Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
Es palabra del Señor
REFLEXION
En el pasaje del Evangelio de san Juan que hoy leemos, Jesús anuncia la traición de Judas y desvela su sufrimiento a sus amigos, confiándoles la tristeza de su corazón. Preciosa humanidad. Es de noche y presentimos cómo, las tinieblas que cubren la escena avanzan hacia los siguientes momentos de la Pasión del Señor.
Tres son los protagonistas: Judas, Simón Pedro y el discípulo amado, sin nombre, con el que podemos identificarnos cualquiera de nosotros y contemplar lo acontecido desde el corazón atribulado del Señor.
Después de la señal que da a los discípulos, al compartir con Judas el pan untado, éste sale de la presencia luminosa, adentrándose en su propia oscuridad. Sin luz no vemos nuestras sombras y nos entregamos a lo que desconocemos, despreciando lo que se nos ha dado. Dice el Evangelio que, tras el pan, entró en el Satanás. No hubiese sucedido sin que Jesús aceptara lo que le iba a pasar sin lucha, aunque no sin amargura. Judas, elegido y amado por Jesús, vende al amigo. Jesús se emociona en presencia de los desconcertados discípulos que escuchan su despedida. Solo Simón Pedro, sin guardar silencio como el resto, pregunta y se envalentona apasionadamente. Jesús le anuncia que no tardará en negar, por tres veces, su amistad.
Es estremecedor contemplar el dolor de Jesús cerca de su corazón, aunque también lo es considerarlo desde nuestra propia codicia o desde nuestros muchos miedos.
Ahora nos toca identificarnos con el Siervo, sabiendo que también hemos sido convocados a la luz y que, con él, podemos atravesar la oscuridad y la muerte.



