24/1/26

DOMINGO 25-01-2026 TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 




En este tercer domingo de tiempo ordinario comenzamos a leer el evangelio de Mateo en este ciclo A. Por ello puede ser un buen proyecto leer una introducción a este evangelio para entender mejor lo que nos va a ir mostrando en el camino del año litúrgico. Mateo se preocupa mucho por hacernos entender que lo que los profetas anunciaron se cumple en Jesús.

También confluyen en este día otros elementos útiles para nuestra reflexión.

El papa Francisco en 2019 instituyó la celebración del Domingo de la Palabra de Dios en este tercer domingo del Tiempo Ordinario para resaltar la importancia de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia y de cada cristiano. Este año, con la frase de san Pablo "la palabra de Cristo habite en vosotros", se nos invita a que la Palabra de Dios no solo sea escuchada o estudiada, sino que habite realmente en nosotros, nos configure y haga creíble el testimonio que damos como discípulos.

También en este año, este domingo coincide con el día 25 de enero (conversión de san Pablo), el último día de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. En esta semana se nos invita a los cristianos de todas las confesiones a la comunión, a unirnos en oración para recordar que "uno solo es el cuerpo y uno solo el espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados" (Ef 4,4).

Demasiados motivos para integrar en nuestra reflexión y en nuestra oración, pero es bueno que los tengamos en cuenta.

Fr. Óscar Jesús Fernández Navarro O.P.

Fr. Óscar Jesús Fernández Navarro O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Durante mi vida como fraile dominico, en distintos lugares y oficios, he ido descubriendo la necesidad y la fuerza de la Palabra de Dios para configurarme como discípulo suyo. En la actualidad soy el maestro de novicios, y compartir el día a día con jóvenes que desean responder a la llamada de Dios, hace renacer mi vocación y contrastarla con mi vida de cada día.

LECTURAS DEL DOMINGO 25-01-2026 TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 8, 23b – 9, 3

En otro tiempo, humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, pero luego ha llenado de gloria el camino del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.

Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín.

Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

                            Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 26, 1. 4. 13-14 R/. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 10-13. 17

Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir.

Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre vosotros. Y os digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo».

¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿Fuisteis bautizados en nombre de Pablo?

Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

                        Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Isaías (8,23-9,3): Poema de la paz

 Esta lectura, forma parte de uno de los poemas más sobresalientes del libro del gran maestro del s. VIII. En realidad, se trata solamente de la introducción de un poema a la paz (8,23-9,6), como lo ha descrito brillantemente un gran especialista español. Diríamos que la lectura no es completa porque falta la descripción de por qué llega la luz a Galilea, al territorio antes desolado y en tinieblas; es decir, aquello de “un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado...”. Es un poema que muchos estudiosos atribuyen a la escuela de Isaías, no al maestro directamente, y que vendría a descifrar un momento determinante de la historia de Judá, concretamente un siglo después, cuando el gran rey Josías (640-609 a. C.), un muchacho todavía, sube al trono, a causa del asesinato de su padre Amón, con el propósito de liberar el norte, la Galilea de los gentiles, de la opresión de los asirios.

 Así vivieron durante mucho tiempo, caminando en tinieblas y habitando tierra de sombras, todo el tiempo de su bisabuelo Manasés (cf 2 Re, 21-3-9), unos cincuenta años, que estuvo en manos de la política y las influencias religiosas de Asiria. De repente, se produce el cambio prodigioso e inesperado: brilla una luz que lo inunda todo de alegría, semejante a lo que se experimenta cuando llega la siega o se reparte el botín, en razón del final de la opresión o del final de la guerra. En este contexto histórico, pues, se explica mejor este poema de la paz, que la tradición cristiana lo entendía como mesiánico y lo aplicó a Jesús, como vemos, en el evangelio del día de hoy en Mateo.

 Pero como sucede casi siempre con los oráculos proféticos, no todo se explica por el acierto del momento en que se pronuncian (aunque es importante), sino por el futuro que llevan esos oráculos en sus entrañas. Los profetas, a veces, ni siquiera pueden controlar sus imágenes, sus símbolos o su eficacia. En realidad este oráculo no puede extinguirse en un presente que pronto terminó… sino que encienden en las palabras del profeta los dones divinos que son el futuro de la humanidad. El Dios de la paz, de la justicia se ha de hacer presente en la historia de una forma eficaz y concreta. Y esto lo percibieron los cristianos al identificar a Jesús con el Mesías.

 

IIª Lectura: Iª Corintios (1,10-17): Exhortación a la comunión de la comunidad

 La segunda lectura viene a ser una exhortación a la unidad de la comunidad de Corinto. Las gentes de Cloe, una familia, o una comunidad, se han llegado hasta Éfeso, donde estaba Pablo, y le han informado que la comunidad estaba dividida en “partidos”, en grupos, que se atenían a personajes influyentes: Pedro, Pablo, Apolo; se discute si “yo de Cristo” revela un grupo más, o es una expresión de Pablo para dejar claro que todos los cristianos, al único a quien deben seguir, es a Jesucristo. Pablo, además, protesta porque no se ha dedicado a bautizar a muchos en la comunidad, lo han hecho otros. Pero él no quiere ser el maestro de un grupo específico; él ha engendrado a esta comunidad para que viva en el Señor un misterio de comunión, y como él, todos aquellos que hayan recibido el evangelio de uno u otro predicador. La comunión en la Iglesia es más importante que depender de un maestro de doctrina o espiritual.

Una palabra clave que se ha discutido mucho de esta exhortación es “divisiones” (schísmata) y que muchos identifican con los “partidos” de la Iglesia de Corinto. Se trataría de tendencias ideológicas, claro, no en sentido social propiamente hablando. Existen diversidad de opiniones al respecto, incluso que el grupo de Pablo fuera el de aquellos que se sienten, como el apóstol, libres del yugo de la ley y de las tradiciones judías; como matiz para diferenciarlo de los de Pedro. Aunque, en realidad, el grupo más delicado de enmarcar sería el de Apolo (¿algo así como un grupo de carismáticos de tendencia helenista con tintes de sabiduría? ¡no está claro!). La diversidad de opiniones teológicas no están condenadas en estas pocas palabras de Pablo, pero no se podría decir los mismo cuando esa diversidad teológica rompe la comunión de la ekklesía. ¿Cómo lo soluciona Pablo? Mediante su hermosa y decisiva “theologia crucis” que seguirá a partir del v. 18.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO DOMINGO 25-01-2026 SAN MATEO 4, 12-23 III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».

Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos,porque está cerca el reino de los cielos».

Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.

Les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.

Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

                     Es palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de Mateo está centrado, específicamente, en actualizar el texto de Isaías que se ha leído en la primera lectura, en una aplicación radical a Jesús de las palabras sobre la luz nueva en Galilea. En la tradición de Marcos ya se había dejado bien sentado que Jesús comienza su actividad una vez que Juan el Bautista ha sido encarcelado. Esto obedece, más probablemente, a planteamientos teológicos que históricos, ya que ambos pudieron coincidir en su actividad. En realidad, Juan y Jesús actuaban con criterios distintos. Jesús es la novedad, la buena noticia, para los que durante siglos habían caminado en tinieblas y en sombras de muerte. Si el texto de Is 8,23ss se refería a una época muy concreta que precedió al rey Josías, en la tradición cristiana primitiva se entendió esto como consecuencia del oscurantismo del judaísmo que había hecho callar durante mucho tiempo la profecía, la verdadera palabra de Dios, que interpretaba la historia con criterios liberadores.

 Y hay más; esta luz no viene de Jerusalén, sino que aparece en Galilea, en los territorios de las tribus de Zabulón y Neftalí, que siempre habían tenido fama de ser una región abierta al paganismo. Más concretamente, Jesús, dejando Nazaret, se establece en una ciudad del lago de Galilea, en Cafarnaún. Es aquí donde comienza a oírse la novedad de la predicación del Reino de Dios, de los cielos, como le gusta decir al evangelio de Mateo. La otra parte del texto evangélico de hoy, la llamada de los primeros discípulos, Pedro y Andrés, Santiago y Juan, -que puede omitirse-, es una consecuencia de la predicación del evangelio, que siempre, donde se predique, tendrá seguidores. En realidad está siguiendo el texto de Marcos 1,14ss.

 Mateo, pues, ha leído el texto de Marcos sobre el programa de Jesús: el tiempo que se acerca es el tiempo del evangelio, de la buena nueva, que exige un cambio de mentalidad (¡convertirse!) y una confianza absoluta (creer) en el evangelio. Los dos elementos fundamentales de este programa, ya han sido puestos de manifiestos por todos: el reinado de Dios (el reino de los cielos le llama Mateo) y la buena noticia que este reino supone como acontecimiento para el mundo y la para la historia. El evangelista, al apoyar este programa en el texto de Is. 8,23ss, está poniendo de manifiesto que esto es el “cumplimiento” de una promesa de Dios por medio de sus profetas antiguos, en este caso Isaías. La “escuela de Mateo” es muy reflexiva al respecto, dando a entender lo que sucede con la actuación de Jesús, desde el principio: llevar adelante el “proyecto de Dios”.

 Sabemos que ese reino, (malkut, en hebreo) no debe entenderse en sentido político directamente. Pero tampoco es algo abstracto como pudiera parecer en primera instancia. Si bien es verdad que no se trata de un concepto espacial ni estático, sino dinámico, entonces debemos deducir que lo que Jesús quiere anunciar con este tiempo nuevo que se acerca es la soberanía de la voluntad salvífica y amorosa de Dios con su pueblo y con todos los hombres. Por eso basileia (griego) o malkut (hebreo) no debería traducirse directamente por “reino”, sino por “reinado”: es algo nuevo que acontece precisamente porque alguien está dispuesto a que sea así. Este es Jesús mismo, el profeta de Nazaret de Galilea, que se siente inspirado y fortalecido para poner a servicio de la soberanía o la voluntad de Dios, todo su ser y todo su vida.

 Si Jesús anuncia que Dios va a reinar (lo cual no es desconocido en la mentalidad judía) es que está proclamando o defendiendo algo verdaderamente decisivo. Si antes no ha sido así es porque es necesario un nuevo giro en la historia y en la religión de este pueblo que tiene a Dios por rey. No se trata, pues, simplemente de aplicarle a Dios el título de rey o de atribuirle un reino espacial, sino del acontecimiento que pone patas arriba todo lo que hasta ahora se ha pensado en la práctica sobre Dios y sobre su voluntad. Dios no será un Dios sin corazón, sin entrañas; o un Dios que no se compadezca de los pobres y afligidos, sino que estará con los que sufren y lloran, aunque no sean cumplidores de los preceptos de la ley y de las tradiciones religiosas ancestrales inhumanas. En definitiva, Dios quiere “reinar” y lo hará como ya los profetas lo habían anunciado, pero incluso con más valentía si cabe. Esa es la novedad y por eso lo que acontece ahora, unido al concepto “reino de Dios” o “de los cielos”, es el evangelio. Con razón se ha dicho que estamos ante el verdadero “programa” de Jesús, el profeta de Nazaret: anunciar el reinado de Dios como buena noticia para la gente.

 El acierto de la escuela cristiana de Mateo fue precisamente leer las Escrituras, Is. 8,23ss precisamente, a la luz de la vida de Jesús. Ahora se están cumpliendo esas palabras de Isaías, cuando el profeta de Galilea anuncia el evangelio del Reino. Siendo esto así, no se podría entender que el cristianismo no sea siempre una religión que aporte al mundo “buenas noticias” de salvación. Siendo esto así, la Iglesia no puede cerrarse en un mensaje contra-evangélico, porque sería repetir, por agotamiento, la experiencia caduca del judaísmo oficial del tiempo de Jesús. Este es el gran reto, pues, para todos los cristianos. Porque Dios quiere “reinar” salvando, haciendo posible la paz y la concordia. De ahí que el reino de Dios, tal como Jesús lo exterioriza, representa la transformación más radical de valores que jamás se haya podido anunciar. Porque es la negación y el cambio, desde sus cimientos, del sistema social establecido. Este sistema, como sabemos bien, se asienta en la competitividad, la lucha del más fuerte contra el más débil y la dominación del poderoso sobre el que no tiene poder. Y esto no se reduce simplemente a una visión social, sino que es también, y más si cabe, religiosa, porque Jesús proclama que Dios es padre de todos por igual. Y si es padre, eso quiere decir obviamente que todos somos hermanos. Y si hermanos, por consiguiente iguales y solidarios los unos de los otros. Además, en toda familia bien nacida, si a alguien se privilegia, es precisamente al menos favorecido, al despreciado y al indefenso. He ahí el ideal de lo que representa el reinado de Dios en la predicación de Jesús; estas son las buenas noticias que le dan identidad al cristianismo.

 

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

23/1/26

EVANGELIO SABADO 24-01-2026 SAN MARCOS 3, 20-21 II SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús llega a casa con sus discípulos y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer.

Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

                             Es palabra del Señor

REFLEXION

En los primeros capítulos de su Evangelio, Marcos nos presenta de un modo bastante gráfico a Jesús. Nos regala una de sus jornadas en Cafarnaúm. Relata su actividad en la sinagoga, ámbito de los religioso, en la casa de Pedro, hogar familiar, en la puerta de la ciudad, lugar de las relaciones sociales y comerciales, en las afueras de la ciudad, lugar de los que la sociedad margina a algunos, como a los leprosos.

La presencia de Jesús y su palabra, pronunciada con autoridad, cura y sana a todos. La salvación llega a todos los ámbitos de la vida humana y a todas las personas sin discriminación. Pero hay quienes se resisten ante Jesús, especialmente los dirigentes políticos y religiosos, que ven en él un enemigo de sus intereses. El enfrentamiento es tal que acabarán confabulando para quitarlo de en medio.

La actividad de Jesús es tan grande que no les quedaba tiempo ni para comer o descansar.

Los dirigentes no aceptan ni el mensaje ni la presencia entre ellos de Jesús. Tienen miedo a la influencia que puede ejercer sobre el pueblo, al que ellos tienen sometido. Tampoco su familia entiende bien a Jesús y se dejan llevar posiblemente de los comentarios de sus detractores. Están desconcertado por un Jesús que ha comenzado su misión de anunciar y hacer presente el Reino de Dios. No le reconocen en lo que dice y en lo que hace. Tienen miedo. Piensan que está fuera de sí al desafiar la autoridad establecida y se lo quieren llevar para evitarle problemas.

Jesús actúa con verdadera libertad y autoridad. Su fama empezó a ser grande y no podía entrar en ninguna ciudad de los alrededores donde no le reconocieran. La multitud se agolpa para escucharle y los enfermos se acercan a tocarle para experimentar la curación de sus dolencias.

 

¿Soy capaz de experimentar la amistad como un don de Dios? ¿Soy capaz, como David, de expresar mis sentimientos?

¿Qué me mueve para acercarnos a Él Jesús? ¿Mi relación con Jesús es interesada? ¿Espero acaso que resuelva mis problemas y cure mis dolencias?

¿Qué cambia en mi vida cuando escucho su palabra y experimento su presencia y cercanía?

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.

Fr. Francisco José Collantes Iglesias O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

Gaditano de nacimiento, entré en contacto con la Orden de Predicadores en el Convento de Santo Domingo de Cádiz. Tomé el hábito a los 17 años en Almagro (Ciudad Real). Ordenado en 1982 estudié Catequética y trabajando en nuestra Parroquia Santa Catalina de Siena de Madrid. Durante 15 años viví en el Convento de San Jacinto de Triana (Sevilla) ejerciendo como Párroco. Después de un año en Irlanda, en la Comunidad Juana de Aza de Wicklow Town, vinculada al MJD, pasé 22 años en Granada, siendo director del Colegio Mayor Universitario Santa Cruz La Real, integrado en la Universidad de Granada. Actualmente formo parte de la Comunidad del Convento Santo Tomás de Aquino de Sevilla. Disfruto sobre todo junto al mar y me gusta mucho viajar en buena compañía. Valoro bastante la amistad y disfruto intentando dar a conocer a Jesucristo mediante la predicación del Evangelio.

22/1/26

EVANGELIO VIERNES 23-01-2026 SAN MARCOS 3, 13-19 II SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús, mientras subía al monte, llamó a los que quiso, y se fueron con él.

E instituyó a doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios.

Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.

                       Es palabra del Señor

REFLEXION

El evangelio de hoy es un corto relato, en el que podemos tener la impresión de que Marcos no hace otra cosa que contarnos de manera muy escueta la elección de los Doce.

Tanto que, la mayor parte de lo que hoy escuchamos es la lista de nombres de los que serán los doce apóstoles de Jesús.

Sin embargo, es muy importante que fijemos nuestra atención en las dos primeras frases del relato, que encierran un mensaje fundamental.

“Llamó a los que quiso, y se fueron con Él”

Jesús llama, no impone. Parece evidente en los evangelios que tenía una capacidad de atracción muy considerable, podríamos decir de seducción en el mejor sentido de la palabra. Pero no fuerza a las personas, no manipula. Necesita la decisión libre del ser humano para acogerle, aceptarle… regalándonos, así, la posibilidad de “elegirle” nosotros también.

El texto lo dice con una expresión bien sencilla: “y se fueron con él”. Se diría que no basta con que a uno lo llamen, hay que querer irse con él…

Dada la composición de la frase evangélica, nos puede ocurrir que pensemos que a algunos los quiere llamar y a otros no. Y es evidente que el Jesús histórico no pudo llamar a todos, pero el mensaje que transmiten los evangelios, escritos desde la fe postpascual, no deja lugar a ninguna duda: Todos podemos sabernos incluidos en esa llamada y todos tenemos la libertad y la responsabilidad de responder a ella.

“E instituyó a doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios”

Los llamados por Jesús, mientras subía al monte (lugar de revelación y encuentro) no sabemos cuántos fueron. Sí hay doce entre ellos que van a representar a las doce tribus del antiguo Israel, escenificando de algún modo la Nueva Alianza, la creación de un pueblo nuevo, que en la “mente” del Dios de Jesús ya no va a tener fronteras.

Ellos serán la “punta de lanza” que va a ir abriéndose paso en el espacio y el tiempo, con la noticia inverosímil de un fracasado, condenado y ejecutado… que ¡está VIVO y nos hace VIVIR para siempre!

Y cada uno de los que hemos recibido esa noticia, y la acogemos en nuestro corazón, experimentándola misteriosamente como la gran certeza sobre la que se asienta nuestra vida, quedamos vinculados a esa muchedumbre inmensa de los llamados “para estar con él” y para anunciar el Reino, con la vida, la Palabra y los gestos.

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo

21/1/26

EVANGELIO JUEVES 22-01-2026 SAN MARCOS 3, 7-12 II SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea.

Al enterarse de las cosas que hacia, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.

Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío.
Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.

Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban:
«Tú eres el Hijo de Dios».

Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

                       Es palabra del Señor

REFLEXION

Comienza el evangelio, relatando que Jesús se retira a la orilla del lago. No dice que cruzó a la otra orilla, sino que se retiró a la orilla. Las orillas de los ríos y lagos, en aquella época eran lugares de encuentro de la gente sencilla, los que no podían permitirse la opulencia del templo. En cierto modo eran lugares de periferia, donde encontraban espacio todos los que no tenían cabida en otro lugar.

Es muy significativo que Él se refugie ahí. El lugar de Jesús son las periferias de la humanidad, donde están los que no encuentran lugar en otro sitio. Jesús vino a mostrar belleza y dignidad donde nosotros solo vemos despojo y deshecho. Jesús viene a tocar el corazón herido y sanarlo  y devolverle la esperanza, por éso, en esa oscuridad y dolor humano, hasta lo más recóndito y perdido de la humanidad se siente tocado y confrontado: “hasta los espíritus inmudos se postraban ante Él: tú eres el Hijo de Dios”.

La proclamación de Jesús como Hijo de Dios tiene en los relatos evangélicos un puesto central. En dos momentos clave de la vida de Jesús es proclamado por el Padre: el Bautismo en el Jordán (Mt 7, 13-17) donde manifiesta que es su Hijo amado; y en la Transfiguración (Mt, 17, 1-9) donde además indica que se complace en Él, es decir, que en Él queda contenido todo el Amor del Padre hacia la humanidad.

La respuesta de la humanidad a ese amor incondicional del Padre en el Hijo está expresada en esa misma proclamación como Mesías e Hijo de Dios que realiza el apóstol Pedro (Mt 16, 16-18): "tú eres el Mesias, el Hijo de Dios vivo"; y como culmen de esa experiencia frente a la divinidad de Jesús, la realiza al pié de la cruz el centurión romano, es decir un pagano: “verdaderamente este era el Hijo de Dios” (Mc 15, 39).

La sanación que Jesús nos da va más allá de lo que incluso nosotros podemos percibir. Es una sanación que toca y embellece el alma, que transforma y da identidad a nuestra vida. Todos los que sufrían de algo, (todos los que necesitaban perdón, saberse amados, acogidos, escuchados, todos los que tenían el alma rota) “se le echaban encima”.

La necesidad de sentirse tocados por Él, es una experiencia única y liberadora porque el amor toca las periferias del corazón para llenarlas de esperanza.

La manifestación del Amor de Dios en Cristo, que sana y restablece, que pone en camino va más allá de las curaciones físicas, la verdadera misión de Jesús era sanar la orfandad de la humanidad y descubrirles que tienen un Padre: Dios.

San Vicente Martín cuya memoria celebramos hoy, nos recuerda la intensidad de ese amor de Dios  prendido en su vida que le hizo capaz de entregar la suya como respuesta.

Sor Mª Ángeles Martínez O.P.

Sor Mª Ángeles Martínez O.P.
Monasterio de Santo Domingo (Zaragoza)

Nací en Solanilla, una aldea de Albacete. Ingresé en un monasterio de la provincia de Valencia hace bastantes años y he pasado 17 años de mi vida como dominica en dos monasterios de Chile. He servido como formadora, priora, ecónoma federal a la vez que he impartido clases y retiros en diversos monasterios de Latinoamérica y España. Me encanta escribir y tengo una licenciatura online en periodismo narrativo. Me siento una mujer feliz y afortunada por la vocación de monja dominica contemplativa recibida y no merecida. Me gusta la pintura, la poesía, amo la belleza de la vida en la cual siempre he encontrado el rostro de Dios y me interesa la doctrina social de la iglesia.

20/1/26

EVANGELIO MIERCOLES 21-01-2026 SAN MARCOS 3, 1-6 II SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.

Entonces le dice al hombre que tenia la mano paralizada:
«Levántate y ponte ahí en medio».

Y a ellos les pregunta:
«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?».

Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre:
«Extiende la mano».

La extendió y su mano quedó restablecida.

En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

Recorrer el camino de la vida junto a Jesús implica dejarnos cuestionar por su persona y sus enseñanzas. Una y otra vez el Señor pone en el centro de su atención a la persona y su realidad. Nos ayuda a comprender que Dios quiere librarnos de los males que nos aquejan, y que muchas veces nos paralizan, como es el caso del hombre en la sinagoga. El milagro es señal y signo de la presencia y del amor actuante de Dios. Como decía Javier Saravia:"Es característico del Evangelio de Marcos presentar los “Milagros de Jesús” como una llamada de fe." 

El evangelista nos invita a poner atención en la mirada de Jesús que nos permite conocer los sentimientos y actitudes que orientan sus opciones. Mirándonos a nosotros seguramente el Maestro podría preguntarnos: ¿En qué pones tu atención? ¿Desde dónde miras la realidad? ¿Hacia dónde van dirigidos tus esfuerzos?

Con el signo y con su mirada Jesús nos ayuda a prevenir la esclerosis del corazón y nos estimula a crecer y madurar en la fe. Como nos recordaba Bruno Forte:"Dios nos ha hecho capaces de amar: Él nos ha amado primero, y no se cansará nunca de amar, porque el Amor comienza desde siempre y no acabará nunca, un amor siempre nuevo, siempre joven. Amándonos, Él nos hace capaces de amar."

Fray Edgardo César Quintana O.P.

Fray Edgardo César Quintana O.P.
Casa del Stmo. Cristo de la Victoria (Vigo)

19/1/26

EVANGELIO MARTES 20-01-2026 SAN MARCOS 2, 23-28 II SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas.

Los fariseos le preguntan:
«Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».

Él les responde:
«¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, como entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que sólo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a los que estaban con él?».

Y les decía:
«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».

                  Es palabra del Señor

REFLEXION

Cuántas veces Jesús nos sorprende contestando las preguntas de “los importantes” del pueblo yéndose por senderos que responden sin contestar.

La pregunta de este fragmento del Evangelio de Marcos es directamente sobre la “supuesta” profanación del sábado, y Jesús contesta refiriendo la historia del Rey David y los panes de la proposición, que no tiene nada que ver con el sábado, pero si sirve para que Jesús pueda darnos una lección sobre lo necio que resulta hacer de la anécdota categoría: ciertamente el respeto del sábado es importante en la ley judía, pero es necesario situarlo en su punto justo.

El sábado se estableció como día de descanso para el hombre, pero con el tiempo se ha ido transformando en un valor absoluto. El hombre se ha hecho esclavo del sábado y, lo que se había establecido para favorecerle, se ha cambiado en una norma tiránica, muy alejada del verdadero sentido que Dios había querido.

Puede que tengamos que plantearnos en nuestra vida cristiana cuanta norma accesoria hemos elevado a la categoría de imperativo y cosas, conceptos, opiniones meramente humanas, las hemos transformado en obligaciones a las que no pocas veces añadimos plenamente convencidos, “palabra de Dios”, cuando no son más que decisiones humanas, tal vez arropadas con tiaras pontificias, mitras episcopales, publicaciones de teólogos, etc. que no hay duda de que sean buenas, pero que no son LEY DIVINA, sino opiniones, más o menos santas, de los humanos.

Casi nadie duda de la bondad del Catecismo Católico, pero no es palabra de Dios, sino opiniones, más o menos santas, de los hombres que han pillado ideas del Nuevo Testamento o del Viejo, han teorizado sobre ellas y las han situado en un catecismo que pretende ser, pero no es, palabra de Dios.

Es necesario que tengamos siempre en cuenta que la ley se hizo para el hombre, no el hombre para la ley. Cristo nos lo deja claro en este fragmento de Mc. 2, 23 y ss.

¿Seremos capaces de distinguir lo que Dios nos dice de nuestras opiniones?

D. Félix García Sevillano O.P.

D. Félix García Sevillano O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)

Nací en 1946 y estudié en el Colegio Arzobispal “García Morente” de Madrid. Estuve en el Ejército y tengo estudios en Geografía en Historia y en derecho y psicología. Me he casado y tengo 4 hijos. Entro en relación con la Orden Dominica hacia 1990, colaborando en la creación del albergue para transeúntes y de la Fraternidad Seglar al abrigo del Monasterio de Monjas Contemplativas de Nuestra Señora de Valdeflores, en Viveiro. Colaboro en la edición de la hoja dominical que sale cada semana y apoyo a varios párrocos de la diócesis en charlas, celebraciones y otras actividades.

18/1/26

EVANGELIO LUNES 19-01-2026 SAN MARCOS 2, 18-22 II SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?».

Jesús les contesta:
«¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras el novio está con ellos, no pueden ayunar.

Llegarán días en que les arrebatarán al novio, y entonces ayunarán en aquel día.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor.

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

Dos partes claramente distintas nos presenta el evangelio de hoy, que aunque probablemente en su origen estuvieran separadas, como dos enseñanzas de Jesús en momentos distintos, Marcos las une, iluminándose mutuamente.

De un lado la velada crítica constante de Jesús a una religión –el judaísmo de su época- centrada en las prácticas externas más que en las experiencias profundas que transforman la vida. Esta vez es sobre el ayuno por el ayuno. Dice el texto que “unos” –no identificados, no los discípulos de Juan, quizás de los fariseos, pero en ese anonimato que suena a provocación- le echan en cara a Jesús que los suyos no ayunan. Su respuesta nos habla de un novio, de banquetes, de vida y de plenitud, de felicidad y sentido que quiere Dios para todos, haciéndolo bajo esa imagen del novio. Aunque no se retiene al recordar también que ya llegarían días distintos… donde el ayuno tendría sentido.

De otro lado el texto trae la imagen del remiendo de un paño viejo con uno nuevo o los odres de vino, con esa sabiduría práctica que recuerda que a veces tratar de juntar lo viejo y lo nuevo, hace que ambos se rompan.

En definitiva, nos cuenta que Jesús nos trajo una nueva forma de entender a Dios, la revelación de Dios de Jesucristo que supera las imágenes del judaísmo. Y que eso requería nuevas formas de vivirlo y de expresarlo. Así nació el cristianismo.

Para nosotros hoy lo que nos tocaría sería pensar si nuestra forma de vivir, expresar, y hacer vida de nuestra fe, sigue siendo odre nuevo, o si nosotros mismos hemos envejecido un mensaje que contiene en sí la eterna novedad de la plenitud.

Fray Vicente Niño Orti O.P.

Fray Vicente Niño Orti O.P.
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid)

Soy sacerdote dominico nacido en Córdoba, España. Antes de ingresar en la Orden estudié Derecho y en la universidad descubrí mi vocación a través de la Pastoral Juvenil Dominicana. Ya como fraile ha sido uno de mis ámbitos de predicación el de los jóvenes. He trabajado durante casi una década en la gestión y la pastoral educativa. Soy licenciado en Teología Moral, con especial interés en las relaciones entre fe y política. He publicado el libro "Santo Domingo nos cuenta su vida" para acercar su figura a los más jóvenes, y colaboro como columnista en distintos medios digitales.