19/3/24

EVANGELIO MIERCOLES 20-03-2024 SAN JUAN 8, 31-42 V SEMANA DE CUARESMA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».

Le replicaron:
«Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?».

Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».

Ellos replicaron:
«Nuestro padre es Abrahán».

Jesús les dijo:
«Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».

Le replicaron:
«Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios».

Jesús les contestó:
«Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió».

                                   Es palabra del Señor

REFLEXION

En el evangelio de hoy sigue la reflexión sobre el capítulo 8 de Juan, donde el evangelista  nos relata la enseñanza de Jesús a los judíos que habían creído en Él, invitándolos a permanecer fieles a su palabra. Solo la permanencia en la palabra de Jesús  lleva al verdadero discipulado. El creyente ha de dejarse conducir por su palabra, que es palabra de Dios, y que comunica la verdad, porque da a conocer las cosas como son a los ojos de Dios.  Para ser libres de verdad hay que ser fiel a su Palabra, porque Él es la verdad. La verdad libera y la mentira esclaviza.

¿Qué quiere decir ser hijo de Abrahán? Jesús insiste haciendo una distinción entre hijo y esclavo. Jesús es el hijo y vive en la casa del Padre. El esclavo no vive en la casa del Padre. Vivir fuera de la casa, fuera de Dios quiere decir vivir en el pecado. Si aceptaran la palabra de Jesús podrían llegar a ser hijos y alcanzar la libertad. No serían esclavos. Jesús les niega el derecho a decir que son hijos de Abrahán, porque sus obras afirman lo contrario.

Quien presume de ser hijo de Abrahán debe hacer sus obras y ver a Dios en las cosas cotidianas. Los judíos ven los milagros de Jesús y su estilo de vida, pero no les interesa el cambio. Los  que le escuchaban estaban tan aferrados a sus seguridades exteriores, orgullosos de ser hijos de Abrahán, que no reconocían la necesidad de un cambio de vida.

Sor Cristina Tobaruela O. P.
Monasterio de las Dueñas (Salamanca)