26/9/26

DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE 2026 VIGESIMO SEXTO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





Nuestra historia cristiana, en estos veintiún siglos, está llena de palabras muy hermosas y sistemas doctrinales monumentales, recogiendo el pensamiento cristiano con gran hondura, pero la verdadera fe, hoy y siempre, la viven aquellas personas que saben traducir el evangelio en las obras cada día.

El problema está en si el evangelio que hemos recibido de Jesús responde a nuestro compromiso o se queda solo en las palabras bonitas y profundas.

Porque cuántas veces nos admiramos de esas palabras evangélicas, en quien “habla con autoridad…” pero Jesús no nos dice esas palabras para que le admiremos, sino para que las cumplamos, aunque sea como el primero de los hermanos de la parábola de hoy o como el hijo pródigo…

En definitiva, debemos hacer realidad ese dicho tan repetido, pero hoy al filo del evangelio: obras son amores y no buenas razones.

Fray Carmelo Preciado Medrano O.P.

Fray Carmelo Preciado Medrano O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

LECTURAS DOMINGO 27-09-2026 XXVI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 18, 25-28

Esto dice el Señor:
«Insistís: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?
Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió.
Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

                     Palabra del Señor

Salmo

Salmo 24, 4bc-5. 6-7. 8-9 R/. Recuerda, Señor, tu ternura

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando. R/.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
no te acuerdes de los pecados
ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 1-11

Hermanos:
Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.
No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
El cual, siendo de condición divina,
no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
al contrario, se despojó de sí mismo
tomando la condición de esclavo,
hecho semejante a los hombres.
Y así, reconocido como hombre por su presencia,
se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.

                    Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Ezequiel 18,25-28 - Solidaridad, pero también responsabilidad personal

 La Iª Lectura se enmarca en un conjunto de profeta Ezequiel, que expresa uno de los puntos álgidos de su teología después de la catástrofe del destierro de Babilonia (587 a. C.). Se ha dicho, con razón, que en el pensamiento de este profeta hay un antes y un después de esa fecha fatídica para Israel. En lo que respecta al después, cuando el pueblo estaba destruido y todos pensaban que esa situación era la consecuencia de cómo el pueblo había actuado frente a Dios, el profeta entiende que en el futuro no se podrá hablar exclusivamente de responsabilidad colectiva donde casi nadie se siente culpable. Por ello, aquí estamos ante la teología de la responsabilidad personal, donde cada uno da cuenta a Dios de sus obras.

 Todo el c. 18, como 33,12-20, está en esa línea, que es un progreso con respecto a la moral anterior, según aquello de que no pueden "pagar justos por pecadores". Es verdad que siempre existe una responsabilidad colectiva y solidaria, y también hay que contar con una «situación» social de injusticia y maldad que a unos afecta más que a otros. Pero la responsabilidad personal muestra que Dios nos ha hecho libres para decidir moralmente. Es verdad que la situación de la catástrofe del destierro de Babilonia fue responsabilidad de los antepasados, de los que no quisieron escuchar la palabra de Dios por medio de los profetas. Hay que asumir esa historia pasada con todas sus consecuencias de solidaridad. Pero mirando al presente, también cada uno de los que escuchan a Ezequiel tiene que meterse la mano en el corazón: ahora se agudiza la responsabilidad personal. El futuro se construye desde esa opción personal para abrirse a Dios.

II.ª Lectura: Filipenses 2,1-11 - El abajamiento "humaniza" al Señor

 Después de una exhortación a la intimidad, Pablo, propone a la comunidad de Filipos el ejemplo del Señor, de Cristo, quien ha renunciado a su categoría para hacerse como uno de nosotros, llegando hasta la misma muerte. Con toda probabilidad, este «himno» a los Filipenses (vv. 5-11), Pablo lo ha tomado de una liturgia primitiva que podría cantarse en Éfeso, desde donde escribe la carta. Ésta es la impresión que produce, entre otras cosas, por su estructura, por su ritmo, aunque él mismo le ha puesto un sello personal con el que se evoca la muerte en la cruz de Cristo, ya que en la cruz es donde se revela de verdad el Señor de los cristiano: porque sabe dar su vida por nosotros. Eso no lo hace ningún señor, ningún dios de este mundo. En ese Señor es donde debe mirarse la comunidad como en un espejo.

 Haría falta todo el espacio del que se dispone y mucho más para poder entrar de lleno en el "himno" de Filipenses. Porque la IIª Lectura de hoy es una de las joyas del Nuevo Testamento. Solamente podemos asomarnos brevemente al contraste que quieren trazar estas dos estrofas fundamentales de que se compone esta pieza literaria y teológica: abajamiento y exaltación. La primera nos muestra cómo el Señor inicia un itinerario que muchos viven en su humanidad, en su indignidad, en su nada. Él ha emprendido ese destino también, como una opción irrenunciable, ¿por qué? Nunca se explicará suficientemente por el texto mismo, aunque usemos la palabra más adecuada: su solidaridad con la humanidad sufriente; por eso se despojada de sus derechos.

 El camino contrario, el que muchos quieren recorrer sin haber vivido y experimentado el primero, es en el himno un misterio de gratuidad y de donación. Dios no puede querer la indignidad y la nada de su suyos. Y hablando en términos de alta cristología, no puede querer que su Hijo (y sus hijos) sea presa de lo más inhumano que existe en la historia. "Por eso" se le dio un nombre, una dignidad que está por encima de toda dignidad terrena. No como la de los "hombres divinizados", que sin solidaridad y sin padecer ni sufrir quieren ser adorados como dioses. Esos están llenos de una auto estima patológica que los aleja de los hombres. Son insolidarios y no tienen corazón.

 El himno, pues, pone de manifiesto la fuerza de la fe con que los primeros cristianos se expresaban en la liturgia y que Pablo recoge para las generaciones futuras como evangelio vivo del proceso de Dios, de Cristo, el Hijo: El que quiso compartir con nosotros la vida; es más, el que quiso llegar más allá de nuestra propia debilidad, hasta la debilidad de la muerte en cruz (añadiría Pablo), que es la muerte más escandalosa de la historia de la humanidad, para que quedara patente que nuestro Dios, al acompañarnos, no lo hace estéticamente, sino radicalmente. No es hoy el día de profundizar en este texto inaudito de Pablo. La Pasión de Mateo debe servir de referencia de cómo el Hijo llegó hasta el final: la muerte en la cruz.

 El himno propiamente dicho (vv.6-11), tiene dos partes. La primera subraya la auto humillación de Cristo que, siendo de condición divina, se convierte en esclavo. La segunda se refiere a la exaltación de Jesús por parte de Dios a la categoría de Señor. Establece, además, una relación de causa a efecto entre humillación y exaltación: «Precisamente por eso» (Flp 2, 9). Y aquí radica la gran paradoja: que quien no destacó en vida por gesta heroica alguna, quien no fue soberano ni tuvo el título de Señor, quien termina sus días crucificado por vil y subversivo a los ojos del Imperio y de su propia religión, es considerado «Señor» y Mesías. Y, paradoja todavía mayor: el anuncio del Mesías crucificado se convierte en el núcleo de la predicación de Pablo y en el centro de la fe cristiana. Esto no podía por menos que chocar a la mentalidad helenista que, en sus cultos, aclamaba a los «señores» que habían tenido una existencia gloriosa. Tenía que sorprender igualmente al mundo judío, para quien el Mesías debía tener una existencia gloriosa, que ciertamente Jesús no tuvo. Por eso, dirá Pablo que el anuncio de un Mesías crucificado es «escándalo para los judíos, locura para los griegos» (1Cor 1, 23).

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 27-09-2026 DOMINGO XXVI TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero». Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».
Contestaron:
«El primero».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

                         Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de Mateo (21,28-32), con la parábola del padre y los dos hijos, es provocativo, pero sigue en la misma tónica de los últimos domingos. Se quiere poner de manifiesto que el Reino de Dios acontece en el ámbito de la misericordia, por eso los pecadores pueden preceder a los beatos formalistas de siempre en lo que se refiere a la salvación. Una parábola nos pone en la pista de esta afirmación tan determinada, la de los dos hijos: uno dice que sí y después no va a trabajar a la viña; el otro dice que no, pero después recapacita sobre las palabras de su padre y va a trabajar.

 Lo que cuenta, podríamos decir, son las obras, el compromiso, recordando aquello de no basta decir ¡Señor, Señor!. El acento, pues, se pone sobre el arrepentimiento, e incluso si la parábola se hubiera contado de otra manera, en la que el primero hubiera dicho que sí y hubiera ido a lo que el padre le pedía, no cambiarían mucho las cosas, ya que lo importante para Jesús es llevar a cabo lo que se nos ha pedido. Sabemos, no obstante, que los dos hijos corresponden a dos categorías de personas: las que siempre están hablando de lo religioso, de Dios, de la fe y en el fondo su corazón no cambia, no se inmutan, no se abren a la gracia. Probablemente tienen religión, pero no auténtica fe. Por eso, por ley de contrastes, la parábola está contada con toda intencionalidad y va dirigida, muy especialmente, contra los primeros.

 El acento está, justamente, en aquellos que habiéndose negado a la fe primeramente, se dejan llenar al final por la gracia de Dios, aunque esto sirve para desenmascarar a los que son como el hijo que dice que sí y después hace su propia voluntad, no la del padre. Los verdaderos creyentes y religiosos, aunque sean publicanos y prostitutas, son los que tienen la iniciativa en el Reino de la salvación, porque están más abiertos a la gracia. El evangelio ha escogido dos oficios denigrados y denigrantes (recaudadores de impuestos y prostitutas); pero no olvidemos que el marco de los oyentes también es explícito: los sacerdotes y ancianos, que dirigían al pueblo. Pero para Dios no cuentan los oficios, ni lo que los otros piensen; lo que cuenta es que son capaces de volver, de convertirse.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

25/9/26

EVANGELIO SABADO 26-09-2026 SAN LUCAS 9, 43b-45 XXV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
«Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».

Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido.

Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

                           Palabra del Señor

REFLEXION

El contraste entre las dos caras de este breve relato es muy fuerte.

Por una parte, nos habla de la admiración general por todo lo que hacía Jesús, por sus milagros, por sus palabras llenas de bondad que revelaban el amor infinito del Padre.

Y por otra parte, el anuncio de Jesús, de un trágico realismo: Lo van a entregar en manos de los hombres.

Nuestro mundo, el mundo de los seres humanos, es así: la justicia y la bondad no siempre son reconocidas, ni mucho menos. Incluso son perseguidas.

¿Por qué? Por envidia o porque la bondad y la justicia constituyen un obstáculo para los intereses de personas que van por otros caminos.

El Hijo de Dios va a chocar contra el muro del mal, como han chocado tantas veces las personas buenas. Y el Hijo de Dios se niega a distanciarse de estas personas buenas que sufren precisamente por su bondad.

Pero el proyecto de Jesús no es una carrera hacia el suicidio.

Cuenta con la fuerza y el amor de Dios, que harán triunfar del odio y la muerte. Los discípulos no entendían todavía ese lenguaje.

Pidamos nosotros al Señor entender los proyectos de su Corazón.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)

24/9/26

EVANGELIO VIERNES 24-09-2026 SAN LUCAS 9, 18-22 XXV SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





Una vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó:
«¿Quién dice la gente que soy yo?».

Ellos contestaron:
«Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas».

Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Pedro respondió:
«El Mesías de Dios».

Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie, porque decía:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».

                        Palabra del Señor

REFLEXION

Una vez más el evangelio de hoy nos empieza diciendo que Jesús se había retirado a orar a solas. Siempre que se retira a orar solo, viene a continuación algo que dice o hace muy importante para El, y por lo tanto para nosotros.

Hoy lo que está en juego es la misión de Jesús. La gente habla de El, hay expectación, incluso entusiasmo por algunos.

Jesús sabe que lo que los discípulos, los que le siguen, opinan sobre él, no coincide con la conciencia que Jesús tiene de sí mismo y de su Misión. Por eso se nota como un clima general de tensión.

Ante esta situación Jesús, expresa lo que le preocupa. Quiere que sus discípulos se definan, opten y no se sigan engañando con falsas expectativas.

Ante la declaración de Pedro en nombre de todos, Jesús reacciona ordenándoles un silencio total; es una corrección dura que Jesús les hace. Porque detrás de la confesión de Pedro, hay una idea de un Mesías poderoso, guerrero y triunfal. Y esto no coincide con la idea que Jesús tiene de llevar adelante su misión.

"El Hijo del hombre tiene que padecer mucho"

El anuncio de la pasión es precisamente la corrección a la idea de Mesías que tienen los discípulos y el pueblo en general. Para Jesús el modelo de persona según los planes de Dios para llevar adelante su obra liberadora va a tener que pasar y asumir el fracaso. Pues los poderosos y mucha gente se pondrán en contra. Y no solo se pondrán en contra, sino que incluso le perseguirán hasta darle muerte.

Pero una cosa les anuncia también, este fracaso no será definitivo, sino que será el camino hacia la resurrección, hacia la verdadera liberación y vida.

Aplicando esto a nosotros, esta claro que en nuestro camino de seguimiento de Jesús tenemos que aceptar que nuestra tarea a veces cree controversia, sea mal vista y no tenga éxito.

Nuestro fracaso humano aparente, libremente aceptado es el único camino que puede ayudarnos como cristianos a cambiar de actitud frente a los valores del éxito y la eficacia que dominan hoy nuestro mundo.

Cuando huimos del compromiso por el Reino, o nos amoldamos a esta sociedad por temor a la cruz o los conflictos de cada día nos agobian por querer conservar lo que tenemos, estamos perdiendo la vida.

Frente a tantas realidades de muerte de nuestro mundo Jesús nos recuerda hoy una vez más que el Reino no se crea si no asumimos el compromiso de cuidar y defender la vida allí donde estemos: en nuestra familia, en nuestra comunidad y en nuestro entorno más cercano

Hna. Mari Cruz Hoyos

Hna. Mari Cruz Hoyos
Dominica de la Anunciata

Nací en Torrelavega (Cantabria) y estudié en Las Hijas de la Caridad. Fui a la Universidad de Oviedo a estudiar Químicas y allí conocí a las Dominicas de la Anunciata. Ingresé en la Congregación y después de los estudios de formación y de teología en Madrid y tras terminar la carrera, vine a vivir a Renteria- Galtzaraborda, a un barrio obrero, con otras hermanas, donde sigo. He dado clases en el colegio de la Anunciata de Pasajes compaginándolo con la vida y misión de la comunidad de la Parroquia de Galtzaraborda. Al principio trabajé con jóvenes, y siempre en Caritas en Acogida a emigrantes y Acompañamiento a personas presas. Disfruto con el mar, el monte y las personas. Soy muy feliz y he aprendido del Evangelio y de las personas con las que he convivido, lo que soy se lo debo a todos.

23/9/26

EVANGELIO JUEVES 24-09-2026 SAB LUCAS 9, 7-9 XXV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 




En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Herodes se decía:
«A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?».

Y tenía ganas de verlo.

                      Palabra del Señor

REFLEXION

A lo largo del Evangelio, aparecen muchas personas que quieren ver a Jesús, que quieren conocer a Jesús, como, por ejemplo, los Reyes Magos, Zaqueo o unos judíos que también buscan a Jesús para conocerle. El punto de este deseo y de esta búsqueda está en descubrir por qué querían ver a Jesús, para qué buscaban verlo.

Herodes sólo quería conocer a Jesús por curiosidad, quería espectáculo y circo, incluso quería presenciar algún milagro. En realidad, él no deseaba tener un encuentro con Jesucristo, porque tener un encuentro con Cristo es algo muy profundo, es estar dispuesto a que Cristo entre en tu corazón y te cambie la vida.

Quizás es un buen momento para preguntarte si deseas ver a Jesús, si realmente deseas tener un encuentro sincero con Cristo, aun sabiendo que este encuentro puede poner tu vida patas arriba y darte una vida nueva y un corazón nuevo.

En el mundo de hoy también hay curiosidad, hay algunos que buscan lo milagrero, para otros Jesucristo ni existe, otros se oponen a su mensaje. Pero, también hay muchas personas que “desean ver a Jesús”, aunque no se den cuenta a quién están buscando de verdad. Nosotros, los cristianos debemos dar testimonio con nuestra vida de que Cristo es la respuesta a todas nuestras búsquedas.

Termino con unas palabras de San Juan Pablo II: “Buscad a Jesús esforzándoos por conseguir una fe profunda que oriente toda vuestra vida…Él debe ser vuestro apoyo en el camino de la vida. Sólo Él tiene Palabras de Vida Eterna”

Señor, aviva en nosotros el deseo de conocerte, que podamos encontrarnos contigo, hablar contigo, escucharte y…. amarte.

Sor Mª Belén Marín López, O.P.

Sor Mª Belén Marín López, O.P.
Monasterio de Santa Ana (Murcia)

Nací en Caravaca de la Cruz (Murcia) y en 2001 ingresé en el monasterio del Santísimo Rosario de Jumilla, donde profesé solemnemente en 2007. Desde 2009 resido en el monasterio de Santa Ana, en Murcia. Soy licenciada en Filología Inglesa y me sentí llamada a la evangelización desde mi conversión en 1995, y en la Orden de Predicadores encontré el carisma que respondía a esa vocación. Formo parte del equipo de promoción vocacional de mi comunidad y he completado el Máster en Discernimiento Vocacional y Acompañamiento Espiritual en Salamanca. Actualmente colaboro también con la Comisión Internacional de Monjas al servicio de la Orden.


22/9/26

EVANGELIO MIERCOLES 23-09-2026 SAN LUCAS 9, 1-6 XXV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
"No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno.

Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si alguno no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, como testimonio contra ellos".

Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

                              Palabra del Señor

REFLEXION

Jesús envía a los discípulos a proclamar el Reino y curar a los enfermos en todas partes (v 6).

Lo primero que el Señor nos pide tener en cuenta es poner nuestra confianza en Dios que es el que acompaña y sostiene esta misión. «Jesús pide a los suyos una pobreza radical que no es un mero despojo exterior, sino la condición para una auténtica libertad interior. No llevar nada para el camino significa no poner la confianza en las propias seguridades, medios o apoyos humanos, sino depender únicamente de la fuerza de la Palabra y de la providencia del Padre. La libertad interior del enviado nace de esta desnudez: quien nada posee ni a nada se apega, nada tiene que perder y queda enteramente disponible para el servicio del Reino.» (Carlo María Martini). Proclamar el Evangelio desde esta confianza y vulnerabilidad nos ayuda a desprendernos de nuestros apegos, de las certezas rígidas y la necesidad de control que a menudo sofocan la misión. Salir al camino "ligeros de equipaje" es la única manera de permanecer atentos al entorno y verdaderamente abiertos al encuentro con las personas y su realidad. Esta vulnerabilidad asumida cambia por completo la dinámica del anuncio.

El segundo componente de esta misión es la necesidad de sanar lo herido del corazón humano desde la dinámica del Reino. De la presencia activa que lleva a extirpar todo aquello que deshumaniza nuestra realidad. Nos lleva a poner nuestra mirada, nuestra palabra y nuestra vida en las personas, es entonces cuando comprendemos que la misión nace del kerygma, de la gracia divina y de la cercanía.

Jesús nos pide que respetemos los tiempos de cada uno; Tal vez por eso hace referencia al gesto de "sacudirse el polvo de los pies" (v. 5) como respuesta a la incomprensión o el rechazo, continuando la marcha sin perder la paz.

Hoy el Señor nos sigue convocando y enviando a ponernos en marcha, sin miedo a nuestras debilidades, libres para estar, escuchar, abrazar, curar y comunicar la alegría del Evangelio. 

Fray Edgardo César Quintana O.P.

Fray Edgardo César Quintana O.P.
Casa del Stmo. Cristo de la Victoria (Vigo)

21/9/26

EVANGELIO MARTES 22-09-2026 SAN LUCAS 8, 19-21 XXV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

Entonces lo avisaron:
"Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte".

Él respondió diciéndoles:
"Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen".

                    Palabra del Señor

REFLEXION

Ciertamente es desconcertante la respuesta de Jesús cuando le anuncian que su madre y sus hermanos están fuera y quieren verlo, pues realmente parece que desprecia los vínculos familiares; pero no, en realidad Jesús está ensanchando el concepto de familia para que todos y todas quepamos, revelándonos que la verdadera familia de Dios no se construye sólo por la sangre, sino por el amor concreto. 

Hacer realidad la propuesta de Jesús nos abre necesariamente al hermano, especialmente al más pequeño, débil y vulnerable, porque la voluntad de Dios no se cumple sólo con palabras piadosas o cumplimiento de normativa, sino cuidando la vida, dejándose tocar por el dolor del prójimo y saliendo de una fe individualista y ritualista.

Jesús crea una familia nueva no basada en el poder, la sangre, la seguridad o la importancia social, sino basada en la fraternidad del Reino. En la familia de Jesús nadie sobra, nadie queda fuera, nadie vale menos; y quienes escuchan la palabra de Dios y la cumplen, así como las personas más pequeñas y vulnerables, ocupan un lugar central en el corazón de Dios.

Por eso, escuchar la Palabra implica preguntarnos a quién estamos dejando fuera de nuestra mesa, de nuestra comunidad o de nuestros cuidados, y a quién estamos acompañando, defendiendo, sosteniendo y escuchando; ya que cada vez que ensanchamos nuestra familia hacia los más rechazados, estamos haciendo visible la familia de Jesús.

Hoy el Evangelio nos invita a ampliar el corazón y a reconocer como familia a quienes el mundo suele olvidar. Porque allí donde los pequeños son acogidos como hermanos y hermanas, la Palabra de Dios se cumple y el Reino empieza a crecer.


¿De qué manera mi fe se traduce en acciones concretas de defensa de los derechos de las personas más vulnerables? ¿Escucho el dolor de quienes encuentran dificultades para acceder a una vivienda, a una prestación, a una autorización de residencia, al trabajo o a una vida digna?
¿Qué puedo hacer, desde mi responsabilidad personal o profesional, para que la justicia no sea sólo una aspiración, sino una realidad para quienes tienen más dificultades para hacer valer sus derechos?

 Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia
Fraternidad de Laicos Dominicos de Valencia

La Fraternidad Laical de Valencia está formada en la actualidad por hermanos y hermanas con promesa solemne, con promesa simple, y con hermanos a la espera de admisión; sin embargo, desde la fundación de la misma, han formado parte de ella numerosas personas que nos han precedido en la predicación. Uno de los compromisos adquiridos comunitariamente es estudiar y compartir la Palabra de Dios para luego predicarla en la web. Contemplando la Palabra en comunidad, y poniéndola en común, elaboramos una predicación que compartimos con alegría.

20/9/26

EVANGELIO LUNES 21-09-2026 SAN MATEO 9, 9-13 XXV SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».

Él se levantó y lo siguió.

Y estando en la casa, sentado en la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».

Jesús lo oyó y dijo:
«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "Misericordia quiero y no sacrificio": que no he venido a llamar a justos, sino a los pecadores».

                        Palabra del Señor

REFLEXION

Aunque Mateo significa “regalo de Dios”, para muchos de sus paisanos eso de “regalo” les sonaba mal. Su oficio, entonces, como ahora, no era nada agradable para sus contemporáneos. Era servidor de Roma cobrando impuestos para una nación opresora.

Mateo desempañaba su oficio en una ciudad donde Jesús iba con frecuencia, Cafarnaún. Él, como tantos otros, habría oído hablar del Maestro de Nazaret. Por eso, tampoco sería raro que lo hubiera escuchado más de una vez en aquella ciudad. Lo más sorprendente sería para él sentirse llamado por aquel Maestro tan renombrado e invitándolo hacerse uno de los suyos. Curiosamente las palabras del Maestro fueron definitivas para él. Nos lo cuenta él mismo y nos dice que su reacción fue levantarse y seguirlo.

No es extraño que  Mateo quisiese dar una banquete. Imaginamos que de despedida de una etapa de su vida e inicio de otra parte de ella. Vaya cambio. De una posición donde abundaría la comodidad y el bienestar, no duda en unirse a un grupo de seguidores de Jesús donde todo ese mundo pasado quedaba perdido en el recuerdo. Pocas más cosas nos cuenta Mateo de su seguimiento. El objetivo de su evangelio es destacar la presencia en la tierra del Hijo de Dios. Eso justifica todo; su biografía y demás detalles carecen de importancia para él.

El banquete fue abierto. Había gente importante, fariseos y publicanos, y otros que pasaban por pecadores, chusma en definitiva. La sorpresa de los “importantes” debió de ser grande al verse en medio de gente de lo más dispar. Por eso, seguramente molestos, preguntaron a los discípulos por qué el Maestro se juntaba con aquella canalla.

Como siempre, Jesús tiene palabras muy claras de por dónde va su mensaje. Su respuesta debió dejarlos más que sorprendidos. Para ello cita a Oseas con esa frase tan clarificadora: “Misericordia quiero y no sacrificios”. La palabra del profeta es muy elocuente. Tener misericodia es parecerse a Dios que siempre es misericordioso. Por eso vale más el amor que los rituales con los que se venera a Dios en el templo cuando no van seguidos de hechos concordantes.

Jesús completó su respuesta con palabras tajantes y, al mismo tiempo, alentadoras para todos. Su persona no entiende de clasificaciones humanas, pero si hay que hacerlas les recuerda un principio elemental, que el médico está para curar a los anfermos, esos que son despreciados por los fariseos. Los sanos no necesitan de él. Su presencia en la tierra es buscar a los pecadores y sanarlos. Aunque aquellos fariseos se sintieran muy justos, entonces como ahora, todos estamos englobados en ese condición de necesitados. “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” dijo en otra ocasión. Y esa respuesta, entonces y ahora, seguro que todos lo entendieron muy bien. Imagino que eso mismo sentirán aquellos críticos fariseos que iban de buenos oficialmente. Ante esa situación les recuerda que Él no ha venido a dividir, a separar. Ha venido a acoger a todos, especialmente a aquellos que más lo necesitan. 

Al recordar este evangelio ¿dónde me coloco yo? ¿Soy de los que desprecian sintiéndose mejor que otros o me percibo necesitado de perdón y acogida? ¿Miro a los demás por encima del hombro porque no comparten mi fe o doy gracias a Dios por el don de la fe que Él me ha concedido?

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Soy salmantino, de Monsagro, diócesis de Ciudad Rodrigo. Tras los estudios eclesiásticos, fui destinado a Oviedo. Allí estudié inglés en la Universidad. Tras catorce años enseñando en la bendita Asturias, volví a Salamanca, donde hice un Máster en Orientación Familiar, en la Universidad Pontificia. Un nuevo cambio me trajo a Valladolid. Aquí he trabajado como orientador familiar en nuestro Centro de Terapia y Mediación familiar, Oikos. Aunque ya jubilado sigo trabajando en nuestra iglesia de San Pablo.