20/8/26

EVANGELIO VIERNES 21-08-2026 SAN MATEO 22, 34-40 XX SEMANA TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».

Él le dijo:
«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.

Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

                            Palabra del Señor

REFLEXION

Podríamos llegar a pensar que el AMOR, el que se escribe con mayúsculas, ha perdido su significado, su valor, su sentido. Se esconde detrás de teorías, de nuevas formas, de apellidos que le den un sentido más experiencial. Pero el AMOR, el que se escribe con mayúsculas, en realidad, no puede quedar encerrado en una definición, en un significado, en algo que lo acota, porque va más allá de cualquier definición, de cualquier persona, de cualquier extremo, de los gustos, los deseos, los géneros y los números.

El AMOR, el que te lleva a cambiar de vida, a descubrir lo que está escondido dentro y fuera de ti, el que te hace lograr lo inalcanzable, el que da nuevas oportunidades y es capaz de salvar cualquier obstáculo, el que pone por delante la vida, la propia o la ajena, el que suma, el que acoge, el que aumenta, el que llena, el que hace volar, parar.

El AMOR, el que se escribe con mayúsculas, no puede reducirse a ninguna persona, a ningún grupo o estilo, el que tiene todos los colores, los sabores, los olores, el que con el tacto abarca lo más grande y lo más pequeño, el que mueve el corazón, no sólo el físico, sino el que activa los sentimientos, los sentidos, las emociones, ese es el que está por encima de cualquier guerra, enfrentamiento, cualquier rencor.

Porque es el que hace que de lo que parece muerto, salga una vida más fuerte, el que despierta la solidaridad o la pone en marcha por primera vez, es un amor que no poseemos, que no podemos tener, sino que recibimos y desde esa recepción somos capaces de transmitirlo y compartirlo. 

¿Has sentido alguna vez ese AMOR? ¿Con quién has compartido ese AMOR? ¿De quién recibes ese AMOR? 

Hna. Macu Becerra

Hna. Macu Becerra
Dominica Misionera de la Sagrada Familia

Nací en Santa Cruz de Tenerife y mi vocación surgió tras el paso por el colegio Dominicas Vistabella y los grupos Montañeros Juventud Veritas, junto a la fe vivida en mi familia. Ingresé en la Congregación en 1993 y, tras estudiar Ciencias Eclesiásticas, he desarrollado mi misión educativa en los centros de San José (Las Palmas de Gran Canaria) y Santo Domingo de Guzmán - La Palmita (Santa Cruz de La Palma). He tenido la suerte de descubrir la riqueza de la Palabra, su lectura, su interpretación y su predicación, gracias a personas que no sólo la predicaban de palabra sino con su vida y eso siempre me ha enseñado a tener el corazón y el oído atento en la misión y en la lectura de la realidad, buscando siempre contemplar y dar lo contemplado al estilo dominicano.