En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.
Es palabra del Señor
REFLEXION
El Evangelio de hoy nos habla de una emoción tan común como el miedo que suele irrumpir en nuestras vidas secuestrando nuestra paz e influyendo en nuestra salud mental.
La barca es sacudida por la tormenta, las olas parecen vencerles, y Jesús duerme. Esa escena refleja cómo actúa la emoción del miedo en nuestra propia vida, cuando sentimos que las dificultades son demasiado grandes y no percibimos a Dios presente en nuestro sufrimiento. Sin embargo, el Evangelio señala que Jesús está en la escena, durmiendo, pero está. Dios está siempre, aunque guarde silencios.
Cuando los discípulos aterrados despiertan a Jesús, escuchan una pregunta que sigue vigente hoy en nuestras vidas: “¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?”. No es un reproche, sino una invitación a descubrir que incluso en medio de la oscuridad Dios permanece presente.
Muchas veces quisiéramos una vida sin tempestades, pero el amor de Dios no consiste en evitar toda dificultad, sino en acompañarnos dentro de ellas. Dios no abandona a sus hijos e hijas cuando aparecen el cansancio, la enfermedad, la incertidumbre o los fracasos. Al contrario: en esos momentos suele abrir caminos nuevos, oportunidades inesperadas y personas concretas que sostienen nuestra esperanza.
A veces nuestras seguridades humanas se hunden y nos hacen descubrir que no caminamos solos. El Evangelio de hoy nos recuerda que el miedo no tiene la última palabra. El amor de Dios, en sus diversas manifestaciones, tiene poder para calmar las tormentas interiores que tantas veces nos paralizan. Y es que, aunque haya noches oscuras y momentos en los que parezca que Dios duerme, Él sigue presente en nuestra barca. Su amor permanece y nunca deja de ofrecernos nuevas oportunidades para levantarnos, volver a empezar y seguir caminando con confianza.
¿Cuáles son hoy las “tormentas” que más miedo o inseguridad generan en mi vida, y cómo las estoy afrontando? ¿He descubierto alguna vez que Dios me acompañaba incluso en momentos en los que parecía ausente o en silencio? ¿Qué oportunidades de crecimiento, esperanza o cambio pueden estar escondidas detrás de las dificultades que estoy viviendo actualmente?



