15/4/26

EVANGELIO JUEVES 16-04-2026 SAN JUAN 3, 31-36 SEGUNDA SEMANA DE PASCUA

 





El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.

El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

                          Es palabra del Señor

REFLEXION

«El que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra» pero nosotros, al haber sido insertado en Cristo, hemos sido hechos criaturas nuevas, y estamos llamados a hablar con nuestra existencia del Cielo: ¡hemos resucitado con Cristo! Nuestras vidas deben hablar de Cielo.

«De lo que ha visto y oído da testimonio». No nos lo han contado, no es un discurso aprendido que debamos repetir. Nos urge dar testimonio de aquellas maravillas que hemos visto a Dios hacer en nuestras vidas. Creemos en el Hijo y, por tanto, poseemos la Vida Eterna y, al mismo tiempo, somos testimonio para el mundo.

Hemos sido enviados a hablar las palabras de Dios, somos una Palabra de Dios para nuestra generación y tampoco a nosotros nos ha dado Dios el Espíritu con medida. ¡No seamos nosotros quienes acotemos al Espíritu!

En plena celebración de la Pascua, se nos invita, una vez más, a vivir como hijos resucitados. La experiencia Pascual tiene consecuencias directas y concretas en cada uno de nosotros. No es un recuerdo de algo que en nada afecta a nuestras vidas, sino que, verdaderamente, lo cambia todo, nos cambia del todo: hemos pasado de la muerte a la vida. ¿Se nota?

Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P.

Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P.
Monasterio de Santo Domingo (Caleruega)

Soy misionera por naturaleza y contemplativa por vocación. Nací en Lima (Perú) ya que mis padres y hermanos habían sido enviados como familia en misión, y crecí en Madrid, donde dejé los estudios de Matemáticas para seguir mi llamada a la vida monástica. Conjugo contemplación y predicación a través de la escritura, con libros como Domingo de Guzmán. Entre el silencio y la Palabra (2021) y ¡Yo quiero! Pasión de Catalina de Siena (2025). Desde el silencio y el ritmo del monasterio intento traducir al lenguaje y circunstancias de nuestro mundo actual la riqueza de la espiritualidad cristiana y dominicana que me rodea.

14/4/26

EVANGELIO MIERCOLES 15-04-2026 SAN JUAN 16-21 SEGUNDA SEMANA DE PASCUA

 





Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.

En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

                     Es palabra del Señor

REFLEXION

Nos sostienen cuatro palabras que el Evangelista subraya como raíz de toda la historia de la Salvación: Dios amó al mundo. Dios ama la humanidad de tal modo que llegó a entregar a su hijo único.

Quien acepta que Dios llega hasta nosotros en Jesús, éste ya pasó por la muerte y ya tiene vida eterna. La imagen de Dios que aflora de estos versículos es la de un padre lleno de ternura y no la de un juez severo.

Quien cree en Jesús y lo acoge y lo acepta como revelación de Dios no es juzgado, pues ya ha sido aceptado por Dios. Y quien no cree en Jesús, ya ha sido juzgado. Se excluye a sí mismo. Y repite lo que ya ha dicho en el prólogo: muchos no quieren aceptar a Jesús, porque la luz revela la maldad que en ellas existe.

En su libertad el hombre decide entre tiniebla o luz, entre muerte o resurrección. Los hijos de la luz son siempre incómodos porque denuncian a los hijos de la oscuridad sus obras de injusticia.

Ayer como hoy, como lo será siempre, los seguidores del Resucitado nadaran contracorriente porque vivir en la luz nunca está de moda, resplandecer con destellos divinos es inaceptable a los focos humanos. Esa será la historia de quienes asumiendo su condición de cristianos quieren vivir con intensidad su esencia de gente resucitada.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

13/4/26

EVANGELIO MARTES 14-04-2026 SAN JUAN 7b-15 SEGUNDA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
«Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu».

Nicodemo le preguntó:
«¿Cómo puede suceder eso?».

Le contestó Jesús:
«¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes? En verdad, en verdad te digo: hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. Si os hablo de las cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna».

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús nos dice, a través de Nicodemo, que tenemos que nacer de nuevo: Ciertamente parece complicado, pero si distinguimos el nacimiento carnal del nacimiento espiritual, empezaremos a entender lo que Jesús nos quiere decir. Desde luego no nos dice que tengamos que volver al seno materno, para nacer de nuevo físicamente, sino nacer del Espíritu. En verdad nos cuesta entenderlo porque “hablamos de lo que sabemos y testificamos de lo que hemos visto”. Y eso no lo hemos experimentado

Nos toca “nacer del Espíritu” y como en su momento, Nicodemo, nos preguntamos cómo puede ser eso y las palabras de Jesús no nos ayudan demasiado: Cuando Jesús nos habla de las cosas de la tierra parece que nos cuesta creerlo y, si nos habla de las celestiales, la oscuridad es total. Solamente con un ejercicio de fe absoluta, podemos fiarnos de las palabras de Jesús y tratar de entender lo que nos dice. Es claro que nadie ha subido al cielo y bajado después, salvo el mismo Jesús. Los humanos estamos en una oscuridad total. Puede que estudiemos muchas teologías, que hablemos largo y tendido de los misterios de Dios, pero no dejarán de ser palabras, puras teorías sin apoyo empírico. Seguramente terminaremos diciendo, como Santo Tomás, que “todo lo que hemos pensado sobre Dios, es pura paja”, porque la realidad de Dios queda fuera de las posibilidades de nuestras pobres mentes.

Termina Jesús dándonos un pre-anuncio de su muerte: el Hijo del Hombre tiene que ser elevado, como hizo Moisés con la serpiente de bronce, para que, si nuestra fe sabe mirarle y verle, podamos aspirar a la vida eterna.

Ese es nuestro sentido, nuestra orientación vital: la fe es nuestra única luz; solo mediante ella podremos decir con convicción: “Señor, yo creo que tu eres el Hijo de Dios y solo tú puedes dármelo a conocer y salvarme”, “porque la santidad es el adorno de tu casa”.

D. Félix García Sevillano O.P.

D. Félix García Sevillano O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)

Nací en 1946 y estudié en el Colegio Arzobispal “García Morente” de Madrid. Estuve en el Ejército y tengo estudios en Geografía en Historia y en derecho y psicología. Me he casado y tengo 4 hijos. Entro en relación con la Orden Dominica hacia 1990, colaborando en la creación del albergue para transeúntes y de la Fraternidad Seglar al abrigo del Monasterio de Monjas Contemplativas de Nuestra Señora de Valdeflores, en Viveiro. Colaboro en la edición de la hoja dominical que sale cada semana y apoyo a varios párrocos de la diócesis en charlas, celebraciones y otras actividades.

12/4/26

EVANGELIO LUNES 13-04-2026 SAN JUAN 3, 1-8 SEGUNDA SEMANA DE PASCUA

 





Había un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
«Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él».

Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».

Nicodemo le pregunta:
«¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».

Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».

                  Es palabra del Señor

REFLEXION

Con el diálogo de Jesús y Nicodemo, la liturgia invita a profundizar en la novedad pascual del Bautismo cristiano. Y la figura de Nicodemo (presentado tres veces en el evangelio de Juan, como recorriendo un camino discipular: Jn 3,1-12; 7,45-52; 19,38-42) actúa de testimonio pedagógico.

Él, un fariseo, maestro de Israel, parece representar a algunos de su grupo que, lejos de sentirse amenazados con la predicación de Jesús, se sienten llamados y atraídos. Así pues, al peregrinar en la noche hasta encontrar a Jesús, Nicodemo refleja, por una parte, una insatisfacción con su modo de vivir la relación con Dios y lo religioso y, por otra ,una sed, una búsqueda de novedad y hasta una intuición de que en Jesús puede residir esa respuesta anhelada: «los signos que tú realizas…» solo pueden venir de Dios…

Como al joven rico invitado al seguimiento, Jesús invita a Nicodemo a un nuevo nacimiento. Como diciéndole que no se trata solo de “saber sobre Él” sino de “vivir de Él”, se trata de otro modo de vivir, por eso es necesario otro nacimiento.

Cuando Nicodemo pide más explicaciones, Jesús le nombra al Espíritu… confirmando que este nuevo nacimiento no es algo que el interesado realice por sí mismo sino que es algo que se realiza en él. En realidad, nacer es un verbo que esconde su pasividad, pues, propiamente, “somos nacidos”: debemos nuestro nacimiento a nuestra madre, que realiza el trabajo del parto y nos hace nacer.

Y este nuevo nacimiento se lo debemos al Espíritu Santo, que nos va disponiendo a otro modo de vida, un modo de vivir en la libertad que Dios soñó originalmente para nosotros.

¿Cómo nos podremos disponer para que el Espíritu Santo “nos nazca” de lo alto, siempre de nuevo, siempre más?

La figura de Nicodemo nos puede orientar mediante las siguientes interrogantes: ¿cómo reconocer las insatisfacciones, las búsquedas, las intuiciones que nos ponen en camino, aunque sea un poco a tientas? ¿Qué signos reconocemos a nuestro alrededor que indican que Dios está allí, aunque se encuentren en ámbitos novedosos? ¿Qué pasos dar, aún en la noche, para encontrarnos con ese Jesús que nos desafía siempre a un nuevo nacimiento?

Sin duda que los discípulos, al encontrarse con el Resucitado, nacieron de nuevo…por eso fueron transformados y comenzaron a transformar el mundo en Reino de Dios… ¿Nos animamos a seguir su ejemplo?

Fray Germán Pravia O.P.

Fray Germán Pravia O.P.
Real Convento de Predicadores (Valencia)

Nací en Montevideo en 1968 y fui ordenado sacerdote en Argentina en 1993, tras una etapa misionera en barrios populares de la periferia de Buenos Aires. Desde 2011 viví en Paraguay, y conocí a los dominicos en el trabajo pastoral de sus barrios inundables, ingresando en la Orden de Predicadores en 2018. Tras el noviciado me licencié en Teología Espiritual en Comillas y me doctoré en Teología en San Esteban de Salamanca. Por cuatro años residí en la comunidad de Montevideo, combinando la docencia académica con la pastoral parroquial y el acompañamiento espiritual. Actualmente resido en el Real Convento de Predicadores de Valencia, como Maestro de Estudiantes. Me apasionan la música, la lectura y el servicio desde el acompañamiento personal.

11/4/26

DOMINGO 12-04-2026 : SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA

 





En los relatos evangélicos de reconocimiento del Resucitado, los discípulos nos cuentan cómo han tenido encuentros personales o comunitarios con Jesús llenos de vida; cómo Jesús que había quedado oculto por las garras de la muerte les da una nueva oportunidad, se vuelve a encontrar con ellos vivo. Era el mismo, pero no lo mismo.

Aquél que les había llamado, les había invitado a seguirle, les había propuesto el proyecto de su reino, y ellos habían abandonado tras el escándalo de la cruz. Les vuelve a ofrecer salvación, liberación, renovación. Lo decisivo es que recuerdan las palabras de Jesús, sus actitudes en las largas caminatas de Galilea, como PALABRAS, HECHOS DEL QUE ESTÁ VIVO Y LES SIGUE HABLANDO CON LA FUERZA DEL ESPÍRITU.

La Resurrección da a la vida de Jesús una actualidad permanente, actual: sigue perdonando, llamando a seguirle; acogiendo a los pobres.

Los discípulos se sienten regenerados: vivían orando, compartiendo, en una fraternidad increíble y una unidad que les llevaba a hacer signos y prodigios en nombre del Resucitado. Superando los miedos a abrirse a la vida, volvieron a Galilea, precedidos por Él, con Él en el centro, con una fe más plena para su vida y misión evangelizadora.

Volver a Jerusalén era lo más fácil, era volver a lo institucional, lo reglado, al cumplimiento. Recomenzar en Galilea es anunciar la posibilidad de un mundo más humano, compasivo, misericordioso y solidario.

Es seguir confiando en el valor del servicio, del testimonio de la verdad; es tener verdadera pasión por los crucificados de nuestro mundo; es asumir el fracaso de la cruz como camino de vida y felicidad.

Fr. Pedro Juan Alonso O.P.

Fr. Pedro Juan Alonso O.P.
Convento de San Pedro Mártir (Madrid)

LECTURAS DOMINGO 12-04-2026 SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA

 

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 42-47

Los hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.

Todo el mundo estaba impresionado, y los apóstoles hacían muchos prodigios y signos. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.

Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios y eran bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando.

                       Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 117, 2-4. 13-15. 22-24 R/. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia. R/.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día que hizo el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 3-9

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.

Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un Poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe: la salvación de vuestras almas.

                 Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Hch 2,42-47 Compartir los bienes, compartir la vida

 El texto de Hechos 2,42-47 es uno de los famosos sumarios, una síntesis, de la vida de la comunidad que el autor de los Hechos, Lucas, ofrece de vez en cuando en los primeros capítulos de su narración (ver también Hch 4,32-37;5,12-16), para dar cuenta de la vida de la comunidad y para proponer a los suyos un ideal que debe ser el modelo de la Iglesia.

 ¿Vivió así la comunidad primitiva? Sin duda que sí, pero sin necesidad de llegar a pensar que todo era perfecto y no había problema alguno. Los había y grandes. Es posible que en el "compartir", las cosas estuvieran más claras que en otros aspectos ideológicos que poco a poco van a ir surgiendo. Los «helenistas» (Hch 6,1-6), no obstante, se quejaban de que sus pobres y viudas estaban más desasistidos.

 Este texto de las cuatro perseverancias es especialmente significativo después del acontecimiento de Pentecotés y del discurso de Pedro. Es una consecuencia casi inmediata para definir la praxis cultual y religiosa de la comunidad que nace en Pentecostés. Las cuatro "perseverancias" que Lucas propone (êsan dè proskarteroûntes=eran perseverantes): aceptar la enseñanza de los apóstoles, en la koinônía, en la fracción del pan y en la oración, son todo un itinerario. Tiene varias interpretaciones, pero está claro, en principio, que la enseñanza de los apóstoles es la predicación, que mueve al grupo a la "comunión", a la "eucaristía" y a la "oración".

 Lucas en este texto ha tratado de enlazar acciones que son propias de la comunidad cristiana (las cuatro perseverancias primeras) con otras actitudes religiosas y piadosas del judaísmo, como es su asistencia al Templo (v. 47), que contrasta con el "repartir el pan por las casas". En este caso se puede pensar en las comidas fraternas para los pobres que podían terminar con la "fracción del pan" o eucaristía.

 Si debiéramos subrayar alguna cosa especial sería la afirmación de que no había pobres entre ellos. Es la consecuencia de la koinonía (comunión), que no es solamente algo espiritual, sino también social y práctico. O, en todo caso, es una consecuencia de la koinonía espiritual. Este ideal lucano es una expresión de lo que significa y es una iglesia de comunión. No podemos afirmar que Lucas esté pensando en una igualdad económica; no es ese el planteamiento. Sí podemos hablar, con pleno derecho, de solidaridad como consecuencia de la comunión y la renuncia a los bienes de algunos en favor de los pobres.

 

IIª Lectura (1Pe 1,3-9) Sin haberle visto le amáis

 La primera carta de Pedro es un escrito a los que viven en la "dispersión" y, sin duda, en la "persecución". No es necesario detenernos en su "autor", que no es necesariamente el Apóstol Pedro. Es claro que esa es la situación que viven los cristianos a los que se dirige este escrito

 En un tono solemne comienza el texto que hoy sirve de IIª Lectura que proclama, ante todo, la resurrección de Jesús. Y es esa resurrección la que fundamenta la "esperanza" cristiana. No puede ser de otra forma, ya que es la resurrección el acontecimiento que hace posible vencer a la muerte y vencer toda dificultad en la vida y en la persecución de los que han aceptado a Cristo.

 Por eso, la llamada a la fe, que es una confianza en el "poder" de Dios, determina lo que se nos dice en los vv. 8-9. Y de esta manera, pues, se ha pretendido enlazar con la enseñanza final del evangelio de hoy sobre Tomás y la bienaventuranza de "creer sin ver".

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 12-04-2026 SAN JUAN 20, 19-31 SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA

 





Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:
«Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

 El texto es muy sencillo, tiene 2 partes (vv. 19-23 y vv. 26-27) unidas por la explicación de los vv. 24-25 sobre la ausencia de Tomás. Las dos partes inician con la misma indicación sobre los discípulos reunidos y en ambas Jesús se presenta con el saludo de la paz (vv. 19.26). Las apariciones, pues, son un encuentro nuevo de Jesús resucitado que no podemos entender como una vuelta a esta vida. Los signos de las puertas cerradas por miedo a los judíos y cómo Jesús las atraviesa, "dan que pensar", como dice Ricoeur, en todo un mundo de oposición entre Jesús y los suyos, entre la religión judía y la nueva religión de la vida por parte de Dios.

 El "soplo" sobre los discípulos recuerda acciones bíblicas que nos hablan de la nueva creación, de la vida nueva, por medio del Espíritu. Se ha pensado en Gn 2,7 o en Ez 37. El espíritu del Señor Resucitado inicia un mundo nuevo, y con el envío de los discípulos a la misión se inaugura un nuevo Israel que cree en Cristo y testimonia la verdad de la resurrección. El Israel viejo, al que temen los discípulos, está fuera de donde se reúnen los discípulos (si bien éstos tienen las puertas cerradas). Será el Espíritu del resucitado el que rompa esas barreras y abra esas puertas para la misión. En Juan, "Pentecostés" es una consecuencia inmediata de la resurrección del Señor. Esto, teológicamente, es coherente y determinante.

 La figura de Tomás es solamente una actitud de "antiresurrección"; nos quiere presentar las dificultades a que nuestra fe está expuesta. Tomás, uno de los Doce, debe enfrentarse con el misterio de la resurrección de Jesús desde sus seguridades humanas y desde su soledad, porque no estaba con los discípulos en aquel momento en que Jesús, después de la resurrección, se les hizo presente, para mostrarse como el Viviente. Este es un dato que no es nada secundario a la hora de poder comprender el sentido de lo que se nos quiere poner de manifiesto en esta escena: la fe, vivida desde el personalismo, está expuesta a mayores dificultades. Desde ahí no hay camino alguno para ver que Dios resucita y salva.

 Tomás no se fía de la palabra de sus hermanos; quiere creer desde él mismo, desde sus posibilidades, desde su misma debilidad. En definitiva, se está exponiendo a un camino arduo. Pero Dios no va a fallar ahora tampoco; Jesucristo, el resucitado, va a «mostrarse» (es una forma de hablar que encierra mucha simbología; concretamente podemos hablar de la simbología del "encuentro") como Tomás quiere, como muchos queremos que Dios se nos muestre. Pero así no se "encontrará" con el Señor. Esa no es forma de "ver" nada, ni entender nada, ni creer nada.

 Tomás, pues, debe comenzar de nuevo: no podrá tocar con sus manos la heridas de las manos del Resucitado, de sus pies y de su costado, porque éste, no es una «imagen», sino la realidad pura de quien tiene la vida verdadera. Y es ante esa experiencia de una vida distinta, pero verdadera, cuando Tomás se siente llamado a creer como sus hermanos, como todos los hombres. Diciendo «Señor mío y Dios mío», es aceptar que la fe deja de ser puro personalismo para ser comunión que se enraíce en la confianza comunitaria, y experimentar que el Dios de Jesús es un Dios de vida y no de muerte.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO SABADO 11-04-2026 SAN MARCOS 16, 9-15 SEMANA DE LA OCTAVA DE PASCUA

 





Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.

Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.

Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo.

También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.

Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.

Y les dijo:
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

                     Es palabra del Señor

REFLEXION

En El Evangelio vemos siempre  a Jesús rompiendo moldes. El primer día de la semana se aparece resucitado a María Magdalena. Una mujer que había sido pecadora. Es ella la encargada de anunciar su resurrección a los Apóstoles. Es la primera en tener experiencia del Resucitado. Pero ¿cómo iban a creer el testimonio de una mujer? Ni siquiera creyeron a los que iban de camino.

Jesús les echa en cara a los discípulos su dureza de corazón e incredulidad. Hace falta que Él mismo en persona se siente a la mesa con ellos y que les envíe al mundo entero para anunciar el Evangelio, para que crean.

En la Eucaristía seguimos experimentando a Jesús resucitado

También nosotros somos llamados a creer en Jesucristo Resucitado. Su resurrección es el centro de nuestra fe. Por eso es necesario experimentar a Jesús, que nos pone en pie, que nos cura de todas nuestras dolencias, que nos invita a ponernos en camino y nos envía a anunciar la Buena Noticia desde el testimonio de nuestra experiencia personal.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Gaditano de nacimiento, entré en contacto con la Orden de Predicadores en el Convento de Santo Domingo de Cádiz. Tomé el hábito a los 17 años en Almagro (Ciudad Real). Ordenado en 1982 estudié Catequética y trabajando en nuestra Parroquia Santa Catalina de Siena de Madrid. Durante 15 años viví en el Convento de San Jacinto de Triana (Sevilla) ejerciendo como Párroco. Después de un año en Irlanda, en la Comunidad Juana de Aza de Wicklow Town, vinculada al MJD, pasé 22 años en Granada, siendo director del Colegio Mayor Universitario Santa Cruz La Real, integrado en la Universidad de Granada. Actualmente formo parte de la Comunidad del Convento Santo Tomás de Aquino de Sevilla. Disfruto sobre todo junto al mar y me gusta mucho viajar en buena compañía. Valoro bastante la amistad y disfruto intentando dar a conocer a Jesucristo mediante la predicación del Evangelio.

9/4/26

EVANGELIO VIERNES 10-04-2026 SAN JUAN 21, 1-14 SEMANA OCTAVA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:

Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.

Simón Pedro les dice:
«Me voy a pescar».

Ellos contestan:
«Vamos también nosotros contigo».

Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

Jesús les dice:
«Muchachos, ¿tenéis pescado?».

Ellos contestaron:
«No».

Él les dice:
«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».

La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro:
«Es el Señor».

Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
Jesús les dice:
«Traed de los peces que acabáis de coger».

Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
«Vamos, almorzad».

Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús se hace presente a sus discípulos en el trabajo, en la vida corriente de todos los días. Ellos no lo reconocen, como nosotras tantas veces.

Cuando Jesús les pregunta por la pesca, reconocen claramente que no tienen nada, reconocen el fracaso de aquella noche de pesca.

Creo que son dos ideas muy importantes para nosotros: reconocerle en las acciones concretas de cada día y aceptar nuestras carencias y limitaciones.

Jesús no echa la red, encomienda esa tarea a sus seguidores y seguidoras, con alguna indicación. Quiere que sean sus discípulos los que echen una red grande. El hace eficaz el trabajo, con nuestra colaboración.

Pero no siempre nuestra forma de trabajar, nuestra actitud, nuestro interés, se orientan por la palabra de Jesús. Con frecuencia hacemos como Pedro: decidir el solo que se van a pescar.

El fruto de nuestro trabajo depende de nuestra escucha de la palabra de Jesús y de la puesta en práctica de eso que nos dice.

"Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis"

El evangelio termina con una comida compartida. Jesús Resucitado prepara la mesa compartiendo con la comunidad el pan y los peces.

Jesús Resucitado sigue actuando hoy también. Siempre nos prepara una mesa, siempre estamos todos invitados, sin distinción de ningún tipo, para recobrar fuerzas después del trabajo, donde podamos compartir alegrías, y la esperanza de construir un mundo más humano.

Ojalá sepamos invitar a comer, sin excluir a nadie de nuestra mesa y tengamos siempre “pan y peces asados” para regalar y compartir.  Como Jesús.

Creo que el Evangelio nos ha hablado hoy de la vida de la comunidad. Y presenta una alternancia entre “dentro y fuera”; entre vida en común y actividad misionera. La presencia de Jesús es imprescindible tanto en la una como en la otra. La misión sin Él está destinada al fracaso.

Hna. Mari Cruz Hoyos

Hna. Mari Cruz Hoyos
Dominica de la Anunciata

Nací en Torrelavega (Cantabria) y estudié en Las Hijas de la Caridad. Fui a la Universidad de Oviedo a estudiar Químicas y allí conocí a las Dominicas de la Anunciata. Ingresé en la Congregación y después de los estudios de formación y de teología en Madrid y tras terminar la carrera, vine a vivir a Renteria- Galtzaraborda, a un barrio obrero, con otras hermanas, donde sigo. He dado clases en el colegio de la Anunciata de Pasajes compaginándolo con la vida y misión de la comunidad de la Parroquia de Galtzaraborda. Al principio trabajé con jóvenes, y siempre en Caritas en Acogida a emigrantes y Acompañamiento a personas presas. Disfruto con el mar, el monte y las personas. Soy muy feliz y he aprendido del Evangelio y de las personas con las que he convivido, lo que soy se lo debo a todos.