6/9/25

LECTURAS DEL DOMINGO 07-09-2025 XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 9, 13-19

¿Qué hombre conocerá el designio de Dios?,
o ¿quién se imaginará lo que el Señor quiere?

Los pensamientos de los mortales son frágiles
e inseguros nuestros razonamientos,
porque el cuerpo mortal oprime el alma
y esta tienda terrena abruma la mente pensativa.

Si apenas vislumbramos lo que hay sobre la tierra
y con fatiga descubrimos lo que está a nuestro alcance,
¿quién rastreará lo que está en el cielo?,
¿quién conocerá tus designios, si tú no le das sabiduría
y le envías tu santo espíritu desde lo alto?

Así se enderezaron las sendas de los terrestres,
los hombres aprendieron lo que te agrada
y se salvaron por la sabiduría».

                       Es palabra del Señor

Salmo

Salmo 89, 3-4 5-6. 12-13. 14 y 17 R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia son un ayer que pasó;
una vela nocturna. R/.

Si tú los retiras
son como un sueño,
como hierba que se renueva
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca. R/.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervo. R/.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a Filemón 9b-10. 12-17

Querido hermano:

Yo, Pablo, anciano, y ahora prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien engendré en la prisión Te lo envío como a hijo.

Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en nombre tuyo en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo: así me harás este favor, no a la fuerza, sino con toda libertad.

Quizá se apartó de ti por breve tiempo para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido, que si lo es mucho para mí, cuánto más para ti, humanamente y en el Señor.

Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí.

              Es palabra del Señor

REFLEXION

Iª Lectura: Sabiduría (9,13-19): Con Dios, el hombre es más que los dioses

 Esta lectura del libro de la Sabiduría forma parte de una reflexión de tipo filosófico y teológico, en que el ser humano entra dentro de sí mismo para preguntarse por las cosas más importantes: ¿qué es el hombre frente a Dios? La experiencia nos demuestra que lo que hacemos y tocamos es frágil, pero intuimos que debe haber algo que no fenece, el misterio de Dios. Para ello se necesita, no facticidades mecánicas, sino Sabiduría para discernir lo que tiene sentido y lo que no tiene.

 La debilidad humana no es un misterio de negatividad, sino de necesidad de Alguien que nos busca. La debilidad reclama salvación, ayuda, necesidad de Alguien a quien se le atribuye la creación y la salvación. Esto que es obvio, solamente lo decimos o lo aprendemos en la medida en que la vida se nos escapa de las manos. El deseo natural de trascendencia, de cielo, es algo que llevamos en el corazón, y sólo con sabiduría y espíritu lograremos que no muera nunca.

 

IIª Lectura: Filemón (vv. 9-10.12-17): La libertad de ser cristiano

 La segunda lectura es de la carta a Filemón, un escrito muy breve de Pablo mientras estaba en prisión, probablemente en Éfeso, hacia el año 55. Parece un escrito privado, sin relevancia doctrinal, pero que, no obstante, revela un temática enteramente cristiana. Mientras Pablo estaba prisionero, llega un esclavo, Onésimo, que había huido de la casa de su patrón, Filemón. El esclavo se convierte y Pablo entiende que ha adquirido con la libertad de los hijos de Dios, como se expresa en Gal 4,19, su libertad social. Si vuelve a su amo, según el sistema de entonces, debería sufrir un gran castigo. Pablo, sintiéndose responsable de su libertad humana, pide la misma libertad social que ha adquirido el esclavo con su conversión.

 Este pequeño escrito puede ser considerado como el manifiesto cristiano contra la esclavitud. Al cristianismo se le ha acusado siempre de que no había hecho nada por abolir la esclavitud, pero en cierta forma es injusto. Pablo, en pocas líneas, pide al “dueño” de un esclavo que lo tenga como hermano. Es verdad que no hay una propuesta “jurídica” para aquellos momentos ante el terrible problema de la esclavitud. Pero aquí Pablo envía a Onésimo a su dueño Filemón, no para que se someta al rigor jurídico de la esclavitud, sino al calor humano y teológico de ser libre, por ser persona, por ser cristiano como Filemón y porque es hijo de Dios con todas las consecuencias. Es verdad que se debería haber hecho más a través de la historia del cristianismo contra esta lacra. Pero en la entraña misma del evangelio la esclavitud está condenada.


Fray Miguel de Burgos Núñez

Fray Miguel de Burgos Núñez
(1944-2019)

EVANGELIO DOMINGO 07-09-2025 SAN LUCAS 14, 25-33 XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?

No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
“Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”.

¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?

Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».

                           Es palabra del Señor

REFLEXION

 El evangelio de Lucas de hoy está formado por otro de los conjuntos fuertes de su narración del viaje del profeta hacia Jerusalén, como propuesta del verdadero discipulado y el seguimiento de Jesús. No se nos oculta la dificultad que supone centrar todo el significado de lo que se quiere decir y poner de manifiesto en este conjunto de dichos y parábolas. La ruptura con la ideología familiar, que no con los sentimientos y lazos familiares, (cf Lc 18,20), en principio no tiene nada que ver con la parábola del que quiere construir una torre o con la del rey que debe ir a la guerra. Estos textos están aquí reunidos por Lucas, aunque Jesús los pronunciara en ocasiones bien distintas. Por lo mismo, Lucas pretende que una cosa se entienda por la otra. Ha escogido dichos del famoso Evangelio Q (vv. 26-27; en Mt 10,37-38 están más suavizados al cambiar “odiar” por “amar… más que”) sobre el odio familiar y la cruz. Finalmente ha rematado todo con el v. 33 sobre “renunciar a todos los bienes”, que es algo exclusivo de Lucas, aunque redactado con el mismo tenor de los vv. 26-27 (tipo condicional de prótesis: “si alguien viene a mí”… y apódosis: “no puede ser mi discípulo”). Las dos parábolas de los vv. 28-32 ilustran un poco el empeño que hay que poner en estas propuestas radicales. Lucas, pues, ha confeccionado un catecismo del seguimiento y la identidad cristiana en este mundo que no deja lugar a dudas: quiere impresionar y ser claro.

 Quizás fueran necesarias algunas explicaciones exegéticas para poder medir el alcance de este evangelio de hoy. El hecho de que Mateo haya preferido “amar… más que a mí” (filéô… hyper eme) al término “odiar” (miséô) que tenemos en Lc, denota que ha habido una corrección. La mayoría de autores piensa que el tenor original, más semítico si cabe, propio de los predicadores itinerantes que pusieron muy en práctica la vida de Jesús, se ha mantenido en Lucas (también se usa “odiar” en el Evangelio de Tomas 55 y 101). E incluso la mayoría piensa que Jesús nunca pudo demandar a sus seguidores que odiaran a su padre, a su madre o a sus hermanos. Algunos profetas itinerantes llevaron hasta el extremo la renuncia al estatus familiar y hablaron de odiar, con todo el semitismo que ello comporta. Pero Jesús no pudo pedir “odiar”, cuando había exigido amar incluso a los enemigos (cf Lc 6,27; Mt 5,44). Esto está hoy bastante bien asumido, sin que ello denote “edulcorar” la radicalidad del Reino y del seguimiento de Jesús.

 Desde luego, ser discípulo de Jesús significa un valor absoluto como alternativa a todo proyecto de este mundo e incluso familiar. Es verdad que la palabra odiar, en este caso al padre, a la madre y a los hermanos, es un semitismo propio de trasfondo arameo de las palabras de Jesús que ponen en evidencia la pobreza de ese vocabulario. Por eso, muchos han traducido el odiar por "preferir". Efectivamente, si alguien quiere ser discípulo de Jesús, pero prefiere las claves familiares, los intereses de familias, la ataduras sociales y culturales de ese mundo, entonces no puede ser un auténtico discípulo de Jesús. Las familias (en sentido general y cultural) trasmiten amor; pero a veces las familias, los clanes, los grupos, trasmiten otros valores muy negativos (incluso odio de unas familias contra otras), que un discípulo de Jesús no puede asumir, ni respetar. Ese es el sentido de saber y poder “llevar su cruz” siguiendo a Jesús. Es una ruptura la que se propone. Por eso, el discípulo, como el hombre que construye una torre, o el rey que debe ir a una guerra, debe clarificarse y evaluar lo que pretende en el compromiso del seguimiento. Jesús propone una nueva forma de vida, de sentimientos, de preferencias, que a veces suenan a escándalo, pero así es el verdadero discípulo de Jesús y la radicalidad absoluta del evangelio. Y no es precisamente odio lo que Jesús pide a los suyos, sino amor, incluso a los enemigos.

 Lucas ha sacado en conclusión de todo esto lo que afirma en el v. 33: “quien no renuncia (apotássomai: se separa) de todos sus bienes, no puede ser mi discípulo” ¿Por qué?¿quería enseñar a odiar la riqueza o amar la pobreza? Pues ni una cosa ni la otra. Jamás Lucas pide amar la pobreza en sí. Quiere que todo se ponga en común, como señala en Hch 4,34, para que no haya indigentes entre los cristianos; o sea, la razón de renunciar a los bienes es para que no haya pobres e incluso para que haya justicia en el mundo. Es verdad que no debemos atenuar la fuerza del texto, y la lectura que podemos hacer del evangelio tendrá distintos tonos según el contexto cultural y social donde se viva. Debemos ser conscientes de que la pobreza y la riqueza existen personificadas: hay ricos, pocos; y muchos pobres. Pero hay bienes suficientes en el mundo para que todos tengan lo necesario. El mundo es injusto por causa de los que aman las riquezas y el poder; en muchos casos esos amores los trasmite la familia, el clan, el entorno, los intereses de clase y de grupo. Ese mundo se desmorona ante la radicalidad del Reino y de la vida de Jesús. Buscar la seguridad en los bienes de este mundo es poner el corazón en aquello que nos aleja de Dios (ponerlo en Mammón, el dios del dinero). La renuncia a la familia y a los bienes, tiene su lógica y su espiritualidad profética. Supone, es verdad, un cierto escándalo: el escándalo del reino de Dios.

 Por tanto, el redactor del evangelio de Lucas, como catequesis en su lectura de la tradición de Jesús a su comunidad cristiana, ha sacado sus consecuencias prácticas: decidirse por Jesús debe ser primordial. Y en momentos determinados de la vida, quizás en situaciones límites o concretas, debemos preferir la radicalidad del evangelio, que es la radicalidad del Reino de Dios (de la voluntad de Dios) a las imposiciones religiosas, sociales y políticas de los “nuestros”. Eso no significa odiarlos, pero no podemos tener problema de conciencia, en nombre del evangelio, de “separarnos” (apotássomai) de su mundo y de sus imposiciones. Eso es lo que debe significar hoy, sin duda, el “odiar”: separarnos de sus criterios, de sus imposiciones injustas y de sus caprichos o de tradiciones ancestrales y sagradas, a veces, que no se pueden mantener si no dignifican o liberan de verdad. Esto, para la actitud de los cristianos en el mundo contra la injusticia, la guerra, el mercantilismo o una globalización inmisericorde, debe ser la verdadera alternativa de identidad. Si no lo hacemos, por no traicionar el entorno de “los nuestros”, habremos perdido nuestra identidad como seguidores de Jesús y de su evangelio.

Fray Miguel de Burgos Núñez

Fray Miguel de Burgos Núñez
(1944-2019)

5/9/25

EVANGELIO SANADO 07-09-2025 SAN LUCAS 6, 1-5 XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos.

Unos fariseos dijeron:
«¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?».

Respondiendo Jesús, les dijo:
«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él».

Y les decía:
«El Hijo del hombre es señor del sábado».

                        Es palabra del Señor

REFLEXION

Nadie más libre que Cristo. Su libertad no brota de un capricho o de abuso de poder o de un libertinaje. La libertad de Cristo nace en el corazón del Padre, su libertad es la voz de Dios que va más allá de la letra. Cuando Jesús aparentemente viola un mandato judío, está manifestando que el acento de la libertad no es consecuencia de un razonamiento humano, sino de una fe encarnada que da a la mirada del corazón ternura, misericordia, caridad, compasión, comprensión y audacia para denunciar todo lo que no lleve el sello del amor, como Jesús mismo dirá: “no he venido a abolir la ley sino a darle plenitud”, a humanizar la rigidez para que no sea la ley quien regule el amor, sino el amor quien regule la ley. La ley forma parte del orden, que es necesario, pero el amor regula la esencia de la ley para descubrirnos el verdadero rostro de cada ser humano. Detrás de cada persona hay una historia de Salvación, que incluso ella misma desconoce, esa historia tiene como protagonista principal a Dios que se ha acercado al ser humano y lo ha amado como es, a través del Hijo. En este pasaje Jesús nos descubre que la escalada de la libertad pasa por el conocimiento del amor y desde ahí es posible establecer un orden nuevo que tenga en cuenta la dignidad del ser humano, su realidad y su necesidad, porque ese ser humano ha sido rescatado a un precio muy alto: “es mi carne por la vida del mundo”, nos dirá Jesús y nos dice cada día en esa realidad doliente de cada persona que es aplastada por cualquier ley injusta, desde su concepción hasta su muerte.

Sor Mª Ángeles Martínez, OP

Sor Mª Ángeles Martínez, OP
Monasterio Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela)

Nací en Solanilla, una aldea de Albacete. Ingresé en un monasterio de la provincia de Valencia hace bastantes años y he pasado 17 años de mi vida como dominica en dos monasterios de Chile. He servido como formadora, priora, ecónoma federal a la vez que he impartido clases y retiros en diversos monasterios de Latinoamérica y España. Me encanta escribir y tengo una licenciatura online en periodismo narrativo. Me siento una mujer feliz y afortunada por la vocación de monja dominica contemplativa recibida y no merecida. Me gusta la pintura, la poesía, amo la belleza de la vida en la cual siempre he encontrado el rostro de Dios y me interesa la doctrina social de la iglesia.

4/9/25

EVANGELIO VIERNES 05-09-2025 SAN LUCAS 5, 33-39 XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, los fariseos y los escribas dijeron a Jesús:
«Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber».

Jesús les dijo:
«¿Acaso podéis hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, entonces ayunarán en aquellos días».

Les dijo también una parábola:
«Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque, si lo hace, el nuevo se rompe y al viejo no le cuadra la pieza del nuevo.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos: porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los odres y se derramará, y los odres se estropearán.

A vino nuevo, odres nuevos.

Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: “El añejo es mejor”».

                         Es palabra del Señor

REFLEXION

Los fariseos plantean una crítica disfrazada de comparación: los discípulos de Juan ayunan, los de Jesús comen y beben. Pero lo que está en juego no es una costumbre, sino una mentalidad. Jesús no niega la importancia del ayuno, sino que lo sitúa en su verdadero contexto: no se puede ayunar cuando el esposo está presente. La vida nueva que Él trae no encaja en las categorías viejas. Es vino nuevo, y necesita odres nuevos: corazones abiertos, libres, dispuestos a dejarse transformar. El cristianismo no es un simple “mejoramiento” de lo viejo, sino una vida nueva que renueva todo desde dentro. Solo quien está dispuesto a cambiar, podrá saborear el vino nuevo del Reino.

Pidamos con fe: Señor, danos un corazón nuevo, flexible y humilde, que no se aferre a lo viejo por miedo, sino que se abra a la novedad de tu Reino con alegría y confianza.

¿Estoy dispuesto a dejar atrás lo que me ata, para acoger la novedad de Cristo en mi vida?

Fr. Carlos Ávila O.P.

Fr. Carlos Ávila O.P.
Convento de Ntro. Padre Sto. Domingo (Torrent)

Soy argentino y nieto de españoles. Después de cumplir con el servicio militar respondí al llamado de Dios y fui ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1990. Me formé en Argentina y en Roma, y obtuve el doctorado en Teología por la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino. Me he especializado en teología ortodoxa rusa. Durante 18 años serví como misionero en la misión Ad Gentes, desarrollando mi labor en Perú, Rusia y Tayikistán. Soy creador de los canales de YouTube y TikTok “Predicando con nuestra vida” y “Despierta tu Marca”, donde comparto reflexiones sobre acompañamiento espiritual, desarrollo personal e Inteligencia Espiritual. Actualmente estoy asignado al convento Santo Domingo de El Vedat, en Torrent.

3/9/25

EVANGELIO JUEVES 04-09-2025 SAN LUCAS 5, 1-11 XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en ¡a orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».

Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón

Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».
Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

                      Es palabra del Señor

REFLEXION

Quién no ha escuchado y/o meditado mas de una vez este texto evangélico. La pesca milagrosa. Aunque todos los evangelistas lo mencionan de una u otra manera, Lucas lo coloca dentro de su actividad en Galilea, al comienzo de su ministerio. Es en este contexto que llama a sus primeros discípulos.

No nos sorprende “ver” a Jesús enseñando a la multitud. Maestro, le responde Simón ante la petición de Jesús: Rema mar adentro y echa las redes para pescar. Maestro, venimos de un fracaso, todos nuestros esfuerzos han sido baldíos. No hay peces que quieran venir a nuestra red.

Seguro que mas de una vez en nuestras tareas apostólicas, hemos sentido el fracaso de nuestra misión ¿para qué volver? ¿Para qué empezar de nuevo?

Y aquí Pedro da en el quid de lo que puede ser un éxito apostólico. En tu nombre, no en mi experiencia de pescador, en Tu Nombre, no en mis conocimientos profesionales, en Tu Nombre, no en mi cansancio de toda la noche, en Tu Nombre voy a echar de nuevo las redes.

¡Ah! Pero el Señor le impone una condición. Rema mar adentro. Hago resonar en mi interior, esta palabra de Jesús que hoy me dirige a mí, a mi vida, a mi trabajo apostólico, a mi vida de creyente, a mi vida familiar o comunitaria. ¿No puedes buscar un poco más de profundidad en tu relación con Dios, con los demás, con la situación social en la que vives?

Posiblemente descubras “peces” sedientos de tu palabra, “peces” con sed de encontrarse con alguien que acompañe su soledad, escuche sus problemas, trabaje por conseguir un mundo mejor, comparta espacios de solidaridad y vuelva cansado pero satisfecho de la abundancia de resultados. Es el momento de descubrir que Alguien guía la barca de mi vida. Que la experiencia de Pedro pescador no ha sido la causa de esa pesca y descubre al Señor, no sólo al Maestro sino a su Señor y cayendo de rodillas exclamará “Señor, apártate de mi que soy un pecador”. El reconocimiento humilde de nuestra debilidad, nos hará experimentar lo que San Pablo escribe en 2Co 12,9: “Te basta mi Gracia”.

Jesús necesitó a Simón Pedro, Andrés, Santiago, Juan, y a cada uno de nosotros para realizar su misión. Dejándolo todo, todo lo que se opone al Reino, todo lo que amenaza la vida de creyente, dejándolo todo, le siguieron al Maestro. Cada uno de nosotros da la respuesta a esta llamada de “dejarlo todo”, pero la llamada al seguimiento es universal para todo creyente, cada uno hemos de discernir cuál es nuestra llamada a “dejarlo todo”.

No puedo dejar de pensar en el mar, lugar de recreo para muchas personas, de rutas turísticas y comerciales y, tristemente, lugar de tragedias humanas tras la búsqueda de un mundo mejor. Que resuene en nuestras vidas la voz de Jesús que nos invita a remar mar adentro, fuera de nuestras zonas tranquilas de confort. Rema mar adentro, hacia aguas más profundas, hacia una mayor experiencia cristiana.

Al mismo tiempo, que brote una oración por tantos seres humanos que se juegan la vida en el mar, o nos impliquemos en acciones que borren la imagen del mar como cementerio de fracasos de humanidad. ¡Señor, despierta colaboradores que se impliquen en construir, con nuestros pequeños gestos, un mundo más humano!

Hna. Mariví Sánchez Urrutia

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Congregación de Dominicas de La Anunciata

Soy una religiosa Dominica de la Anunciata nacida en Bilbao hace bastantes años y fui alumna de las Dominicas y catequista en mi parroquia. Ingresé en la congregación siendo bastante joven. Como Licenciada en Ciencias Químicas me he dedicado a la educación con vocación y pasión. He desarrollado tareas directivas tanto en los centros de enseñanza como dentro de la Vida Religiosa. He disfrutado de la vida a través de la misión que he desempeñado y los medios que Dios puso en mis manos y también me gusta disfrutar de la música y el deporte.

2/9/25

EVANGELIO MIERCOLES 03-09-2025 SAN LUCAS 4, 38-44 XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.
El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.
Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:
«Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo:
«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

                  Es palabra del Señor

REFLEXION

El Evangelio de hoy nos muestra a Jesús sanando, restaurando la vida. Primero a la suegra de Pedro, luego a muchas personas más que se acercan a Él con sus heridas y sufrimientos. Jesús no se guarda nada para sí. Se entrega, se deja tocar, se deja interrumpir. Y sin embargo, al amanecer, se retira a un lugar apartado. Busca a Dios, porque necesita momentos con el Padre. Necesita orar.

Pero hay un detalle que llama la atención en este Evangelio: cuando todos quieren retener a Jesús, que se quede, que siga haciendo milagros allí, Él responde con firmeza: "También a otras ciudades tengo que anunciarles el Reino de Dios, para eso he sido enviado". No se instala, no se acomoda, no se queda en lo fácil. Jesús vive en constante salida, siempre con el corazón puesto en los que aún esperan, en los que todavía no han escuchado la buena noticia.

Este Evangelio claramente nos llama a no quedarnos encerrados en nuestros propios pequeños "éxitos" o en los espacios donde nos sentimos cómodos. El amor cristiano no se mide solo por lo que hacemos, sino también por nuestra disposición a salir, a movernos, a cruzar fronteras, por incómodas que sean. El Reino crece cuando dejamos de vivir para nosotros y empezamos a vivir para los demás.

Preguntas:

  • ¿A quiénes podría dar gracias hoy por su fidelidad, por su forma de vivir la fe con amor y esperanza? ¿Los he reconocido alguna vez públicamente?
  • ¿Estoy ayudando a que mi comunidad crezca en el amor y dé fruto, o me he acostumbrado a solo “recibir” sin entregarme?
  • ¿Me cuesta salir de mi zona de confort cuando ya me siento “bien” en mi vida de fe?
  • ¿Dónde me está llamando hoy el Señor a llevar su presencia: a qué personas, situaciones o lugares aún no he acudido por miedo o comodidad?
 Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia

Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia

La Fraternidad Laical de Valencia está formada en la actualidad por hermanos y hermanas con promesa solemne, con promesa simple, y con hermanos a la espera de admisión; sin embargo, desde la fundación de la misma, han formado parte de ella numerosas personas que nos han precedido en la predicación. Uno de los compromisos adquiridos comunitariamente es estudiar y compartir la Palabra de Dios para luego predicarla en la web. Contemplando la Palabra en comunidad, y poniéndola en común, elaboramos una predicación que compartimos con alegría.

1/9/25

EVANGELIO MARTES 02-09-2025 SAN LUCAS 31-37 XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 




En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba.
Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz:
¡Basta! ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Pero Jesús le increpó diciendo:
«¡Cállate y sal de él!»

Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño.

Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí:
«¿Qué clase de palabra es esta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen».

Y su fama se difundía por todos los lugares de la comarca.

             Es palabra del Señor

REFLEXION

En Cafarnaún, ciudad a la que Jesús ha preguntado hasta dónde piensa llegar en su actitud vital, prodiga su enseñanza y realiza sus signos. Los que le oyen quedan asombrados, no sólo por lo que enseña, sino por la fuerza que revela su palabra. Estaba llena de autoridad.

San Lucas, en su relato, sitúa también en la sinagoga a un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo. El asombro y el rechazo están presentes. Mientras unos quedan sorprendidos, este hombre dice ¡Basta!, ya está bien y lanza una primera pregunta ¿qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? Este “nosotros” ¿con quién se identifica? La segunda pregunta ¿Has venido a acabar con nosotros? ¿a quién incluye? Porque en ese espacio están unos y otros y Jesús ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido. Ha venido a sanar a los enfermos. En una y otra situación hay que reconocerse y acudir al que puede remediar definitivamente ambas situaciones.

El endemoniado manifiesta su conocimiento: “Sé quién eres: el Santo de Dios”. Ese conocimiento por sí solo no salva. Jesús hace callar al demonio y le manda salir. Su lugar no es el hombre; tampoco es su propiedad para dominarlo. La palabra llena de luz, de vida, hace vivir al ser humano. La vida que alumbra y destruye las tinieblas, es la que transforma al ser humano liberándole de las tinieblas. Jesús levanta al ser humano en su acción salvadora. El demonio lo arroja por tierra sin hacerle daño. Ahí está el signo liberador de Jesús: ¡Cállate y sal de él!

San Lucas vuelve a destacar el asombro de la gente. Pero ahora la gente no queda en silencio, sino que se pregunta ¿Qué clase de palabra es esta? Ahora tienen el contenido de su enseñanza y además la fuerza sanadora de la misma. La autoridad y el poder que hace que el hombre quede libre y sano.

Esto es lo que toca a cada bautizado asumir, pues iluminado por Cristo y regenerado por él, está colocado en medio de la sociedad, en todas sus circunstancias, como luz que alumbra y enfoca todos los intereses realmente humanos en Cristo. Concluye el pasaje señalando cómo se extiende por toda la comarca su fama. Ello revela que la gente ha salido de su asombro para compartir lo que ellos han visto y oído. La experiencia de la sanación pone en camino hacia Dios y hacia los otros, para llevar así a los otros a Dios.

¿Cómo resuena su palabra en mi y cómo debe llegar a los demás?

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

Soy fraile dominico, nacido en Almería en 1950. Tras graduarme como Delineante Industrial, ingresé en la Orden de Predicadores en 1967 y fui ordenado sacerdote en 1974. He desarrollado mi labor pastoral y formativa en España y Venezuela, como maestro de novicios, prior en varias comunidades, profesor de teología y director espiritual. También he trabajado en la Pastoral Familiar y acompañado a jóvenes y laicos dominicanos. Actualmente soy párroco en Santa Escolástica de Granada. Me apasiona la investigación histórica, he participado en congresos y publicado varios trabajos y formo parte del Instituto de Estudios Almerienses.


EVANGELIO LUNES 01-09-2025 SAN LUCAS 4, 16-30 XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 




En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor».

Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él.

Y él comenzó a decirles:
«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.

Y decían:
«¿No es el hijo de José?».

Pero Jesús les dijo:
«Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».

Y añadió:
«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán y el sirio».

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.

Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

Jesús hace suya la misión del Siervo de Dios, y con palabras proféticas de Isaías, proclama en la sinagoga de su pueblo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”. (Is 61,1-2).

Jesús proclama un año jubilar; que no será en el futuro sino que es en el HOY del presente de Dios.

Jesús revela que este programa es el proyecto de Dios que se realiza por la acción del ‘Espíritu del Señor que está sobre mí; por esto me ha consagrado con la unción y me ha mandado a llevar a los pobres el anuncio de alegría, liberación, salvación’.

Se admiraban sus oyentes de que les hablara sólo de la gracia, y no de castigo; y es que Jesús lee el texto de Isaías deteniéndose justo antes de las palabras que anuncian “día de venganza de nuestro Dios” (Is 61, 2). Sus paisanos deseaban la gracia y la salvación para sí mismos, pero para los demás la venganza y el castigo.

Pero Jesús en nombre de Dios proclama gracia para todos, es decir regalo, gratuidad, perdón, acogida, aceptación, habla de saberse querido/a en la misericordia y amor incondicional de Dios.

Esta Buena Noticia se nos anuncia hoy para que la dejemos encarnarse en nuestra propia existencia. ¿Quizás nos falta experimentarle hoy a Jesús, el hijo de José, como gracia de Dios y salvación?

Aceptar el año de gracia del Señor, es acoger la libertad, dejarnos curar por Jesús “hoy”, romper con nuestra estrechez de miras, abrirnos a los demás, reconocer que la liberación, y la salvación las ofrece Dios gratuitamente a todos por medio de Jesucristo. Acoger la salvación y la gracia que se cumplen “hoy” significa acoger este amor de Dios, más grande que cualquier obra y mérito, es don gratuito que se manifiesta en Cristo Jesús. Que hoy y siempre sea, desde la Iglesia, el día y el año de Gracia del Señor para todos.

Que (sin olvidar a pobres y excluidos) nuestras vidas sean anuncio del Evangelio de la Gracia.

Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.

Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.
Convento de S. Valentín de Berrio Ochoa (Villava)