En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano.
Palabra del Señor
REFLEXION
El evangelista Juan da respuesta al anhelo de felicidad eterna, proclamando uno de los contenidos centrales del mensaje cristiano: la victoria de Cristo y la nuestra sobre el último enemigo del ser humano, la muerte.
El milagro en sí de la vuelta de Lázaro a la vida no es lo más importante del relato, porque su interés se centra más bien en lo que experimenta sus hermanas Marta y María.
Ellas salen de su aldea de Betania que en hebreo significa casa del afligido, donde reinaba el llanto y el luto, para encontrar allí mismo, en esa misma tierra, al Señor de la vida.
Marta sale al encuentro de Jesús para acogerlo y recibir su condolencia. Al verlo, le dirige una súplica cargada de fe en el poder divino que obra en El, sabe que sólo Dios puede cambiar las cosas, no por sus méritos sino por el amor que Él tiene a sus amigos. Ahora, cuando ya no hay nada que hacer y a pesar del aparente desinterés mostrado por Jesús, Marta reconoce que él hubiese sido capaz de librar a su amigo de la muerte.
Ella no ha perdido la fe, pero ha sido puesta a prueba por la realidad inexorable de la muerte. Jesús la alienta a reafirmarla, haciéndole ver la resurrección, esperada para el lejano futuro de los últimos tiempos, puede hacerse ver ahora por la fe. Para ello Jesús la corrige y orienta. Debe dar el paso de la fe propiamente cristiana, que contiene, en primer lugar, la certeza de que la resurrección nos viene por Jesús.
Y, en segundo lugar, la posibilidad de experimentar la realidad ya presente de la resurrección. La vida eterna no es sólo futura sino presente. La forma de vida, que la fe promueve, contiene ya el germen de aquella vida que crecerá y alcanzará su plenitud después de la muerte.
Marta cree que Jesús es el Cristo y con ello afirma lo central de la fe cristiana: que con Jesucristo ha venido la vida que vence a la muerte y puede ser vivida ya en este mundo. Dios, vida nuestra, no está fuera del mundo; nos ha venido en Jesús y está con nosotros.



