responde con estas parábolas tan entrañables que nos revelan algo del corazón del Padre.

A un pastor que se le pierde una oveja, va a buscarla inmediatamente y a una mujer que se le pierde una moneda, barre cuidadosamente hasta que la encuentra. Al pastor le mueve la compasión y a la mujer el valor de su moneda. No nos habla aquí de una oveja preferida o de una moneda más valiosa que otras, el acento está en el corazón misericordioso del Padre, que sale en busca de lo que está perdido y extraviado, porque quiere que todos formemos parte de su reino.

La búsqueda es personal: recordamos aquí a Zaqueo, a María Magdalena o al mismo Mateo que lo redacta. Pero también necesitan de conversión las otras 99 ovejas que quedaron en el redil y así conocemos el caso de Nicodemo o de José de Arimatea..., la alegría del encuentro es tan grande, que se tiene que compartir con sus amigos y vecinos. Jesús nos revela que eso mismo ocurre en el cielo, cuando un pecador se arrepiente. 

Y nosotros ¿Dónde encontramos nuestra alegría?¿Somos de los 99 justos que no necesitan conversión o de los extraviados que encontraron su camino en Cristo Jesús y  celebran la acogida de nuevos hermanos en el redil de Dios? 

 Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas

Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas
Monasterio de Ntra. Sra de la Piedad (Palencia)

Somos monjas dominicas. Nuestra comunidad está formada por 15 hermanas de tres países diferentes: España, Brasil y Paraguay. Con edades comprendidas entre los 30 y 100 años. Nuestro monasterio, fundado hace 500 años, se ubica frente a la plaza donde se encontraba la casa en la que vivió Santo Domingo de Guzmán en Palencia y frente al Convento de frailes dominicos que fundó él mismo, en su último viaje a España. Estamos unidas a la Santa Predicación por la oración y la penitencia. Cuidamos con esmero de la liturgia, escrutamos con corazón ardiente las Escrituras y estudiamos diligentemente la Verdad Sagrada. Nuestras puertas están siempre abiertas para que la gente comparta nuestra oración y silencio.

3/11/26

EVANGELIO MIERCOLES 04-11-2026 SAN LUCAAS 14, 25-33 XXXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”.

¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?

Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».

                           Palabra del Señor

REFLEXION

El comienzo del pasaje del evangelio de Lucas es importante tenerlo en cuenta, pues no se limita la invitación al seguimiento, solamente al grupo apostólico o a los 72, sino que se le hace a la multitud: “si alguno viene a mi…”. Le siguen muchos y a ellos les expone las condiciones del seguimiento: salir del ámbito familiar, salir de sí mismo, dejándolo todo para priorizar el seguimiento, si no es así “no puede ser discípulo mío”. Usa el término “posponer”, colocar en segundo término. Esto hay que asumirlo como discípulos. Ponerse en camino sin ataduras, para aprender a relacionarse con todos, incluso consigo mismo, teniendo a Jesús como centro y referente.

Salir de sí mismo para abrazarse a la cruz, como expresión de un proyecto de amor que implica la donación completa a Él, para actuar desde Él y con Él. Es entregar la vida como él; optar por el olvido de sí mismo, para asumir el servicio y realizar la oblación unidos a Jesucristo.

No se trata de una alegre respuesta a esta invitación, sino una muy pensada decisión, habiendo entendido el alcance de la propuesta, las limitaciones propias para realizarla y la necesidad de una comunión creciente con el Señor, en razón de su afirmación: Sin mí no podéis hacer nada. Los dos ejemplos que propone para ser considerados por aquellos que decidan irse con él, conllevan la necesaria consideración sobre la disposición personal para el seguimiento.

Y como otro de los impedimentos es el apego a las cosas materiales, de estas también hay que desapegarse, renunciar a todos los bienes, para entender que el necesario uso de ellos, no puede interponerse en la decisión de seguirle. Cuando eso ocurre, el caso del joven rico, aparece el alejamiento de él. Porque el discipulado seta referido a todo bautizado, al ser todos llamados y todos enviados en la diversidad vocacional. 

¿Hasta dónde estoy dispuesto a llegar siguiendo a Jesús? ¿Cómo voy asimilado y viviendo estas condiciones que él nos propone?

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

Soy fraile dominico, nacido en Almería en 1950. Tras graduarme como Delineante Industrial, ingresé en la Orden de Predicadores en 1967 y fui ordenado sacerdote en 1974. He desarrollado mi labor pastoral y formativa en España y Venezuela, como maestro de novicios, prior en varias comunidades, profesor de teología y director espiritual. También he trabajado en la Pastoral Familiar y acompañado a jóvenes y laicos dominicanos. Actualmente soy párroco en Santa Escolástica de Granada. Me apasiona la investigación histórica, he participado en congresos y publicado varios trabajos y formo parte del Instituto de Estudios Almerienses.


2/11/26

EVANGELIO MARTES 03-11-2026 SAN JUAN 14, 15-24 XXXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:
«¡Bienaventurado el que coma en el reino de Dios!».

Jesús le contestó:
«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó a su criado a avisar a los convidados:
“Venid, que ya está preparado”.

Pero todos a una empezaron a excusarse.

El primero le dijo:
«He comprado un campo y necesito ir a verlo. Dispénsame, por favor”.

Otro dijo:
«He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor”.

Otro dijo:
“Me acabo de casar y, por ello, no puedo ir”.

El criado volvió a contárselo a su señor. Entonces el dueño de casa, indignado, dijo a su criado:
“Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos”.

El criado dijo:
“Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio”.

Entonces el señor dijo al criado:
“Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa. Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete”».

               Palabra del Señor

REFLEXION

La parábola de hoy nos presenta el Reino de Dios como una mesa felizmente preparada para compartir, celebrar y encontrarse entre todos los invitados. Dios nos ofrece un Reino lleno de alegría y paz.

Sin embargo, quienes habían sido invitados comienzan a poner diferentes excusas para no acudir con asuntos personales que les parecen más importantes o urgentes, cosa que no llama nada la atención porque suele pasarnos a todos, que una vez se nos muestra cómo construir y celebrar el Reino de Dios, ponemos escusas, y es que la vida cotidiana puede encerrarnos tanto que dejamos pasar lo verdaderamente importante: Dios.

Pero la mesa no puede estar vacía, y Dios llama a quienes normalmente quedan fuera de esta para llenarla de personas enfermas, excluidas o heridas. Dios siempre se acuerda de quienes viven en los márgenes, de quienes no tienen poder o capacidad de decisión.

El mensaje de hoy es claro: toda persona merece estar en la mesa del Señor. Toda persona está dotada de dignidad para compartir la fiesta. Sin distinción alguna. Sin discriminación. La vida se convierte en una verdadera celebración cuando nadie queda fuera. Seamos anfitriones que construyan, incluyan y que nunca pongan escusas para compartir el banquete del Señor. 

¿Qué excusas ponemos para no escuchar, acompañar o ayudar a quienes nos necesitan? ¿Quiénes son hoy las personas que dejamos fuera de nuestras mesas, comunidades y espacios de decisión? ¿Qué podemos hacer para que cada persona se sienta acogida, valorada y parte de la comunidad? ¿Estamos dispuestos a compartir nuestro tiempo, nuestros recursos y nuestra vida con quienes suelen quedar al margen?

 Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia
Fraternidad de Laicos Dominicos de Valencia

La Fraternidad Laical de Valencia está formada en la actualidad por hermanos y hermanas con promesa solemne, con promesa simple, y con hermanos a la espera de admisión; sin embargo, desde la fundación de la misma, han formado parte de ella numerosas personas que nos han precedido en la predicación. Uno de los compromisos adquiridos comunitariamente es estudiar y compartir la Palabra de Dios para luego predicarla en la web. Contemplando la Palabra en comunidad, y poniéndola en común, elaboramos una predicación que compartimos con alegría.

1/11/26

EVANGELIO LUNES 02-11-2026 SAN JUAN 14, 1-6 XXXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. en la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomas le dice:

«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:

«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor

                      Palabra del Señor

REFLEXION

Una exhortación para todos los que peregrinamos en este «hoy de salvación» se resume en el no perder la calma, la tranquilidad operante, la paz conquistada diariamente, el sosiego y la serenidad. Es el Maestro quien, con toda sabiduría, nos indica en el Evangelio la senda para conseguir tal objetivo. La vereda no es otra que la de la fe, recibida como un regalo, apreciada, cultivada con esmero, profundizada con el conocimiento de lo revelado por Dios, que no se equivoca y jamás engaña. Esta creencia ha de estar incorporada a lo más hondo del ser,  profesada en el exterior, en circunstancias fáciles y penosas, en medio de aceptaciones, de indiferencias y rechazos.

En este día de plegaria ferviente en favor de los fieles difuntos necesitados, puede resultar muy útil traer a la memoria a personas que, por una razón u otra, hemos conocido. Individuos que, armados de su fe, no se han echado atrás, ni se han dejado derrumbar por la enfermedad, sino que han mantenido su vida con gratitud, aprovechándola con valentía y solidaridad para con los necesitados de valores; otros han preferido morir con tal de alumbrar una vida que siempre es asistida por la providencia; otros, impedidos para los trabajos, se han entregado a la oración ante el sagrario, mientras intentaban sofocar las llamas en una casa vecina a la suya; tantos otros, llegados a situaciones de martirio, eligieron morir de cara a los verdugos para bendecirlos.

Nuestra oración es válida también para los que provocaron muertes, aun de sus hijos no nacidos, de sus padres ancianos y desvalidos, de cualquier homicidio por motivo de odio, venganza, robos, guerras y ambiciones. Hasta el punto final de sus desenlaces tuvieron semejantes desdichados el rostro de Dios junto a ellos, suplicándoles el arrepentimiento, la retractación y la conversión. Dios perdona a quien, arrepentido de verdad, se confiesa culpable. Pero, borrada la culpa, permanece la pena que, en nuestras manos, está aliviarla mediante el acto más sublime de caridad, cual es la oración por semejantes hijos de Dios y hermanos nuestros.

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fuí postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña.

31/10/26

DOMINGO 01 DE NOVIEMBRE 2026 : DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO

 


 


La solemnidad de Todos los Santos puede llevarnos fácilmente a pensar en personas extraordinarias, casi inalcanzables, cuya vida parece muy distante de la nuestra. Sin embargo, el Evangelio nos propone una mirada muy distinta. Jesús no presenta la santidad como un privilegio reservado a unos pocos, sino como una llamada universal que pasa por la vida cotidiana. Las bienaventuranzas dibujan el rostro de quienes han descubierto que la verdadera felicidad no nace del poder, del éxito o del reconocimiento, sino del amor vivido con humildad, misericordia y entrega. En ellas encontramos el camino de una santidad posible, cercana y profundamente humana, una invitación a dejarnos transformar por el Evangelio para que nuestra manera de vivir haga visible, aquí y ahora, el rostro de Dios.

Fr. Ángel Luis Fariña  Pérez O.P.

Fr. Ángel Luis Fariña Pérez O.P.
Real Convento de Nuestra Señora de Candelaria (Tenerife)

LECTURAS DEL DOMINGO 01-11-2026 DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4. 9-14

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar diciéndoles:
«No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios».

Oí también el número de los sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.

Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente:
«¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!».

Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo:
«Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén».

Y uno de los ancianos me dijo:
«Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?».

Yo le respondí:
«Señor mío, tú lo sabrás».

Él me respondió:
«Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».

                  Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Este es el grupo que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-3

Queridos hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Apocalipsis (7,2-4.9-14):El canto de los redimidos

 En la primera lectura, en dos visiones, se nos muestra la apertura del misterio de la historia con la visión del ángel que trae el sello para guardar a aquellos que deben ser liberados de la destrucción. El libro del Apocalipsis, como sucede en la literatura de este tipo, literatura religiosa por excelencia, pero radicalmente mítica, necesita ser interpretado con la riqueza de los símbolos. Este tipo de literatura se produce en tiempos de crisis y debemos estar atentos a no confundir simbolismo con realidad. El sello sobre los siervos de Dios sella su pertenencia a El y, por lo mismo, la garantía de ser salvados.- La visión de la multitud inmensa, incontable, es un paso más en este simbolismo y probablemente propone algo que se relaciona con las diferencias entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, entre la antigua y la nueva Alianza. Por eso se dice que, si en la primera visión se habla 144.000, era para hablar del pueblo de la Antigua Alianza, mientras que el “número incontable” representa al nuevo pueblo de Dios que ha ganado Cristo, el Cordero sacrificado, con su sangre. Los ángeles, los mensajeros de Dios, realizan sus planes del juicio y de salvación. Por eso, cuatro de ellos están en los cuatro puntos cardinales, dispuestos a desencadenar los vientos que destruyan el mal de la historia; pero de Oriente llega otro mensajero (donde nace el Sol: Dios), que trae la gran noticia, de que antes deben poner un señal en las puertas como sucedió a los israelitas en el momento de la Pascua de Egipto. Estamos, pues, ante una famosa liturgia Pascual, del día del Señor, en la que el autor nos ha querido situar al principio de su obra.

 En el texto se nos quiere hablar de mártires, pero también de todos aquellos que han pasado por la tribulación de la historia, se han lavado en el bautismo, en nombre de Jesucristo, en el misterio Pascual...y están ante el trono de Dios. Las palmas, en la antigüedad, son signo de los vencedores. Y, aunque pudiera centrarse en los que han sido martirizados y han vencido por el martirio, no se puede pensar que todos son mártires. Por eso, más bien se trata de una palma para alabar a Dios y a Cristo que son los auténticos vencedores de la historia. El tema que se propone es el de la salvación (aparece aquí y en Ap 12,10 y 19,1). Se insinúa algo de los Salmos 118,25, 3,9. El sentido es que Dios ha liberado a los hombres del poder del mal, representado en el Imperio, como Satanás y como la gran prostituta en las otras dos citas que hemos mencionado. La victoria, pues, de los hombres y de los mártires pertenece muy especialmente al Cordero, quien ha dado su vida precisamente para que sea vencido el poder de los hombres que engendra el odio y la muerte.

 Pero la “palma” se la lleva el himno que es una confesión de fe: la salvación se debe a Dios y al Cordero. La salvación, la liberación... no dependen de los hombres, sino que es una gracia de Dios que ellos han acogido y se han mantenido fieles a la fuerza salvífica del amor crucificado, de la Pascua. Por eso lo proclaman en la liturgia celeste. Y entonces, toda la asamblea celeste (ángeles, ancianos y vivientes), se prosternan ante Dios y lo adoran cantando: Amen… Bendición y gloria, sabiduría y acción de gracias, honor, poder y fortaleza a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amen (v. 12). Los que han muerto fieles a Dios y a Cristo, bien en el martirio, bien en su fidelidad a la fe cristiana centrada en el misterio Pascual, han pasado por la tribulación de la historia, donde reina el poder del mal. Pero ahora gozan de la fidelidad eterna, aunque hayan pasado por la muerte. Lavar sus vestiduras en la sangre del Cordero es una teología bautismal, también eucarística, inspirada en algunos textos del AT (Ex 19,10.14).

 La muerte y la resurrección de Cristo son el punto clave de la teología del bautismo y de la eucaristía. La imagen que se ha escogido para expresar la felicidad es que están ante el trono: y Dios los cobija en su tienda, la shekiná, la presencia de Dios, como Jn 1,14 había escogido para expresar el misterio de la encarnación. Ahora es cuando se cumple la profecía del Enmanuel verdaderamente, porque Dios estará con los resucitados para siempre. No tendrán más hambre, ni tendrán más sed: expresiones de debilidad, de necesidad; ni caerá sobre ellos el sol, como si estuvieran en el desierto, porque Dios mismo es la razón de su existencia. Y Cristo, el Cordero, será el que apaciente a su pueblo, será pastor siendo Cordero, para llevarlos a las fuentes de agua viva. Efectivamente, los vv. 15-17 son las imágenes escogidas por el autor del Ap para hablar de la vida futura, escatológica, de la victoria sobre la muerte según muchas expresiones que podemos encontrar en los textos del AT (v.g. Is 25, 8) y de la teología joánica (Jn 4,14; 7,38), que son las fuentes de la revelación.

 

IIª Lectura: Iª de Juan (3,1-3): La imagen de hijos de Dios

 Este texto es una teología sobre la vida cristiana que se representa bajo la imagen y la experiencia de “ser hijos de Dios”. Se trata de una alta teología como corresponde al círculo de las comunidades cristianas de Juan, tanto del evangelio como de las cartas. Y en este marco teológico deberíamos pensar que, precisamente el misterio de la santidad que hoy se celebra hace referencia directa a que lo más importante de la vida cristiana es ser, y no perder, la imagen de hijos de Dios.

 Si el título cristológico más coherente de la teología joánica, justamente, es lo que afecta a la filiación divina de Jesús, también para sus seguidores debe existir una posibilidad de vivir en el ámbito de las relaciones entre el Padre y el Hijo. Por ello se dice que seremos semejantes a Él. Muchos santos ,desconocidos para nosotros, lo son porque han sabido guardar sencillamente la imagen de hijos de Dios en sus vidas. Por eso, la expresión “veremos a Dios tal cual es” viene a ser una de las afirmaciones más teológicas. El misterio de Dios se hará luz y “hijos de Dios” no tendremos miedo de contemplar el “rostro” de Dios, la intimidad de Dios, la misericordia de Dios. Para eso se nos ha creado y para eso hemos nacido. ¡Vivamos con esperanza!

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 01-11-2026 SAN MATEO 5, 1-12a XXXI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

                      Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de esta fiesta es ya proverbial; se trata de las bienaventuranzas de Mateo, cuyo texto, además, tiene la solemnidad de una proclamación, sobre un monte (de ahí el Sermón de la Montaña en que está contextualizado), y para toda la multitud, como sería la multitud incontable del texto de Apocalipsis ( primera lectura). Es la carta magna del discipulado, de la vida cristiana, del seguimiento de Jesús, de la salvación futura. Las bienaventuranzas son creativas, no cuantitativas. Son los puntos más determinantes con los cuales Jesús ha pretendido una nueva humanidad, un nuevo pueblo. No se trata de proponer algo exótico, mágico o taumatúrgico, sino algo bien humano. No obstante, es verdad que se plantea un auténtico esfuerzo por conquistar la gloria, la libertad y la paz. Se propone la pobreza que libera el corazón de muchas ataduras, la misericordia que introduce en las relaciones humanas la benevolencia y el perdón, la limpieza de corazón para juzgar y ser juzgados, la lucha por la justicia, porque Dios es justo. Se proclaman bienaventurados por haber elegido lo que el mundo no elige, simplemente porque odia; por haberse decidido por el sentido mejor de la vida. Se trata de una posibilidad de santidad que se debe vivir ya desde ahora, aquí en nuestra historia; no queda para después de que todo haya acabado.

 Se ha insistido mucho en los aspectos literarios y exegéticos de las bienaventuranzas de Mateo (5,1-12) y de Lucas (6,20-22) sobre el tenor original, es decir, aquellas que están más cerca de las palabras de Jesús. Sin duda, todo tiene su sentido, pero quedan muchas preguntas sobre la mesa, porque se permiten diferentes interpretaciones. El texto original que se tomó del texto de Q (sea simplemente Documento o Evangelio como algunos defienden hoy) podría estar bien representado en Lucas, pero no es algo absoluto. Sabemos que las bienaventuranzas tienen un ámbito muy coherente en la literatura sapiencial, la que enseña a vivir, a comportarse, a elegir lo que da o no da sentido a la vida. La propuesta de Jesús, por lo tanto, no está lejos de este contexto sapiencial: con las bienaventuranzas Jesús quiere proclamar el Reino de Dios y quiere enseñar a vivir en ese Reino al que dedica su vida. Son expresiones que nos muestran a un Jesús “profeta escatológico” (no necesariamente apocalíptico), que quería anunciar lo que debería cambiar esta historia.

 Algunos especialistas han hecho una traducción sobre las bienaventuranzas en las que siempre es determinante el verbo “elegir”. Considero que puede ser discutible, pero es esclarecedor. Eso significa que proclamar bienaventurado (makários) a alguien no es porque sí, por su cara bonita, porque es un desgraciado o porque es o ha nacido en esta o aquella situación. En las bienaventuranzas, por su tono sapiencial, son muy importante las opciones: elegir ser pobre y no rico en este mundo; elegir la justicia y no otra cosa; elegir la paz. Aquí están representados los valores del reino, los valores de la vida ante Dios. Esto, independientemente de las bienaventuranzas auténticas de Jesús o las añadidas por la tradición catequética de la comunidad de Mateo. Es verdad que el término “elegir” no está en el texto, pero lo implica necesariamente. ¿Por qué? Porque no se trata de una proclamación sin contar con la voluntad soberana del hombre que vive y hace la historia.

 Un factor muy importante de lectura e interpretación sería hacer el intento de traducir a un lenguaje de hoy el texto de las bienaventuranzas; teniendo en cuenta ese sentido sapiencial del que hemos hablado y esa “opción” o “elección” que hemos planteado como necesaria. Debemos conservar las palabras del evangelio, de Mateo o de Lucas, si es posible en su tenor y en su sentido original. Pero hoy debemos enriquecer nuestra comprensión de las mismas con el “espíritu” que emana de ellas. Es como cuando hemos vivido y atravesado un puente romano durante todo la vida, pero ahora, sin destruir ese puente, porque la ciudad ha crecido, hacemos uno nuevo, con tecnología punta. Subsisten los dos, pero quizás por el romano no pueden pasar todos los vehículos pesados de hoy. Los limpios de corazón, por ejemplo, son dichosos porque están abiertos a los demás y los valoran como hijos de Dios. Es decir, seamos creativos y proféticos al interpretar las bienaventuranzas del Reino.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

30/10/26

EVANGELIO SABADO 31-10-2026 SAN LUCAS 14, 7-11 XXX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 


 




Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros
puestos, les decía una parábola:
«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga:
«Cédele el puesto a este”.
Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga:
“Amigo, sube más arriba”.
Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».

                      Palabra del señor

REFLEXION

Como todos nosotros, Jesús experimentó la tentación de escoger el primer puesto. Lo cuentan los relatos de sus tentaciones. Pero venció la tentación: huyo cuando la multitud quiso proclamarlo rey. Más aún: Se vació de sí mismo, tomando la forma de esclavo, dice san Pablo. Lo hizo por amor, para estar más cerca de todos y cada uno de nosotros. Y por eso fue exaltado. En Primer lugar, exaltado por el Padre, que lo sentó a su derecha por encima de todo poder y de toda criatura. Pero también ante toda la humanidad. ¿Qué personaje histórico tiene tantos seguidores como Jesús, veinte siglos después de su muerte?

Como nos dice hoy Jesús, el reino de Dios tiene unos criterios de grandeza completamente distintos a los del mundo. Todo el que se enaltece será humillado y todo el que se humilla será enaltecido. En el reino de Dios, los dos criterios de auténtica grandeza son el servicio y el amor. El servicio y el amor no se ponen en el primer puesto, sino en el último. Pero ¿qué duda cabe de que son lo más grande que hay en la vida de Dios y de los seres humanos?

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)


29/10/26

EVANGELIO VIERNES 30-10-2026 SAN LUCAS 14, 1-6 XXX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y fariseos:
«¿Es lícito curar los sábados, o no?». Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo:
«¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en seguida, aunque en día de sábado? ».
Y no pudieron replicar a esto.

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

El Evangelio nos coloca ante otra manera de mirar. Jesús está comiendo en casa de uno de los principales fariseos y san Lucas señala un detalle significativo: «Ellos lo estaban espiando». También ellos miran, pero su mirada es completamente distinta. No miran para descubrir el bien, sino para encontrar un error.

Y aparece delante de Jesús un hombre enfermo. Entonces Jesús pregunta: «¿Es lícito curar los sábados o no?». Ellos callan.

La pregunta parece referirse al sábado, pero en realidad va mucho más lejos. Jesús está preguntando qué ocupa el centro de nuestra vida: la norma o la persona; el cumplimiento o la misericordia; aquello que siempre hemos hecho o la necesidad concreta de quien tenemos delante.

Jesús no desprecia la Ley. Lo que rechaza es una interpretación de la Ley que impida hacer el bien. Por eso toma al enfermo, lo cura y lo despide.

Hay situaciones en las que nosotros también podemos tener perfectamente claras las normas y, sin embargo, no saber qué necesita la persona que tenemos al lado. Podemos cumplir horarios, organizar nuestras casas, mantener nuestras costumbres y hacer correctamente nuestras tareas y, al mismo tiempo, pasar junto a alguien que necesita ser escuchado, acompañado o simplemente tratado con un poco más de delicadeza.

A veces esperamos una ocasión extraordinaria para vivir la caridad cuando la mayor parte de la caridad se juega en cosas pequeñas: en cómo respondemos, cómo escuchamos, cómo hablamos de alguien cuando no está presente, cómo acogemos sus limitaciones, cómo interpretamos sus errores. 

Sor Gemma Morató i Sendra

Sor Gemma Morató i Sendra
Dominica de la Presentación

Soy Dominica de la Presentación, de Barcelona, y me dedico especialmente a la comunicación, la educación y el acompañamiento a la vida religiosa a través de charlas, talleres y ejercicios espirituales. Doctora en Humanidades, teóloga y periodista, he destinado gran parte de mi vida a la enseñanza universitaria, la reflexión teológica y la predicación. Mi trayectoria combina una amplia experiencia en comunicación, docencia e investigación, siempre desde una mirada abierta, humanista y crítica. Imparto asignaturas de comunicación, moral, pastoral y vida religiosa en distintas universidades. También coordino y dirijo proyectos pastorales de diferente índole, como el Proyecto María, Reina de la Paz en Barcelona, y desarrollo la presencia digital de mi Congregación a nivel internacional.