Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.
Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.
Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».
Palabra del Señor
REFLEXION
San Mateo nos presenta en este pasaje a un Jesús severo, serio. Y no es para menos. La incredulidad del que ve y no cree es una falta de confianza grave. Es como negarse al bien, como cerrar la puerta a Cristo.
Jesús está pidiendo a las ciudades en las que ha predicado y obrado milagros que crean, que se conviertan, que abran su corazón al Reino de Dios. Y ha hecho signos delante de ellos, seguramente habrá curado enfermos, y aun así no creen. Es como hoy: tenemos la oportunidad de conocer a Cristo, ahí están nuestras parroquias, ahí están los catequistas, los religiosos, los misioneros, los agentes de pastoral, pero si cerramos nuestro corazón, si volvemos la cabeza, si damos la espalda…
Unas veces por comodidad, otras por frialdad, otras porque nos dejamos llevar por modas, algunas por rebeldía, muchas por ignorancia, son muchas las razones por las que no queremos ver la presencia de Jesús, su mano en nuestras vidas y nos arriesgamos a caer en el abismo del pecado. Nuestra soberbia no nos puede llevar a nada bueno. En nuestro mundo la depresión, la soledad o la frustración son males comunes y, en mi opinión, vienen por la ausencia de Dios en nuestras vidas. Tenemos que creer, sin miedo, con confianza, con la misma confianza con la que un niño se deja caer en los brazos de su padre, de su madre.
Cree, ten fe. El Señor está ahí, en las calles, en los templos, en tu vecino, en tu compañero de trabajo. Solo tienes que verlo y dejarte llevar por Él, de su mano. Cristo vive, es el Resucitado que nos salva de la muerte y solo está esperando que alces la mirada y te encuentres con Él. “Alzad la mirada” ha sido el lema de la reciente visita del Papa León a España, hagamos de él nuestro lema de vida: alcemos la mirada y veamos en Cristo Jesús nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida.



