3/10/26

DOMINGO 04 DE OCTUBRE 2026 VIGESIMO SEPTIMO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





El relato del Evangelio de este domingo comienza de manera similar al canto de Isaías: “Un propietario plantó una viña, la rodeo con una tapia, cavó un lagar y construyó una torre”. Viene después el momento decisivo en el que el propietario confía la viña a unos labradores y se marcha. Se pone a prueba la lealtad de los labradores: se les ha confiado la viña; deberán vendimiar y entregar después la cosecha al propietario.

El pasaje del Evangelio nos invita a reflexionar sobre nuestras responsabilidades y dones que cada uno tenemos. Sí somos posesivos, sí nos creemos dueños y perdemos de vista que el único dueño es el Señor.

Fr. Leoncio Vallejo Benítez O.P.

Fr. Leoncio Vallejo Benítez O.P.
Convento de Santo Domingo Ra`ykuëra (Asunción, Paraguay)

Soy fraile dominico y sacerdote, nacido en Cuero Fresco Ruta Quinta, departamento de Concepcion, Paraguay. Ingresé en la orden de Predicadores en el año 1999, y fui ordenado sacerdote en 2013. He cursado los estudios Filosófico en Paraguay y Teología en Argentina. Me he dedicado unos años en la docencia en colegios secundarios, director de prenovicios, párroco, fui miembro de la junta directiva de la Conferencia de Religiosos del Paraguay (CONFERPAR). Actualmente, prior del Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay) y Vicario Provincial del Vicariato Antón Montesino de la Provincia de Hispania (Uruguay y Paraguay) y administrador parroquial de la Parroquia de la Santa Cruz (Crucecita), Asunción, Paraguay.

LECTURAS DEL DOMINGO 04-10-2026 VIGESIMO SEPTIMO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 5, 1-7

Voy a cantar a mi amigo
el canto de mi amado por su viña.
Mi amigo tenía una viña en un fértil collado.
La entrecavó, quitó las piedras y plantó buenas cepas;
construyó en medio una torre y cavó un lagar.
Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones.
Ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá,
por favor, sed jueces entre mí y mi viña.
¿Qué más podía hacer yo por mi viña que no hubiera hecho?
¿Por qué, cuando yo esperaba que diera uvas, dio agrazones?
Pues os hago saber lo que haré con mi viña:
quitar su valla y que sirva de leña,
derruir su tapia y que sea pisoteada.
La convertiré en un erial: no la podarán ni la escardarán,
allí crecerán zarzas y cardos,
prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
La viña del Señor del universo es la casa de Israel
y los hombres de Judá su plantel preferido.
Esperaba de ellos derecho, y ahí tenéis: sangre derramada;
esperaba justicia, y ahí tenéis: lamentos.

                              Palabra del Señor

Salmo

Salmo 79, 9 y 12. 13-14. 15-16. 19-20 R/. La viña del Señor es la casa de Israel

Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste.
Extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río. R/.

¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas? R/.

Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó.
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R/.

No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
Señor, Dios del universo, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 6-9

Hermanos:
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.

Y la paz de Dios, que supera todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta.

Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra.
Y el Dios de la paz estará con vosotros.

                     Palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Isaías (5,1-5): Una viña muy amada

 La Iª Lectura de este domingo es una de las composiciones de más envergadura profética para hablar al pueblo y del pueblo. El gran maestro de la profecía de Judá y Jerusalén (s. VIII a. C.) comienza por este poema, canto o trova, a meterse de lleno en las entrañas de esa comunidad del pueblo elegido para poner sobre la mesa los sentimientos de Dios, sus profundas entrañas de búsqueda del pueblo amado. A pesar de la artificialidad con que en los cantos se eligen palabras y símbolos, en el caso del profeta no se trata de simple poesía, porque la poesía es sentimiento puro, y en Isaías, teología pura.

 Este es el canto del amigo (se entiende que es el profeta), como cuando se habla del amigo del esposo, que canta un canto de amor. El amigo -"esposo de la viña"- ha mimado la viña: con lo que se expresa todo lo que Dios ha hecho con el pueblo elegido desde que lo liberó de Egipto y se hizo con él una Alianza. Puede resultar extravagante que el amigo tenga por esposa una "viña", pues eso es lo que hay que precisar en primer lugar. Una viña no puede tener sentido si no fuera porque es el "símbolo" de un amor verdadero, ¡cómo aman y miman los campesinos sus viñas! La imagen está lograda hasta el punto que la artificialidad logra su cometido. El pueblo de Israel, pueblo de origen pastoril, errante, esclavo, llega a sedentarizarse en un lugar, en una tierra, que es un don, y plantan viñas y huertas. ¡Así es de verdad la libertad campesina! La identificación entre el pueblo y la viña es patente.

 ¿Qué más puede hacer un Dios por un pueblo? ¿Qué ha sucedido para que la viña no produzca buen fruto? Para entender todo eso debemos leer el libro de Isaías desde el comienzo hasta este momento, porque ahí describe el profeta lo que ha pasado: buscan otros dioses, buscan en la naturaleza y la fertilidad lo que viene de Dios; los poderosos han implantado la injusticia; Jerusalén, centro de la religión, no cuida de los desgraciados, de los huérfanos, de las viudas; la ciudad vive del soborno y el robo de unos pocos que se enriquecen. Antes, errantes, peregrinos por el desierto, probablemente eran más solidarios. Los sufrimientos compartidos, solidarizan. Pero las cosas han cambiado.

 El poema de la viña es la expresión poética de lo que se ha descrito previamente con palabras más duras. Pero no olvidemos, como dice el profeta, que este es un canto de amor. Es la forma que Dios tiene, por medio de su amigo el profeta, de hablar al corazón del pueblo, como la amada al amado. Es decir, esto se afirma, se expresa, porque se ama de verdad y porque se espera una respuesta. Hay reproches, incluso amenazas, porque si la persona amada no responde ¿qué puede suceder? Las viñas se cortan y se plantan otras cosas. 

IIª Lectura: Filipenses (4,6-9): La comunidad cristiana, viña del Señor

 Es verdad que el texto de Filipenses debería estar precedido por el anuncio de la alegría y de la presencia inmediata del Señor (vv. 4-5), que justifican a todos los efectos las exhortaciones de la lectura de hoy de cómo esperar y vivir ese momento como una verdadera comunidad cristiana. No obstante la lectura se centra en la praxis verdadera de oración y confianza cara al futuro, en no tener miedo pase lo que pase. En este sentido podemos tener muy en cuenta lo que se nos dice que esos versículos mencionados (que se leen en Adviento.

 No obstante podríamos considerar que la lectura en sí, es la contrarréplica a lo que el profeta Isaías ha descrito sobre la viña del Señor. Ahora Pablo está hablando de lo que debe ser una comunidad cristiana en el mundo. El valor simbólico y teológico de la viña del Señor sigue estando presente. Digamos que en una descripción práctica de la calidad del fruto de la viña; ésta debe identificarse en el mundo por la alegría, la comprensión, la paz en el corazón y en la mente, porque si no se tiene paz interior, profunda, iremos a la guerra y justificaremos la violencia. Y además: la verdad, lo justo, la limpieza de corazón. En definitiva, hacer el bien siempre y en todo momento. Esto es lo que el profeta pedía a la viña del Señor y esto es lo que Pablo pide a la comunidad cristiana. 

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 04-10-2026 SAN MATEO 21 33-43 XXVII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.

Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.

Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».

Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».

Y Jesús les dice:
«No habéis leído nunca en la Escritura:

“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”

Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

                            Palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio nos propone la parábola de los viñadores homicidas y está en continuidad con los textos del evangelio de Mateo que muestran las polémicas de Jesús con los dirigentes judíos antes de la pasión, viniendo a poner el punto final de una polémica que comenzó en Galilea. Aunque la parábola está tomada de Marcos (12,1-12), el primer evangelio nos propone algunos matices que llevan el texto a una densidad polémica contra el judaísmo, que extraña sobremanera en este evangelio de Mateo, tan propicio a asumir lo mejor de la teología veterotestamentaria y judaica.

 En la redacción y sentido de esta parábola juega un papel importante la reflexión sobre el Sal 118,22-23. Se identifica claramente a los viñadores con los jefes del pueblo. El "vosotros" del v. 43 indica que los dirigentes religiosos del judaísmo, rechazando a Jesús, han perdido su última oportunidad de dar a Dios lo que correspondía y, de esa forma, han arrastrado a todo el pueblo en su infidelidad como aparecerá claramente en el juicio ante Poncio Pilato (cf Mt 27,20-25). La segunda parte de la sentencia anuncia el traspaso de la viña que no se hará a "otros dirigentes" sino a un nuevo "pueblo que produzca frutos" (v. 43). Esto es importante para entender esta parábola, no solamente porque los cristianos debemos rechazar todo antisemitismo, sino porque es verdad que la decisión final de condenar a Jesús estuvo en manos de "dirigentes" ciegos para ver e imposibilitados para acoger palabras proféticas como las de Jesús sobre Dios y sobre el Reino.

 Esta parábola, con sus transformaciones en la comunidad cristiana después de la pasión de Jesús, es una puerta abierta siempre a la conversión, a la esperanza. Los hombres que en tiempos de Jesús aguardaban, entonces, que se diera en su generación la irrupción de un mundo nuevo e inaudito, se percataron de que aquella parábola iba por ellos y no quisieron aceptar que el tiempo nuevo había llegado con aquél profeta que hablaba de aquella manera. Quien entiende que esta parábola nos introduce en un mundo donde sólo hay vida cuando no se vive a costa de otras vidas, habrá dado con esa puerta abierta a la esperanza, a la fraternidad, a la paz y a la justicia. Sabemos que la realidad última, para la fe cristiana, es Dios mismo, pero como Dios Padre de todos los hombres. Era el Padre de Jesús, el profeta de Nazaret, y ese Dios, cuando se asesina a cualquier hombre, siente en sus entrañas lo que sintió con la muerte de Jesús. También esta parábola de Jesús es un canto de amor por la vida.

 Pero no podemos evitar sacar conclusiones muy significativas para ahora y para todos los tiempos. La religión que mata o permite guerras en nombre de Dios, no es exactamente "religión", religación a Dios. Por eso esta es una parábola que debe leerse clara y contundentemente contra los fundamentalismos religiosos que amenazan tan frecuentemente a los pueblos y a las culturas. No hay apologética capaz de defender a "nuestro Dios" con la muerte de los otros, porque en todos esos asesinados, Dios mismo está muriendo. Y si Jesús fue eliminado, creyendo los dirigentes que daban gloria a su Dios, se encontraron con que esa muerte se ha convertido en la "piedra angular" de una religión nueva de amor y de paz. Y los asesinos fundamentalistas, pues, quedarán sin Dios y sin religión.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

2/10/26

EVANGELIO SABADO 03-10-2026 SAN LUCAS 10, 17-24 XXVI SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».

                            Palabra del Señor

REFLEXION

Los discípulos se reúnen con Jesús tras una campaña evangelizadora que ha tenido muchas satisfacciones. Hay alegría en el grupo porque la predicación del evangelio va haciendo la misión de liberar a la persona humana de todo el mal que la aflige: hasta los demonios se someten al nombre de Jesús.

Jesús aprovecha la ocasión para dar exponer los fundamentos del Reino de Dios. Con la resurrección de Cristo se ha vencido el pecado y la fuerza del mal que ejerce satanás. Esa lucha que de alguna manera hay entre el bien y el mal. Y la de aceptar o no el Proyecto de Dios. Por eso, Jesús continúa dando gracias al Padre, ya que hay un grupo pequeño que está abierto a la fe. Son la gente sencilla que es capaz de reconocer su limitación y la grandeza de Dios. Y lleva a los discípulos a que se hagan el planteamiento siguiente: es una alegría que se vean los frutos del Reino de Dios, sin embargo, la dicha está en que vuestros nombres están inscritos en el cielo. El poder gozar de la presencia de Dios es la mayor recompensa que puede recibir el que se desgasta por anunciar la fe en Jesús.

Por ello, Jesús, concluye con una bienaventuranza sobre el discipulado. Felices vosotros porque tenéis una relación interpersonal con el Hijo de Dios. Estáis viendo cara a cara a Dios y lo estáis escuchando. Que es realmente lo que los profetas, reyes, y cualquier fiel quiere llegar a contemplar. El ansía del corazón del creyente desea fundirse con su creador, como expresa san Agustín en el libro de las Confesiones: «Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Tener la plenitud de la Vida Eterna.

Todo el contraste que se va manifestando en la vida de fe de los creyentes, luchar contra los interrogantes, con las dudas de fe, con las frustraciones que lleva aparejada la evangelización ¿cómo llegar a la gente? Los esfuerzos y las pocas respuestas de participación, el que no puedas hablar abiertamente de tu fe por el miedo al qué dirán… Frente a la alegría que se siente cuando estás totalmente abandonado a la Providencia.

La alegría que se experimenta cuando dejas a Jesús hacer las cosas y te sorprenden detalles pequeños que te tocan el corazón. La alegría de ver que el Espíritu Santo lleva adelante la misión de la Iglesia. Que el amor de la Trinidad se sigue derramando a manos llenas en aquellos que quieren seguir adelante con el Proyecto del Reino de Dios y que el amor tiene mucha más fuerza y engendra más calidad de vida que la oscuridad del pecado y el mal. Que la sentencia de Jesús: tu nombre está inscrito en el cielo da la bienaventuranza más fuerte que el discípulo puede experimentar frente a los momentos de noche oscura ¡Alégrate!

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega)

Soy fraile dominico. Nací en Gorafe un pequeño pueblo de Granada, de una familia humilde y cristiana en la cual viví los valores fundamentales que sostienen mi vida. Eso va unido a la gente de mi pueblo, también sencilla y trabajadora, que tiene una forma particular de vivir y forjar su carácter. En ese ámbito fui descubriendo la experiencia del amor de Dios en mi vida y la vocación. A través de la vida contemplativa, en el Monasterio de la Santísima Trinidad de Baza, descubrí la Orden de Predicadores. De Nuestro Padre santo Domingo me llama mucho la atención su compasión y el ser un enamorado de la Palabra de Dios. Entré en la Orden el 15 de septiembre de 2013 y actualmente soy coordinador de la pastoral juvenil y vocacional.

1/10/26

EVANGELIO VIERNES 02-10-2026 SAN MATEO 18,1-5.10 XXVI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. »

                  Palabra del Señor

REFLEXION

El evangelio de hoy abre el capítulo conocido como discurso eclesial. En él, el Maestro va instruyendo a sus discípulos sobre cómo deben ser las relaciones ad intra de la ekklesia, la comunidad de creyentes en Jesús. Por cierto, no podemos obviar que el evangelio mateano es el evangelio eclesiológico por excelencia.

El texto comienza con una pregunta de los discípulos: “¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?” Están imbuidos de la lógica del mundo de su época, donde el estatus y el honor lo eran todo y buscan asegurar sus puestos de poder en el "Reino" que imaginan terrenal y político. Lo irónico es que preguntan esto justo después de que Jesús les hablara de su entrega y humillación en la cruz (Mt 17,22-23).

La respuesta del Maestro no es sólo verbal sino visual. Pone a un niño "en medio de ellos", y lo hace icono de lo que ha de ser aquel que quiera entrar en el Reino. Hoy idealizamos la infancia como símbolo de inocencia, pero en el siglo I, un niño no tenía derechos jurídicos, ni estatus social. El niño era el símbolo de la dependencia absoluta, la insignificancia social y la vulnerabilidad.

El que quiera entrar en el Reino ha de convertirse y hacerse como uno de esos pequeños vulnerables. Entrar en el Reino exige un giro de 180 grados. No se trata de "ganar" grandeza, sino de “perderla” voluntariamente. El “más grande” es el que asume la condición del “pequeño” reconociendo así que ante Dios todo es gracia y confianza. Pero Jesús va aún más allá, y llega a afirmar que acoger al vulnerable en su nombre, es acogerlo a Él mismo. (v. 5). El Señor se identifica con el pequeño. La forma en que la comunidad trata a los más débiles es la medida de cómo trata al mismo Jesucristo.

Y el último versículo es el que nos conecta con la fiesta de hoy: "Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en el cielo están viendo siempre el rostro de mi Padre celestial." En el contexto mateano, "los pequeños" no son solo los niños, sino los discípulos más débiles, los marginados, los que flaquean en la fe o carecen de influencia. Jesús advierte ante el desprecio de esos pequeños, sirviéndose de la teología de la época sobre los ángeles. Ellos tienen acceso directo e inmediato al "rostro del Padre". Así el miembro más insignificante de la Iglesia tiene línea directa con Dios a través de sus ángeles. Si Dios les da máxima prioridad, la Iglesia no puede marginarlos.

Este pasaje es un correctivo urgente para nuestras comunidades eclesiales contemporáneas. Nos invita a pasar de la lógica del poder y la autorreferencialidad a la lógica del servicio y el cuidado. El gran peligro que acecha a la comunidad no viene de fuera (persecuciones), sino de dentro: la ambición, el orgullo y el desprecio mutuo.

¿En qué medida veo que en mi itinerario de fe me voy convirtiendo en niño? ¿Cómo tratamos en mi comunidad a los “pequeños”?

Hna. Mariela Martínez Higueras

Hna. Mariela Martínez Higueras
Congregación de Santo Domingo

Nací en Jaén y entré en la Congregación Santo Domingo muy joven. Estudié Farmacia y luego Teología, doctorándome más tarde en Teología Bíblica. En este momento soy profesora de Sagrada Escritura en Granada y Málaga, acompaño pastoralmente a los jóvenes del Colegio Mayor Santo Domingo y soy miembro del gobierno general de mi Congregación. Me encanta leer, escuchar y hacer la música, de hecho, toco la guitarra desde niña, y mi alma se expansiona en el silencio de la naturaleza, ya sea en “espacios verdes o azules”.

30/9/26

EVANGELIO JUEVES 01-10-2026 SAN LUCAS 10, 1-12 XXVI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.

Y les decía:
-«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.

Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: "El reino de Dios ha llegado a vosotros."

Pero si entráis en una ciudad y no os reciban, saliendo a sus plazas, decid: "Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado."

Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».

                             Palabra del Señor

REFLEXION

Inauguramos el mes de las misiones, el mes de octubre, con la celebración de santa Teresita de Lisieux, patrona de las Misiones. Su testimonio de vida es un recordatorio y un aliciente a vivir el Evangelio, con todas sus invitaciones, en el estado de vida y en la vocación concreta en la que Dios nos llama. No existen pasajes evangélicos específicos y exclusivos para los casados, otros para los religiosos, o para los misioneros, como este de hoy. El Evangelio es Cristo, uno y completo en cada Palabra que la liturgia nos ofrece; uno, completo y concreto para cada uno de nosotros hoy.

Esto lo entendió santa Teresita. Vivió de la Palabra y acogió el envío. Todo lo hizo Dios en ella. De su parte solo estuvo el incluirse en el grupo de los 72, como hoy estamos llamados a incluirnos cada uno de nosotros. Y salir de nuestro territorio existencial. No para colonizar mentalidades ni imponer formas de pensar. Salir de nuestro mundo conocido −del que nos hemos adueñado porque ya dominamos−, con una seguridad: que nos encontraremos con Cristo que va por delante. Esa es la primera misión: convertirnos personalmente. Y dejar a Dios ser Dios. Dejar que nos sorprenda. Predicar que el Reino de Dios está cerca, sí. Pero antes, incluso, descubrir que el Reino de Dios está cerca, incluso cuando no nos acogen, nos rechazan, nos desprecian.

Y a esto estamos invitados todos: casados, religiosos, clérigos, enfermos, monjas de clausura, niños y adolescentes, pecadores todos. Esta es nuestra misión: convertirnos para descubrir en cada acontecimiento, cada persona y en nosotros mismos cómo está Dios presente y predicar esta buena noticia: que no estamos solos. No hay condición que nos excluya, ni requisitos previos que nos puedan excusar.

Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P.

Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P.
Monasterio de Santo Domingo (Caleruega)

Soy misionera por naturaleza y contemplativa por vocación. Nací en Lima (Perú) ya que mis padres y hermanos habían sido enviados como familia en misión, y crecí en Madrid, donde dejé los estudios de Matemáticas para seguir mi llamada a la vida monástica. Conjugo contemplación y predicación a través de la escritura, con libros como Domingo de Guzmán. Entre el silencio y la Palabra (2021) y ¡Yo quiero! Pasión de Catalina de Siena (2025). Desde el silencio y el ritmo del monasterio intento traducir al lenguaje y circunstancias de nuestro mundo actual la riqueza de la espiritualidad cristiana y dominicana que me rodea.


29/9/26

EVANGELIO MIERCOLES 30-09-2026 SAN LUCAS 57-62 XXVI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, mientras Jesús y sus discípulos iban de camino, le dijo uno:
«Te seguiré adondequiera que vayas».
Jesús le respondió:
«Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
A otro le dijo:
«Sígueme».
El respondió:
«Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».
Le contestó:
«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
Otro le dijo:
«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».
Jesús le contestó:
«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».

                  Palabra del Señor

REFLEXION

La experiencia del seguimiento de Cristo pasa por la aceptación de las condiciones que se derivan de su modo de vivir y actuar. Las encontramos en el pasaje del evangelio de San Lucas hoy proclamado. Ante la decida determinación de uno que le dice: “Te seguiré adondequiera que vayas”, la respuesta de Jesús señala el radicalismo que su seguimiento encierra: despojarse de todo y no tener nada propio. Las zorras tienen madrigueras y las aves nidos. El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza. No tiene nada propio, de todo se ha despojado. Todo lo tiene en común. Si se quiere ir con él, ese es el modelo de seguimiento.

Ante la llamada del Señor nada se puede anteponer. La respuesta al “Sígueme”, no admite condiciones. A la súplica del llamado “Te seguiré, Señor. Pero déjame ir a enterrar a mi padre, Jesús le señala la prioridad del anuncio del reino de Dios. Todo queda subordinado a la misión encomendada. Así aparece en la respuesta del Señor: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios”. Este anuncio lo impregna todo y todo se torna novedad. El reino es signo de vida y la vida ilumina el sentido de la muerte.

Todavía un tercero le dice a Jesús: “Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa”. Recuerda el llamado de Elías a Eliseo. Cuando el profeta le echa el manto por encima, signo del llamado a seguirle, Eliseo le dice, que le permita ir a despedirse de los suyos. Elías se lo permite. En este caso, Jesús le replica con una exigencia clarificadora: “Nadie que pone la mano en arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios”. La mirada debe estar puesta en Jesús, para que, atendiendo a la prioridad del anuncio del Reino, todo esté relacionado con Él. La indeterminación o las concesiones, más estorban el seguimiento del Señor y la misión, que lo favorecen. 

¿Cómo es mi respuesta a la llamada y la misión en el momento presente? ¿Vivo mirando para atrás?

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

Soy fraile dominico, nacido en Almería en 1950. Tras graduarme como Delineante Industrial, ingresé en la Orden de Predicadores en 1967 y fui ordenado sacerdote en 1974. He desarrollado mi labor pastoral y formativa en España y Venezuela, como maestro de novicios, prior en varias comunidades, profesor de teología y director espiritual. También he trabajado en la Pastoral Familiar y acompañado a jóvenes y laicos dominicanos. Actualmente soy párroco en Santa Escolástica de Granada. Me apasiona la investigación histórica, he participado en congresos y publicado varios trabajos y formo parte del Instituto de Estudios Almerienses.

28/9/26

EVANGELIO MARTES 29-09-2026 SAN JUAN 1, 47-51 XXVI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».

Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».

Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».

Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».

Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

REFLEXION

Es la pregunta de un Natanael sorprendido porque Jesús lo conozca. Siempre nos sorprende Dios abriéndonos los ojos y llamándonos por nuestro nombre. Él nos conoce sin duda alguna; conoce cuando dormimos y cuando despertamos, sabe cuándo vamos y cuando venimos; nuestros pensamientos más ocultos, son para Él más luminosos que el propio día.

Natanael, posiblemente conocido con Bartolomé después, está debajo de la higuera, posiblemente era su lugar de oración, de retiro discreto donde entregarse a un diálogo vivo e intenso con Dios. Es posiblemente un seguimiento, antes de conocerlo, de aquel consejo que Jesús nos ha dado: “Cuando ores, retírate a lo discreto, a la sombra, y allí establece el diálogo con el Padre, que ve todo lo oculto y escucha el silencio”.

No pocas veces creemos orar, cuando lo que hacemos es rezar oraciones “de otro”, que no salen de nuestro corazón. Orar se deriva del griego “oraoo” que no significa recitar palabras, sino ver, mirar, contemplar, comprender y, también dialogar con la mente y el corazón abiertos a la escucha del mensaje que Dios, sin duda, nos va a dar. De nosotros depende oír, escuchar, lo que Dios nos quiere decir. Eso es orar, no enterrar a Dios con palabras, puede que muy bellas, pero que si no salen del alma no significan nada.

Seamos como Natanael: personas orantes a la sombra de la higuera, prestos a escuchar el mensaje que nos vendrá de Dios, tal vez en forma de silencio, pero siempre límpido y provechoso, de forma que podamos desnudar nuestro corazón y decir también nosotros: “Rabí, tu eres el hijo de Dios”, y escuchar que Jesús nos dice, -enlazando con el apocalipsis de Daniel-, que veremos el cielo abierto y miríadas de ángeles subiendo y bajando sobre el Hijo de Hombre. Y siempre podremos decir, como el Salmo 137:

Canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande.

D. Félix García Sevillano O.P.

D. Félix García Sevillano O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)

Nací en 1946 y estudié en el Colegio Arzobispal “García Morente” de Madrid. Estuve en el Ejército y tengo estudios en Geografía en Historia y en derecho y psicología. Me he casado y tengo 4 hijos. Entro en relación con la Orden Dominica hacia 1990, colaborando en la creación del albergue para transeúntes y de la Fraternidad Seglar al abrigo del Monasterio de Monjas Contemplativas de Nuestra Señora de Valdeflores, en Viveiro. Colaboro en la edición de la hoja dominical que sale cada semana y apoyo a varios párrocos de la diócesis en charlas, celebraciones y otras actividades.

27/9/26

EVANGELIO LUNES 28-09-2026 SAN LUCAS 46-50 XXVI SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, se suscitó entre los discípulos una discusión sobre quién sería el más importante.

Entonces Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo:
«El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Pues el más pequeño de vosotros es el más importante».

Entonces Juan tomó la palabra y dijo:
«Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no anda con nosotros».

Jesús le respondió:
«No se lo impidáis: el que no está contra vosotros, está a favor vuestro».

REFLEXION

Los discípulos de Jesús en los comienzos de la vida pública del Señor, con sus preguntas, actitudes y aspiraciones abrieron siempre una senda que servirá a los creyentes en su aprendizaje, tanto si acertaban en la asimilación de la doctrina del Maestro, como si erraban y merecieran una rectificación. Esto último es lo que nos sirve hoy.

Pensaban que en el reino de Dios tenía que haber unos destinados a servir y otros beneficiarios de la servidumbre de los demás. Lo que les cabía en la cabeza era que hubiera una escala de poder, de importancia, de prestigio para acaparar la sumisión de los empleados. Pero la respuesta de Jesús frente a los que discutían sobre quién era el más importante entre ellos se plasmó en una escena bien gráfica: la de un niño que colocó y quiso resaltar en él su pequeñez, menudencia, y todavía insignificancia en la sociedad.

En el reino de los cielos hay cabida para los servidores, aunque sirvan al que tenga el menor relieve. Ahora bien, la asistencia que reclama a la totalidad de las personas ha de ser consciente de que en el otro se acoge al mismo Cristo y en Cristo al que le ha enviado, es decir, a Dios.

En otras palabras, el más importante en el reino de los cielos será el que con mayor grado de caridad haya amado en la tierra a Dios y a sus semejantes, aunque sean «tan pequeños» como los niños.

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fuí postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña.