24/10/26

DOMINGO 25 DE OCTUBRE TRIGESIMO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 




Nos encontramos exactamente a un mes del final del año litúrgico. Decir final de algo, especialmente si hablamos de la vida, conlleva casi inevitablemente el ejercicio de comenzar a hacernos preguntas. A propósito de ello, el evangelio de este domingo trae consigo una pregunta fundamental que, si bien no nace del deseo genuino de un fariseo por conocer lo más importante de lo que contiene la Ley, es ocasión propicia para Jesús señalar aquello de lo cual pende toda ella: el amor.

El amor a Dios sobre todas las cosas, sin reserva, y al prójimo como a uno mismo. Ya decía San Juan de la Cruz en sus Dichos de amor y luz que “al final de la vida se nos examinará en el amor”. Es decir, se nos examinará en nuestras relaciones, desde dónde hemos forjado nuestros vínculos, con Dios, conmigo mismo y, por consiguiente, con los demás.

Así, tanto la primera como la segunda lectura de este domingo son, por así decirlo, el retrato hablado sobre cómo han de establecerse nuestras relaciones con el prójimo desde el amor. Un amor que es exigente y radical —¡qué amor auténtico no lo es! —como la misma encarnación de Dios en nuestra historia humana.

Fr. Ramón Alberto Núñez Holguín O.P.

Fr. Ramón Alberto Núñez Holguín O.P.
Convento de Sto. Domingo (Santo Domingo, Rep. Dominicana)

Soy fraile dominico y sacerdote nacido en Santo Domingo, República Dominicana. Ingresé en la Orden de Predicadores en el año 2007 y fui ordenado sacerdote en el año 2015. He cursado estudios de Filosofía y Teología en Santo Domingo. Realicé un Máster en Teología Moral y Pastoral y en Bioética por la Pontificia Universidad de Comillas (Madrid). Actualmente, curso la maestría en Terapia Familiar en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (República Dominicana). Soy director del Centro de Teología Santo Domingo de Guzmán (República Dominicana), director del Prenoviciado en República Dominicana; profesor en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (República Dominicana) y en el Centro Intercongregacional de Formación Religiosa (CIFRE).

LECTURAS DOMINGO 25-10-2026 TRIGESIMO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 22, 20-26

Esto dice el Señor:
«No maltratarás ni oprimirás al emigrante, pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.
No explotarás a viudas ni a huérfanos. Si los explotas y gritan a mí, yo escucharé su clamor, se encenderá mi ira y os mataré a espada; vuestras mujeres quedarán viudas y vuestros hijos huérfanos.
Si prestas dinero a alguien de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero cargándole intereses.
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo».

                         Palabra del Señor

Salmo

Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R/.

Dios mío, peña mía, refugio mío,
escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R/.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu ungido. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 5c-10

Hermanos:
Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien. Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de una gran tribulación, con la alegría del Espíritu Santo. Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
No solo ha resonado la palabra del Señor en Macedonia y en Acaya desde vuestra comunidad, sino que además vuestra fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la visita que os hicimos: cómo os convertisteis a Dios, abandonando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.

                         Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Éxodo 22, 21-27: La religión defiende a los pobres

 Esta lectura del Éxodo no es homogénea, entre otras razones, porque se trata de un conjunto de prescripciones del famoso Código de la Alianza (Ex 20,22-23,19), que, con el Decálogo (Ex 20,1-17), pretende dar una identidad propia al pueblo que ha salido de Egipto. En ese código podemos rastrear leyes antiguas en las que todavía se perfilan las costumbre y tradiciones de los clanes y familias, probablemente del tiempo de los Jueces (s. XII), como la de los pueblos circunvecinos y otras mucho más recientes. La preocupación social es manifiesta. En el caso de la lectura de este domingo podemos subrayar un denominador común: el cuidado de los más necesitados: huérfanos, viudas y pobres. Aparecen, pues, las exigencias de un Dios misericordioso.

 El mundo de las leyes es muy complicado, tanto por su origen, como por su significación. Así, el problema del préstamo y la usura obliga a promulgar leyes como las de nuestra lectura. Son leyes éticas que todos los pueblos y culturas se han dado para poder convivir. En el caso del Antiguo Testamento, de la ética veterotestamentaria se pretende que el hombre actúe en presencia de Dios. El hecho de que estas prescripciones se hayan establecido en el contexto de la Alianza de Dios con su pueblo le dan una dimensión religiosa y teológica incuestionable: se nos muestra cómo puede realizarse la comunión con Dios en la existencia de los humildes y con el prójimo necesitado.

 

IIª Lectura: Tesalonicenses (1,5-10): Dios es nuestra vida, no un ídolo

 Se prosigue con la carta a los Tesalonicenses la lectura continua de la misma, que comenzaba el domingo pasado. El pasaje está lleno de afirmaciones teológicas que muestran, sin duda, lo que Pablo ha trasmitido a esta comunidad con alma, corazón y vida. Muestra una seguridad asombrosa en la fe de esta comunidad nueva, ejemplo para las provincias romanas de Macedonia y Acaya, cuando han debido llevar a cabo una «catarsis» que no es otra que abandonar a los ídolos por el Dios vivo y verdadero. Esto, dicho así, es como el día y la noche, como el ser y la nada, pero para ello hay que cerrar los ojos y no caer en el abismo. Esta es la fe cristiana en su esencia que hace crecer la palabra de Dios como lo que es, nada de palabras vacías, sino palabra de vida, de luz, de profundidad que tiene su tono más alto en aceptar la resurrección de Jesucristo y la nuestra.

 Hoy, que tanto se tiene en cuenta la "interculturalidad" o más todavía la interculturalidad religiosa, no deberíamos avergonzarnos de estas afirmaciones de "abandonar" los ídolos y los dioses paganos. Porque todo aquello que no ofrece vida verdadera al cualquier persona no puede ampararse en el diálogo "intercultural". El cristianismo paulino es un reto, una llamada a la esperanza. Pronto serían acusados los cristianos de creer en "una depravada superstición llevada hasta el exceso"; el exceso era el amor por los hombres que fundamentaban en un "crucificado" (¡inaudito!) que vive una vida nueva y está presente con los suyos para transformar el mundo. Los ídolos, se quiera o no, los fabrican los hombres y no tienen corazón, no acompañan, ni se inmutan. Los cristianos no fabricaron un ídolo, sino que dieron un salto a la vida nueva en ese crucificado que es el Señor. En eso consiste la acusación de "superstitio" que los "aristócratas" romanos combatieron con su pluma.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 25-10-2026 SAN MATEO 22, 34-40 XXX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a
prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».
Él le dijo:
«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de Mateo de este domingo nos ofrece la disputa sobre el mandamiento más importante. Sabemos que se unen o se juntan dos textos Dt 6,5 y Lv 19,18 que eran citados frecuentemente en discusiones éticas rabínicas, pero la idea de unirlos tan estrechamente a manera de resumen de toda la Ley y los Profetas fue una idea creativa no solamente brillante, sino, de nuevo, profética, como sucede en todas estas disputas concluyentes en Jerusalén. Lo que asombra en el texto evangélico es la seguridad soberana con que afirma que no hay preceptos como estos, porque en ellos se apoya toda la ley y los profetas. El texto dice que el amor al prójimo es "semejante" (homoía) al primero, dando a entender un orden lógico, pero sin disminuir su importancia. Es más, aquí Jesús nos está llevando a la conclusión de que aunque Dios no es el hombre, lo que podemos llamar la experiencia del amor no es distinta, aunque sean distintos los objetos o las personas amadas. Lo que le da gloria a Dios, precisamente, es que amemos al hombre como lo amamos a El; tendríamos que decir que no es posible amar a Dios más que al hombre.

 Todo lo que no sea eso, evangélicamente hablando, es una falacia. Ya lo veía así el autor de la 1ª Jn 4 donde plantea con una radicalidad teológica inigualable lo que es la identidad cristiana del amor. Si Dios nos ha amado, entonces, entre otras cosas, no se dice que debemos amarlo a El, sino que debemos amarnos los unos a los otros. Es verdad que Dios quiere ser amado, necesita ser amado, como lo necesitamos cada uno de nosotros. Y es desde esa dimensión religiosa desde la que hablaba Jesús, quien con su predicación y con su praxis se empeñó tanto en descubrir a Dios como Abba, porque él y nosotros lo necesitamos así.

 Por lo tanto, la praxis evangelizadora de Jesús nos descubre un Dios nuevo y a la vez, y por ello mismo, nos descubre un hombre nuevo. Es verdad que Jesús de Nazaret lo descubrió desde Dios. Esto es absolutamente irrefutable. Esta fontalidad nos expresa pues, que evangelizar es humanizar en todos los órdenes y desde todas las perspectivas. Jesús hizo coincidir con su evangelización la gloria de Dios y la del hombre. El hecho, pues, de que hoy se insista tanto en la humanización no depende de que vivimos en el siglo en el que el hombre está enamorado de sí mismo, de lo que ha hecho y de lo que tiene que hacer, sino que la misma esencia de la fe y de la identidad cristiana, en el Nuevo Testamento como totalidad, son todavía mucho más humanizantes y humanizadoras que lo que hoy se nos propone.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

23/10/26

EVANGELIO SABADO 24-10-2026 SAN LUCAS 13, 1-9 XXIX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.

Jesús respondió:
«¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».

Y les dijo esta parábola:
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador:
“Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.

Pero el viñador respondió:
“Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

                            Palabra del Señor

REFLEXION

Ese camino de crecimiento encuentra una gran dificultad, un gran error que extravía al hombre. En los tiempos de Jesús (y en el nuestro también) existía la creencia de que las desgracias eran castigo de Dios por los pecados cometidos. En el evangelio le plantean a Jesús una situación de muerte violenta e indigna, provocada por la crueldad del hombre en un contexto de humillación religiosa. Y el mismo Jesús añade otro ejemplo desgraciado de muerte inesperada tras el derrumbe accidental de una torre.

Enfermedades, muertes violentas, accidentes…todavía hay quien dice hoy “Dios mío… ¿Qué hecho yo para merecer esto?”. San Pablo ha expresado en la primera lectura estas formas equivocadas de entender a Dios como la imagen de unos niños sacudidos por las olas y llevados por el viento hacia el error.

Jesús responde a esta creencia que le plantean sus paisanos diciendo que esa manera de ver estos sucesos es un error que paraliza al hombre y le hace estéril, como la higuera que no da frutos. Con esos pensamientos no se puede vivir como hijos de Dios, así no se puede celebrar la vida ni ayudar a los demás. La alegría de vivir y la fraternidad quedan sepultadas bajo los escombros de la desgracia, y eso no es lo que Dios quiere para sus hijos. ¡¡ Qué triste vivir esta vida aturdidos pensando que las desgracias de nuestras vidas son un castigo de Dios y finalmente presentarse ante Él resentidos por esta idea…¡¡

Pero Jesús no se centra en lo morboso. A continuación usa la imagen sencilla y familiar de una higuera para hablar de frutos, de vida y de cuidados. Y así explica que es necesaria la conversión; es necesario cambiar la mirada y comprender que Dios no castiga. Dios siempre espera y da la oportunidad de que demos fruto. La conversión debe dar fruto (si no es así no es una verdadera conversión) y el fruto que da la conversión es tener confianza en Dios. Y para eso siempre hay tiempo. Dios siempre está dispuesto a esperar el fruto de la conversión. Nunca da a nadie por perdido. El dueño de la higuera llevaba tres años esperando el fruto, y va a esperar uno más, cuidando de la higuera, abonándola, cavando alrededor. Dios siempre espera un año más, cuidando de la higuera. Nunca la corta, porque espera que, a pesar de las dificultades y desgracias de esta vida, sigamos confiando en Él como un niño pequeño confía en su padre.

Con la alegría de sabernos mimados por Dios y de comprender que la conversión merece la pena, el salmista expresa en otra imagen el final de ese camino de conversión como la llegada gozosa a la Jerusalén celestial, donde se hará justicia.

 Centro de Predicación Bíblico Pastoral

Centro de Predicación Bíblico Pastoral
Convento de San Valentín de Berrio Ochoa (Villava)

Centro de Predicación Bíblico Pastoral de los Dominicos de Villava en Navarra, España

22/10/26

EVANGELIO VIERNES 23-10-2026 SAN LUCAS 12, 54-59 XXIX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:

«Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede.

Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?

Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.

Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».

                         Palabra del Señor

REFLEXION

Esta es también la llamada que Jesús nos hace hoy. Y lo hace partiendo de nuestra manera habitual de proceder: nos gusta opinar, juzgar y, muchas veces, asegurar que esto o aquello va a suceder realmente.

Vivimos en un tiempo en el que todos parecemos saber de todo y en el que, con frecuencia, nos posicionamos de manera categórica. Jesús, sin embargo, nos cuestiona de forma incisiva. Nos invita a mirar más allá de nuestras certezas y a reconocer que quizá se nos están escapando aspectos importantes de la realidad que vivimos, así como la capacidad de discernir qué es verdaderamente justo.

Es una llamada exigente al diálogo, al discernimiento y a la búsqueda de soluciones que impliquen también a las otras personas, especialmente a aquellas con quienes tenemos dificultades o con quienes sentimos que tenemos «cuentas pendientes». Jesús nos presenta esta actitud como algo decisivo, porque nuestras decisiones tienen consecuencias y de ellas puede depender que una situación avance hacia la reconciliación o hacia el conflicto.

No basta, por tanto, con interpretar lo que sucede desde nuestras propias categorías. Estamos llamados a leer el tiempo presente con una mirada evangélica, buscando qué nos pide Dios en cada circunstancia y cuál puede ser el camino que conduce a la verdad, a la justicia y a la reconciliación.

Al hilo de ambas lecturas

El salmo de hoy nos recuerda que también nosotros somos «la generación que busca al Señor». La Palabra nos muestra el camino del discipulado: vivir según la vocación a la que hemos sido convocados; vivir la fe en medio de la diversidad que nos caracteriza; discernir el tiempo presente sin perder de vista aquello que es verdaderamente importante; y buscar que prevalezca lo justo según los criterios de Dios.

El Dios que buscamos es quien sabe aunar misericordia y verdad. Y quizá este sea uno de los grandes desafíos de nuestro seguimiento de Jesús: aprender a vivir la verdad sin perder la misericordia, y ejercer la misericordia sin renunciar a la verdad.

Hna. Ana Belén Verísimo García

Hna. Ana Belén Verísimo García
Dominica de la Anunciata

Nacida en Vigo – España, crecí en la vida de fe en mi parroquia: El Cristo de la Victoria, dinamizada pastoralmente por frailes dominicos y hermanas dominicas de la Anunciata. Muy joven soy enviada al Brasil, experiencia que me desafió culturalmente, me enriqueció y transformó como mujer, creyente y dominica. Junto con mis hermanas de comunidad fui enviada a diferentes servicios para anunciar el Evangelio y también favorecer y acompañar procesos de crecimiento en dignidad. Quiero destacar la misión realizada en diversos centros sociales cuyo objetivo era el atendimiento de niños y adolescentes, así como a sus madres, todos ellos de contextos sencillos y sin oportunidades; las clases en las escuelas públicas, el acompañamiento a la Pastoral del Menor y el compromiso y coordinación nacional de la Red “Um Grito pela Vida” – iniciativa intercongregacional contra la trata de mujeres y niñas. Actualmente soy la Priora General de mi Congregación.

21/10/26

EVANGELIO JUEVES 22-10-2026 SAN LUCAS 49-53 XXIX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!

¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división.

Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».

                          Palabra del Señor

REFLEXION

Este Evangelio es de esos que a primera vista nos deja desconcertados. Las palabras de Jesús nos sorprenden porque expresan algo que parece contradictorio con el mensaje de paz que anunciaron los ángeles en su nacimiento: “Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres…”  y con su saludo después de su Resurrección: “Paz a vosotros…”.

Ahora nos dice que no ha venido a traer paz sino división. Y esto que parece absurdo en cierra una verdad más honda, porque la persona de Jesús, las exigencias de su mensaje, no nos dejan indiferentes, nos obliga a tomar parte o estamos a favor o en contra. Y puede ser que en una misma familia haya de los dos bandos y eso pueda ser punto de desencuentro entre ellos. A simple vista la paz familiar se puede ver alterada, pero la verdadera paz es la que se comenta en la verdad y en el respeto al otro, y a eso es a lo que nos invita Jesús.

Jesús nos habla también de su deseo de que la tierra arda, pero el fuego al que se refiere es el fuego de su amor, no un fuego destructor, sino un fuego que reconstruye a las personas y posibilita la aparición de un mundo nuevo.

Hay una oración para invocar el Espíritu Santo que dice así: “Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu Amor”. Porque el amor es fuego que destruye lo que nos aparta de Dios, que purifica nuestros corazones para que nuestros deseos estén orientados según su Voluntad. Y si los corazones de todos los hombres estuvieran llenos de este fuego de amor, de este amor que es fuego, que diferentes serían las relaciones entre las personas, que distintos los criterios a la hora de tomar las decisiones importantes… poco a poco se iría apareciendo un mundo nuevo, más acorde con el diseño de Dios.

 MM. Dominicas

MM. Dominicas
Monasterio de Santa Ana (Murcia)

20/10/26

EVANGELIO MIERCOLES 21-10-2026 SAN LUCAS 12, 39-48 XXIX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Pedro le dijo:
«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo:
«¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?

Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.

El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.

Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

                          Palabra del Señor

REFLEXION

Esta parábola parece estar pensada para los responsables de las comunidades que, en la larga espera escatológica, podían ser fieles a su misión de cuidar la fe y la esperanza de los hermanos o abandonarse y tomarse a sí mismos como señores. Vivir como servidor cercano o como dominador altivo es la alternativa de cualquier pastor.

Jesús deja sin respuesta la pregunta de Pedro: ¿has dicho esto por nosotros o por todos? Así queda la cuestión abierta y, desde la sensibilidad eclesial actual, podemos interpretarlo como algo que se dirije a cualquier bautizado, a cualquier seguidor de Jesús y servidor de los hermanos.

En la Iglesia todos somos responsables de todos. Pero no siempre vivimos con conciencia y exigencia nuestra responsabilidad. Esto nos plantea a cada uno la exigencia de la vigilancia.

¿Qué es esto de la vigilancia? Puede ayudarnos a comprenderlo su significado castellano y sus sinónimos que son: mantener la atención, estar en alerta, sostener el control o extremar el cuidado. Algo que se resalta aún más si tenemos en cuenta sus antónimos, que son negligencia, abandono o desatención. Es cierto que podemos estar vigilantes a lo que sucede fuera de nosotros, pero lo que a Jesús le importa es la tensión moral que nos permite mantener la lucidez en la ambigüedad de nuestros movimientos.

El Señor nos aconseja estar vigilantes porque en la vida es necesario. Al contrario que en las películas del oeste, en la vida no hay buenos y malos. Todos y cada uno somos moralmente ambiguos. Como dijo la novelista Almudena Grandes, “todos los seres humanos somos capaces de lo mejor y de lo peor”.

Vvimos vigilantes cuando desarrollamos lo mejor de nosotros mismos y controlamos lo peor, aquello con lo que hacemos el mal. Nos situamos así en la línea de lo bueno y lo benevolente, de lo pacífico y lo pacificador, de lo santo y lo santificante.

La vigilancia no tiene que ver con el temor, como a veces tristemente interpretamos, sino con la alegría de la venida del amigo, tanto más alegre cuanto más inesperada. 

PARA SEGUIR REFLEXIONANDO

¿Vives como alegre novedad, y no solo como aburrida inercia, ser heredero de Dios y coheredero con Cristo? ¿Qué matices añade esto a la vida cristiana? ¿Cómo vives la “vigilancia”: con temor o con alegría?

Fray Fernando Vela López O.P.

Fray Fernando Vela López O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

Soy sacerdote dominico nacido en Madrid, España. Cuando terminé los estudios de lo que entonces se llamaba Maestro de Enseñanza Primaria ingresé en la Orden, siguiendo en ella la formación filosófica y teológica. Más tarde me licencié en Estudios Eclesíasticos y logré el doctorado en Filosofía, preocupado fundamentalmente por la problemática de la persona en el pensamiento actual. Ordenado sacerdote, he ejercido el ministerio en la educación y en la docencia en las enseñanzas medias y universitarias, en Perú y Cuba, en la formación online en las plataformas digitales de los Dominicos y en diversas publicaciones. He sido formador de los frailes jóvenes. He trabajado en Misioneros Dominicos-Selvas Amazónicas, conociendo sobre el terreno los puestos de misión. En cuanto ha sido posible, he participado también en la predicación homilética y de ejercicios espirituales, retiros y conferencias a jóvenes y mayores, religiosos y laicos

19/10/26

EVANGELIO MARTES 20-10-2026 SAN LUCAS 12, 35-38 XXIX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.

Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo.

Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

En el capítulo XII del evangelio, Lucas nos presenta distintas parábolas de Jesús, sobre distintas situaciones. Este fragmento que hoy nos presenta la liturgia nos insiste en la vigilancia y en estar siempre atentos, pues no se puede ser cristianos comprometidos a tiempo parcial.

Jesús nos invita a ser constantes en nuestro compromiso de vida, enfocándolo siempre a través del prisma del amor, tanto a Dios como a los hermanos.

Nos pone el símil de los sirvientes que esperan con ánimo la vuelta del dueño de la casa, que no lo hace a regañadientes ni de mala gana, y el Señor a su vuelta, agradecido, les recompensará su actitud.

Nuestro espíritu de servicio debe estar disponible a tiempo completo, siempre guiados por la infinita misericordia que Dios nos ha manifestado por la encarnación de su Hijo, constituyendo una presencia viva de amor, que nos debe estimular para que el amor sea nuestro acicate en la relación con los otros, con una predisposición sin límites.

En el relato de hoy nos dice que puede demorarse “hasta la segunda o tercera vigilia”, es decir que hay que estar dispuestos siempre, con un corazón y una mente abierta para entregarnos al servicio del otro en cualquier momento, olvidándonos de condicionantes, horarios y apetencias.

D. José Vicente Vila  Castellar O.P.

D. José Vicente Vila Castellar O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Torrente (Valencia)

Nací en Valencia en febrero de 1951 y bautizado en la Pila Bautismal de San Vicente Ferrer, en el seno de una familia con valores religiosos. Soy Licenciado en Medicina y Cirugía con la especialidad en Obstetricia y Ginecología que he ejercido hasta la jubilación. Siempre he estado vinculado a movimientos eclesiales y en 1996, tras varios años colaborando con el convento de los P.P. Dominicos de El Vedat en Torrent, fuí admitido en la Fraternidad Laical de Santo Domingo de dicho convento. He sido elegido presidente de la misma y también Presidente Provincial en varias ocasiones. En noviembre de 2024 fuí designado Presidente del Consejo Nacional de la Familia Dominicana de España.

18/10/26

EVANGELIO LUNES 19-10-2026 SAN LUCAS 12, 13-21 XXIX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús:
«Maestro, dije a mi hermano que reparta conmigo la herencia».

Él le dijo:
«Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».

Y les dijo:
«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

Y les propuso una parábola:
«Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose:
“¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”.

Y se dijo:
“Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.

Pero Dios le dijo:
“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.

Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».

                      Palabra del Señor

REFLEXION

Vivir humanamente es vivir de acuerdo con las opciones vitales que tomemos en nuestra vida. Vivir con proyecto, es superar el puro existir.

No es fácil llevar a cabo una deliberación que seleccione lo que nos conviene para nuestra realización personal y lo que supone un inconveniente para ese ineludible opción.

Más aún, es necesario establecer primacía entre tan diversos y a veces opuestos deseos, que surgen de nuestro interior; despertados y promocionados por la fuerte influencia que nos viene de afuera.

Uno de esos deseos es el de tener, el de acaparar bienes, riquezas…. Lo que el texto llama codicia, uno de los pecados capitales clásicos.

A veces tan fuerte, que llega a cegar la mente humana, su capacidad de elección, pues se absolutiza, y se convierte en el deseo, el afán que conduce la vida: todo otro deseo ha de someterse a él.

La ceguera que produce no permite ver ni siquiera lo efímero que es, como apunta el texto evangélico.

Los deseos realmente humanos son más fuertes que la muerte: el amar, el aproximarse a la verdad, conectar con el Dios que nos trasciende y engrandece…. Que son los deseos de lo que construye nuestra condición humana, nuestra persona; que nos lanzan a la plenitud de lo que somos, que se conseguirá en el más allá que hemos de anticipar, de modo limitado, en el aquí y ahora.

Fray Juan José de León Lastra O.P.

Fray Juan José de León Lastra O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Soy un sacerdote dominico nacido en Quirós, Asturias. Después de mi paso por la escuela apostólica de Corias continué el proceso de formación institucional hasta el año 1960. Durante veintiocho años he estado dedicado a la enseñanza media en colegios de la Orden. Fui elegido prior provincial de la provincia de España y luego asistente del Maestro de la Orden para España, Portugal e Italia. Después he sido profesor de Antropología, Hecho religioso y Teología espiritual en Santo Domingo (Rep. dominicana) y profesor en las Escuelas de Teología de San Esteban, y Fray Bartolomé de las Casas de Madrid-Atocha. Ahora soy profesor en la Escuela de Teología por Internet, ETI. Amo la montaña y disfruto con la lectura de escritores consagrados.

17/10/26

DOMINGO 18 DE OCTUBRE : XXIX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





Hay evangelios que parecen responder a una pregunta concreta y, sin embargo, terminan planteándonos otra mucho más profunda. El de este domingo es uno de ellos. A Jesús le preguntan si es lícito pagar el impuesto al César. La intención no es aprender, sino tenderle una trampa. Si responde que sí, perderá el favor del pueblo; si responde que no, podrá ser acusado ante la autoridad romana. Pero Jesús no acepta quedar encerrado en esa lógica. Como tantas veces, cambia el plano de la discusión y lleva a sus interlocutores al verdadero centro de la cuestión.

También nosotros vivimos rodeados de preguntas que nos obligan a tomar partido: ideologías, polarizaciones, enfrentamientos, intereses… Con frecuencia acabamos creyendo que todo consiste en elegir un bando. Sin embargo, el Evangelio nos recuerda que existe una libertad mucho más profunda. La de quien sabe distinguir lo importante de lo accesorio, lo pasajero de lo definitivo, y reconoce que solo Dios merece ocupar el lugar central del corazón. Desde ahí cobran sentido también la vida social, la política, el trabajo, la economía y todas las responsabilidades humanas.

Fray Vicente Niño Orti O.P.

Fray Vicente Niño Orti O.P.
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)

Soy sacerdote dominico nacido en Córdoba, España. Antes de ingresar en la Orden estudié Derecho y en la universidad descubrí mi vocación a través de la Pastoral Juvenil Dominicana. Ya como fraile ha sido uno de mis ámbitos de predicación el de los jóvenes. He trabajado durante casi una década en la gestión y la pastoral educativa. Soy licenciado en Teología Moral, con especial interés en las relaciones entre fe y política. He publicado el libro "Santo Domingo nos cuenta su vida" para acercar su figura a los más jóvenes, y colaboro como columnista en distintos medios digitales.