11/10/26

EVANGELIO LUNES 12-10-2026 SAN LUCAS 11, 27-28 XXVIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».

Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

                      Palabra del Señor

REFLEXION

En el Evangelio, el mismo Jesús hace el mejor elogio de su Madre. No se queda en su maternidad biológica, sino remite a su grandeza espiritual: “¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!”

La imagen de la Virgen del Pilar en su basílica de Zaragoza es pequeñita. Sólo 36 centímetros. Pero en su sereno rostro nos ofrece confianza y consuelo, y en su manto recogido, como si comenzase a caminar, nos entrega toda su ayuda para recorrer el camino sinodal de la Iglesia.

“¡Virgen del Pilar, arca de la nueva Alianza, pilar que fortalece nuestra fe, discípula fiel y oyente de la Palabra, Tú que nos muestras a Jesús, dador del Espíritu Santo, indica, guía y acompaña nuestro camino de discípulos y discípulas misioneros!”

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.
Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay)

Soy dominico y sacerdote, nacido en Granada en 1951. Ingresé en la Orden de Predicadores en 1968 y fui ordenado sacerdote en 1975. He cursado estudios de Filosofía y Teología en España, Roma y Múnich, y me he dedicado durante décadas a la formación y docencia en diversos ámbitos: universidad, internoviciado de la Confer y escuelas de teología para laicos. He formado parte de la curia de las Provincias Bética e Hispania de los frailes y también he ejercido como formador, promotor de formación permanente, asistente de fraternidades y presidente de la CONFER en Sevilla. También he trabajado como director, redactor y presentador del programa “Diálogos en la vida” de Canal Sur Televisión. Desde 2021, resido en Paraguay, donde colaboro como docente y acompañante de comunidades religiosas y laicales.

10/10/26

DOMINGO11-10-2026 XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En el célebre Salmo responsorial propuesto a nuestra meditación en la misa de este día, al final el salmista le dice a Dios: «tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término». Esto indica que la presencia del Señor en la vida de todo creyente, o incluso de todo no creyente, siempre es una presencia bondadosa y misericordiosa, nunca una presencia inerte o dañina. Dios siempre está difundiendo su bondad, haciendo el bien a todos, llamándonos a la comunión más estrecha, expresada con imágenes elocuentes, como la «alianza», el lenguaje nupcial, la amistad, la filiación… Dios nos llama a compartir su felicidad, su alegría, su bondad, su compasión… Pero con frecuencia huimos de su presencia porque estamos llenos de prejuicios, pensamos mal de él, distorsionamos su imagen como hicieron Adán y Eva en el Paraíso; creyeron que Dios se oponía a sus anhelos de plenitud. Hay que estar muy convencidos de que, aunque la vida no siempre nos sonría, Dios nos sigue queriendo con un amor indefectible. Las lecturas de este domingo nos lo recuerdan desde diferentes perspectivas.

Fray Manuel Ángel Martinez Juan O.P.

Fray Manuel Ángel Martinez Juan O.P.
Convento de San Esteban (Salamanca)

LECTURAS DEL DOMINGO 11-10-2026 XXVIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a

Preparará el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares exquisitos, vinos refinados.

Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el lienzo extendido sobre todas las naciones.

Aniquilará la muerte para siempre.

Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros, y alejará del país el oprobio de su pueblo - lo ha dicho el Señor -.

Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios. Esperábamos en él y nos ha salvado. Este es el Señor en quien esperamos. Celebremos y gocemos con su salvación, porque reposará sobre este monte la mano del Señor».

                  Palabra del Señor

Salmo

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6. R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20

Hermanos:
Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy avezado en todo y para todo: a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mis tribulaciones.

En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús.

A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

                   Palabra del Señor

REFLEXION

 Iª Lectura: Isaías (25,6-10a): Dios salvará a todos los pueblos

 Esta lectura forma parte de un conjunto del libro de este profeta (cc. 24-27), conocido entre los especialistas bíblicos como «apocalipsis de Isaías». En realidad no es conjunto netamente apocalíptico, aunque no podemos negar la opción escatológica que se apunta en distintos momentos, como una gran liturgia, con himnos, cánticos, que predicen el triunfo de Dios sobre sus enemigos en el monte Sión, en Jerusalén. Se propone, como período de composición de este Apocalipsis, la época posterior al destierro de Babilonia (s. VI a. C.); esto es lo más probable, aunque no podemos precisar el momento de su composición.

 El autor sigue las huellas y la teología de Isaías, y por eso ha sido introducido en el libro del gran profeta y maestro. La lectura de hoy es, probablemente, el trozo más hermoso de este conjunto en el que, después de un cántico al Dios liberador, el profeta habla de un momento prodigioso, bajo el símbolo de un banquete, de un festín escatológico, donde será destruida la muerte y el oprobio de su pueblo. Y entonces todos reconocerán a Dios como «salvador» en el monte santo, en la nueva Jerusalén.

 No es frecuente en cantos de tipo apocalíptico un mensaje tan hermoso y esperanzador. Aunque en este caso no se podría haber expresado mejor aquello que debe ser la esperanza bíblica. Porque la palabra profética convoca a algo que verdaderamente no se realizará en este mundo, ni en esta historia. Por el contrario es necesaria otra "historia" nueva, si es que podemos hablar así, que necesariamente está en las manos de Dios; esto último es determinante. El "velo" que tienen todos los pueblos, según el texto de hoy, debe caer para que todos los hombres puedan ver algo nuevo y definitivo. Ni Sión o Jerusalén podrán soportar este sueño profético. Será una Jerusalén no hecha por manos de reyes o trabajadores explotados. Un sueño, desde luego, de esperanza. 

IIª Lectura: Filipenses (4,12-14.18-20): Agradecimiento generoso

 Este texto pone punto final a la lectura de Filipenses en la liturgia de estos domingos. Pablo le da las gracias a esa comunidad, una de las más queridas y generosas con él, a la vez que con la comunidad madre de Jerusalén, según el compromiso que habían pactado Pedro y Pablo en la asamblea de Jerusalén (cf Gl 2; Hch 15). Aquí les recuerda que él personalmente está acostumbrado a todo, a la hartura y a pasar hambre. Pero mientras permanecía en prisión (casi con toda seguridad en Éfeso), le han enviado ayuda por medio de Epafrodito, y se lo agradece. Cristo le da fuerza para todo, es la afirmación más contundente y significativa.

 La vida cristiana, pues, es también una llamada a solidaridad en las necesidades básicas, que no puede ser más que consecuencia de una comunión de fe y de amor. Compartir los dones espirituales podría ser, en algunos casos, demasiado poco ante la angustia y las necesidades que muchos experimentan. Dios es el primero que comparte la creación con nosotros y debemos ser consecuentes. Pablo, en este pequeño "billete" que escribe, le agradece a la comunidad que ha sabido compartir el evangelio mismo como don recibido. Sabemos, incluso, que ese discípulo Epafrodito se quedará con Pablo un tiempo (entre otras cosas porque enfermó junto al Apóstol) y le ayudará muy eficazmente mientras el apóstol estaba encarcelado. 

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 11-10-2026 SAN MATEO 22, 1-14 XXVIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:

“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.

Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”.

El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.

Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

               Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio del banquete que un rey da por la boda de su hijo es una de las parábolas más sofisticadas del evangelio de Mateo, que marca unas diferencias substanciales con la que nos ofrece Lucas (14,15-24); incluso podríamos hablar de parábolas distintas. Mateo nos habla de un rey, rechazado por los magnates, y tras ser maltratados y asesinados algunos de sus criados, manda atacar y destruir la ciudad. Ahora se debe ir a los cruces de los caminos para instar a los transeúntes a que vengan al banquete. Como es lógico, vinieron toda clase de gentes, buenas y malas. ¿Qué significa, pues, que tras esta invitación tan generosa e informal, el rey venga a la sala del banquete y encuentre a uno que no tiene traje de bodas? Esto cambia el sentido de la interpretación de los vv. 1-10, cuando la sala se llenó de invitados, poniendo de manifiesto que incluso los que no estaban preparados son invitados a un banquete de bodas. Aquí nos encontramos con lo más extraño, quizás lo más importante y original de la parábola de Jesús redactada por Mateo.

 Los vv. 11-14, sobre el traje de bodas, pues, deben ser un añadido independiente. Estaríamos ante una reconstrucción alegorizante para la comunidad de Mateo, que saca unas consecuencias nuevas para los miembros de esa comunidad cristiana tan particular, con objeto de que sepan responder siempre a la llamada que se les ha hecho. Pensemos en la «justicia» de las buenas obras, del compromiso constante, de la perseverancia, a lo que es muy dada la teología del evangelio de Mateo. En todo caso no debemos perder de vista que la parábola la pronunció Jesús para poner de manifiesto la fiesta de la libertad de Dios que llama a todo el que encuentra. Por lo mismo, el significado del traje de boda, añadido posteriormente (quizás se trataba de una parábola independiente), debe estar supeditado al primero, porque no es lógico que los invitados por los caminos estén preparados para una boda. No obstante deberíamos suponer que en la semiótica del vestido con que se quiere generar el texto, todo el mundo, incluso lo más pobres, siempre encuentran unas ropas más decentes para ir a una boda o a un banquete; de lo contrario no tendrían sentido los vv. 11-14. Por eso pensamos con otros intérpretes que se trata de una parábola sobreañadida a la original de los vv. 1-10, que son los coinciden más con Lc 14.

 En todo caso, la parábola es escandalosa, y debe seguir siéndolo en cuanto a los motivos de los que rechazan el banquete, como en la actitud del rey que, en vez de suprimir el banquete, invita a todo el mundo que se encuentre por los caminos: hay que buscar a las personas que no están atadas a nada ni a nadie; son libres. El banquete no es un acto burlesco, sino que Jesús piensa en el festín de la salvación; no en una fiesta de compromiso, sino de libertad. En ese supuesto, hasta el hombre que no lleva vestido de boda, independientemente de la teología de Mateo, habría que entenderlo, hoy y ahora, como que no está allí como los demás, libre para la gracia de Dios. Quien no posea esa actitud, “ese vestido”, estará echando por tierra la fiesta de la libertad y de la gracia.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

9/10/26

EVANGELIO SABADO 10-10-2026 SAN LUCAS 11, 27-28 XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 






En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».
Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

                             Palabra del Señor

REFLEXION

¡Qué arrebato, qué alegría muestra el grito de la mujer al escuchar las palabras de Jesús! Le sale del alma, de lo más profundo al sentirse liberada, que, de repente, puede volar porque Alguien le ha abierto las alas y le ha mostrado que es amada por un Padre que no hace acepción de personas y que está por encima de las leyes de una religión misógina -muchas veces como la cristiana- clasista y opresora.

Sin poder seguir la reflexión, enseguida me surge una pregunta ¿provoca en nosotros este entusiasmo escuchar al Cristo que nos ama, que nos libera, que nos ofrece un camino eternamente nuevo, eternamente ilusionante y que da sentido a la existencia? Ahí queda.

Nombrar a la madre de Jesús, a la íntima de Jesús, a la ternura de Jesús, seguro que provocó en Él una vuelta a los abrazos, palabras y sonrisas de su madre, pero también una mirada a la vida de los que le rodeaban: no, no consiste ene elogiar al Profete, consiste en saber escuchar y hacer realidad en la vida lo escuchado, en contemplar el mundo y la realidad y, lo contemplado, convertirlo en vida en oración («Contemplari et contemplata aliis tradere»)

Ya desde los documentos de Puebla hasta los de Aparecida, se nos urge a no separar la fe de la vida, no convertir en una ideología, por hermosa que sea, todo  lo que Jesús nos transmitió, porque ahí reside una de las razones más importantes de la deserción de tantos y tantas de la comunidad de los seguidores de Jesús, la “hipocresía religiosa” de proclamar una cosa y luego hacer otra, apoyar esa extrema derecha que desprecia la vida de los niños y niñas porque son de otro sitio o apoya un genocidio porque no merecen vivir…

¡Qué escándalo oír a supuestos cristianos apoyar esa xenofobia asesina que justifica el desprecio a otros seres humanos! La fe no es una serie de ritos, ni de dogmas, es una vida que surge del seguimiento consciente, de una opción radical lejos del sentimentalismo y fortalecida por el Espíritu que robustece en nosotros el Evangelio de la Alegría.

Revestidos de Cristo, no podemos olvidar que ese encuentro con el Cristo vivo, nos envía a cambiar nuestro mundo y trabajar para que sea lo más parecido posible al que Dios soñó para nosotros. Separar fe y vida, “El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época” (Gs,43) 

Qué hermosas las palabras de la mujer, pero que esclarecedoras las Palabras de Jesús: con ellas nos permite entender el proyecto de la Bienaventuranzas, de la parábola del Juicio Final… nos permite trabajar con los que creen en un mundo de hermanos, de justicia, de paz…. Un mundo alejado completamente de la ideología que está dominando cada vez más en una sociedad inhumana, en una sociedad que está olvidando que el Logos se hizo carne y que, sin encarnación, no hay salvación.

Fray Antoni Miró Gallego O.P.

Fray Antoni Miró Gallego O.P.
Convento de Santo Domingo Ra`ykuéra (Asunción. Paraguay)

Dominico de Mallorca, nacido en 1958, actualmente trabajando en la misión de Paraguaya del Vicariato Antón Montesino de la Provincia de Hispania. Ejerce su misión desde la comunidad de Asunción, en un pueblecito rural, eminentemente campesino, como párroco de la Parroquia Virgen del Rosario de Tavapy, antiguo convento dominico del siglo XVI y actualmente llamado San Roque González de Santa Cruz. Ha ejercido diferentes cargos en la diócesis, especialmente dedicado a la Pastoral Social y el trabajo por la sinodalidad. También es director general de la Sede local de la Universidad Católica en Carapeguá, pueblo cercano a San Roque. Anteriormente trabajó en Manacor, Mallorca, y fundó el Casal de la Pau como una avanzadilla, en aquel entonces, de la Educación por la Paz y la defensa de la tierra. Bachiller en Teología y licenciado en Ciencias de la Comunicación, dirige una radio comunitaria y trabaja especialmente con el campesinado y el mundo de la cultura.

8/10/26

EVANGELIO VIERNES 09-10-2026 SAN LUCAS 11, 15-26 XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice:
“Volveré a mi casa de donde salí”.

Al volver se la encuentra barrida y arreglada.

Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí.

Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Encontramos a Jesús, en el relato del evangelio que hoy escuchamos en la eucaristía, enfrentado de nuevo a algunos miembros de su pueblo, a propósito de un signo que realiza: la expulsión de un demonio, que libera a la persona de la mudez que padecía.

Vemos, por un lado, que la mayor parte de la multitud se admiró. Pero hay algunas personas que no pueden aceptar la actuación de Jesús, que una y otra vez se manifiesta curando, levantando, liberando, salvando…

Y es que Jesús desborda todas sus previsiones y sus “conocimientos” sobre Dios, y les hace perder el control, el dominio y el poder religioso que ostentan sobre el pueblo. Su incapacidad de abrirse a la irrupción del misterio de Dios en la persona de Jesús, les lleva a proponer razones absolutamente incoherentes para intentar explicar de dónde viene el poder con el que Jesús actúa. Razones que Jesús desmonta de un simple plumazo…

Porque aquí hay alguien que es más fuerte que todos los “demonios”, que se ha acercado al ser humano para liberarle de todos ellos, para ofrecerle una vida plena de sentido desde el Amor que nos constituye.

Esa es la dinámica que Pablo nos está presentando en la carta a los Gálatas. La fe en Jesús supone que Él se va convirtiendo en el centro de nuestra vida, que queremos vivir en él, desde Él, con Él… buscando hacer realidad la expresión de Pablo “ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”.

En esa dinámica sólo hay un protagonista, que es Jesús, a quien queremos seguir. Pero puede ocurrirnos que viviendo alguna experiencia de liberación de nuestros “demonios”, no demos el paso de acoger esa presencia vivificadora de Jesús en nuestra vida y nos quedemos, en definitiva, como estábamos o mucho peor. Sobre eso nos advierte también Jesús en el evangelio que escuchamos. Es la imagen de la casa arreglada, pero vacía, en la que Jesús no ha sido acogido para habitar en ella. Con Él no hay demonios que valgan, sin Él habremos elegido seguir dando vueltas a nuestros propios demonios.

La propuesta de Jesús es sólo una. La otra alternativa no procede de Él y por eso resulta complicado que nos pueda llevar a Él.

Y ante este planteamiento radical que Jesús hace, el gran interrogante que supone preocupación y sufrimiento: ¿cómo en la Iglesia siguen surgiendo movimientos que adquieren un cierto auge, en los que la presencia del demonio resulta mucho más familiar que la del Espíritu de Jesús, alentados y promovidos por gurús que manipulan las conciencias, prometen sanaciones, liberaciones y bendiciones abundantes que llegan sólo a través de ellos (por lo que hay que peregrinar a donde sea necesario para encontrarlos), convirtiendo a los hijos de Dios en esclavos inducidos a ver por doquier la presencia de demonios en su vida y en la de los otros?

Que el Señor Jesús nos ayude a ir descubriendo, con gran alegría, el tesoro del Reino, en el que lo único que cuenta es vivir de Amor y hacer presente a los otros ese amor con nuestra vida.

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo

7/10/26

EVANGELIO JUEVES 08-10-2026 SAN LUCAS 11, 5-13 XVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:

“Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde:

“No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.

¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».

                        Palabra del Señor

REFLEXION

El Evangelio nos presenta a un hombre que pide pan, que llama a medianoche, que no deja de insistir, que no se detiene ante lo incómodo del momento y que no se marcha sin recibir una respuesta. Su gesto no es una falta de respeto, sino la expresión de una necesidad profunda. Jesús nos enseña que, si alguien, aun siendo perezoso, termina respondiendo a la petición insistente de un amigo, ¡cuánto más el Padre celestial responderá al clamor de quienes se dirigen a Él con fe! Por eso, Jesús nos invita a una oración perseverante: “Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá”.

Esta enseñanza del Evangelio puede entenderse como una “triple invitación a la oración”: pedir, buscar y llamar. Estas tres acciones nos llevan a reconocer nuestra vulnerabilidad, nuestras limitaciones y nuestra necesidad de los demás y, sobre todo, de Dios. Los verbos pedid, buscad, llamad expresan un movimiento creciente de la acción, tanto física como espiritual, y nos hablan de la perseverancia que ha de caracterizar la oración. En ella se entrelazan la confianza del creyente y la gracia de Dios.

Pedir es un acto de humildad. Supone romper con el orgullo de creer que lo sabemos o lo tenemos todo y reconocer que necesitamos de Dios y de los demás.

Buscar es un acto de apertura. Implica dejar de mirarnos únicamente a nosotros mismos para abrirnos a nuevas respuestas, reconocer que no lo sabemos todo y atrevernos a salir de nuestra “zona de confort”.

Llamar es un acto de confianza. Cuando tocamos una puerta esperamos que alguien responda al otro lado, aun sabiendo que podemos encontrarnos con el silencio o el rechazo. En la oración, llamar significa confiar en que no estamos solos y que, al otro lado de nuestra súplica, hay un Padre que escucha.

Cabe recordar que la vida cristiana es un don. Mientras Pablo denuncia la tentación de querer alcanzar la salvación por medio de las obras, Jesús nos asegura que al Padre no tenemos que convencerlo ni negociar con Él, sino confiar en Él como hijos. Pedir el Espíritu Santo es reconocer nuestra necesidad de Dios y dejarnos transformar por su gracia.

No podemos alcanzar la plenitud por nuestras propias fuerzas; es Dios quien realiza su obra en cada uno de nosotros por medio de su Espíritu. Las lecturas de hoy nos ofrecen, cada una desde su perspectiva, una enseñanza vital que nos ayuda a alimentar nuestra fe y nuestra experiencia de Dios. 

¿Oramos sabiendo que Dios siempre nos da lo mejor? ¿Vivimos nuestra fe como una obligación de cumplir normas o como una respuesta confiada al amor de Dios?

Esta semana, os invitamos a vivir la oración como un diálogo de confianza con el Padre, que ya sabe lo que necesitamos y que, por encima de todo, quiere regalarnos su Espíritu.

Monjas Dominicas Contemplativas

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio de la Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela, Alicante)

6/10/26

EVANGELIO MIERCOLES 07-10-2026 SAN LUCAS 1, 26-38 XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"».

María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

                           Palabra del Señor

REFLEXION

Hermoso contraste entre las promesas del ángel que abre perspectivas inauditas y la respuesta de María breve y humilde. No es posible concebir una dignidad más alta que la que se ofrece a esta joven que responde con frase corta, que no habla de gloria o privilegio, sino sólo de disponibilidad y servicio. Reconoce que es pequeña y está feliz de ser así, es consciente de que de su respuesta depende la realización del plan de Dios, y que, por lo tanto, está llamada a adherirse a él con todo su ser. María se presenta con una actitud que corresponde perfectamente a la del Hijo de Dios cuando viene al mundo: ser Siervo.

Al admirar a María por su respuesta al llamado y misión de Dios, le pedimos que nos ayude a cada uno de nosotros a acoger el plan de Dios en nuestras vidas, con sincera humildad y valiente generosidad. Esa petición se vuelve Rosario en sus manos y cuentas desgranadas en nuestros labios. Oración profunda, contemplativa y meditativa que tanto ayer como hoy es una victoria para nuestra propia vida. Vivimos derrotados por la ansiedad, por el miedo, por las angustias, por las tensiones, preocupaciones e inquietudes, que son verdaderas batallas diarias que hay que saldar.

María como madre solicita vuelve a darnos un santo remedio, la contemplación de los misterios de nuestra fe en su Rosario. Las alegrías, los dolores, las luces, la gloria de Jesús deben reflejar nuestra propia vida. Con el rosario en la mano vamos a vencer, la victoria sobre estos devaneos mentales, para esta inconsistencia de los sentimientos, para esta prisa que nos anestesia y nos hace insensibles ante el dolor del otro, es nuestra. Síntesis de un Evangelio que adorna la sensibilidad de la llena de gracia y que se contagia en cada padrenuestro, avemaría y gloria. Alabanza, admiración hecha letanía y todo dentro de un marco de amor y confianza hacia la Madre con mayúsculas, poniendo en sus manos las intenciones que tenemos en el corazón. Otros tiempos, otras batallas, pero unas mismas cuentas que laten al unísono cuando las acaricia las manos de un hijo fiel y que quien escribe intenta vivir en la escuela de Santo Domingo.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

5/10/26

EVANGELIO MARTES 06-10-2026 SAN LUCAS 10, 38-42 XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».

Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

                     Palabra del Señor

REFLEXION

El conocido pasaje de la visita de Jesús a casa de Marta y María ha sido interpretado de muchas maneras. Yo quiero recalcar el afán de Marta por tenerlo todo preparado para el Maestro frente a la contemplación de María por la Palabra: vida activa y vida contemplativa que no tienen por qué estar enfrentadas, al contrario: son complementarias, dos vocaciones necesarias para la predicación.

Para los que estamos en el mundo, en las calles, para los misioneros, para las hermanas de vida activa, las oraciones de nuestros hermanos contemplativos, las encomiendas de nuestras hermanas de clausura son fundamentales. Esas oraciones discretas, silenciosas que a veces pasan inadvertidas, son la fuerza espiritual de la Iglesia en todos sus ámbitos.

Pero ambas vocaciones pueden ser compatibles y no dejar de escuchar la Palabra por estar demasiado ocupados en las cosas del día a día. “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas”. Es como si Jesús le quisiera decir que hay tiempo para todo, bien es verdad que María se ha llevado la mejor parte, pero nosotros también podemos participar de ella. Muchas veces lo he dicho: un rato de oración, un rato de lectura de las Escrituras, un rato de meditación al día nos darán la fuerza suficiente para afrontar nuestras tareas con la alegría evangélica de los cristianos, nos darán esa “sal de la tierra” que tanta falta le hace a nuestro mundo.

Marta y María, dos caras de la misma moneda que se necesitan y se complementan. Tomemos ejemplo de ellas para nuestra vida y con ellas vayamos tras los pasos de Jesús teniendo siempre nuestra casa abierta para Él.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada O.P.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Santo Domingo (Almagro)

Nací en Ciudad Real en 1960 y estoy vinculado a la Orden de Predicadores por la cercanía de mi familia a la Orden en Almagro con quienes recibí mi catequesis y mi formación adulta. Soy Licenciado en Derecho e Historiador del Arte y he sido Alcalde y Diputado Nacional. Ingresé en la Fraternidad de Almagro en 2010 y he realizado estudios bíblicos y sobre la figura de Santo Tomás. También he sido catequista en mi Parroquia y he impartido cursos a Hermandades y Cofradías.