27/8/26

EVANGELIO VIERNES 28-08-2026 SAN MATEO 25, 1-13 XXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.

Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:
“¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”.

Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.

Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:
Señor, señor, ábrenos.

Pero él respondió:
“En verdad os digo que no os conozco”.

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

                    Palabra del Señor

REFLEXION

La lectura del Evangelio de hoy, la parábola de las diez vírgenes nos sitúa en el último de los cinco discursos de Jesús que aparecen en el relato de Mateo. En este discurso, llamado escatológico, encontramos una sección (24,42-25,13) que encierra tres parábolas: la del ladrón en la noche, la de los dos siervos y la de las vírgenes incluidas en una doble exhortación de Jesús a velar: “Velad pues, porque no sabéis el día ni la hora”.

Nuestro texto está introducido con la misma fórmula que aparece en las parábolas del Reino (Mt 13,24; 18,23; 22,2), aunque en esta ocasión, llama la atención que se utilice el futuro: el reino de los cielos será semejante a... tal vez, debido al contexto escatológico y a la tensión del Reino «ya» presente, pero «todavía» no.

Aquí el Reino de los cielos se asemeja a diez muchachas que toman sus antorchas y salen al encuentro del novio. Para comprender el sentido de la parábola debemos tener en cuenta las costumbres de las bodas judías. En la segunda fase del desposorio el esposo llevaba e introducía a la esposa en su casa. La duración de las bodas podía ser de una semana donde el retraso del novio debido a complejas negociaciones familiares era lo habitual. De ahí que se comprenda el contexto de la tardanza del esposo, a partir del cual se desarrolla la trama.

A continuación, el texto marca una división en el grupo: hay cinco doncellas prudentes y cinco necias. El texto prosigue y explicita qué es lo que hace a unas necias y a otras prudentes: proveerse o no de aceite. Por último, se señala que a causa de la tardanza del novio se duermen. La situación de unas y otras puede describirse como una actitud de espera activa y dispuesta, por parte de las doncellas prudentes en clara contraposición con un esperar pasivo, sin prepararse de las necias. La llegada del novio a mitad de la noche recuerda la venida del ladrón nocturno a una hora desconocida (24,43) y describe la sorpresa del que llega en un momento no esperado. En ese instante, todas las vírgenes se disponen nuevamente a preparar sus lámparas, y es ahora cuando las insensatas advierten que su aceite no alcanza y piden a las sensatas que les presten. El rechazo de éstas a compartir su aceite con las demás se argumenta razonablemente: no alcanzará para todas. Aunque la conducta de las vírgenes sensatas pueda ser mal interpretada como un comportamiento egoísta, en el fondo nos está diciendo que cada uno de nosotros somos responsables de nuestras acciones de cara al tiempo final ya iniciado y a la venida del Hijo del Hombre.

La sugerencia por parte de las prudentes de ir a comprar el aceite precipita la tensión en el relato, pues mientras las necias van a adquirirlo llega el novio y las que estaban preparadas entran con él en el banquete y la puerta se cierra. Cerrar la puerta era algo habitual en las bodas, una forma de evitar que entraran personas no invitadas o incluso ladrones. Aquí este cierre hace presagiar algo diferente ya que, a la solicitud de abrir la puerta por parte de aquellas que llegan más tarde, el novio dice que no las conoce. De nuevo, la dureza de la escena contrasta con nuestra sensibilidad. No basta tener las antorchas, estas deben estar constantemente alimentadas por aceite. Estar preparados/as consiste en realizar el proyecto de Dios en nuestra vida, pues de otro modo, nuestra luz se apaga. ¿Seguimos manteniendo nuestras lámparas encendidas?

Hoy celebramos la festividad de San Agustín cuya vida estuvo marcada por la búsqueda de la verdad, su profunda conversión y el descubrimiento de Dios. El afirmaba “La fe es creer lo que no vemos; la recompensa de esta fe es ver lo que creemos.”

Hna. Carmen Román Martínez

Hna. Carmen Román Martínez
Congregación de Santo Domingo

26/8/26

EVANGELIO JUEVES 27-08-2026 SAN MATEO 24 42-51 XXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene e! ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?
Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.
Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes».

                   Palabra del Señor

REFLEXION

El Evangelio de hoy nos llama a estar en vela. Esto no significa que el cristiano tenga que vivir siempre alerta, como en tensión, a la espera de la venida del Señor como un castigo o un juicio implacable. Estar en vela significa tener el corazón bien dispuesto, abierto al encuentro con el Amado que espera ser acogido. No sabemos ni el día ni la hora en que llegará el Señor, por eso, hemos de pasar por este mundo dejando huellas de amor, Dios no nos pide alcanzar metas casi imposibles, no nos pide vivir siempre acelerados tratando de hacer mil cosas y llegar a todo, sólo nos pide permanecer, perseverar con amor hasta su venida. El amor es paciente, espera contra toda esperanza y alumbra la oscuridad de quienes están a su alrededor. Alumbra y abre caminos allí donde sólo parecía haber muerte.

¿Cómo estás viviendo hoy tu vida? ¿Eres consciente que se te ha regalado un día más para vivir el Evangelio y transmitirlo al mundo? ¿Qué haces con los dones que Dios te ha entregado? ¿Te estás reservando algo de tu vida para no dárselo a los demás por miedo?

El cristiano que se fía completamente de su Dios y Padre, conoce su interior y sabe que no es merecedor de tantas gracias, que todo le ha sido dado por amor. Vive el día de hoy como si supieras con certeza que hoy vendrá el Hijo del Hombre. ¿Qué encontrará en tu vida? Por muchas cosas que hagamos, por muy buenas que sean nuestras intenciones y nuestros cansancios…lo importante es que el Señor cuando venga, nos encuentre en vela, con la lámpara del amor encendida y bien preparada para entregar esa luz al mundo y reflejar en otros corazones el amor que Dios nos tiene. ¡Ánimo hermanos! Que esta Palabra nos de alegría porque Cristo nos quiere vivos, nos quiere alegres en la esperanza y perseverantes en la caridad.

Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.

Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.
Monasterio de Santa Ana (Murcia)

Nací en Rumanía y fui adoptada por una familia española en Tenerife, donde crecí feliz. Me alejé poco a poco de la fe durante la adolescencia, aunque siempre sentí en mi interior la presencia de Dios. Estudié Turismo y después Derecho, pero tras un retiro de 15 días descubrí que mi verdadera alegría y paz estaban en la vida religiosa, donde encontré mi hogar. En el convento vivo una vida de oración, trabajo y sencillez, convencida de que buscar la voluntad de Dios es la clave de la felicidad y de que nuestra meta última es la vida eterna.


25/8/26

EVANGELIO MIERCOLES 26-08-2026 SAN MATEO 23, 27-32 XXI SEMANA TEIMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús dijo:

«Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crueldad.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas!" Con esto atestiguáis en vuestra contra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!».

                    Palabra del Señor

REFLEXION

"¡Ay de vosotros…!"

Estas exclamaciones de Jesús nos deben alertar, pues son una llamada a revisar posiciones y disposiciones. Alerta sobre la apariencia, una tentación tan humana y que zancadillea a los bautizados de manera especial. Por fuera buena apariencia ¿y el interior qué? Nos llama el Señor a revisar las actitudes y ser misericordiosos. La dureza de corazón; la insensibilidad espiritual y social; la indiferencia piadosa… ¿qué abunda en el corazón? Pues de allí se desborda y empapa la existencia y nuestro mundo de relaciones.

Tenemos mucho que considerar en la intimidad de cada uno. Pienso que los discursos y homilías de León XIV en su reciente visita a España nos pueden ayudar a todos en todas las latitudes. 

¿Dónde estoy yo? ¿Con quién estoy yo?

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

Soy fraile dominico, nacido en Almería en 1950. Tras graduarme como Delineante Industrial, ingresé en la Orden de Predicadores en 1967 y fui ordenado sacerdote en 1974. He desarrollado mi labor pastoral y formativa en España y Venezuela, como maestro de novicios, prior en varias comunidades, profesor de teología y director espiritual. También he trabajado en la Pastoral Familiar y acompañado a jóvenes y laicos dominicanos. Actualmente soy párroco en Santa Escolástica de Granada. Me apasiona la investigación histórica, he participado en congresos y publicado varios trabajos y formo parte del Instituto de Estudios Almerienses.

24/8/26

EVANGELIO MARTES 25-08-2026 SAN MATEO 23, 23-26 XXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús dijo:

«Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad!

Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.

¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro y así quedará limpia también por fuera».

                           Palabra del Señor

REFLEXION

Una vez más Cristo destapa ante los fariseos su realidad: cumplen las normas, pero desatienden lo importante: la justicia, la misericordia, la lealtad a Dios. A los ojos de los demás son perfectos, cumplidores de la ley, escrupulosos; pero a los ojos del Señor no lo son. Jesús los compara a una copa limpia por fuera, pero sucia por dentro, en otras ocasiones les llamará “sepulcros blanqueados” ¿Y de qué sirve el aparentar una cosa si luego somos otra muy distinta? ¿A quién pretendemos engañar?

Hay que cumplir la ley, no hay que desatender las obligaciones, pero nunca debemos olvidar que lo importante son las cosas del alma. De nada me servirá ir a misa todos los días si estoy peleado con mi hermano. Poco me aprovechará darme golpes de pecho si soy injusto con mi vecino. Nuestros actos externos deben ser reflejo de nuestro interior, tiene que haber unidad entre lo que somos y lo que los demás ven de nosotros.

Si nuestra copa está limpia por dentro también lo estará por fuera, es decir: si nuestro corazón está con Dios, no nos costará ningún trabajo cumplir con las leyes. Y si practicamos la misericordia con los demás brillaremos sin darnos cuenta. Si somos leales con Dios todo lo demás nos vendrá dado sin esfuerzo. No podemos pretender engañarnos a nosotros mismos diciéndonos “voy a misa, hago ayunos, doy limosnas, cumplo con lo que me mandan” y luego guardar rencor con el prójimo, estar vacío por dentro.

Hagamos examen de conciencia, miremos a nuestro interior, “limpiemos” nuestro plato y nuestra copa por dentro y así nos podremos sentar a la mesa del Señor con la alegría del que tiene una conciencia limpia, y pone el amor a Dios y al prójimo por encima de todas las cosas.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada O.P.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Santo Domingo (Almagro)

Nací en Ciudad Real en 1960 y estoy vinculado a la Orden de Predicadores por la cercanía de mi familia a la Orden en Almagro con quienes recibí mi catequesis y mi formación adulta. Soy Licenciado en Derecho e Historiador del Arte y he sido Alcalde y Diputado Nacional. Ingresé en la Fraternidad de Almagro en 2010 y he realizado estudios bíblicos y sobre la figura de Santo Tomás. También he sido catequista en mi Parroquia y he impartido cursos a Hermandades y Cofradías.

23/8/26

EVANGELIO LUNES 24-08-2026 SAN JUAN 1 45-51 XXI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dijo:
«Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».

Natanael le replicó:
«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».

Felipe le contestó:
«Ven y verás».

Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».

Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».

Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».

Natanael respondió:
-«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».

Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

                       Palabra del Señor

REFLEXION

El texto evangélico trata del encuentro con Cristo de parte de dos apóstoles, Felipe y Natanael. El primero condujo a Natanael o Bartolomé, porque los dos nombres se utilizan para un mismo sujeto. Se trataba de dos personas versadas en el Antiguo Testamento, que todo él se desarrolla hacia un punto central: el Mesías que llegará.

Los devotos judíos frecuentaban la sinagoga que, además, estaba repartida por el mundo al servicio de los hebreos de la diáspora. En estos recintos de paz, oración lectura, cánticos, interpretaciones autorizadas, se reflexionaba, por encima de todo, del Salvador de su pueblo que llegaría.

Felipe y Bartolomé eran, no solo asiduos del lugar del encuentro común, sino discípulos aventajados que profundizaban en el sentido pleno de las Escrituras. Descubrieron con prontitud los rasgos de identidad del mesías en Jesús de Nazaret.

Se trataba de una figura hasta poco antes sumergida en el silencio, llevando una vida ordinaria en el hogar de José y María, humilde, obediente, abierto a todos, sin pretensiones políticas, muy centrado en la adoración de los designios de Dios y sediento de comunicar el camino que conduce a la vida. De Dios procedía por la mediación humana de María y el cuidado de José. A Dios conducía desde la vida temporal, pero conectada con la eterna como su verdadero objetivo.

Los dos apóstoles tenían integrado en su esperanza a un Mesías lleno de bondad, aún más, la plena bondad. La bondad en la antigüedad judía se atribuye a Dios, que es rico, grande en este atributo, lo muestra y con ella guía al pueblo rescatado, su mano es bondadosa, muestra su bondad en el perdón, se suspiraba por ver la bondad de Dios en la tierra de los vivos.

No es extraño que Bartolomé preguntara a su amigo Felipe: «De Nazaret puede salir algo bueno? ¿Puede la bondad de Dios estar encerrada en un pueblo? Pero Felipe invitó a Bartolomé a comprobarlo: «Ven y verás». Pudo experimentar que Jesús lo conocía por dentro. Seguramente se llenó de rubor por lo que le decía: un israelita de verdad en el que no hay engaño.

Le bastó ver y hablar con Jesús para formular la más plena confesión: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Semejante confesión se llenó todavía de contenido al seguir al Maestro y anunciarlo, la tradición apunta a la India, Armenia, o zonas que bordean el Mar Negro.

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fuí postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña

22/8/26

DOMINGO 23 DE AGOSTO 2026 : VIGESIMO PRIMER DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 




Hay preguntas que no buscan información, que no quieren conocer, sino que buscan que quien es preguntado tome una decisión y responda no desde lo que cree conocer, sino desde el corazón y desde su vida. Preguntas que nos sitúan ante nosotros mismos y nos obligan a tomar postura. En el Evangelio de este domingo, Jesús formula una de esas preguntas decisivas: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

No es una cuestión dirigida solo a sus discípulos. Es una pregunta que atraviesa los siglos y llega también a cada creyente. Podemos conocer muchas cosas sobre Jesús, haber oído hablar de Él desde niños, admirar sus enseñanzas o incluso participar activamente en la vida de la Iglesia. Pero llega un momento en que no basta con repetir respuestas aprendidas. Es necesario dar una respuesta personal.

Las lecturas de hoy nos invitan a descubrir que la fe es siempre un don de Dios y una respuesta libre del ser humano. Pedro puede reconocer a Jesús como el Mesías porque el Padre se lo ha revelado. Nosotros también necesitamos abrir el corazón para dejarnos iluminar por Dios y reconocer quién es realmente Cristo en nuestra vida.

Fray Vicente Niño Orti O.P.

Fray Vicente Niño Orti O.P.
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)

Soy sacerdote dominico nacido en Córdoba, España. Antes de ingresar en la Orden estudié Derecho y en la universidad descubrí mi vocación a través de la Pastoral Juvenil Dominicana. Ya como fraile ha sido uno de mis ámbitos de predicación el de los jóvenes. He trabajado durante casi una década en la gestión y la pastoral educativa. Soy licenciado en Teología Moral, con especial interés en las relaciones entre fe y política. He publicado el libro "Santo Domingo nos cuenta su vida" para acercar su figura a los más jóvenes, y colaboro como columnista en distintos medios digitales.

LECTURAS DOMINGO 23-08-2026 VIGESIMO PRIMER DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 22, 19-23

Esto dice el Señor a Sobná, mayordomo de palacio:
«Te echaré de tu puesto,
te destituirán de tu cargo.
Aquel día llamaré a mi siervo,
a Eliaquín, hijo de Esquías,
le vestiré tu túnica,
le ceñiré tu banda,
le daré tus poderes;
será padre para los habitantes de Jerusalén
y para el pueblo de Judá.
Pongo sobre sus hombros
la llave del palacio de David:
abrirá y nadie cerrará;
cerrará y nadie abrirá.
Lo clavaré como una estaca en un lugar seguro,
será un trono de gloria para la estirpe de su padre».

                       Palabra del Señor

Salmo

Salmo 137, 1-2a. 2bcd-3. 6 y 8bc R/. Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti;
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

El Señor es sublime, se fija en el humilde
y de lejos conoce al soberbio.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 11, 33-36

¡Qué abismo de riqueza, de sabiduría y de conocimiento el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos!
En efecto, ¿quién conoció la mente del Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le ha dado primero para tener derecho a la recompensa?
Porque de él, por él y para él existe todo. A él la gloria por los siglos. Amén.

                Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Isaías (22,19-23): La autoridad de la justicia

 La Iª Lectura se refiere probablemente a una serie de acontecimientos políticos y de la corte del rey Ezequías, que tienen conexión, de alguna manera, con el momento en que Senaquerib, emperador de Asiria, invadió la tierra santa (701 a. C.). Jerusalén estuvo a punto de caer, pero algo sucedió que impidió la conquista de la ciudad de Sión. Se han dado distintas opiniones al respecto, siendo la más probable una rebelión de Babilonia… y esto era más urgente que la caída de Jerusalén. El profeta Isaías siempre entendió que eso se debía a la acción de Dios que conduce todos los momentos de la historia. El pueblo, sin embargo, parece que se lo agradeció más al rey que a Dios. Todo esto se cuenta en 2Re 18-20. El reino quedó totalmente destruido, aunque Jerusalén no cayera en manos asirias.

 En este oráculo de hoy, bajo el simbolismo de las llaves, que aparecerá en el evangelio, se quiere mostrar la actuación de Dios con el secretario Sobná, hombre rico y ambicioso, que se estaba construyendo un mausoleo que escandaliza al profeta frente a la situación de tributos, injusticias y pobreza que vive el pueblo. El profeta anuncia su destitución por Eliaquín, el mayordomo, que debía ser un hombre más consecuente con la situación posbélica.

 El oráculo lo dice todo: un padre para el pueblo y en sus manos estarán las llaves del reino de David; era el hombre de confianza que necesitaba Ezequías en aquellos momentos, quien fue un rey reformador. Con las llaves se cierra y se abre. Será un administrador de justicia para un pueblo destrozado, donde los pobres son más pobres y los ricos más ricos. Esa es la situación que debe cambiar. Quien tiene las llaves, debe saber que es el administrador de Dios. Y que no tiene derecho a coartar libertades ni a permitir miserias.

 

II.ª Lectura: Romanos (11,33-36): Himno a la Sabiduría

 El c. 11 de Romanos termina con un maravilloso himno a la sabiduría divina. Viene a cerrar los cc. 9-11, en los que el apóstol se ha planteado en profundidad el misterio del pueblo de Israel, su destino, su futuro. Y esto lo hace porque a través de toda la carta ha venido hablando de un pueblo nuevo, de una comunidad nueva, que no se fundamenta en otra cosa que en la fe en Jesucristo, quien ha dado su vida por toda la humanidad. Pero Pablo era judío, su raza no era determinante, pero en la lectura que hace del Antiguo Testamento lo ve como el pueblo que recibió las promesas de Dios, con un papel histórico y teológico que no se puede olvidar. Con este himno, Pablo concluye la parte doctrinal de la carta a los Romanos, y deja en manos del misterio de Dios, de su divina sabiduría, el destino de su pueblo por el que siente una cierta fascinación.

 Algunos apuntan a que Rom 11,33-36 sería el himno conclusivo de la parte doctrinal de la carta (Rom 1-11). Pero no debemos olvidar la famosa y discutida doxología de Rom 16,25-27, también en forma de himno, que algunos manuscritos desplazan a Rom 14,23 o a Rom 15,33 y que ha dado lugar a la polémica sobre la autenticidad de Rom 16. ¿Pertenece Rom 16 a la carta dirigida a los Romanos? No es necesario entrar en esa discusión crítica de manuscritos. Podemos suponer, pues, que piezas como éstas se creaban o recreaban en las comunidades paulinas, para la liturgia, en las que no falta cierta influencia del judaísmo helenista. Pablo, por su parte, las aprovecha en momentos bien señalados para cerrar o rematar ciertas ideas decisivas. Este es uno de ellos, porque debemos estar de acuerdo que Rom 9-11 es una sección reflexionada y de largo alcance.

 El himno pone de manifiesto algo que debemos tener muy presente. Desde luego, es un himno a Dios y nos recuerda mucho lo que podemos leer en el libro de Job (35,7;41,1-3), es decir, la impotencia del hombre frente al misterioso designio de la historia que no la podemos abarcar en profundidad, por muy alto que haya volado la humanidad. Encontrarse con Dios es “un misterio” y nadie puede exigirle algo, porque nadie le ha dado nada. Al contrario, todo lo hemos recibido de Él. Y resuena explícitamente la grandeza de la fidelidad de Dios al hombre, a la humanidad entera, no solamente a Israel.

 En Rom 9-11 ni Israel ni los paganos, que ahora forman parte del proyecto salvador, son los verdaderos protagonistas de las afirmaciones y de los argumentos que se ponen sobre la mesa. Consideramos que el verdadero protagonista es Dios que quiere salvar a todos los hombres sin que eso sea faltar a su fidelidad a la alianza con Israel. Pero su fidelidad salvadora con Israel forma parte de este mismo proyecto. De ahí que este himno final venga a ponerse en el centro de todo esta acción salvadora de Dios como una decisión de su sabiduría. Tanto los paganos como Israel deben admirar la sabiduría divina. Las preguntas sapienciales de los vv. 34-35, inspiradas en dos textos de la Escritura (Is 40,13; Job 41,3) son suficientemente elocuentes al respecto. Nadie puede ni debe discutir la soberana libertad de Dios para salvar a todos los hombres y a Israel. Los pueblos han sido llamados a la salvación porque Dios lo quiere así. Israel será salvado, porque Dios así lo ha decidido.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 23-08-2026 SAN MATEO 16, 13-20 XXI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».
Ellos contestaron:
«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».
Jesús le respondió:
«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

                       Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de hoy es uno de los textos más específicos de la teología de este evangelista. El simbolismo de las llaves, de atar y desatar, se aplica ahora a Pedro, el apóstol que habría de negar a Jesús. ¿De dónde nacen estas palabras, cuyo fondo arameo es innegable? Mc 8,27-29 no contiene las palabras sobre las llaves, lo cual resulta ciertamente extraño. Mateo nos ofrece una verdadera confesión de fe de Pedro en sentido pospascual y unas palabras de Jesús otorgándole un poder precisamente por esa confesión de fe. Por lo tanto, ese poder, en lo que se refiere a la comunidad de Mateo, tiene que ver con una promesa y función en la Iglesia. Este es uno de los textos más discutidos en torno al «primado» de Pedro y sus sucesores.

 El texto de la confesión mesiánica de Pedro nos ofrece una de las lecturas más discutidas de la exégesis de Mateo. En su probable fuente, Mc 8,27ss, la confesión es de otro tono y, además, no están presentes las palabras sobre el “primado”. Es evidente que la tradición “católica” ha hecho un tipo de lectura que viene marcada por la sucesión apostólica de Pedro. Es, desde luego, de valor histórico que Simón, uno de los Doce, recibió el sobrenombre o apodo de Kefa (en arameo; kephas, en griego) y que sería traducido como Petros en griego, que significa “roca”. El que haya sido en este momento o en otro todo lo que se explica del sobrenombre en Mateo, no es relevante históricamente (pudo ser en otro momento cf Jn 1,42; Mt 4,18; 10,2), pero sí es significativo. Pedro pudo recibir este sobrenombre del mismo Jesús y haber sido llamado de esa manera durante su ministerio. Se seguirá discutiendo si las palabras de Jesús sobre la “piedra” se refieren a la persona de Pedro, o a la confesión que Pedro proclama (no olvidemos que es una confesión pospascual en toda regla). Pero aquí se funda, en la tradición católica, el primado y la misma “infalibilidad” papal. Pero ¿de qué valdría la "infalibilidad" si solamente se tiene en cuenta lo doctrinal?, porque la doctrina cambia con el tiempo en expresiones y en comprensión. Esta "vexata quaestio" no debería ser el fondo del texto de Mateo, sino precisamente la necesidad que tenemos de vivir en la "comunión" de la fe que nos salva, más que en la afinidad doctrinal. La Iglesia, pues, no se fundamenta sobre la doctrina, sino sobre la fe de Pedro, que es un misterio de confianza (emunah) en la palabra de Jesús, quien nos ha revelado la salvación de Dios. Ni el mismo Pedro sería nada sin la confesión de su fe en Cristo e Hijo de Dios (con todo lo que ello implica), ni la Iglesia tendría sentido sin el Cristo e Hijo de Dios confesado por Pedro. Pedro, por ello, no está situado por encima de la Iglesia, sino que recibe esa misión y lleva a cabo ese servicio en el seno de la misma comunidad a la que sirve con la confesión de su fe.

 El texto de Mt 16,13-20 es campo de batalla entre católicos y protestantes y no lo debemos ignorar. Todavía en ello debemos tener grandes expectativas ecuménicas, con la esperanza de los pasos que hemos de dar con las respectivas interpretaciones que corresponden a las “tradiciones” cristianas de unos y de otros. Los católicos siempre interpretarán que “piedra” (petra) se refiere a Pedro (petros); los protestantes afirmarán que petra, por ser femenino, no se refiere a Pedro, sino a la confesión anterior: “tu eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”. ¿Qué nos está permitido interpretar exegéticamente? La verdad es que las dos cosas son posibles. Pero hay muchos problemas por medio: ¿es una tradición unitaria? ¿son dos tradiciones unidas por el redactor de Mateo? Todas estas cosas quedan para un análisis crítico-literario-exegético de envergadura. En principio, nos parece más razonable interpretar que “sobre esta roca” ha de referirse a la confesión que Pedro acaba de pronunciar. Vendría a ser como decir que Simón recibe un nombre nuevo Petros, porque ha hecho una confesión decisiva y fundamental sobre la que ha de construirse (petra) la Iglesia.

 Cada evangelista ha redactado la confesión de Pedro según sus preocupaciones teológicas y eclesiales. Las de Mateo están bien claras por el conjunto del texto de hoy. El problema, pues, sería si las palabras laudatorias de Jesús, después de la confesión de Pedro, son del mismo Jesús o de la Iglesia primitiva. Esto, desde luego, tiene divididos a los especialistas, aunque es más coherente pensar que la Iglesia posterior necesitó reivindicar la figura de Pedro como testigo cualificado y como “primero” entre los Doce. No deberíamos exagerar, como se hace frecuentemente, sobre los arameismos de las palabras laudatorias de Jesús, como si estas nos llevaran directamente a las mismas palabras de Jesús. De hecho, otros autores dan a entender que la construcción griega de estas palabras es más armónica de lo que parece; que no hay tanto arameismo en las mismas y que estamos ante la teología de un autor (en este caso Mateo) más que ante una “profecía” del Jesús histórico. Y eso sin entrar en la discusión, hoy no tan relevante, de si las palabras del “tu es petrus” son una interpolación posterior como defienden algunos especialistas.

 Estas palabras, pues, significan que Pedro ha de ser el defensor de la Iglesia contra todas las asechanzas a las que está y estará sometida. La pregunta es ¿dónde está fundamentada la Iglesia, en Pedro o en Cristo? En Cristo, claro está (cf 1Cor 3,11; Ef 2,20), y es eso lo que confiesa Pedro en el evangelio de Mateo. Por lo mismo, no se puede echar sobre las espaldas del pescador de Galilea todo el peso de la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios que ha ganado Cristo con su vida, con su entrega y su resurrección. Y otro tanto habría que decir de los sucesores de Pedro. De la misma manera, pues, la metáfora de “atar y desatar” se ha de interpretar en este tenor de defensa de la comunidad, del nuevo pueblo, de la Iglesia. Porque no debemos olvidar que esa misma metáfora la usará después Mt 18,15-20 para aplicarla a los responsables de la comunidad ante el pecado de los que son recalcitrantes y rompen la comunión.


 En definitiva, el texto de Mateo, la fuerza del “tu es petrus” no debe hacernos olvidar que Pedro fue elegido por Jesús no para ser Papa, que es una institución posterior, reafirmada con la “infalibilidad” doctrinal, sino al servicio de la salvación de los hombres; aunque será inevitable tenerlo en cuenta en la historia de la interpretación del papado. Pero no podemos echar encima del texto de Mateo más de lo que dice y de lo que afirma; sin olvidar, además, la Iglesia o comunidad en la que aparece, una comunidad judeo-cristiana que necesitó de transformaciones muy radicales en confrontación con el judaísmo tradicional. Desde luego, los seguidores de Jesús que aceptamos el evangelio tenemos como “roca” de salvación la confesión de fe que hace Pedro. Pero no es la confesión de un hombre solitario y cargado de responsabilidad personal para “atar y desatar”, porque tiene las “llaves” del Reino de los cielos. Es la confesión de una Iglesia a la que él representa. Porque la salvación de cada uno de los cristianos o de cualquier hombre o mujer, no dependen de Pedro tampoco, sino de la gracia y la misericordia de Dios, revelada en Jesucristo, y a quien Pedro confiesa.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

21/8/26

EVANGELIO SABADO 22-08-2026 SAN MATEO 23, 1-12 XX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque Uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

                      Palabra del Señor

REFLEXION

No hay otra solución para el dilema en el que se encuentra encerrada toda la sociedad humana, incluidas las iglesias. Es necesaria cierta institucionalización. Pero al mismo tiempo, la institución tiene la inevitable tendencia de convertirse en un fin en sí misma (les gustan los primeros puestos, los asientos de honor y que los llamen maestro).

Jesús no acepta en la comunidad cristiana el “cada uno para sí”. Cumplid lo que os digan, aunque también denuncia el que a veces lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente.

El yugo de Jesús en cambio, es suave y su carga ligera, no porque su programa carezca de exigencias sino porque comparte con nosotros el mismo yugo y la misma carga.

La solución que nos ofrece es la fraternidad: Todos vosotros sois hermanos. Pero seguimos apegados a los títulos de padre, maestro o jefe, como si de ellos dependiera el futuro de la comunidad. ¿No deberíamos reconocer que más bien fomentan la vanidad de unos y la cómoda dependencia de otros?

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Convento de la Virgen del Camino (León)