2/8/26

EVANGELIO LUNES 03-08-2026 SAN MATEO 14, 22-36 XVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Después que la gente se hubo saciado, enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida:
«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
Pedro le contestó:
«Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».
Él le dijo:
«Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le trajeron a todos los enfermos.
Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados.

                        Palabra del Señor

REFLEXION

En el evangelio se nos ofrece una catequesis sobre la fe-confianza. Por una parte, se nos presenta el “contenido” de la fe, a Quién debemos creer y qué debemos creer sobre Él. Por otra, se nos muestra la “manera” de creer, el camino de respuesta creyente a Ese que es el contenido de nuestra fe: Cristo Jesús.

Jesús es presentado con señales divinas, que sólo serán plenamente expuestas y descifradas después de la Resurrección y de Pentecostés.  Cristo, después de haber orado en soledad tras la multiplicación de los panes (que señala que es el verdadero Moisés), se acerca caminando sobre las aguas del lago a la barca de los discípulos que luchan en medio de una tormenta.

La reacción de los aterrorizados discípulos es normal. Lo toman por un fantasma. No quieren creer en la realidad de Jesús, como les pasará también después de la Resurrección. Son hombres curtidos por la vida y, por lo tanto, realistas.

"Señor, sálvame"

Las palabras de Jesús son muy importantes: “no tengáis miedo”. Efectivamente, quizás la razón más profunda de nuestros pecados, cobardías y traiciones sea el dejarnos dominar por el miedo. Y prosigue: “Soy yo”. Jesús se identifica como alguien real, pero, además con una expresión que para un israelita resuena al nombre mismo de Yahvé revelado a Moisés (Yo soy).

Pedro reacciona como quien es: impulsivo y generoso: “Si eres tú, Señor, manda que yo vaya a ti”. Jesús acepta.; Pedro se arriesga, pero ante la fuerza del oleaje, se siente dominado por el terror y empieza a hundirse.

El grito le sale de lol profundo: “Señor, sálvame”. Jesús le agarra la mano y le contesta con una afirmación que es la respuesta a todos nuestros terrores y, simultáneamente, a todas nuestras falsas confianzas en las solas fuerzas propias: “Hombre de poca fe ¿por qué has dudado?

Tras la accidentada travesía, los discípulos, admirados de Aquel que domina los elementos, se postran y confiesan: “Verdaderamente, Tú eres el hijo de Dios”.

Pedro somos cada uno de nosotros y toda la Iglesia en su conjunto. Mientras tengamos los ojos fijos en Jesús y en su seguimiento, estamos seguros, no en nosotros, sino en El. De lo contario, el miedo nos atenaza, vence y degrada. 

Cuándo digo que creo en Jesús ¿en qué creo verdaderamente de Él? Cuando digo que creo en Jesús ¿cómo es mi proceso de fe en la vida diaria? ¿Cuándo me dominan el miedo y la falsa confianza?

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.

Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P.
Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra (Asunción, Paraguay)

Soy dominico y sacerdote, nacido en Granada en 1951. Ingresé en la Orden de Predicadores en 1968 y fui ordenado sacerdote en 1975. He cursado estudios de Filosofía y Teología en España, Roma y Múnich, y me he dedicado durante décadas a la formación y docencia en diversos ámbitos: universidad, internoviciado de la Confer y escuelas de teología para laicos. He formado parte de la curia de las Provincias Bética e Hispania de los frailes y también he ejercido como formador, promotor de formación permanente, asistente de fraternidades y presidente de la CONFER en Sevilla. También he trabajado como director, redactor y presentador del programa “Diálogos en la vida” de Canal Sur Televisión. Desde 2021, resido en Paraguay, donde colaboro como docente y acompañante de comunidades religiosas y laicales.