Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido.
Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.
Palabra del Señor
REFLEXION
El contraste entre las dos caras de este breve relato es muy fuerte.
Por una parte, nos habla de la admiración general por todo lo que hacía Jesús, por sus milagros, por sus palabras llenas de bondad que revelaban el amor infinito del Padre.
Y por otra parte, el anuncio de Jesús, de un trágico realismo: Lo van a entregar en manos de los hombres.
Nuestro mundo, el mundo de los seres humanos, es así: la justicia y la bondad no siempre son reconocidas, ni mucho menos. Incluso son perseguidas.
¿Por qué? Por envidia o porque la bondad y la justicia constituyen un obstáculo para los intereses de personas que van por otros caminos.
El Hijo de Dios va a chocar contra el muro del mal, como han chocado tantas veces las personas buenas. Y el Hijo de Dios se niega a distanciarse de estas personas buenas que sufren precisamente por su bondad.
Pero el proyecto de Jesús no es una carrera hacia el suicidio.
Cuenta con la fuerza y el amor de Dios, que harán triunfar del odio y la muerte. Los discípulos no entendían todavía ese lenguaje.
Pidamos nosotros al Señor entender los proyectos de su Corazón.



