En aquel tiempo, Jesús dijo:
«Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crueldad.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas!" Con esto atestiguáis en vuestra contra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!».
Palabra del Señor
REFLEXION
"¡Ay de vosotros…!"
Estas exclamaciones de Jesús nos deben alertar, pues son una llamada a revisar posiciones y disposiciones. Alerta sobre la apariencia, una tentación tan humana y que zancadillea a los bautizados de manera especial. Por fuera buena apariencia ¿y el interior qué? Nos llama el Señor a revisar las actitudes y ser misericordiosos. La dureza de corazón; la insensibilidad espiritual y social; la indiferencia piadosa… ¿qué abunda en el corazón? Pues de allí se desborda y empapa la existencia y nuestro mundo de relaciones.
Tenemos mucho que considerar en la intimidad de cada uno. Pienso que los discursos y homilías de León XIV en su reciente visita a España nos pueden ayudar a todos en todas las latitudes.
¿Dónde estoy yo? ¿Con quién estoy yo?



