Después que el gentío lo hubo aclamado, entró Jesús en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo y, como era ya tarde, salió hacia Betania con los Doce.
Los discípulos lo oyeron.
Llegaron a Jerusalén, entró en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo.
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo admiraba su enseñanza, buscaban una manera de acabar con él.
Cuando atardeció, salieron de la ciudad.
A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz.
Es palabra del Señor
REFLEXION
Una de las definiciones de “Confiar” dice: Esperar con firmeza y seguridad, puede ser en alguien, en algo, y es una espera de esperanza, no tanto de tiempo, aunque implique que pase tiempo para conseguir lo que se pretende. Mantener la esperanza durante tiempo es un ejercicio que conlleva paciencia, porque necesitas esa firmeza y seguridad para alcanzar los objetivos propuestos o saber si la otra persona es alguien que merece esa espera con firmeza y seguridad.
A veces confiar en alguien nos resulta más fácil que hacerlo en nosotros mismos, nos cuesta creer en nuestras posibilidades, en nuestras capacidades y ponemos esa confianza en que los demás nos ayuden a conseguir nuestros objetivos.
En ciertos momentos de nuestra vida nos resulta verdaderamente imposible mantener la confianza. Cuando hay personas que nos han decepcionado o fallado, no esperamos nada de ellas, cuando ante varios intentos no conseguimos lo que buscamos, es complicado seguir intentándolo. Si hemos intentado diferentes métodos o camino y no llegamos a donde queríamos ir, las fuerzas se vuelven casi imperceptibles y tiramos la toalla.
Aunque hay quien no nos defraudará, si mantenemos la fe en Él. Dios se mantiene siempre firme y seguro ante lo que le planteamos, puede que no nos conceda lo que le pedimos de la forma que lo queremos, pero siempre da una respuesta a nuestras peticiones, dándonos lo que necesitamos. Por eso la fe mueve montañas, la fe que es firme y segura en Dios.
¿En qué o en quién pones tu confianza? ¿Cómo es tu respuesta ante la confianza que ponen los demás en ti? ¿Qué mantiene tu confianza?



