23/2/26

EVANGELIO MARTES 24-02-2026 SAN MATEO 6, 7-15 PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:

“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

                            Es palabra del Señor

REFLEXION

En el Evangelio de hoy nos encontramos con otro regalo que nos ofrece este tiempo de Cuaresma, el Padre Nuestro. La oración en la que Jesús nos enseña a dirigirnos al Padre con sencillez, con verdad y desde la confianza. Y aunque podríamos hacer un comentario de cada frase de este Evangelio, nos vamos a quedar con el principio, pues va en sintonía con la lectura de Isaías y con el tiempo litúrgico.

Comienza Jesús diciendo que Dios ya sabe lo que necesitamos, y nos anima a no ser “palabreros”. Una vez más, se nos está enfocando al silencio y a la contemplación. No se trata de pedir, cual si Dios fuera un mago que cumple deseos, se trata de “estar” con Dios, de “escuchar”, de colocarse ante Él con verdad, despojados, disponibles, abiertos y abiertas a su Palabra, no a las nuestras.

Cierto es que muchas veces nuestras palabras, nuestros deseos y nuestras debilidades se interponen en los momentos de contemplación, pero Dios ya nos conoce. Somos sus hijos e hijas. Dios sabe lo que necesitamos. Y esto transforma radicalmente la oración. No podemos orar desde el miedo ni desde la carencia absoluta, sino desde la confianza en el Padre, descansando en su voluntad, en su mirada, en lo que sueña para nosotros, que somos sus hijos e hijas.

La oración, vivida desde el Padrenuestro, va modelando la vida según la voluntad de Dios y nos transforma a Él. Claramente la Cuaresma nos llama a la sobriedad también en la oración: menos palabras, más contemplación.

 ¿Llenamos la oración de palabras para no escuchar? ¿Usamos la oración para tranquilizarnos más que para abrirnos a Dios? ¿Contemplamos?

 Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia
Fraternidad de Laicos Dominicos de Valencia

La Fraternidad Laical de Valencia está formada en la actualidad por hermanos y hermanas con promesa solemne, con promesa simple, y con hermanos a la espera de admisión; sin embargo, desde la fundación de la misma, han formado parte de ella numerosas personas que nos han precedido en la predicación. Uno de los compromisos adquiridos comunitariamente es estudiar y compartir la Palabra de Dios para luego predicarla en la web. Contemplando la Palabra en comunidad, y poniéndola en común, elaboramos una predicación que compartimos con alegría.