31/12/25

JUEVES 01 DE DICIEMBRE : SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

 





La solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primera fiesta mariana que podemos constatar en la Iglesia occidental. Probablemente, la fiesta remplazaba la costumbre pagana de las «strenae» (estrenas, dádivas), bien distinta del sentido de las celebraciones cristianas. El «Natale Sanctae Mariae» comenzó a celebrarse en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación de una de las primeras iglesias marianas de Roma, esto es, Santa María Antigua, en el Foro Romano. La última reforma del calendario trasladó al 1 de enero la fiesta de la maternidad divina, que desde 1931 se celebraba el 11 de octubre en memoria del Concilio de Efeso (431), donde se proclama a María “Theotokos”, la que dio a luz al Salvador, el Hijo de Dios.

Celebramos también la Jornada mundial de la Paz (XXVIII), ya que al comenzar el año siempre se celebra esta jornada de la paz, cuyo mensaje no puede ser ignorado por los cristianos que deben trabajar denodadamente por la paz amenazada en el mundo.

El primer día del año palpita en nosotros el deseo de renovación: nos trazamos propósitos, metas y hacemos listas de buenas intenciones. La liturgia nos invita a comenzar el año contando con la bendición de Dios, para recordarnos que, como creyentes, no bastan la buena intención y nuestras propias fuerzas. La antigua bendición sacerdotal del libro de Números abre nuestro calendario como un abrazo divino: “El Señor te bendiga y te proteja; el Señor haga brillar su rostro sobre ti; el Señor te conceda la paz.” Aquí no hay un simple deseo humano, sino una promesa que Dios mismo pronuncia sobre su pueblo.

El Salmo 66 recoge esta bendición y la convierte en oración: “Que Dios tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros.” El salmista reconoce que la bendición no se agota en quien la recibe: está destinada a mostrarse al mundo entero, a revelar la justicia y la salvación de Dios.

La solemnidad de Santa María, Madre de Dios, nos muestra cómo esta bendición se hace carne en Cristo, “nacido de mujer”, según san Pablo. Y el Evangelio presenta a los pastores —los pobres y excluidos— como los primeros en recibirla y en convertirse en mensajeros de alabanza.

Iniciemos, pues, el año desde la certeza de que Dios nos mira, nos bendice, camina con nosotros y nos envía a vivir agradecidos y alegres, como los pastores, anunciando lo que hemos visto y oído.

Fray Diego Rojas O.P.

Fray Diego Rojas O.P.
Convento de Santo Domingo (Caleruega, Burgos)

Soy fraile dominico, nacido en Colombia en 1975 y emigrado a la República Dominicana —mi segunda patria— en 1991. Ingresé en la Orden en 2013. He cursado estudios de Humanidades, Filosofía y Teología en la República Dominicana, Cuba y España, así como un máster en acompañamiento psicoespiritual. También he estudiado algo de fotografía, -oficio que ejercía antes de entrar a la Orden- y diseño gráfico. Hace cuatro años resido en España y desde 2023 fui asignado a Caleruega, donde colaboro en diversas tareas relacionadas con la labor de predicación que ejerce la comunidad en la cuna de Santo Domingo, especialmente en la conservación y promoción de la Casa de Espiritualidad Santo Domingo.