29/2/24

EVANGELIO VIERNES 01-03-2024 SAN MATEO 21, 33-43, 45-46 II SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«Escuchad otra parábola:
“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.

Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.

Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.

Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.

Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».

Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».

Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”?

Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.

Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

                                   Es palabra del Señor

REFLEXION

Entiendo que la parábola pretende desenmascarar a las autoridades políticas y religiosas, al poder en generar. Que siendo su función cuidar y hacer fructificar la viña, a lo que se suelen dedicar casi siempre cuando se corrompen, es a provecharse de su situación privilegiada y utilizar la viña como si fuera de su propiedad, para su propio beneficio, aunque para ello haya que expulsar, apalear o incluso matar a los criados.

 Dios no desistirá en su intento de generar Vida con mayúsculas, de ahí el traspaso de la viña a otras manos, a mejores administradores.

Por una parte, el Reino pasa a manos de paganos y excluidos, que sean capaces de dar frutos acogiendo a toda persona sin distinción y proclamando el amor por encima de la ley y del templo.

Y por otra, Jesús “el rechazado” se convertirá en “Piedra angular”. Ya el eje central de esa nueva comunidad no será la autoridad tanto política como religiosa, sino Jesús.

Para nosotros hoy, la parábola es  una constante invitación, a seguir la llamada de Dios para ir a su viña a recoger los frutos que él espera. 

De ahí que debamos, como humanos y como cristianos, revisar nuestra preocupación por el mundo y la sociedad.

Frente a los viñadores homicidas de hoy, sean del tipo que sean,  estamos llamados a creer en el proyecto de Dios, a creer que es su deseo que este mundo sea casa de todos, por lo tanto a creer en la posibilidad y tarea de hacerlo mejor, más vivible.

En el momento que estamos viviendo no podemos desentendernos. Dios espera los frutos de la viña de aquellos que nos ha mandado a trabajar en ella (Papa Francisco).

Hna. Mari Cruz OP
Dominica de la Anunciata

28/2/24

EVANGELIO JUEVES 29-02-2024 SAN LUCAS 16, 19-31 II SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día.

Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.

Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.

Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.

Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.

Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.

Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.

Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.

Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.

Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.

Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

                           Es palabra del Señor

REFLEXION

En este fragmento del evangelio de Lucas, se nos presenta una paradoja. En aquella cultura la riqueza se consideraba como una bendición de Dios pero, frente a Lázaro, el mendigo, cuyo nombre significa “Dios ha ayudado”, el rico carece de nombre.

Al rico no se le acusa de nada, pues no figura que haya cometido ninguna acción punitiva, pero lo que sí es evidente es que ignora la presencia del indigente, Lázaro, que apenas sobrevive a la puerta de su casa, y que el único consuelo que recibe son las lamidas de los perros en sus llagas, mientras espera conseguir las migajas sobrantes del banquete del rico, que nadie le da.

Al morir Lázaro es llevado al “seno de Abrahán” a esperar su premio por los males que había sufrido, y sin embargo, el rico al morir, es llevado al hades, como destinado al castigo.

El no hacer daño no es suficiente. Como humanos debemos preocuparnos por los demás, por los que tenemos alrededor, que quizá estén pasando una extrema necesidad y nosotros miramos hacia otro lado.

Existe una terrible deshumanización hacia los que más lo necesitan, son ajenos a nosotros, los tenemos lejos, aunque vivan a la puerta de nuestra casa; y aunque hayamos conseguido mucho en esta vida, esta será incompleta, pues nos hemos encerrado en nuestra isla, rodeados de comodidades, consumiendo lo que nos apetece, incluso con excesos, y siendo, muchas veces, la causa de que al otro le falte lo necesario.

El desconocer la situación no es excusa para evitar que mi vida se convierta en infrahumana.

No pensemos que Dios tomará represalias con los que gozan de mejor suerte en la vida, pero sí tengamos la inquietud de mirar hacia afuera, ver lo que tenemos en nuestro entorno, y descubrir las necesidades de los otros, que nos cuestionan, y no nos miremos solamente nuestro ombligo.

¿Somos capaces de poner a Dios en el centro de nuestras vidas?

¿Tenemos los ojos abiertos ante las necesidades de los demás?

¿Hacemos oídos sordos a los gritos de la tierra y de los hombres que nos cuestionan?

D. José Vicente Vila Castellar, OP
Fraternidad Laical Dominicana Torrent (Valencia)

27/2/24

EVANGELIO MIERCOLES 28-02-2024 AN MATEO 20, 17-28 II SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:

«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».

Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».

Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron:
«Podemos».

Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

En el camino cuaresmal, mientras vamos subiendo a Jerusalén, la Liturgia nos sale al encuentro con una pregunta fundamental. Jesús alecciona a sus discípulos y les prepara para lo que van a vivir. Es entonces, tras haber mencionado su pasión, muerte y resurrección, cuando nota que quienes le acompañan no le siguen. Le siguen físicamente, con sus pies, pero tienen la mirada, el corazón y la mente en otros asuntos.

Sabemos que el que pierde su vida será el que la gane; le hemos escuchado que angosto es el camino para ir al Cielo y proclamamos que su Reino no es de este mundo. Pero en el fondo seguimos anhelando que nuestro camino sea distinto al suyo; que no nos implique tanto y que la fe solo suponga beneficios. Creemos, sí, pero queremos que nuestras vidas en nada se diferencien de las de los que no le han conocido. Nuestros labios profesan a Cristo crucificado pero nuestro corazón sigue deseando con los criterios del mundo. De nuestro cuello o de las paredes de nuestra habitación cuelga una cruz, pero invocamos el poder de Dios para que complazca nuestros anhelos más egoístas. Puede que externamente estemos caminando hacia la celebración de los Misterios centrales de nuestra fe, pero que en nuestro interior sean los deseos mundanos los que marcan el ritmo.

La purificación interior que estamos invitados a vivir en este tiempo pasa, necesariamente, por reconocer lo que llevamos y nos mueve por dentro. Si es verdad que allí donde esté tu tesoro, estará tu corazón (Mt 6, 21). Entonces, para reconocer cuál es nuestro tesoro basta con ver dónde está nuestro corazón: ¿Qué deseas? Porque ser discípulo no significa dejar de desear. El ser humano es un ser de deseos y Jesús lo sabe mejor que nadie. No ha venido a frustrar nuestros deseos, sino a llevarlos a plenitud; a elevarlos a un plano muy superior que nuestra ridícula ansia de ser, de poder y de aparentar.

¿Qué desea mi corazón? ¿Dónde estoy real y existencialmente mientras la comunidad de los creyentes camina hacia la Semana Santa?

Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P.
Monasterio Santo Domingo (Caleruega)

26/2/24

EVANGELIO MARTES 27-02-2024 SAN MATEO 23, 1-12 II SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:

«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.

Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.

Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.

No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.

El primero entre vosotros será vuestro servidor.

El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

                            Es palabra del Señor

REFLEXION

Los conflictos que se ponen de manifiesto en evangelio pueden ayudarnos a afrontar los desafíos que hoy se nos presentan.

Jesús tiene duras palabras para los escribas y fariseos. Ellos ocupan la cátedra de Moisés; La cátedra designa al mueble desde donde se explicaba la escritura en la sinagoga. Sin embargo, hay un desfase entre enseñanza y vida. Por eso manifiesta tres críticas: no hacer lo que se dice, imponer cargas sin ayudar a llevarlas, actuar para ser vistos y recibir reconocimiento. Estas tres situaciones tienen en su raíz un elemento común la “auto referencialidad”. Esta auto referencialidad nos aleja del Evangelio y nos encierra en nuestros pequeños esquemas.

El Papa Francisco, en la Evangelii Gaudium, nos ha invitado a renovar nuestro encuentro con Jesús, porque: «sólo gracias a ese encuentro —o reencuentro— con el amor de Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de nuestra conciencia aislada y de la autorreferencialidad. Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Allí está el manantial de la acción evangelizadora.» (EG 8)

La Cuaresma nos permite renovarnos en nuestra actitud de servicio haciendo nuestra la novedad del Evangelio en nuestros gestos, palabras y acciones.

Fray Edgardo César Quintana O.P.
Casa Stmo. Cristo de la Victoria (Vigo)

25/2/24

EVANGELIO LUNES 26-02-2024 SAN LUCAS 6, 36-38 II SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

                          Es palabra del Señor

REFLEXION

Un texto corto, pero cargado de enseñanza. La primera, nuestro Dios, Padre, es compasivo, no terrible. A ello he aludido en el comentario a la primera lectura. Hay que comparar el texto de Lucas la con la expresión de Mateo, “sed perfectos como vuestro Padre es perfecto”. Lucas entiende la perfección en Dios y en nosotros como compasión. La grandeza de Dios que afirmaba la primera lectura, consiste en Jesús en su compasión, no en ser un Dios “terrible”.

No creo que necesite comentario el texto que sigue. Se entiende perfectamente. Lo que nos queda es llevarlo a la práctica. Y ¡cuánta necesidad tenemos de esa práctica! Comenzando con nuestra inclinación a juzgar al otro, sí, sobre todo al otro. Algo que abunda mientras que el autojuicio sincero escasea. El texto se refiere al juicio condenatorio, o, al menos, negativo.

Además, solo reconociendo que necesitamos perdón, seremos capaces de perdonar. La generosidad del dar está exigida por la que necesitamos que tengan con nosotros. Y en la medida que necesitamos.

Ahora bien, esto exige un conocimiento de nosotros mismos, sincero, obviando el querer engañarnos para vernos mejores. La dificultad para actuar como nos pide este texto está en la sinceridad a la hora de juzgarnos, la facilidad para el autoengaño. Ya decían pensadores clásicos que conocerse a sí mismo, es una tarea harto difícil; pero sin ella no hay sabiduría; es la base del bien ser y hacer.

Así que mi oración ante estos textos sería: “Dios compasivo ayúdame a conocerme”.

Fray Juan José de León Lastra O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

24/2/24

DOMINGO 25 DE FEBRERO : SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

 





Seguimos caminando por la cuaresma y lo hacemos acompañados por Marcos y por el relato de la transfiguración del Señor. Quien haya podido visitar Tierra Santa y haya podido acercarse al monte Tabor, se habrá encontrado con un paraje que invita al encuentro con Dios y con una basílica en la que están muy presentes esas dos figuras que son centrales en este relato, me refiero a Moisés y Elías.

El encuentro de Jesús con Elías y Moisés, en este segundo domingo de cuaresma, nos invita a mirar a Jesús como el Hijo de Dios, como aquel que trae la ley definitiva y es lugar de encuentro de Dios con el ser humano. Nos invita, igualmente, a hacer presente a Dios con nuestra vida, denunciando todo los que nos separa de Él y de los demás y anunciando caminos de vida y dignidad.

Por este motivo, como Pedro, Santiago y Juan, nosotros tampoco podemos quedarnos arriba en el monte. Estamos llamados a bajar del mismo, y a comprometernos en el mundo en el que estamos y en la sociedad en la que vivimos por medio del anuncio del Evangelio y del compromiso por la justicia y la paz, tanto con la palabra como con la vida.

Fray Javier Aguilera Fierro O.P.Convento de Santo Tomás (Sevilla)

LECTURAS DOMINGO 25-02-2024 : II DOMINGO DE CUARESMA

 

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 22, 1-2. 9-13. 15-18

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán.

Le dijo:
«¡Abrahán!».

Él respondió:
«Aquí estoy».

Dios dijo:
«Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria y ofrécemelo allí en holocausto en uno de los montes que yo te indicaré».

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña.

Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.

Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
«¡Abrahán, Abrahán!».

Él contestó:
«Aquí estoy».

El ángel le ordenó:
«No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo».

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo y le dijo: «Juro por mí mismo, oráculo del Señor: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia, porque has escuchado mi voz».

                                        Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 115, 10 y 15. 16-17. 18-19 R./ Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!».
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R/.

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R/.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R/.



Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 31b-34

Hermanos:

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?

El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió, más todavía, resucitó y está a la derecha de Dios y que además intercede por nosotros?

                                   Es palabra del Señor


REFLEXION

  • 1ª Lectura: Génesis (22): La fe como confianza en Dios

 La primera lectura está recogida de un texto muy importante en el ciclo de Abrahán (Génesis 22), probablemente el momento culminante de lo que Dios pide al padre del pueblo: la fe incondicional, hasta la vida de su hijo, el heredero, por el que había soñado. No podemos menos de pensar que en este relato, complejo, desconcertante pero hermoso a la vez, se ha querido plasmar todo una mentalidad de la época. Con el hijo "heredero" Isaac, que ya ha desbancado a Ismael por mor de su madre Sara, se quiere mostrar que Dios es quien conduce y quiere conducir esta historia de promesas. En realidad Dios es así para la mentalidad religiosa antigua. Se pide lo imposible para que todo termine siendo mucho más humano, teológico y entrañable. Se pretende mostrar que Abrahán, el padre del pueblo, sabe renunciar a todo. Es un relato, heroico donde los haya, para poner de manifiesto la fuerza de la fe de un pueblo que todo se lo debe a Dios.

 Cómo es posible que Dios exija todas estas cosas? Esta pregunta, hoy, está de más. Son los hombres los que sienten así las cosas y la expresan de acuerdo a una mentalidad religiosa. El sacrificio de Isaac ha sido interpretado en toda la tradición judía y cristiana como anticipo de muchos anhelos y deseos de salvación y redención. Si ahora a Abrahán se le pide que renuncie a su futuro, a su heredero, es porque se quiere poner de manifiesto que nuestro futuro está en las manos del Dios de la promesa y la Alianza. )Acaso la fe debe ser confianza ciega? Probablemente nos excedemos, o se excede la teología, cuando presentamos la fe en esa tesitura; debe ser confianza absoluta, pero no ciega. Abrahán sabe que Dios siempre tiene salidas para uno. También es verdad que este relato es contado como una especie de condena, a la inversa, de los sacrificios humanos: Dios puede parecer que pide lo máximo, pero Dios no puede pedir vidas humanas; sería un Dios sin corazón: por eso Dios siempre ofrece otro camino.

 Muchos especialistas han subrayado este aspecto y consideran que la "situación" en que ha podido aparecer esta tradición explica la condena que en Israel suponía, frente a ciertas religiones y cultos, la condena de los sacrificios humanos. Sería como un relato pedagógico para mostrar que aunque Dios pida lo máximo al hombre, no puede ir en contra del hombre mismo ni de su vida. Por eso es como un relato en que se intenta mostrar que Dios le devuelve "vivo" a su hijo, que es el hijo en el que se sustentan las promesas que se le han hecho. Por eso, Dios es un Dios de vivos, no de muertos, como proclamará Jesús (Mc 12,27). La tradición cristiana, en la lectura de este pasaje de la tradición judía, presintió el sacrificio de Cristo (es la famosa "Aqedá" -"amarradura" u "ofrenda"-, porque Isaac fue "atado y sacrificado"). Los cristianos, no obstante, debemos hoy hacer una lectura mucho más teológica de esta tradición, sin caer en los aspectos fundamentalistas que todavía se alimentan en ciertas sinagogas.

  • 2ª Lectura: Romanos (8,31-34): El amor de Dios se hace presente en la vida de Cristo

 La segunda lectura, de Romanos, quiere volver sobre el sentido del sacrificio como ofrenda a Dios. Pablo, en esta carta de la fe y la libertad humana, se expresa con una fuerza que desconcierta a veces. El texto de hoy se nos presenta de una forma lírica y retórica, con una serie de preguntas que termina en una doxología o alabanza (v. 39). Es un himno al amor de Dios que se nos ha revelado en Cristo, en su vida y en sus sufrimientos. Porque es en los sufrimientos donde la prueba del amor llega a su punto culminante, deja de ser romántico o estético y se hace en realidad esencia de amor: darlo y ofrecerlo todo. Dios lo ha hecho así por medio de Cristo, su Hijo. Estamos en sintonía con el texto de Gn 22. Se debería tener en cuenta la totalidad de este himno, con los vv. 35-39 que no entran en la lectura de hoy, culminando así uno de los capítulos más extraordinarios de Romanos.

 En realidad este capítulo es como un himno que canta la bondad de Dios con la humanidad, precisamente para que no tengamos miedo de creer en ese Dios. Es verdad que se afirma que Dios no le ahorró el sacrificio de su vida a Cristo; pero es para subrayar con mayor vigor que Dios es capaz de darlo todo por nosotros, de renunciar a lo más querido. Podríamos ver aquí que Pablo puede haber hecho una lectura de la aqedá de Isaac, sin que Cristo haya podido ser liberado de la muerte. Desde luego es un texto en el que se ha profundizado mucho en la exégesis de Romanos y se ha visto un paralelismo, aunque otros lo discuten, con dicho "teologúmeno" de la aqedá. Dios, pues, asume esa muerte redentora para que seamos libres. Pero se ha de considerar que en esta especie de aqedá cristiana es Dios quien se ofrece, quien da, no quien pide como en el caso de Abrahán e Isaac. Debemos reconocer que esta teología del sacrificio y de la muerte es muy difícil de explicar en la catequesis y en la teología. Pero se ha de hacer un intento serio y audaz. Porque Dios no puede "querer" esa muerte. El amor de Dios está por encima de todo lo que nos puede amargar nuestra existencia humana y cristiana. Ni Dios, ni Cristo, muerto y resucitado, pueden condenar a la humanidad porque esa muerte es el camino de la resurrección para El y para nosotros.

Fray Miguel de Burgos Núñez
(1944-2019)


EVANGELIO DOMINGO 25-02-2024 SAN MARCOS 9, 2-10 : II DOMINGO DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:«Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

No sabía qué decir, pues estaban asustados.

Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

                           Es palabra del Señor

REFLEXION

 El relato de la Transfiguración de Marcos nos asoma a una experiencia intensa de Jesús con sus discípulos, camino de Jerusalén después de haber anunciado la pasión, para que esos discípulos puedan meterse de lleno en el camino y en la verdadera misión de Jesús. Los discípulos, o bien desean los primeros puestos del reino, o bien quieren quedarse en el monte de la gloria de la transfiguración, como Pedro. Jesús va al monte para orar y entrar en el misterio de lo que Dios le pide; desde esa experiencia de oración intensa puede iluminar su vida para saber que le espera lo peor, pero que Dios estará siempre con él. Es una escena importante y compleja que viene a ser decisiva en el desarrollo del evangelio y de la vida de Jesús que ahora ya mira a Jerusalén como meta de su vida. Tenemos que pensar que más que otra cosa, (aunque haya una experiencia histórica de Jesús y sus discípulos en un monte), esta escena es una construcción teológica del evangelista, con todas sus consecuencias. En Jn 12,28-30 encontramos una experiencia de este tipo. El relato, en una teofanía que abarca casi todo, tiene tres partes: a) vv.1-4 y b) vv. 5-8 y una conclusión c) vv. 9-10 sobre el "secreto mesiánico", que es muy propio de Marcos y la pregunta de los discípulos sobre la resurrección de entre los muertos.

 Los personajes del Antiguo Testamento, Moisés y Elías, están allí para respaldar precisamente la acción de Jesús. Y la voz misteriosa, entre las nubes, reafirma que, desde ahora, a quien hay que escuchar y seguir es a Jesús. Los elementos del relato nos muestran los símbolos especiales de las teofanías propias del AT. Pedro quiere quedarse, plantarse allí, haciendo tres tiendas, para Moisés, Elías y Jesús. El relato en sí es en el evangelio de Marcos el comienzo del viaje hacia Jerusalén. Y aunque no diga, como Lucas, que un profeta no puede "morir fuera de Jerusalén" viene a ser como el asomarse a la meta de la vida de Jesús: la resurrección. Pero a la resurrección a la nueva vida no se llega sino por la muerte. Una muerte que ya está sembrada en la vida del profeta de Galilea y casi decidida (Mc 3,6). Pedro no quiere bajar del monte porque esa vida nueva supone aceptar la muerte, y no una muerte cualquiera, sino la muerte en la cruz. La "gloria" divina que se ha experimentado en el monte está llamando a otro monte, el del Calvario, para que se viva como realidad plena. Jesús es el que tiene las ideas claras de todo ello, los discípulos no.

 La decisión de Jesús de bajar del monte de la transfiguración y seguir caminando hacia Jerusalén, lugar de la Pasión, es la decisión irrevocable de transformar el mundo, la religión y la vida. Es verdad que eso le llevará a la muerte. Esa decisión tan audaz, como decisión de una misión que ahora se confirma en su experiencia con lo divino, con la voz del Padre, no le llevará directamente al triunfo, sino a la muerte. Pero el triunfo de la resurrección lo ha podido contemplar, a su manera, en ese contacto tan intenso con el misterio de Dios. Dios le ha revelado su futuro, la meta, la victoria de la vida sobre la muerte. Y ahí está su confianza para seguir su camino y hacer que le acompañen sus discípulos. Estos seguirán sin entenderlo, sin aceptarlo, preparándose o discutiendo sobre un premio que no llegará de la forma que lo esperaban. Del cielo se ha oído un mandato: "escuchadlo", pero no lo escuchan porque su mentalidad es bien otra. Jesús los ha asomado un poco a la "gloria" de una vida nueva y distinta, pero no lo han entendido todavía. El relato, desde luego, es cristológico, (no hay duda!, pero Marcos también quiere que sea pedagógico para la comunidad: la vida verdadera no se goza "plantándose" en este mundo, en esta historia, en nuestros proyectos. Está en las manos de Dios.

Fray Miguel de Burgos Núñez(1944-2019)

23/2/24

EVANGELIO SABADO 24-02-2024 SAN MATEO 5, 43-48 PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

                    Es palabra del Señor

REFLEXION

A los que somos cristianos de toda la vida, cuando éramos niños y oíamos las palabras de Jesús: “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian”, las recibíamos sin hacernos ningún problema.

Con nuestra mentalidad de niños cristianos aceptábamos sin más todo lo que nos decía Jesús. Pero cuando fuimos creciendo, y dimos la espalda a nuestra ingenua niñez, estas palabras de Jesús nos empezaron a chocar. No nos parecía normal lo de amar a los enemigos, a esas personas que buscan y, si pueden, nos hacen daño. Buscan nuestro mal.

Pero también a esa altura de nuestra vida ya habíamos llegado a saber que Jesús siendo la  Verdad, acertaba en todo lo que nos decía, nos decía siempre la verdad. Y comprendimos que quien no ama, quien odia incluso al enemigo… se hace daño a si mismo. Nadie puede ser feliz por el camino del desamor y el odio.

Y también oímos a Jesús que estaba dispuesto a venir en nuestra ayuda para amar a nuestros enemigos. Que estaba dispuesto a regalarnos su mismo amor para que si no éramos capaces, en un primer momento, de amar a los enemigos, por el amor prestado por él lo conseguiríamos.

Lo de san Pablo, “ya no soy yo quien vive es Cristo quien vive en mí”, lo debemos ampliar: “ya no soy yo quien ama es Cristo quien ama en mí”. En Cristo y en un cristiano siempre triunfa el amor y nunca el desamor, el odio, el mal, el único camino que nos lleva a la alegría de vivir.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

22/2/24

EVANGELIO VIERNES 23-02-2024 SAN MATEO 5, 20-26 PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

                             Es palabra del señor

REFLEXION

No es nueva la enseñanza de Jesús sobre la necesidad de adecuar en nuestra vida, las prácticas religiosas con el precepto del Amor.

No es la ley, no son las prácticas religiosas las que nos salvan, Jesús no viene a abolir la ley, ni las prácticas religiosas, pero les da un nuevo sentido. La propuesta nueva de Jesús toca a lo profundo de nuestro corazón y nos hace una llamada a revisar nuestro interior, nuestras actitudes y hoy nuestras relaciones con los demás, antes de presentar nuestra ofrenda ante el altar.

Se nos llama a considerar nuestra relación con los hermanos y a poner en práctica una exigencia del Amor: la reconciliación. El Amor a Dios se acredita en el amor a los hermanos. 

Jesús antepone el amor fraterno, el perdón y la reconciliación entre hermanos a cualquier otra práctica religiosa, a cualquier acto de culto religioso. Jesús coloca al “otro” como un valor máximo que debe de ser acogido, valorado, respetado, amado. Antes de dejar tu ofrenda ante el altar….

Nos cuesta entender que el primer medio de alabanza a Dios pasa por el perdón, la reconciliación y el amor. El texto de Mateo es también una llamada a evitar todo lo que daña las relaciones humanas.

El Papa Francisco, con ese lenguaje sencillo y tan cercano manifiesta su preocupación a este respecto. “…a los que están heridos por divisiones históricas, les resulta difícil aceptar que se les pida el perdón y la reconciliación…. Pero ver el testimonio de comunidades fraternas y reconciliadas es siempre una luz que atrae… Me duele tanto comprobar cómo en algunas comunidades…consentimos diversas formas de odio, divisiones, calumnias, ira, desprecios… ¿a quién vamos a evangelizar con esos comportamientos? Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del Amor…”. (de una meditación del Papa Francisco)

A escala mundial tengamos un recuerdo y oración para la difícil situación de tantos pueblos que viven en sumidos conflictos bélicos duraderos.

La llamada a la conversión que se repite con fuerza y más en este tiempo de cuaresma que comenzamos, es invitación a entrar en esa corriente de Gracia que nos va configurando cada vez más con Cristo, con sus sentimientos y actitudes, nos va haciendo cada vez más hijos en el Hijo para que la reconciliación y la fraternidad sean una realidad en nuestra vida, porque no se puede llamar Padre a Dios si hay en nuestro corazón un rechazo al hermano.

Pensemos si tenemos que abandonar alguna de nuestras ofrendas para restablecer lazos, pedir perdón, fortalecer la fraternidad. Él perdón que generosamente se nos ofrece en cada Eucaristía o en el Sacramento de la Reconciliación, ofrezcámoslo a los demás. ¡Señor cuento con tu Gracia!

Gracias Señor por la luz que nos das a través de tu Palabra para hacernos conscientes de nuestros fallos y limitaciones sabiendo que contamos contigo para seguir creciendo en el camino de la fe y la fraternidad.

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Congregación de Dominicas de La Anunciata