En aquel tiempo, Jesús fue a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga.
Y se escandalizaban a causa de él.
Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.
Palabra del Señor
REFLEXION
¡Qué fácil es argumentar el escándalo y qué poco se profundiza y analiza las propias actitudes frente aquello que se afirma como escándalo!
Vivir desde la experiencia de Dios implica una apertura que transciende todas las ideas construidas. Vivir la experiencia de la amistad con Jesús lleva implícito la sorpresa, la inestabilidad y la experiencia de Dios. Un Dios profundamente humano, que rompe esquemas y nos invita a dejar todos los esquemas mentales bien construidos y razonados que ofrecen seguridades. Intentar explicar a Jesús desde las facetas únicamente humanas, lleva a un callejón sin salida. Humanamente Jesús no puede explicarse… Sólo el infinito amor de Dios es capaz de lo que Jesús fue capaz. Sólo las actitudes que se acercan al infinito amor de Dios se aproximan de la Verdad y de la actitud de escucha con apertura a lo nuevo, a lo que me desmonta, a lo que permite que nazca en nosotros algo totalmente diferente después de un proceso de grandes incertezas. Hablamos de experiencias vitales que se viven y donde las razones dejan de tener nuestras lógicas: «¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?».
La experiencia vital que nos guía es la luz… Si nuestras certezas y respuestas, nuestras actitudes de “lo sabemos” no permiten que la Luz se abra paso por las rendijas a fin de iluminar la propia vida y cuestionarnos, a fin de estar dispuestos a correr riesgos por caminos que solo el infinito amor de Dios puede suscitar, hoy también somos invitados a dejar resonar en nuestro corazón el versículo 23 del capítulo 6 del Evangelio de Mateo: “Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!”
Dios tiene un único fin, la conversión, el retorno a vivir según su proyecto de amor, cuyo fin no es otro que el bien para todos: “A ver si escuchan y se convierte cada cual” (Jr 26, 3).



