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EVANGELIO JUEVES 04-06-2026 SAN MARCOS 12, 28b-34 NOVENA SEMANA DE TIEMPO ORDNARIO

 





En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».

Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».

El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

              Es palabra del Señor

REFLEXION

Las cosas son de otra manera, Él es Dios de vivos, no de muertos y nuestra naturaleza mortal no alcanza a comprender “las cosas de allá arriba”, lo que forma parte de los vivientes del Cielo.

¡Cuántas veces nos pasa! Y no entendemos ni podemos entender, ni está a nuestro alcance… es que realizar las obras de salvación requiere la fuerza del Resucitado, del Espíritu que nos regaló, “los vivos son quienes te alaban”. Y en verdad que nos desborda, porque pretendemos juntar dos realidades: lo que somos y tenemos como pobres mortales y lo que es fruto y regalo de la Resurrección, del Espíritu que nos ilumina y hace capaces y nos va conduciendo a lo único y más importante, lo que ya comienza y dura siempre, lo que nos admira y comienza a hacerse realidad en nosotros: el “mandamiento primero : amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser” y tratándose del Amor, que es difusivo, consecuentemente, “amarás al prójimo”. Parece inalcanzable, muy superior a nuestras fuerzas y capacidad, pero precisamente así constatamos que es un Don de Dios añadido a nuestra naturaleza.

En este Evangelio se concreta la esencia del cristianismo, el intercambio y diálogo con el Señor que pone gradualmente en el corazón el camino a seguir desde la “escucha” o apertura a Él para “que ya no sea yo, sino Cristo en mi” hasta el acercamiento a la plenitud de la ley en y por el Amor. Es un proceso, un camino que se va realizando en nosotros con el tiempo, fidelidad y paciencia porque es la obra del Espíritu que es Quien nos santifica en realidad.

Sor Inés Carmen de la Fuente Ruiz O.P.

Sor Inés Carmen de la Fuente Ruiz O.P.
Monasterio de San Blas (Lerma, Burgos)

Nací en Lerma hace 65 años, estudié Magisterio en Burgos y trabajé brevemente en Educación Especial, donde descubrí que “de los pequeños es el Reino de los Cielos”. Asistí a la Facultad de Teología para laicos y participé en grupos de oración de la Renovación Carismática. Y aunque crecí cerca de la comunidad de monjas de Lerma, fue Jesús quien me enamoró profundamente y dio sentido a mi vocación en un retiro organizado por ellas, dónde comprendí que aquí se colmarían mis ansias de eternidad. Tras 40 años de vocación el carisma de Domingo sigue vivo y creciente, de la mano de la Madre del Rosario que siempre me ampara y san José que me enseña y ayuda. Contemplar y compartir la Verdad sigue siendo mi camino y mi alegría.