Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.
Es palabra del Señor
REFLEXION
Este es el camino a seguir que Jesús, el Señor, nos señala: un Espíritu de libertad y para la libertad. Este Espíritu, el Espíritu de Dios, es el único capaz de liberarnos radicalmente de todo aquello que nace de dentro y que nos conduce a nuestros egoísmos personales y sociales.
Jesús, el Señor, nos marca un camino de libertad interior, es la única manera de liberarnos de las ataduras de aquellos que, en su rigidez, solo indican caminos de cumplimiento. La libertad del Espíritu, cuando es fruto del amor de Dios, se convierte en vida auténtica y esperanza desbordada en aquellos que pensaban que con solo aferrarse a las tradiciones podían tener a Dios de su parte.
Un Espíritu de libertad nos motiva desde dentro, no dejando lugar a aquellas maldades que se esfuerzan en crecer, como malas hierbas, en nuestros corazones. Un Espíritu de libertad es fuerza intensa para soportar lo que, desde dentro, nos puede provocar dolor y sufrimientos; es una esperanza, sin medida, en medio de nuestras debilidades y fragilidades, es el horizonte donde se sitúa el actuar de Jesús, el Señor.



