Palabra del señor
REFLEXION
Como todos nosotros, Jesús experimentó la tentación de escoger el primer puesto. Lo cuentan los relatos de sus tentaciones. Pero venció la tentación: huyo cuando la multitud quiso proclamarlo rey. Más aún: Se vació de sí mismo, tomando la forma de esclavo, dice san Pablo. Lo hizo por amor, para estar más cerca de todos y cada uno de nosotros. Y por eso fue exaltado. En Primer lugar, exaltado por el Padre, que lo sentó a su derecha por encima de todo poder y de toda criatura. Pero también ante toda la humanidad. ¿Qué personaje histórico tiene tantos seguidores como Jesús, veinte siglos después de su muerte?
Como nos dice hoy Jesús, el reino de Dios tiene unos criterios de grandeza completamente distintos a los del mundo. Todo el que se enaltece será humillado y todo el que se humilla será enaltecido. En el reino de Dios, los dos criterios de auténtica grandeza son el servicio y el amor. El servicio y el amor no se ponen en el primer puesto, sino en el último. Pero ¿qué duda cabe de que son lo más grande que hay en la vida de Dios y de los seres humanos?


