31/12/25

JUEVES 01 DE DICIEMBRE : SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

 





La solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primera fiesta mariana que podemos constatar en la Iglesia occidental. Probablemente, la fiesta remplazaba la costumbre pagana de las «strenae» (estrenas, dádivas), bien distinta del sentido de las celebraciones cristianas. El «Natale Sanctae Mariae» comenzó a celebrarse en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación de una de las primeras iglesias marianas de Roma, esto es, Santa María Antigua, en el Foro Romano. La última reforma del calendario trasladó al 1 de enero la fiesta de la maternidad divina, que desde 1931 se celebraba el 11 de octubre en memoria del Concilio de Efeso (431), donde se proclama a María “Theotokos”, la que dio a luz al Salvador, el Hijo de Dios.

Celebramos también la Jornada mundial de la Paz (XXVIII), ya que al comenzar el año siempre se celebra esta jornada de la paz, cuyo mensaje no puede ser ignorado por los cristianos que deben trabajar denodadamente por la paz amenazada en el mundo.

El primer día del año palpita en nosotros el deseo de renovación: nos trazamos propósitos, metas y hacemos listas de buenas intenciones. La liturgia nos invita a comenzar el año contando con la bendición de Dios, para recordarnos que, como creyentes, no bastan la buena intención y nuestras propias fuerzas. La antigua bendición sacerdotal del libro de Números abre nuestro calendario como un abrazo divino: “El Señor te bendiga y te proteja; el Señor haga brillar su rostro sobre ti; el Señor te conceda la paz.” Aquí no hay un simple deseo humano, sino una promesa que Dios mismo pronuncia sobre su pueblo.

El Salmo 66 recoge esta bendición y la convierte en oración: “Que Dios tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros.” El salmista reconoce que la bendición no se agota en quien la recibe: está destinada a mostrarse al mundo entero, a revelar la justicia y la salvación de Dios.

La solemnidad de Santa María, Madre de Dios, nos muestra cómo esta bendición se hace carne en Cristo, “nacido de mujer”, según san Pablo. Y el Evangelio presenta a los pastores —los pobres y excluidos— como los primeros en recibirla y en convertirse en mensajeros de alabanza.

Iniciemos, pues, el año desde la certeza de que Dios nos mira, nos bendice, camina con nosotros y nos envía a vivir agradecidos y alegres, como los pastores, anunciando lo que hemos visto y oído.

Fray Diego Rojas O.P.

Fray Diego Rojas O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega, Burgos)

Soy fraile dominico, nacido en Colombia en 1975 y emigrado a la República Dominicana —mi segunda patria— en 1991. Ingresé en la Orden en 2013. He cursado estudios de Humanidades, Filosofía y Teología en la República Dominicana, Cuba y España, así como un máster en acompañamiento psicoespiritual. También he estudiado algo de fotografía, -oficio que ejercía antes de entrar a la Orden- y diseño gráfico. Hace cuatro años resido en España y desde 2023 fui asignado a Caleruega, donde colaboro en diversas tareas relacionadas con la labor de predicación que ejerce la comunidad en la cuna de Santo Domingo, especialmente en la conservación y promoción de la Casa de Espiritualidad Santo Domingo.

LECTURAS DEL JUEVES 01-01-2026 : SOLEMNIDAD DE MARIA, MADRES DE DIOS

 

Primera lectura

Lectura del libro de los Números 6, 22-27

El Señor habló a Moisés:

«Di a Aarón y a sus hijos, esta es la fórmula con la que bendeciréis a los hijos de Israel:

“El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor te muestre tu rostro
y te conceda la paz”.

Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré».

                       Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8 R/. Que Dios tenga piedad y nos bendiga

Que Dios tenga piedad nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 4-7

Hermanos:

Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos la adopción filial.

Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡“Abba”, Padre!». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

                           Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Números (6,22-27): El Señor nos conceda la paz

 Esta formula de bendición que Moisés, en el texto, dicta a Aarón debe ser considerada como lo que es, una fórmula litúrgica. Esa es la razón por la que Yahvé se la inspira a Moisés y éste a Aarón, para darle toda la relevancia y solemnidad necesarias. Sabemos que en ella podemos rastrear expresiones de otros textos bíblicos, de salmos especialmente (cf 121,7-8; 4,7; 31,17; 122,6). Tres veces se repite el nombre de Dios, de Yahvé. Y se pide la bendición que guarde al pueblo, que ilumine con su rostro. Hay toda una teología bíblica del “rostro de Dios” que ha influido mucho en la espiritualidad y en la verdadera actitud cristiana del seguimiento. Buscar el rostro de Dios, el que Moisés no podía mirar, se convierte así en la fórmula teológica de un Dios salvador y misericordioso, protector de Israel y dador de la paz. La paz que era lo que el pueblo podía desear más que otra cosa, sigue siendo el don maravilloso para el mundo.

 Pero el texto que se ha escogido del libro de los Números, está orientado, hoy especialmente, sobre la bendición que se pide a Dios. Esa bendición es la paz. En las lenguas semitas, con la raíz shlm —de donde deriva shalom-paz— se indica una dimensión elemental de la vida humana, sin la cual ésta pierde gran parte de su sentido, si no todo. Con la palabra paz se indica “lo completo, íntegro, cabal, sano, terminado, acabado, colmado”. La paz, así entendida, designa todo aquello que hace posible una vida sana armónica y ayuda al pleno desarrollo humano. En los textos, sin embargo, no aparece siempre con este significado tan denso. De ahí viene la palabra griega eirênê. Desde luego, desde el punto de vista bíblico, la paz, e incluso la “pax” como término latino, no es solamente el orden establecido. Es un don mesiánico, implica necesariamente ausencia de guerra. Pero es, sobre todo, un estado de justicia y fraternidad. En el Nuevo Testamento el término eirênê aparece acompañado también de otros sustantivos con los que se coordina y complementa. De la mano de eirênê van amor y alegría (Gal 5,22); gloria y honor (Rom 2,20); vida (Rom 8,6); honradez y paz (Rom 14,17); alegría (Rom 15,13); amor (2 Col 13,11; Ef 6,23); misericordia (Gal 6,16); favor/gracia y misericordia (1Tim 1,2; 2Tim 1,2; 2Pe 1,2; Jn 3); rectitud, fe y amor (2Tim 2,22). Eirênê se muestra de este modo como el ámbito propio para el desarrollo de una vida en plenitud, donde no puede admitirse ni la violencia político-social, ni la violencia económica del mundo (de la globalización inhumana). Efectivamente sigue siendo un “don mesiánico”, fundamentado sobre la justicia y la fraternidad. Es un don que viene de lo alto, con todo lo que esto significa.

 

IIª Lectura: Gálatas (4,4-7): La plenitud de los tiempos trae la libertad

 La carta a los Gálatas es paradigma de la opción apostólica de Pablo por la salvación de Jesucristo, en contra de la ley. Y este texto de hoy es un “axioma” teológico de su mensaje y de su predicación. El salvador, el liberador, “ha nacido de mujer”, es un hombre como nosotros en el sentido más determinante. Se ha dicho que esta es la “navidad” de Pablo. No deja de ser curiosa, por escueta. Pero la verdad es que nos encontramos ante un texto paradigmático por su afirmación teológica. Nada de esto tiene desperdicio. Todo está medido y tasado en el planteamiento que viene haciendo el apóstol sobre los que han de pertenecer al pueblo de Dios y de las promesas. Es decir, todos los hombres que habiendo nacido fuera de Israel, serán llamados a beneficiarse de las promesas hechas a Abrahán. Por eso se habla de la “plenitud de los tiempos” (tò plêrôma tou jronou); y entonces un hombre (porque es nacido de mujer), nacido en Israel (bajo la Ley), va abrir las puertas de la gracia y la salvación a toda la humanidad.

 No podríamos hablar de un texto mariológico en el sentido estricto del término. De hecho, Pablo es más bien cristológico. Pero no hay verdadera cristología sin la historia real de Jesús de Nazaret (al que no conoció Pablo), un judío, como él. Un judío que habría de enfrentarse, en nombre de Dios, a la manipulación de le ley, para hacer posible que el verdadero proyecto de Dios se realizara plenamente. Para “rescatar a los que estaban bajo la ley”: he aquí el objetivo de la encarnación y el sentido de la navidad para Pablo. Es algo que se respira en toda la carta. Y muy especialmente en este texto donde inmediatamente antes describe el tiempo anterior a Cristo como un estar sometidos a un “pedagogo” (la ley), porque no quedaba más remedio. Pero Dios, como Padre, tiene prevista otra cosa bien diferente para sus hijos.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO JUEVES 01-01-2026 SAN LUCAS 2, 16-21

 





En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.

Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

                          Es palabra del Señor

REFLEXION

 Hoy se nos propone la continuación del relato del nacimiento de Jesús, que se leyó la noche de Navidad, que se compone de tres partes (1ª vv.1-6; 2ª vv. 7-14; 3ª vv. 15-21). Nos permitimos señalar que esta tercera parte del relato de Lucas tiene un cierto sentido por sí mismo, en cuanto muestra la respuesta humana al momento anterior que es todo él mítico, revelador, divino, angelical y extraordinario. Los pastores ¿qué harán?, ¿buscarán al Salvador?, ¿dónde?, ¿es suficiente el signo que se les ha dado? ¡Desde luego que si!, lo buscarán y lo encontrarán. Pero lo buscarán y lo encontrarán con el instinto de los sencillos, de los que no se obsesionan con grandezas; diríamos que lo encontrarán, más bien, por instinto profético. El narrador no deja lugar a dudas, porque quiere precisamente mostrar la respuesta humana al anuncio celeste. Los pastores se dicen entre ellos algo muy importante: «lo que nos ha revelado el Señor”. Y se van derechos a Belén, ¿a Belén?, ¿era esa acaso la ciudad de David? Sí; lo fue, pero ya no lo era de hecho, porque Jerusalén había ganado la partida. Pero como por medio está el anuncio del Señor, recuperan el sentido genuino de las cosas. Y van a Belén, de donde procedía David, para “ver” al Mesías verdadero. Es verdad, todo es demasiado ajustado al proyecto teológico de Lucas, que quiere poner de manifiesto el designio salvador de Dios.

 Los pastores, al llegar, encontraron el “signo”, aunque algo distinto: encontraron a sus padres, de lo que no había hablado la voz celeste. Podría pensarse o podrían pensar que encontrarían un niño abandonado, pero no; están sus padres con él. Y ya no se mencionan los “pañales”, sino el niño acostado en un pesebre. Lo más curioso de todo esto es que los pastores son los que vienen a interpretar el hecho a todos los que lo escuchan. Son como los intérpretes del mensaje que han recibido del cielo. No podemos menos de considerar que la escena es muy formal desde el punto de vista narrativo. ¿Por qué? Porque Lucas quiere que sean precisamente estos pastores, de fama canallesca en aquellos ambientes religiosos, los que anuncien la alegría del cielo a todo el pueblo. Eso es lo que se dijo en el v. 10 y el encargo que se les encomienda: tienen que aceptar el “signo” e interpretarlo para todo el pueblo. ¿Serán capaces? Si no hubieran sido los pastores, probablemente la alegría le habría sido birlada al pueblo sencillo. Pero los pastores, en este caso, son garantía de la inculturación del mensaje divino en el pueblo sencillo.

 ¡Hasta María se asombra de esta noticia!, como si ella no supiera nada, después de lo que le había “anunciado” (que no confidenciado) Gabriel. No obstante, Lucas quiere ser solidario hasta el final. María también es del pueblo sencillo que, de unos extraños pastores, sabe recibir noticias de parte de Dios. Y las guarda en su corazón. Dios tiene sus propios caminos y de ahora en adelante veremos a María “acogiendo” todo lo que se dice de su hijo (como en el caso de Simeón y Ana) y lo que le dice su mismo hijo al dedicarse a las cosas que tiene que hacer y anunciar, desde el momento de la escena de Jerusalén en el templo. Dios está escondido en este “niño” y los pastores lo reconocen y alaban a Dios. ¡Quién iba a decirlo!.

 El relato termina con el v. 21 donde lo más importante y decisivo es poner el nombre del niño; la circuncisión pasa a segundo plano. Un nombre que no es cualquier cosa, aunque no sea un nombre original, ya que el de Jesús es bien conocido (es versión griega del hebreo Josué). Pero como en la Biblia los nombres significan mucho, entonces el que se le ponga el nombre que se le había anunciado, y no el que María elige, quiere decir que acepta, más si cabe, que este niño, este su hijo, ha de ser el Salvador del pueblo que anhela la salvación y que los poderosos le han negado. Es verdad que no se dice explícitamente que María le puso ese nombre, aunque así aparece en la Anunciación. Sabemos que el nombre se lo ponen sus padres (aunque el esposo de María también queda en segundo término en el relato, como la circuncisión). Incluso podíamos inferir que es todo el pueblo el que se encarga de aceptar este nombre revelado que significa: Dios es mi salvador o Yahvé salva. Es una “comunidad” la que reconoce en el nombre todo lo que Dios le regala. Por tanto, en su nombre está escrito su futuro: ser el Salvador de los hombres. Por eso María guardaba todas estas cosas en su corazón.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

30/12/25

EVANGELIO MIERCOLES 31-12-2025 SAN JUAN 1, 1-18 VII DIA DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

 





En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.

Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

La encarnación responde a un proyecto concebido por Dios desde siempre. Estar El con nosotros es su plan, preparado cuidadosa y pacientemente. La Palabra hecha carne es la presencia definitiva de Dios mismo en la historia humana.

El Dios siempre "escondido" pretende desvelarse. Esta comunión eterna de la Palabra con Dios hace que ver a Jesús sea ver al Padre. El mundo entero está en la mira y en el propósito de Dios.

El Hijo de Dios es la oferta para los hombres de todos los tiempos. Entrar en el mundo para darle vida al mundo fue el camino de Jesús y la pedagogía con la que formó a los suyos, porque los hombres tienen derecho a mirar a Jesucristo.

La Palabra se ha hecho historia, para dialogar con la humanidad. Su "entrada" no es un "estar ahí", sino un "estar con". Dios quiere hablar y revelarse al hombre. Es un designio, no una casualidad, que el Verbo se haya hecho carne. Hay un Dios con una voluntad de establecer lazos con el ser humano, se hace carne para sentir nuestras realidades.

Así sonarán doce campanadas al compás de un Prólogo donde el Amor con mayúscula volverá a marcar su tiempo que, sin ninguna duda, será siempre mejor tiempo que el que hoy celebra con nostalgia este maquillado mundo.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

29/12/25

EVANGELIO MARTES 30-12-2025 SAN LUCAS 2, 36-40 VI DIA DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

 





En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

El pasaje del Evangelio de san Juan que hoy contemplamos nos habla de una mujer mayor, Ana, aportándonos bastante información sobre su procedencia familiar y su biografía personal, en la que destacó su consagración a la oración, esa apertura a la gracia que le permitió "ver" en aquel Niño que presentaban sus padres en el templo, el cumplimiento de las promesas de Dios.

A los laicos nos interpela particularmente este pasaje, invitándonos a recordar nuestro Bautismo y a meditar sobre nuestra participación en la triple misión de Jesús: real, profética y sacerdotal. Misión compartida a la que todos estamos llamados sin importar nuestro estado, condición o edad: adultos, viejos o jóvenes, tal y como también acabamos de leer en la carta del evangelista. El apóstol nos desvela su sentido: hacer la voluntad de Dios para permanecer en él.

Y termino con una pequeña reflexión orante: hacer la voluntad de Dios no tiene como requisito sine qua non conocerla, solo pedir su asistencia para acogerla, sin poner obstáculos a la acción de su gracia en nosotros.

Adentrarnos en la órbita de la gracia en la que se encontraba aquel Niño Divino contemplado por los ojos limpios de Ana:  lleno de fortaleza, sabiduría y gracia de Dios.

Que así adoremos a Jesús en el belén de nuestros hogares.

¡Feliz Navidad!

Dña. Micaela Bunes Portillo O.P.

Dña. Micaela Bunes Portillo O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Santo Domingo (Murcia)

Soy laica dominica con promesa definitiva desde hace más de dos lustros. Soy viuda y madre de un hijo maravilloso y estoy licenciada en Filosofía y Doctora en Pedagogía. Ejerzo como profesora universitaria especializada en formación docente en enseñanzas regladas. Mi profesión y mi vocación conforman una unidad. El estudio es mi tarea y a él me entrego con alegría y mucha gratitud. También acompaño a personas con problemas de adicciones que me han mostrado rostros humanos desfigurados en los que aprender a reconocer el amor con el que han sido amados.

28/12/25

EVANGELIO LUNES 29-12-2025 SAN LUCAS 2, 22-35 V DIA DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

 





Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos “han visto a tu Salvador”,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
“luz para alumbrar a las naciones”
y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre:
«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

                        Es palabra del Señor

REFLEXION

El texto evangélico de hoy se mueve en un ambiente litúrgico. No solamente por el rito que desean realizar José y María con el Niño Jesús en el Templo, sino porque todo concurre para poner en el centro el Himno que canta Simeón en medio del Templo: el conocido como el “Nunc Dimittis”, por las dos primeras palabras de la versión latina.

Simeón expresa, así, toda la expectativa de un Pueblo y de un mundo “que aguardaba el consuelo de Israel” y canta, por fin, el cumplimiento de la Promesa. Es muy significativo que utilice el lenguaje visual y lumínico: canta y celebra como un ciego que ahora puede ver porque le ha llegado la luz al rostro.

En realidad, el mundo era el que estaba ciego porque no le había llegado la luz, y los ojos de Simeón, al ver la luz del Salvador, ahora la reflejan, la anuncian y la proyectan… Como el espejo de un faro que, concentrado en la luz que tiene delante, gira para iluminar en todas las direcciones, Simeón y el mismo Templo ofrecen a todos la “luz para alumbrar a las naciones”, escondida en el cuerpecillo frágil del Niño.

En nuestros días, mirando a nuestro alrededor, vemos cómo la Navidad enciende luces de colores que adornan las calles y avenidas, invitando a la alegría y a la esperanza… ¡es realmente bello! Pero… con nuestros gestos de amor, pequeños, sinceros y audaces, ¿no ofreceríamos más alegría y esperanza a nuestros pueblos que esas luces?

Si, como espejos, reflejamos la luz que vemos, e inundados por ese Amor que experimentamos, lo compartimos en solidaridad, en ternura, en paciencia, en acogida y hospitalidad…  nuestra vida podrá ofrecer la real alegría de la Navidad y sembrarla eficazmente en quienes nos rodean.

¿Te animas a ser el “nuevo Simeón” de esta época y cantar la luz que llegaste a ver?

Fray Germán Pravia O.P.

Fray Germán Pravia O.P.
Real Convento de Predicadores (Valencia)

Nací en Montevideo en 1968 y fui ordenado sacerdote en Argentina en 1993, tras una etapa misionera en barrios populares de la periferia de Buenos Aires. Desde 2011 viví en Paraguay, y conocí a los dominicos en el trabajo pastoral de sus barrios inundables, ingresando en la Orden de Predicadores en 2018. Tras el noviciado me licencié en Teología Espiritual en Comillas y me doctoré en Teología en San Esteban de Salamanca. Por cuatro años residí en la comunidad de Montevideo, combinando la docencia académica con la pastoral parroquial y el acompañamiento espiritual. Actualmente resido en el Real Convento de Predicadores de Valencia, como Maestro de Estudiantes. Me apasionan la música, la lectura y el servicio desde el acompañamiento personal.

EVANGELIO DOMINGO 28-12-2025 SAN MATEO 2, 13-15, 19-23 FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

 





Cuando se retiraron los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».

Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:
«Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».

Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel.

Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.

                           Es palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio es una pieza extraña que exige interpretaciones refinadas, porque no es una narración histórica, sino que se presenta en sueños. La tradición de Mateo y algunos Apócrifos, hablan de la huida a Egipto; al igual que el pueblo había tenido que experimentar, en tiempos de los hijos de Jacob, su marcha a la tierra de los faraones. Mateo, escuela de catequesis judeo-cristiana, pretende hacer comparaciones entre el pueblo del Antiguo Testamento y Jesús, que formará un pueblo nuevo, debiendo vivir esa misma experiencia. Sea como fuere, en la lectura de hoy, muy intencionadamente, vemos cómo se nos presenta la figura engrandecida de José, cuidando de la Sagrada Familia, para que vuelvan a su tierra. Pero vuelven a Nazaret, sin duda, porque es ahí dónde el evangelio de Mateo quiere enlazar con los datos históricos de la vida de Jesús.

 El interés de Mateo por el cumplimiento de las profecías no nos debe sorprender, ya que se despacha a gusto en los cc. 1-2. Este texto de la “infancia” está empedrado, por así decir, de esa visión judeo-religiosa, para mostrar una cosa clara y contundente para los cristianos: Jesús, el “hijo” legal de José, es el Mesías. Si ya antes se ha puesto de manifiesto el texto de Is 7,14 (sobre la virgen) o el nacimiento en Belén (Miq 5,1), ahora quiere recorrer con los profetas un itinerario teológico que muestra el que Jesús también ha sabido vivir la experiencia primigenia del pueblo que fue rescatado de la esclavitud del faraón de Egipto. Para ello se ha valido de Herodes el Grande y sus felonías, cruel desde luego, pero del que no es fácil aceptar su matanza de niños recien nacidos. Es muy raro que Flavio Josefo, que informa bastante sobre el monarca idumeo-judío, no mencione una cosa de esta envergadura. Ahora Mateo, en la lectura que hace de Os 11,1 y Jr 31,15 quiere completar el ciclo de su aplicación a Jesús de los textos proféticos. Y especialmente, también, explicar cómo Jesús será llamado “nazoreo”, porque vivió en Nazaret. En concreto, las cosas más elementales se quieren presentar bajo la lectura religiosa del “cumplimiento” de las Escrituras, de los textos proféticos. Para nuestra mentalidad y nuestra cultura, ni siquiera había que justificar que Jesús es el Mesías porque es de la familia de David y hubiera nacido en Belén, porque lo es por otras razones; pero para los primeros judeo-cristianos esto es imprescindible, y Mateo es su portavoz.

 No podemos extrañarnos de las “acomodaciones” escriturísticas que palpitan en el texto mateano. Tampoco habría que escandalizarse desde una óptica de “agnosticismo barato” como hacen algunos, que no saben leer los textos bíblicos o evangélicos. Lo importante son los símbolos; y lo religioso no se puede expresar más que desde esa hermenéutica. Después está el problema de las fuentes, además de las intenciones de los evangelistas; y ciertas cosas ya no se podían rebatir… Era tan estrecha la unión del mesianismo de Jesús y su origen en Belén que había que justificarlo. Eran tan palmaria la tesis histórica de Jesús como Nazareno de Nazaret, que había que dar una explicación de por qué si era de Belén no se le conocía como “belemita” en vez de Nazareno. Lo de no vivir en el territorio de Arquéalo, hijo mayor de Herodes después por Roma, no resiste un análisis histórico, pues en Galilea gobernaba otro de sus hijos. Y para que fuera llamado “nazoreo” no hay texto profético adecuado. Buscar otro significado o el cumplimiento de un texto profético como algunos han propuesto: ("vástago" o “retoño”, en hebreo "néser", palabra fonéticamente emparentada con Naserath=Nazaret, del tronco de Jesé según Is 11. 1), es algo discutible (de la misma manera, que en este caso se relacione con nazir=consagrado, no se sostiene). Nazaret, pues, no es profecía, sino la pura historia de Jesús el carpintero que un día llegó a ser profeta en Galilea. Pero en Nazaret es donde Jesús crece, vive y madura como persona humana… y como profeta. Allí vive su familia y a ella permanece fiel, como “carpintero” durante casi treinta años. Esto es lo más humano de todo.

 La tradición litúrgica reserva este primer domingo después de Navidad a la Sagrada Familia de Nazaret. El tiempo de Nazaret es un tiempo de silencio, oculto, que deja en lo recóndito de esa ciudad de Galilea, desconocida hasta que ese nombre aparece por primera vez en el relato de la Anunciación de Lucas y en el evangelio de hoy, con una carga muy peculiar de intimidades profundas. Es ahí donde Jesús se hace hombre también, donde su personalidad psicológica se cincela en las tradiciones de su pueblo, y donde madura un proyecto que un día debe llevar a cabo. Sabemos que históricamente quedan muchas cosas por explicar; es un secreto que guarda Nazaret como los vigilantes (Nazaret viene del verbo nasar, que significa vigilar o florecer; el nombre de Nazaret sería flor o vigilante). En todo caso, Nazaret, hoy y siempre, es una sorpresa, porque es una llamada eterna a escuchar la voz de Dios y a responder como lo hicieron José y María, y así se lo enseñaron a Jesús. Ellos le hablaron de Dios y le enseñaron a ir a la sinagoga, a leer la Escritura, los profetas especialmente por los que quedaría fascinado… El profeta de nuestra salvación tuvo, pues, en Nazaret, una familia como nosotros.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

LECTURAS DEL DOMINGO 28-12-2025 : FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

 

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico 3, 2-6. 12-14

El Señor honra más al padre que a los hijos
y afirma el derecho de la madre sobre ellos.

Quien honra a su padre expía sus pecados,
y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.

Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos
y, cuando rece, será escuchado.

Quien respeta a su padre tendrá larga vida,
y quien honra a su madre obedece al Señor.

Hijo, cuida de tu padre en su vejez
y durante su vida no le causes tristeza.

Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él,
y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.

Porque la compasión hacia el padre no será olvidada
y te servirá para reparar tus pecados.

                     Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 127, 1bc-2. 3. 4-5 R/. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-21

Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.

Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro.

El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.

Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo.

Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.

Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimo.

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Eclesiástico (3,2-6;12-14): El misterio creador de ser padres

 La primera lectura de este domingo está tomada del Ben Sirá o Eclesiástico. Tener un padre y una madre es como un tesoro, decía la sabiduría antigua, porque sin padre y sin madre no se puede ser persona. Por eso Dios, a pesar de que lo confesamos como Omnipotente y Poderoso, no se encarnó, no se acercó a nosotros sin ser hijo de una madre. Y también aprendió a tener un padre. La familia está formada por unos padres y unos hijos y nadie está en el mundo sin ese proceso que no puede reducirse a lo biológico. No tenemos otra manera de venir al mundo, de crecer, de madurar y ello forma parte del misterio de la creación de Dios. Por eso el misterio de ser padres no puede quedar reducido solamente a lo biológico. Eso es lo más fácil, y a veces irracional, del mundo. Ser padres, porque se tienen hijos, es un misterio de vida que los creyentes sabemos que está en las manos de Dios.

 Como el relato de Lucas estará centrado en la respuesta de Jesús a “las cosas de mi Padre”, se ha tenido en cuenta el elogio del padre humano de Jesús, que no es otro que José, tal como se le conocía perfectamente en Nazaret. Aunque Jesús, o Lucas más bien, ha querido decir que el “Padre” de Jesús es otro, no se quiere pasar por alto el papel del “padre humano” que tuvo Jesús en Nazaret. Incluso la arqueología nos muestra esa casa de José dónde se llevó a María; donde Jesús vivió con ellos hasta que, contando como con unos treinta años, abandonó su hogar para dedicarse a la predicación del Reino de Dios; donde posteriormente se reúne una comunidad judeo-cristiana para vivir sus experiencia religiosas.

 

IIª Lectura: Colosenses (3,12-21): Los valores de una familia cristiana

 La lectura de este domingo es de Colosenses y está identificada en gran parte como un “código ético y doméstico”, porque nos habla del comportamiento de los cristianos entre sí, en la comunidad. Lo que se pide para la comunidad cristiana -misericordia, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia-, para los que forman el “Cuerpo de Cristo”, son valores que, sin mayor trascendencia, deben ser la constante de los que han sido llamados a ser cristianos. Son valores de una ética que tampoco se puede decir que se quede en lo humano. No es eso lo que se exige precisamente a nivel social. Aquí hay algo más que los cristianos deben saber aportar desde esa vocación radical de su vida. La misericordia no es propio de la ética humana, sino religiosa. Es posible que en algunas escuelas filosóficas se hayan pedido cosas como estas, pero el autor de Colosenses está hablando a cristianos y trata de modificar o radicalizar lo que los cristianos deben vivir entre sí; de ello se deben “revestir”.

 El segundo momento es, propiamente hablando, el “código doméstico” que hoy nos resulta estrecho de miras, ya que las mujeres no pueden estar “sometidas” a sus maridos. Sus imágenes son propias de una época que actualmente se quedan muy cortas y no siempre son significativas. Todos somos iguales ante el Señor y ante todo el mundo, de esto no puede caber la menor duda. El código familiar cristiano no puede estar contra la liberación o emancipación de la mujer o de los hijos. Por ser cristianos, no podemos construir una ética familiar que esté en contra de la dignidad humana. Pero es verdad que el código familiar cristiano debe tener un perfil que asuma los valores que se han pedido para “revestirse” y construir el “cuerpo de Cristo”, la Iglesia. Por tanto, la misericordia, la bondad, la humildad, la mansedumbre y la paciencia, que son necesarias para toda familia, lo deben ser con más razón para una familia que se sienta cristiana. Si los hijos han de obedecer a sus padres, tampoco es por razones irracionales, sino porque sin unos padres que amen y protejan, la vida sería muy dura para ellos.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)