6/12/21

EVANGELIO MARTES 07-12-2021

 




En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

                                                   Es palabra del Señor

 REFLEXION

En este capítulo del evangelio de Mateo se reúnen algunas instrucciones sobre el modo de actuar en la comunidad de los que siguen a Jesús. El cuadro que dibuja Mateo sitúa a Jesús rodeado de los discípulos, que tienen mucho interés en saber quién es el más grande en el Reino de los Cielos.

Jesús, antes de responder, coge a un niño pequeño y lo coloca en medio de ellos. El niño, en aquella época y cultura, representaba el último escalafón de la sociedad. No contaban para nada: ninguna consideración, ningún derecho. La pregunta por el “más grande” queda al margen, probablemente ante el desconcierto de los discípulos.

Y en ese contexto Jesús habla de un hombre que teniendo cien ovejas, pierde una y se va a buscarla dejando a las otras noventa y nueve. Y no ceja en su empeño hasta que la encuentra. Y se alegra por ella, más que por las noventa y nueve que no se habían perdido.

E inmediatamente presenta la explicación de esta historia: el Padre no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños. El pequeño era el niño, personificación de los “últimos”, de los que no cuentan para nada. Y nos está diciendo claramente que Dios quiere la salvación de todos y cada uno de sus hijos. De modo que si alguno de nosotros anda perdido, la comunidad debería hacer cuanto está en su mano para “encontrarlo”, para recibirlo, acogerlo, integrarlo…

Pero aún hay algo mejor e “impensable” para cada uno de nosotros, algo que se convierte en cimiento y alegría de nuestra vida: en tantas situaciones o momentos de la vida en que nos podemos sentir “perdidos”, Dios mismo nos busca, incansable, y se alegra infinitamente si nos dejamos encontrar…

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo


07 DE DICIEMBRE : SAN AMBROSIO OBISPO

 




San Ambrosio cuyo nombre significa "Inmortal" es uno de los más famosos doctores que la Iglesia de occidente tuvo en la antigüedad junto con San Agustín, San Jerónimo y San León.

Cuando apenas tenía 30 años fue nombrado gobernador de todo el norte de Italia, con residencia en Milán, y posteriormente, fue elegido Obispo de esta ciudad por clamor popular. San Ambrosio se negó a aceptar el cargo pues no era sacerdote, pero se hicieron memoriales y el Emperador mandó un decreto señalando que el santo debía aceptar ese cargo. Desde entonces se dedicó por horas y días a estudiar las Sagradas Escrituras hasta llegar a comprenderla maravillosamente.

San Ambrosio componía hermosos cantos y los enseñaba al pueblo; además, escribió muy bellos libros explicando la Biblia, y aconsejando métodos prácticos para progresar en la santidad. Especialmente famoso se hizo un tratado que compuso acerca de la virginidad y de la pureza. Además de su sabiduría para escribir, tenía el don de la diplomacia siendo llamado muchas veces por el alto gobierno como embajador del país para obtener tratados de paz cuando se suscitaba algún conflicto.

San Ambrosio falleció el viernes santo del año 397, a la edad de 57 años.

FUENTE: ACIPRENSA


5/12/21

EVANGELIO LUNES 06-12-2021 SAN LUCAS 5, 17-26 SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

 



Un día, estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para realizar curaciones.
En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo:
«Hombre, tus pecados están perdonados».
Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos:
«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?».
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo:
«¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados —dijo al paralítico—: “A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”».
Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios
El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían:
«Hoy hemos visto maravillas».

                                                     Es palabra del Señor

REFLEXION

La fe mueve montañas. Es un dicho popular cargado de verdad. No han pedido a Jesús la curación del paralítico, pero hacen todo lo que pueden para poner a aquel ser sufriente delante de Jesús, seguramente convencidos de que Jesús no dejaría sin curación a aquel pobre ser.

Pero Jesús se empeña en hacer lo difícil primero: ante aquel auditorio, lleno de fariseos y doctores de la ley, comienza por anunciar al paralítico que sus pecados quedan perdonados. Algo que nadie parece pedir es lo primero que otorga. Después va a curar su parálisis, pero el primer momento va a ser la reconciliación del ser humano con su creador. Si tenemos en cuenta que estas situaciones adversas de los hombres son consideradas castigos por pecados previos del sujeto o de sus padres, no es nada extraño que Jesús comience la curación del cuerpo con la curación del alma, aún a riesgo de enfrentarse a fariseos y doctores, a los que resulta fácil dar la razón. ¿Quién es este que se permite perdonar los pecados?

Para nosotros, ahora, resulta normal que Jesús perdone los pecados, pero a la vista de los judíos presentes, aquello era una pura blasfemia. ¡Algo que solo Dios puede hacer, se atreve a hacerlo este hijo del carpintero! Es increíble e inaceptable para los puristas de la ley. Y a continuación Jesús plantea otro problema curando al paralítico. Me imagino que fariseos y doctores, algunos venidos del propio templo de Jerusalén, no puedan ver el paralelismo de las dos acciones. Seguramente encuentran buena la curación, pero ¿qué tiene que ver con el perdón de los pecados?

Jesús está realizando lo que ha venido a hacer: Acercar al Dios lejano y terrible de fariseos, doctores y, seguramente muchos de los asistentes, y puede que de nosotros mismos, hasta hacerle amable, amoroso y extraordinariamente compasivo. El Dios del Antiguo Testamento va dejando asomar su rostro verdadero a través de la persona, las actitudes y acciones de Jesús. Dejará de ser el dios castigador, pera ser el verdadero Dios, fuente de amor y compasión. Y esto sí es admirable y esto es lo que llega a nosotros, aunque, a veces, nos cueste creerlo.

D. Félix García O.P. Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)


06 DE DICIEMBRE : SAN NICOLAS PATRONO DE LOS NIÑOS

 




Por haber sido tan amigo de la niñez, en su fiesta se reparten dulces y regalos a los niños, y como en alemán se llama "San Nikolaus", lo empezaron a llamar Santa Claus, siendo representado como un anciano vestido de rojo, con una barba muy blanca, que pasaba de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños. De San Nicolás escribieron muy hermosamente San Juan Crisóstomo y otros grandes santos, pero su biografía fue escrita por el Arzobispo de Constantinopla, San Metodio.

Desde niño se caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres. Unos de sus tíos era obispo y fue éste quien lo consagró como sacerdote, pero al quedar huérfano, el santo repartió todas sus riquezas entre los pobres e ingresó a un monasterio.

Según la tradición, en la ciudad de Mira, en Turquía, los obispos y sacerdotes se encontraban en el templo reunidos para la elección del nuevo obispo, ya que el anterior había muerto. Al fin dijeron: "elegiremos al próximo sacerdote que entre al templo". En ese momento sin saber lo que ocurría, entró Nicolás y por aclamación de todos fue elegido obispo. Fue muy querido por la cantidad de milagros que concedió a los fieles.

En la época del Licino, quien decretó una persecución contra los cristianos, Nicolás fue encarcelado y azotado. Con Constantino fueron liberados él y los demás prisioneros cristianos. Se dice que el santo logró impedir que los herejes arrianos entrasen a la ciudad de Mira.

El santo murió el 6 de diciembre del año 345. En oriente lo llaman Nicolás de Mira, por la ciudad donde fue obispo, pero en occidente se le llama Nicolás de Bari, porque cuando los mahometanos invadieron a Turquía, un grupo de católicos sacó de allí, en secreto, las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia.

En esta ciudad se obtuvieron tan admirables milagros por su intercesión, que su culto llegó a ser sumamente popular en toda Europa. Es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía.

FUENTE : ACIPRENSA


EVANGELIO DOMINGO 05-12-2021 LUCAS 3, 1-6 SEGUNDA SEMANA ADVIENTO

 




En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tretarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio ttetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:
«Voz del que grita en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos;
los valles serán rellenados,
los montes y colinas serán rebajador;
lo torcido será enderezado,
lo escabroso será camino llano.
Y toda carne verá la salvación de Dios».

                                    Es palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de hoy nos ofrece el comienzo de la vida pública de Jesús. El evangelista quiere situar y precisar todo en la historia del imperio romano, que es el tiempo histórico en que tienen lugar los acontecimientos de la vida de Jesús y de la comunidad cristiana primitiva. Los personajes son conocidos: el emperador Tiberio sucesor de Augusto; el prefecto romano en Palestina que era Poncio Pilato; Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, como tetrarca de Galilea, donde comenzó a resonar la buena noticia para los hombres; al igual que Felipe, su hermano, que lo era de Iturea y Traconítide; los sumos sacerdotes fueron Anás y Caifás. De todos ellos tenemos una cronología casi puntual. Es un “sumario” histórico, muy propio de Lucas ¿Y qué?, podemos preguntarnos. Es una forma de poner de manifiesto que lo que ha de narrar no es algo que puede considerarse que ocurriera fuera de la historia de los hombres de carne y hueso. La figura histórica de Jesús de Nazaret es apasionante y no se puede diluir en una piedad desencarnada. Sería una Jesús sin rostro, un credo sin corazón y un evangelio sin humanidad.
 El evangelio es absolutamente histórico y llega como mensaje de juicio y salvación para los que lo escuchan. Incluso hubo toda una preparación: Juan el Bautista, un profeta de corte apocalíptico que anuncia, en nombre de Dios, apoyándose en el profeta Isaías, que algo nuevo llega a la historia, a nuestro mundo. Dios siempre cumple sus promesas; lo que se nos ha presentado en el libro de Baruc comienza a ser realidad cuando los hombres se abren al evangelio. Juan el Bautista es presentado bajo el impacto de Is 40,3-5, para llegar a la última expresión “y todo hombre verá la salvación de Dios”. Mt 3,3 no nos ha trasmitida la cita de Isaías más que haciendo referencia a “voz que clama en el desierto: preparad el camino al Señor y haced derechas sus sendas”. Lucas se engolfa, fascinado, en el texto del Deutero-Isaías para poner de manifiesto que ya desde Juan el Bautista la “salvación” está a las puertas. En la tradición cristiana primitiva, Juan el Bautista es el engarce entre el AT y el NT. Eso significa que no viene a cerrar la historia salvífica de Dios en el pasado, sino que quiere hace confluir en el profeta de Nazaret toda la acción salvadora que Dios ya había realizado en momentos puntuales y volvía a prometer por los profetas, en una nueva dimensión, para el futuro.
 Efectivamente, para Lucas, la salvación “sôtería”, si cabe, es la clave de su evangelio. Jesús, al nacer, recibirá el título de “salvador” (sôtêr) (Lc 2,11) y su vida no debe ser otra cosa que hacer posible la salvación de Dios. Por eso mismo se encuentra muy a gusto el tercer evangelista cuando, al presentar la figura de Juan el Bautista, que es la de un profeta de juicio, subraye que ese juicio será, con Jesús, un juicio de salvación para toda la humanidad. Para Lucas, Juan el Bautista, que era un profeta de penitencia, quiere entregar el testigo para que el profeta de salvación, Jesús, entre en escena. Todo eso independientemente de si Jesús tuvo algo que ver, alguna vez y por corto tiempo, como discípulo del Bautista. De hecho, Lucas no está muy interesado en la actividad penitencial o bautismal de Juan, sino que más bien le importa su actividad de predicador, de profeta, por eso lo presenta amparado por todo el texto de Is 40,3-5 que Mt se ahorra en parte y en lo más positivo. Juan el Bautista, para Lucas, es pre-anunciador de la salvación de Dios.
 Y no podemos menos de poner de manifiesto, al hilo de la cita de Isaías y del término “todo” (pas: todo valle, todo monte y colina, todo hombre –aunque el texto griego diga “toda carne”-), que aparece tres veces, ese carácter universal de la salvación que ahora preanuncia Juan. ¿Qué significa esto? Pues que esa salvación no es para un pueblo, ni está encerrada en una tradición religiosa determinada. Lo que ha de ocurrir rompe todos los esquemas con que se esperaba que Dios actuara. Los oráculos proféticos de salvación, como el de Baruc de hoy, todavía se quedan estrechos, aunque sean muy hermosos y esperanzadores. Jerusalén, aún bajo un simbolismo especial, seguía siendo el centro del judaísmo y de un pueblo que se empeñaba en que él era diferente, por elegido. Ahora el pas del texto isaiano nos descubre un secreto, el verdadero proyecto del Dios de la salvación: todos serán salvados. Todos “verán” es como decir “experimentarán”.

Fray Miguel de Burgos Núñez
(1944-2019)

3/12/21

EVANGELIO SABADO 04-12-2021 SAN MATEO 9, 35-10 1,5b,6-8 PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

 



En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«Id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

                                                        Es palabra del Señor

REFLEXION

 “Jesús se compadeció” de aquella gente que se reunió en torno a él porque vagaba desorientada y solitaria; buscaba un guía que le congregara. Esa muchedumbre corresponde a muchos cristianos encerrados en sí mismos, a pesar de sus rezos y prácticas religiosas. Cristo quiere liberarnos para hacernos liberadores. La primera mediación es la comunidad. El que nos reunamos junto a él no sólo reunidos, sino también unidos a escuchar su palabra y compartirla, Y vivir así como hermanos.

Jesús libera y convierte en hombres nuevos a sus discípulos para que, a su vez, sean liberadores, continuadores del anuncio de la Buena Noticia y de la obra liberadora de toda opresión. De aquí se deduce que el que no libera es porque no está liberado; el que no evangeliza es que no está evangelizado. ¡Cómo se puede callar uno viendo a hermanos alimentarse de desperdicios cuando él participa de manjares suculentos! Sería una traición imperdonable. “La orden dada a los doce: “Id y proclamad la Buena Noticia” vale también, aunque de manera diversa, para todos los cristianos.

¿A quienes evangelizar? A todos, comenzando por los más cercanos, porque nos debemos más a ellos: “las ovejas descarriadas de Israel ¿Qué mensaje transmitir? La Buena Noticia” de momento, para que el anuncio se abra en círculos más amplios. Hemos de salir del Adviento más liberados y más liberadores.

Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.
Casa Ntra.Sra. de los Ángeles (Vitoria)


04 DE DICIEMBRE : SAN JUAN DAMASCENO, PATRON DE LOS PINTORES

 




Hoy, 4 de diciembre, la Iglesia celebra la Fiesta de San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia y defensor de la veneración de imágenes y reliquias de los santos. “Dado que ahora Dios ha sido visto en la carne y ha vivido entre los hombres, yo represento lo que es visible en Dios”, escribió alguna vez.

San Juan Damasceno nació en la ciudad de Damasco, capital de Siria -”Damasceno” es su gentilicio-, y vivió entre los siglos VII y VIII. Creció en el seno de una familia cristiana acomodada. Insatisfecho con la vida en torno a lo político, ingresó al monasterio de San Sabas, cerca de Jerusalén. Fue ordenado sacerdote y, sin apartarse de la ascesis propia de la vida monacal, se dedicó también a la actividad literaria y pastoral.

Por aquel entonces, el emperador de Constantinopla, León el Isaurio, prohibió el culto a las imágenes, influenciado por los “iconoclastas” que acusaban a los católicos de idolatría. Los iconoclastas afirman -contra la doctrina cristiana- que el uso de imágenes es superstición y que estas deben ser destruidas. Por eso, se organizaban para quemarlas y perseguir a quienes las veneraban.

San Juan Damasceno defendió la veneración de las imágenes en sus tres “Discursos contra quienes calumnian las imágenes santas”. Allí escribió: “Yo no venero la materia, sino al creador de la materia, que se hizo materia por mí y se dignó habitar en la materia y realizar mi salvación a través de la materia”... “¿No es materia el madero de la cruz tres veces bendita? (...) ¿Y no son materia la tinta y el libro santísimo de los Evangelios? ¿No es materia el altar salvífico que nos proporciona el pan de vida? (...) Y antes que nada, ¿no son materia la carne y la sangre de mi Señor?”.

San Juan Damasceno también defendió el culto a las reliquias de los santos: "ante todo (veneramos) a aquellos en quienes ha habitado Dios, el único santo, que mora en los santos, como la santa Madre de Dios y todos los santos”.... “Estos son los que, en la medida de lo posible, se han hecho semejantes a Dios con su voluntad y por la inhabitación y la ayuda de Dios, son llamados realmente santos, no por naturaleza, sino por contingencia, como el hierro al rojo vivo es llamado fuego, no por naturaleza sino por contingencia y por participación del fuego. De hecho dice: ‘Seréis santos, porque yo soy santo’”.

San Juan Damasceno murió a mediados del S. VIII. El Segundo Concilio de Nicea (787) respaldó las tesis que defendió señalando que las imágenes pueden ser expuestas y veneradas legítimamente porque el respeto que se les muestra va dirigido a la persona que representan. El Papa León XIII lo proclamó Doctor de la Iglesia Universal en 1890.

FUENTE :  ACIPRENSA


2/12/21

EVANGELIO VIERNES 03-12-2021 SAN MATEO 9, 27-31 PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO



En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
«Ten compasión de nosotros, hijo de David».
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
«¿Creéis que puedo hacerlo?».
Contestaron:
«Sí, Señor».
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
«Que os suceda conforme a vuestra fe».
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
«¡Cuidado con que lo sepa alguien!».
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.

                                          Es palabra del Señor

REFLEXION

Dar la vista a los ciegos es una de las obras que realizará el Mesias, como signo de la salvación definitiva, anunciada por los profetas (Is 29, 18ss).

Al paso de Jesús dos ciegos reaccionan, le siguen, dan gritos pidiendo misericordia. Hay que moverse para seguir a Jesús y encontrar salvación en él. Los ciegos buscan la curación que viene de Jesús, tienen fe, y por eso lo siguen, insistiendo en una súplica confiada. Los dos ciegos entran en la casa tras Jesús y se acercan a él. Jesús les pregunta sobre su fe que es confianza en el poder salvador de Jesús. Hay un diálogo que posibilita el encuentro interpersonal con Cristo: con llamada a la fe y respuesta de fe: “que os suceda conforme a vuestra fe”. Jesús pregunta: ¿Creéis que puedo hacerlo? Ellos contestaron firmemente: “Sí, Señor” y Jesús tocó sus ojos y quedaron sanos. Todo sucedió conforme a su fe.

Jesús no puede negarse cuando alguien apela a su misericordia, pero siempre exige como condición la fe. Todo milagro en la vida de Jesús es milagro de fe. Ante la creencia sincera de la persona, Jesús obra el milagro.

Los ciegos que buscan a Jesús reciben su curación porque le piden que tenga compasión de ellos. También nosotros tenemos necesidad de que Jesús cure nuestras cegueras, nuestras oscuridades, nos dé una nueva forma de mirar, e ilumine nuestra vida. Cada Adviento es un momento para buscar la luz de Dios, la luz de Jesús que ilumine las sombras y confusiones que nos surgen en la vida. Cada Adviento es tiempo para buscar a Jesús, dejarse tocar por él, pedirle que ilumine nuestras oscuridades, y su nueva luz brille en nosotros.

Sor Cristina Tobaruela O. P.
Monasterio de las Dueñas (Salamanca)

 

03 DE DICIEMBRE : SAN FRANCISCO JAVIER, PATRONO DE LOS MISIONEROS

 




Hoy, 3 de diciembre, la Iglesia celebra a San Francisco Javier, sacerdote jesuita, patrono de los misioneros. A Francisco Javier se le ha llamado “el gigante de la historia de las misiones”, debido a su ímpetu evangelizador y a la fuerza espiritual con la que condujo empresas apostólicas particularmente difíciles, como llevar el Evangelio a Oriente, especialmente a Japón.

San Francisco Javier nació en 1506, en el Castillo de Javier en Navarra, cerca de Pamplona (España). A los 18 años fue a estudiar a la Universidad de París (Francia). Allí tuvo como compañero al Beato jesuita Pedro Favre y conoció al entonces estudiante Íñigo de Loyola.

Francisco entabló una amistad profunda con Íñigo, el futuro San Ignacio de Loyola. Junto con él y un grupo pequeño de compañeros formaron lo que sería el primer grupo de la Compañía de Jesús. Finalizados sus estudios, hizo los votos y realizó los Ejercicios Espirituales. Gracias a estos pudo comprender lo que su amigo Ignacio solía decirle: "Un corazón tan grande y un alma tan noble no pueden contentarse con los efímeros honores terrenos. Tu ambición debe ser la gloria que dura eternamente". Su consagración definitiva en la Compañía de Jesús se produjo en 1534.

Años después, Francisco Javier sería ordenado sacerdote en Venecia. Posteriormente, viajaría a Roma, junto a San Ignacio y lo ayudaría en la redacción de las Constituciones de la Compañía de Jesús.

En la primera expedición misionera de la Compañía, Francisco es enviado a la India. En rumbo hacia dicho país, permanece una temporada en Lisboa (Portugal), donde se reúne con el P. Rodríguez, quien tenía la misión de acompañarlo. Durante aquella estancia, el rey Juan III les tomó mucha estima a ambos, en buena parte por la caridad con la que habían tratado a su pueblo y el fervor con el que predicaban y practicaban la caridad. Así, se decidió que el P. Rodríguez se quede en Portugal.

Antes de continuar su viaje a la India, el rey le comunica a Francisco que el Papa lo había nombrado Nuncio Apostólico en Oriente. Luego de una larga travesía, San Francisco Javier y otros dos compañeros jesuitas llegan a Goa, colonia portuguesa.

En Goa, los jesuitas, encabezados por Francisco Javier, se dieron con una situación terrible. La decadencia moral entre los portugueses campeaba sin control y muchos se habían alejado de su fe. Entre otras cosas, los colonos portugueses ejercían un trato cruel con los nativos. Entonces, el santo emprendió la ardua tarea de detener los abusos e impartir la catequesis a los aborígenes. Francisco Javier atendía a los enfermos, muchos de ellos con lepra, enseñaba a los esclavos y administraba los sacramentos.

Fueron tantas las conversiones entre los parabas, que el santo andaba de ocupación en ocupación durante el día. Alguna vez escribió una carta a los jesuitas en Europa en la que relataba cómo se quedaba a veces sin fuerzas, casi sin poder mover los brazos, por la cantidad de bautizos que hacía en un solo día.

San Francisco Javier, además, tuvo el valor de escribirle al rey de Portugal denunciando el mal comportamiento de algunos de sus súbditos, y pidiéndole que cambie el trato hacia los esclavos.

Finalmente, el Santo llegó a la India y allí permaneció hasta que en 1549 partió rumbo a Japón. En la Isla del sol naciente las cosas no fueron fáciles. Así como algunos de sus habitantes se convirtieron, los cristianos no eran bien vistos porque no seguían las costumbres locales y proclamaban a un Dios ajeno a sus costumbres, donde el perdón y la caridad parecían no tener lugar.

Por un tiempo, Francisco Javier retornó a la India para después trasladarse a Malaca, donde empezó a hacer los preparativos para el viaje a la China, cuyo territorio era inaccesible para los extranjeros.

El Santo logró formar una expedición y llegar hasta la isla desierta de Sancián (Shang-Chawan), cerca a la costa de China, y a unos cien kilómetros al sur de Hong Kong. Sin embargo, cae gravemente enfermo. El 3 de diciembre de 1552, Francisco muere sin poder llegar al país que soñó evangelizar.

Su cuerpo fue puesto en un féretro lleno de barro para ser trasladado. Después de diez semanas el barro fue retirado y su cuerpo fue hallado incorrupto. El cuerpo del santo fue llevado a Malaca primero y luego a Goa. Allí, en la Iglesia del Buen Jesús, reposan sus restos hasta hoy.

San Francisco Javier fue canonizado en 1622, junto a otros grandes santos como San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Ávila, San Felipe Neri y San Isidro Labrador.

FUENTE :  ACIPRENSA


1/12/21

EVANGELIO JUEVES 02-12-2021 SAN MATEO 7, 21,24-27 PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

 



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

                                            Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús nos invita a reflexionar, como siempre, sobre cómo está siendo nuestra vida.

Escuchar sus palabras y ponerlas en práctica es la única forma de edificar nuestra casa sobre roca. S. Pablo nos recuerda, en su primera carta a los Corintios, que Cristo es la piedra angular donde ha de asentarse toda nuestra vida. Esto solo ocurre cuando lo tenemos presente y actuamos guiados por Él.

Nuestro problema puede estar en que estamos muy habituados a oír, no a escuchar. De ahí que las palabras que proclamamos, o la lectura que realizamos, pueden resbalar por nuestra mente, sin dejar nada en nosotros. La escucha requiere cierto esfuerzo para dejarnos invadir por su contenido. Las palabras de Jesús son palabras de vida, verdad, pero, solo son tales cuando nuestra vida se deja modelar por lo que Él propone.

Solo desde esa escucha activa, viva, podemos esperar que todo nuestro sentir y actuar se vea invadido por el Espíritu de Jesús.

Ardua tarea cuya recompensa será el poder vivir con nuestra conciencia ensamblada en un proceso de transformación, donde sus mensajes vayan cambiando nuestra mente ¡ojo! y nuestro corazón.

Seguro que no queremos quedarnos solo en las palabras. Estamos en un buen momento para renovarnos a la luz del evangelio de Jesús, como forma de vivir cristianamente el adviento.

Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)