18/7/23

EVANGELIO MIERCOLES 19-07-2023 SAN MATEO 11, 25-27 XV SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Si, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

                              Es palabra de Dios

REFLEXION

Así nos sitúa el texto del Evangelio de hoy. Una actitud de gratitud por todas las personas que perciben la acción de Dios en lo cotidiano de la vida.

Si leemos los versículos anteriores, vemos rápidamente que está contextualizado en una búsqueda por saber si Jesús es o no el Mesías, aquel al que hay que esperar.

La respuesta de Jesús es rápida y bien concreta, no se pierde en la construcción de discursos elaborados. Así como hace con frecuencia, no da una respuesta directa, si no que presenta una serie de situaciones que revelan si Dios está presente o no. Incluso cuestiona a quien le escucha: “¿Qué fuisteis a ver?” En otras palabras: ¿Qué andáis buscando? Y sí, ante todos los cuestionamientos y dudas que puedan surgir en el corazón, Jesús agradece al Padre porque sólo los pequeños y sencillos son capaces de percibir las señales cotidianas inmersas en su realidad del día a día. Agradece porque no es a través de la sabiduría, de los estudios y diplomas, tampoco es a través del estatus o poder, ni de la riqueza que se llega hasta Dios.

Jesús agradece al Padre que para llegar hasta ellos sea necesario percibir las pequeñas señales que se encuentran a nuestro alrededor. Pequeñas pero que rompen la lógica establecida. Pequeñas pero que nos revelan y llevan mucho más allá, nos permiten acercarnos al misterio de Dios y nos dan la oportunidad de escucharle, siempre y cuando “nos descalcemos”. Al escuchar “Yo estoy contigo” nos sentimos lanzados en un trampolín, donde mi seguridad, nuestra seguridad desaparece, ofreciendo la posibilidad de una vida llena de absurdos para nuestra sociedad y, al mismo tiempo, una vida plena, llena de sentido en la hondura más profunda del propio ser.

Hna. Ana Belén Verísimo García OP
Dominica de la Anunciata