3/2/26

EVANGELIO MIERCOLES 04-02-2026 SAN MARCOS 6, 1-6 IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».

Y se escandalizaban a cuenta de él.

Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».

No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.

Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

                       Es palabra del Señor

REFLEXION

Las palabras de Jesús se han convertido hasta en un refrán que tal vez por haberlo oído muchas veces no calibramos el tremendo significado que tiene esta frase.

La tarea del profeta es muy ingrata. Los auténticos profetas suelen ser mal recibidos. A muchas personas les incomoda escuchar discursos claros, radicales, que apelan a la verdad del ser humano y que piden una respuesta, un cambio de actitud.

A menudo, son los más cercanos al profeta los primeros que lo rechazan o no saben valorar su mensaje. De ahí ese interrogante que quiere quitar méritos y desprestigiar la misión, ¿no es este el carpintero?.

Detrás de esta pregunta se trasluce incluso esa cierta envidia y celotipia que marca hoy en día la vida de quien tiene luz y verdad.

Son los tuyos los primeros en reaccionar y desacreditar el don del próximo. Quizás porque no creen que en una persona conocida y cercana, con sus limitaciones, pueda darse tal fuerza, tal entusiasmo y coherencia con su fe.

Pero el profeta que no se busca así mismo, sino que se convierte en mensajero de Dios, no se abate ante las críticas. Los ataques lo refuerzan y jamás se rinde. El amor que lo llena lo sostiene.

La Iglesia de hoy, siendo humana y cargada de defectos, sigue siendo depositaria de un tesoro inmenso. Necesita profetas que sean su voz y muestren al mundo el rostro de Dios.

A eso estamos llamados los cristianos, para ello no necesitamos mucha elocuencia: nuestras obras y nuestra forma de estar en el mundo hablarán por nosotros.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

EVANGELIO MARTES 03-02-2026 SAN MARCOS 5, 21-43 IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar.

Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
«Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».

Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con solo tocarle el manto curaré».

Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente y preguntaba:
«¿Quién me ha tocado el manto?»

Los discípulos le contestaban:
«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"»

Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad.

Él le dice:
«Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:
«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»

Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
«No temas; basta que tengas fe».

No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentran el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. y después de entrar les dijo:
«¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida».

Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).

La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.

Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

Dos milagros de Jesús se nos narran: hay uno que se presenta como el principal: la resurrección de la hija de Jairo y otro que acontece en el camino: la curación de la mujer con flujos de sangre. Para el Señor no hay milagro grande o pequeño, porque todo en Él es un signo del Amor de Dios hacia los hombres.

Nos conmueve la humildad de esta mujer que se acerca al Señor entre la multitud: no se atreve ni a hablarle, solo le toca levemente…y queda curada de una enfermedad que la atormentaba desde hacía años. Nadie salvo el Señor se dio cuenta de este encuentro, de esta comunión de amor y fe. La hija de Jairo, por otro lado, ya dormía el sueño de la muerte cuando llega Jesús y la resucita. La fe de los padres hace que Jesús obre el milagro imposible y la llame para que se levante.

El milagro, todo milagro es el signo de la presencia salvadora de Dios entre los hombres. Y hay entre nosotros muchos más milagros de los que podemos suponer porque el Señor no deja de mostrar su amor a una humanidad que sufre y a veces se desespera ante el continuo influjo del mal y la oscuridad. Tengamos la fe humilde de la mujer y nos daremos cuenta de que los milagros de amor del Señor siguen dándose.


D. Carlos José Romero Mensaque O.P.

D. Carlos José Romero Mensaque O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos “Amigos de Dios” (Bormujos, Sevilla)

Formo parte del laicado dominicano desde 2006 motivado por el estudio y devoción al Santo Rosario y el ejemplo de dos frailes. Soy doctor en Historia y en Artes y Humanidades (Teología) y tengo estudios teológicos como profesor de Religión que continúo. Mi actividad como predicador se centra en el estudio de la Historia de la Orden, la catequesis parroquial y la dirección de un programa semanal sobre el Evangelio en YouTube.

1/2/26

LUNES 02-02-2026 ; FIESTA DE LA PRESENTACION DEL SEÑOR

 




A esta fiesta la solíamos llamar antiguamente -quiero decir, antes del Concilio- la Candelaria o Fiesta de la Purificación de la Virgen. Venía considerada como una de las fiestas importantes de Nuestra Señora. Lo más llamativo era la procesión de las candelas. De ahí el nombre de «Candelaria». Era una procesión clásica, tradicional, atestiguada ya en antiguos documentos romanos. En concreto, el Liber Pontificalis nos asegura que fue el papa Sergio I, a finales del siglo VII, quien dispuso que se solemnizaran con una procesión las cuatro fiestas marianas más significativas por su antigüedad: la Asunción, la Anunciación, la Natividad y, por supuesto, la Purificación. Éste sería seguramente el origen de la procesión de las candelas.

Esta fiesta había sido importada de Oriente. Su nombre original -hypapante-, de origen griego, así lo indica. Esa palabra, que significa «encuentro», nos desvela el sentido original de esa fiesta: es la celebración del encuentro con el Señor, de su presentación en el templo y de la manifestación del día cuarenta. Los más antiguos libros litúrgicos romanos aún siguieron conservando durante algún tiempo el nombre original griego para denominar esta fiesta.

Todo esto ya quedó aclarado en el volumen anterior en el que se intentó, con toda lógica, vincular esta fiesta al ciclo navideño de la manifestación del Señor. Allí quedó señalado que esta fiesta, tal como ha quedado diseñada en el actual calendario de la Iglesia a raíz del Concilio Vaticano II, recuperando de este modo su sentido original, no es precisamente una fiesta de la Virgen, sino del Señor.

Sin embargo, hay que reconocer el carácter tradicional de la Candelaria, cercana además a la fiesta de San Blas, de indudable raigambre popular y rodeada de importantes elementos tradicionales de carácter cultural y folklórico, como la bendición de los roscos de San Blas, y en algunas regiones la ofrenda de un par de tórtolas o dos pichones. Este hecho nos invita a diseñar, aunque sea de forma esquemática, la evolución histórica de la fiesta que, ya a partir de la Edad Media, se reviste de un carácter marcadamente mariano. Eso lo demuestra el contenido de las viejas oraciones y antífonas, recogidas en el viejo Misal Romano, para ser utilizadas en la bendición y procesión de las candelas y que aparecen por vez primera en libros litúrgicos de los siglos XIII y XIV. El protagonismo de la Virgen en casi todos esos textos es altamente significativo y responde, sin duda, al carácter mariano que la fiesta adquiere en esa época.

El nuevo calendario litúrgico, establecido a raíz de la reforma del Vaticano II, considera de nuevo esta solemnidad como fiesta del Señor. Sin embargo, sin renunciar a este carácter fundamental de la fiesta, la piedad popular bien puede alimentar su devoción mariana y seguir celebrando a María, íntimamente vinculada al protagonismo de Jesús, en este acontecimiento emblemático de la presentación en el Templo, por el que Jesús es reconocido como Salvador y Mesías por los dos ancianos Simeón y Ana, representantes singulares del pueblo elegido.

Nuestra Sra. de Candelaria. Patrona del Archipiélago Canario

Los Canarios celebran hoy a su patrona la virgen de candelaria custodiada por los dominicos en su Santuario de Tenerife desde 1530.

Jornada de la vida consagrada

Cada año, coincidiendo con la fiesta litúrgica de la Presentación del Señor en el templo, se celebra también la Jornada de la Vida Consagrada. En palabras de Juan Pablo II, la vida consagrada «está en el corazón mismo de la Iglesia como elemento decisivo para su misión ya que indica la naturaleza íntima de la vocación cristiana y la aspiración de toda la Iglesia esposa hacia la unión con el único Esposo, Cristo Jesús'. Por ser la vocación a una vida consagrada algo vital, y en este sentido imprescindible, para la Iglesia, la jornada se creó para que fuera celebrada por toda la comunidad eclesial, no sólo por el sector de las personas consagradas. Tiene, por tanto, carácter universal para todas las iglesias particulares y locales. Efectivamente, en el texto de institución de la jornada se lee: «la misión de la vida consagrada no se refiere sólo a quienes han recibido este especial carisma, sino a toda la comunidad cristiana.

El lema de este año 2013 es: “Signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo"

Puede encontrar materiales en la página de la Conferencia Episcopal Española

Texto tomado de: Martínez Puche, José A. (director),

EVANGELIO LUNES 02-02-2026 SAN LUCAS 2, 22-40 IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

                    Es palabra del Señor

REFLEXION

Es verdad que Malaquias anunciaba esta entrada como temible… pero, dándonos una sorpresa más, el evangelio de hoy nos presenta que quien entra al Templo no genera temor en absoluto: es un Niño pequeño en brazos de una humilde Madre… ¡No calculábamos que Dios quería regalarnos la increíble sorpresa de hacerse nuestro hermano!

Y así, hoy se nos relata la primera entrada que realiza el Hijo del Hombre en el Templo, la segunda será a los doce años… y la última (no sabemos cuántas pudieron ser las intermedias) será al final de su vida terrena, cuando lo purifica de los mercaderes… Con estas entradas en el Templo podemos representar el progresivo ingreso de este Niño en nuestras vidas y en nuestro mundo hasta purificarlos, hasta arrancar lo que afea Su imagen en nosotros, o expulsar los turbios negocios de ese Templo Suyo que somos.

A continuación, la segunda lectura nos explica que este Hijo entra en el Templo de la humanidad como un Sacerdote misericordioso y fiel, fiel al ser humano necesitado y fiel al Padre deseoso de que sus hijos recobren su plena dignidad. Más aún, será un sacerdote misericordioso y fiel hasta la muerte. No en vano ya Simeón anuncia en profecía la contradicción y la espada: no es posible purificar el templo humano de tanto mercado sin pasar contradicciones.  

En fin, el Señor que buscábamos nos hizo el regalo de hacerse presente en el Templo de nuestra vida, de nuestra humanidad… Buscábamos su Rostro y Él nos sorprendió haciéndose como nosotros para que pudiéramos reconocerle en nuestros propios rostros...

Le buscábamos y se apareció… pero del modo menos esperado: como uno tantos, parecido en todo a sus hermanos. De este modo, nos regaló poderlo encontrar, siempre, reconociéndolo a Él en nuestros hermanos… ¿No es este un amoroso detalle de la simpleza divina?

“Mirad que está llegando”, decía Malaquías, y Simeón, confió y lo vio… Abramos las puertas de nuestra vida, de nuestras casas, de nuestros ambientes… Llamemos para que se le abran también tantas puertas del mundo, tantas situaciones de encierro… No se trata de mirar solo en los Templos de piedra… ¿Estamos siendo capaces de verlo llegando en los Templos vivos que son nuestros hermanos…especialmente los más débiles…?


Fray Germán Pravia O.P.

Fray Germán Pravia O.P.
Real Convento de Predicadores (Valencia)

Nací en Montevideo en 1968 y fui ordenado sacerdote en Argentina en 1993, tras una etapa misionera en barrios populares de la periferia de Buenos Aires. Desde 2011 viví en Paraguay, y conocí a los dominicos en el trabajo pastoral de sus barrios inundables, ingresando en la Orden de Predicadores en 2018. Tras el noviciado me licencié en Teología Espiritual en Comillas y me doctoré en Teología en San Esteban de Salamanca. Por cuatro años residí en la comunidad de Montevideo, combinando la docencia académica con la pastoral parroquial y el acompañamiento espiritual. Actualmente resido en el Real Convento de Predicadores de Valencia, como Maestro de Estudiantes. Me apasionan la música, la lectura y el servicio desde el acompañamiento personal