11/7/23

EVANGELIO MIERCOLES 12-07-2023 SAN MATEO 10, 1-7 XIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús, llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel.
Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos».

                           Es palabra de Dios

REFLEXION

En el evangelio de hoy, (Mt 10,1-7) se inicia  lo que  llaman el Sermón de la Misión o discurso misionero. En él encontramos tres asuntos o partes: a) el llamado (V 1, Jesús llamó a los discípulos y les entrega unos dones que ellos jamás hubieran imaginado); b) los nombres de los doce, les llama individualmente a cada uno; C) los envió con un cometido, lugar y misión concreta. “No entréis…id a las ovejas descarriadas de Israel” No pueden olvidar que van a realizar una misión que no nace de ninguno de ellos. Jesús los  capacitó invistiéndolos con su propio poder y que Él recibió de su Padre. Por tanto los discípulos deben recordar siempre cuál es el origen de su función=servicio,  y recordar que la autoridad que manifiestan  para “expulsar espíritus malos  y sanar toda enfermedad”  no es por méritos propios, es un poder recibido para hacer bien a los demás. Es ofrecer el mensaje  de salvación del mismo Jesús. No aún para todos los pueblos sino para la casa de Israel. Jesús muestra aquí su preferencia. Más tarde serán enviados hasta los confines del mundo.

Hoy Jesús sigue llamando, (dice tu nombre) convocándonos para que vayamos (no es necesario cruzar fronteras) y demos  testimonio de que el Reino de Dios se inicia aquí, en nuestro mundo. Él necesita de nuestra docilidad para responder a la misión que cada uno tiene asignada en el plan de Dios. Ojalá no perdamos la oportunidad  de escuchar y acoger lo que Él quiera de nosotros.

Podemos orar preguntándonos: ¿Cuál es la misión concreta, con mi realidad de hoy a la que el Señor me envía? No perdamos la ocasión de preguntarnos con otros por las necesidades concretas de nuestro mundo y cómo podemos llevarlas a cabo.

Hna. Virgilia León Garrido O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo