13/7/21

EVANGELIO MIERCOLES 14-07-2021 MATEO 11, 25-27 XV SEMANA TIEMPO ORDINARIO



En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Si, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

                          Es palabra del Señor

 

REFLEXION

Los “sabios” saben muchas cosas de la historia de Israel, saben los salmos y, seguramente, los recitan con frecuencia, pero, como en la vieja leyenda irlandesa, no conocen al pastor. Saben, saben, pero no conocen, no tienen relación familiar con Él. La gente sencilla, hambrienta de esperanza, lo busca, lo espera y, por eso, lo descubre en Jesús. No es raro que sus palabras cayeran en sus vidas como aliento y alivio. Lo estaban necesitando y, por eso, son recibidas con gozo. Son una “buena noticia” y por eso lo siguen entusiasmados.

Hoy, y siempre, los hombres nos hemos posicionado ante Jesús desde esa doble actitud. Los “sabios” que viven desde la sospecha, que rechazan porque siempre piden pruebas, que creen saber demasiado como para aceptar a alguien que viene en la sencillez de quien se siente en la verdad; que trae un mensaje de esperanza, que presenta a un Dios como padre bondadoso que acoge a todos, un hombre “de pueblo” que sorprende, los deja indiferentes, ya que no responde a sus expectativas, no encaja en sus planteamientos.

Los humildes, hoy y siempre, son los que con corazón sencillo saben ver en la persona de Jesús la presencia de Dios entre nosotros. Lo escuchan con interés, lo aceptan, lo siguen y mantienen con Él una relación de confianza, tratando de responder a su llamada con entusiasmo.

Esa gente buena es la que, también hoy, es motivo de alegría para Jesús. Él sigue glorificando a Dios porque su acción está presente entre los pobres, los sencillos, los que no cuentan y, por eso, son descartados por los sabios y entendidos. Esos sencillos que, muchas veces, son rechazados porque no “saben”, aunque conozcan y vivan la presencia de Dios con intensidad y alegría. Esos que siguen descubriendo a Jesús en el trasiego del día a día y tratan de ser fieles a su persona. ¿Dónde te colocas tú?

               Fray Salustiano Mateos Gómara
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)