31/3/22

EVANGELIO VIERNES 01-04-2022 SAN JUAN 7, 1-2, 10, 25-30 IV SEMANA DE CUARESMA

 




En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

                                   Es palabra del Señor

REFLEXION

¡Qué condición la de los hombres tocados del mal que se ha filtrado en nuestra naturaleza humana que fue creada limpia!

Hasta el mismo Jesús, que tomó nuestra naturaleza con todas sus consecuencias “menos en el pecado”, tuvo que padecer el ´esconderse´ y huir de las insidias y amenazas, para poder acercarse con libertad e intimidad a Jerusalén, a la Fiesta, a ´cumplir´ “lo que el Padre le había mandado”. Es nuestro modelo de constancia, de renuncia y de muerte al propio gusto y criterio. Se lanza al escenario donde recibirá el escarnio y la Pasión…

La Voluntad del Padresu Misión concreta y clara, le hacen continuar sin dar rienda suelta a lo que preferiría… como nos toca tantas veces…seguir, seguir los acontecimientos y sus ritmos con libertad y a sabiendas que lo que te rodea son componendas, presupuestos, sospechas humanas de los que no teniendo vida propia, especulan sobre el Mesías y lo que haga falta; esa ´masa del pueblo´ traída y llevada, creyendo tener la verdad y embraveciéndose cuando son manipulados… en vez de reconocer el mensaje y la Persona de Jesús que les trae la Salvación.

Jesús sigue queriendo llegar a los corazones “me conocéis… vengo enviado del Padre… procedo de Él…” entre su pena y su paz continuando su Camino hasta “su hora“. ¡Cuánta fuerza, cuánto cariño y ejemplo, cuánta libertad, para traslucirnos su Amor infinito que le lleva a cumplir su Misión Salvadora!

¿Cómo reconocer la propia vida, la de la sociedad, la de la Iglesia con 2022 años de por medio?

None Dominicas de Lerma
Monasterio de San Blas. Lerma (Burgos)

30/3/22

EVANGELIO JUEVES 31-03-2022 SAN JUAN 31-47 IV SEMANA DE CUARESMA

 




En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».

REFLEXION

En el evangelio de Juan, Jesús aparece defendiendo con energía su misión frente a sus acusadores. Esgrime a su favor cuatro argumentos de peso: el testimonio de Dios, su Padre, el testimonio del Bautista, el prestigioso precursor del Mesías, el testimonio de las mismas obras que realiza en apoyo de su mensaje, y el testimonio de Moisés, que ya había hablado proféticamente de él.

El Padre y Jesús son uno (Jn 10, 30). El testimonio del Padre se revela en Jesús: lo que él dice y hace es un reflejo de la voluntad del Padre que le envió, es la palabra misma del Padre que se hace visible en las palabras del Hijo que habla en Su nombre. La autoridad profética de Juan el Bautista también testifica ante todo el pueblo en favor de Jesús, “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1, 29). El testimonio de sus obras es la transparencia en ellas del mismo designio del Padre (Jn 10, 25). Finalmente, las Escrituras, y Moisés en ellas, también dan un testimonio concorde de quién es Jesús y de dónde le viene su misión (Jn 1, 45).

Sólo los que se encierran en sus propias ideas humanas y no se abren al mundo de la fe son los que rechazan cualquier otro testimonio que pueda suponer una presencia de Dios en medio de su vida. Si se excluye a Dios de nuestro horizonte es evidente que no se pueden percibir sus huellas en nuestra historia de cada día: ni Jesús ni su mensaje tienen nada que ver con él.

¿Quién creemos que está detrás de las palabras de Jesús? ¿De qué autoridad nos fiamos para saber cómo hemos de vivir?

Fray Emilio García Álvarez O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

29/3/22

EVANGELIO MIERCOLES 30-03-2022 SAN JUAN 5, 17-30 IV SEMANA DE CUARESMA





 En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:

«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.Jesús tomó la palabra y les dijo:«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

                                               Es palabra del Señor

REFLEXION

El evangelista Juan nos presenta muchas veces a Jesús discutiendo con “los judíos", también en este pasaje de su evangelio, del que podemos sacar algunas de sus sabrosas enseñanzas. Jesús nos indica cuál es su relación con Dios, es la de ser su Hijo. Algo que a los judíos les quedó claro y les sonó a una auténtica blasfemia. ¿Cómo Jesús, un hombre como ellos, se atrevía a proclamarse como Hijo de Dios? Y querían matarle por ello.

Pero Jesús no se desdijo y les fue explicando las consecuencias de la verdad que les acababa de indicar. La primera es que el Padre y él actúan al unísono, por eso, quien honra al Hijo honra al Padre y el poder del Padre es el poder del Hijo. Si el Padre tiene poder de resucitar a los muertos ese mismo poder tiene su Hijo. También nos indica  que el Padre ha delegado en el Hijo el poder de juzgarnos, le ha confiado “el juicio de todos”. Esa es nuestra gran suerte. Quien nos va a juzgar al final de nuestra vida no es un juez humano, por justo que sea, sino Jesús, el Hijo de Dios, en el que sobresale ante todo por su amor hacia nosotros, el que nos espera no solo al final de nuestra vida, sino que junto con el Padre, cada día de nuestra vida, viene en nuestra ayuda y nos ofrece su amor y su luz: “Mi Padre sigue actuando y yo también actúo”.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.Convento de Santo Domingo (Oviedo)


28/3/22

EVANGELIO MARTES 29-03-2022 SAN JUAN 5, 1-16 IV SEMANA DE CUARESMA




Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

                                 Es palabra del Señor

REFLEXION

Estamos en el contexto de una fiesta.
El relato nos dice que en una de las puertas de Jerusalén había una piscina en torno a la cual se encontraban echados muchos enfermos de todo tipo. Jesús contempla la escena. Ante él, el panorama de muchas personas que no pueden participar en esa fiesta. Son enfermos, en consecuencia impuros y excluidos.
Jesús se fija en uno de ellos que llevaba muchos años allí, y le hace una pregunta clave: ¿quieres curarte?
Y, ¡oh sorpresa!, el enfermo no responde a esa pregunta. Como justificándose, trata de explicar la razón por la que no está aún curado: hay otros más rápidos que él para alcanzar el agua. Cabe preguntarse si en 38 años no había tenido tiempo de madurar algún plan que le permitiera entrar el primero en el agua… Tampoco ahora se le ocurre decirle a Jesús que sí quiere ser curado.
Jesús le cura, y el hombre carga con su camilla y se marcha sin mostrar agradecimiento, ni interés en conocer a quien le había curado.
El texto es muy claro. ¿Qué resaltar?
- Jesús aparece como la fuente de sanación y vida. No está en el agua de la piscina…
- Jesús ofrece siempre salvación, aun cuando nosotros no se lo pidamos. Su decisión de encontrarnos es el principio de nuestra esperanza.
- El enfrentamiento de Jesús con los responsables religiosos de su pueblo continúa ahondándose: para Jesús el bien del ser humano está por encima de las normas, para ellos la norma es el criterio último de toda acción.
Sería interesante que nos diéramos un tiempo para tratar de identificarnos con el enfermo y con aquellos que se enfrentan a Jesús. ¿Tenemos nosotros algunos de los rasgos que en ellos se adivinan?
Pedimos al Señor Jesús que nos introduzca en su dinamismo vital: la donación que busca siempre el bien de los otros/as.

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.Congregación Romana de Santo Domingo


 

27/3/22

EVANGELIO LUNES 28-03-2022 SAN JUAN 4, 43-54 IV SEMANA DE CUARESMA

 




En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.
                                        Es palabra del Señor
REFLEXION

Jesús volvió otra vez a Caná donde en una boda que se les terminó el vino, realizó el primer signo, convirtiendo el agua en vino, iniciando así su vida pública.

Aunque Jesús había afirmado que un profeta no es estimado en su propia Patria, cuando llegó a Galilea, los galileos sí que lo recibieron bien y creyeron en su nombre, probablemente por todo lo que habían visto hacerle en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, a la cual ellos también asistieron.

También en Caná efectuó un segundo signo; a ruegos de un funcionario del Rey Herodes Antipas, probablemente un oficial pagano, que le pidió la curación de su hijo enfermo. Jesús no se encierra en su raza ni en su religión, acoge a todos. El oficial tenía puestas las esperanzas en Jesús, motivo por el cual le pidió un par de veces que le acompañara antes que muriese su hijo, pero Jesús siempre le respondió lo mismo “Vete, que tu hijo vive”. No obstante Jesús añadió como reproche “Si no veis signos y prodigios, no creéis”, lo que también nos dice a nosotros.

Al funcionario le costó ponerse en camino pero al final tuvo fe en Él y marchó hacia su casa. Antes de llegar los criados fueron a buscarle para decirle que su hijo estaba curado y al preguntarles a qué hora se había producido la mejoría, cayó en la cuenta que era la hora en que Jesús le había dicho que su hijo estaba curado, en este momento tuvo la confirmación de su fe “Y creyó él con toda su familia”.

¡Cuántos cristianos limitan su fe, a pedir prodigios y milagros! Quieren que Él escuche su oración, resuelva sus dificultades al momento y haga milagros con sus peticiones.

Este relato del Evangelio de San Juan, nos está enseñando cuál es la única fe que merece tal nombre, la que se apoya en la Palabra de Jesús, la que llega hasta aceptar su persona; nadie más que Jesús da vida; nadie más que Él vence la enfermedad y la muerte.

Con este episodio termina el primer ciclo del libro de los signos y las obras que Jesús empezó y también concluyó en Caná de Galilea.

¿Cómo vives tu fe?

¿Se limita solo a pedir milagros?

Dña. Montserrat Palet DalmasesFraternidad Laical de Santo Domingo (Barcelona)

26/3/22

DOMINGO 27 DE MARZO : CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

 



Continuamos nuestro itinerario cristiano cuaresmal, y en esta 4ª etapa dominical, se nos propone detenernos por un momento de nuestras ocupaciones, y acoger de corazón una Palabra de vida que es liberadora.

En nuestro proceso vital vamos teniendo numerosas vivencias que nos hacen transitar en la vida alcanzando objetivos y metas. Desde nuestro punto de vista cristiano, es primordial acercarnos a Dios, que nos ayuda para prepararnos interiormente y vivir una auténtica pascua de resurrección.

Para poder experimentar la verdadera vida que Cristo nos propone, se nos invita a cambiar nuestras vidas a veces anodinas y rutinarias, para coger un impulso nuevo, y abrirnos a un Dios que ama y perdona sin límites.

Jesús de Nazaret es quien da sentido a nuestra vida de fe, porque él viene a cada instante, apostando por todos y cada uno de nosotros. El nos impulsa para transformar situaciones de dolor, enfrentamientos y discordias, en una vida renovada por el perdón y la fraternidad. Ese debe ser nuestro programa de vida cristiana, porque desde ahí seremos más creíbles y daremos un verdadero testimonio de fe.

Fr. Julio César Carpio Gallego O.P.Convento de San Pablo (Palencia)

EVANGELIO DOMINGO 27-03-2022 SAN LUCAS 15, 1-3, 11-32 IV DOMINGO DE CUARESMA

 




En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».Jesús les dijo esta parábola:«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes.No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.Recapacitando entonces, se dijo:“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros».Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.Su hijo le dijo:“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.Pero el padre dijo a sus criados:“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.Y empezaron a celebrar el banquete.Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.Este le contestó:“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.Entonces él respondió a su padre:“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.El padre le dijo:“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

                                              Es palabra del Señor
REFLEXION

 En este domingo nos encontramos en el corazón de la Cuaresma, y de alguna manera, en el corazón del evangelio de Lucas, que es la lectura determinante del Ciclo C del año litúrgico. En el corazón, porque Lc 15, siempre se ha considerado el centro de esta obra, más por lo que dice y enseña en su catequesis, que porque corresponda exactamente a ese momento de la narración sobre Jesús. La otras lecturas de hoy simplemente acompañan a la grandeza y radicalidad de lo que hoy se nos comunica en el evangelio. Por eso, el misterio de la reconciliación, diríamos que se expresa maravillosamente en el evangelio de este día: Lc 15,11-32. Esta es una de las piezas maestra de la literatura narrativa del Nuevo Testamento, y una maravillosa historia de amor de padre frente a egoísmos y rencores de hijos. Jesús, ante las acusaciones de los que le reprochan que le da oportunidades a los publicanos y pecadores, cosa que no entra en los cálculos de las tradiciones más exigentes del judaísmo, contesta con esta parábola para dejar bien claro que eso es lo que quiere Dios y eso es lo que hace Dios por medio de él.

 Se podrían escribir páginas enteras de la narración, de su intriga asombrosa, de los “tempi” narrativos, de su desenlace. Se podría recurrir a hermenéuticas sofisticadas de las formas en las que esto se ha logrado. Del lenguaje y el arte de la misma intriga divina. De hecho hay libros maravillosos que pueden servir no solamente para preparar el texto a nivel literario, exegético, teológico y espiritual (cf v.g. F. CONTRERAS MOLINA, Un padre tenía dos hijos, Estella, Verbo Divino, 1999). Hay textos clásicos de escritores y predicadores que dan en la tecla verdadera de la armonía y la polifonía del texto bíblico. La hermenéutica podría decirnos que no es un texto sagrado, sino de simple humanidad. Pero no es verdad que en boca de Jesús no sea precisamente sagrado: es describir lo divino por lo humano.

 Es toda una justificación y una defensa incuestionable de Dios, de Dios como Padre. Por eso no es, propiamente hablando, la parábola del hijo pródigo, del hijo que vuelve, del hijo que se arrepiente, aunque esto es muy importante en la narración y en su profundidad simbólica. Es la parábola del Padre, de Dios, que nunca abandona a sus hijos, que nunca los olvida. De ahí que algunos autores, con razón, han señalado que deberíamos comenzar a entender la parábola fijándonos en el hijo mayor; el que no quiere entrar a la fiesta que da el padre por haber encontrado a su hijo. Él, que siempre se ha quedado con el padre en la casa, tiene unos derechos legales que nadie le niega, pero le falta la capacidad del padre para tener la alegría de ver que su hermano ha vuelto. No tiene mentalidad de hijo, de hermano; es alguien que está centrado en sí mismo, sólo en él, en su mundo, en su salvación.

 El hijo mayor, en el fondo, no quiere que su padre sea padre, sino juez inmisericorde. Porque esto es lo importante de la parábola, por encima de cualquier otra cosa: que se ha organizado una fiesta por un hermano perdido, y no está dispuesto a participar en ella. Jesús está hablando de Dios y es la forma de contestarle a los escribas y fariseos que se escandalizan de dar oportunidades a los perdidos: el Dios que él trae es el de la parábola; el que viendo de lejos que su hijo vuelve, sale a su encuentro para hacerle menos penosa y más humana su conversión, su vuelta, su cambio de mentalidad y de rumbo. Esta es su significación última y definitiva. ¿Estaríamos nosotros dispuestos a entrar a esa fiesta de la alegría? ¿Queremos para los otros el mismo Dios que queremos para nosotros?

Fray Miguel de Burgos Núñez(1944-2019)

25/3/22

EVANGELIO SABADO 26-03-2022 SAN LUCAS 18, 9-14 III SEMANA DE CUARESMA

 




En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

                                      Es palabra del Señor
REFLEXION

La parábola nos presenta a un pecador humilde y a un justo satisfecho de sí mismo. En el plano humano, valoramos lo que vamos consiguiendo por nuestro propio esfuerzo, sea en los estudios, sea en nuestra profesión.

Pero cuando nos ponemos en la presencia de Dios, entonces tenemos que admitir que todo es puro regalo, todo es gracia, todo es don de Dios, incluidas las buenas obras que, por su gracia, logramos hacer. Poder mejorar libremente  nuestra propia vida con nuestras buenas obras es el mejor regalo que Dios nos puede hacer.

Nuestra vida entera es don de Dios: la luz que nos envuelve, el aire que respiramos, el universo entero. El perdón que necesitamos y nuestra salvación serán también un regalo de Dios, porque la salvación consistirá en compartir la vida misma de Dios. Creer todo esto nos llena de paz y nos hace más humildes, como al publicano. En una palabra, nos justifica, como dice Jesús, Por todo ello, una vez más damos gracias a Dios en cada Eucaristía.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.Casa Ntra.Sra. de los Ángeles (Vitoria)

25 DE MARZO : SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACION DEL SEÑOR

 




Cada año la Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación. Un día como hoy la historia de la humanidad cambió cuando María dio su “Sí” valiente a Dios, concibiendo desde aquel momento a Jesús y convirtiéndose en protectora del Niño que un día nacería y salvaría con amor al mundo.

“‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible’. María contestó: ‘Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’. Y la dejó el ángel” (Lc. 1, 35 - 38).

La Solemnidad de la Anunciación se celebra nueve meses antes de la Navidad. Si se analiza la historia, María “no la tuvo fácil”. Ella estaba comprometida con José y ciertamente esta decisión de concebir al Hijo de Dios trajo inestabilidad.

Tanto así que el justo José decidió repudiarla en secreto para que los dos no tuvieran muchos problemas. María, además, era joven y pobre, pero confiaba en la Providencia de Dios.

Por lo tanto el Señor interviene y el ángel en sueños le habla a José, quien acepta el plan de Dios, obteniendo así el privilegio de ser padre de Jesús en la tierra y de formar la Sagrada Familia con María.

En el Evangelio de hoy (Lc. 1, 26-38) se aprecia el diálogo del mensajero de Dios con la Virgen. No fue una imposición sino una propuesta a la que María pudo haber dicho no. Pero la “bendita entre las mujeres” aceptó y se produjo el milagro de Encarnación del Hijo de Dios.

Desde aquel momento María tuvo en su vientre a Jesús, no a los tres meses o cuando el embrión tenía forma humana, sino desde el momento de la concepción. He aquí una razón más por la que la Iglesia defiende al bebé desde el primer instante de su vida.

FUENTE : ACIPRENSA


24/3/22

EVANGELIO VIERNES 25-03-2022 SAN LUCAS 1, 26-38 III SEMANA DE CUARESMA

 





Seis meses después, Dios envió al ángel Gabriel a la ciudad galilea de Nazaret para ver a María, una virgen que estaba comprometida con José, un hombre que era descendiente de David. El ángel entró en donde ella estaba y le dijo: «¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo.» Cuando ella escuchó estas palabras, se sorprendió y se preguntaba qué clase de saludo era ese. El ángel le dijo: «María, no temas. Dios te ha concedido su gracia. Vas a quedar encinta, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre JESÚS. Este será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios, el Señor, le dará el trono de David, su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Pero María le dijo al ángel: «¿Y esto cómo va a suceder? ¡Nunca he estado con un hombre!» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Elizabet, la que llamaban estéril, ha concebido un hijo en su vejez, y ya está en su sexto mes de embarazo. ¡Para Dios no hay nada imposible!» María dijo entonces: «Yo soy la sierva del Señor. ¡Cúmplase en mí lo que has dicho!» Y el ángel se fue de su presencia. 
                                 Es palabra del Señor
REFLEXION

La fiesta que celebramos hoy, tiene que producir en nosotros una inmensa alegría, porque celebramos el Sí definitivo, “amén y conclusión de nuestra fe”, un sí que cambió el rumbo de la historia, de nuestra historia personal. Celebramos una respuesta plena y consciente a la llamada de Dios.

 Es precioso ver cómo Dios no irrumpe en la vida de María de forma estruendosa ni por medio de la imposición. El Señor envía su ángel, allí donde vive María. Nos dice el evangelista, que el ángel entró en la presencia de María, es decir, Dios actúa en lo más profundo de su ser, no entra con grandes muestras de esplendor, entra en el silencio del corazón de María, y la primera palabra del ángel es: “¡Alégrate!” Porque la intervención de Dios en la historia personal de cada uno sólo puede producir alegría.

Tantas veces tememos que Dios actúe en nuestra vida, tenemos miedo de que nos transforme o de que nos exija demasiado, miedo a perder las seguridades terrenas, nos olvidamos de esta palabra del ángel Gabriel: “¡Alégrate!”. Hoy Dios te dice: “¡Alégrate! Porque vengo a hacer algo nuevo y sorprendente en tu vida”.

La siguiente palabra a resaltar es: “No temas, María”. Dios conoce lo más profundo del corazón humano, y Él sabe que tememos a lo desconocido, a poner nuestra vida en manos de Otro, a dejarnos llevar. Lo que el ángel dice a María: “No temas”, también nos lo dice hoy a nosotros. “No temas, porque has hallado gracia ante Dios”. Cuando Dios nos llama a realizar su misión en el mundo, lo primero que sentimos es miedo ante la incertidumbre, ¿Cómo responderemos? ¿Y si fallamos? Sólo recuerda: “Has hallado gracia ante Dios”.

Hoy, esta solemnidad de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de María, nos llama a esto, a dar nuestro “sí” sin miedo, a dejarnos sorprender por las maravillas de Dios, a dejar que el misterio de Dios cambie el rumbo de nuestra historia. Si sientes temor ante la llamada, mira a María, ella es el testimonio de una confianza puesta totalmente en Dios. Ella no sabía todo lo que le esperaba tras ese “Sí”, sin embargo, creyó. Gracias a este Sí, hoy experimentamos la Redención de Señor en nuestras vidas, tal como nos dice San Agustín hablando del nacimiento de Jesucristo: “Nunca hubieras vuelto a la vida, si Él no hubiera venido al encuentro de tu muerte. Te hubieras derrumbado, si Él no te hubiera ayudado. Hubieras perecido, si Él no hubiera venido”.

Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.
Monasterio de Santa Ana de Murcia




23/3/22

EVANGELIO JUEVES 24-03-2022 SAN LUCAS 11, 14-23 III SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».
                                  Es palabra del Señor
REFLEXION

Jesús estaba echando un demonio que era mudo. Junto a él hay una multitud que se admira. Brota dicha admiración al contemplar cómo el mudo habla. El bien procurado a esta persona despierta la admiración de la multitud.  Frente a muchos, algunos y otros. No todos se admiran. Aparecen los críticos sin la más elemental lógica humana: “Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios.”  Otros piden un signo del cielo.

Y eso es lo que Jesús acaba de hacer: “Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.”  Los milagros que él realiza van más allá del hecho milagroso, para convertirse en signo, señal de lo que realmente está ocurriendo. Y lo que ocurre es que con él el reino de Dios ha llegado.

El mismo Jesús conduce la reflexión que cada uno tiene que hacer, examinando lo que ellos mismos dicen, para que vean hasta dónde están errados.  Si Satanás está dividido ¿cómo se mantendrá su reino?  Para poder reconocer los signos del Reino hay que despojarse de los prejuicios. Hay que dejar espacio a la admiración y a la sorpresa de un Dios que se ha hecho cercano. Que usa un lenguaje inteligible. El misterio se ha hecho pura transparencia. Eso es lo que percibe la gente sencilla y por eso Jesús afirma que lo ha revelado a la gente sencilla, que es capaz de dejarse llenar por la alegría  que produce su presencia.

Y termina el pasaje con esta afirmación de Jesús: “El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. No hay alternativa posible para acceder al Reino. Jesús es el camino. En su Persona se revela todo el misterio de Dios. Por eso el camino cuaresmal arranca centrándose en el misterio de Cristo para vivirlo en plenitud. La penitencia cuaresmal se ordena a quitar todo aquello que impide que el misterio de Cristo ilumine la existencia humana. Su luz nos hace ver la luz.

Podemos entender la frase final como comunión con él. No aceptarlo o romper la comunión con él desemboca en enfrentamiento y dispersión. Con él o contra él; recoger con  él o sin él dispersar. El planteamiento se nos hace a cada uno y tendremos que responder y definirnos. La cuaresma es un buen tiempo para considerar de qué lado estamos y hasta dónde estamos dispuestos a llegar.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.Convento de Santa Cruz la Real (Granada)