Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.
Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.
¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».
Es palabra del Señor
REFLEXION
Muchos de nosotros hemos escuchado la sentencia que nos habla de la pérdida de tiempo que supone enseñar a cantar a un cerdo pues lo único que conseguiremos es irritar al animal. Hoy podemos apreciar algo parecido en las palabras de Jesús que nos advierten de un peligro mayor que el de la mera pérdida de tiempo. Las cosas del Señor hay que tratarlas con sumo respeto y no se pueden usar de manera que demos pie a que sean despreciadas.
En la segunda parte de este breve texto del evangelio de san Mateo, leemos una nueva formulación de la ‘regla de oro’ que se encuentra en algunos clásicos, también en la ley judía y en sus profetas. Se trata de una sencilla fórmula de convivencia pacífica, de una ética mínima (Adela Cortina), que nos sitúa en el camino de superar las múltiples formas de violencia que nos asolan y nos angustian: amar como hemos sido amados.
Mientras tanto, podemos ir intentando lo de la viuda pobre que dio lo que tenía a otros más necesitados pues ella ya lo había recibido. Esta, nos dice Jesús, es la senda que conduce a la vida, la que nos pone a salvo.



