28/12/25

DOMINGO 28 DE DICIEMBRE FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

 





La fiesta de hoy, la Sagrada Familia, fue instituida por el Papa León XIII en 1893 para promover la santidad y los valores de la vida familiar ante los desafíos del mundo moderno. Posteriormente, el Papa Benedicto XV la extendió a toda la Iglesia en 1921.

La fiesta de la Sagrada Familia nos permite cada año asomarnos a la familia de Nazaret conformada por Jesús, María y José, y desde ellos poder situarnos para saber mirar y acompañar a las familias en la actualidad.

Ciertamente, tal como expresó Benedicto XVI, la Sagrada Familia es singular e irrepetible, pero al mismo tiempo es «modelo de vida» para toda familia.

Y que sea modelo supone para nosotros que la tengamos como horizonte de convivencia familiar—no como un mandato impositivo que debemos seguir—, sabiendo que Dios se hace presente en cada familia humana, con todo lo que tiene de valioso y con aquello que necesita transformar.

Fr. Ramón Alberto Núñez Holguín O.P.

Fr. Ramón Alberto Núñez Holguín O.P.
Convento de Sto. Domingo (Santo Domingo, Rep. Dominicana)

26/12/25

EVANGELIO SABADO 27-12-2025 SAN JUAN 1a, 2-8 CUARTA SEMANA DE ADVIENTO

 





El primer día de la semana, María la Magdalena echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

                           Es palabra del Señor

REFLEXION

Todavía está oscuro y María Magdalena quiere ir al sepulcro. En sus entrañas recuerda los insultos, la mentira, el odio, los golpes, la lanza, las burlas, la soledad humana, la cruz y la muerte que mata al que dio la vida a tantos, al que tanto amó.

Sabe que es un sepulcro, sin embargo quiere estar allí junto con él. Su confianza en el Padre y la promesa eterna de la fidelidad de Dios le guían.

Encuentra el sepulcro abierto, y corre a contárselo a los otros. “Se han llevado al Señor”. “Al Señor” - dice María, porque para ellos Él es el Señor, han recorrido caminos con Él, les ha dado a conocer el Amor del Padre, les ha amado, les ha enseñado el modo Vida, amar al hermano.

Los tres corren al lugar donde dejaron enterrado el cuerpo de Jesús. La sorpresa: encontrarse con el sepulcro vacío. Entraron, vieron las vendas, el paño que pusieron sobre su cabeza, doblado aparte…, hubo silencio, el día ya amanecido… y creyeron.

Ellos fueron los primeros testigos que vieron y creyeron. Esta fe es la nuestra, el testimonio apostólico que la Biblia transmite y es Buena Noticia.

Ellos conocieron al Amor, y es la respuesta a éste lo que les mueve y lleva al Encuentro. Desde la oscuridad de la tumba vacía, llegan al Misterio, y Jesús se presenta como Vida.

La fe guía este camino. En Jesús se concentran todas las esperanzas y en Él se cumple lo que Él mismo había anunciado, la Vida nueva. El Padre ha dado la Palabra definitiva.

Su muerte ha tenido sentido, misteriosamente conectada con la Vida. El Bien y el Amor han triunfado.

Y nosotros, creyentes en oración, pedimos al Padre fe en la búsqueda y determinación en el camino hacia Él: - Padre, que sepamos llamar a tu Hijo “Mi Señor” y descubrir Tu Vida.

Con alegría decimos con el salmista: Cantad a Yahvé un canto nuevo. La Salvación llega del Señor, y en adelante nuestra vida va a ser seguirle para siempre, y ayudar a los hermanos a encontrarlo.

El Señor está con nosotros. Lo vemos hoy hecho niño en Belén y con San Juan Evangelista lo vemos glorificado en su resurrección. ¿Tú lo ves y crees?

 Centro de Predicación Bíblico Pastoral

Centro de Predicación Bíblico Pastoral
Convento de San Valentín de Berrio Ochoa (Villava)

Centro de Predicación Bíblico Pastoral de los Dominicos de Villava en Navarra, España

25/12/25

EVANGELIO VIERNES 27-12-2025 SAN MATEO 10, 17-22 IV SEMANA DE ADVIENTO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.

Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.

Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará».

                          Es palabra del Señor

REFLEXION

Ayer celebrábamos el nacimiento de Jesús de Nazaret, hoy celebramos los primeros pasos de la comunidad cristiana naciente. Qué importantes son los inicios y los fundamentos sobre los que construimos nuestra vida, así las tormentas que puedan venir no podrán derrumbar nuestros principios.

Jesús, como todo ser humano, tuvo que ir descubriendo, experimentando y compartiendo su nueva experiencia de un Dios Padre con entrañas de Madre. Él, va preparando a sus discípulos y discípulas, si es que quieren seguir sus pasos, ya que nada en la vida les va a ser fácil, pues su proyecto, engendra la alternativa de un mundo fraterno que autoridades civiles y religiosas no aceptarán.

Estas palabras de consuelo: "No temáis, pues el Espíritu del Padre estará con vosotros…", llenan de fortaleza a todo testigo de la Buena Noticia, entonces y ahora. Este Espíritu estará presente en las comunidades y traerá alegría y consolación en medio de las dificultades. Él, les orienta en los momentos decisivos de la historia: en la hora de entrar los gentiles, en la hora de tomar la iniciativa de la misión y de enviar discípulos, y en la hora de la persecución, delante de los tribunales…

Estaba naciendo algo tan nuevo, que el desprenderse de una creencia tan segura, para dejarse guiar por el Espíritu del Resucitado, era algo arriesgado. Creaba conflictos incluso entre los propios seguidores de Jesús. Ellos leían y releían la Biblia -las profecías de Moisés, Isaías, Daniel, algunos salmos- con ojos nuevos nacidos de la práctica nueva y del nuevo ambiente comunitario de fe en la resurrección. Y sobre todo comenzaban a recordar las palabras y gestos del propio Jesús, para que sirviese de orientación y de animación en su caminar. Este recuerdo y transmisión se basaba en el testimonio de aquellos testigos, hombres y mujeres que habían convivido con Jesús de Nazaret.

La primera persecución contra los cristianos, fue al grupo de Esteban. Ante Él, uno de los siete diáconos escogidos para servir las mesas, lleno de sabiduría, los judíos no podían resistir la valentía y la fuerza del Espíritu con que hablaba. En uno de sus discursos, fijando los ojos en el cielo dijo: «Veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios». Sus enemigos siendo incapaces de afrontar la verdad con que hablaba, lanzaron falsos testigos: “Blasfema contra Moisés, no cesa de hablar contra este lugar santo y contra la ley… saquémoslo fuera y que muera apedreado”.

A pesar de las dificultades los primeros cristianos supieron leer los signos de los tiempos e iniciaron una nueva etapa.

 

Y una se pregunta: será que nuestras palabras suenan a vacío, a incoherencia y nuestras acciones son contraria al mensaje de Jesús. ¿Somos testigos vivientes en nuestro mundo de hoy y en nuestro entorno?

El tiempo de Navidad nos puede ayudar a renovar nuestra fe y esperanza. Prendamos la primera luz, en esta nueva oportunidad, de que el mundo mañana será mejor porque los cristianos nos parecemos más al Maestro.

Hna. María del Mar Revuelta Álvarez

Hna. María del Mar Revuelta Álvarez
Dominica de la Anunciata

Soy Dominica de la Anunciata nacida en Turón-Asturias. Antes de entrar en la Congregación a los 18 años participé de la JOCF en un grupo parroquial. Estudié música y mi primer destino fue el colegio de Bilbao. En 1975 fui a Brasil donde estuve 14 años en la diócesis de Uberlandia-Minas Gerais, coordinando una parroquia y diversas capillas con sus Comunidades de Base y en la Pastoral de la Tierra. Hice cursos de Teología, Biblia y catequética en la Universidad Católica de Belo Horizontes. Ahora estoy comprometida en la vida y misión de la Parroquia Cristo de la Victoria (Vigo) llevada por dominicos, dominicas y laicos animando las comunidades cristianas de base y los movimientos populares. Me gusta la naturaleza y caminar, la música clásica y el estudio contemplativo de la persona y la misión de Jesús de Nazaret, así como, la vida y misión de las primeras comunidades cristianas.

24/12/25

EVANGELIO JUEVES 25-12-2025 SAN JUAN 1, 1-18 NATIVIDAD DEL SEÑOR

 





En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.

Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

                            Es palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio es el prólogo del evangelio de Juan (1,1-18), una de las páginas más gloriosas, profundas y teológicas que se hayan escrito para decir algo de lo que es Dios, de lo que es Jesucristo, y de lo que es el hecho de la encarnación, en esa expresión inaudita de el “Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. La encarnación se expresa mediante lo más profundo que Dios tiene: su Palabra; con ella crea todas las cosas, como se pone de manifiesto en el relato de la creación de Génesis 1; con ella llama, como le sucede a Abrahán, el padre de los creyentes; con ella libera al pueblo de la esclavitud de Egipto; con ella anuncia los tiempos nuevos, como ocurre en las palabras de los profetas auténticos de Israel; con ella salva, como acontece con Jesucristo que nos revela el amor de este Dios. El evangelio de Juan, pues, no dispone de una tradición como la de Lucas para hablarnos de la anunciación y del nacimiento de Jesús, pero ha podido introducirse teológicamente en esos misterios mediante su teología de la Palabra. También, en nosotros, es muy importante la palabra, como en Dios. Con ella podemos crear situaciones nuevas de fraternidad; con nuestra palabra podemos dar vida a quien esté en la muerte del abandono y la ignominia, o muerte a quien esté buscando algo nuevo mediante compromisos de amor y justicia. Jesús, pues, también se ha encarnado para hacer nuestra palabra (que expresa nuestros sentimientos y pensamientos, nuestro yo más profundo, lo que sale del corazón) una palabra de luz y de misericordia; de perdón y de acogida. El ha puesto su tienda entre nosotros... para ser nuestro confidente de Dios.

 Un prólogo se escribe normalmente cuando la obra ya está completa; de esta manera, en el prólogo se expresan las ideas fundamentales de la obra que viene a continuación. Supongamos esto para el prólogo del cuarto evangelio. Puede parecer que tiene una cierta unidad, pero suprimid los vv. 6. 7. 8 y 15 que tratan de Juan Bautista y que fueron añadidos posteriormente. La razón es que hubo algunos discípulos que se mantuvieron fieles a Juan el Bautista y le otorgaban cierta preponderancia sobre Jesús. Era una secta baptista que tuvo cierta fuerza, sobre todo en el s. II (d.C.). De esta manera tendremos un prólogo lleno de fuerza y de lógica.

A) DIOS Y EL VERBO (vv. 1-5): Es la primera enseñanza de este himno. Quizás el prólogo nació en la celebración del culto. Sería como una especie de credo de la comunidad en la que vive Juan. Dios y su Palabra. Verbo = PALABRA. Esta expresión de Logos no tiene sus raíces en la filosofía griega, sino que es eminentemente bíblica. En la Biblia, en el AT, se dice que las divinidades paganas no hablan: *tienen boca, pero no hablan” (Salmo 115, 5). El Dios de la Biblia es el único que habla, que se expresa en el mundos. No está todavía personificada esta Palabra, pero se nota que Dios da vida al mundo por su PALABRA. Posteriormente, en una imagen semejante, casi se personifica esta fuerza de Dios bajo el nombre de SABIDURÍA. La Sabiduría es la que ha creado *con” Dios todas las cosas (Cf. Prov 3,19ss; 8, 22-31; 14,31;17,5). De todas formas, ni la Palabra, ni la SABIDURÍA se identifican plenamente con Dios en el AT. ¿Cuál es la novedad de Juan? Pues que la identifica con Dios, “estaba en Dios”. La personaliza. No es solamente una comparación, sino que la PALABRA (El Verbo o el Logos) es Dios mismo. Hay una relación entre Dios y la Palabra. Dios no está cerrado en Él mismo, sino que se pluraliza. Es una riqueza de Dios. Y, además, esta Palabra es creadora, como en el AT. Vemos que la fuente de inspiración de Juan es el AT y no la filosofía griega (v.3). La Palabra es la riqueza de Dios y del mundo (vv. 4 y 5). Es la vida y la vida es la luz de los hombres. Luego la Palabra de Dios es la fuente del mundo, toda la vida procede de Él y esa vida es la luz que los hombres han perdido. En este primer asomo al misterio de Dios en el himno de Juan, se revela una cosa fundamental. Es una idea revolucionaria para los judíos, que solamente eran monoteístas. Dios es más rico todavía. Dios es una pluralidad en la unidad. La Palabra es ALGUIEN esencial es Dios y para el mundo.

B) SOBRE LA ENCARNACIÓN (vv. 9.10.11.14 y 18): En estos versos se encierra todo el evangelio de Juan: la teología de la Encarnación. ¿Qué es esto? Es la reflexión que Juan ha hecho sobre Cristo. Se parte de un principio: Cristo-Jesús es la Palabra de Dios. Dios no se ha quedado en el cielo, sino que se ha hecho hombre y ha venido al mundo. Nosotros creemos en el Dios más humano que se ha podido imaginar en toda la historia de la religiones. La Palabra ha venido a “lo suyo”, a lo que había creado. Pero lo suyo no la ha recibido. Este es el drama de la Encarnación: la lucha entre la luz y las tinieblas que recorre todo el cuarto evangelio. El v. 14 tiene una enseñanza que puede rezar así: La palabra no solamente se ha hecho carne, “sarx”, debilidad, sino que se ha introducido en el misterio del pecado del mundo. Este es el sentido exacto y radicalmente fuerte. Se ha encarnado y ha tomado nuestros pecados. Es la idea más bella y original de nuestro misterio cristiano. Para un griego era impensable, ya que despreciaban el cuerpo. Lo mismo que para un judío, que no concebía que Dios se pudiera llegar a la impureza de los hombres. (Qué misterio y qué fuerza!. Y lo curioso es que, en la carne, los hombres que lo han acogido han podido ver la gloria de Dios. La gloria (kabod) era para los judíos como el poder de Dios. En el AT los judíos tenían que taparse la cara para no ver el resplandor de la gloria de Dios (v.g. en el Sinaí; o el profeta Isaías en el momento de su vocación). El v. 18 nos explica más: Dios se ha revelado por el Hijo y el Hijo es la Palabra, porque a Dios nadie lo ha visto jamás. Aunque esto es judío, se da un paso, porque nosotros lo podemos conocer por Jesús, que es el Hijo. Nosotros sólo podemos conocer a Dios por Jesús que nos lo ha revelado, ya que Jesús es el Hijo y el Hijo es la Palabra y la Palabra estaba desde el principio en Dios y Él mismo es Dios. Desde ahora, los cristianos hemos de saber que, para conocer a Dios, primero hemos de conocer a Jesús: cómo vive y cómo actúa. Ser cristiano es reconocer, en el acontecimiento histórico de Jesús, en este hombre de nuestra carne, tan próximo, tan fraternal, el rostro, la Palabra y la gloria de Dios: *quien me ha visto a mi ha visto al Padre”

C) SOBRE LA FE: (vv. 12.13.16.17): Todo esto que hemos expuesto no puede ser entendido sino por la fe. Deberíamos dejar el prólogo para el final del año litúrgico, porque después de conocer a Jesús y haber escuchado su palabra, nosotros nos decidimos por Él y creemos en Dios. Pero se ha de asumir el riesgo de la fe y aceptar así a Jesús y a Dios, de primeras. También porque, a pesar de todo, la fe es un don de Dios y debemos pedirle a Él que nos la dé y nos la fortalezca. Pero la fe en estos versos no se nos presenta en forma de creencia en verdades, sino en forma de vida: porque nos hace hijos de Dios. Es un tema que recorre todo el Evangelio de Juan.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

23/12/25

MIERCOLES 24 DE DICIEMBRE : NATIVIDAD DEL SEÑOR

 





Isaías anuncia que quienes viven en tinieblas ven una luz inesperada: un Niño frágil, sin ruido ni aparato, pero portador de títulos divinos —Consejero admirable, Dios fuerte, Padre perpetuo, Príncipe de la paz—. En esa debilidad se esconde una fuerza indestructible. La historia cambia aquí: la luz llega en pañales.

El salmo 95 muestra la respuesta de la creación ante esta irrupción divina: todo estalla en alegría. La tierra canta, los mares rugen, los campos saltan. El universo percibe antes que nosotros que el verdadero Rey ha llegado: su reinado es justicia que ordena, fidelidad que sana y misericordia que renueva. Lo ocurrido en Belén no queda encerrado: es un temblor cósmico que atraviesa cielo, tierra y corazón humano.

La carta a Tito señala el centro: «La gracia de Dios ha aparecido». No llega una teoría ni un código, sino una presencia. Cristo es la gracia hecha carne, cercanía visible. Él salva, pero también purifica y educa: enseña a vivir con sobriedad, justicia y piedad en este mundo concreto. La Encarnación no es adorno: es el inicio de una conversión real, porque Dios se hace cercano para reordenarlo todo desde dentro.

Lucas narra el acontecimiento con sobriedad luminosa: en Belén, en un establo pobre, se cumple la promesa. María da a luz al Salvador en una periferia anónima. Los primeros testigos son los pastores, los últimos de la fila. A ellos un ángel revela el sentido de esta noche: «Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra». La gloria asciende, la paz desciende. Desde esa cuna humilde, la historia ya no camina a oscuras: la luz tiene rostro y respira entre nosotros.

Fr. Bernardo Sastre Zamora O.P.

Fr. Bernardo Sastre Zamora O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Nací en Valladolid en 1993 y soy fraile dominico de la Provincia de Hispania. Antes de ingresar en la Orden estudié violín y realicé el Grado en Física. He realizado mi formación en diversos conventos de España y de Europa. En Roma obtuve el Bachillerato en Teología y la Licenciatura en la Facultad de Teología San Esteban de Salamanca, con una estancia en la KU Leuven y una tesina sobre Domingo de Soto, OP. Fui ordenado sacerdote en 2024 y actualmente resido en el convento de San Pablo y San Gregorio de Valladolid, donde compagino docencia teológica, investigación y tareas pastorales. Además, cultivo desde niño mi afición por la música, la literatura y el cine

LECTURAS DEL 24-12-2025 : NATIVIDAD DEL SEÑOR

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 9, 1-6

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.

Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín.

Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

Porque la bota que pisa con estrépito y la túnica empapada de sangre serán combustible, pasto del fuego.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva a hombros el principado, y es su nombre: «Maravilla de Consejero, Dios fuerte, Padre de eternidad, Príncipe de la paz».

Para dilatar el principado, con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor del universo lo realizará.

                             Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 11-12. 13 R/. Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11-14

Querido hermano:

Se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa, aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo, el cual se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, dedicado enteramente a las buenas obras.

                     Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Isaías (9,1-3.5-6): Siempre brillará una gran luz

 El poema de Isaías sobrecoge por su hermosura, por su descaro para proponer lo que no se toca con las manos, pero que siempre se sueña. Lo profetas siempre son utópicos, pero realistas cuando es necesario. Como canto de esperanza y de gozo, es una exhortación a la alegría. Atrás quedan muchas cosas de la historia de un pueblo: guerras y opresiones, deslealtad y búsqueda de “dioses” que no tienen ojos, ni corazón. Hay, pues, un horizonte de luz para el pueblo. La luz, por tanto, se convierte en el signo de este poema. La luz trae la vida, la salvación, y por eso, hasta la noche es hermosa, cuando en ella “hay luz”.

 La luz es, por otra parte, el signo de la gran liberación que el profeta propone al pueblo en nombre de Dios. Liberación que habla de la utopía de la justicia; y con la justicia la paz, shalom, esa palabra clave de la Biblia y de todo corazón humano. La paz nunca se puede dar sin justicia. Bien es verdad que es algo más que el “orden”: es un bien “mesiánico” con todas las de la ley. La tiranía del opresor, su vara, las botas del soldado y el manto manchado de sangre han sido destruidos. La luz siempre evoca la acción creadora y salvadora de Dios. No olvidemos que a muchos esclavos del pueblo les habían sacados los ojos… para no ver; así habían caminado a un destierro.

 ¿Quién trae todo esto? “un niño”. El profeta, desde luego, no piensa en el niño de Belén. Nosotros, sin embargo, solamente podemos leer este poema desde Belén. Es uno de los privilegios de la hermenéutica cristiana. Tenemos todo el derecho a ello, porque podemos ir más allá del poema y de las circunstancias históricas (probablemente se refería al niño que sería después el rey Ezequías). La utopía se realiza en la historia concreta, humana, entrañable: un niño, un hijo, uno de nosotros es quien puede traer todo esto. Probablemente se ha podido inspirar el profeta en poemas de “entronización”... pero es un canto a la justicia y a la paz. Y esto en la tierra no se hace presente si Dios no interviene y nosotros le dejamos intervenir: eso es Navidad.

IIª Lectura: Tito (2,11-14): Se ha hecho presente la gracia de Dios

 En la noche de Navidad, esta especie de confesión de fe primitiva, recogida en el texto de la carta a Tito, evoca la grandeza del misterio de esta noche santa. El texto, que viene después de una exhortación a los esclavos, habla de una epifanía (epiphanía), así comienza; y a continuación se desgranan una serie de expresiones llenas de sentido: la gracia (charis) de la salvación (sôtería) de Dios “para todos” (pasin) los hombres. El pensar que la salvación de Dios es para todos los hombres, para la humanidad, es muy importante. Porque Dios se ha hecho hombre por todos. Esto conviene resaltarlo a todos los efectos, porque en el corazón humano es donde debe reinar esa gracia de la salvación de Dios. Por tanto, todos los hombres, esclavos o libres, estamos llamados a ser nosotros mismos en Cristo nuestro salvador.

 Todo esto recuerda el hecho de una liberación que el pueblo de Israel ha sentido en sus carnes (cf Dt 14,2). Ahora acontece algo semejante, o mejor, mucho más grandioso: ¿por nada? (Desde luego que no!, Nadie puede ver a Dios, ni a su salvador Jesucristo, viviendo en la impiedad y en la injusticia (asebeia - adikía). No es es simplemente por el pago de una vida ética y moral, como en cierta forma se puede leer el texto. Es algo que va mucho más allá de la vida del mundo, de los criterios del mundo y de la impiedad del mundo. Se trata de tener una experiencia nueva del Dios que tiene un proyecto absoluto: la salvación de todos los hombres. Y esto comenzó a ser realidad en la “encarnación”. Todo esto se escribe con la mano de Dios. Y la historia “nueva” de la humanidad no puede escribirse sin el Dios salvador.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

EVANGELIO MIERCOLES 24-12-2025 SAN LUCAS 2, 1-14 NATIVIDAD DEL SEÑOR

 




Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio.

Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad.

También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.

De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.

El ángel les dijo:
«No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».

                  Es palabra del Señor

REFLEXION

 Henos aquí ante el gran texto de la noche de Navidad. La Navidad de Occidente se ha expresado siempre en la “noche” por este relato primoroso; hemos de reconocerlo. El mundo no celebraría la Navidad sin esta narración, aunque sea en esa noche que antes del cristianismo era divino-pagana (era la celebración del solsticio de invierno y la fiesta del “sol invicto”) y ahora es divino-humana. Lucas, su creador, se ha cubierto de gloria como escritor y como teólogo, quizá no tanto como historiador. Hay muchas maneras de leer e interpretar el conjunto, que en realidad debería contemplar los vv. 1-21, pero la última parte se reserva para otro día del tiempo de Navidad, o para la misa de la aurora, donde se celebre. El conjunto narra e “interpreta” lo que significa el nacimiento de Jesús, el Salvador, el Mesías y el Señor en la “ciudad de David”. Los tres títulos que llenan de contenido el anuncio del cielo. Habría que decir muchas cosas desde el punto de vista exégetico y narrativo. Pero nos vamos a reducir a lo más esencial.

 El evangelio de esta noche está planteado en dos momentos. En el primero (vv.1-5) se muestra la autoridad del “César”, dueño del imperio, del mundo de entonces. Un “dogma”, un decreto suyo, moviliza a los oprimidos y esclavos de su autoridad y de su poder. Si analizamos lo que de histórico hay en todo esto, quizás no podamos aceptar cada uno de los pormenores de este relato. Pero entre esos “sometidos” estaban los padres de Jesús que tienen que “ponerse en camino”, que es una constante del evangelio de Lucas. Jesús antes de nacer ya está caminando, como cuando su madre va a visitar a Isabel. La elección de todo esto por parte de Lucas puede responder a la historia, pero sería lo menos importante el probarlo. Lo que verdaderamente nos debe llamar la atención es cómo el “dios” del mundo (Augusto era considerado divino, un dios) quiere “censar”, controlar, someter, hacer pagar tributo a todos los habitantes del mundo (oikumene). Y es eso lo que pretende Lucas que se considere como causa de un acontecimiento de gracia y salvación: la visita de Dios a los que no tienen derecho y libertad y, por lo mismo, al mundo entero, en contrarréplica al decreto y a la autoridad del “dios” de Roma (Augusto) que ha construido un imperio sobre la esclavitud y la injusticia.

 El segundo momento (vv. 6-14) quiere presentarnos al Dios de verdad, según Lucas. Las cosas van a ser bien distintas a todos los efectos: un grupo de pastores se van a convertir en “los emisarios” de la voz y el proyecto de Dios, lo que es verdaderamente extraño. Estos no tienen la autoridad de Quirino para llevar a cabo su cometido. Tampoco hay un “decreto”, un “dogma”, como en la primera parte, sino una “voz” celeste, la del ángel del Señor y la gloria (kabod) que los envuelve. Todo es demasiado irreal por el contraste que se representa. Se podía haber elegido unos emisarios más dignos del testimonio que habían de dar. La intencionalidad, pues, es kerygmática, se dice; proclama que Dios, cuando parece que todo está perdido para los sin ley, sin derecho y sin nombre, tiene una palabra que decir y visita a los suyos. Cuando María no encuentra “acogida” para dar a luz, el cielo muestra que nada hay imposible para Dios. El Salvador, el Mesías y el Señor ni siquiera tiene sitio en la “ciudad de David”. Cualquier letrado hubiera interpretado que la ciudad de David era Jerusalén, pero los ignorantes pastores aciertan con la otra ciudad de David, la verdadera, la primitiva, la que había perdido su rango y su historia. En el caso de la tradición primitiva recogida por Lucas es Belén, pero nosotros tenemos derecho a interpretar que Belén es más una ciudad teológica que histórica.

 Desde el cielo se les da un “signo” (sêmeion): “un niño envuelto en pañales y acunado en un pesebre (phatnê)” ¡Vaya signo! ¿Existe relación entre los títulos de quien ha nacido: Salvador (sôter), Mesías (christos) y Señor (kyrios) con este signo? ¡Desde luego que sí! Pero solo para quien tiene el alma y la conciencia de los pastores y los marginados, de los “sin poder”. Pues he aquí lo extraordinario y la grandeza de la noche de Navidad: se trata de signos muy humanos que hacen posible hablar de una noche divino-humana, como ya hemos apuntado. Nadie reconocería a un personaje de tales títulos en un niño empañado, que es lo primero que hace una madre cuando da a luz a su hijo. Para unos ignorantes y pendencieros pastores era muy poco para reconocer al Salvador y Señor. Y sin embargo no se equivocaron; lo humano es verdaderamente reconocible. La historia que comenzó desde la tiranía de un decreto, la convierte Dios, por obra y gracia de su decisión salvífica, en una historia de liberación y de amor. Dios, pues, está entre nosotros porque quiere divinizarnos a todos, humanizándonos. ¿Cómo? El himno de los ángeles, como colofón, lo deja claro: con el don de la paz que Dios entrega a los que ama; los que son objeto de su benevolencia. Efectivamente, navidad se escribe con la mano del Dios vivo y verdadero que sale a nuestro encuentro.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.

Fray Miguel de Burgos Núñez O.P.
(1944 - 2019)

22/12/25

EVANGELIO MARTES 23-12-2025 SAN LUCAS 1, 57-66 CUARTA SEMANA DE ADVIENTO

 





A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:
«¡No! Se va a llamar Juan».

Y le dijeron:
«Ninguno de tus parientes se llama así».

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:
«Pues ¿qué será este niño?»

Porque la mano del Señor estaba con él.

                       Es palabra del Señor

REFLEXION

El comienzo del evangelio de Lucas está enfocado a la preparación del nacimiento de Jesús, y para ello nos relata todo lo acontecido con la concepción y nacimiento de su precursor, Juan.

María que había visitado a su prima Isabel y se habían recreado, ambas, con la alegría de la concepción de María como madre del Mesías y del próximo alumbramiento de Isabel, a la que se consideraba estéril y en esa cultura era motivo de oprobio.

El nacimiento del niño supone una gran alegría para todos sus parientes y amigos, por lo que no llegan a entender por qué quieren llamarlo Juan, pues la tradición amparaba que se llamara como su padre.

La imposición del nombre de Juan suponía una rotura con la tradición, pero realmente auguraba el comenzar con algo totalmente nuevo, pues con la llegada de este niño comienza el Nuevo Testamento.

Esto no supone un rechazo a la “antigua alianza”, ya que es ella misma la que da paso a una nueva época. Zacarías al recuperar el habla, profetiza y da gracias a Dios anunciando lo que será el niño recién nacido.

La gente se preguntaba por el futuro del niño, pues los prodigios de los que habían sido testigos, vaticinaban que la mano de Dios estaba sobre él, pero lo que imaginaban se quedaba realmente corto para lo que en realidad supone la figura de Juan, al que llamarán el Bautista, para la historia de la salvación.

La nueva situación provoca dudas, pero va a dar paso a la salvación del género humano a través de la inmensa misericordia de Dios, encarnada Jesús

D. José Vicente Vila  Castellar O.P.

D. José Vicente Vila Castellar O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Torrente (Valencia)

Nací en Valencia en febrero de 1951 y bautizado en la Pila Bautismal de San Vicente Ferrer, en el seno de una familia con valores religiosos. Soy Licenciado en Medicina y Cirugía con la especialidad en Obstetricia y Ginecología que he ejercido hasta la jubilación. Siempre he estado vinculado a movimientos eclesiales y en 1996, tras varios años colaborando con el convento de los P.P. Dominicos de El Vedat en Torrent, fuí admitido en la Fraternidad Laical de Santo Domingo de dicho convento. He sido elegido presidente de la misma y también Presidente Provincial en varias ocasiones. En noviembre de 2024 fuí designado Presidente del Consejo Nacional de la Familia Dominicana de España.

21/12/25

EVANGELIO LUNES 22-12-2025 SAN LUCAS 1, 46-56 CUARTA SEMANA DE ADVIENTO

 





En aquel tiempo, María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, “se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava”.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: “su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia” —como lo había prometido a “nuestros padres”— en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».

María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

                                Es palabra del Señor

REFLEXION

En el Evangelio (Lc 1, 46-48) consideramos, una vez más, el himno Mariano por excelencia. La liturgia de la Iglesia lo repite diariamente en la oración de Vísperas. Una autora de origen chino, María Ko, ha escrito que el «Magníficat es un canto que se expresa en un instante, pero que está lleno de belleza inextinguible y resonancias infinitas».

San Lucas pone en labios de María un cántico en el que se expresa, en primer lugar, la alabanza a Dios. Al Señor se le alaba y glorifica, sobre todo, por ser quien es, por sus atributos que se reconocen en grado infinito: bondad, amor, belleza, sabiduría, justicia, omnipotencia, omnipresencia… Se glorifica a Dios por ser la fuente de la salvación del ser humano, rescatándonos de la situación de pecado.

También porque ha contado con la colaboración de un ser humano para realizar la salvación prometida a lo largo del Antiguo Testamento. Este ser humano, lleno de gracia, es María, una humilde sierva. A través de ella Dios ha hecho obras grandes, es decir, la Encarnación y Redención obrada por su Hijo.

Semejante misterio está rodeado de humildad. Humildad de María, hasta confesarse una verdadera esclava de Dios, humildad de la naturaleza humana asumida por Cristo, desde su nacimiento hasta la crucifixión y sepultura.

Bien puede afirmarse que la humildad es el primer antídoto contra el veneno del pecado. A los redimidos se pide la actitud y virtud básica de la humildad. En la nueva humanidad se ha de luchar muy principalmente contra la soberbia.

Los corazones soberbios mantienen el alejamiento de Dios. Pretenden llevar a tronos de grandeza, ambiciones, posesión de bienes temporales, engreimientos por el saber, sueños egoístas y de soberanía personal e impositiva, discordias, usurpaciones, guerras.

Fray Vito T. Gómez García O.P.

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrente, Valencia)

Soy fraile dominico y me he especializado en teología e historia de la Iglesia. He sido docente en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia y he impartido cursillos, ejercicios espirituales y conferencias en diferentes países de Latinoamérica, Filipinas e Italia. Durante doce años fuí postulador de las causas de canonización de la Orden de Predicadores. Aunque estoy destinado en el convento de Santo Tomás, Sevilla, actualmente presto servicio en el convento de Santo Domingo, Torrente – Valencia. He nacido en las inmediaciones de los Picos de Europa (León), y siempre me ha gustado subir montañas, especialmente en León y Cataluña.