12/9/26

LECTURAS DOMINGO 13-09-2026 XXIV DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 27, 30 – 28, 7

Rencor e ira también son detestables,
el pecador los posee.
El vengativo sufrirá la venganza del Señor,
que llevará cuenta exacta de sus pecados.
Perdona la ofensa a tu prójimo
y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados.
Si un ser humano alimenta la ira contra otro,
¿cómo puede esperar la curación del Señor?
Si no se compadece de su semejante,
¿cómo pide perdón por sus propios pecados?
Si él, simple mortal, guarda rencor,
¿quién perdonará sus pecados?
Piensa en tu final y deja de odiar,
acuérdate de la corrupción y de la muerte
y sé fiel a los mandamientos.
Acuérdate de los mandamientos
y no guardes rencor a tu prójimo;
acuérdate de la alianza del Altísimo
y pasa por alto la ofensa.

                 Palabra del Señor

Salmo

Salmo 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12 R/. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R/.

No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpa. R/.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 14, 7-9

Hermanos:
Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo.

Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor.

Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos.

                   Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura (Eclesiástico 27, 33-28,9): En la venganza no hay religión

 El libro del Eclesiástico, cuyo autor hebreo se conoce como el Sirácida es una obra monumental, de tal manera que la Vulgata lo llamó por ello "eclesiástico", por su amplitud de temas sapienciales, catequéticos, teológicos. Durante siglos solamente se conoció el texto griego, hasta que paulatinamente, primero en una antigua sinagoga del El Cairo, y después en Qumrán y en Massada, ha ido apareciendo el texto hebreo y se ha reconstruido en su totalidad. Es, probablemente, del s. II a. C. La lectura de hoy se toma de una parte en la que aparece una serie de sentencias sapienciales, que en realidad es una exhortación al perdón. El rencor y la ira, que son pasiones humanas, las atribuye el autor a los pecadores.

 Quizás la afirmación es muy fuerte, pero debe hacernos pensar. Ello lleva a la venganza, y la venganza es una cosa que abomina el Señor. Estas ideas "sapienciales" superan ya con creces la famosa ley del talión de "ojo por ojo y diente por diente", si bien es verdad que esa ley debe interpretarse en su contexto. Es un texto bíblico pues, que invita a la misericordia, porque con ello imitamos a Dios. De esta manera, desde las ideas de sabiduría, se prepara precisamente la predicación de Jesús sobre el perdón de los pecados y sobre la misericordia de Dios. Y es que quien sabe perdonar, se aproxima entrañablemente a la grandeza de Dios.

 Por lo mismo, quien no quiere perdonar, quien se obsesiona en la venganza no puede pensar que sea sabio y religioso. Esto se infiere claramente de este texto sapiencial que encierra tantos quilates de sabiduría humana y religiosa. Porque el sabio, en todo momento, pone a Dios por medio. ¿Cómo es posible que alguien se considere verdaderamente religioso cuando experimenta rencor y odio? Esta es la verdadera vara de medir la auténtica sabiduría de la vida y la cuna donde debe mecerse la "religio".

IIª Lectura (Romanos 14,7-9): Llamados a "desvivirnos"

 Si bien pertenece también este texto a la parte parenética de la carta a los Romanos, sin embargo, el pasaje en cuestión quiere fundamentar toda la actuación cristiana en lo cristológico: vivimos y morimos para el Señor; en todo somos del Señor. Si aceptamos que hemos sido redimidos por Cristo, sabemos que le pertenecemos. Y esta "aparente esclavitud" es el grito de libertad más grande, porque de esa manera no estaremos esclavizados a otros señores de este mundo. Y la razón es porque nadie ha dado su vida por nosotros corno Jesucristo. San Pablo dice claramente que vida y muerte pertenecen al Señor, porque es en la muerte y la resurrección de Jesús donde se resuelve nuestra existencia y nuestro futuro. Y este estar sometidos, mejor dicho, estrechamente unidos, a Cristo y a Dios, viene a significar ser libres con libertad verdadera, humana y plena.

 Este texto de dimensiones escatológicas inigualables (es una de las lecturas de la liturgia de difuntos), se centra en el kerygma, en la proclamación de la muerte y resurrección del Señor. La muerte y la resurrección del Señor es algo que acontece por nosotros, por la humanidad. Es muy probable que aquí se cite una fórmula tradicional de fe que estaba en uso en la liturgia. Y la clave de todo esto es que, a diferencia de lo que se piensa popularmente el cristiano no puede vivir para sí mismo, en sí mismo, de sí mismo sin mirar a los otros. En realidad el cristiano tiene que afrontar un reto: no es "vivirse", sino "desvivirse" por los demás. Ese egoísmo radical se pone en entredicho por la vida de Jesús que culmina en la muerte y la resurrección por nosotros. Ni siquiera después de haber muerto como "entrega" se desentiende de la humanidad; su vida nueva, de resucitado, es también una vida nueva por nosotros y para nosotros. No es solamente solidaridad lo que aquí se proclama, sino donación absoluta.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 13-09-2026 SAN MATEO 18, 21-35 XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».

Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.

Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.

Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.

Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.

Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste ¿no debías tener tú también compasión de un compañero, como yo tuve compasión de ti?”.

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

                        Palabra del Señor

REFLEXION

 Con el evangelio de hoy se pone punto final al discurso eclesiológico para esta comunidad y nos enseña a todos los cristianos aquello por lo que debemos ser reconocidos en el mundo. La parábola del "siervo despiadado" (es un poco contradictorio eso de ser siervo, y despiadado) es una genuina parábola de Jesús, acomodada por la teología de Mateo, que hace preguntar a Pedro, con objeto de dejar claro a los cristianos, que el perdón no tiene medida. El perdón cuantitativo es como una miseria; el perdón cualitativo, infinito, rompe todos los cantos de venganza, como el de Lamec (Gn 4,24). Setenta veces siete es un elemento enfático para decir que no hay que contar las veces que se ha de perdonar. Dios, desde luego, no lo hace.

 La lectura de la parábola nos hará comprender sobradamente toda la significación de la misma; es tan clara, tan meridiana, que casi parece imposible, no solamente que alguien deje de entenderla, sino que alguien tenga una conducta semejante a la del siervo liberado un instante antes de su muerte por las súplicas ante su señor. Es desproporcionada la deuda del siervo con su señor, respecto de la de siervo a siervo (diez mil talentos, es una fortuna, en relación a cien denarios). Sabemos que en esta parábola, según la teología de Mateo, se quiere hablar de Dios y de cómo se compadece ante las súplicas de sus hijos. ¿Por qué? porque es tan misericordioso, perdonando algo equivalente a lo infinito, que parece casi imposible que un siervo pueda deberle tanto. Efectivamente, todo es desproporcionado en esta parábola, y por eso podemos hablar de la parábola de la "desproporción". Por medio está el verbo "elléin" = "tener piedad". Cuando la parábola llega a su fin, todo queda más claro que el agua.

 Es una parábola de perplejidades y nos muestra que los hombres somos más duros los unos con los otros que el mismo Dios. Es más normal que los reyes y los amos no tengan esa piedad (elléin) que muestra el rey de esta parábola con sus siervos. Es intencionada la elección de los personajes. En realidad, en la parábola se quiere poner el ejemplo del rey; ese es el personaje central, y no los siervos. Y ya, desde los Santos Padres, se ha visto que el rey 'quiere representar a Dios. El siervo despiadado se arrastra hasta lo inconcebible con tal de salvar su vida; es lógico. ¿No podría haber sido él un rey perdonando a alguien como él, a su compañero de fatigas y de deudas?

 Los que están en la misma escala deberían ser más solidarios. Pero no es así en esta parábola. El núcleo de la misma es la dureza de corazón que revelamos frecuentemente en nuestras vidas. Y es una desgracia ser duros de corazón. Somos comprensivos con nosotros mismos, y así queremos y así exigimos que sea Dios con nosotros, pero no hacemos lo mismo con los otros hermanos. ¿Por qué? Porque somos tardos a la misericordia. Por eso, el famoso "olvido, pero no perdono" no es ni divino ni evangélico. Es, por el contrario, el empobrecimiento más grande del corazón y del alma humana, porque en ese caso, más sentido podía tener "perdono, pero no olvido", aunque tampoco sería, desde el punto de vista psicológico, una buena terapia para el ser humano. Lo mejor, no obstante, sería perdonar y olvidar, por este orden.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

11/9/26

EVANGELIO SABADO 12-09-2026 SAN LUCAS 6, 43-49 XXIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 




En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.
¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cayó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.
El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».

                      Palabra del Señor

REFLEXION

Dos parábolas nos regala hoy Jesús en el Evangelio. La primera es la del árbol, al que se le conoce por sus frutos. A cada persona se le conoce por los frutos que da en su vida. Quien da frutos sanos como la bondad es porque tiene sano el corazón. A la bondad y a la sencillez en nuestra forma de ser y de actuar nos invita Jesús en el Evangelio.

Nuestra forma de actuar de cada día, en las cosas pequeñas y las grandes nos está constantemente retratando. Nos define como personas nuestra forma de actuar, no nuestras palabras o discursos por maravillosamente bien que los construyamos.

En la persona verdaderamente sana, lo que rebosa del corazón lo habla la boca, dice Jesús.

Desgraciadamente hoy estamos viendo con demasiada frecuencia una total disociación entre lo que dicen las palabras y lo que muestra la vida. Jesús nos exhorta a la coherencia, entre la forma de hablar y la de actuar. Tienen que hablar más nuestros hechos y nuestros gestos que nuestras palabras.

“No todo el que me dice «señor, señor»”

El Señor llama la atención sobre una forma “piadosa” de entender la fe, que se limita a ponerse bajo su mirada misericordiosa sin más, pero sin hacer absolutamente nada por cambiar ni el corazón, ni la vida, ni el mundo en el que estamos.

El Señor nos invita no solo a escuchar con mayor o menor agrado, sino a poner en práctica lo que Él nos propone.

Tenemos que construir, que edificar. Pero nuestra construcción tiene que ser en roca firme, no en arena. Lo construido en roca es lo único que prevalece ante las lluvias y los vientos, ante las dificultades de la vida.

San Pablo nos dirá “mire cada cual cómo construye”, indicando que cada uno de nosotros tiene que hacerse a sí mismo. Nos construimos como personas. Los creyentes tenemos, como elemento de construcción valioso, la fe en Jesucristo. Pero la fe no es una hermosa teoría para saber, sino una forma de ser y de vivir. Qué pena si nosotros que escuchamos la Palabra de Dios nos olvidamos de ella a la hora de construir nuestra vida. Seremos, como en la parábola del Evangelio, la segunda que Jesús hoy nos propone, personas necias. El Señor nos propone al ejemplo del hombre prudente. Escuchar la Palabra para llevarla a la práctica en la vida de cada día.

El Señor nos pone en guardia. No podemos hacer de nuestra fe una religión meramente cultual y apartada de la vida real. Algo así no merece la pena, estaremos perdiendo el tiempo y en el fondo la vida.

Alguno podría preguntar ¿para qué sirve la fe? En un mundo como el nuestro, que valoramos mucho lo útil, lo práctico. A ti ¿de qué te sirve venir a misa los domingos, leer el Evangelio, rezar, escuchar las cosas que se dicen en la predicación?

Nos invita el Señor a huir de todo lo que significa hacer alarde de creyentes. Los judíos en tiempos de Jesús llevaban tozos de escritos de la Palabra de Dios enrollados en las muñecas o colgando del manto. Nosotros los cristianos tenemos también otras formas de ostentación pública. ¿De qué nos sirven si nuestra vida no guarda relación con estos signos o gestos? Tal vez para que los que nos ven se rían  de nosotros. ¿En qué debe notarse que somos de los que escuchamos la Palabra de Dios? En nuestra forma de vivir y de actuar. La fe que no se traduce en la vida sirve para poco. Incluso podemos cuestionarnos si es de verdad la fe de Jesucristo.

Cambiar la mente y el corazón. Vivir el mandamiento del amor con todas sus consecuencias. No parcelar nuestra vida. A veces puede ocurrir, y es bien triste, que una es la persona que viene a la Iglesia, la que escucha la Palabra de Dios, y otra muy distinta la que sale a la calle, la que actúa en su casa o en su trabajo o en la universidad, en su lugar de ocio o diversión. Aquí radica la diferencia entre construir sobre arena o construir con total solidez en la verdadera roca que es Jesús.

Estamos llamados a construir nuestra vida, como el hombre prudente de la parábola, a construir la comunidad cristiana y a construir el Reino de Dios en nuestro mundo. Es nuestra responsabilidad ineludible.

San Pablo, como en su tiempo a los Corintios, nos invita a encontrar fuerzas en la Eucaristía, que nos une entre nosotros a los que nos sentamos a la misma mesa y nos une estrechamente al Señor, que es el único que nos hace verdaderamente fuertes en la lucha de cada día. Sin Él, no lo olvidemos, no podemos hacer nada. 

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Gaditano de nacimiento, entré en contacto con la Orden de Predicadores en el Convento de Santo Domingo de Cádiz. Tomé el hábito a los 17 años en Almagro (Ciudad Real). Ordenado en 1982 estudié Catequética y trabajando en nuestra Parroquia Santa Catalina de Siena de Madrid. Durante 15 años viví en el Convento de San Jacinto de Triana (Sevilla) ejerciendo como Párroco. Después de un año en Irlanda, en la Comunidad Juana de Aza de Wicklow Town, vinculada al MJD, pasé 22 años en Granada, siendo director del Colegio Mayor Universitario Santa Cruz La Real, integrado en la Universidad de Granada. Actualmente formo parte de la Comunidad del Convento Santo Tomás de Aquino de Sevilla. Disfruto sobre todo junto al mar y me gusta mucho viajar en buena compañía. Valoro bastante la amistad y disfruto intentando dar a conocer a Jesucristo mediante la predicación del Evangelio.

10/9/26

EVANGELIO VIERNES 11-09-2026 SA LUCAS 6, 39-42 XXIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:

«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».

                          Palabra del Señor

REFLEXION

¿Soy capaz de decirme la verdad de lo que vivo? Lucas en este capítulo y versículos, va poniendo en la boca de Jesús frases y sentencias que a lo largo de su vida y en diversos momentos y circunstancia fue diciendo.

La sabiduría de Jesús recuerda algo elemental: el otro es nuestro espejo. Si piensas que cuando juzgas y criticas a los demás lo único que haces es disfrutar o hacerles daño, te equivocas. Te haces daño a ti mismo, porque las palabras que salen de tu boca dejan al descubierto la maldad de tu corazón.

Luces y sombras, toda persona humana experimenta en su ser. Pero ¿qué es lo que me da autoridad para enjuiciar y dar sentencias sin antes parar, reflexionar, buscar las causas por las cuales los demás son y actúan de manera diferente?

El evangelio de hoy confronta nuestra vida y nuestra manera de vivir.

Hay conocimientos que se aprenden en los libros, en las universidades, en los laboratorios, con la inteligencia artificial (importantes y necesarios), pero, para los seguidores de Jesús es insuficiente, pues la verdadera sabiduría hay que buscarla (como dice Pagola), en lo más íntimo del ser humano, en silencio, descalzos, como aprendiz que busca en el Maestro los frutos del Espíritu: “BENIGNIDAD”, virtud que expresa un estado de ánimo que no es áspero, rudo, duro, sino afable, suave, que sostiene y conforta.

La persona que tiene estas cualidades ayuda a los demás a que su existencia sea más soportable, sobre todo cuando cargan con el peso de sus problemas y angustias. Que importante es encontrar personas que con sus palabras de aliento fortalecen, consuelan y estimulan.

Esta es la misión de los seguidores de Jesús el Resucitado.

Hna. María del Mar Revuelta Álvarez

Hna. María del Mar Revuelta Álvarez
Dominica de la Anunciata

Soy Dominica de la Anunciata nacida en Turón-Asturias. Antes de entrar en la Congregación a los 18 años participé de la JOCF en un grupo parroquial. Estudié música y mi primer destino fue el colegio de Bilbao. En 1975 fui a Brasil donde estuve 14 años en la diócesis de Uberlandia-Minas Gerais, coordinando una parroquia y diversas capillas con sus Comunidades de Base y en la Pastoral de la Tierra. Hice cursos de Teología, Biblia y catequética en la Universidad Católica de Belo Horizontes. Ahora estoy comprometida en la vida y misión de la Parroquia Cristo de la Victoria (Vigo) llevada por dominicos, dominicas y laicos animando las comunidades cristianas de base y los movimientos populares. Me gusta la naturaleza y caminar, la música clásica y el estudio contemplativo de la persona y la misión de Jesús de Nazaret, así como, la vida y misión de las primeras comunidades cristianas.

9/9/26

EVANGELIO JUEVES 10-09-2026 SAN LUCAS 6, 27-38 XXIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.

Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.

Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Esta página del evangelio no necesita explicación, se entiende demasiado bien. La cuestión es cumplirla, adecuar nuestro estilo de vida a esta enseñanza de Jesús, que además es un maestro con autoridad porque es el primero en vivir lo que dice. El amor que nos pide es como el que Él nos dio: hasta el extremo.

Si en las bienaventuranzas nos decía: “Dichosos vosotros cuando os odien y os insulten”, hoy aumenta y desarrolla esa bienaventuranza amando a los enemigos; haciendo el bien a los que nos odian; bendiciendo a los que nos maldicen; orando por los que nos injurian; poniendo la otra mejilla; y despojándonos hasta de la túnica… Y por si no nos ha quedado claro nos dice: Si amáis sólo a los que os aman, si hacéis el bien a los que os hacen bien, si prestáis sólo cuando esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis?

Después de escuchar esto, ¿podemos ser los mismos en nuestras relaciones?, ¿podemos seguir creyendo que somos buenos cristianos?, ¿podemos rezar tranquilamente el Padrenuestro, y pedir que perdone nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden?

Incluso podemos pensar que esto es imposible, pero Jesús nos conoce bien y nos da la receta “milagrosa” y fácil para vivir su mandamiento del amor: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.           

Oración

“Señor, el amor para ti es un arco iris de colores que hemos de abrazar sin barreras entre blancos y negros, judíos y gentiles, griegos y romanos, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, amigos y enemigos, buenos y malos. Es un sentimiento dinámico e indefinible porque, como la vida, es constantemente engendrador de algo nuevo, está en la base de todas tus relaciones: Pedro, la viuda, el ladrón, Zaqueo, los pequeños, la adúltera, Lázaro, yo y tantos otros. Oh Señor, para ti vivir significa amar: éste es el don más grande que no dejaste.” (Lectio Divina para cada día del año, 7 – Ferias del TO)

Sor Mª Montserrat Román Sánchez O.P.

Sor Mª Montserrat Román Sánchez O.P.
Monasterio Santa María la Real (Bormujos, Sevilla)

8/9/26

EVANGELIO MIERCOLES 09-09-2026 SAN LUCAS 6, 20-26 XXIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía:

«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.

Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!

¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!

¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas».

                       Palabra del Señor

REFLEXION

Este clima edificado sobre la paz y la justicia no siempre es bien recibido en un mundo donde lo que prima son los intereses nacidos del egoísmo y las malas intenciones sumergidas en el mar de la envidia y el océano del descarte. Y entonces, si permanecemos fieles a este Reino de paz y justicia, ¿seguirán hablando bien de nosotros?

Entonces, dice el Señor, viene el llanto, el esfuerzo, la lucha… por permanecer fieles a la solidaridad con los hermanos descartados en una sociedad de apariencias farisaicas.

¿Quiénes van a hablar bien de nosotros quienes rompen la paz y pisotean la justicia?

Nuestra fidelidad al Reino de Dios nos alienta a trabajar para que nadie se sienta desamparado, para que la fuerza del Evangelio vaya creando un clima de solidaridad y cercanía entre todos los hombres y mujeres de este mundo.

Pero esto no es nada fácil, esta fidelidad tenemos que cuidarla día a día, pedirle a nuestro Dios que es Padre misericordioso, que nos de la fuerza necesario para mantenernos firmes, aunque no todo el mundo hable bien de nosotros.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

7/9/26

EVANGELIO MARTES 08-09-2026 SAN MATEI 1 18-23 XXIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

                      Palabra del Señor

REFLEXION

Mateo comienza su exposición doctrinal y catequética de su evangelio con la genealogía de Jesús, confirmando que procede de la estirpe de David, y, a continuación, desarrolla como se produjo la concepción del Hijo de Dios, quedando gestante María cuando ya estaba desposada con José.

El desposorio ya suponía un compromiso decisivo de cara al matrimonio, la mujer se consagra al hombre; la ruptura del desposorio supone un repudio formal, y las relaciones sexuales con otro hombre, sería comparable a un adulterio.

José, hombre justo, para cumplir la ley debería repudiar a su futura esposa, pero no quiere difamarla y acusarla públicamente, lo que podría provocar, incluso, una lapidación.

En sueños un ángel le advierte que es obra del Espíritu Santo, pues el hijo que va a nacer salvará al pueblo de sus pecados.

Mateo recurre con frecuencia a citas del Antiguo Testamento, para justificar que deben cumplirse lo que relatan las escrituras.

La aceptación de María del proyecto que Dios le ha designado, podría suponer el rechazo por parte de sus amigos y parientes, incluso, si llega a hacerse público, por parte de sus conciudadanos, pero ella pone toda su confianza en el Señor y, junto a José, deciden criar y educar al que será el “Salvador del Mundo”, pues en su vida, muerte y resurrección anunciaba la presencia amorosa de Dios que ofrece a toda la humanidad.

 ¿Somos capaces de aceptar los designios de Dios, aunque conlleven incomprensión, tal como hizo María?

D. José Vicente Vila  Castellar O.P.

D. José Vicente Vila Castellar O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Torrente (Valencia)

Nací en Valencia en febrero de 1951 y bautizado en la Pila Bautismal de San Vicente Ferrer, en el seno de una familia con valores religiosos. Soy Licenciado en Medicina y Cirugía con la especialidad en Obstetricia y Ginecología que he ejercido hasta la jubilación. Siempre he estado vinculado a movimientos eclesiales y en 1996, tras varios años colaborando con el convento de los P.P. Dominicos de El Vedat en Torrent, fuí admitido en la Fraternidad Laical de Santo Domingo de dicho convento. He sido elegido presidente de la misma y también Presidente Provincial en varias ocasiones. En noviembre de 2024 fuí designado Presidente del Consejo Nacional de la Familia Dominicana de España.


6/9/26

EVANGELIO LUNES 07-09-2026 SAN LUCAS 6, 6-11 XXIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar.

Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.

Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.

Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada:
«Levántate y ponte en medio».

Y, levantándose, se quedó en pie.

Jesús les dijo:
«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».

Y, echando en tomo una mirada a todos, le dijo:
«Extiende tu mano».

Él lo hizo y su mano quedó restablecida.

Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.

                        Palabra del Señor

REFLEXION

Según la imagen que tengamos de Dios, el culto será un momento celebrativo de conversión personal y eclesial o, por el contrario, una burda comedia de nuestro egoísmo insolidario.

La necesidad de poner a la persona en el centro, que nos muestra Jesús, no nos puede llevar al exceso que se da en la comunidad de Corinto y que denuncia san Pablo en la primera lectura.

Es fundamental que creamos que Dios es nuestro Abbá (papá), lleno de amor, misericordia y perdón por cada uno de nosotros, que somos pecadores. Pero, a veces, se malinterpreta esta bondad de Dios en el sentido de que más que un Padre, Dios es un “abuelete” un poco senil, que tolera bobaliconamente todo el mal que hacemos. Un padre-madre buenos educan a sus hijos con amor y responsabilidad. “Educar” es sacar del interior del hijo su verdadera personalidad y sus talentos, ofrecerles valores y recursos par saber conducir la vida y la fe, apoyarle con su cariño y estima continua, pero no falsamente complaciente con el mal. Porque el mal que hagan sus hijos, les hace daño a esos hijos. Por eso Dios es Padre amorosamente responsable.

Un miembro de la comunidad de Corinto practica el incesto. No es para gloriarse. Pablo declara la excomunión, que no es echarlo de la Iglesia, sino declarar que él se ha echado a sí mismo por su conducta.

Pero esta declaración no es para castigo, sino medicinal. Para que se dé cuenta, se arrepienta y así ser salvo en el día del Señor.

Pidamos al Señor que Dios y su misericordia sean el centro de nuestro ser y la motivación más profunda de nuestra acción y que nos dé la gracia de sentirnos activamente responsables del don de la fe y roguemos también para que la vivamos sincera y coherentemente. 

¿Me pregunto si mis juicios de los otros y mis acciones ayudan o hacen daño? ¿Justifico mi falta de compromiso abusando de la bondad de Dios?

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.
Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay)

Soy dominico y sacerdote, nacido en Granada en 1951. Ingresé en la Orden de Predicadores en 1968 y fui ordenado sacerdote en 1975. He cursado estudios de Filosofía y Teología en España, Roma y Múnich, y me he dedicado durante décadas a la formación y docencia en diversos ámbitos: universidad, internoviciado de la Confer y escuelas de teología para laicos. He formado parte de la curia de las Provincias Bética e Hispania de los frailes y también he ejercido como formador, promotor de formación permanente, asistente de fraternidades y presidente de la CONFER en Sevilla. También he trabajado como director, redactor y presentador del programa “Diálogos en la vida” de Canal Sur Televisión. Desde 2021, resido en Paraguay, donde colaboro como docente y acompañante de comunidades religiosas y laicales.

5/9/26

DOMINGO 06 DE SEPTIEMBRE 2026 : VIGESIMOTERCER DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





Vivimos tiempos difíciles para lo común. Cada día podemos ver y constatar cómo la experiencia de lo compartido, de aquello que no se reduce únicamente a lo propio, se encuentra profundamente cuestionada. Los ejemplos abundan. Hace tiempo que todo lo político tiene que ver más con intereses económicos que con la búsqueda del bien común. Las redes sociales, aunque nos ofrecen nuevas posibilidades de encuentro, también pueden acostumbrarnos a una relación superficial con nosotros mismos y con los demás. La lógica de la inmediatez, la comparación permanente y la búsqueda de aprobación nos alejan de la complejidad de lo humano y, sobre todo, de los demás.

Es en nuestros vínculos donde encontramos las mayores alegrías, pero también los sufrimientos más profundos. La pérdida del sentido de la gratuidad, el aislamiento y la superficialidad nos conducen por caminos en los que el otro termina transformándose en un objeto de consumo afectivo. Sin embargo, Jesús y su Evangelio nos presentan un horizonte distinto, en el que los vínculos ocupan un lugar esencial y crean un espacio para Dios mediante la escucha y el encuentro, invitándonos a mirar al otro y a nuestra capacidad de relacionarnos de una manera nueva.

Fray Ignacio Castro Ortega O.P.

Fray Ignacio Castro Ortega O.P.
Convento de San Esteban (Salamanca)

Soy fraile dominico de la Provincia de Hispania y estudiante de la Pontificia Facultad de Teología San Esteban de Salamanca. Me encuentro finalizando los estudios de licenciatura. Desde 2023 colaboro en el espacio de reflexión web La llama, en España, y formo parte de la misión de la Orden en el Vicariato de Uruguay y Paraguay, donde ha desarrollado labores pastorales con jóvenes, las nuevas generaciones de la vida religiosa y la familia dominicana.