Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».
Es palabra del Señor
REFLEXION
Para poder hablar de algo lo primero que debemos hacer es saber el significado de los términos que vamos a tratar. Si de lo que queremos tratar es de la Justicia, se complica un poco, porque, aunque la definición de justicia esté determinada por el diccionario, cada uno hace su interpretación de esa justicia. Incluso quienes dedican su vida a ponerla en práctica, a redactarla, a llevarla a la vida diaria, tienen su propia interpretación de la definición de justicia.
Para Dios hay una sola justicia, la que está basada en el amor, el amor incondicional, el que no mira lo ocurrido, el que no pide nada a cambio, el que es verdadero.
La justicia basada en el amor no puede estar al margen del perdón, pero no se puede vivir desde la hipocresía. Tantas veces creyendo que mentimos a los que nos rodean, e incluso a nosotros mismos, cuando somos capaces de mostrar una cara de solidaridad, de ayuda, de acogida, cuando en realidad nos cuesta acercarnos a los que tenemos al lado y más nos “molestan”.
O esa hipocresía con la que no somos capaces de dialogar con los que viven cerca, pero somos capaces de dar lecciones de diálogo y humildad a los que nos tienen como maestros y como líderes.
La justicia debe comenzar por nosotros mismos, por medir en la balanza nuestra forma de vivir y de sentir, y a partir de ahí, darnos cuenta que no tenemos derecho a juzgar a los demás.
Tenemos derecho a seguir mejorando cada día para que la Justicia que se imponga sea la del Amor, la que pone a la persona, con sus riquezas y debilidades, por encima de las ideas y prejuicios con los que nos movemos diariamente.
¿En que justicia basas tu vida? ¿Dejas a un lado tu ofrenda para perdonar o pedir perdón, o primero quedas bien con los que te ven y después con los que no son tan vistos? ¿Cómo es tu balanza de la Justicia?



