9/5/26

DOMINGO 10-05-2026 SEXTO DOMINGO DE PASCUA

 




No podía quedar en lo oculto, en la intimidad del alma y del corazón de los testigos de Jesús, la experiencia de liberación, salvación, “vida nueva”.

La Pascua. Una Iglesia que nace, como cuentan los Hechos de los Apóstoles, no se puede quedar dentro de sus muros, sale a evangelizar a judíos fuera de Jerusalén, a los samaritanos, herejes y paganos, a todas las naciones. Felipe bajó a la ciudad de Samaria que se llenó de alegría: ¿Qué mensaje comunicó Felipe? Conocida la respuesta del pueblo, Pedro y Juan, enviados por la comunidad, se trasladaron a Samaria para imponer las manos y recibieran el Espíritu Santo.

Llenos y acompañados por el Espíritu todo se percibe de otra manera y se responde buscando el bien común; la propia satisfacción no es el objetivo. Acompañados por el Espíritu es posible dar razón de la esperanza con mansedumbre y respeto y buena conciencia, es posible vivir para los demás y se descubre y se entiende el testimonio del Hijo de Dios que murió en la carne y volvió por el Espíritu. Nos lo cuenta Pedro.  

Y en el evangelio de Juan se nos habla de la ida de Jesús al Padre y de su vuelta. Jesús, el Hijo de Dios, está con nosotros y es cuestión de cada uno el hecho de recibirlo –tenerlo presente- en nuestra vida… La realidad del encuentro del Padre y el Hijo es el Espíritu, todo AMOR.

Fr. José Luis Ruiz Aznarez O.P.

Fr. José Luis Ruiz Aznarez O.P.
Convento de Predicadores Cardenal Xavierre (Zaragoza)

LECTURAS DEL DOMINGO 10-05-2026 SEXTO DOMINGO DE PASCUA

 

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 5-8. 14-17

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

                       Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20 R/. Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/.

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos en él.
Con su poder gobierna eternamente. R/.

Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3, 15-18

Queridos hermanos:

Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo.

Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal.

Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: (Hechos 8,5-8.14-17): La palabra de Dios nos abre al Espíritu

 Este texto nos muestra un paso más de la comunidad cristiana primitiva. La crisis originada en la comunidad de Jerusalén a causa de los «helenistas», que tenían una mentalidad más abierta y más atenta a lo que había significado el mensaje del evangelio y de la Pascua, dispersó a estos cristianos fuera de la ciudad santa. Y esto va a ser semilla misionera y decisiva para que el «camino», otro de los nombres con que se conocía a los seguidores de Jesús, rompiera las barreras del judaísmo. Del relato, para la lectura de este domingo, se excluye el caso de Simón el Mago que quería hacer lo que Felipe, o comprarlo si era necesario -de donde procede el nombre de “simonía”-, por querer procurarse bienes espirituales por medio del dinero.

 El programa que el autor (Lucas) ya diseñó en Hch 1,8 debe ir cumpliéndose con precisión. Pero es el Espíritu quien lleva estas iniciativas, quien se adelanta a los mismos apóstoles. Porque la Iglesia, sin Espíritu del Señor, no estaría abierta a nuevos modos y territorios de evangelización y presencia. El Espíritu es quien otorga siempre a la comunidad cristiana la libertad y el valor necesarios. En la lectura de hoy vemos a Felipe, uno de los siete elegidos y, probablemente, el líder sucesor de Esteban, que se llega hasta el territorio maldito de los samaritanos. El odio entre judíos y samaritanos ya aparece en el evangelio (Lc 9,52ss; Jn 4). Este era un paso muy importante porque se les consideraba como unos paganos. Esta era una apuesta decisiva, a la vez que un compromiso conducido por el Espíritu de Pentecostés, para cuya fiesta nos preparamos. Los samaritanos acogieron la palabra de Dios, nos dice Lucas en este relato, y enviaron a Pedro y a Juan para que pudieran atender y confirmar en la fe a esta nueva comunidad que se había abierto a la fuerza de la palabra salvadora.

 Por eso, conviene resaltar que no son los “doce”, los discípulos de Jesús y los testigos “directos” de la Resurrección, los que llevan a cabo esta iniciativa eclesial. Felipe el helenista es el que se atreve a cumplir esa promesa del resucitado de Hch 1,8 (aunque cuenta mucho la persecución en Jerusalén contra ellos). Lo que hace es lo mismo que hacía Jesús (cf. Lc 7,21; 8,2; 9,1). Resaltemos, pues, las iniciativas de los de segunda fila que tienen la misma importancia o más, ya que llevan la predicación, la palabra de Dios, a “lugares de frontera”. En Lucas la “palabra de Dios” es verdadera protagonista, junto con el Espíritu, de la segunda parte de su obra.

 En un segundo momento, Pedro y Juan tienen que asumir la realidad de que los samaritanos, a donde ellos no se atrevían a ir, han acogido la predicación evangélica. Esto contrasta con la escena del evangelio (Lc 9,51-56) en que Jesús y los suyos, pasando por territorio samaritano al ir a Jerusalén, y no siendo acogidos, Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo, pidieron un castigo apocalíptico para aquel lugar maldito. Pero Jesús niega esta actitud de venganza rotundamente. Para Lucas esa era como la primera semilla, que ahora viene a crecer por medio de una nueva predicación. Y Juan, el hijo del Zebedeo, es protagonista en este momento.

 El relato, pues, debe ser leído e interpretado en el sentido de que de los que no se esperan respuesta, son capaces de acoger el mensaje de la salvación con más solicitud y entusiasmo que los predestinados religiosamente para ello. La llegada de Pedro y Juan no debe ser captada en el sentido de ir a imponer su autoridad apostólica o jerárquica, sino, por el contrario, a poner de manifiesto por su parte y por la parte de la Iglesia madre de Jerusalén, el misterio de “comunión” que los herejes samaritanos (concepción del judaísmo ortodoxo) son capaces de dar.

 Por eso este es un segundo “pentecostés”, que aquí acontece por la imposición de las manos de los apóstoles. Y es que en la Iglesia primitiva se dieron diferente momentos de “pentecostés” como presencia del Espíritu de Jesús resucitado.

 

IIª Lectura (Iª Pedro 3,15-18): Dar razón de nuestra esperanza

 Nuestro texto nos proporciona una tesis teológica que debe ser determinante para los seguidores de Jesús: que debemos estar siempre dispuestos a dar razón de nuestra esperanza. Los primeros cristianos tuvieron que explicar muchas a veces, a quien se lo pedía, los motivos de su fe y de su esperanza. Eran tiempos de persecución. Hoy vivimos la fe menos ambiciosamente, pero no podemos ocultar la luz debajo de nada.

 Ser cristiano, ser seguidor de Jesús, nos otorga su Espíritu y estamos convocados como entonces a dar testimonio. Hoy no hay persecuciones como entonces, pero el mundo tiene otros valores y reducimos nuestro testimonio a ciertas manifestaciones cultuales. Mas la fe cristiana no es para el culto, sino que debe dar sentido a la vida entera. ¿Por qué creemos, por qué esperamos, por qué amamos y perdonamos? No podemos ocultar nuestra verdad, sino que debemos comunicarla, incluso aunque tengamos que sufrir adversidad o incomprensión.

 No se trata de hacer una defensa apologética de nuestra esperanza, pero sí es necesario vivir con esperanza: la esperanza en Cristo, en un mundo de paz y de concordia; en un mundo que tiene, además, un futuro más allá de esta historia, porque Jesús, el Señor, ha ganado para todos ese mundo nuevo.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 10-05-2026 SAN JUAN 14, 15-21 SEXTO DOMINGO DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.

No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de Juan prosigue con su discurso de revelación de la última cena. Se hace una conexión entre amor y mandamientos. Si amamos a Jesús estamos llamados a amarnos los unos a los otros, porque en la teología de Juan ese es el mandamiento nuevo y único que nos ha dejado para que tengamos nuestra identidad en el mundo. ¿Era eso nuevo? Era nuevo en la forma en que lo entendió Jesús: incluso hay que amar a los que nos odian; así seremos sus discípulos.

 Para llevar adelante este mandamiento Jesús pedirá un «defensor», un ayudador: el Espíritu. Se nos vuelve a poner en línea abierta con la fiesta de Pentecostés que celebraremos tras dos domingos. El Espíritu de la verdad, no de una verdad abstracta, sino de la verdad más grande, de una verdad que el «mundo» odia, porque el mundo en San Juan es el misterio de la mentira, del odio, de las tinieblas. Probablemente se detecta aquí un dualismo un poco exagerado, pero es verdad que el mundo de la mentira existe y nos rodea frecuentemente.

 Jesús promete no dejarnos huérfanos: El Espíritu es más fuerte que el mundo, como el amor y la verdad son más fuertes que el mundo, aunque nos parezca lo contrario. Si queremos vivir otra vida verdadera debemos fiarnos de Jesús que, desde el regazo de Dios como Padre, no se ha instalado allí, sino que enviándonos un Defensor nos conduce al mundo de la verdad, de la luz, del amor que reina en el seno de Dios.

 El evangelio nos habla del “Paráclito” que Jesús promete a los suyos. El término griego parákletos (que significa “llamado”, del verbo griego kaleo, “llamar, interceder por”) tiene su origen en el mundo jurídico y designa a alguien que es llamado como defensor en un tribunal, un abogado en definitiva. Se sabe que los discípulos han de afrontar en el mundo una lucha. El autor del evangelio ya lo está viendo con sus ojos y por eso construye este discurso sobre el “Paráclito” que “estará con vosotros para siempre” (Jn 14,16). Es el Espíritu de la “Verdad”, que es una de las formas en que Jesús se ha presentado en este evangelio (14,6), un tema dominante de la catequesis joánica. Por lo mismo, el Espíritu vendrá a hacer lo que hacía Jesús mientras estaba con ellos.

 ¿Qué sentido tiene todo este discurso? Pues que aunque falte Jesús, no nos faltará su Espíritu. Es una presencia nueva de Jesús, una presencia que viene después de la Resurrección y que no podemos dudar que existe y existirá. Y aunque no esté definida esa personalidad del Espíritu, como habrá de hacerse en la teología posterior, debemos estar abiertos a esta promesa de comunión y de vida. En este mundo nuestro de disputas interminables y de intereses muy humanos, tener un abogado “defensor” es como una necesidad para no estar desamparados. Los cristianos, por lo mismo, tienen el suyo y pueden apoyarse en él, porque es un “abogado de la verdad que libera” nuestras conciencias.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

7/5/26

EVANGELIO SABADO 09-05-2026 SAN JUAN 15, 18-21 QUINTA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.

Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.

Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

                  Es palabra del señor

REFLEXION

Tenemos entre el acervo de refranes uno muy conocido: “Se cosecha lo que se siembra” (Gál. 6,7) y parece que la vida es así. Pero, para sorpresa nuestra, sorpresa muy común en el Evangelio, hoy el Señor nos habla de lo contrario: “Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros”. Porque Jesús “pasó haciendo el bien” y recibió odio y muerte; Él amó en cada momento de su vida y se dio completamente y sin condiciones a los demás y, sin embargo, el mundo lo llegó a odiar manipulando sus palabras y tergiversando su propia vida.

Uno se pregunta cómo es posible eso, por qué el amor puede generar odio, persecución y muerte. Y es una pregunta válida hoy, como lo fue ayer y, como seguramente, lo será en el futuro: parece que la humanidad no tiene remedio y la situación actual en el mundo nos lo repite una y otra vez; guerras, xenofobia, odio, mentira, racismo… y, ahí radica la dificultad, persecución a quienes quieren contrarrestar todo eso con actitudes de paz, reconciliación, fraternidad, inclusión, dignidad…

No es necesario llegar a ser dogmático o querer construir un mundo dicotómico, sin matices, pero es una realidad que se va notando cada vez más, debido a la polarización de las actitudes de nuestro mundo inclinándose hacia una ideología destructiva y alejada del amor, y hundiéndose en un mundo que no es del que Jesús nos habla.

Y precisamente ahí es donde podemos comprender la realidad a la que Jesús se refiere: no es el mundo en el que Jesús nos quiere, sino del que nos saca, no huyendo de él sino defendiéndonos de él (Jn 17,15).

Amar en nuestro mundo, amar al estilo de Jesús, es ponerse del lado de las víctimas y, por tanto, en contra de los que causan el sufrimiento y la muerte. Amar al estilo de Jesús es ponerse del lado de los descartados y, por tanto, en contra de los “magnates de la tierra” que acumulan riqueza y poder, decidiendo quien puede vivir y quién no. Amar al estilo de Jesús, es ponerse al lado de los que se niega su humanidad y, por tanto, es ponerse en contra de los racistas, xenofóbicos, homofóbicos. Amar al estilo de Jesús, es amar la justicia y la paz y correr detrás de ellas y, por tanto, es ponerse en contra de los violentos, los corruptos que no tienen interés por el bien común, sino únicamente por su propio bien.

Y hemos de ser claros, el que tiene unos principios cristianos auténticos, el que se pone a amar desde lo más profundo, tendrá enemigos, como los tuvo Jesús; mucha gente que les odie y persiga.

¿Así, sin más? ¿Tan triste es la realidad? Escuchando la Palabra de Jesús, hablando de su propia experiencia y de la experiencia de tantos que han vivido y muerto por ese otro mundo en el que Jesús cree, sí es así, pero con un pequeño, y grande a la vez, matiz: “si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra”, es decir, también habrá otros, y cada vez más, que comprenderán lo que significa el Amor y llegará a conocer a quien nos envía.

El final no será siempre la muerte porque conocer al hermano, reconocer al que está a nuestro lado como prójimo, nos hace conocer a Dios y seguir haciendo realidad ese “otro mundo que es posible”.

Fray Antoni Miró Gallego O.P.

Fray Antoni Miró Gallego O.P.
Convento de Santo Domingo Ra`ykuéra (Asunción. Paraguay)

Dominico de Mallorca, nacido en 1958, actualmente trabajando en la misión de Paraguaya del Vicariato Antón Montesino de la Provincia de Hispania. Ejerce su misión desde la comunidad de Asunción, en un pueblecito rural, eminentemente campesino, como párroco de la Parroquia Virgen del Rosario de Tavapy, antiguo convento dominico del siglo XVI y actualmente llamado San Roque González de Santa Cruz. Ha ejercido diferentes cargos en la diócesis, especialmente dedicado a la Pastoral Social y el trabajo por la sinodalidad. También es director general de la Sede local de la Universidad Católica en Carapeguá, pueblo cercano a San Roque. Anteriormente trabajó en Manacor, Mallorca, y fundó el Casal de la Pau como una avanzadilla, en aquel entonces, de la Educación por la Paz y la defensa de la tierra. Bachiller en Teología y licenciado en Ciencias de la Comunicación, dirige una radio comunitaria y trabaja especialmente con el campesinado y el mundo de la cultura.

EVANGELIO VIERNES 08-05-2026 SAN JUAN 15, 12-17 QUINTA SEMANA DE PASCUA





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

                       Es palabra del Señor

REFLEXION

Una afirmación tan firme y decidida puede sorprender nuestro corazón lleno de “peros” en el campo de la amistad. Sabernos elegidos y amigos de Jesús… saber de la libertad y confianza que implica el ser amigos: lealtad y posibilidad de dialogar en todas las circunstancias, es una certeza que nos concede alegría y seguridad. Se trata de una amistad que llega a lo más profundo de nuestro ser y que nos hermana y une, que crea comunión en medio de diferencias. Sí, a nosotros, Jesús nos llama amigos y así nos quiere. Ya dice el refrán: “los amigos de mis amigos son mis amigos”

La amistad de Jesús no nos cierra en un círculo de bienestar que se retroalimenta en una relación ideal. Jesús afirma: “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca”. Por eso su amistad nos lanza a dar la vida por los demás a través de muchas acciones concretas: escuchar, servir, aconsejar, perdonar, cuidar, etc., “especialmente a los hermanos en la fe”, pero también “a todos” (Gálatas 6,10).

Dejemos, pues resonar en nosotros la invitación a la amistad que es capaz de dar la vida y el cuidado de la comunión en la comunidad cristiana.

Hna. Ana Belén Verísimo García

Hna. Ana Belén Verísimo García
Dominica de la Anunciata

Nacida en Vigo – España, crecí en la vida de fe en mi parroquia: El Cristo de la Victoria, dinamizada pastoralmente por frailes dominicos y hermanas dominicas de la Anunciata. Muy joven soy enviada al Brasil, experiencia que me desafió culturalmente, me enriqueció y transformó como mujer, creyente y dominica. Junto con mis hermanas de comunidad fui enviada a diferentes servicios para anunciar el Evangelio y también favorecer y acompañar procesos de crecimiento en dignidad. Quiero destacar la misión realizada en diversos centros sociales cuyo objetivo era el atendimiento de niños y adolescentes, así como a sus madres, todos ellos de contextos sencillos y sin oportunidades; las clases en las escuelas públicas, el acompañamiento a la Pastoral del Menor y el compromiso y coordinación nacional de la Red “Um Grito pela Vida” – iniciativa intercongregacional contra la trata de mujeres y niñas. Actualmente soy la Priora General de mi Congregación.

 

6/5/26

EVANGELIO JUEVES 07-05-2026 SAN JUAN 15, 9-11 QUINTA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

                          Es palabra del Señor

REFLEXION

El evangelista San Juan, habla siempre del amor. 

Este texto, tiene una fuerza especial, ya que es parte del discurso que pronunció Jesús en la última cena.  Nos dice que permanezcamos en su Amor. ¡Qué importante es descansar en el amor de Dios por nosotros! 

También nos dice cómo: cumpliendo sus mandamientos. Cuando oímos la palabra mandamiento, nos causa como rechazo, porque la clasificamos en el sometimiento de unas normas. Parece, que no tiene cabida en Dios esta palabra, ya que, nos ama de una manera incondicional. El amor de Dios hacia los pecadores está fuera de toda duda, no entra en nuestros parámetros humanos.

Recordemos que Él acaba de afirmar: "Yo os he amado", como un hecho consumado. Tenemos que pensar que estos mandamientos son de Él y que realmente nos conducen al Amor verdadero, no a un amor meramente humano, sentimental, pasajero, sino al Amor de Dios, para que podamos aprender a amar a los hermanos desde Él. Estos mandamientos, fortalecerán y arraigarán este amor y además, nos harán partícipes de la alegría del Señor.  ¿Realmente creemos en la Palabra de Dios, que nos hace partícipes de su alegría y amor si vivimos sus mandamientos?

Dios es mi Padre. Amar y dejarse amar por Él, exige ser fieles a ese Amor, ser fieles a lo que nos indica, en sus mandamientos. Es imposible vivir cristianamente si no estamos unidos a Él. Sin esa unión, seremos miembros inservibles, para este proyecto de amor de Dios para con la humanidad.  El Amor cristiano tiene un manantial que lo alimenta: el Amor de Dios Padre, manifestado en su Hijo por medio del Espíritu Santo.

 Monasterio de Santo Domingo - Dominicas

Monasterio de Santo Domingo - Dominicas
Monasterio de Santo Domingo (San Sebastián, Guipuzcua)

5/5/26

EVANGELIO MIERCOLES 06-05-2026 SAN JUAN 15, 1-8 QUINTA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

El evangelista Juan, el más místico y elevado de los cuatro —no en vano la tradición lo representa con el símbolo del águila, que vuela alto y penetra en las alturas del misterio— nos ofrece en este pasaje una de las claves más hondas de la espiritualidad cristiana: permanecer. No se trata solo de creer, ni solo de actuar, sino de permanecer.

“Yo soy la verdadera vid… permaneced en mí, y yo en vosotros”. La imagen es sencilla y profunda. El sarmiento no tiene vida en sí mismo; la recibe de la vid. Separado, se seca. Unido, da fruto. Permanecer no es un gesto puntual ni una emoción pasajera. Es fidelidad. Es empeñarse. Es buscar una y otra vez. Es continuar ahondando en la relación con Dios cuando todo parece rutinario o árido.

Permanecer es cuidar la oración cotidiana, aunque no siempre sea consoladora. Es acercarse con constancia a los sacramentos, especialmente a la Eucaristía y a la Reconciliación. Es ocuparse de las cosas de Dios para que Dios se ocupe de tus cosas. Es dejar que su Palabra permanezca en nosotros, moldeando criterios, decisiones y afectos.

Juan insiste: “sin mí no podéis hacer nada”. En una cultura que exalta la autosuficiencia, esta afirmación resulta provocadora. Pero permanecer en Cristo no anula la libertad, sino que la fecunda. El fruto abundante no nace del activismo, sino de la unión. El Padre, como labrador, poda lo que ya da fruto para que dé más. La poda duele, pero purifica.

Permanecer es aceptar también esa poda: las pruebas, las correcciones, los silencios de Dios. Es confiar en que la savia sigue circulando aunque no la veamos. Y entonces la promesa se cumple: “pedid lo que deseáis, y se realizará”. No porque imponemos nuestra voluntad, sino porque nuestro corazón, al permanecer, se va configurando con el suyo. Así damos fruto y glorificamos al Padre.

Fray Vicente Niño Orti O.P.

Fray Vicente Niño Orti O.P.
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)

Soy sacerdote dominico nacido en Córdoba, España. Antes de ingresar en la Orden estudié Derecho y en la universidad descubrí mi vocación a través de la Pastoral Juvenil Dominicana. Ya como fraile ha sido uno de mis ámbitos de predicación el de los jóvenes. He trabajado durante casi una década en la gestión y la pastoral educativa. Soy licenciado en Teología Moral, con especial interés en las relaciones entre fe y política. He publicado el libro "Santo Domingo nos cuenta su vida" para acercar su figura a los más jóvenes, y colaboro como columnista en distintos medios digitales.

4/5/26

EVANGELIO MARTES 05-05-2026 SAN JUAN 14, 27-31a QUINTA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.

Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo yo».

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

El capítulo 14 del evangelio de Juan nos presenta a Jesús, en pleno discurso de despedida en el transcurso de la última cena. Cristo no se esconde y les anuncia, claramente, que ha llegado la hora en que va a ser glorificado por el Padre, y que su partida es inminente.

Los discípulos no acaban de entender. A Tomás le dice cuál es el camino para llegar al Padre: Él mismo, pues es el camino, la verdad y la vida; Felipe que le pide que les muestre al Padre, y le responde que viéndole a Él verán al Padre, y les intenta comunicar que es realmente bueno que vuelva al Padre, aunque para ello tenga que pasar por todas la vejaciones, envidias y crímenes que le esperan.

Les deja “La Paz”, no la paz que diariamente repetían los judíos (Shalom), sino una paz auténtica, no solo por la ausencia de conflictos, más bien la paz que Él nos infunde, la paz de la confianza plena en Dios, que lleva implícita la tranquilidad interior basada en el amor.

En un mundo totalmente falto de paz, lleno de guerras (que aparecen por todas partes como por generación espontánea), pero también de la paz interior, Jesús nos invita a ser trabajadores por la paz. Heraldos de esperanza para los demás. Portadores de la alegría del Evangelio a todos, reflejando en nuestras vidas el inmenso amor del Padre que se ha encarnado en Jesucristo, y que nosotros recibimos gratuitamente, y que a Cristo lo llevó a su entrega total como signo absoluto de amor al Padre y a los hombres.


¿Nos frenan las dificultades en nuestra misión de anunciar la Buena Noticia? ¿Llevamos la paz que Cristo nos da a todos? ¿Vemos en Dios una lacra para nuestra vida?

D. José Vicente Vila  Castellar O.P.

D. José Vicente Vila Castellar O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Torrente (Valencia)

Nací en Valencia en febrero de 1951 y bautizado en la Pila Bautismal de San Vicente Ferrer, en el seno de una familia con valores religiosos. Soy Licenciado en Medicina y Cirugía con la especialidad en Obstetricia y Ginecología que he ejercido hasta la jubilación. Siempre he estado vinculado a movimientos eclesiales y en 1996, tras varios años colaborando con el convento de los P.P. Dominicos de El Vedat en Torrent, fuí admitido en la Fraternidad Laical de Santo Domingo de dicho convento. He sido elegido presidente de la misma y también Presidente Provincial en varias ocasiones. En noviembre de 2024 fuí designado Presidente del Consejo Nacional de la Familia Dominicana de España.

3/5/26

EVANGELIO LUNES 04-05-2026 SAN JUAN 14, 21-26 QUINTA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama será amado mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Le dijo Judas, no el Iscariote:
«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»

Respondió Jesús y le dijo:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

                       Es palabra del Señor

REFLEXION

El evangelio de San Juan continúa acompañándonos a lo largo de esta semana. Hoy nos ofrece parte del discurso de Jesús después de la Cena. Son palabras cargadas de intimidad, porque son palabras de despedida.

El pasaje se centra hoy en la autorrevelación de Jesús, quien ante la pregunta de Judas Tadeo, “¿cuál es la razón de manifestarte solo a nosotros y no al mundo?”, vuelve a indicar el tema de la presencia de Dios en la vida de los creyentes. Esa presencia será real cuando el creyente cumpla su Palabra y esto solo se puede llevar a cabo desde el amor. La fidelidad a sus palabras será la manifestación del amor. No basta haber conocido a Jesús. Es necesario cumplir los mandamientos, expresión de que el amor ha entrado en sus creyentes.

"Haremos morada en él"

La vida de Jesús ha transcurrido no en grandezas o sensacionalismos, sino en la sencillez y la humildad al servicio de los hombres. Por eso, en medio del ambiente de tristeza que se ha expandido tras las palabras de despedida  de Jesús, ahora los reconforta desde la seguridad de su presencia permanente en aquellos que cumplen la Palabra y aman. “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”. La obediencia de la fe es la prueba de que en esa persona hay amor. El amor siempre imprescindible para poder vivir la comunión entre Dios y el hombre.

Jesús presente en los que le siguen y cumplen

La presencia de Jesús se hará más plena porque no se reducirá a algo meramente físico. Jesús resucitado seguirá en aquellos que cumplen su palabra. Por eso recalca “el que me ama se mantendrá fiel a mis palabras. Mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a él y haremos morada en él”. “Hacer morada” se traduce en una realidad que se prolonga en el tiempo. Junto a todo ello promete el Espíritu, el Paráclito, que enseñará todo y les irá recordando todo lo que Él les ha enseñado. Hay un tema sugerente en este pasaje. Cristo ha sido enviado por el Padre para llevar adelante su obra. El Espíritu Santo será enviado en nombre de Cristo para completar su revelación a la Iglesia.

Las palabras de Jesús son palabras alentadoras para todos cuantos creemos en Él. Su ausencia física se convierte en una presencia –morada- espiritual en todos los que, cumpliendo sus Palabras a través del amor, vivimos la seguridad de su ayuda en el camino. Y es que, cuando se ama de verdad, uno es capaz de dejar de lado el punto de vista personal para buscar cumplir la voluntad del que se ama.

 Un día más merece la pena reflexionar a la luz de la Palabra: ¿Cuáles son los ídolos que hay en mí y que me impiden vivir de verdad el evangelio? Amar es cumplir los mandamientos. ¿Hasta qué punto es esto verdad en mi vida? 

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Soy salmantino, de Monsagro, diócesis de Ciudad Rodrigo. Tras los estudios eclesiásticos, fui destinado a Oviedo. Allí estudié inglés en la Universidad. Tras catorce años enseñando en la bendita Asturias, volví a Salamanca, donde hice un Máster en Orientación Familiar, en la Universidad Pontificia. Un nuevo cambio me trajo a Valladolid. Aquí he trabajado como orientador familiar en nuestro Centro de Terapia y Mediación familiar, Oikos. Aunque ya jubilado sigo trabajando en nuestra iglesia de San Pablo.