4/10/21

EVANGELIO MARTES 05-10-2021 CARTA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS 5, 17-21 XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 



Hermanos:

Si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo.
Todo procede de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargo el ministerio de la reconciliación.
Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.

                                                              Es palabra del Señor


REFLEXION

San Pablo en su carta a los corintios, nos anuncia que iniciamos una nueva vida, ya que aquellos que creen en Cristo se convierten en criaturas nuevas.

Dios hizo que, a través de Cristo, la humanidad se reconciliara consigo misma y con Dios, ya que Él no pide cuentas de las culpas de la humanidad, así nos infunde la reconciliación para que, en su nombre, seamos heraldos que lleven a todos el amor de Dios.

Jesús, que en la cruz expió nuestras culpas y nos reconcilió con Dios, nos ayuda a ser hombres y mujeres nuevos, intentando que nuestra vida se convierta en una continua acción de gracias, por todo lo bueno que recibimos, que, aunque nos cueste reconocerlo, todo viene de la mano de Dios.

Teniendo a Jesús como guía, la reconciliación debe formar parte de nuestro ADN, esculpirlo a fuego en nuestro corazón, para que nuestra relación con los demás, esté basada en el amor, olvidando odios y rencores.

Jesús, en su conocido discurso evangélico, que nos relata Mateo, entre muchas recomendaciones hoy nos destaca la importancia de la Oración.

Nos invita a no tener miedo al dirigirnos al Padre, para pedir ayuda en nuestras necesidades; a ser constantes en nuestra oración, y a confiar en que Dios nos concederá lo que le pedimos, cuando lo considere oportuno.

El símil que expone Jesús, es de lo más cotidiano, pues si nosotros, que somos imperfectos, damos a nuestros hijos lo que nos parece mejor, evitando perjudicarles, cuánto más el Señor, en su infinita misericordia, nos concederá lo que le pedimos, si es lo que nos conviene.

Nuestra relación con el Padre, a través de la oración, no se debe convertir en un ajuste de cuentas, exigiendo que nos bendiga porque hemos actuado más o menos bien; nuestra oración debe partir desde la humildad, reconociéndonos como imperfectos, pero decididos a mejorar, con la ayuda de Dios, y si nuestra actitud es sincera, nos ayudará a encontrar respuesta a nuestras peticiones, abriéndonos su inmenso corazón para que reposemos en él.

¿Realmente pensamos que Dios es el responsable de todo lo bueno, o creemos que todo se debe a nuestro esfuerzo?

Abriendo nuestro corazón a Jesús ¿creemos que nuestra vida adquiere un cariz totalmente nuevo?

¿Es nuestra oración humilde o exigimos recompensas por haber actuado bien?

D. José Vicente Vila Castellar, OP
Fraternidad Laical Dominicana Torrent (Valencia)