20/6/26

DOMINGO 21 DE JUNIO 2026 : XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Las lecturas de este domingo nos ponen ante un tema difícil de entender y de aceptar: Si vivimos el Evangelio y sus valores, tarde o temprano, aparecerán el conflicto y la persecución. Y en ese punto debemos seguir confesando nuestra fe y no negando a Jesucristo.

Escuchamos la palabra angustiada del profeta Jeremías –perseguido– quien pide a Dios que le proteja de quienes le persiguen y se manifiesta seguro de su relación con Dios: «El Señor está conmigo», proclamando así su total confianza en la salvación de Dios.

En el pasaje de la carta de san Pablo a los Romanos podemos entender mejor las razones de la confianza en la salvación que Dios nos ofrece. Por un hombre (Adán) entraron en el mundo el pecado y la muerte; pero no hay proporción entre el delito y la gracia de Dios que nos otorga por un hombre, Jesucristo, y se desborda sobre todos.

La confianza en la gracia de Dios puede lograr que la reacción humana ante la persecución sufrida por proclamar el Evangelio y seguir a Jesucristo no sea el miedo. Por tres veces nos pide hoy Jesús en el evangelio: «no tengáis miedo».

Confianza en Dios aun en las circunstancias más difíciles, agradecimiento por la gracia que desborda sobre nosotros y superación del miedo a vivir como seguidores de Jesucristo, esas son las líneas maestras que este domingo nos ofrece la Palabra de Dios para crecer en nuestra fe.

Fray José Antonio Fernández de Quevedo O.P.

Fray José Antonio Fernández de Quevedo O.P.
Real Convento de Santo Domingo (Almería)

Nací en Madrid. Crecí en un entorno dominicano de monjas y de frailes. Con 21 años ingresé en la Orden. Recibida la ordenación sacerdotal viví en Centroamérica durante veintiocho años. Luego estuve ocho años más en República Dominicana. Mi actividad fue siempre directamente pastoral. Tras los primeros dieciocho años pude hacer un paréntesis en que obtuve grados de licenciatura y doctorado en Catequética y en Teología Práctica. Al regresar a la actividad pastoral, la compaginé con docencia en institutos teológicos en San José (Costa Rica) y en Santo Domingo, durante un total de quince años. Mi interés se centró entonces en la iniciación y reiniciación cristiana de adultos, experiencias de primer anuncio y procesos de nueva evangelización. En la actualidad vivo en la Casa de Santo Domingo, de Almería, cuya iglesia conventual es también el Santuario de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad.

LECTURAS DEL DOMINGO 21 DE JUNIO 2026

 

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13

Dijo Jeremías:
Oía la acusación de la gente:
«“Pavor-en-torno”,
delatadlo, vamos a delatarlo».
Mis amigos acechaban mi traspié:
«A ver si, engañado, lo sometemos
y podemos vengarnos de él».
Pero el Señor es mi fuerte defensor:
me persiguen, pero tropiezan impotentes.
Acabarán avergonzados de su fracaso,
con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor del universo, que examinas al honrado
y sondeas las entrañas y el corazón,
¡que yo vea tu venganza sobre ellos,
pues te he encomendado mi causa!
Cantad al Señor, alabad al Señor,
que libera la vida del pobre
de las manos de gente perversa.

                         Es palabra de Dios

Salmo

Salmo 68 R/. Señor, que me escuche tu gran bondad.

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre.
Porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.

Pero mi oración se dirige a ti,
Señor, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-15

Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.

                             Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura de Jeremías (20,10-13)

La Iª Lectura de Jeremías 20,10-13, forma parte de los famosos textos que se tienen como "confesiones de Jeremías"; textos de experiencia en los que se muestra la lucha interna del hombre de Dios, del que está seducido por El, ya que tiene que hablar y proclamar lo que nosotros no queremos oír. El profeta siente que los que no están con él le acechan y están siempre seguros de que caerá; que los sencillos que le siguen se darán cuenta de que el profeta les engaña. Este es el "sino" del verdadero profeta: nunca le concederán la razón. Es verdad que el profeta ha sido fuerte, incluso ha hablado contra el templo (7,1-15) en un discurso que es una prefiguración de lo que diría también Jesús.

Ahora, Jeremías experimenta que los poderosos, los que están en contra de su misión y su palabra, quieren "quemar" al profeta. Pretenden "seducirlo" como un día Dios lo había seducido cuando era casi un joven. Es eso mismo lo que pretenden los enemigos. Su vida ha sido un drama, no hay más que hacer un recorrido por su libro: sufrimientos, marginación social y su soledad (cf. 15,10.17; 16,13), persecuciones y las acusaciones que soporta (cf. 11,18-19; 20,10), azotes, torturas, cárcel y condena a muerte de parte de las autoridades (cf. 20,1-6; 26,11; 37,15-16; 38,1-13). Quieren hacer lo que Dios, pero para destruirlo y así el drama es más certero. De ahí que, "seducción" por "seducción", el profeta prefiere la seducción divina que le quema el alma y las entrañas con verdadero amor.

Por eso Jeremías, a pesar de saber que Dios le ha "arruinado" su vida normal o juvenil, prefiere a Dios; prefiere ponerse en sus manos. Ese es el canto final de esta "confesión" dramática del alma. Es, sí, una lamentación de Jeremías, aunque el texto acaba con una alabanza a Dios. Es una experiencia trágica de la que no se puede librar, porque tiene que seguir siendo fiel a Dios y a los hombres. No puede decir o hablar como los falsos profetas. Se queja a Dios de que lo haya elegido para esta tarea tan difícil y lo haya seducido (20,7). Y una vez seducido, vencido, comprado, se queda con Dios y con su palabra que es lo que puede traer luz a la entraña de la tierra. Por eso la pregunta para nosotros no puede ser otra que ¿se puede seguir persiguiendo a los profetas? Dios, no obstante, suscitará otros como Jeremías.

II.a Lectura (Romanos 5,12-15)

La Lectura de Romanos 5,12-15 es uno de los textos más asombrosos de San Pablo en los que durante mucho tiempo se ha visto una afirmación rotunda del pecado original. Pablo está intentando hacer una lectura midráshica del texto de Gn 1-3, pretendiendo comparar a la humanidad vieja y a la humanidad nueva. La vieja procedente de Adán, la nueva liberada y salvada por Cristo. La actualización del texto de Génesis es muy simple, demasiado simple, pero esa era la forma en que se hacía entonces. Intentaba poner de manifiesto que la muerte se explica por el pecado, pero no ha de entenderse necesariamente la muerte en sentido biológico, sino como el "mysterium mortis" que nos agarra la mente y el corazón. Se trata de la muerte que hay que llorar, pero también que hay que saber "decir" y asumir. Podemos afirmar que es uno de los textos más difíciles de la carta a los Romanos sobre lo que todavía hay mucho por decir y explicar.

Interpretamos hoy que en Adán no ha pecado toda la humanidad, según se tradujo al latín (la Vulgata) el texto griego de Pablo; en Adán (ef 'ho=in quo). La construcción es difícil: no se debe leer "existe la muerte, porque en él (Adán) todos pecaron", como interpretó San Agustín, siguiendo a la Vulgata. Preferimos, pues, "existe la muerte, porque todos pecaron"; sería nuestra traducción libre del texto paulino. Es verdad que en el texto sagrado van muy unidos la muerte y el pecado. Pero el pecado debe ser libre, participativo, no simplemente hereditario; el pecado original, pues, debe personalizarse, es decir, debemos ser responsables de lo que hacemos malo. No se trata, pues, de una herencia maldita, como tampoco la muerte biológica viene a serlo, a pesar que de esa forma se piensa en muchos ámbitos humanos y religiosos.

Es verdad que existe un pecado original, y el "tipo" de ello es Adán (aunque Adán no es una persona concreta, sino la humanidad vieja), pero de Pablo no se debería sacar en consecuencia una concepción biológico-hereditaria del pecado y de la muerte. Sin duda que pecamos siguiendo el ejemplo de unos con otros, y en este sentido seguirnos el ejemplo de Adán (=la humanidad vieja) y el pecado nos asoma a la muerte como experiencia trágica, tremenda y tenebrosa de enfrentarnos, a veces, con la realidad última de nuestra existencia. Pero frente a Adán está Cristo que ha traído gracia y la salvación. Estamos constantemente bajo el dominio del pecado, pero con la salvación y la gracia de Cristo somos liberados del pecado y de la muerte sin sentido, porque ésta cobra un sentido nuevo. Solamente en la acción salvadora de Dios en Cristo podemos salir del pecado original (=la humanidad vieja) y ser criaturas nuevas.         

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVQANGELIO DOMINGO 21-06-2026 SAN MATEO 10, 26-33 XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

El evangelio de Mateo 10,26-33 viene a ser como una respuesta al texto que se lee en la Iª Lectura sobre las confesiones de Jeremías. Allí podíamos sacar en consecuencia que, ante este tipo de experiencias proféticas, el silencio de Dios puede llevar a un callejón sin salida. Ahora, la palabra de Jesús es radical: no temáis a los hombres que lo único que pueden hacer es quitar la voz; pero incluso en el silencio de la muerte, la verdad no quedará obscurecida. Esta es una sección que forma parte del discurso de misión de Jesús a sus discípulos según lo entiende Mateo.

No es un texto cómodo, justamente porque la misión del evangelio debe enfrentarnos con los que quieren callar la verdad, y es que la proclamación profética y con coraje del evangelio, da la medida de la libertad y de la confianza en Dios. Cuando se habla de alternativa radical se entiende que hay que sufrir las consecuencias de confiar en la verdad del evangelio de Jesús. Aunque la verdad no está para herir, ni para matar, ni siquiera para condenar por principio, sino a "posteriori", es decir, cuando se niega la esencia de las cosas y del ser.

Se ha de tener muy presente, en la lectura del texto, que no es más importante el profeta que su mensaje, ni la misión del evangelizador que el evangelio mismo. Por eso es muy pertinente la aclaración de: lo que "os digo en secreto" -que es la "revelación" de la verdad del evangelio y del reino de Dios, mensaje fundamental de Jesús-, no lo guardéis para vosotros. Eso es lo que se debe proclamar públicamente, porque los demás también deben experimentarlo y conocerlo. No está todo en una adhesión personal, sino en el sentido "comunicativo". La dialéctica entre secreto/proclamación no obedece a los parámetros de los "mass media", sino más bien a la simbología bíblica de luz/tinieblas que se experimenta en la misma obra de la creación y transformación del caos primigenio. Es como una autodonación, tal como Dios hizo al principio del mundo.

Tampoco está todo en hacer una lectura de la verdad del evangelio con carácter "expansivo", sino transformador. De esa manera cobran sentido las palabras sobre los mensajeros, las dificultades de ser rechazados y la exhortación a una "autoestima" cuando se lleva en el alma y en el corazón la fuerza de la verdad que ha de trasformar el mundo y la historia. Jesús pronunció estas palabras recogidas por Mateo, en el discurso de misión, sabiendo que el rechazo de los mensajeros estaba asegurado. Por eso se debe tener el "temple profético" para dejarse seducir por Dios y no por el temor a los poderosos de este mundo. No se trata solamente de ser combativos, dispuestos a la polémica, sino de creer en la verdad del evangelio que, no mata, sino que trasforma.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

19/6/26

EVANGELIO SABADO 20-06-2026 SAN MATEO 6, 24-34 XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.

Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?

¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?

¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.

Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

Tenemos que preguntarnos en qué o en quién ponemos nuestra confianza. ¿En nosotros? ¿En nuestra fortaleza personal? ¿En nuestro poder adquisitivo? Tal vez solamente cuando todo esto se quiebra es cuando nos acordamos de Dios. Por eso, muchas veces decimos que la pobreza, o la enfermedad nos evangelizan. Ellas ponen al descubierto nuestra vulnerabilidad y nos ayudan a poner nuestro corazón y nuestra vida en las manos de Dios.

Tal vez tenemos que preguntarnos qué es lo que de verdad llena nuestro corazón y se ha hecho centro de nuestra vida. Tan dañino como el dinero puede ser nuestro propio ego, que impide que entre en nuestro corazón el amor de Dios y el amor a los demás.

Apartarnos de Dios, como el pueblo de Israel hizo tantas veces a lo largo de su historia, dejando de escuchar e incluso matando a los profetas, sea el origen de todos nuestros males. Nos lo recuerda la primera lectura del segundo libro de las Crónicas. Hoy no podemos silenciar la voz de aquellos que, como nuevos profetas, nos llaman a aprender un modo nuevo y diferente de ser y de vivir, que nos puede hacer descubrir la verdadera felicidad.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Gaditano de nacimiento, entré en contacto con la Orden de Predicadores en el Convento de Santo Domingo de Cádiz. Tomé el hábito a los 17 años en Almagro (Ciudad Real). Ordenado en 1982 estudié Catequética y trabajando en nuestra Parroquia Santa Catalina de Siena de Madrid. Durante 15 años viví en el Convento de San Jacinto de Triana (Sevilla) ejerciendo como Párroco. Después de un año en Irlanda, en la Comunidad Juana de Aza de Wicklow Town, vinculada al MJD, pasé 22 años en Granada, siendo director del Colegio Mayor Universitario Santa Cruz La Real, integrado en la Universidad de Granada. Actualmente formo parte de la Comunidad del Convento Santo Tomás de Aquino de Sevilla. Disfruto sobre todo junto al mar y me gusta mucho viajar en buena compañía. Valoro bastante la amistad y disfruto intentando dar a conocer a Jesucristo mediante la predicación del Evangelio.

18/6/26

EVANGELIO VIERNES 19-06-2026 SAN MATEO 6, 19-23 XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No atesoréis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; pero si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!».

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

En este capítulo 6 de Mateo, nos va guiando a la práctica de las buenas obras: la limosna, la oración, el ayuno, el verdadero tesoro, la luz y tinieblas, Dios y el dinero y al final la confianza.

Con estas recomendaciones, Jesús desenmascara la maldad de la codicia en su raíz más profunda: la idolatría. “Mamón”, dios del dinero, es el rival irreconocible del Dios de las bienaventuranzas, cuya santidad se manifiesta en el esplendor de su generosidad.

El afán y la ilusión de los discípulos de Jesús deben estar centrados en el reino, ese es su tesoro. “Cuanta oscuridad” la que entra en el corazón del hombre o la mujer a través del ojo cegado por la avaricia.

Ante la manifestación de Dios, todo generosidad, en la persona de Jesús de Nazaret, ¿cómo situarnos hoy ante tanta acumulación de dinero y poder, en una sociedad que vive la mayor parte de ella en la más profunda escasez?

El Papa León XIV se ha situado al lado de las personas que sufren cualquier situación de violencia. ¿Quién mejor, que él en estos momentos de la historia para iluminarnos y de qué manera llevar a la practica el mensaje de evangelio de hoy? Él, al escribir su primer documento importante de su pontificado denunció la “dictadura” del poder y la desigualdad económica. La acumulación de la riqueza en manos de unos pocos. Aún resuena en nuestros oídos y en nuestro corazón el grito ”¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero!" La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina. “Un Reino en el que no hay espadas, ni lucro injusto, sino solo dignidad, comprensión y perdón”.

En las bienaventuranzas encontramos la luz, la sabiduría, el TESORO que da vida y felicidad.

La felicidad de los pobres -esto es, el que dejen de serlo- supone resarcirlos de la inhumanidad sufrida.

Hna. María del Mar Revuelta Álvarez

Hna. María del Mar Revuelta Álvarez
Dominica de la Anunciata

Soy Dominica de la Anunciata nacida en Turón-Asturias. Antes de entrar en la Congregación a los 18 años participé de la JOCF en un grupo parroquial. Estudié música y mi primer destino fue el colegio de Bilbao. En 1975 fui a Brasil donde estuve 14 años en la diócesis de Uberlandia-Minas Gerais, coordinando una parroquia y diversas capillas con sus Comunidades de Base y en la Pastoral de la Tierra. Hice cursos de Teología, Biblia y catequética en la Universidad Católica de Belo Horizontes. Ahora estoy comprometida en la vida y misión de la Parroquia Cristo de la Victoria (Vigo) llevada por dominicos, dominicas y laicos animando las comunidades cristianas de base y los movimientos populares. Me gusta la naturaleza y caminar, la música clásica y el estudio contemplativo de la persona y la misión de Jesús de Nazaret, así como, la vida y misión de las primeras comunidades cristianas.

17/6/26

EVANGELIO JUEVES 18-06-2026 SAN MATEO 6, 7-15 XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 






En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis.

Vosotros orad así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

              Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús hoy no solo enseña una oración; revela una forma de vivir la relación con Dios. Dice primero: “No uséis muchas palabras”. Esto corrige una tentación frecuente: pensar que la oración depende de nuestra capacidad de convencer a Dios. Jesús rompe esa lógica y nos lleva a la confianza filial: “vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis”.

Aquí está el corazón de la espiritualidad cristiana: no oramos para informar a Dios, sino para vivir como hijos. Nuestra identidad no comienza en lo que hacemos para Dios, sino en sabernos hijos amados del Padre. La oración auténtica nace desde esa identidad.

Cada petición del Padre Nuestro es una escuela de transformación interior.

Jesús no dice “Señor lejano”, sino “Padre nuestro”. Esta sola palabra sana muchas heridas interiores. Muchos viven espiritualmente como si tuvieran que ganarse el amor de Dios, como si la vida cristiana fuera una prueba constante de conquista. Pero Jesús nos enseña abandono, confianza y pertenencia. El Espíritu Santo nos hace clamar: “Abbá, Papá”. Dice San André Bessette: "Cuando dices el Padre Nuestro, el oído de Dios está al lado de tus labios".

“Santificado sea tu nombre”: no se trata de que Dios sea más santo, sino de permitir que su santidad gobierne nuestra vida. En su diario, Teresita pide a Dios: “Siento mi impotencia y te pido, Dios mío, que Tú mismo seas mi santidad”.

“Venga tu reino”: significa renunciar al control y permitir que Dios reine en nuestras decisiones, heridas y deseos. San Francisco rezaba así: “Venga a nosotros tu Reino, para que reines en nosotros por tu gracia y nos hagas entrar en tu reino”.

“Hágase tu voluntad”: aquí se rompe el ego y nace la verdadera libertad. No es resignación, sino confianza. Como decía Santa Teresa de Jesús: “Hágase tu voluntad y no la mía, Señor; que se cumpla tu querer y no mis caprichos”.

“Perdona nuestras ofensas” es reconocer con humildad que necesitamos la misericordia de Dios porque somos pecadores. Al mismo tiempo, nos dispone a recibir ese perdón viviendo en coherencia: abiertos a perdonar a los demás. Escribía Santa Gema Galgani en su oración personal: “Jesús mío, pongo todos mis pecados ante ti... Ya que quisiste morir por mis pecados, concédeme el perdón de todos ellos”.

“Como también nosotros perdonamos”: aquí Jesús toca una raíz profunda. No puede haber sanación interior sin perdón. Muchas veces pedimos paz mientras seguimos abrazando resentimientos. El perdón no justifica el mal, pero rompe la cadena que nos mantiene atados. Decía Santa Faustina Kowalska: “Tan a menudo como miro la cruz, otras tantas veces perdonaré de todo corazón”. Donde no hay perdón, el corazón permanece dividido.

Finalmente: “líbranos del mal”. No negamos el combate espiritual, pero tampoco vivimos con miedo al enemigo. Oramos desde la victoria de Cristo. Nada mejor que invocar muchas veces a San Miguel: “San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestra protección contra el mal y las trampas del diablo... líbranos de todo mal”.

El Padre Nuestro no es una fórmula para repetir rápido; es una oración que modela nuestro corazón. Es una escuela de filiación, libertad y sanación.

Jesús no nos enseña solo a rezar mejor, sino a vivir como verdaderos hijos del Padre.

¿Rezo como hijo amado o como alguien que intenta ganarse el amor de Dios? ¿A quién necesito perdonar para que el Padre sane más profundamente mi corazón? 

Sor Aroa González Solís Pampliega

Sor Aroa González Solís Pampliega
Monasterio de Santa Catalina de Siena. Alcalá de Henares. (Madrid)

He recorrido un camino lleno de dedicación en la vida contemplativa dominicana, dedicada al servicio, a la alabanza y la intercesión. Tras completar mis estudios, sentí la llamada al convento a los 20 años. Desde entonces, he dedicado mi vida desempeñando oficios como tornera, sacristana, encargada del trabajo y otras responsabilidades en la comunidad. Mi vida está marcada por la entrega, la escucha en el acompañamiento espiritual y un profundo compromiso con mi fe y el estudio.

16/6/26

EVANGELIO MIERCOLES 17-06-2026 SAN MATEO 6, 1-6, 16-18 XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

Continuamos con el sermón de la montaña. Este pasaje lo escuchamos en los días de ceniza, comenzando la preparación de la celebración solemne de la Pascua. Encontramos una advertencia que ampara los tres temas que toca: limosna, oración y ayuno. Una tentación muy humana es alardear de lo que se hace. Alardear y deslumbrar parece producir satisfacción, como en ello consistiera la finalidad de lo que se hace. Por si no hubiera sido suficiente, insiste sobre lo mismo: “Que no sepa la mano izquierda lo que hace la derecha”. Es el rechazo de la búsqueda de aprobaciones y reconocimientos.

Se trata de hacer bien lo que conviene hacer. Mirando al bien del otro y a su crecimiento y no a la propia satisfacción. Cuando así lo hiciéramos, concluyamos que somos inútiles siervos, pues hicimos lo que teníamos que hacer. Dios comparte con nosotros su amor, hagamos nosotros lo mismo.

Y eso se aplica a la oración, que no consiste en hablar mucho, sino en amar como somos amados. No se busca programarnos, sino estar con el que sabemos nos ama. Es poner afecto allí donde el conocimiento relaciona en la intimidad. Es estar con él, escuchándole a él. Como María de Betania, escucharle es la mejor parte, porque de este trato se sigue todo bien. Escuchar al Padre y aprender de él, que solamente así llegaremos a estar con Cristo escondidos en Dios.

Termina Jesús con el tercer tema: el ayuno. Si nos quedamos en la materialidad de lo que significa el ayuno, nos quedaremos cortos. El ayuno que modela lo interior es lo que importa, pues si no trabajamos actitudes y criterios, no habrá mudanza en las costumbres y repetiremos los tropiezos en las obras realizadas. La ligereza en el pensamiento y la prontitud con la palabra, genera desconcierto y poco ayuda en la regeneración de la vida. Ante Dios todo está patente, por lo que ha insistido el Señor: Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

Soy fraile dominico, nacido en Almería en 1950. Tras graduarme como Delineante Industrial, ingresé en la Orden de Predicadores en 1967 y fui ordenado sacerdote en 1974. He desarrollado mi labor pastoral y formativa en España y Venezuela, como maestro de novicios, prior en varias comunidades, profesor de teología y director espiritual. También he trabajado en la Pastoral Familiar y acompañado a jóvenes y laicos dominicanos. Actualmente soy párroco en Santa Escolástica de Granada. Me apasiona la investigación histórica, he participado en congresos y publicado varios trabajos y formo parte del Instituto de Estudios Almerienses.

15/6/26

EVANGELIO MARTES 16-06-2026 SAN MATEO 5, 43-48 XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Habéis oído que se dijo: “‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

                 Es palabra del Señor

REFLEXION

En el capítulo 5º del evangelio de Mateo, Jesús muestra a sus seguidores cuáles son sus líneas generales en el anuncio del Reino de Dios. Sube al monte y comienza con las Bienaventuranzas, a lo que sigue una actualización de muchos de los preceptos que los judíos tienen en la Torá, dando una nueva visión de los mismos.

En el fragmento que hoy contemplamos, Jesús nos pide una de las cosas más difíciles, desde el punto de vista humano, ya que se enfrenta a la reacción provocada por los instintos más genuinos del hombre, nos pide amar a los que nos provocan daño, nos odian o nos persiguen, cuando nuestro instinto natural sería totalmente contrario.

Da una serie de razones para justificar su aseveración, pues el Padre celestial hace salir el sol para malos y buenos, y manda lluvia sobre justos e injustos; si sólo amamos y tratamos a nuestros amigos, no tiene ningún mérito, lo realmente difícil es lo contrario.

Jesús nos pide que no nos dejemos arrastrar por nuestros instintos naturales. Él sabe de sobra que anular nuestros instintos es prácticamente imposible, pero lo que nos pide es que no respondamos de la misma manera a los que nos agreden de cualquier forma. Que hagamos un ejercicio de templanza y, siguiendo su ejemplo, perdonemos a los que nos ofenden y no respondamos con nuestra ira.

Nos anima a intentar ser perfectos, ya que el Padre es perfecto, y esa perfección únicamente se alcanza sirviendo a Dios con un corazón perfecto, basado en la fe y en la justicia, es decir, amando a Dios con todas nuestras fuerzas, lo que nos permitirá crecer en nuestro camino de fe. Y así conseguiremos amar a nuestros enemigos enfocando a la perfección del amor y de la misericordia.

¿Nos dejamos llevar por nuestros instintos o confiamos que Dios nos ayude a resistirnos a los mismos? ¿Cuán difícil nos resulta perdonar?

D. José Vicente Vila  Castellar O.P.

D. José Vicente Vila Castellar O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Torrente (Valencia)

Nací en Valencia en febrero de 1951 y bautizado en la Pila Bautismal de San Vicente Ferrer, en el seno de una familia con valores religiosos. Soy Licenciado en Medicina y Cirugía con la especialidad en Obstetricia y Ginecología que he ejercido hasta la jubilación. Siempre he estado vinculado a movimientos eclesiales y en 1996, tras varios años colaborando con el convento de los P.P. Dominicos de El Vedat en Torrent, fuí admitido en la Fraternidad Laical de Santo Domingo de dicho convento. He sido elegido presidente de la misma y también Presidente Provincial en varias ocasiones. En noviembre de 2024 fuí designado Presidente del Consejo Nacional de la Familia Dominicana de España.

14/6/26

EVANGELIO LUNES 15-06-2026 SAN MATEO 5, 38-42 XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia.

Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas».

                    Es palabra del Señor

REFLEXION

El Evangelio según san Mateo (5, 38-42) presenta el cambio de conducta que para la humanidad pide la ley de la gracia. En realidad, esclarece la demanda que es inherente a la condición de cada hombre, pero existe siempre el peligro de obcecarse y colocarse de espalda a las exigencias más nobles trazadas por Dios en cada ser humano.

Todos nacemos con la herida del pecado original, pero existe la medicina del bautismo, que entraña obediencia a Dios hasta compartir la muerte de Cristo, y confianza plena en su poder hasta entrar en el misterio de la resurrección.

Cuanto debe seguir al bautismo es como una peregrinación por la senda de Cristo, que no buscó su propio interés, sino el nuestro y el de todos los humanos. La gracia bautismal impulsa también a buscar el bien de los demás, que no se logra con revancha de ninguna clase, sino con la grandeza del perdón y la magnanimidad sin regateos.

Al que quiera pleitear para arrebatarte la túnica dale también el manto. Como predicaba a estudiantes de las universidades romanas un domingo de Pentecostés san Pablo VI: «El cristianismo no es fácil, pero es feliz», «Il cristianesimo nos è facile, ma felice», le oímos decir aquel día.

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fuí postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña.