30/6/26

EVANGELIO MIERCOLES 01-07-2026 SAN MATEO 8, 28-34 XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos.
Desde los sepulcros dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?».
A cierta distancia, una gran piara de cerdos estaba paciendo. Los demonios le rogaron:
«Si nos echas, mándanos a la piara».
Jesús les dijo:
«Id».
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo al mar y murieron en las aguas.
Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados.
Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

                    Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús llega a la otra orilla, llega a la región de los gerasenos, situada en la Decápolis. Los habitantes de Gerasa todavía no habían recibido la Buena Noticia del Reino de Dios; vivían envueltos en la oscuridad que conlleva la ausencia de la luz del Reino de Dios.

Las fuerzas del mal estaban entre ellos y, estas fuerzas del mal no estaban dispuestas a renunciar a la más mínima presión sobre estos hombres y mujeres. Los caminos que dominaban estaban llenos de violencia y, por eso, nadie se atrevía a pasar por ellos. No son caminos de vida y de paz, donde el caminante pueda disfrutar de la Creación, de la Naturaleza; son caminos de oscuridad, de sufrimiento, de dolor. Las fuerzas del mal son muy poderosas donde reina la oscuridad.

"La piara entera se abalanzó acantilado abajo"

Pero Jesús llega a esta orilla y su luz ilumina de vida y esperanza a esta región sumida en la oscuridad; la presencia del Señor en aquella orilla, es la victoria de la luz sobre la oscuridad, de paz sobre la violencia, de la esperanza sobre la desilusión.

También hoy el Señor tiene que llegar a tantas y tantas “regiones”; vidas envueltas en el dolor de la enfermedad, hombres y mujeres que sobreviven en un mundo dominado por intereses económicos y estratégicos, “caminos” por los que es muy difícil  transitar si se quiere permanecer en la honestidad de la luz de Dios.

Jesús es la luz que llega a cada uno de nosotros para deshacer la fuerza del mal, no podemos dejar que esa fuerza rompa la fraternidad que nace de tener a Dios como Padres. Jesús, luz del mundo, ilumina nuestra vida y crea en nosotros lazos de solidaridad que disipan las tinieblas de los egoísmos humanos.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.

Fr. Benito Medina Carpintero O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)