24/6/26

EVANGELIO JUEVES 25-06-2026 SAN MATEO 7, 21-29 XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Aquel día muchos dirán:
“Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”.

Entonces yo les declararé:
“Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad”.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como sus escribas.

                     Es palabra del Señor

REFLEXION

El Evangelio de hoy viene a traspasar nuestro corazón, a derribar los muros internos que tantas veces impiden a Dios realizar su obra, porque somos nosotros mismos quienes confiamos más en la obra de nuestras manos que en los designios del Padre.

Jesús es muy claro, quien se apoya en su propio esfuerzo, no escucha la voz del Padre, hace todo de manera superficial, para agradar a los demás y tener una imagen perfecta. Sin embargo, el reino de los Cielos está al alcance de los pobres, de aquellos que no tienen nada que ofrecer, porque todo en sus vidas dependen de Dios. Los sencillos de corazón que están atentos a la Palabra, escuchan la voluntad del Señor y la cumplen, esos son los que Jesús conoce de verdad. Con la frase “nunca os he conocido”, el Maestro se refiere a aquellos que no han puesto su confianza en la voluntad de Dios, que se glorían de sus éxitos, pero no son realmente felices, porque viven bajo la presión del mundo, siempre insaciable. ¿Te dejas tú conocer por Jesús? ¿Dónde está tu apoyo? ¿Cómo es tu discernimiento, te dejas guiar por la voluntad de Dios?

El Evangelio desvela el secreto más buscado: la felicidad. Y es que ¿dónde hay más alegría que en cumplir la Palabra de Cristo? Cuando nuestra vida está cimentada en Dios, nos puede faltar lo material, nos pueden faltar certezas de futuro, podemos tener las circunstancias más adversas, y, sin embargo, nuestra vida no se derrumba porque Jesús es el centro y desde ahí “nos movemos y existimos”. Cuando perdemos de vista la voluntad de Dios, cuando olvidamos sus mandamientos, entonces nuestra vida pierde fortaleza, se vuelve árida y débil, puede romperse ante cualquier problema o sufrimiento, como la arena, se derrumba y pierde toda esperanza.

¡Ánimo hermanos! Nuestro Señor nos da hoy una Palabra de vida, nos abre el camino hacia la vida que no acaba. Dios nos quiere felices, con Él, no olvidemos nunca que fuera del Señor, todo es nada y vacío.

Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.

Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.
Monasterio de Santa Ana (Murcia)

Nací en Rumanía y fui adoptada por una familia española en Tenerife, donde crecí feliz. Me alejé poco a poco de la fe durante la adolescencia, aunque siempre sentí en mi interior la presencia de Dios. Estudié Turismo y después Derecho, pero tras un retiro de 15 días descubrí que mi verdadera alegría y paz estaban en la vida religiosa, donde encontré mi hogar. En el convento vivo una vida de oración, trabajo y sencillez, convencida de que buscar la voluntad de Dios es la clave de la felicidad y de que nuestra meta última es la vida eterna.