10/6/26

EVANGELIO JUEVES 11-06-2026 SAN MATEO 5, 20-26 DECIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

En el Evangelio de este día, el Señor nos invita a elegir el amor siempre, por encima de todas las cosas. Más allá del impulso de nuestras pasiones, de la ira, la agresividad, los juicios, los rencores y los deseos de venganza, que se imponga nuestra libertad: somos cristianos, somos hijos de Dios, trabajamos por la paz, permanecemos en el amor y vencemos al mal a fuerza de bien. Queremos complacer a nuestro Padre, y lo que él desea ardientemente es ver a sus hijos unidos; allí manda la bendición, la vida eterna (Cf. Sal 133, 1).

El Señor nos ha colmado a cada uno de nosotros con su misericordia y ahora nos pide que demos gratis lo que hemos recibido gratis. Si no estamos dispuestos a hacer esto, a tener compasión de nuestro hermano como Dios la tuvo de nosotros, ¿cómo osaremos presentarnos ante él con ofrendas para pedirle perdón, reconciliación y comunión, pretendiendo alabarle y agradecerle como si fuéramos personas que cumplen su voluntad?

“Tienes razón, Maestro… amar al prójimo vale más que todos los holocaustos y sacrificios”, le dijo un escriba a Jesús en cierta ocasión, y él le respondió: “No estás lejos del Reino de Dios” (cf. Mc 12, 32-34). Esto es lo que nos acerca a Dios, a su corazón; lo que nos introduce en la gloria.

Mientras vamos de camino en esta vida, muchos nos ponen pleito: son tantos los que reclaman nuestro amor, nuestra atención; los que mendigan una palabra de aliento, un trozo de pan, un poco de compañía, una mano amiga, una oración solidaria… Como san Bernabé, seamos dóciles al Espíritu Santo, que nos llena del amor de Dios, y sigamos el camino de Jesús, perdonando y haciendo el bien. Que brille en nosotros la justicia de los hijos de Dios y que, viéndolo, una multitud considerable se adhiera al Señor.

 Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas

Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas
Monasterio de Ntra. Sra de la Piedad (Palencia)

Somos monjas dominicas. Nuestra comunidad está formada por 15 hermanas de tres países diferentes: España, Brasil y Paraguay. Con edades comprendidas entre los 30 y 100 años. Nuestro monasterio, fundado hace 500 años, se ubica frente a la plaza donde se encontraba la casa en la que vivió Santo Domingo de Guzmán en Palencia y frente al Convento de frailes dominicos que fundó él mismo, en su último viaje a España. Estamos unidas a la Santa Predicación por la oración y la penitencia. Cuidamos con esmero de la liturgia, escrutamos con corazón ardiente las Escrituras y estudiamos diligentemente la Verdad Sagrada. Nuestras puertas están siempre abiertas para que la gente comparta nuestra oración y silencio.

9/6/26

EVANGELIO MIERCOLES 10-06-2026 SAN MATEO 5, 17-19 DECIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

Por medio de las bienaventuranzas el Señor, como buen maestro, quiere ayudarnos a dar plenitud en nosotros el sueño de Dios para esta realidad.

Jesús busca que podamos ser fieles al proyecto de Dios desde la perspectiva del Reino. Por eso nos impulsa a crecer y madurar en la fe. A no quedarnos en un mero cumplimiento sino a vivir en plenitud lo que creemos. A encarnar en nuestra humilde realidad cotidiana el amor de Dios.

Estamos llamados a ser libres para desarrollar nuestras potencialidades y capacidades poniéndolas al servicio de los demás alcanzando así la felicidad. Hoy no solo cuentan nuestras ideas y acciones sino sobre todo nuestras actitudes. Como dice la Escritura: « Este precepto que yo te mando hoy no excede tus fuerzas, ni es inalcanzable... El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que lo cumplas.» (Dt 30,11.14)

Jesús nos invita a vivir una fe para la vida. «Una fe que sea capaz de iluminar al mundo dándole sentido y asegurándole que es posible que el hombre deje de ser enemigo del hombre para convertirse en hermano, en alguien en quien se puede confiar, al que se le puede llamar en los momentos de apuro y en los de alegría porque siempre lo encontraremos dispuesto a escuchar, a comprender y a compartir. Es el Evangelio de hoy un auténtico reto para los cristianos. Pero, no lo olvidemos, estamos llamados a aceptar ese reto.» (A. M. CORTES)    

Fray Edgardo César Quintana O.P.

Fray Edgardo César Quintana O.P.
Casa del Stmo. Cristo de la Victoria (Vigo)

8/6/26

EVANGELIO MARTES 09-06-2026 SAN MATEO 5, 13-16 DECIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

La sal, la luz en el candelero, la ciudad en lo alto del monte son signos con lo que el Señor nos quiere explicar que la Fe necesariamente es testimonio de vida para que sea auténtica, que no basta aceptar unas verdades, cumplir unos mandamientos o asistir a unos cultos. La Fe es un Sí a un Dios que da sentido, alegría y esperanza, a un Dios que por Amor se hace hombre y es capaz de dar la Vida por nosotros…

Aceptar esta Fe en mi vida es lo que me impulsa a “ser sal”, es decir, a no conformarme con la mediocridad de una sociedad donde cada uno va a lo suyo, aunque en el fondo siempre están insatisfechos: son sosos por inercia.

Vivir esta Fe es lo que me anima a “ser luz” y que no me importe si con ello me ponen en un celemín o incluso se me vea en lo alto de un monte. Los primeros cristianos, según la carta a Diogneto, eran testimonios de amor y verdad entre los paganos, que se asombraban de sus actitudes y comportamientos. Como explica fray Bernardo Sastre: "Iluminar no es lo mismo que brillar. El cristiano luce, no se luce"

Ciertamente nada de esto es fácil y menos aún en la sociedad donde vivimos, pero al menos debe quedar en nosotros la humilde aspiración a intentarlo en la esperanza de que el Señor, como a la viuda de Sarepta, no va a dejar que se nos acabe el pan y el aceite.

PARA LA MEDITACIÓN

«Jesús nos urge a que seamos luz para la sociedad. El mismo que dijo: «Yo soy la luz», nos dice ahora «vosotros sois la luz del mundo». La luz de Cristo es la luz de la fe, la luz de la vida que nace con más fuerza justo en el momento de la muerte; la luz del amor que se hace pleno cuando es capaz de la renuncia total; la luz de la confianza, de la esperanza que se mantiene siempre viva; la luz de la bienaventuranza descubierta en la pobreza o en la persecución; la luz de Cristo y este crucificado. Pero una luz que se esconde no sirve para nada. El siguiente ejemplo que pone el Señor nos ayuda a entender cuál es nuestra misión: ser como una ciudad edificada sobre un monte, que siempre se ve, que es como punto de referencia y sirve de orientación para los que se encuentran medio perdidos en el camino. Eso mismo debemos ser los cristianos en medio de este mundo complicado y oscuro, deberíamos ser faros, casa acogedora para todos los que andan perdidos en busca de luz, de verdad, de amor.»

(José Manuel Lorca Planes, obispo de Cartagena)

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos “Amigos de Dios” (Bormujos, Sevilla)

Formo parte del laicado dominicano desde 2006 motivado por el estudio y devoción al Santo Rosario y el ejemplo de dos frailes. Soy doctor en Historia y en Artes y Humanidades (Teología) y tengo estudios teológicos como profesor de Religión que continúo. Mi actividad como predicador se centra en el estudio de la Historia de la Orden, la catequesis parroquial y la dirección de un programa semanal sobre el Evangelio en YouTube.

7/6/26

EVANGELIO LUNES 08-06-2026 SAN MATEO 5, 1-12 DECIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

El Evangelio de hoy no es un consejo piadoso ni una sugerencia opcional: «Este es mi mandamiento: que os améis» y no con un amor cualquier sino «como yo os he amado». Aquí está la medida del amor.

Pero el amor de Jesús no es un sentimiento superficial, sino un amor que se arrodilla, que toca las heridas, que perdona cuando duele y que permanece cuando otros se van- Es un amor que llega hasta el extremo, hasta dar la vida.

Jesús da un paso audaz: «Ya no os llamo siervos… os llamo amigos». La relación con Dios deja de ser la de quien obedece por miedo o por obligación, y se convierte en la de quien vive desde la confianza y la intimidad con Él, porque el amigo no cumple órdenes ni vive en la distancia sino que comparte el corazón y entra en la vida del otro.

Pero ojo: esta amistad no es cómoda ni decorativa, exige que vivamos plenamente y por eso Jesús dice: «vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando». Es decir: la amistad con Jesús nos compromete, nos implica y nos saca de la pasividad. Por eso, no basta con sentirnos cerca de Jesús; hay que vivir como Él.

Y así, esta es una frase deberíamos llevar en el corazón: «No me habéis elegido vosotros a mí; soy yo quien os he elegido». Nuestra fe no es iniciativa nuestra, es una llamada. Fuimos llamados a ir y a dar fruto y no un fruto cualquier, sino un fruto que permanezca y que es capaz de transformar vidas.

Así que nos podemos preguntar: ¿Nuestro amor deja huella o pasa sin tocar a nadie? ¿Nuestra fe genera vida o se queda solo en las palabras?

Y Jesús lo resume todo al final: «Amaos los unos a los otros». Porque al final, lo único que permanecerá no serán nuestras obras brillantes ni nuestros discursos, sino el amor concreto que hayamos vivido y es ese amor el que nos salva.

La fe auténtica une discernimiento y amor: escuchar el Espíritu y amar con la medida del amor de Jesús, sin cargar a los demás con pesos innecesarios.

 Preguntémonos: ¿Nuestra manera de vivir la fe alivia la vida de los demás o la complica?

Fr. Jose Manuel Silva

Fr. Jose Manuel Silva
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Nací en Perosinho, un pueblo de Vila Nova de Gaia, en Portugal, en 1992. Tomé hábito en Sevilla, en 2014. Terminada la licencia en Teología (Universidad Catolica Portuguesa - Lisboa), fui destinado al Convento de Cristo-Rei, en Oporto en 2019. Colaboré, como Promotor, en vários proyectos de la Pastoral Vocacional, Juvenil y Universitaria. En 2026, fui destinado al Convento de San Pablo y San Gregorio de Valladolid.

6/6/26

DOMINGO 07-06-2026 SOLEMNIDAD DE CORPUS CRISTI

 





Todavía resuena en nuestro corazón y en nuestra memoria el eco de las palabras de la despedida que escuchábamos en la tarde/noche del Jueves Santo, pero percibidos ahora no desde la angustia y el miedo a la pasión y la muerte sino desde la alegría de la vida nueva del resucitado. Cada día, cada domingo hacemos memoria de Jesús en la celebración de la misa. Hoy, de manera especial, nuestra atención se centra en el misterio de la presencia real del Señor en el pan y el vino de la eucaristía. “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente”. 

No se trata tanto de explicar el sacramento sino de reavivar, desde la fe, nuestro asombro y adoración ante el misterio eucarístico.  “La presencia del verdadero cuerpo y sangre de Cristo, no se conoce por los sentidos, sino por la fe, que se apoya en la autoridad de Dios” nos recuerda santo Tomas. Recibirlo a Él bajo los signos sacramentales del pan y del vino dejan ocultas preciosas realidades que la razón no alcanza a entender, pero el corazón adhiere y celebra lo que recibe como don.

Para descubrir el verdadero significado de la celebración eucarística, Jesús nos invita a comer y beber su cuerpo y sangre. Comer es entrar en comunión con la persona del Señor vivo. Esta comunión, este acto de «comer», es realmente un encuentro entre dos personas, es un dejarse penetrar por la vida de Aquel que es el Señor; de Aquel que es mi Creador y Redentor. El objetivo de esta comunión es la asimilación de mi vida con la suya, mi transformación y configuración con quien es Amor vivo. Por ello, la comunión implica la adoración, la acción de gracias, pero fundamentalmente implica la voluntad de seguir a Cristo, dejándome transformar por Él. Misterio maravilloso de cristificación de nuestras vidas, de vaciamiento y plenitud de vida plena.

“¡Oh Sagrado banquete en que Cristo es nuestra comida..!”

Fray José Hernando O.P.

Fray José Hernando O.P.
Convento de San Juan de Letrán (La Habana, Cuba)

Nací en un pueblo cerca de Caleruega en 1952. Estudié con los dominicos en Villava (Pamplona) y terminé el bachillerato en la Virgen del Camino (León). Tras estudiar Filosofía y Teología, partí hacia República Dominicana el 7 de octubre de 1978. He sido vicario en dos ocasiones y ahora en el nuevo Vicariato Pedro de Córdoba en Cuba y República Dominicana. Estuve a cargo de la iglesia del convento de Santo Domingo y he sido parte del Centro de Estudios Institucionales de Teología y desde 2024 resido en Cuba. En el Caribe he vivido huracanes, terremotos, huelgas generales, penurias y carencias... pero también he conocido la solidaridad y la bondad de su gente, el valor de la amistad y el compromiso, la acogida cariñosa y la alegría.

LECTURAS DEL DOMINGO 07-06-2026 SOLEMNIDAD DE CORPUS CRISTI

 

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a

Moisés habló al pueblo diciendo:
«Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para probarte y conocer lo que hay en tu corazón: si observas sus preceptos o no.
Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que vive de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».

                   Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sion.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 16-17

Hermanos:
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.

               Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura (Dt 8,2-3.14-16): El maná para atravesar el desierto

 La Iª Lectura de Deuteronomio 8,2-3.14-16 nos habla del maná, que ha sido en la Biblia el símbolo de un “alimento divino en el desierto”. Ya se han dado varias explicaciones de cómo podían los israelitas fabricar el maná con plantas características de la región. Pero podemos imaginarnos que ellos veían en esto la mano de Dios y la fuerza divina para caminar hacia la tierra prometida. Por eso no podemos menos de imaginar que el “maná” haya sido mitificado, porque fue durante ese tiempo el pan del desierto, es decir, la vida. La simbología bíblica del maná, pues, tiene un peso especial, unido a la libertad, a la comunión en lo único y más básico para subsistir y no morir de hambre: eran como el pan de todos.

 Es determinante este aspecto de la travesía del desierto, después de salir de Egipto, en la pobreza y la miseria de un lugar sin agua y sin nada, ya que ello indica que Dios no solamente da la libertad primera, sino que constantemente mantiene su fidelidad. En las tradiciones bíblicas de la Sabiduría, de las reflexiones rabínicas, y en el mismo evangelio de Juan, nos encontraremos con el maná como la prefiguración de los dones divinos. El texto del Deuteronomio invita a recordar el maná, “un alimento que tú no conocías, ni tampoco conocieron tus antepasados” (Dt 8,3). Era lógico, ya que era un alimento para el desierto y del desierto, aunque la leyenda espiritual lo haya presentado como alimento venido del cielo.

 El maná era solamente para el día (Ex 16,18), sin estar preocupados por el día siguiente y por los otros días. Y era inútil, por las situación de calor del desierto, guardarlo, ya que llegaba a pudrirse (Ex 16,19-20; cf. Lc 12,13-21.29-31). También de esto la leyenda espiritual sacó su teología: a Israel se le enseñaba así a tener verdadera confianza en la providencia misericordiosa de Dios. En el desierto, el israelita era llamado a la fe–confianza.

 El Deuteronomio hace una llamada a la “memoria” del pueblo, para “que no se olvide del Señor, su Dios” (Dt 8,14). El recordar la liberación de la esclavitud de Egipto por medio de la mano potente del Señor (Dt 8,14), como también el recuerdo de la experiencia humillante pero necesaria del desierto (v. 16), tienen la función esencial de colocar como fundamento de la existencia la presencia amorosa del Señor en la historia. Todo esto se hace memoria” (zikaron, en hebreo), que ha de tener tanta importancia para el sentido de la eucaristía e incluso para que este texto del Deuteronomio haya sido escogido en la liturgia del “Corpus”.

 

IIª Lectura (1Cor 10,16-17): La koinonía de la Eucaristía

 Los textos neotestamentarios de la eucaristía que poseemos son fruto de un proceso histórico, por etapas, que parten de la última cena de Jesús con sus discípulos, y que en casi la totalidad de los mismos tenían un marco pascual. Por consiguiente, trasmitir las palabras de Jesús sobre el pan y sobre la copa es hacer memoria (zikaron) de su entrega a los hombres como acción pascual para la Iglesia. Nuestro texto de hoy, de todas formas, no es el de las palabras de la última cena sobre el pan y sobre la copa (cf 1Cor 11,23-26), sino una interpretación de Pablo del doble rito de la eucaristía: sobre el cáliz de bendición y sobre al pan.

 Es un texto extremadamente corto, pero sustancial. Expresa uno de los aspectos inefables de la Eucaristía con el que Pablo quiere corregir divisiones en la comunidad de Corinto. La participación en la copa eucarística (el cáliz de bendición)es una participación en la vida que tiene el Señor; la participación en el pan que se bendice es una participación en el cuerpo, en la vida, en la historia de nuestro Señor.

 De estos dos ritos eucarísticos, Pablo desentraña su dimensión de koinonía, de comunión. Participar en la sangre y en el cuerpo de Cristo es entrar en comunión sacramental (pero muy real) con Cristo resucitado. ¿Cómo es posible, pues, que haya divisiones en la comunidad? Este atentado a la comunión de la comunidad, de la Iglesia, es un “contra-dios”, porque dice en 1Cor 12,27 “vosotros sois el cuerpo de Cristo”.Sabemos que esta es una afirmación de advertencia a los “fuertes” de la comunidad que rompen la comunión con los débiles.

 ¿Cómo es posible que la comunidad se divida? Esto es un atentado, justamente, a lo más fundamental de la Eucaristía: que hace la Iglesia, que la configura como misterio de hermandad y fraternidad. Podemos adorar el sacramento y las divisiones quedarán ahí; pero cuando se llega al centro del mismo, a la participación, entonces las divisiones de la comunidad entre ricos y pobres, entre sabios e ignorantes, entre hombres y mujeres, no pueden mantenerse de ninguna manera.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 07-06-2026 SAN JUAN 6, 51-58 SOLEMNIDAD DE CORPUS CRISTI

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí:
«Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

 El texto de Juan es una elaboración teológica y catequética del simbolismo del maná, el alimento divino de la tradición bíblica, que viene al final del discurso sobre el pan de vida. Algunos autores han llegado a defender que todo el discurso del c. 6 de Jn es más sapiencial (se entiende que habla de la Sabiduría) que eucarístico. Pero se ha impuesto en la tradición cristiana el sentido eucarístico, ya que Juan no nos ha trasmitido la institución de la eucaristía en la última cena del Señor.

 Este discurso de la sinagoga de Cafarnaún es muy fuerte en todos los sentidos, como es muy fuerte y de muy altos vuelos toda la teología joánica sobre Jesús como Logos, como Hijo, como luz, como agua, como resurrección. Se trata de fórmulas de revelación que no podemos imaginar dichas por el Jesús histórico, pero que son muy acertada del Jesús que tiene una vida nueva. Desde esta cristología es como ha sido escrito y redactado el evangelio joánico.

 El evangelio de Juan, con un atrevimiento que va más allá de lo que se puede permitir antropológicamente, habla de la carne y de la sangre. Ya sabemos que los hombres ni en la Eucaristía, ni en ningún momento, tomamos carne y sangre; son conceptos radicales para hablar de vida y de resurrección. Y esto acontece en la Eucaristía, en la que se da la misma persona que se entregó por nosotros en la cruz. Sabemos que su cuerpo y su sangre deben significar una realidad distinta, porque El es ya, por la resurrección, una persona nueva, que no está determinada por el cuerpo y por la sangre que nosotros todavía tenemos. Y es muy importe ese binomio que el evangelio de Juan expresa: la eucaristía-resurrección es de capital importancia para repensar lo que celebramos y lo que debemos vivir en este sacramento.

 El evangelista entiende que comer la carne y beber la sangre (los dos elementos eucarísticos tradicionales) lleva a la vida eterna. Es lo que se puso de manifiesto en la tradición patrística sobre la “medicina de inmortalidad”, y lo que recoge Sto. Tomás en su antífona del “O sacrum convivium” como “prenda de la gloria futura”. Y es que la eucaristía debe ser para la comunidad y para los individuos un verdadero alimento de resurrección. Ahora se nos adelanta en el sacramento la vida del Señor resucitado, y se nos adentra a nosotros, peregrinos, en el misterio de nuestra vida después de la muerte.

 Esta dimensión se realiza mediante el proceso espiritual de participar en el misterio del “verbo encarnado” que en el evangelio de Juan es de una trascendencia irrenunciable. No debe hacerse ni concebirse desde lo mágico, sino desde la verdadera fe, pues de lo contrario no tendría sentido. Por tanto, según el cuarto evangelio, el sacramento de la eucaristía pone al creyente en relación vital y personal con el verbo encarnado, que nos lleva a la vida eterna.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)


5/6/26

EVANGELIO SABADO 06-06-2026 SAN MARCOS 12, 38-44 NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 




En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:
«¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes, y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.
Llamando a sus discípulos, les dijo:
«En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

                    Es palabra del Señor

REFLEXION

El pasaje del Evangelio de hoy trata de adentrarnos en la profundidad espiritual que Jesús ofrece sobre el Reino de Dios. Con total naturalidad, Jesús busca espacios en los que se encuentra con personas para aprovechar e instruir, dar una mirada nueva y profunda sobre las realidades esenciales de la vida. Para crear conciencia sobre nuestro existir. Acompañar en esos interrogantes que van surgiendo en lo interno de nuestro corazón y con facilidad nos quitan la paz. Por ello, es como si el texto tuviese dos partes y en esas dos partes, muestra dos planos totalmente distintos.

Aparece al principio instruyendo al gentío. La segunda parte, más íntima, a los discípulos. La segunda parte también habla de realidades distintas: los ricos echan mucho y de los que les sobra. La viuda poco y lo que tiene para vivir.

Rápidamente nos mete en las coordenadas de Dios, no en los ejes que estamos acostumbrados de esta sociedad capitalista que busca siempre resultados asombrosos y que nos separa en vencedores y fracasados. En el tener y no en el ser.

Siguiendo el hilo de los dos planos, estamos en el Templo, lugar por excelencia de la presencia de Dios. Más concretamente en la zona del tesoro del templo, donde hay situadas trece arcas metálicas en forma de trompeta, destinadas a recoger las distintas ofrendas, promesas, donativos de los fieles. Al depositar la moneda y pasar por esa especie de trompeta emitía un sonido. El sonido que no el ruido o el humo que muchas veces queremos ofrecer con nuestra vida. Por ello, toca la realidad de una auténtica vivencia de lo religioso: el sonido esencial para el fariseo que lo escucha el mundo. Y, el sonido esencial de la viuda que lo escucha Dios.

Los personajes también se sitúan en planos que no tienen casi nada en común. El fariseo encargado de enseñar la tradición oral y escrita del pueblo judío. Después de un proceso de aprendizaje de la ley se les nombraba «maestros», con una determinada vestimenta que los distinguía del resto del pueblo.

Vivían desde el legalismo férreo, con un control sobre la vida religiosa y social del pueblo. Jesús denunció en más de una ocasión su hipocresía. Y, esto es lo que quiere subrayar el texto al hablar de ellos cuando Jesús instruye a la gente. La forma de vivir la relación con Dios, conocer a Dios me debe llevar a ser más humano, más evangélico. El arca de la ofrenda debe sonar a humildad no a hipocresía.

El otro personaje es el opuesto. Mujer y viuda, dos requisitos que la sitúan en un plano inferior a los fariseos. Su pobreza la sitúa en un plano inferior a los ricos. Presenta esta mujer su ofrenda y no sonó para nada en aquellos artilugios en forma de trompetas que nos fabricamos los humanos.

El sonido no es capaz de alzar mucho su eco y no lo apreciaron los que pasaban por allí, unas insignificantes monedillas. Sin embargo, Jesús, reúne a sus discípulos y les hace caer en la cuenta de la importancia de la vivencia en la fe. Fiarse por completo de Dios.

El sonido que sale de la trompeta con la ofrenda de la viuda es sublime: «música celestial». Ha echado lo que tenía para vivir. La ofrenda total de la vida, se ha quedado sin nada. No hay reservas. No se ha guardado nada. No hay seguridades ningunas sobre su futuro. No ha calculado la acción. Se queda a la intemperie. Solo Dios. El resto da de lo que les sobra y para nada exponen su vida.

Y es que el amor siempre te lleva a un grado mayor, lo que has recibido gratis lo das en plenitud.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega)

Soy fraile dominico. Nací en Gorafe un pequeño pueblo de Granada, de una familia humilde y cristiana en la cual viví los valores fundamentales que sostienen mi vida. Eso va unido a la gente de mi pueblo, también sencilla y trabajadora, que tiene una forma particular de vivir y forjar su carácter. En ese ámbito fui descubriendo la experiencia del amor de Dios en mi vida y la vocación. A través de la vida contemplativa, en el Monasterio de la Santísima Trinidad de Baza, descubrí la Orden de Predicadores. De Nuestro Padre santo Domingo me llama mucho la atención su compasión y el ser un enamorado de la Palabra de Dios. Entré en la Orden el 15 de septiembre de 2013 y actualmente soy coordinador de la pastoral juvenil y vocacional.

4/6/26

EVANGELIO VIERNES 05-06-2026 SAN MARCOS 12, 35-37 NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:
«¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice:
"Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies".
Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?».
Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.

                   Es palabra del señor

REFLEXION

El texto del evangelio de hoy se sitúa en la sección de controversias en el templo (Mc 11–12). Jesús ya ha respondido a fariseos, herodianos y saduceos; ahora va a tomar la iniciativa. Él no responde a pregunta alguna, sino que plantea una nueva. Jesús parte de una creencia común de que el Mesías sería “hijo de David”. En Marcos, la cuestión de la filiación davídica se plantea no de manera abstracta, sino en relación con Cristo Jesús. Existía un nexo tradicional entre Jerusalén, el Templo y la llegada del mesías davídico, del que se esperaba no solo que purificara a Jerusalén de sus contaminaciones a causa de los paganos y de que restaurara el Templo, sino también que fuera un intérprete profundo de la palabra de Dios. Dentro del relato Marcano, Jesús ha entrado triunfal en Jerusalén, ha sido aclamado como hijo de David y ha afirmado su autoridad mesiánica sobre el Templo (11,1-18).

Jesús no rechaza directamente la idea tradicional del Mesías como descendiente de David, una expectativa bien asentada en el judaísmo del siglo I, sino que la desborda. Al recurrir al Salmo 110, introduce una tensión en la interpretación: si David llama “Señor” a esa figura futura, entonces no puede ser simplemente un descendiente suyo sino alguien que posee una dignidad superior. Jesús aparece como alguien cuya autoridad supera las expectativas convencionales: no es solo un rey restaurador al estilo de David, sino alguien que está por encima de él.

Finalmente, la reacción de la multitud, que lo escucha con agrado, introduce un contraste significativo: mientras las autoridades religiosas quedan implícitamente cuestionadas, el pueblo percibe la fuerza y la autenticidad de las enseñanzas del Maestro de Nazaret.

En conjunto, el pasaje sugiere que la identidad mesiánica de Jesús no puede encerrarse en categorías heredadas, sino que exige una reinterpretación que reconozca su autoridad singular y superior. Al final, la pregunta de Jesús sigue abierta. Y quizás la fe comienza precisamente ahí: cuando dejamos de encerrar a Dios en nuestras ideas y nos atrevemos a reconocer la grandeza que vive que Él.

Hna. Carmen Román Martínez

Hna. Carmen Román Martínez
Congregación de Santo Domingo