19/2/26

EVANGELIO VIERNES 20-02-2026 SAN MATEO 9, 14-15 VI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO-INICIO DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».

Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

Hace dos días que junto con toda la iglesia hemos comenzado el tiempo de cuaresma, un tiempo especial para convertir el corazón, tomando más en cuenta el acercamiento a Dios, tiempo de pararnos a mirarnos, de ver cómo quiero realizar este camino hacia la Pascua de Jesús.

El evangelio de hoy, nos presenta en solo dos versículos, el tema del ayuno, (que junto a la oración y limosna), es uno de los tres instrumentos o herramientas que nos permiten o debería permitirnos el estar más cerca de Dios. Si esto no se da en nuestra vida, podemos buscar  la intencionalidad que le da Isaías en la 1ª lectura.

El texto presenta varios aspectos novedosos relacionados con el tema. Con Jesús comienza unos tiempos nuevos, tiempos que sorprenden si nos atenemos a la pregunta que le realizan los discípulos del Bautista. “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?” Jesús no deja a nadie sin respuesta y aquí la da formulando otra pregunta. ¿Es que pueden estar triste los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Jesús no les dará la respuesta masticada, sino que quiere que sigan buscando, les ve que son incapaces de darse cuenta del aquí y el ahora del Mesías, por eso se mortifican por una ausencia, sin reconocer y acoger esa nueva y maravillosa presencia.

En cambio, los discípulos no ayunan, precisamente por eso mismo, porque Jesús está con ellos y porque en él encontraron la plenitud de sus vidas. Es lo que todos los discípulos ahora en fiesta experimentan.

La respuesta de Jesús es iluminadora, para aquel tiempo y para nosotros hoy. Jesús desvía la atención de la  práctica del ayuno como tal hacia su finalidad. Por eso, con una comparación, les va a hacer caer en la cuenta del absurdo de hacerlo en ese momento. Con esta respuesta les dice, que ya no es posible ayunar cuando el novio está presente, que estar con él es como asistir a un banquete de bodas.

Sin embargo, no da la respuesta como concluida sino que agrega esto como presagio: “Días vendrán en que les será arrebatado el novio, entonces ayunarán”. Aquí el ayuno cobra un nuevo valor: es el signo de la participación de los discípulos en el evento doloroso de la pasión y muerte del Señor; una forma de culto espiritual y de vigilante espera, que se hace particularmente intensa en el Triduo Pascual.

Un riesgo de la vida espiritual es no darnos cuenta de esa presencia divina tan cercana. El otro riesgo es el de no hacer nada o muy poco cuando la perdemos. En esto último consiste el camino penitencial: hacer el camino hacia el Señor. El reino que llega con Jesús no puede ser recibido con una reforma superficial sino que requiere un cambio radical de actitudes. Por eso el ayuno sigue siendo un signo válido.

Hna. Virgilia León Garrido O.P.

Hna. Virgilia León Garrido O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo