8/10/26

EVANGELIO VIERNES 09-10-2026 SAN LUCAS 11, 15-26 XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice:
“Volveré a mi casa de donde salí”.

Al volver se la encuentra barrida y arreglada.

Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí.

Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Encontramos a Jesús, en el relato del evangelio que hoy escuchamos en la eucaristía, enfrentado de nuevo a algunos miembros de su pueblo, a propósito de un signo que realiza: la expulsión de un demonio, que libera a la persona de la mudez que padecía.

Vemos, por un lado, que la mayor parte de la multitud se admiró. Pero hay algunas personas que no pueden aceptar la actuación de Jesús, que una y otra vez se manifiesta curando, levantando, liberando, salvando…

Y es que Jesús desborda todas sus previsiones y sus “conocimientos” sobre Dios, y les hace perder el control, el dominio y el poder religioso que ostentan sobre el pueblo. Su incapacidad de abrirse a la irrupción del misterio de Dios en la persona de Jesús, les lleva a proponer razones absolutamente incoherentes para intentar explicar de dónde viene el poder con el que Jesús actúa. Razones que Jesús desmonta de un simple plumazo…

Porque aquí hay alguien que es más fuerte que todos los “demonios”, que se ha acercado al ser humano para liberarle de todos ellos, para ofrecerle una vida plena de sentido desde el Amor que nos constituye.

Esa es la dinámica que Pablo nos está presentando en la carta a los Gálatas. La fe en Jesús supone que Él se va convirtiendo en el centro de nuestra vida, que queremos vivir en él, desde Él, con Él… buscando hacer realidad la expresión de Pablo “ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”.

En esa dinámica sólo hay un protagonista, que es Jesús, a quien queremos seguir. Pero puede ocurrirnos que viviendo alguna experiencia de liberación de nuestros “demonios”, no demos el paso de acoger esa presencia vivificadora de Jesús en nuestra vida y nos quedemos, en definitiva, como estábamos o mucho peor. Sobre eso nos advierte también Jesús en el evangelio que escuchamos. Es la imagen de la casa arreglada, pero vacía, en la que Jesús no ha sido acogido para habitar en ella. Con Él no hay demonios que valgan, sin Él habremos elegido seguir dando vueltas a nuestros propios demonios.

La propuesta de Jesús es sólo una. La otra alternativa no procede de Él y por eso resulta complicado que nos pueda llevar a Él.

Y ante este planteamiento radical que Jesús hace, el gran interrogante que supone preocupación y sufrimiento: ¿cómo en la Iglesia siguen surgiendo movimientos que adquieren un cierto auge, en los que la presencia del demonio resulta mucho más familiar que la del Espíritu de Jesús, alentados y promovidos por gurús que manipulan las conciencias, prometen sanaciones, liberaciones y bendiciones abundantes que llegan sólo a través de ellos (por lo que hay que peregrinar a donde sea necesario para encontrarlos), convirtiendo a los hijos de Dios en esclavos inducidos a ver por doquier la presencia de demonios en su vida y en la de los otros?

Que el Señor Jesús nos ayude a ir descubriendo, con gran alegría, el tesoro del Reino, en el que lo único que cuenta es vivir de Amor y hacer presente a los otros ese amor con nuestra vida.

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo

7/10/26

EVANGELIO JUEVES 08-10-2026 SAN LUCAS 11, 5-13 XVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:

“Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde:

“No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.

¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».

                        Palabra del Señor

REFLEXION

El Evangelio nos presenta a un hombre que pide pan, que llama a medianoche, que no deja de insistir, que no se detiene ante lo incómodo del momento y que no se marcha sin recibir una respuesta. Su gesto no es una falta de respeto, sino la expresión de una necesidad profunda. Jesús nos enseña que, si alguien, aun siendo perezoso, termina respondiendo a la petición insistente de un amigo, ¡cuánto más el Padre celestial responderá al clamor de quienes se dirigen a Él con fe! Por eso, Jesús nos invita a una oración perseverante: “Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá”.

Esta enseñanza del Evangelio puede entenderse como una “triple invitación a la oración”: pedir, buscar y llamar. Estas tres acciones nos llevan a reconocer nuestra vulnerabilidad, nuestras limitaciones y nuestra necesidad de los demás y, sobre todo, de Dios. Los verbos pedid, buscad, llamad expresan un movimiento creciente de la acción, tanto física como espiritual, y nos hablan de la perseverancia que ha de caracterizar la oración. En ella se entrelazan la confianza del creyente y la gracia de Dios.

Pedir es un acto de humildad. Supone romper con el orgullo de creer que lo sabemos o lo tenemos todo y reconocer que necesitamos de Dios y de los demás.

Buscar es un acto de apertura. Implica dejar de mirarnos únicamente a nosotros mismos para abrirnos a nuevas respuestas, reconocer que no lo sabemos todo y atrevernos a salir de nuestra “zona de confort”.

Llamar es un acto de confianza. Cuando tocamos una puerta esperamos que alguien responda al otro lado, aun sabiendo que podemos encontrarnos con el silencio o el rechazo. En la oración, llamar significa confiar en que no estamos solos y que, al otro lado de nuestra súplica, hay un Padre que escucha.

Cabe recordar que la vida cristiana es un don. Mientras Pablo denuncia la tentación de querer alcanzar la salvación por medio de las obras, Jesús nos asegura que al Padre no tenemos que convencerlo ni negociar con Él, sino confiar en Él como hijos. Pedir el Espíritu Santo es reconocer nuestra necesidad de Dios y dejarnos transformar por su gracia.

No podemos alcanzar la plenitud por nuestras propias fuerzas; es Dios quien realiza su obra en cada uno de nosotros por medio de su Espíritu. Las lecturas de hoy nos ofrecen, cada una desde su perspectiva, una enseñanza vital que nos ayuda a alimentar nuestra fe y nuestra experiencia de Dios. 

¿Oramos sabiendo que Dios siempre nos da lo mejor? ¿Vivimos nuestra fe como una obligación de cumplir normas o como una respuesta confiada al amor de Dios?

Esta semana, os invitamos a vivir la oración como un diálogo de confianza con el Padre, que ya sabe lo que necesitamos y que, por encima de todo, quiere regalarnos su Espíritu.

Monjas Dominicas Contemplativas

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio de la Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela, Alicante)

6/10/26

EVANGELIO MIERCOLES 07-10-2026 SAN LUCAS 1, 26-38 XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"».

María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

                           Palabra del Señor

REFLEXION

Hermoso contraste entre las promesas del ángel que abre perspectivas inauditas y la respuesta de María breve y humilde. No es posible concebir una dignidad más alta que la que se ofrece a esta joven que responde con frase corta, que no habla de gloria o privilegio, sino sólo de disponibilidad y servicio. Reconoce que es pequeña y está feliz de ser así, es consciente de que de su respuesta depende la realización del plan de Dios, y que, por lo tanto, está llamada a adherirse a él con todo su ser. María se presenta con una actitud que corresponde perfectamente a la del Hijo de Dios cuando viene al mundo: ser Siervo.

Al admirar a María por su respuesta al llamado y misión de Dios, le pedimos que nos ayude a cada uno de nosotros a acoger el plan de Dios en nuestras vidas, con sincera humildad y valiente generosidad. Esa petición se vuelve Rosario en sus manos y cuentas desgranadas en nuestros labios. Oración profunda, contemplativa y meditativa que tanto ayer como hoy es una victoria para nuestra propia vida. Vivimos derrotados por la ansiedad, por el miedo, por las angustias, por las tensiones, preocupaciones e inquietudes, que son verdaderas batallas diarias que hay que saldar.

María como madre solicita vuelve a darnos un santo remedio, la contemplación de los misterios de nuestra fe en su Rosario. Las alegrías, los dolores, las luces, la gloria de Jesús deben reflejar nuestra propia vida. Con el rosario en la mano vamos a vencer, la victoria sobre estos devaneos mentales, para esta inconsistencia de los sentimientos, para esta prisa que nos anestesia y nos hace insensibles ante el dolor del otro, es nuestra. Síntesis de un Evangelio que adorna la sensibilidad de la llena de gracia y que se contagia en cada padrenuestro, avemaría y gloria. Alabanza, admiración hecha letanía y todo dentro de un marco de amor y confianza hacia la Madre con mayúsculas, poniendo en sus manos las intenciones que tenemos en el corazón. Otros tiempos, otras batallas, pero unas mismas cuentas que laten al unísono cuando las acaricia las manos de un hijo fiel y que quien escribe intenta vivir en la escuela de Santo Domingo.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

5/10/26

EVANGELIO MARTES 06-10-2026 SAN LUCAS 10, 38-42 XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».

Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

El conocido pasaje de la visita de Jesús a casa de Marta y María ha sido interpretado de muchas maneras. Yo quiero recalcar el afán de Marta por tenerlo todo preparado para el Maestro frente a la contemplación de María por la Palabra: vida activa y vida contemplativa que no tienen por qué estar enfrentadas, al contrario: son complementarias, dos vocaciones necesarias para la predicación.

Para los que estamos en el mundo, en las calles, para los misioneros, para las hermanas de vida activa, las oraciones de nuestros hermanos contemplativos, las encomiendas de nuestras hermanas de clausura son fundamentales. Esas oraciones discretas, silenciosas que a veces pasan inadvertidas, son la fuerza espiritual de la Iglesia en todos sus ámbitos.

Pero ambas vocaciones pueden ser compatibles y no dejar de escuchar la Palabra por estar demasiado ocupados en las cosas del día a día. “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas”. Es como si Jesús le quisiera decir que hay tiempo para todo, bien es verdad que María se ha llevado la mejor parte, pero nosotros también podemos participar de ella. Muchas veces lo he dicho: un rato de oración, un rato de lectura de las Escrituras, un rato de meditación al día nos darán la fuerza suficiente para afrontar nuestras tareas con la alegría evangélica de los cristianos, nos darán esa “sal de la tierra” que tanta falta le hace a nuestro mundo.

Marta y María, dos caras de la misma moneda que se necesitan y se complementan. Tomemos ejemplo de ellas para nuestra vida y con ellas vayamos tras los pasos de Jesús teniendo siempre nuestra casa abierta para Él.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada O.P.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Santo Domingo (Almagro)

Nací en Ciudad Real en 1960 y estoy vinculado a la Orden de Predicadores por la cercanía de mi familia a la Orden en Almagro con quienes recibí mi catequesis y mi formación adulta. Soy Licenciado en Derecho e Historiador del Arte y he sido Alcalde y Diputado Nacional. Ingresé en la Fraternidad de Almagro en 2010 y he realizado estudios bíblicos y sobre la figura de Santo Tomás. También he sido catequista en mi Parroquia y he impartido cursos a Hermandades y Cofradías.

4/10/26

EVANGELIO LUNES 05-10-2026 SAN MATEO 7 XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!».

                              Palabra del Señor

REFLEXION

En la tradición cristiana, orar es fundamentalmente pedir. El “por favor” como otra palabra clave nos recuerda que pedir no es exigir, y menos a Dios, pues Él no “nos debe” nada. La súplica, pues, además de señalar nuestra condición de necesitados, nos enseña que vivir es confiar. Como todo hijo confía en sus padres, Jesús nos anima a ponernos en la Manos providentes de Dios, pero no de cualquier manera, sino con una actitud proactiva: pidiendo, buscando y llamando.

Así, la petición impide que la confianza se torne en vagancia o desatención. Y además, pedir cada día el pan impide que la humana necesidad de seguridad nos haga caer en la autosuficiencia de quien solo se apoya en los propios recursos y estrategias.

De este modo, las tres palabras clave se interrelacionan: agradecer lo recibido y pedir perdón por lo no correspondido son acciones que ubican nuestro corazón y abren nuestras manos en la humildad para confiar y pedir.

En fin, este día de Témporas de acción de gracias nos ofrece detenernos y pensar en la sencillez de la vida cristiana con estas tres palabras: gracias, perdón y por favor. Justicia de amor para con Dios y justicia de amor desde Él con los demás. 

¿Qué nos impide pronunciarlas más seguido para que se vuelvan actitudes vividas? 

Fray Germán Pravia O.P.

Fray Germán Pravia O.P.
Real Convento de Predicadores (Valencia)

Nací en Montevideo en 1968 y fui ordenado sacerdote en Argentina en 1993, tras una etapa misionera en barrios populares de la periferia de Buenos Aires. Desde 2011 viví en Paraguay, y conocí a los dominicos en el trabajo pastoral de sus barrios inundables, ingresando en la Orden de Predicadores en 2018. Tras el noviciado me licencié en Teología Espiritual en Comillas y me doctoré en Teología en San Esteban de Salamanca. Por cuatro años residí en la comunidad de Montevideo, combinando la docencia académica con la pastoral parroquial y el acompañamiento espiritual. Actualmente resido en el Real Convento de Predicadores de Valencia, como Maestro de Estudiantes. Me apasionan la música, la lectura y el servicio desde el acompañamiento personal.

3/10/26

DOMINGO 04 DE OCTUBRE 2026 VIGESIMO SEPTIMO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





El relato del Evangelio de este domingo comienza de manera similar al canto de Isaías: “Un propietario plantó una viña, la rodeo con una tapia, cavó un lagar y construyó una torre”. Viene después el momento decisivo en el que el propietario confía la viña a unos labradores y se marcha. Se pone a prueba la lealtad de los labradores: se les ha confiado la viña; deberán vendimiar y entregar después la cosecha al propietario.

El pasaje del Evangelio nos invita a reflexionar sobre nuestras responsabilidades y dones que cada uno tenemos. Sí somos posesivos, sí nos creemos dueños y perdemos de vista que el único dueño es el Señor.

Fr. Leoncio Vallejo Benítez O.P.

Fr. Leoncio Vallejo Benítez O.P.
Convento de Santo Domingo Ra`ykuëra (Asunción, Paraguay)

Soy fraile dominico y sacerdote, nacido en Cuero Fresco Ruta Quinta, departamento de Concepcion, Paraguay. Ingresé en la orden de Predicadores en el año 1999, y fui ordenado sacerdote en 2013. He cursado los estudios Filosófico en Paraguay y Teología en Argentina. Me he dedicado unos años en la docencia en colegios secundarios, director de prenovicios, párroco, fui miembro de la junta directiva de la Conferencia de Religiosos del Paraguay (CONFERPAR). Actualmente, prior del Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay) y Vicario Provincial del Vicariato Antón Montesino de la Provincia de Hispania (Uruguay y Paraguay) y administrador parroquial de la Parroquia de la Santa Cruz (Crucecita), Asunción, Paraguay.

LECTURAS DEL DOMINGO 04-10-2026 VIGESIMO SEPTIMO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 5, 1-7

Voy a cantar a mi amigo
el canto de mi amado por su viña.
Mi amigo tenía una viña en un fértil collado.
La entrecavó, quitó las piedras y plantó buenas cepas;
construyó en medio una torre y cavó un lagar.
Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones.
Ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá,
por favor, sed jueces entre mí y mi viña.
¿Qué más podía hacer yo por mi viña que no hubiera hecho?
¿Por qué, cuando yo esperaba que diera uvas, dio agrazones?
Pues os hago saber lo que haré con mi viña:
quitar su valla y que sirva de leña,
derruir su tapia y que sea pisoteada.
La convertiré en un erial: no la podarán ni la escardarán,
allí crecerán zarzas y cardos,
prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
La viña del Señor del universo es la casa de Israel
y los hombres de Judá su plantel preferido.
Esperaba de ellos derecho, y ahí tenéis: sangre derramada;
esperaba justicia, y ahí tenéis: lamentos.

                              Palabra del Señor

Salmo

Salmo 79, 9 y 12. 13-14. 15-16. 19-20 R/. La viña del Señor es la casa de Israel

Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste.
Extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río. R/.

¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas? R/.

Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó.
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R/.

No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
Señor, Dios del universo, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 6-9

Hermanos:
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.

Y la paz de Dios, que supera todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta.

Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra.
Y el Dios de la paz estará con vosotros.

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Isaías (5,1-5): Una viña muy amada

 La Iª Lectura de este domingo es una de las composiciones de más envergadura profética para hablar al pueblo y del pueblo. El gran maestro de la profecía de Judá y Jerusalén (s. VIII a. C.) comienza por este poema, canto o trova, a meterse de lleno en las entrañas de esa comunidad del pueblo elegido para poner sobre la mesa los sentimientos de Dios, sus profundas entrañas de búsqueda del pueblo amado. A pesar de la artificialidad con que en los cantos se eligen palabras y símbolos, en el caso del profeta no se trata de simple poesía, porque la poesía es sentimiento puro, y en Isaías, teología pura.

 Este es el canto del amigo (se entiende que es el profeta), como cuando se habla del amigo del esposo, que canta un canto de amor. El amigo -"esposo de la viña"- ha mimado la viña: con lo que se expresa todo lo que Dios ha hecho con el pueblo elegido desde que lo liberó de Egipto y se hizo con él una Alianza. Puede resultar extravagante que el amigo tenga por esposa una "viña", pues eso es lo que hay que precisar en primer lugar. Una viña no puede tener sentido si no fuera porque es el "símbolo" de un amor verdadero, ¡cómo aman y miman los campesinos sus viñas! La imagen está lograda hasta el punto que la artificialidad logra su cometido. El pueblo de Israel, pueblo de origen pastoril, errante, esclavo, llega a sedentarizarse en un lugar, en una tierra, que es un don, y plantan viñas y huertas. ¡Así es de verdad la libertad campesina! La identificación entre el pueblo y la viña es patente.

 ¿Qué más puede hacer un Dios por un pueblo? ¿Qué ha sucedido para que la viña no produzca buen fruto? Para entender todo eso debemos leer el libro de Isaías desde el comienzo hasta este momento, porque ahí describe el profeta lo que ha pasado: buscan otros dioses, buscan en la naturaleza y la fertilidad lo que viene de Dios; los poderosos han implantado la injusticia; Jerusalén, centro de la religión, no cuida de los desgraciados, de los huérfanos, de las viudas; la ciudad vive del soborno y el robo de unos pocos que se enriquecen. Antes, errantes, peregrinos por el desierto, probablemente eran más solidarios. Los sufrimientos compartidos, solidarizan. Pero las cosas han cambiado.

 El poema de la viña es la expresión poética de lo que se ha descrito previamente con palabras más duras. Pero no olvidemos, como dice el profeta, que este es un canto de amor. Es la forma que Dios tiene, por medio de su amigo el profeta, de hablar al corazón del pueblo, como la amada al amado. Es decir, esto se afirma, se expresa, porque se ama de verdad y porque se espera una respuesta. Hay reproches, incluso amenazas, porque si la persona amada no responde ¿qué puede suceder? Las viñas se cortan y se plantan otras cosas. 

IIª Lectura: Filipenses (4,6-9): La comunidad cristiana, viña del Señor

 Es verdad que el texto de Filipenses debería estar precedido por el anuncio de la alegría y de la presencia inmediata del Señor (vv. 4-5), que justifican a todos los efectos las exhortaciones de la lectura de hoy de cómo esperar y vivir ese momento como una verdadera comunidad cristiana. No obstante la lectura se centra en la praxis verdadera de oración y confianza cara al futuro, en no tener miedo pase lo que pase. En este sentido podemos tener muy en cuenta lo que se nos dice que esos versículos mencionados (que se leen en Adviento.

 No obstante podríamos considerar que la lectura en sí, es la contrarréplica a lo que el profeta Isaías ha descrito sobre la viña del Señor. Ahora Pablo está hablando de lo que debe ser una comunidad cristiana en el mundo. El valor simbólico y teológico de la viña del Señor sigue estando presente. Digamos que en una descripción práctica de la calidad del fruto de la viña; ésta debe identificarse en el mundo por la alegría, la comprensión, la paz en el corazón y en la mente, porque si no se tiene paz interior, profunda, iremos a la guerra y justificaremos la violencia. Y además: la verdad, lo justo, la limpieza de corazón. En definitiva, hacer el bien siempre y en todo momento. Esto es lo que el profeta pedía a la viña del Señor y esto es lo que Pablo pide a la comunidad cristiana. 

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 04-10-2026 SAN MATEO 21 33-43 XXVII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.

Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.

Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».

Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».

Y Jesús les dice:
«No habéis leído nunca en la Escritura:

“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”

Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

                            Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio nos propone la parábola de los viñadores homicidas y está en continuidad con los textos del evangelio de Mateo que muestran las polémicas de Jesús con los dirigentes judíos antes de la pasión, viniendo a poner el punto final de una polémica que comenzó en Galilea. Aunque la parábola está tomada de Marcos (12,1-12), el primer evangelio nos propone algunos matices que llevan el texto a una densidad polémica contra el judaísmo, que extraña sobremanera en este evangelio de Mateo, tan propicio a asumir lo mejor de la teología veterotestamentaria y judaica.

 En la redacción y sentido de esta parábola juega un papel importante la reflexión sobre el Sal 118,22-23. Se identifica claramente a los viñadores con los jefes del pueblo. El "vosotros" del v. 43 indica que los dirigentes religiosos del judaísmo, rechazando a Jesús, han perdido su última oportunidad de dar a Dios lo que correspondía y, de esa forma, han arrastrado a todo el pueblo en su infidelidad como aparecerá claramente en el juicio ante Poncio Pilato (cf Mt 27,20-25). La segunda parte de la sentencia anuncia el traspaso de la viña que no se hará a "otros dirigentes" sino a un nuevo "pueblo que produzca frutos" (v. 43). Esto es importante para entender esta parábola, no solamente porque los cristianos debemos rechazar todo antisemitismo, sino porque es verdad que la decisión final de condenar a Jesús estuvo en manos de "dirigentes" ciegos para ver e imposibilitados para acoger palabras proféticas como las de Jesús sobre Dios y sobre el Reino.

 Esta parábola, con sus transformaciones en la comunidad cristiana después de la pasión de Jesús, es una puerta abierta siempre a la conversión, a la esperanza. Los hombres que en tiempos de Jesús aguardaban, entonces, que se diera en su generación la irrupción de un mundo nuevo e inaudito, se percataron de que aquella parábola iba por ellos y no quisieron aceptar que el tiempo nuevo había llegado con aquél profeta que hablaba de aquella manera. Quien entiende que esta parábola nos introduce en un mundo donde sólo hay vida cuando no se vive a costa de otras vidas, habrá dado con esa puerta abierta a la esperanza, a la fraternidad, a la paz y a la justicia. Sabemos que la realidad última, para la fe cristiana, es Dios mismo, pero como Dios Padre de todos los hombres. Era el Padre de Jesús, el profeta de Nazaret, y ese Dios, cuando se asesina a cualquier hombre, siente en sus entrañas lo que sintió con la muerte de Jesús. También esta parábola de Jesús es un canto de amor por la vida.

 Pero no podemos evitar sacar conclusiones muy significativas para ahora y para todos los tiempos. La religión que mata o permite guerras en nombre de Dios, no es exactamente "religión", religación a Dios. Por eso esta es una parábola que debe leerse clara y contundentemente contra los fundamentalismos religiosos que amenazan tan frecuentemente a los pueblos y a las culturas. No hay apologética capaz de defender a "nuestro Dios" con la muerte de los otros, porque en todos esos asesinados, Dios mismo está muriendo. Y si Jesús fue eliminado, creyendo los dirigentes que daban gloria a su Dios, se encontraron con que esa muerte se ha convertido en la "piedra angular" de una religión nueva de amor y de paz. Y los asesinos fundamentalistas, pues, quedarán sin Dios y sin religión.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

2/10/26

EVANGELIO SABADO 03-10-2026 SAN LUCAS 10, 17-24 XXVI SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».

                            Palabra del Señor

REFLEXION

Los discípulos se reúnen con Jesús tras una campaña evangelizadora que ha tenido muchas satisfacciones. Hay alegría en el grupo porque la predicación del evangelio va haciendo la misión de liberar a la persona humana de todo el mal que la aflige: hasta los demonios se someten al nombre de Jesús.

Jesús aprovecha la ocasión para dar exponer los fundamentos del Reino de Dios. Con la resurrección de Cristo se ha vencido el pecado y la fuerza del mal que ejerce satanás. Esa lucha que de alguna manera hay entre el bien y el mal. Y la de aceptar o no el Proyecto de Dios. Por eso, Jesús continúa dando gracias al Padre, ya que hay un grupo pequeño que está abierto a la fe. Son la gente sencilla que es capaz de reconocer su limitación y la grandeza de Dios. Y lleva a los discípulos a que se hagan el planteamiento siguiente: es una alegría que se vean los frutos del Reino de Dios, sin embargo, la dicha está en que vuestros nombres están inscritos en el cielo. El poder gozar de la presencia de Dios es la mayor recompensa que puede recibir el que se desgasta por anunciar la fe en Jesús.

Por ello, Jesús, concluye con una bienaventuranza sobre el discipulado. Felices vosotros porque tenéis una relación interpersonal con el Hijo de Dios. Estáis viendo cara a cara a Dios y lo estáis escuchando. Que es realmente lo que los profetas, reyes, y cualquier fiel quiere llegar a contemplar. El ansía del corazón del creyente desea fundirse con su creador, como expresa san Agustín en el libro de las Confesiones: «Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Tener la plenitud de la Vida Eterna.

Todo el contraste que se va manifestando en la vida de fe de los creyentes, luchar contra los interrogantes, con las dudas de fe, con las frustraciones que lleva aparejada la evangelización ¿cómo llegar a la gente? Los esfuerzos y las pocas respuestas de participación, el que no puedas hablar abiertamente de tu fe por el miedo al qué dirán… Frente a la alegría que se siente cuando estás totalmente abandonado a la Providencia.

La alegría que se experimenta cuando dejas a Jesús hacer las cosas y te sorprenden detalles pequeños que te tocan el corazón. La alegría de ver que el Espíritu Santo lleva adelante la misión de la Iglesia. Que el amor de la Trinidad se sigue derramando a manos llenas en aquellos que quieren seguir adelante con el Proyecto del Reino de Dios y que el amor tiene mucha más fuerza y engendra más calidad de vida que la oscuridad del pecado y el mal. Que la sentencia de Jesús: tu nombre está inscrito en el cielo da la bienaventuranza más fuerte que el discípulo puede experimentar frente a los momentos de noche oscura ¡Alégrate!

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega)

Soy fraile dominico. Nací en Gorafe un pequeño pueblo de Granada, de una familia humilde y cristiana en la cual viví los valores fundamentales que sostienen mi vida. Eso va unido a la gente de mi pueblo, también sencilla y trabajadora, que tiene una forma particular de vivir y forjar su carácter. En ese ámbito fui descubriendo la experiencia del amor de Dios en mi vida y la vocación. A través de la vida contemplativa, en el Monasterio de la Santísima Trinidad de Baza, descubrí la Orden de Predicadores. De Nuestro Padre santo Domingo me llama mucho la atención su compasión y el ser un enamorado de la Palabra de Dios. Entré en la Orden el 15 de septiembre de 2013 y actualmente soy coordinador de la pastoral juvenil y vocacional.