7/11/26

DOMINGO 08 DE NOVIEMBRE 2026 : XXXII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





Estamos llegando al final del año litúrgico y las lecturas de la Eucaristía apuntan hacia el final de la historia y la venida gloriosa del Señor. Hoy con la parábola de las vírgenes preparadas, Jesús toma ese hecho cotidiano de una boda para invitarnos a vivir también nosotros dispuestos para entrar en el banquete eterno.

Todos estamos invitados a esa boda, a esa fiesta de Dios. Pero nadie sabe cuándo va a comenzar. La propuesta del banquete del Reino que Dios nos hace, pide de nosotros que nos preparemos, que estemos dispuestos y atentos para acudir, para sumarnos a ese proyecto de vida, ya aquí y ahora.

El secreto y la clave está en permanecer, perseverar en el amor. Si queremos tener luz, y dar un poco de luz a nuestro alrededor, solo hay un camino: el del amor y la entrega, gastándonos sirviendo a los demás.

Fr. Juan Carlos Cordero de la Hera O.P.

Fr. Juan Carlos Cordero de la Hera O.P.
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)

LECTURAS DEL DOMINGO 08-11-2026 : XXXII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Radiante e inmarcesible es la sabiduría,
la ven con facilidad los que la aman
y quienes la buscan la encuentran.
Se adelanta en manifestarse a los que la desean.
Quien madruga por ella no se cansa,
pues la encuentra sentada a su puerta.
Meditar sobre ella es prudencia consumada
y el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones.
Pues ella misma va de un lado a otro
buscando a los que son dignos de ella;
los aborda benigna por los caminos
y les sale al encuentro en cada pensamiento.

                         Palabra del Señor

Salmo

Salmo 62, 2abc. 2d-4. 5-6. 7-8 R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-18

No queremos que ignoréis, hermanos, la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los que no tienen esperanza.
Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual modo Dios llevará con él, por medio de Jesús, a los que han muerto.
Esto es lo que os decimos apoyados en la palabra del Señor:
nosotros, los que quedemos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que hayan muerto; pues el mismo Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar; después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos entre nubes al encuentro del Señor, por los aires.
Y así estaremos siempre con el Señor.
Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

                        Palabra del Señor

REFLEXION

La Lectura (Sabiduría 6,12-16): Abrirse a la sabiduría

La liturgia de este domingo, intenta marcar la pauta de lo que es la apertura al último destino del hombre y de la vida. Efectivamente, sin la sabiduría, que es la esencia de lo bueno, de la felicidad, de lo ético y estético, la vida perdería su hermosura y su dimensión escatológica (lo que la lleva más allá de la experiencia de la finitud y de la muerte). Por ello, ser sabio, en la Biblia, no es estudiar una carrera para aprender muchas cosas; no es cuestión de cantidad, sino de calidad; es descubrir constantemente la dimensión más profunda de nosotros mismo y de Dios. Para los hebreos, los enemigos de la fe en Dios no eran el escepticismo ni la incredulidad sino la adoración a los dioses paganos, meros productos de la imaginación humana descarriada.

Los hebreos no buscaban el conocimiento teórico sino la sabiduría (hokma), es decir; el pensar correctamente para tomar decisiones acertadas y vivir una vida justa ante Dios. En el origen de su semántica hebrea la sabiduría no era un saber cualquiera ni puramente teórico —a la manera griega— sino el conocimiento necesario para la acción. El que tenían, por ejemplo, los arquitectos cananeos para construir el templo de Salomón. Pero también y especialmente el conocimiento que tuvo Salomón para conducir a su pueblo. Era, sobre todo, la sabiduría que transmitía Dios a Israel para llevarlo a su plenitud, a la verdadera Felicidad, y expresada de un modo sintético y sublime en los mandamientos.
¿Dónde está esa sabiduría? El autor de este libro lo tiene claro: en Dios, el autor de la vida y de lo que somos. El poema es un alarde, porque en el fondo, con la sabiduría, casi personalizada, se está hablando de la acción de Dios que sale siempre al encuentro del hombre. Sin Dios (en el poema es la sabiduría), pues, el ser humano no encontrará su verdadero destino. Si no mimamos la sabidura, no aprenderemos a vivir con esperanza, ni a ser felices en aquello que merece la pena, ni a superar los traumas que nos rodean, ni a esperar siempre un minuto, una hora, un día, una eternidd mejor para todos. Pero como dice el texto de hoy, debemos ser dignos de la sabiduría para que ella reos sonría. Tener sabiduría, en definitiva, es buscar o descubrir constantemente lo que nunca muere; aspirar a ello como lo más normal de la vida. Ahí se revela verdadera sabiduría divina.

II.a Lectura (iTesalonicenses 4,13-18):Nuestro destino es la vida eterna

San Pablo en uno de los textos más conocidos de su carta I a a los Tesalonicenses establece unas analogías, aproximaciones que se imaginaba, sobre la suerte de los que habían muerto y qué sería de ellos cuando llegara el fin del mundo. Cuando Timoteo llega a Corinto, donde está Pablo, con algunos acompañantes de la comunidad de Tesalónica, le plantean la dificultad que tienen de que algunos de los suyos, que han muerto, puedan quedan "desposeídos" de la gloria y la felicidad de Dios en la llegada de la "parusía". Es decir, si los muertos resucitarán para gozar de esta felicidad. Pablo lo apoya como "palabra de Dios". Esta es la afirmación más decisiva, independientemente del momento de la parusía o de la resurrección de los muertos para gozar de Dios. Es lógico pensar que en el texto esta " trasformación-resurrección" se contempla desde la perspectiva del "final de los tiempos" o de este mundo.

Porque Pablo, al comienzo de su misión apostólica, pensaba que él mismo vería ese momento de la "parusía" o la segunda venida del Señor, que era una actitud e incluso un convencimiento bastante común entre los primeros cristianos, heredada de una corriente de corte apocalíptico del judaísmo. Después evolucionaría en su pensamiento y en su teología (cf Flp 1,20-24; 2Cor 4,10-5,8), porque el fin del mundo y la venida del Señor no debernos entenderla como una irrupción apocalíptica, sino como un proceso que se va consumando misteriosamente en esta historia; que por una parte va muriendo y por otra se evoluciona hacia un mundo mejor y más hermoso en medio de acontecimientos críticos, de ciclos desconcertantes, para volver a resurgir la esperanza y la luz. Ya Jesús había hablado de que los muertos, para Dios, están vivos, en una discusión que los saduceos le habían planteado sobre el destino de los que han muerto (cf Mc 12, 18-27; Lc 20,27-38). Jesús, pues, había afrontado la cuestión desde esa clave de la sabiduría que descubre en nosotros lo que nunca muere.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 08-11-2026 SAN MATEO 25, 1-13 XXXII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.
Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz:
“¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”.
Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.
Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:
“Señor, señor, ábrenos”.
Pero él respondió:
“En verdad os digo que no os conozco”.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

                             Palabra del señor

REFLEXION

El evangelio, texto exclusivo de Mateo, nos propone la parábola de las vírgenes necias y las prudentes . No siempre hemos logrado penetrar adecuadamente en su sentido, ya que la narración está recargada de significados específicos diversos. Se habla de "diez', quizás porque era el número exigido para la calidez de la plegaria en la sinagoga o fuera de ella. Por lo mismo se apunta, o precisa el autor del evangelio de Mateo, que es una parábola de sesgo comunitario a todos los efectos. Incluso la boda, con toda su significación bíblico-mesiánica, es útil para enmarcar el punto final: la llegada o venida del esposo. Sin esposo no hay boda ni nada lamento de sus amigas, en este caso vírgenes, lo que quiere decir simplemente "no casadas" y que también un día serán desposadas. Entre tanto, acompañan a su amiga a lo más importante de su vida pero, sin el esposo, nada tiene sentido. Algunos autores han apuntado a las interpretaciones rabínicas del Cantar de los Cantares que ven en el coro de las "hijas de Jerusalén" el grupo de los discípulos que llevan en sus manos la luz de la "Thora" y vigilan la llegada del Mesías. El aceite era en el judaísmo, además, el signo de las buenas obras, así como de la alegría de la acogida (Sal 23,5; 104,15; 133,2) e incluso de la unción mesiánica (Sal 45,8; 89,21).

Jesús, en ella, se vale del marco de una fiesta de bodas para hablar de algo trascendental: la espera y la esperanza, como cuando la novia está ardiendo de amor por la llegada de su amado, de su esposo. Pero los protagonistas no son ni el novio (lo será al final de todo), ni la novia, en este caso, sino las doncellas que acompañaban a la novia para este momento. Eso quiere decir que ellas se gozaban en gran manera con este acontecimiento, como si ellas mismas estuvieran implicadas, tanto como la novia, y sin duda la narración da a entender que debían estarlo; pero para este acontecimiento de amor y de gracia hay que estar preparados, o lo que es lo mismo, deben abrirse a la sabiduría; el júbilo que se respiraba en una boda como la que Jesús describe es lo propio de algo que alcanza su cenit en la venida del esposo.

La iglesia primitiva ha alegorizado, sin duda, la propuesta de Jesús en razón precisamente de la "parusía" que no llegaba, pero que podía llegar en cualquier momento. Este es un problema muy discutido. La frustración en la primera o segunda generación cristiana, sobre la llegada de la "parusía" o el fin del mundo, es decir, la plenitud del Reino de Dios, no se ha resuelto adecuadamente (solamente en Lucas tenemos una enseñanza más acorde con el retraso de la parusía). Por ello, la diez vírgenes son representación de una comunidad, de la comunidad cristiana. ¿Habría aceite en las lámparas para ese momento? En definitiva ¿habría sabiduría) Así es como se enlaza con el sentido de la primera lectura, que como dijimos, marca la pauta de la liturgia de hoy. Sabernos que esta es una parábola de "crisis", no para atemorizar; sino para mantener abierta la esperanza a esa dimensión tan importante de la vida.

Entonces, ¿qué es la parusía? ¿qué significa el fin del mundo) (lo veremos mejor cl próximo domingo). Lo importante es estar preparados para la venida del esposo, el personaje que se hace esperar. Se habla de una "presencia" (que eso significa "parusía) ante los que esperan. Por tanto, no es cuestión de entender el terna en términos cósmico-físicos, sino de cómo nos enfrentamos a lo más importante de nuestra vida: la muerte y la eternidad: ¿con sabiduría? ¿con alegría? ¿con aceite, con luz? ¿con esperanza? Este mundo puede ser "casi" eterno, pero nosotros aquí no lo seremos. Estamos llamados a una "presencia de Dios" (parusía) y eso es como unas bodas: debemos anhelar amorosamente ese momento o de lo contrario seremos unos necios y no podremos entender unos desposorios de amor eterno, de felicidad sin límites.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

6/11/26

EVANGELIO SABADO 07-11-2026 SAN LUCAS 16, 9-15 XXXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.
Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él.
Y les dijo:
«Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios».

                        Palabra del Señor

REFLEXION

Jesús está predicando la Buena Noticia. Habla de que el resumen de la ley divina se condensa el en amor a Dios y al prójimo como fundamento de todo nuestro obrar. Es decir, en el centro del corazón tiene que estar el amor de Dios siendo el semáforo que da luz verde a toda acción, palabra, obra, pensamiento, gesto, sueño, proyecto, respiro, que fundamenta nuestro ser cristiano.

Evidentemente, Jesús, sabe lo complejo de la dimensión humana y la realidad para llegar a ser fieles discípulos. De este modo, plantea el problema: servir a dos señores. Servir a Dios o al dinero. Así queda enmarcado todas las posibles dificultades, obstáculos, excusas, miedos, individualismos, egoísmos, que hacen que no se responda con coherencia dentro de ese seguimiento.

En ese auditorio salen a escena los famosos fariseos que continuamente tienen sus más y sus menos con Jesús. El fariseo, como figura emblemática de hipocresía, que en este caso ama más de la cuenta el dinero. Y la llamada de atención que Jesús les hace, solo despierta en ellos una risa burlona, ya que no entienden nada de una realidad superior como es el amor, la vida eterna y la vivencia de una religión que comprometa toda tu vida y te humanice.

El tenerse por justo y cumplidor es la imagen opuesta a la fidelidad, coherencia que demanda el discipulado.  De este modo mal entendido aparece, el bastarte tú mismo, el creer que no necesitas a nadie en tu vida. Por ello, Jesús, ante esta acción de burla hace referencia a lo íntimo del ser humano: Dios ve el corazón. Aparentar no vale para nada. La mascara se cae ante la verdad de Dios. La excusa no vale ante la inmensidad del amor de Dios.

El corazón puesto en el dinero para el fariseo es lo sublime. Sin embargo, Jesús, desmonta todo este error para llevar al discipulado a los planes de Dios. Lo que el Señor quiere es la misericordia entre sus hijos. Poner la mirada en la riqueza lleva a la imagen de esa polilla que roe internamente tu ser al estar centrado solo en gestionar, cuidar, promover, acumular, multiplicar, el tesoro equivocado que lo hace abominable a los ojos del Creador. El Dios amor te invita continuamente a que vivas en una actitud de confianza, entrega, donación, fraternidad, que es a lo que vino Jesús a la tierra.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega)

Soy fraile dominico. Nací en Gorafe un pequeño pueblo de Granada, de una familia humilde y cristiana en la cual viví los valores fundamentales que sostienen mi vida. Eso va unido a la gente de mi pueblo, también sencilla y trabajadora, que tiene una forma particular de vivir y forjar su carácter. En ese ámbito fui descubriendo la experiencia del amor de Dios en mi vida y la vocación. A través de la vida contemplativa, en el Monasterio de la Santísima Trinidad de Baza, descubrí la Orden de Predicadores. De Nuestro Padre santo Domingo me llama mucho la atención su compasión y el ser un enamorado de la Palabra de Dios. Entré en la Orden el 15 de septiembre de 2013 y actualmente soy coordinador de la pastoral juvenil y vocacional.

5/11/26

EVANGELIO VIERNES 06-11-2026 SAN LUCAS 16, 1-8 XXXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.

Entonces lo llamó y le dijo:
“¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.

El administrador se puso a decir para sí:
“¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
“¿Cuánto debes a mi amo?”.

Este respondió:
“Cien barriles de aceite».

Él le dijo:
«Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”.

Luego dijo a otro:
“Y tú, ¿cuánto debes?”.

Él dijo:
“Cien fanegas de trigo”.

Le dice:
“Toma tu recibo y escribe ochenta”.

Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Hoy estamos ante una parábola desconcertante y contradictoria. El evangelio de San Lucas,  (solo se encuentra en él), se la conoce como la parábola del Administrador deshonesto. Desde el inicio el relato nos genera extrañeza, porque parece que el amo, y hasta el mismo Jesús alaban la corrupción o el engaño en la forma de actuar y ser de un empleado deshonesto. 

Como siempre, Jesús toma en su predicación  sucesos de la crónica diaria: habla de un administrador que está a punto de ser despedido por la gestión fraudulenta de los negocios de su amo.  “Éste le llama y dice: ¿Qué es lo que oigo decir de ti?  (V2)  Dame cuenta de tu administración,  porque   no vas a poder seguir…” He aquí el dilema del administrador ante un futuro incierto, tiene  que asegurárselo. ¿Qué se le ocurre hacer? Con astucia y habilidad para buscar su beneficio,  trata de negociar con los deudores. Ciertamente es injusto lo que hace, pero es listo, astuto, un pícaro que diríamos hoy.  

El evangelio no nos lo presenta como modelo a seguir en su injusticia, sino como ejemplo a imitar por su astucia previsora. Jesús no alaba el robo  ni la inmoralidad, sino los recursos, la rapidez mental. Jesús hace aquí una crítica a los “hijos de la luz” (V 8),  contrapone la pasión, el ingenio y la entrega que la gente del mundo pone en sus negocios temporales o materiales, frente a la apatía, indiferencia o falta de visión con la que a veces los creyentes afrontan y afrontamos las cosas de la evangelización o el mismo vivir cristiano.

Señor, que tu Espíritu ilumine y fortalezca nuestro caminar. Amén.

Hna. Virgilia León Garrido O.P.

Hna. Virgilia León Garrido O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo

4/11/26

EVANGELIO JUEVES 05-11-2026 SAN LUCAS 15, 1-10 XXXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».

Jesús les dijo esta parábola:
«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:
“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.

Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:
“Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.

Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Acabamos de leer un fragmento del evangelio de la misericordia. Los publicanos y pecadores se acercan a Jesús para escucharlo y eso produce rechazo entre los fariseos y letrados que, al verlos murmuraban entre ellos. No podían entender que los "pecadores" también estuvieran llamados a formar parte del reino de Dios y despreciaban incluso a Jesús evitando su nombre y diciendo "ése acoge a pecadores y come con ellos".

Pero Jesús tiene un corazón misericordioso y no solo con los "marginados", también con los que se creían "cumplidores de la ley" y por eso les responde con estas parábolas tan entrañables que nos revelan algo del corazón del Padre.

A un pastor que se le pierde una oveja, va a buscarla inmediatamente y a una mujer que se le pierde una moneda, barre cuidadosamente hasta que la encuentra. Al pastor le mueve la compasión y a la mujer el valor de su moneda. No nos habla aquí de una oveja preferida o de una moneda más valiosa que otras, el acento está en el corazón misericordioso del Padre, que sale en busca de lo que está perdido y extraviado, porque quiere que todos formemos parte de su reino.

La búsqueda es personal: recordamos aquí a Zaqueo, a María Magdalena o al mismo Mateo que lo redacta. Pero también necesitan de conversión las otras 99 ovejas que quedaron en el redil y así conocemos el caso de Nicodemo o de José de Arimatea..., la alegría del encuentro es tan grande, que se tiene que compartir con sus amigos y vecinos. Jesús nos revela que eso mismo ocurre en el cielo, cuando un pecador se arrepiente. 

Y nosotros ¿Dónde encontramos nuestra alegría?¿Somos de los 99 justos que no necesitan conversión o de los extraviados que encontraron su camino en Cristo Jesús y  celebran la acogida de nuevos hermanos en el redil de Dios? 

 Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas

Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas
Monasterio de Ntra. Sra de la Piedad (Palencia)

Somos monjas dominicas. Nuestra comunidad está formada por 15 hermanas de tres países diferentes: España, Brasil y Paraguay. Con edades comprendidas entre los 30 y 100 años. Nuestro monasterio, fundado hace 500 años, se ubica frente a la plaza donde se encontraba la casa en la que vivió Santo Domingo de Guzmán en Palencia y frente al Convento de frailes dominicos que fundó él mismo, en su último viaje a España. Estamos unidas a la Santa Predicación por la oración y la penitencia. Cuidamos con esmero de la liturgia, escrutamos con corazón ardiente las Escrituras y estudiamos diligentemente la Verdad Sagrada. Nuestras puertas están siempre abiertas para que la gente comparta nuestra oración y silencio.

3/11/26

EVANGELIO MIERCOLES 04-11-2026 SAN LUCAAS 14, 25-33 XXXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”.

¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?

Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».

                           Palabra del Señor

REFLEXION

El comienzo del pasaje del evangelio de Lucas es importante tenerlo en cuenta, pues no se limita la invitación al seguimiento, solamente al grupo apostólico o a los 72, sino que se le hace a la multitud: “si alguno viene a mi…”. Le siguen muchos y a ellos les expone las condiciones del seguimiento: salir del ámbito familiar, salir de sí mismo, dejándolo todo para priorizar el seguimiento, si no es así “no puede ser discípulo mío”. Usa el término “posponer”, colocar en segundo término. Esto hay que asumirlo como discípulos. Ponerse en camino sin ataduras, para aprender a relacionarse con todos, incluso consigo mismo, teniendo a Jesús como centro y referente.

Salir de sí mismo para abrazarse a la cruz, como expresión de un proyecto de amor que implica la donación completa a Él, para actuar desde Él y con Él. Es entregar la vida como él; optar por el olvido de sí mismo, para asumir el servicio y realizar la oblación unidos a Jesucristo.

No se trata de una alegre respuesta a esta invitación, sino una muy pensada decisión, habiendo entendido el alcance de la propuesta, las limitaciones propias para realizarla y la necesidad de una comunión creciente con el Señor, en razón de su afirmación: Sin mí no podéis hacer nada. Los dos ejemplos que propone para ser considerados por aquellos que decidan irse con él, conllevan la necesaria consideración sobre la disposición personal para el seguimiento.

Y como otro de los impedimentos es el apego a las cosas materiales, de estas también hay que desapegarse, renunciar a todos los bienes, para entender que el necesario uso de ellos, no puede interponerse en la decisión de seguirle. Cuando eso ocurre, el caso del joven rico, aparece el alejamiento de él. Porque el discipulado seta referido a todo bautizado, al ser todos llamados y todos enviados en la diversidad vocacional. 

¿Hasta dónde estoy dispuesto a llegar siguiendo a Jesús? ¿Cómo voy asimilado y viviendo estas condiciones que él nos propone?

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

Soy fraile dominico, nacido en Almería en 1950. Tras graduarme como Delineante Industrial, ingresé en la Orden de Predicadores en 1967 y fui ordenado sacerdote en 1974. He desarrollado mi labor pastoral y formativa en España y Venezuela, como maestro de novicios, prior en varias comunidades, profesor de teología y director espiritual. También he trabajado en la Pastoral Familiar y acompañado a jóvenes y laicos dominicanos. Actualmente soy párroco en Santa Escolástica de Granada. Me apasiona la investigación histórica, he participado en congresos y publicado varios trabajos y formo parte del Instituto de Estudios Almerienses.


2/11/26

EVANGELIO MARTES 03-11-2026 SAN JUAN 14, 15-24 XXXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús:
«¡Bienaventurado el que coma en el reino de Dios!».

Jesús le contestó:
«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó a su criado a avisar a los convidados:
“Venid, que ya está preparado”.

Pero todos a una empezaron a excusarse.

El primero le dijo:
«He comprado un campo y necesito ir a verlo. Dispénsame, por favor”.

Otro dijo:
«He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor”.

Otro dijo:
“Me acabo de casar y, por ello, no puedo ir”.

El criado volvió a contárselo a su señor. Entonces el dueño de casa, indignado, dijo a su criado:
“Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos”.

El criado dijo:
“Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio”.

Entonces el señor dijo al criado:
“Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa. Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete”».

               Palabra del Señor

REFLEXION

La parábola de hoy nos presenta el Reino de Dios como una mesa felizmente preparada para compartir, celebrar y encontrarse entre todos los invitados. Dios nos ofrece un Reino lleno de alegría y paz.

Sin embargo, quienes habían sido invitados comienzan a poner diferentes excusas para no acudir con asuntos personales que les parecen más importantes o urgentes, cosa que no llama nada la atención porque suele pasarnos a todos, que una vez se nos muestra cómo construir y celebrar el Reino de Dios, ponemos escusas, y es que la vida cotidiana puede encerrarnos tanto que dejamos pasar lo verdaderamente importante: Dios.

Pero la mesa no puede estar vacía, y Dios llama a quienes normalmente quedan fuera de esta para llenarla de personas enfermas, excluidas o heridas. Dios siempre se acuerda de quienes viven en los márgenes, de quienes no tienen poder o capacidad de decisión.

El mensaje de hoy es claro: toda persona merece estar en la mesa del Señor. Toda persona está dotada de dignidad para compartir la fiesta. Sin distinción alguna. Sin discriminación. La vida se convierte en una verdadera celebración cuando nadie queda fuera. Seamos anfitriones que construyan, incluyan y que nunca pongan escusas para compartir el banquete del Señor. 

¿Qué excusas ponemos para no escuchar, acompañar o ayudar a quienes nos necesitan? ¿Quiénes son hoy las personas que dejamos fuera de nuestras mesas, comunidades y espacios de decisión? ¿Qué podemos hacer para que cada persona se sienta acogida, valorada y parte de la comunidad? ¿Estamos dispuestos a compartir nuestro tiempo, nuestros recursos y nuestra vida con quienes suelen quedar al margen?

 Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia
Fraternidad de Laicos Dominicos de Valencia

La Fraternidad Laical de Valencia está formada en la actualidad por hermanos y hermanas con promesa solemne, con promesa simple, y con hermanos a la espera de admisión; sin embargo, desde la fundación de la misma, han formado parte de ella numerosas personas que nos han precedido en la predicación. Uno de los compromisos adquiridos comunitariamente es estudiar y compartir la Palabra de Dios para luego predicarla en la web. Contemplando la Palabra en comunidad, y poniéndola en común, elaboramos una predicación que compartimos con alegría.

1/11/26

EVANGELIO LUNES 02-11-2026 SAN JUAN 14, 1-6 XXXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. en la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomas le dice:

«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:

«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor

                      Palabra del Señor

REFLEXION

Una exhortación para todos los que peregrinamos en este «hoy de salvación» se resume en el no perder la calma, la tranquilidad operante, la paz conquistada diariamente, el sosiego y la serenidad. Es el Maestro quien, con toda sabiduría, nos indica en el Evangelio la senda para conseguir tal objetivo. La vereda no es otra que la de la fe, recibida como un regalo, apreciada, cultivada con esmero, profundizada con el conocimiento de lo revelado por Dios, que no se equivoca y jamás engaña. Esta creencia ha de estar incorporada a lo más hondo del ser,  profesada en el exterior, en circunstancias fáciles y penosas, en medio de aceptaciones, de indiferencias y rechazos.

En este día de plegaria ferviente en favor de los fieles difuntos necesitados, puede resultar muy útil traer a la memoria a personas que, por una razón u otra, hemos conocido. Individuos que, armados de su fe, no se han echado atrás, ni se han dejado derrumbar por la enfermedad, sino que han mantenido su vida con gratitud, aprovechándola con valentía y solidaridad para con los necesitados de valores; otros han preferido morir con tal de alumbrar una vida que siempre es asistida por la providencia; otros, impedidos para los trabajos, se han entregado a la oración ante el sagrario, mientras intentaban sofocar las llamas en una casa vecina a la suya; tantos otros, llegados a situaciones de martirio, eligieron morir de cara a los verdugos para bendecirlos.

Nuestra oración es válida también para los que provocaron muertes, aun de sus hijos no nacidos, de sus padres ancianos y desvalidos, de cualquier homicidio por motivo de odio, venganza, robos, guerras y ambiciones. Hasta el punto final de sus desenlaces tuvieron semejantes desdichados el rostro de Dios junto a ellos, suplicándoles el arrepentimiento, la retractación y la conversión. Dios perdona a quien, arrepentido de verdad, se confiesa culpable. Pero, borrada la culpa, permanece la pena que, en nuestras manos, está aliviarla mediante el acto más sublime de caridad, cual es la oración por semejantes hijos de Dios y hermanos nuestros.

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fuí postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña.