25/8/22

EVANGELIO VIERNES 26-08-2022 SAN MATEO 25, 1-13 XXI SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.
Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz:
“¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”.
Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.
Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:
Señor, señor, ábrenos.
Pero él respondió:
“En verdad os digo que no os conozco”.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

                                Es palabra de Dios

REFLEXION

El Evangelio de hoy nos pone ante la parábola de las diez vírgenes. Jesús explica los misterios del Reino de los Cielos, usando el género literario de la parábola. A menudo, ese lenguaje confunde a los escribas y fariseos dando cumplimiento a las profecías del Antiguo Testamento. Luego, el maestro se las explica a sus discípulos.

En esta ocasión, Cristo compara el Reino de los Cielos con diez vírgenes que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio, e insiste en que las prudentes se proveyeron de aceite y las necias no. Aquí las vírgenes representan a las almas cristianas que viven a la espera de su esposo, Cristo. Aun cuando tarde, la lámpara de la vigilancia ha de estar a punto con las armas que Dios. También muestra esa tensión que supone el combate espiritual y la debilidad humana. Todas las vírgenes se duermen. Todas al oír el grito de “¡llega el esposo!” reciben la gracia de despertarse y de levantarse; pero unas, pueden perseverar en el combate gracias al aceite, esa oración y vigilancia que nutre la fe y la esperanza; y las necias no tienen armas se quedan indefensas en medio de la batalla. Cada uno necesita tener su propio aceite, el combate nadie lo puede hacer por ti, no valen las armas del otro. Por eso, las necias se excluyen ellas mismas y las prudentes entran.

¿Qué tiene que ver esto con nosotros?

Nuestra vida es también un combate semejante. Nuestra vigilancia ha de nutrirse de oración, vida sacramental y, en definitiva, de todas las armas que la Iglesia nos ofrece. Ese es el aceite que nos abre al encuentro con el Señor, porque nos hace conocerlo, reconocerlo y por amor salir a su encuentro. No tenemos que esperar ni al fin de los tiempos, ni al día de nuestra muerte, porque en esta vida vivimos un anticipo del Reino de los Cielos, pues lo llevamos dentro. El problema de no tener aceite en la lámpara nos impide verlo en nuestro día a día. Vamos a oscuras y quedamos excluidos. Dios nos da la Gracia, los medios, nos ayuda a levantarnos, pero sin nuestra respuesta, sin ese cuidado de tomarnos sus cosas en serio lo ignoramos. El ajetreo, las tensiones, las preocupaciones son consumidoras de aceite que, poco a poco, consumen nuestra alegría por la entrega. ¡Necesitamos renovarla siempre!

Esta Palabra viene en nuestra ayuda con ella el Señor nos dice: “¡Ánimo y espabila!”

None MM. Dominicas
Monasterio de Santa Ana (Murcia)


24/8/22

EVANGELIO JUEVES 25-08-2022 SAN MATEO 24, 42-51 XXI SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene e! ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?
Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.
Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes».

                         Es palabra de Dios

REFLEXION

Jesús nos habla del final de los tiempos (“la venida del Hijo del hombre”) y de que hemos de estar preparados para ello. Y lo ilustra con  parábolas, que son un toque de atención: el señor de la casa se puede ausentar, pero está alerta para proteger sus intereses (¿somos también nosotros cuidadosos para que no nos traicione nuestra conducta descuidada o nuestra indiferencia?)

Jesús habla también de dos mayordomos, uno fiel (y por eso es premiado), otro malvado (que merece castigo). Jesús muestra con ello una crítica a los dirigentes de Israel; pero más allá de ese reproche a un grupo concreto, la parábola quiere hacernos a todos una advertencia escatológica: mientras se espera la venida del Señor, conviene adoptar la actitud del mayordomo fiel. Es verdad que la tardanza que menciona el relato muestra que la comunidad de Mateo ya no espera que esa venida sea inminente (sin duda la segunda generación cristiana comienza a relajarse), pero el Señor vendrá y hay que vivir según sus enseñanzas. La fecha es lo de menos. Lo que importa es vivir atentos y estar siempre disponibles y dispuestos.

Esa venida definitiva del Señor, ¿tiene algo que ver con nuestra vida presente? Y esa advertencia de Jesús, ¿nos hace despertar de nuestra somnolencia?

Fray Emilio García Álvarez O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)

23/8/22

24 DE AGOSTO : SAN BARTOLOME, APOSTOL DEL SEÑOR

 





Fue uno de los Apóstoles de Jesús, es mencionado en los tres evangelios sinópticos, siempre en compañía de Felipe. Su martirio y muerte se atribuyen a Astiages, rey de Armenia y hermano del rey Polimio a quien San Bartolomé había convertido al cristianismo

 

Las fiestas de los apóstoles revisten gran importancia en la liturgia y en el sentir del pueblo cristiano. La existencia, misión y martirio del apóstol (de todo apóstol) es lo que recordamos y veneramos, aunque en concreto sepamos poco de la vida de San Bartolomé.

Con toda probabilidad —aunque hay que recordar que ha habido opiniones divergentes— se trata de la misma persona que en los Evangelios es conocida con dos nombres, entonces cosa corriente. Natanael sería el nombre personal (jn 1, 45-50; 21, 2) y Bartolomé el apellido, sobrenombre o patronímico, cuyos elementos son aramaicos: Bar-Talmai, hijo de Talmai (Mt 10, 3; Mc 3, 18; Le 16, 14; Hch 1, 13). (Como ocurre con Simón Bar-Jona). Bajo dos nombres diferentes es siempre el mismo hombre, el mismo discípulo, el mismo apóstol.

Los evangelistas sólo nombran a Bartolomé en la lista de los apóstoles, que creemos identificado con el Natanael que nace en Caná de Galilea y que el apóstol Felipe presenta a Jesús. […]

Misión Evangelizadora

Según la tradición, más o menos consistente, después de la Ascensión del Señor, a Bartolomé se le atribuyen largos viajes en misión predicando el Evangelio en la India, tal vez también en Frigia y Armenia, etc. En el siglo II, Panteno, fundador de la Escuela Catequética de Alejandría, en un viaje por el Oriente descubre el apostolado de San Bartolomé; y trae como recuerdo del apóstol, un ejemplar en arameo del primer Evangelio, el Evangelio de Mateo.

San Bartolomé confirma con su vida apostólica el cumplimiento de las palabras de Jesús: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación, El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea, se condenará”. (Mc 16, 15-16), como dice Mateo: «Id y haced discípulos a todos los pueblos (28, 19). De este modo, Bartolomé encara el camino y el futuro entre diáspora y cercanía, entre universalidad y amistad, entre palabra y gesto, entre esperanza y riesgo.
Por y con la experiencia de la Resurrección del Señor, los apóstoles son hechos testigos de la fe y misioneros de la buena noticia, aventureros de la mejor ventura. Bartolomé, con la misma franqueza con la que aparece en el diálogo-alabanza con Jesús, debió lanzarse por los caminos del mundo anunciando a su 'Rey de Israel» que es el Resucitado, esto es, que lo imposible es posible, corno la fe esperanzada y amorosa, esperanzante y amante, será creer lo increíble, esperar lo inesperado y amar a aquellos que son considerados menos amables.

Misión evangelizadora también para nosotros o cómo ser narración de la vida de Dios, del Dios-Amor para el mundo. Ésta es siempre la cuestión y el reto. La invitación: Jesús proclama e interpela a la mente. Tras resucitar, su proclama se toma vivencia e interpela a la vida. Y se hace experiencia y misión de amor contagioso y vivificador. El compromiso: cómo lograr que nuestra vida sea una visibilidad llamativa, testimonial, del amor operativo de Dios. […]

Martirio por el Evangelio

No está claro el género de martirio que sufrió San Bartolomé: ¿crucifixión, decapitación, desollamiento? Pero sí que su vida y apostolado fueron coronados por el martirio.

Los apóstoles recibieron de Jesucristo la misión de ser testigos «en Jerusalén, en toda la Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra» (Hch 1, 8), para que todos los hombres y los pueblos «encuentren en la Iglesia el sacramento de la salvación» (oración colecta). El ministerio apostólico es testimonial y martirial.

Ser testigo fiel abre las puertas al martirio, pues es prueba de un Dios que no abandona nunca a su pueblo, del Jesús pastor que no deja el rebaño ante la dificultad, de un Dios Amor que prueba cada día el amor, dando la vida por los amigos, por el mundo. Mártir es aquel que vive en sintonía existencial con Cristo vivo, que pone a Cristo y a su Reino como núcleo central de su vida. La muerte violenta es el coronamiento de su vida. […]

La misión evangelizadora lleva inherente el paso por la cruz, la proclama de que uno solo es el Señor, contra idolatrías e idólatras; la proclamación de la paternidad de Dios y de la fraternidad universal, contra atropellos e injusticias, marginación y exclusión, lleva también a exponerse a la pasión y muerte y a dejarse la piel en el empeño. El arte se ha complacido en pintar vivamente el martirio de San Bartolomé, simbolizándolo con una piel de desollado sobre el brazo y con el cuchillo del verdugo. Despojarse y «despellejarse». El apóstol se sacrifica por los demás y así consagra su vida. Se expropia a favor del otro y de los otros, a causa del Señor Jesús y como él, y por este «vía crucis» llega a la corona de la gloria. […]

Dejarse la piel será siempre una expresión de elocuente y generosa dedicación al trabajo, a la familia, a la misión. Cosa bien distinta significará quitar la piel a alguien o desollarle vivo. Así como, a causa de la tradición del desollamiento, a San Bartolomé se le atribuye el patrocinio sobre las enfermedades de la piel y sobre algunas profesiones emparentadas con su especial martirio, bien podría interceder para que el amor fraterno de palabra y de obra pase siempre por dejarse la piel en la entrega y nunca por quitarla a nadie.

Tras diversas peripecias, las reliquias habrían arribado a Roma, donde se las venera en la isla del Tíber. Vicisitudes y peripecias que no deben distraernos de lo fundamental: su mejor reliquia es su vida y su muerte, hechas evangelio. Para ello, en la liturgia latina celebramos su recuerdo festivo el 24 de agosto.

FUENTE : ADIBESA

EVANGELIO MIERCOLES 24-08-2022 SAN JUAN 1, 45-51 XXI SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dijo:
«Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó:
«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó:
«Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
-«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

                           Es palabra de Dios

REFLEXION

El evangelio nos habla del primer encuentro de Natanael o Bartolomé con Jesús. Tiene sus notas personales. Es Felipe quien le habla y le lleva hasta Jesús. Jesús sorprende a Natanael reconociéndole como “un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Sigue el pequeño diálogo, y al final Natanael reconoce a Jesús como alguien distinto y por encima de los demás hombres: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Y quedó unido a Jesús para el resto de sus días como uno de sus apóstoles.  

Yendo más allá de las circunstancias personales, que cada uno sabrá, todos los cristianos, de cualquier época, tenemos unas notas comunes en nuestro encuentro con Jesús. Con su ayuda, le descubrimos que además de ser hombre es Dios, y le confesamos como el Hijo de Dios, descubrimos que sus palabras son especiales, que llevan a la vida y a la vida eterna, que nos indican el verdadero camino para que nuestro corazón rebose de luz, de esperanza, de ilusión. Le reconocemos como el que nos ha amado hasta el extremo, el que vivió su vida terrena en función de nosotros y fue capaz de morir por nosotros para regalarnos su evangelio. Le reconocemos como el que nos ha ofrecido su amistad y, a partir de ahí, le vivimos como el mejor amigo que tenemos. Le reconocemos como la verdad, como el que nos ha regalado su potente luz poniéndonos en bandeja todas las verdades, todas las indicaciones que necesitamos para vivir con sentido nuestra vida. Le reconocemos como el que nos espera después de nuestra muerte para invitarnos al banque de su amor, al banquete de la felicidad total y para siempre. Ciertamente tenemos a Jesús como nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida.

Fray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)


22/8/22

23 DE AGOSTO : FIESTA DE SANTA ROSA DE LIMA, PATRONA DEL PERU, AMERICA Y FILIPINAS

 





Laica dominica, mística, primera santa de América. Desde niña se consagra al Señor con voto de virginidad. Amante de la soledad dedica gran parte del tiempo a la contemplación.

 

Santa Rosa de Lima fue celebrada como la primera flor de santidad de América, insigne por la fragancia de su penitencia y oración. Dotada de brillantes cualidades y dotes de ingenio, ya desde niña se consagra al Señor con voto de virginidad. Siente profunda veneración por Santa Catalina de Siena , con quien se advierte una sorprendente afinidad, por ello decide, en 1606, inscribirse en la Orden Seglar Dominicana para darse más plenamente a la perfección evangélica. Amante de la soledad dedica gran parte del tiempo a la contemplación deseando también introducir a otros en los arcanos de la "oración secreta", divulgando para ello libros espirituales. Anima a los sacerdotes para que atraigan a todos al amor a la oración . Recluida frecuentemente en la pequeña ermita que se hizo en el huerto de sus padres, abrirá su alma a la obra misionera de la Iglesia con celo ardiente por la salvación de los pecadores y de los "indios". Por ellos desea dar su vida y se entrega a duras penitencias, para ganarlos a Cristo. Durante quince años soportará gran aridez espiritual como crisol purificador. También destaca por sus obras de misericordia con los necesitados y oprimidos.

Santa Rosa de Lima arde en amor a Jesús en la Eucaristía y en honda piedad para con su Madre, cuyo rosario propaga con infatigable celo, estimando que todo cristiano "debe predicarlo con la palabra y tenerlo grabado en el corazón".

FUENTE : DOMINICOS


EVANGELIO MARTES 23-08-2022 SAN MATEO 23, 23-26 XXI SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 




En aquel tiempo, Jesús dijo:
«Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad!
Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro y así quedará limpia también por fuera».

                              Es palabra de Dios

REFLEXION

El texto del evangelio de Mateo es duro y muy claro. Las falsas apariencia, las componendas para el propio beneficio, el abuso de autoridad y la injusticia no tienen nada que ver con lo que Jesús enseña ni con la Ley  judía. Jesús se presenta como el profeta que denuncia a los escribas y fariseos hipócritas, pero Mateo va más allá y resalta cómo esos que se dicen maestros no son los que verdaderamente enseñan la verdad, sino que el único Maestro es Jesús. Y utiliza, en este último de los cinco discursos de Jesús, el género de la polémica. Es como un gran debate y los siete ayes recrudecen los argumentos de Jesús. El fin es dejar en evidencia a aquellos que solamente se dedican a interpretar los textos de la Ley, a cumplirlos ellos con mucha ridiculez e intereses, y a exigir que los demás los cumplan hasta la extenuación especialmente los más débiles e indefensos. Es genial la comparación: “¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello!”. De los animales declarados impuros en la ley mosaica, el mosquito es el más pequeño y el camello el más grande.

La invitación es clara, no hay que seguir a aquellos maestros que se desautorizan a sí mismos con su actitud y testimonio de vida, sino al verdadero Maestro, que es Jesús. ¿Y por qué, qué hace Jesús? Jesús cuida lo verdaderamente importante, la dignidad de todo ser humano, el amor misericordioso de un Dios que es Padre, “el derecho, la compasión y la sinceridad”.

Hoy celebramos a Santa Rosa de Lima, joven dominica de la ciudad de Lima en los tiempos coloniales, patrona de América. Quisiera destacar una frase del proceso de canonización: “el amor de Dios la hacía gustar en la oración una dulzura que compensaba la amargura que le producía el conocimiento del mal y del pecado”. Tener fe no es cerrar los ojos a la realidad, sino mirarla con los ojos misericordiosos de Dios. Y eso solamente es posible cuando se gusta en la oración el amor mismo de Dios. No se hace en un día ni en un momento de fervor, los grandes místicos como Rosa de Lima nos enseñan que cuidar la vida espiritual es tarea de toda la vida y de cada uno de sus días, saberse amados por Dios con ese amor suyo, el más puro y generoso, el que crea y recrea porque todo lo que hace “es bueno”. Desde ahí se puede atisbar un poco más en qué consiste eso de ser coherentes con nuestra fe, porque iremos aprendiendo cada vez más a dejar nuestro amor tantas veces egoísta y herido, y amar más con el amor de Dios. Es valiente y fuerte la pureza y dulzura del amor y la fe de Rosa de Lima, se alimenta del amor de Dios.

Hna. Águeda Mariño Rico O.P.
Congregación de Santo Domingo

21/8/22

22 DE AGOSTO : FIESTA DE SANTA MARIA, REINA DE TODO EL UNIVERSO

 





Fiesta litúrgica instituida por el Papa Pío XII en 1954 al coronar a la Virgen en la Basílica de Santa María la Mayor, Roma (Italia), el 11 de Octubre de 1954

 Dios te salve, Reina y Madre... Reina de los ángeles, Reina de los patriarcas, Reina de los profetas, Reina de los apóstoles, Reina de los mártires, Reina de los que viven su fe, Reina de los que se conservan castos, Reina de todos los santos, Reina concebida sin pecado original, Reina elevada al cielo, Reina del Santísimo Rosario, Reina de la familia, Reina de la paz...

María quiso ser Virgen. Y Dios aceptó su deseo y la enriqueció con la maternidad divina, sin perder la virginidad. María nunca pensó en ser Reina. Pero Dios la colocó por encima de todos los coros celestiales, y los hombres de todos los siglos la aclaman como «Reina y Madre» en la «Salve». Y en la letanía lauretana, el título de Reina es la más reiterada proclamación.

Las letanías de la Virgen dejan de ser invocaciones suplicantes para hacerse en el cielo clamores de triunfo. Madre del Salvador, Virgen Poderosa, Espejo de justicia, Rosa mística... Resuena el Avemaría. ¡Dios te salve, llena de gracia...! El final se ha suprimido para siempre, porque en la gloria ya no hay «pecadores, y «la hora de la muerte» pasó ya.

Dios Padre recibe a su hija. Dios Espíritu Santo acoge a su esposa. Dios Hijo dice: «Ven Madre mía. Niño era, y me alimentabas y vestías... Tuve hambre y me diste de comer. Sed, y la apagaste. Después vinieron treinta años de vida oculta en Nazaret, la vida pública, la Cruz... Para ti, como para mí, no faltaron penalidades para así entrar en la gloria del Padre». […]

Éxtasis de humildad en apoteosis de triunfo

Ahora se entreabre el cielo... Los desterrados de la tierra perciben a lo lejos la sinfonía suavísima de un rumor que se hace imponente. Enajenada de amor y gratitud a María, la Iglesia peregrina y crucificada se agrega jubilosa al coro de la gloria. Llena de ilusión y esperanza, exclama: «Los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, en ti confiamos... Muéstranos a Jesús después de este destierro... Ruega por nosotros,..

Cesan los cánticos y la Virgen tararea rebosando gratitud estrofas de su himno predilecto: «Glorifica mi alma al Señor y salta de gozo mi espíritu en Dios, mi Salvador, porque hizo en mí cosas grandes el Todopoderoso». Es el éxtasis de la humildad en la apoteosis del triunfo.

Después de este destierro, muéstranos a Jesús

Jesús subió al cielo el día de la Ascensión, María es elevada a la gloria en su Asunción. Nosotros entraremos también el día de nuestro triunfo. Pensamos muy poco en esta recompensa eterna. El Evangelio para algunos es un quitalegrías. Acervo de múltiples prohibiciones que hipotecan la libertad.

Muchos más bríos sentiríamos al pensar en la felicidad futura para conformarnos con la voluntad de Dios Padre... Miremos no sólo el camino, sino la meta final. La ruta es pedregosa y empinada, pero el fin es esplendoroso. «Poco durará la batalla, pero el fin es eterno... Allí todo se nos hará poco lo que se ha padecido, o nonada en comparación de lo que se goza» (Santa Teresa).

»Canta y camina» (San Agustín). En el cielo está preparado tu trono. La palma está a punto. Un poco de paciencia todavía... Llegaremos al tránsito definitivo como hemos llegado al fin de tal año, que nos parecía tan largo. Salvaremos la última etapa como tantas otras dejadas atrás...

Pasará la gran tribulación de la tierra (cf. Ap 7, 14), Este mundo de dolores y muerte dará paso a un universo nuevo. «Nuevos cielos, nueva tierra» (2P 3, 13), en que Dios «será Todo en todos» (cf. 1Co 15, 28).

Canta mientras caminas, mirando a María... 'Hoy, la Virgen Inmaculada, limpia de todo afecto de tierra, llena de pensamientos de cielo, no volvió a la tierra. Siendo ya un cielo animado aquí, es llevada a los celestiales tabernáculos... ¿Cómo iba a morir aquélla de la que nació la Vida para todos? ¿Cómo iba a corromperse el cuerpo que albergó la Vida? Cristo, Verdad y Vida, dijo: Donde yo estoy, allí estará mi servidor. Luego, con mayor razón, la Virgen tenía que estar donde él estuviese" (San ,luan Damasceno).

La fiesta de María Reina fue instituida por el papa Pío XII. La reforma del Calendario Romano de Pablo VI decidió que se celebrara, con rango de memoria obligatoria, el 22 de agosto, octava de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos.

Tomás Morales, S. J.

FUENTE :  ADIBESA

EVANGELIO LUNES 22-08-2022 SAN MATEO 23, 13-22 XXI SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús dijo:
«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito, y cuando lo conseguís, lo hacéis digno de la “gehenna” el doble que vosotros!
¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: “Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga”! Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro?
O también: “Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga”. ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar, jura por él y por cuanto hay sobre él; quien jura por el templo, jura por él y por quien habita en él; y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él».

                                    Es palabra de Dios

REFLEXION

Las palabras del capítulo 23 de san Mateo señalan la cumbre de la oposición entre Jesús y los escribas y fariseos. Jesús se dirige a la gente y a sus discípulos y les dice que no imiten su conducta a los cuales echa una serie de advertencias. Éstos a su vez ocultan y desfiguran el rostro de Dios en lugar de darlo a conocer. De esta manera, ni entran ellos ni dejan entrar en el Reino de los Cielos a quienes de verdad quieren hacerlo.

Unos y otros son hipócritas. La palabra sale repetidas veces y tiene un hondo sentido porque aunque aparentemente observan la ley de Dios, -el amor a Dios y al prójimo la resume toda-, en realidad no la cumplen. ¿Cómo van a cumplir una ley de amor personas que se separan de los demás y desprecian a todos? Dejan ver una fachada limpia cuando su interior está lleno de podredumbre y desenfreno.

Unos y otros no se han convertido al Señor, porque aunque observan prescripciones minuciosas hasta el escrúpulo, descuidan la justicia, la compasión y la sinceridad.

Las enseñanzas de este capítulo son preciosas para los cristianos de todos los tiempos. Nos ponen sobre aviso del peligro que corremos de perdemos en cuestiones sin importancia y de olvidar el amor y la misericordia. Cumplir lo que se dice; tender la mano al necesitado; acercarse al hombre que sufre; pasar desapercibido al hacer el bien a los demás; no desear el poder para brillar; servir, no atemorizar las conciencias; no usar el miedo, sino librar de él; mostrar con palabras y obras quién es Dios, es un programa que se abre a todo discípulo de Cristo, pero sobre todo a quien tiene algún género de responsabilidad en la comunidad.

¿Tendemos la mano al necesitado? ¿Cómo?

¿Qué preferimos mandar o servir? ¿Por qué?

Dña. Montserrat Palet Dalmases
Fraternidad Laical de Santo Domingo (Barcelona)

20/8/22

DOMINGO 21 DE AGOSTO : VIGESIMO PRIMER DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

 




Las preguntas importantes del hombre y la mujer actual difieren, seguramente, de las de la antigüedad. La preocupación por la salvación definitiva, por lo que vendrá después de la muerte era importante en el tiempo de Jesús, pero hoy en día, no lo es. Vivimos acelerados, preocupados por muchas cosas y quizá lo que interese sea solamente tratar de vivir bien, ser feliz y cómo lograrlo. La liturgia de este domingo nos invita a detenernos, hacer una pausa y preguntarnos: ¿qué esperamos? ¿qué buscamos? ¿qué estamos haciendo? ¿está en nuestro horizonte la posibilidad del final de la vida y lo que vendrá después?

Fr. Edgar Amado D. Toledo Ledezma, OP
Convento Sto. Domingo Ra'y kuéra (Asunción, Paraguay)


EVANGELIO DOMINGO 21-08-2022 SAN LUCAS 13, 22-30 XXI DOMINGOM DE TIEMPO ORDINARIO

 





En Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.
Uno le preguntó:
«Señor, ¿son pocos los que se salvan?».
Él les dijo:
«Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo:
Señor, ábrenos;
pero él os dirá:
“No sé quiénes sois”.
Entonces comenzaréis a decir:
“Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”.
Pero él os dirá:
“No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».

                                        Es palabra de Dios

REFLEXION

 El evangelio puede sonar un poco desconcertante, dependiendo en gran parte del dicho aislado “esforzaros de entrar por la puerta estrecha”. El pasaje se sitúa en el camino que Jesús emprende hacia Jerusalén y el seguimiento que ello implica, es una catequesis lucana del verdadero discipulado. Pero ¿para qué es necesario ser discípulo de Jesús? ¿para salvarse, para salvarnos? ¿Esa era la mentalidad del tiempo de Jesús heredada en ciertos círculos cristianos rigoristas? ¿Son pocos los que se salvan? Conociendo el mensaje de Jesús y su confianza en Dios, tendríamos que afirmar que Jesús no respondía a preguntas que se resolvieran desde el punto de vista legal.

 En realidad la lectura a fondo de este evangelio plantea cuestiones muy importantes desde el punto de vista de la actitud cristiana. Jesús no responde directamente a la pregunta del número, porque no es eso algo que pueda responderse. Lo de la puerta estrecha es un símil popular y no debe producir escándalo, porque los caminos de Dios no son lo mismo que los caminos de los hombres: esto es evidente. Esta es una llamada a la “radicalidad” en todo caso, que pudiéramos transcribir así: quien quiera salvarse debe vivir según la voluntad de Dios. Eso lo dice todo, aunque para algunos no resuelve la cuestión. Por ello deberíamos decir que esa preocupación numérica fue más de los discípulos que trasmitieron estas palabras de Jesús (el Evangelio Q para algunos especialistas), que estaban más o menos obsesionados con un cierto legalismo apocalíptico y no bebían los vientos del talante profético de Jesús.

 Siempre se ha dicho que Jesús lo que busca son los corazones y la actitudes de los que le siguen. Les pone una parábola de contraste, la del dueño de la casa que cierra la puerta. La mentalidad legalista es la de esforzarse por entrar por la puerta estrecha. En la parábola se adivina un mundo nuevo, un patrón, Dios en definitiva, que no entiende las cosas como nosotros, por números, por sacrificios, por esfuerzos personales de lo que se ha llamado “do ut des” (te doy para que me des). Muchos pensarán que han sido cristianos de toda la vida, que han cumplido los mandamientos de Dios y de la Iglesia de toda la vida (si es que eso se puede decir), que han sido muy clericales… pero el “dueño” no los conoce. ¿No es desesperante la conclusión? El contraste es que podemos estar convencidos que estamos con Dios, con Jesús, con el evangelio, con la Iglesia, pero en realidad no hemos estado más que interesados en nosotros mismos y en nuestra salvación. Eso es lo que la parábola de contraste pone de manifiesto.

 ¿Las cosas deberían ser de otra manera? ¡Sin duda! Debemos aprender a recibir la salvación como una gracia de Dios, como un regalo, y a estar dispuestos a compartir este don con todos los hombres de cualquier clase y religión. Eso es lo que aparece al final de esta respuesta de Jesús. Los que quieren “asegurarse” previamente la salvación mediante unas reglas fijas de comportamiento no han entendido nada de la forma en la que Dios actúa. Por eso no reconoce a los que se presentan con señas de identidad legalistas, que ocultan un cierto egoísmo. No es una cuestión de número, sino de generosidad. En la mentalidad legalista y estrecha del judaísmo, que también ha heredado en muchos aspectos el cristianismo, la salvación se quiere garantizar previamente como se tratara de un salvoconducto inmutable e intransferible. No se trata de desprestigiar una moral, una conducta o una institución, como si el evangelio convocara a la amoralidad y el desenfreno para poder salvarse. Esta conclusión de moralismo barato (la “gracia barata” le llamaba Bonhoeffer) no es lo que piden las palabras de Jesús. Pero sí debemos afirmar rotundamente: si la salvación no sabemos recibirla como una “gracia”, como un don, no entenderemos nada del evangelio.

Fray Miguel de Burgos Núñez
(1944-2019)