7/1/24

EVANGELIO LUNES 08-01-2024 SAN MARCOS 1, 14-20 PRIMERA SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

                      Es palabra de Dios

REFLEXION

La Buena Noticia de la Salvación se ha cumplido en Jesús. Con Él llega el Reino prometido por Dios a los profetas. Jesús lo anuncia y pide una actitud firme que concreta en el arrepentimiento y la conversión de corazón. San Marcos pone en boca de Jesús el anuncio e inmediatamente nos narra la vocación de los primeros discípulos. Ellos descubren en la llamada del Señor un sentido radical para vivir más allá de la cotidianidad. Por eso no dudan en dejarlo todo y seguirlo. Esa es la actitud del verdadero creyente. Jesús conoce bien sus corazones. Desde allí les llama a una fe distinta a la que tenían entonces, una fe que era de alguna manera rutinaria, pues la Palabra de Dios, escuchada en la sinagoga, no les llenaba.

Este Evangelio nos debería interrogar sobre nuestra actitud ante la llamada de Jesús a nuestra vida y nuestra fe quizá llenas de rutinas. Tendríamos que descubrir que el Reino ha llegado a nuestra orilla y se nos invita a cambiar las rutinas por una vida en Cristo, llena de sentido.

¿Descubro en la oración al Dios de la Misericordia?
¿Me paro a pensar en lo que de verdad me llena en la vida?
¿Cuál es mi actitud ante la llamada de Jesús?

D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.
Fraternidad “Amigos de Dios” de Bormujos (Sevilla)

6/1/24

DOMINGO 07 DE ENERO : BAUTISMO DEL SEÑOR

 





Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, en el que maravillosamente es proclamado como Hijo amado de Dios, las aguas son santificadas, el hombre es purificado y se alegra toda la tierra.  (elog. del Martirologio  Romano)

Celebramos hoy la Fiesta del Bautismo del Señor. Jesús, aquel niño a quien hemos adorado durante los días de Navidad, es ya hombre adulto dispuesto a llevar a cabo la misión de anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios

Seguimos en tiempo de Epifanía, que no es sino una Revelación-Teofanía en la que Dios se muestra a toda la humanidad, en la Adoración de los Magos; en el Bautismo de Jesús en el Jordán, al pueblo judío, y en las Bodas de Caná a sus discípulos.  

He aquí, por tanto, el sentido de esta Fiesta: en el Jordán se manifiesta la identidad profunda de Jesús y antes del inicio de su ministerio público se expresa y confiesa la identidad de Dios como Trinidad: Voz del Padre, Bautismo del Hijo y Envío del Espíritu Santo.

Con el Bautismo de Jesús, celebramos el comienzo de su vida pública, la toma de conciencia del proyecto de Dios para él, y el bautismo en el Espíritu Santo, como identidad y proyecto de sus seguidores

¿Qué podemos hacer nosotros sino volver  a Él en  su Bautismo, para que en las aguas de su Espíritu, se aclare nuestra vida y la misión de discípulos?. Porque, Sobre El he puesto mi Espíritu, dice Isaías. (1ª lectura), Pasó haciendo el bien, predica S. Pedro, (2ª lectura) y Él os bautizará con Espíritu Santo, anuncia Juan el Bautista. (Evangelio)

Fray José Antonio Segovia O.P.
Real Convento de Santo Domingo de Scala Coeli

LECTURAS DEL DOMINGO 07 DE ENERO : BAUTISMO DEL SEÑOR

 

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 42, 1-4. 6-7

Así dice el Señor:«Mirad a mi siervo, a quien sostengo;mi elegido, a quien prefiero.Sobre él he puesto mi espíritu,para que traiga el derecho a las naciones.No gritará, no clamará,no voceara por las calles.La caña cascada no la quebrará,el pábilo vacilante no lo apagará.Promoverá fielmente el derecho,no vacilará ni se quebrará,hasta implantar el derecho en la tierra,y sus leyes que esperan las islas.Yo, el Señor, te he llamado con justicia,te he cogido de la mano,te he formado, y te he hechoalianza de un pueblo, luz de las naciones.Para que abras los ojos de los ciegos,saques a los cautivos de la prisión,y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»

                           Es palabra del Señor

Salmo

Sal 28, 1a. 2. 3ac-4. 3b y 9b-10 R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Aclama al Señor, tierra entera,servid al Señor con alegría,entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:que él nos hizo y somos suyos,su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,por sus atrios con himnos,dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

El Señor es bueno,su misericordia es eterna,su fidelidad por todas las edades. R/.


Segunda Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34-38

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:– «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

                         Es palabra del Señor


EVANGELIO 07-01-2024 SAN MARCOS 1, 7-11 DIA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR





 

En aquel tiempo, proclamaba Juan:
«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:
«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

                                Es palabra del Señor

REFLEXION

 En las tradiciones cristianas primitivas, el evangelio del “Hijo de Dios” (como le llama Marcos (1,1), no comienza de improviso, sin cerrar el pasado, sin romper los silencios y las noches de espera y esperanza de un tiempo nuevo. Muchos creyeron que eso había llegado con Juan el Bautista. Y esto se conserva latente en el cristianismo antes de que comenzaran a ponerse en pie las identidades de la religión nueva: el cristianismo. Hoy no se discute que Juan el Bautista fue el precursor del Jesús, al menos en la interpretación fundamental. Había, pues, que separar y decir algo de cómo todo comenzó en Galilea. Pero Jesús, que conoció al Bautista, que incluso se interesó por su causa y su predicación, no se quedó con él… Por eso el texto muestra, por medio de la escena del bautismo, la diferencia entre un proyecto penitencial y el proyecto evangélico: el bautismo en el Espíritu de Dios.

 El texto nos habla del testimonio de Juan el Bautista sobre Jesús, quien llevará a cabo su obra, no por un bautismo de agua (aunque sea un símbolo), sino por el bautismo en el Espíritu. Es una escena cristológica de las primeras comunidades cristianas que Marcos ha asumido como inauguración solemne del ministerio público de Jesús. Es la presentación profética, pero sencilla, del que ha de revelar a Dios, sus mandamientos, su proyecto de salvación y de gracia. Jesús vino al Jordán como hombre, pero al pasar por el Jordán, como el pueblo, quedó «constituido» en el profeta definitivo del Dios de la salvación. Por eso se ha dicho que este es un relato de “vocación” profética. La escena del Bautismo de Jesús, en los textos evangélicos, viene a romper el silencio de Nazaret de varios años (se puede calcular en unos treinta). El silencio de Nazaret, sin embargo, es un silencio que se hace palabra, palabra profética y llena de vida, que nos llega en plenitud como anuncio de gracia y liberación.

 El Bautismo de Jesús se enmarca en el movimiento de Juan el Bautista que llamaba a su pueblo al Jordán (el río por el que el pueblo del Éxodo entró en la Tierra prometida) para comenzar, por la penitencia y el perdón de los pecados, una etapa nueva, decisiva más bien, donde fuera posible volver a tener conciencia e identidad de pueblo de Dios. Jesús quiso participar en ello por solidaridad con la humanidad. Es verdad que los relatos evangélicos van a tener mucho cuidado en mostrar que ese acto del bautismo va a servir para que se rompa el silencio de Nazaret y todo el pueblo pueda escuchar que Él no es un pecador más que viene a hacer penitencia. El es el Hijo Eterno de Dios que, como hombre, pretende imprimir un rumbo nuevo en una era nueva. Pero no es la penitencia y los símbolos viejos los que cambian el horizonte de la historia y de la humanidad, sino el que dejemos que Dios sea verdaderamente el «señor» de nuestra vida.

Fray Miguel de Burgos Núñez
(1944-2019)

SABADO 06 DE ENERO : SOLEMNIDAD DE LA EPIFANIA DEL SEÑOR

 




La liturgia de hoy nos lleva al momento feliz en que los Magos, tras un largo viaje, encuentran a Jesús y le ofrecen el oro que merece como Rey, el incienso que reconoce su divinidad y la mirra que honra su humanidad. Es la confesión de la fe ante el misterio de nuestro Dios que se manifiesta hecho hombre, hecho niño. Tras haberse revelado a María y a José, a los ángeles y a los pastores, se muestra hoy a los gentiles, a los que le buscan.

El Papa Francisco ha dejado escrito que “una gran alegría invade a los Magos ante el Niño Rey. No se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas a adorarlo”. Participamos de esa fe reverente de los Magos en la Eucaristía con la alegría de los niños que hoy disfrutan sus regalos. Dios también se nos regala para que vivamos felices.

Fray Fernando Vela López
Convento Virgen del Camino (León)

EVANGELIO SABADO 06-01-2024 SAN MATEO 2 1-12 EPIFANIA DEL SEÑOR

 





Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Fray Miguel de Burgos Núñez
(1944-2019)

4/1/24

EVANGELIO VIERNES 05-01-2024 SAN JUAN 1, 42-51 SEGUNDA SEMANA DE NAVIDAD

 





En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice:
«Sígueme».
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice:
«Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó:
«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó:
«Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

                                        Es palabra de Dios

REFLEXION

Esta última llamada a un discípulo para terminar el primer capítulo del Evangelio de Juan es un relato precioso de encuentro personal con Jesús. Me gusta ver en él cierto paralelismo con María en la Anunciación. Él no acierta a comprender cómo puede proceder el Mesías esperado de aquel pueblo galileo de Nazaret, pero se fía de la palabra de quien le invita. Va a ver de quién le habla Felipe, y “ve” al Hijo de Dios, al Rey de Israel.

Entre ese “ir a ver” y “ver” acontece un encuentro. Natanael significa “don de Dios” y Jesús elogia la autenticidad y la fidelidad de este hombre ante Dios, es “un israelita de verdad”. Aún da un paso más cerca y evoca un momento cotidiano “cuando estabas bajo la higuera”. La experiencia del encuentro con Jesús se hace real en el día a día. Ahí está Dios, esperándonos con cada amanecer, en el sosiego de la jornada que termina, en cada encuentro y cada trajinar.

Salgamos esta tarde a la calle a disfrutar de la alegría y la ilusión de las cabalgatas. Necesitamos recuperar la capacidad de sorpresa y admiración de los niños. Será entonces mucho más sencillo ver en este pequeño Niño al Hijo de Dios, dejarnos mirar por Él y sentirnos aún más suyos, más hijos, más hermanos. Dejémosle leer en nuestro corazón y descubriremos a Jesús susurrándonos bien adentro: eres un don de Dios y precioso a mis ojos.

Hna. Águeda Mariño Rico O.P.
Congregación de Santo Domingo

3/1/24

EVANGELIO JUEVES 04-01-2024 SAN JUAN 1, 35-42 SEGUNDA SEMANA DE NAVIDAD

 





En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
«Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
«¿Qué buscáis?».
Ellos le contestaron:
«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».
Él les dijo:
«Venid y veréis».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

                                Es palabra de Dios

REFLEXION

El Bautista señala a Jesús y dos de sus discípulos le siguen sin dudarlo. Seguramente esos dos hombres habían entendido las predicaciones de San Juan y las habían guardado en su corazón, por eso su determinación en seguir a Cristo es tan clara. Pero la cosa no se queda ahí: Andrés no duda en buscar a su hermano Simón y decirle que han encontrado al Mesías y llevarlo ante Él. Simón escucharía atónito lo que aquel Hombre le estaba diciendo: “Te llamarás Cefas”, Pedro o piedra. Ya sabemos como continúa “...y sobre esta piedra…” Pero lo que quiero resaltar es el efecto que la sola presencia de Cristo obró en aquellos hombres, le siguieron sin dudarlo, sin más preguntas. “Venid y lo veréis” y fueron y lo vieron. Asistimos a las primeras llamadas, a las primeras vocaciones. Unos acuden porque alguien les indica, en el caso de Pedro porque su hermano le lleva de la mano. Para llamarnos Dios se vale de muchas formas.

¿Y a mí? ¿Cómo me ha llamado Cristo? Porque no hay duda de que nos sigue llamando, de que sigue tocando nuestro corazón, de que sigue inspirándonos nuestra vocación. Yo os podría contar como fue la mía, los años que pasé de dudas y temores hasta que dije SÍ. Los miedos absurdos que vencí y lo fácil que fue todo cuando menos lo esperaba. Y os podría contar la alegría de mi corazón cuando, en décimas de segundo, comprendí que mi camino estaba en la Orden de Santo Domingo, que ahí es donde quería Jesús que estuviera. Los frailes de la Orden fueron mi San Juan Bautista, mi hermano Andrés allá en mis años de juventud, y en mi madurez supe verlo. Por eso, por mi experiencia, os animo a estar atentos a la llamada de Cristo, porque llegará cuando menos lo esperéis. Pero para ello debéis escuchar al Bautista: “Ese es el Mesías”. Iréis y lo veréis.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP
Fraternidad Laical de Santo Domingo, de Almagro

2/1/24

EVANGELIO MIERCOLES 03-01-2024 SAN JUAN 1, 29-34 SEGUNDA SEMANA DE NAVIDAD

 





Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dijo: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”. Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

                                                Es palabra de Dios

REFLEXION

Nos movemos en el balancín entre la necesidad de algo más y la certeza de un Dios-Amor que nos colme, si no sería absurda nuestra capacidad de eternidad “a Su imagen y semejanza”.

Cuando uno entra en la esfera de la Presencia de Dios, se le despierta el sentido de su vivir y el reconocimiento de Quién te da la Vida.

Así en plena Navidad, cuando Dios se nos manifiesta Niño pequeño, como yo, y a la vez te transmite la cercanía del Dios Poderoso, surge el paso siguiente: el Cordero de Dios. La cuestión va muy deprisa, porque ya no se puede parar el Encuentro que arrolla y embelesa y sigue mostrándose Cordero, el más manso y más entregado, el que se pone como mediador y asimila nuestras dolencias y carencias y las lleva sobre Él al matadero. Es el Camino, el Dios-con-nosotros el que da cauce a nuestra Salvación y Alegría, el que recibe al Espíritu para Bautizarnos en Él. Por todo esto la Navidad conlleva el gozo inmenso de sabernos salvados. Por todo esto reflejamos la Luz, la celebración, la familiaridad… haciendo el hogar para el Niño, el Cordero de Dios.

Y como Juan, demos testimonio, porque nuestras gentes tienen ansia de Dios y Él se ha acercado manso, humilde y Salvador; nos toca traducir esta realidad en la propia vida, siendo testigos, como Juan el Precursor. 

Hoy la liturgia dominicana contempla con acierto y devoción, fundada en la tradición inmemorial y la importancia de venerar el Santo Nombre de Jesús. Tiene relación y consecuencia de la solemnidad de Santa María Madre de Dios, en que se incluye el Nombre para el Niño, el Enmanuel Dios-con-nosotros. Tradición muy arraigada en la Orden y su predicación, testimoniada por grandes santos, practicada por todos los miembros y también difundida en la Iglesia.

¿Qué produce en tu corazón esta cercanía del Enmanuel?

¿Cómo influye en tu Navidad?

¿Resuena en tu corazón y en tu boca el Nombre de Jesús = Dios salva?

None Dominicas de Lerma
Monasterio de San Blas. Lerma (Burgos)

1/1/24

EVANGELIO MARTES 02-01-2024 SAN JUAN 1, 19-28 SEGUNDA SEMANA DE NAVIDAD

 





Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran:
«¿Tú quién eres?»
Él confesó y no negó; confesó:
«Yo no soy el Mesías».
Le preguntaron:
«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».
Él dijo:
«No lo soy».
«¿Eres tú el Profeta?».
Respondió: «No».
Y le dijeron:
«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».
Él contestó:
«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
Juan les respondió:
«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

                                             Es palabra de Dios

REFLEXION

Seguimos profundizando en la fe con palabras que siguen matizando ese camino de confianza en el Señor que tenemos que tener. De la palabra permanecer que se nos hablaba en la primera lectura se une, otra palabra importante: «Testimonio». De este modo, se complementa la acción de esos verbos en la maduración de nuestra vida como discípulos, que en definitiva es lo que pretende el apóstol san Juan.

Aparece la figura del Bautista como un testigo que trata de despertar la ceguera de los fariseos que no quieren reconocer a Jesús como el «Mesías» de Dios, en «Ungido», el «Dios con nosotros». «En medio de vosotros hay uno que no conocéis». La obstinación de los intereses particulares y la dureza del corazón no deja ver con claridad a Jesús el salvador.

Aparece un diálogo interesante en el texto referido al ser. En el que de una manera brillante nos habla de la identidad de aquel a quienes los fariseos no quieren reconocer como el Señor. La voz del testigo ahonda en una expresión que aparece en el Sinaí, cuando Dios siente esa ternura por su Pueblo y decide sacarlo de la opresión en la que está sumido. Dios se revela a Moisés, con una intención: «Esto dirás a los hijos de Israel: “Yo soy” me envía a vosotros» (Éx 3,14). Por eso, Juan, responde negativamente a la pregunta: Yo no soy el «Mesías», ni «Elías», ni el «Profeta»… A vosotros os falta la luz del entendimiento para reconocer al verdadero Jesucristo. Y por ello, va a emplear una expresión: «Desatar la correa de las sandalias» como una manifestación del señorío de Cristo.

En las batallas cuando los reyes importantes invadían otros reinos, para dejar constancia de su poder, al rey vencido junto con sus nobles, cabía la posibilidad de llevarlos como esclavos. Así se manifestaba la fortaleza de su poder y los vencidos tenían que hacer los trabajos serviles de los esclavos. Uno de esos trabajos era el lavado de los pies a sus señores. Por tanto, desatar la correa de la sandalia y lavar los pies como un signo de sometimiento a una autoridad superior. Esa imagen la emplea el evangelista para de una manera teológica mostrar a los fariseos su conducta errada y la falta de luz en su entendimiento.

El que está en medio de vosotros es el mismo Jesucristo, Hijo de del Dios vivo, que no reconocéis. Es el Rey de Israel y yo no soy digno ni de acercarme a desatarle la correa de las sandalias. De servir a Dios. Una pedagogía que va hilando fino para dejar claro el sentido de la fe, que en más de una ocasión andamos con la ceguera igual que los fariseos, cuando tratamos de hacernos dioses a la medida, cuando el orgullo nos hace sentirnos superiores a los demás, cuando ponemos el sentido de la fe en el cumplimiento de las leyes y dejamos de lado la vivencia del amor, cuando no queremos reconocer a Jesús que está en medio de tu vida sosteniéndola.

Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.
Real Convento de Nuestra Señora de Candelaria (Tenerife)