Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan».
Es palabra del Señor
REFLEXION
La lectura del pasaje evangélico de este día nos deja ver que la doctrina de Jesús es totalmente nueva. No viene a reformar la ley religiosa de su tiempo, sino que viene a darle su verdadero sentido de plenitud.
El Evangelio es Buena Nueva. Es una gran novedad. Lo normal es que Dios tenga cosas nuevas que anunciarnos: de lo contrario no sería ni mejor ni mayor que nosotros. Por eso, habla Jesús de vino nuevo. El Evangelio es como un traje nuevo que no admite llevar cosidos viejos harapos. Este traje y este vino es el regalo que Jesús nos trae de parte de Dios. Y espera que nosotros guardemos este vino superior en un odre también nuevo, (¿no estamos llamados a ser la humanidad nueva?), en un odre que no lo estropee con sus viejos posos. Los posos más viejos y de peor sabor cuáles son: el egoísmo y el pecado.
Pidamos al Señor que nos dé un corazón nuevo, libre de esos posos.



