6/9/26

EVANGELIO LUNES 07-09-2026 SAN LUCAS 6, 6-11 XXIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar.

Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.

Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.

Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada:
«Levántate y ponte en medio».

Y, levantándose, se quedó en pie.

Jesús les dijo:
«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».

Y, echando en tomo una mirada a todos, le dijo:
«Extiende tu mano».

Él lo hizo y su mano quedó restablecida.

Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.

                        Palabra del Señor

REFLEXION

Según la imagen que tengamos de Dios, el culto será un momento celebrativo de conversión personal y eclesial o, por el contrario, una burda comedia de nuestro egoísmo insolidario.

La necesidad de poner a la persona en el centro, que nos muestra Jesús, no nos puede llevar al exceso que se da en la comunidad de Corinto y que denuncia san Pablo en la primera lectura.

Es fundamental que creamos que Dios es nuestro Abbá (papá), lleno de amor, misericordia y perdón por cada uno de nosotros, que somos pecadores. Pero, a veces, se malinterpreta esta bondad de Dios en el sentido de que más que un Padre, Dios es un “abuelete” un poco senil, que tolera bobaliconamente todo el mal que hacemos. Un padre-madre buenos educan a sus hijos con amor y responsabilidad. “Educar” es sacar del interior del hijo su verdadera personalidad y sus talentos, ofrecerles valores y recursos par saber conducir la vida y la fe, apoyarle con su cariño y estima continua, pero no falsamente complaciente con el mal. Porque el mal que hagan sus hijos, les hace daño a esos hijos. Por eso Dios es Padre amorosamente responsable.

Un miembro de la comunidad de Corinto practica el incesto. No es para gloriarse. Pablo declara la excomunión, que no es echarlo de la Iglesia, sino declarar que él se ha echado a sí mismo por su conducta.

Pero esta declaración no es para castigo, sino medicinal. Para que se dé cuenta, se arrepienta y así ser salvo en el día del Señor.

Pidamos al Señor que Dios y su misericordia sean el centro de nuestro ser y la motivación más profunda de nuestra acción y que nos dé la gracia de sentirnos activamente responsables del don de la fe y roguemos también para que la vivamos sincera y coherentemente. 

¿Me pregunto si mis juicios de los otros y mis acciones ayudan o hacen daño? ¿Justifico mi falta de compromiso abusando de la bondad de Dios?

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.
Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay)

Soy dominico y sacerdote, nacido en Granada en 1951. Ingresé en la Orden de Predicadores en 1968 y fui ordenado sacerdote en 1975. He cursado estudios de Filosofía y Teología en España, Roma y Múnich, y me he dedicado durante décadas a la formación y docencia en diversos ámbitos: universidad, internoviciado de la Confer y escuelas de teología para laicos. He formado parte de la curia de las Provincias Bética e Hispania de los frailes y también he ejercido como formador, promotor de formación permanente, asistente de fraternidades y presidente de la CONFER en Sevilla. También he trabajado como director, redactor y presentador del programa “Diálogos en la vida” de Canal Sur Televisión. Desde 2021, resido en Paraguay, donde colaboro como docente y acompañante de comunidades religiosas y laicales.

5/9/26

DOMINGO 06 DE SEPTIEMBRE 2026 : VIGESIMOTERCER DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





Vivimos tiempos difíciles para lo común. Cada día podemos ver y constatar cómo la experiencia de lo compartido, de aquello que no se reduce únicamente a lo propio, se encuentra profundamente cuestionada. Los ejemplos abundan. Hace tiempo que todo lo político tiene que ver más con intereses económicos que con la búsqueda del bien común. Las redes sociales, aunque nos ofrecen nuevas posibilidades de encuentro, también pueden acostumbrarnos a una relación superficial con nosotros mismos y con los demás. La lógica de la inmediatez, la comparación permanente y la búsqueda de aprobación nos alejan de la complejidad de lo humano y, sobre todo, de los demás.

Es en nuestros vínculos donde encontramos las mayores alegrías, pero también los sufrimientos más profundos. La pérdida del sentido de la gratuidad, el aislamiento y la superficialidad nos conducen por caminos en los que el otro termina transformándose en un objeto de consumo afectivo. Sin embargo, Jesús y su Evangelio nos presentan un horizonte distinto, en el que los vínculos ocupan un lugar esencial y crean un espacio para Dios mediante la escucha y el encuentro, invitándonos a mirar al otro y a nuestra capacidad de relacionarnos de una manera nueva.

Fray Ignacio Castro Ortega O.P.

Fray Ignacio Castro Ortega O.P.
Convento de San Esteban (Salamanca)

Soy fraile dominico de la Provincia de Hispania y estudiante de la Pontificia Facultad de Teología San Esteban de Salamanca. Me encuentro finalizando los estudios de licenciatura. Desde 2023 colaboro en el espacio de reflexión web La llama, en España, y formo parte de la misión de la Orden en el Vicariato de Uruguay y Paraguay, donde ha desarrollado labores pastorales con jóvenes, las nuevas generaciones de la vida religiosa y la familia dominicana.

LECTURAS DOMINGO 06-09-2026 XXIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 33, 7-9

Esto dice el Señor:
«A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte.
Si yo digo al malvado: “Malvado, eres reo de muerte”, pero tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre.
Pero si tú adviertes al malvado que cambie de conducta, y no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida».

                   Palabra del Señor

Salmo

Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 13, 8-10

A nadie le debáis nada, más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás», y cualquiera de los otros mandamientos, se resume en esto:
«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

El amor no hace mal a su prójimo; por eso la plenitud de la ley es el amor.

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Ezequiel (33,7-9): El profeta centinela de la palabra de Dios

 La primera lectura forma parte de un texto que se enmarca en el recuerdo del asedio de Jerusalén por los babilonios y pos­teriormente, ya Jerusalén destruida, el profeta promete un futuro mejor. No po­día ser de otra manera para una comunidad que analiza su situación y consi­dera su responsabilidad. Pero es el mismo profeta quien se convierte en centinela de esta situación y de esta llamada a la responsabilidad personal, con todas sus consecuencias. Ezequiel es un profeta que goza de esta notoriedad teológica cuando defiende en su obra el sen­tido de que ya no es todo el mundo responsable y todo el mundo culpable, sino que cada uno responde según sus obras y su actitud.

 Un centinela, que guarda la ciudad, es la imagen hermosa de la lectura. Los demás pueden descansar, trabajar, pero cuando escuchen la voz del centinela, todos deben acudir para salvar la ciudad, y si alguien no lo hace está perdido; perdido personalmente. Dios es el guardián de Israel (según el salmo 121), pero necesita a los profetas como centinelas para llamar y alertar. Y el pueblo mismo necesita a los centinelas, a los profetas, para que su vida tenga sentido. La religión también los necesita. Por eso, una religión sin profetas está llamada a enquistarse en el pasado y a morir. Este es el sentido profundo del texto de hoy.

 En el texto se perfila, pues, la misión del profeta, de un profeta verdadero: es el centinela de la fidelidad del pueblo de la alianza. Debe cumplir con firmeza y fe la misión de comunicar la palabra de Dios en su integridad; sea una palabra de esperanza o una palabra de juicio. Y el profeta, como cada uno de nosotros, es responsable de no haber anunciado a todos la palabra de Dios, de haber callado. Por eso es tan difícil que un verdadero profeta guarde silencio. Efectivamente se pone el acento en la respon­sabilidad de los que escuchan la palabra del profeta. 

IIª Lectura: Romanos (13,8-10): La felicidad de todos se resuelve en el amor

 Seguimos con la parte exhortativa de la carta a los Romanos, es decir, no es un texto doctrinal, sino parenético. Pero no se trata de cualquier norma práctica, sino de lo que puede considerarse como la “quintae­sencia” de toda la moral, de todo compromiso, de todos los mandamientos, de la ley y de los preceptos. El deber más importante que tiene todo cristiano es amar a Dios y al prójimo; en esto consiste la ley y los profetas; en esto se resuelven todos los mandamientos. Y esto se toma de uno de los decálogos del AT, concretamente de Dt 15,17-21. Y todos estos mandamientos se resumen en uno (reductio in unum), citando Lv 19,18b: amarás a tu prójimo, como te amas a ti mismo. Es muy posible que aquí se esté pensando en lo complicado de todos los preceptos de la ley mosaica, unos 613; por tanto, mejor tirar por la calle del medio: todo se reduce a amar a los otros, tal como nosotros queremos ser amados.

 Pero también es muy importante tener en cuenta que el prójimo, en el ámbito de la Nueva Alianza, no son los que tienen la misma re­ligión o piensan como nosotros, sino todos los hombres. El amor es la única virtud que integra a los enemigos. Dios no los tiene, porque ama a todos los hombres. Esta es la norma de vida que Pablo propone para todo cristiano y que debía ser la de todos los hombres. En esta síntesis breve, Pablo nos presenta toda la praxis de los que han aprendido a ser cristianos en razón de aceptar la gracia salvadora de Dios.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 06-09-2026 SAN MATEO 18, 15-20 XXIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.

Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.

En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos.

Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

                            Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de hoy forma parte de uno de los discursos más significativos del primer evangelio. Mateo se caracteriza por una narra­ción de la actuación de Jesús que viene alentada por una serie de discursos. En este caso, nos encontramos con el llamado «discurso eclesiológico» porque se contemplan en él las normas de comportamiento básicas de una comunidad cris­tiana: perdón, comprensión, solidaridad. Hoy aparece lo que se ha llamado la corrección fraterna, el tema del per­dón de los pecados en el seno de la comunidad, y el valor de la oración común.

 La corrección fraterna es muy importante, porque todos somos pecadores, y tenemos un cierto derecho a nuestra intimidad. Pero se trata de pecados graves que afec­tan a la comunión, y para ello se debe seguir una praxis de admonición, con ne­cesidad de testigos, para que nadie sea expulsado de la comunidad sin una ver­dadera pedagogía de caridad y de comprensión. El poder de «atar y desatar», que en Mt 16 (hace dos domingos) se confería a Pedro, completa lo que allí se dijo: es en la comunidad donde tiene todo sentido el perdón de los pecados. Eso exige dar oportunidades, para que no sea el puritanismo lo específico de una comunidad, como muchas lo han pretendido a lo largo de la historia de la Iglesia. ¡No! No es el puritanismo lo esencial, aunque nuestro texto se resiente de ello, sino ofrecer a los que se han equivocado e incluso ofendido a la comunidad, la oportunidad nueva de integrarse solidaria y fraternalmente en ella. Si leemos el texto en clave disciplinar y jurídica, entonces habremos rebajado mucho el valor evangélico de la comunidad.

 De la misma manera, la oración común enriquece sobremanera nuestra oración personal. Eso no excluye la necesidad de que tengamos experiencias de perdón y de oración personales, pero hay más sentido cuando todo ello se integra en la comunidad. La religión enriquece la dimensión social de la persona humana. Sin duda que estos aspectos tienen otros matices e interpretaciones, pero la dimen­sión comunitaria es la más rica en consecuencias.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

4/9/26

EVANGELIO SABADO 05-09-2026 SAN LUCAS 6, 1-5 XXII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos.

Unos fariseos dijeron:
«¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?».

Respondiendo Jesús, les dijo:
«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre?

Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él».

Y les decía:
«El Hijo del hombre es señor del sábado».

                       Palabra del Señor

REFLEXION

Todo lo recibimos gratuitamente “¿Tienes algo que no hayas recibido?”, todo ha de vivirse desde la sencillez y claridad del don “…a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos…”, porque, si hay algo que sea distintivo de los discípulos es el servicio que nace de la libertad, no del poder, ni de consagraciones, ni de estructuras creadas copiando modelos civiles… “el Hijo del Hombre es Señor del sábado”, es Señor y está por encima (eso es ser Señor) de las formas y normas que constriñen la libertad en la relación con nuestro Dios.

Precisamente porque la religión se ha basado muchas veces solo en normas y leyes, formas externas y ritualismos que expresan poder, ahora los poderosos de la tierra la utilizan en beneficio propio: saben que las religiones tranquilizan las conciencias y, muchas veces, aíslan de la realidad; por eso con la religión, olvidando “la libertad de los hijos de Dios” (Gálatas 5:1), hasta justifican las guerras y los genocidios que está desbordando a la humanidad.

Por eso el Papa Francisco nos ha hablado repetidamente de que “Si no está Jesús en el centro, hay otras cosas. Y en el día de hoy encontramos a muchos cristianos sin Cristo, sin Jesús. Por ejemplo, quienes tienen la enfermedad de los fariseos y son cristianos que ponen su fe y su religiosidad, su cristiandad, en muchos mandamientos... (Homilía del Papa Francisco 22/01/2025) o nos ha recordado el Papa León en su visita a Madrid que “….los discípulos de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa. ¡Somos libres en Cristo! Y Cristo nos ha liberado con su amor. Gracias a este amor, somos siempre libres frente a toda coacción y engaño. Somos libres de las modas, porque somos discípulos de la verdad…” (Vigilia de oración con los jóvenes discurso del Santo Padre “Plaza de Lima” (Madrid) Sábado, 6 de junio de 2026)

Jesús, el centro; Jesús el que nos da la libertad, con Él somos libres, pero todo siempre desde la confianza porque Él es el Señor del sábado y con Él nosotros podemos centrarnos en lo que es lo fundamental del seguimiento: el amor, la misericordia y el servicio.

Fray Antoni Miró Gallego O.P.

Fray Antoni Miró Gallego O.P.
Convento de Santo Domingo Ra`ykuéra (Asunción. Paraguay)

Dominico de Mallorca, nacido en 1958, actualmente trabajando en la misión de Paraguaya del Vicariato Antón Montesino de la Provincia de Hispania. Ejerce su misión desde la comunidad de Asunción, en un pueblecito rural, eminentemente campesino, como párroco de la Parroquia Virgen del Rosario de Tavapy, antiguo convento dominico del siglo XVI y actualmente llamado San Roque González de Santa Cruz. Ha ejercido diferentes cargos en la diócesis, especialmente dedicado a la Pastoral Social y el trabajo por la sinodalidad. También es director general de la Sede local de la Universidad Católica en Carapeguá, pueblo cercano a San Roque. Anteriormente trabajó en Manacor, Mallorca, y fundó el Casal de la Pau como una avanzadilla, en aquel entonces, de la Educación por la Paz y la defensa de la tierra. Bachiller en Teología y licenciado en Ciencias de la Comunicación, dirige una radio comunitaria y trabaja especialmente con el campesinado y el mundo de la cultura.

3/9/26

EANGELIO VIERNES 04-09-2026 SAN LUCAS 5, 33-39 XXII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, los fariseos y los escribas dijeron a Jesús:
«Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber».

Jesús les dijo:
«¿Acaso podéis hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, entonces ayunarán en aquellos días».

Les dijo también una parábola:
«Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque, si lo hace, el nuevo se rompe y al viejo no le cuadra la pieza del nuevo.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos: porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los odres y se derramará, y los odres se estropearán.

A vino nuevo, odres nuevos.

Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: “El añejo es mejor”».

                           Palabra del Señor

REFLEXION

En aquel tiempo como hoy, podemos estar tentados de poner en tela de juicio el proceder de Jesús respecto a las tradiciones y costumbres antiguas. Anclados en el pasado, sin discernir aquello que dio respuesta a la comprensión de una práctica en su tiempo, el ayuno se presenta en el evangelio violentando la novedad que irrumpe con la venida del Mesías. 

Jesús nos plantea esta convicción: “el añejo es mejor”. No se trata de despreciar algo por su antigüedad, como tampoco pensar que por ser antiguo responde a la fidelidad; más bien se trata de distinguir el sabor añejo, sabor antiguo siempre nuevo. Jesús está revelándose a los destinatarios de su mensaje, hoy nosotros, como “el vino añejo siempre mejor”. Este vino requiere para distinguirlo y conservarlo, el odre de una inteligencia y voluntad renovadas, un corazón siempre nuevo. Ejemplificando, ocurre de igual modo con la pieza vieja cosida a un manto nuevo.

Jesucristo fue, es y será el vino añejo que se saborea tras abandonar la mentalidad atada a leyes, esquemas y tradiciones, ahora iluminadas y superadas por su revelación plena como Hijo de Dios. La novedad que nos enseña el Evangelio ha roto la horma vieja de la ley antigua, trascendida y rejuvenecida por el vino del Reino. Jesús no libera del ayuno por ser antiguo, libera de la atadura a una prescripción que no sabe discernir el por qué y por quién se ha de cumplir.

En nuestro camino de identificación con la persona de Cristo, con sus sentimientos como hijos e hijas de Dios, nuestros odres han de mantenerse siempre en un esfuerzo constante de renovación. Mientras que el ayuno de los discípulos de Juan el Bautista fue espejo de una práctica que expresaba humillación, tristeza, arrepentimiento, ahora, Cristo con su vino nuevo, apunta y dispone a la celebración del perdón y la misericordia, a la fiesta de la promesa esperada y cumplida en su persona.

Hoy podemos replantearnos si nuestra adhesión a la persona de Jesús nos aferra a tradiciones y disposiciones humanas que nos convierten en “vinagre en sí y para los otros”, o nos decidimos por el vino añejo mejor. Repensemos si la novedad que aporta Cristo en nuestra vida y en nuestras comunidades destila vida y alegría, verdad y paz sobreabundantes.

Hna. María José Abad

Hna. María José Abad
Dominica de la Anunciata

Soy Dominica de la Anunciata, nacida en Campo de Criptana, España. Educada con las Hermanas Dominicas de la Anunciata, entré en la Congregación respondiendo a la llamada de Dios, apasionada por la educación a la niñez y a la juventud, intuición carismática del dominico San Francisco Coll. Mi formación en teologia, educación, acompañamiento espiritual y pastoral señalan las áreas de predicación a las que como dominica, me siento llamada a evangelizar desde una experiencia de Dios: encarnar en la vida la fe y compartirla en comunidad, en familia, en misión. Y vivirlo con esperanza.

2/9/26

EVANGELIO JUEVES 03-09-2026 SAN LUCAS 5, 1-11 XXII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.

Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».

Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».

Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

                        Palabra del Señor

REFLEXION

El pasaje de Lucas 5,1-11 presenta el relato de la llamada de los primeros discípulos. La escena comienza junto al lago, donde la gente se agolpaba para oír la Palabra de Dios. Jesús se sube a la barca de Simón, que había vuelto de la pesca, para enseñar a la gente. Tras la enseñanza, Jesús pide que lleven la barca mar adentro y echen de nuevo las redes.

En la respuesta de Simón se nota cansancio y desaliento: “¡Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada!”. Pedro sabe, como experto pescador, que no es razonable pescar de día y menos si ha fracasado la pesca en el tiempo oportuno que es la noche. Pero, confiando en la palabra de Jesús, vuelven a echar las redes. Y la pesca es tan abundante que las redes casi se rompen y las barcas están a punto de hundirse. Simón necesita la ayuda de Juan y de Santiago, que están en otra barca.

Ante esta manifestación del poder de Jesús, poder que viene del Dios Santo, Pedro descubre otro aspecto del Maestro: Jesús es Santo, pues Dios escucha siempre a los que cumplen su voluntad, es decir, a los santos. La experiencia de la proximidad de Dios en Jesús le hace percibir a Simón quién es: “¡Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador!”. Jesús aleja el miedo: “¡No temas!” Llama a Pedro y le compromete en la misión: “serás pescador de hombres”.

Entonces, “dejándolo todo, le siguieron”. La vocación, la llamada es iniciativa de Dios. Seguir a Jesús requiere abandonarlo todo, supone una conversión interior que se traduce en una radicalidad práctica. Es la decisión de dar prioridad a la presencia y proyecto de Jesús. Lucas subraya así que la comunidad cristiana nace de un encuentro personal con Cristo que transforma las tareas ordinarias en misión evangelizadora.

Sor Cristina Tobaruela O. P.

Sor Cristina Tobaruela O. P.
Monasterio de las Dueñas (Salamanca)

Nací en Madrid y estudié Ciencias Biológicas en la Universidad Autónoma. Mi reencuentro con la fe se produjo en 1982, durante la visita de san Juan Pablo II a España. Desde entonces, inicié un camino de fe y compromiso en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Tras comenzar estudios de Teología, descubrí que el Señor me llamaba a la vida contemplativa e ingresé en el monasterio de Valladolid. He desempeñado diversos oficios relacionados con la música y la liturgia, que son para mí una fuente de sentido y oración, y me he encargado de las tareas del obrador, la sacristía o la biblioteca. También me apasiona la lectura, y de una forma especial profundizar en la Sagrada Escritura.

1/9/26

EVANGELIO MIERCOLES 02-09-2026 SAN LUCAS 4, 38-44 XXII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 




En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:
«Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo:
«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

                      Palabra del Señor

REFLEXION

Jesús entra a la casa de Simón y la convierte en un santuario. No trae discursos largos: se inclina, reprende la fiebre y levanta a la suegra de Simón. Llama la atención el verbo “increpar” a la fiebre, el mismo tono con que enfrenta a los demonios. La enfermedad aparece como una fuerza que desordena la vida; el Reino, como una autoridad que restaura la armonía. El signo de que la sanación es real no es el espectáculo, sino la diaconía. La vida recobrada se verifica en servicio, no en autocelebración.

Al ponerse el sol la ciudad entera llega con su miseria a cuestas. Jesús no hace una cura masiva desde lejos impone las manos sobre cada uno. El reino tiene escala de rostro. No somos un caso en una multitud; somos un encuentro irrepetible. La santidad de Jesús no es burbuja que evita el contacto, sino una pureza que toca y purifica. Los demonios lo reconocen y gritan su identidad pero Jesús los silencia.

Rehúsa la fama fácil, el atajo del poder, las definiciones sin cruz. Hay una pedagogía del silencio: la identidad del Hijo se revelará en el tiempo del Padre, al ritmo del amor, no al ritmo del sensacionalismo espiritual. Amanece y Jesús se va a un lugar desierto. La compasión del día anterior desemboca en la soledad orante. De ese silencio nace el “es necesario” que ordena su marcha. La gente quiere fijarlo donde funcionó, pero Él se mueve hacia donde el Reino aún no ha sonado. Entre la casa, la plaza, el desierto y el camino, se dibuja la geografía del discípulo: intimidad que cura, misericordia que toca, oración que discierne, misión que se expande.

 El Mesías no viene a instalarse en nuestras zonas de confort, sino a encender un movimiento: de la curación a la misión, de lo privado a lo público, de lo sabido a lo que aún espera una palabra de vida. Porque donde El pasa, la historia no se detiene: comienza.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)http://

31/8/26

EVANGELIO MARTES 01-09-2026 SAN LUCAS 4, 31-37 XXII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba.

Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz:
«¡Basta! ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Pero Jesús le increpó diciendo:
«¡Cállate y sal de él!».

Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño.

Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí:
«¿Qué clase de palabra es esta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen».

Y su fama se difundía por todos los lugares de la comarca.

                   Palabra del Señor

REFLEXION

La reciente visita del papa León XIV a España y, muy especialmente, sus palabras, nacidas de la Verdad del Evangelio, no han dejado a nadie indiferente. Y es que hay autoridad que obliga simplemente a actuar como se te indica y autoridad que te convence no solo por las palabras sino por el ejemplo de quien la ejerce. Y así es la de Jesús en el Evangelio.

El Señor no deja a nadie indiferente. Dios se hace presente no solo en sus discursos sino en su vida de cada día. Contra él nada ni nadie puede. Ni aún los espíritus malignos, esos que minaban la vida de aquel hombre de la sinagoga y de tantas y tantas personas que experimentan el mal en su vida y en la de tantos que les rodean.

Jesús asombra, genera fama, seguidores… pero sobre todo hace presente en sus palabras de Vida y de Verdad, en su entrega amorosa y sin condiciones a los hombres que Dios está con él, que su persona es un referente de sentido entonces y ahora para una humanidad anclada en una encrucijada y de la que no sabe salir.

 TEXTO PARA LA REFLEXIÓN

«Una lectura atenta de la historia lo confirma. Incluso en las noches más oscuras, el Señor suscita hombres y mujeres capaces de no resignarse y de perseverar en el bien: personas que protegen a los frágiles y abren caminos de reconciliación. La memoria de los santos y de los justos, de los constructores de paz a menudo olvidados, muestra que la gracia no elimina el conflicto con un gesto mágico, sino que genera una resistencia activa al mal y una creatividad sorprendente en el bien. Los cristianos ven las tinieblas y las llaman por su nombre, pero no se quedan paralizados contemplándolas: conocen la luz y saben que las tinieblas no la recibieron y no pueden vencerla (cf. Jn 1,5). Por eso, sirven al bien incluso donde el dolor parece tener la última palabra, sostenidos por una esperanza teologal que da a la realidad un horizonte y una dirección.»

(León XIV, Magnifica Humanitas. 211)

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos “Amigos de Dios” (Bormujos, Sevilla)

Formo parte del laicado dominicano desde 2006 motivado por el estudio y devoción al Santo Rosario y el ejemplo de dos frailes. Soy doctor en Historia y en Artes y Humanidades (Teología) y tengo estudios teológicos como profesor de Religión que continúo. Mi actividad como predicador se centra en el estudio de la Historia de la Orden, la catequesis parroquial y la dirección de un programa semanal sobre el Evangelio en YouTube.