25/7/23

EVANGELIO MIERCOLES 26-07-2023 SAN MATEO 13, 1-9 XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.

Les habló mucho rato en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.

Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.

Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.

Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra sesenta; otra, treinta.

El que tenga oídos, que oiga».

                       Es palabra de Dios

REFLEXION

No es tan difícil reconocer en el hoy de nuestro mundo, sobre todo en algunos ambientes, esa misma preocupación y ese mismo rechazo que se daba en las comunidades de Mateo al mensaje de Jesús.

También hoy los cristianos somos sembradores de su Palabra. Cada uno desde su situación personal: en la predicación, en la catequesis, en la familia, comunidad,  en el barrio, en … también somos anunciadores de la Buena Noticia del Reino. Bien es verdad, que, en algunos lugares, los campos se van convirtiendo en amplios espacios de placas solares o grandes torres eólicas y las redes, las ondas y sus interferencias, hacen más difícil escuchar al sembrador.

“Salimos de nuestra casa”, supone una disposición de cambio, de dejar rutinas y comodidad. “Salir” como nos dice el Papa Francisco, salir al encuentro de la otra persona, escuchar y echar la semilla de la Buena Noticia del Evangelio, al estilo de Jesús.  

Con la sencillez de nuestras palabras y de nuestra vida, desde la proximidad, buscando, como Jesús, las mejores palabras para comunicar la Buena Noticia del Reino, y sobre todo, con este convencimiento de que, es la coherencia de nuestra vida, nuestro testimonio, nuestros gestos, lo que hace verdaderas nuestras palabras, tal y como aprendimos del Maestro.

El Sembrador de nuestra parábola, cree que la semilla puede dar mucho fruto, ciento, sesenta, treinta. Algunos llaman una parábola optimista. Es más bien una parábola esperanzada. Es una llamada a la esperanza y a la confianza en Dios. La iniciativa la tiene siempre Él, es quien hace fructificar nuestros esfuerzos de sembradores. Nosotros tenemos que sembrar sin desanimarnos fácilmente por la aparente falta de frutos. Hay procesos que son lentos y hay que cuidarlos mucho.  ¿Nosotros, nosotras, como andamos de esperanza?

Señor, también sobre nosotros, igual que sobre el pueblo de Israel, haz llover tu Gracia para que nuestra tierra sea cada vez más fértil y crezca en nosotros con fuerza, la semilla de tu Palabra. Y seamos tierra agradecida y fecunda.

Hoy, con San Joaquín y Santa Ana, recordamos y pedimos por todos nuestros abuelos, abuelas, personas mayores que viven su ancianidad en circunstancias diferentes. Les recordamos y agradecemos su vida. Deseamos que se haga realidad lo que se reza en un versículo del Salmo 92. 15 “En la vejez seguirán dando fruto”

Hna. Mariví Sánchez Urrutia
Congregación de Dominicas de La Anunciata