15/7/23

DOMINGO 16-07-2023 DECIMO QUINTO DEL TIEMPO ORDINARIO

 





El cristianismo no es una religión del mundo (como muchas tradiciones telúricas), ni solo una religión del Libro. El cristianismo es una religión de la palabra. La palabra hecha carne en Cristo, y la Palabra que se encarna en cada cristiano; en último término, en la vida de cada persona. De ahí, que El lenguaje es algo más que un instrumento de comunicación es una forma de comunión humana “A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de Dios; a los demás solo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no entienden” (Mt 13,11).

La Palabra requiere escucha y reactualización, por eso el Verbo viviente es siempre una palabra escuchada. No es leyendo la Escritura, sino escuchando la palabra como esta es efectiva. Sin esta dimensión mística de la realidad, las religiones carecen de alma. De ahí, que la Palabra no es un concepto que expresa y delimita un conjunto de ideas, sino la fuerza de una realidad que ayuda a desvelar la plenitud de lo humano en la persona y la orienta a la realización de lo que Jesús llamó el reino de Dios. El Evangelio es la fuerza salvadora de Dios sembrada en el corazón de las personas y en la vida. La eficacia de la palabra está en la acogida y en la respuesta que cada cual le da. El sembrador sale a sembrar con la convicción y la esperanza de contagiar esa nueva propuesta de un Dios-Amor y de un nuevo ser humano capaz de superar la dureza y el embotamiento de su corazón; con ojos compasivos y abierto a hacer de la Palabra-Vida, su vida.

El Reino de Dios es más que una religión, va mucho más allá de las creencias, los preceptos y los ritos de una religión; es una manera de entender y de vivir a Dios que, desde la experiencia del evangelio, lo cambia absolutamente todo.

Fr. José Ramón López de la Osa González
Casa Stmo. Cristo de la Victoria (Vigo)