28/5/26

EVANGELIO VIERNES 29-05-2026 SAN MARCOS 11, 11-26 OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Después que el gentío lo hubo aclamado, entró Jesús en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo y, como era ya tarde, salió hacia Betania con los Doce.

Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo:
«Nunca jamás coma nadie frutos de ti».

Los discípulos lo oyeron.

Llegaron a Jerusalén, entró en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo.

Y los instruía, diciendo:
«¿No está escrito: "Mi casa será casa de oración para todos los pueblos"? Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos».

Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo admiraba su enseñanza, buscaban una manera de acabar con él.

Cuando atardeció, salieron de la ciudad.

A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz.

Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús:
«Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado».

Jesús contestó:
«Tened fe en Dios. En verdad os digo que si uno dice a este monte: "Quítate y arrójate al mar", y no duda en su corazón, sino que cree en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que os lo han concedido, y lo obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas».

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

Una de las definiciones de “Confiar” dice: Esperar con firmeza y seguridad, puede ser en alguien, en algo, y es una espera de esperanza, no tanto de tiempo, aunque implique que pase tiempo para conseguir lo que se pretende. Mantener la esperanza durante tiempo es un ejercicio que conlleva paciencia, porque necesitas esa firmeza y seguridad para alcanzar los objetivos propuestos o saber si la otra persona es alguien que merece esa espera con firmeza y seguridad.

A veces confiar en alguien nos resulta más fácil que hacerlo en nosotros mismos, nos cuesta creer en nuestras posibilidades, en nuestras capacidades y ponemos esa confianza en que los demás nos ayuden a conseguir nuestros objetivos.

En ciertos momentos de nuestra vida nos resulta verdaderamente imposible mantener la confianza. Cuando hay personas que nos han decepcionado o fallado, no esperamos nada de ellas, cuando ante varios intentos no conseguimos lo que buscamos, es complicado seguir intentándolo. Si hemos intentado diferentes métodos o camino y no llegamos a donde queríamos ir, las fuerzas se vuelven casi imperceptibles y tiramos la toalla.

Aunque hay quien no nos defraudará, si mantenemos la fe en Él. Dios se mantiene siempre firme y seguro ante lo que le planteamos, puede que no nos conceda lo que le pedimos de la forma que lo queremos, pero siempre da una respuesta a nuestras peticiones, dándonos lo que necesitamos. Por eso la fe mueve montañas, la fe que es firme y segura en Dios.

 ¿En qué o en quién pones tu confianza? ¿Cómo es tu respuesta ante la confianza que ponen los demás en ti? ¿Qué mantiene tu confianza?

Hna. Macu Becerra

Hna. Macu Becerra
Dominica Misionera de la Sagrada Familia

Nací en Santa Cruz de Tenerife y mi vocación surgió tras el paso por el colegio Dominicas Vistabella y los grupos Montañeros Juventud Veritas, junto a la fe vivida en mi familia. Ingresé en la Congregación en 1993 y, tras estudiar Ciencias Eclesiásticas, he desarrollado mi misión educativa en los centros de San José (Las Palmas de Gran Canaria) y Santo Domingo de Guzmán - La Palmita (Santa Cruz de La Palma). He tenido la suerte de descubrir la riqueza de la Palabra, su lectura, su interpretación y su predicación, gracias a personas que no sólo la predicaban de palabra sino con su vida y eso siempre me ha enseñado a tener el corazón y el oído atento en la misión y en la lectura de la realidad, buscando siempre contemplar y dar lo contemplado al estilo dominicano.