3/5/26

EVANGELIO LUNES 04-05-2026 SAN JUAN 14, 21-26 QUINTA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama será amado mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Le dijo Judas, no el Iscariote:
«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»

Respondió Jesús y le dijo:
«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

                       Es palabra del Señor

REFLEXION

El evangelio de San Juan continúa acompañándonos a lo largo de esta semana. Hoy nos ofrece parte del discurso de Jesús después de la Cena. Son palabras cargadas de intimidad, porque son palabras de despedida.

El pasaje se centra hoy en la autorrevelación de Jesús, quien ante la pregunta de Judas Tadeo, “¿cuál es la razón de manifestarte solo a nosotros y no al mundo?”, vuelve a indicar el tema de la presencia de Dios en la vida de los creyentes. Esa presencia será real cuando el creyente cumpla su Palabra y esto solo se puede llevar a cabo desde el amor. La fidelidad a sus palabras será la manifestación del amor. No basta haber conocido a Jesús. Es necesario cumplir los mandamientos, expresión de que el amor ha entrado en sus creyentes.

"Haremos morada en él"

La vida de Jesús ha transcurrido no en grandezas o sensacionalismos, sino en la sencillez y la humildad al servicio de los hombres. Por eso, en medio del ambiente de tristeza que se ha expandido tras las palabras de despedida  de Jesús, ahora los reconforta desde la seguridad de su presencia permanente en aquellos que cumplen la Palabra y aman. “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”. La obediencia de la fe es la prueba de que en esa persona hay amor. El amor siempre imprescindible para poder vivir la comunión entre Dios y el hombre.

Jesús presente en los que le siguen y cumplen

La presencia de Jesús se hará más plena porque no se reducirá a algo meramente físico. Jesús resucitado seguirá en aquellos que cumplen su palabra. Por eso recalca “el que me ama se mantendrá fiel a mis palabras. Mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a él y haremos morada en él”. “Hacer morada” se traduce en una realidad que se prolonga en el tiempo. Junto a todo ello promete el Espíritu, el Paráclito, que enseñará todo y les irá recordando todo lo que Él les ha enseñado. Hay un tema sugerente en este pasaje. Cristo ha sido enviado por el Padre para llevar adelante su obra. El Espíritu Santo será enviado en nombre de Cristo para completar su revelación a la Iglesia.

Las palabras de Jesús son palabras alentadoras para todos cuantos creemos en Él. Su ausencia física se convierte en una presencia –morada- espiritual en todos los que, cumpliendo sus Palabras a través del amor, vivimos la seguridad de su ayuda en el camino. Y es que, cuando se ama de verdad, uno es capaz de dejar de lado el punto de vista personal para buscar cumplir la voluntad del que se ama.

 Un día más merece la pena reflexionar a la luz de la Palabra: ¿Cuáles son los ídolos que hay en mí y que me impiden vivir de verdad el evangelio? Amar es cumplir los mandamientos. ¿Hasta qué punto es esto verdad en mi vida? 

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Soy salmantino, de Monsagro, diócesis de Ciudad Rodrigo. Tras los estudios eclesiásticos, fui destinado a Oviedo. Allí estudié inglés en la Universidad. Tras catorce años enseñando en la bendita Asturias, volví a Salamanca, donde hice un Máster en Orientación Familiar, en la Universidad Pontificia. Un nuevo cambio me trajo a Valladolid. Aquí he trabajado como orientador familiar en nuestro Centro de Terapia y Mediación familiar, Oikos. Aunque ya jubilado sigo trabajando en nuestra iglesia de San Pablo.

2/5/26

DOMINGO 03-05-2026 QUINTO DOMINGO DE PASCUA

 




La resurrección de Jesús pone de manifiesto que verdaderamente es el Hijo de Dios. El Evangelio de este V Domingo de Pascua nos revela la íntima unión del Hijo y el Padre que nos permite adentrarnos en el conocimiento del misterio de Dios y de su obra salvadora.

Jesús se nos presenta como “El Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Si queremos conocer al Padre que resucita a Jesús de entre los muertos y que nos resucitará también a nosotros, debemos escuchar a su Hijo. Es quien nos lo revela. Es el camino que nos conduce al Dios verdadero y dador de vida para toda la humanidad. El Padre de todos, sin distinciones de razas, condición social o género.

De la resurrección de Jesús nace el nuevo pueblo de Dios, en el que Cristo es “la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios”. Un pueblo nuevo que nace del bautismo, no de linaje humano como el pueblo de la antigua alianza, en el que todos podemos relacionarnos directamente con Dios como hijos amados y elegidos para llevar adelante la misión del resucitado. Un pueblo llamado a ser “sacramento universal de fraternidad” en un mundo dividido por las guerras y discriminaciones.

Fr. Rafael Colomé  Angelats O.P.

Fr. Rafael Colomé Angelats O.P.
Convento de la Santísima Trinidad (Montevideo, Uruguay)

Soy fray Rafael Colomé Angelats. Nací el año 1956 en La Granada (Barcelona). Un pequeño pueblo del Penedés. Zona de viñas y cava. A los 19 años ingresé en la Orden. Hice el noviciado y los estudios de teología en Valencia. En 1980 fui a Guatemala, donde hice la profesión solemne y fui ordenado sacerdote en Cobán (Alta Verapaz). Un tiempo después en Barcelona realicé la licenciatura en teología moral, para regresar definitivamente a América Latina hasta el día de hoy. Primero, estuve ocho años en Paraguay, posteriormente casi trein-ta en Buenos Aires, donde me especialicé en psicología clínica, y actualmente vivo en la co-munidad de Montevideo, compartiendo la vida y la misión con los hermanos. Trabajo ma-yormente dando cursos y talleres en el campo de la formación de la vida consagrada y sacer-dotal.

LECTURAS DEL DOMINGO 03-05-2026: QUINTO DOMINGO DE PASCUA

 

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 1-7

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas. Los Doce, convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron:
«No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea; nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».

La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo; a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.

La palabra de Dios iba creciendo y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

                    Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 32, 1-2. 4-5. 18-19 R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 4-9

Queridos hermanos:
Acercándoos al Señor, piedra viva rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo.

Por eso se dice en la Escritura:
«Mira, pongo en Sion una piedra angular, elegida y preciosa; quien cree en ella no queda defraudado».

Para vosotros, pues, los creyentes, ella es el honor, pero para los incrédulos «la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular», y también «piedra de choque y roca de estrellarse»; y ellos chocan al despreciar la palabra. A eso precisamente estaban expuestos.

Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las proezas del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa.

              Es palabra del Señor

REFLEXION

 La Iª Lectura es el texto que muestra la primera crisis de la historia del cristianismo primitivo: la elección de siete responsables para los cristianos que se habían convertido, provenientes de la diáspora del mundo helenista, que hablaban griego, que tenían otra mentalidad, otra cultura y otros planteamientos sobre las tradiciones religiosas del Israel. Se debe reconocer un cambio de rumbo, que sin duda marcara el futuro de los cristianos frente al judaísmo. No es así como lo presenta directamente Lucas, pero las consecuencias será inapelables.

 Se han querido ver en este relato ciertas semejanzas con el momento del Éxodo de Egipto, cuando israelitas “aumentan” en número y con la travesía del desierto, en que los hijos de Israel “murmuran” por lo difícil e imposible del camino. Pero Dios va a dar su respuesta a todo ello, dándoles la libertad, así como el maná y el agua. Los Apóstoles piden a unos representantes de los “helenistas”, que mediante el don de la fe y del Espíritu, puedan llevar a cabo el servicio a sus hermanos, que no es un servicio social, sino espiritual y de predicación. También este es un ejemplo del “compartir” en la Iglesia primitiva.

 No se trata simplemente de “diáconos” que sirven a las mesas de los pobres, aunque ésta era una de sus responsabilidades; se trata de representantes de los Apóstoles, de responsables directos de esta comunidad que habían tenido, sin duda, enfrentamientos con los cristianos que eran palestinos o hebreos. No es solamente la lengua materna lo que les diferencia, sino un mentalidad más renovada que busca una identidad futura para el movimiento de Jesús. Comienza así a perfilarse una decisión que posteriormente llevarán adelante Bernabé y Pablo, tras la muerte de Esteban, en la comunidad de Antioquía de Siria, donde los discípulos de Jesús recibieron, por primera vez, el nombre de «cristianos». Era necesaria esta respuesta, porque los discípulos de Jesús no podían mantenerse amparados en las tradiciones del judaísmo, de la ley y el templo, si no querían perder la identidad que Jesús les había ganado en la Pascua.

 

IIª Lectura: Iª Pedro (2,4-9): La comunidad viva en Cristo

 La IIª Lectura (2,4-9) ofrece también una identidad, recurriendo a la teología de que todos los cristianos somos un pueblo de reyes, un pueblo sacerdotal, una nación consagrada. Acercarse a Jesús, el Señor que ha muerto por nosotros y ha resucitado para darnos la vida, significa que la religión cultual del judaísmo deja de ser elitista, para que podamos gozar de las prerrogativas de lo más santo y sagrado. Por eso nace un nuevo pueblo, una nueva comunidad santa y sacerdotal que entraña una plenitud espiritual y no cultual.

 Sobre la imagen de la piedra “viva” se construye con piedras vivas una comunidad nueva que no necesita lo viejo. Es una nueva Sión, en que no es necesario un templo y una liturgia especial. Es la comunidad y cada uno de los bautizados como una liturgia vive de alabanza y acción de gracias.

 Cada uno de los bautizados, pues, recibe una herencia personal y comunitaria. No se necesita, pues, nacer de estirpe sagrada, ni ser consagrado específicamente, para comunicarse con Dios, para sentir su salvación. Esta es una de las propuestas más importantes de la teología del pueblo de Dios que tenemos en el Nuevo Testamento. Ello nos lo ha ganado Jesús, que es la piedra vida y el fundamento de esa religión del pueblo de Dios verdadero.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 03-05-2026 SAN JUAN 1-12 QUINTO DOMINGO DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».

                  Es palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de hoy de Juan, es uno de los discursos de revelación más densos de su obra. Está inserto en el testamento de Jesús a los discípulos en la última cena, que es un relato muy particular de este evangelista. Es un discurso de despedida. Aquella noche, entiende Juan, Jesús comunicó a los suyos las verdades más profundas de su vida, de su existencia y de su proexistencia (existir para otro). Jesús se propone, se auto-revela, como el camino que lleva a Dios; se presenta igual a Dios, igual a Dios que es Padre. El centro del mismo es la afirmación de Jesús como «camino, verdad y vida».

 Ya sabemos que el camino es para andar y llegar a una meta; la vida es para vivirla, gustarla y disfrutarla; la verdad es para experimentarla como bondad frente a la mentira, que engendra desazón e infelicidad. En el mundo bíblico la verdad (emet) no es una idea, sino una realidad que se hace, se realiza, se lleva a la práctica. En el mundo de la filosofía helenista puede que la verdad sea algo más ideológico. Camino, verdad y vida, pues, son cosas concretas que se viven, que se hacen, que se experimentan. Estas son cosas que todos buscamos en nuestra historia: queremos caminos que nos lleven a la felicidad; amamos la verdad, porque la mentira es la negación del ser y de los bueno; queremos vivir, no morir, vivir siempre, eternamente.

 Nadie puede llegar al Padre sino por Jesús (“por mi”). Los hombres buscan a Dios, necesitan a Dios; pero no a cualquier Dios, sino el Padre. Jesús lo ha revelado de esa forma y en ello ha empeñado su palabra y su vida: ésta es su verdad. San Juan, pues, está afirmando que no es posible experimentar a Dios sino por medio de Jesús. Muchos ha hablado del absolutismo joánico, lo que llama la atención desde le punto de vista cristológico, ya que el Jesús de los evangelios sinópticos no se expresaba así. Estamos de acuerdo que esta manera de hablar depende de los catequistas y teólogos de la comunidad joánica, no de palabras o “logia” reales de Jesús de Nazaret. Este absolutismo joánico se explica porque en este momento de la cena, de la despedida, del testamento o última voluntad, Jesús está revelando todo en beneficio nuestro, en beneficio de los que “son de la verdad” (Jn 18,37), como dirá a Pilato en el momento de ser juzgado. Escuchar su voz, es confiar en su palabra de vida .

 A Jesús, lo propone San Juan, con estos conceptos tan consistentes como el que puede liberarnos en nuestra existencia agobiada y, a veces, no menos esquizofrénica. Podemos decir que esta alta teología joánica sobre quién es Jesús para la comunidad cristiana, es una propuesta de fe; pero no una propuesta de experiencias abstractas, sino de las realidades que buscamos siempre y en todas partes. El es el camino que nos lleva a Dios como Padre, porque de otro forma hubiera seguido siendo un Dios “desconocido” para nosotros. No basta con decir Dios, sino que esa intimidad con el Padre lo hace accesible para siempre. La cristología de Juan, pues, se “abaja” en el misterio de la paternidad de Dios para que no estemos desamparados y sin confianza. Un Dios, padre, que también es madre, hace la teología más humana y, desde luego, la fe más terapéutica y espiritual. Jesús se atrevió más que nadie, y precisamente por ello es la verdad de nuestra existencia cristiana y la vida de nuestra experiencia de fe.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

1/5/26

EVANGELIO SABADO 02-05-2026 SAN JUAN 14, 7-14 CUARTA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

                             Es palabra del Señor

REFLEXION

El evangelista Juan, con la profundidad teológica de su lenguaje y sus contrastes, nos introduce en el discurso de despedida de Jesús a sus discípulos. Reunidos en torno a la mesa, en un ambiente de fraternidad y cercanía, Jesús va abordando los temas centrales de su proyecto del Reino.

Aparece aquí su testamento vital: el mandamiento nuevo del amor, la promesa del Espíritu Santo y el tema central del “Abba”. La enseñanza se eleva hacia el misterio de la Trinidad: Jesús como Camino, Verdad y Vida; el Espíritu Santo como comunión de amor; y el Padre, que ama tanto al mundo que envía a su Hijo.

Sin embargo, uno de los discípulos no logra comprender esta profundidad. Entonces, con sencillez, dice: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta".

Es posible imaginar a Jesús preguntándose si, después de tanto tiempo conviviendo con ellos, han llegado realmente a identificarse con Él. Porque estar con Jesús no siempre significa haber asimilado su mensaje. Aún discutían quién sería el más importante en el Reino o quién ocuparía los primeros puestos.

Por eso, la petición de Felipe —"enséñanos al Padre"— da pie a Jesús para ayudarle a comprender. Le invita a mirar, a recordar, a percibir por sí mismo, con los sentidos y la inteligencia, lo que ha sucedido ante sus ojos.

Felipe, recuerda: la mujer adúltera a la que Jesús dice “no te condeno”. El leproso que suplica: “si quieres, límpiame”, y Jesús responde: “quiero, queda limpio”. La viuda de Naím, que llora la muerte de su hijo, y cómo la compasión de Dios se lo devuelve.

Recuerda también cómo Jesús se sienta a la mesa con pecadores y publicanos, considerados impuros por quienes se creían superiores por cumplir la ley. Cómo devuelve la vista al ciego, hace andar a cojos y levanta a los paralíticos.

Felipe, ¿no te das cuenta? El amor de Dios ha tocado la tierra a través del Hijo.

Los signos, las acciones y las palabras de Jesús son sanadoras, liberadoras y dan plenitud al ser humano, porque muestran el rostro concreto de Dios Padre, un Dios compasivo que hace salir el sol sobre buenos y malos.

Y cuando percibimos la gracia de su amor, nos volvemos capaces de comprender a qué estamos llamados en la escuela de Jesús: a hacer sus mismas obras.

Porque, como dice el refrán, “acciones son amores y no buenas razones”.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega)

Soy fraile dominico. Nací en Gorafe un pequeño pueblo de Granada, de una familia humilde y cristiana en la cual viví los valores fundamentales que sostienen mi vida. Eso va unido a la gente de mi pueblo, también sencilla y trabajadora, que tiene una forma particular de vivir y forjar su carácter. En ese ámbito fui descubriendo la experiencia del amor de Dios en mi vida y la vocación. A través de la vida contemplativa, en el Monasterio de la Santísima Trinidad de Baza, descubrí la Orden de Predicadores. De Nuestro Padre santo Domingo me llama mucho la atención su compasión y el ser un enamorado de la Palabra de Dios. Entré en la Orden el 15 de septiembre de 2013 y actualmente soy coordinador de la pastoral juvenil y vocacional.