En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Palabra del señor
REFLEXION
Muchas veces en el evangelio tenemos referencia a la actitud orante de Jesús. Hoy el pasaje que leemos nos comparte el contenido de uno de esos momentos de oración.
Jesús alaba al Padre que se manifiesta en lo sencillo, en lo pequeño. Desde Dios podemos percibir el misterio de la vida y encontrar el sabor profundo de las cosas. Jesús no desprecia la sabiduría humana ni la prudencia, sino que no invita a ir más allá descubriendo el don de Dios en esa realidad.
El hombre y la mujer de todos los tiempos buscan un sentido, un sentido que resista la fragilidad, la vulnerabilidad que todos experimentamos y sin embargo Jesús nos propone encontrar sentido desde esa misma fragilidad. Poder percibir como en lo pequeño de la vida cotidiana se va manifestando el actuar de Dios.
Desde donde miremos también guía nuestras opciones en la vida. No se trata solamente de mirar sino de poder trascender desde una mirada contemplativa la realidad. "Mirar la realidad desde Dios implica asumir una postura de apertura hacia el misterio, la vulnerabilidad y la alteridad." (Antonietta Potente). Que hoy podamos alabar a Dios por su presencia en nuestra vida y nos dejemos interpelar por Él.



