12/3/24

EVANGELIO MIERCOLES 13-04-2024 SAN JUAN 5, 17-30 IV SEMANA DE CUARESMA





 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».

Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.

Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.

En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.

En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.

Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.

Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

                                  Es palabra del Señor

REFLEXION

Las obras de Jesús testimonian que el Padre le ha enviado. Quiere convertir el corazón del hombre. Jesús busca la conversión del alma. El Catecismo nos dirá (en el n.679)  que el pleno derecho de juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo Redentor del mundo.  “Adquirió” este derecho por su Cruz. Aceptar el mensaje de Jesús, el de Dios, produce vida de tal calidad, que es definitiva: esa es la plenitud de vida que Él ofrece y quien lo acepta  ha salido de la zona de la tiniebla y de la muerte. Los que le escuchen, pasarán a la vida; escuchar a Jesús lleva a romper con las dependen­cias y a vivir por nosotros mismos. Es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga a sí mismo. Por el rechazo a Cristo uno se posiciona frente a Dios. 

También la misión de nuestra vida es cumplir la voluntad del Padre y tratar de transformar nuestra vida por la  voluntad divina.

Igual este evangelio no le entendemos del todo, pero démosle vueltas- como dice el Apóstol Pedro en su segunda carta- dejemos que la Palabra sea como lámpara que  brilla  en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y el lucero nazca en nuestros corazones.

None Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio de Santo Domingo (Segovia)