22/4/26

EVANGELIO JUEVES 23-04-2026 SAN JUAN 6 44-51 TERCERA SEMANA DE PASCUA

 





En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, Y yo lo resucitaré en el último día.

Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.

No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.

Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.

Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

Durante la Cuaresma se vislumbraba el participar en la mesa pascual. Ahora, es el Pan de vida que se prefiguró en el desierto con el maná y se realiza plenamente en la  persona de Jesús. El pan que sustenta para siempre es Cristo mismo. Él nos garantiza que el amor de Dios, su perdón y su promesa de vida eterna es un verdadero don universal.

La lectura del evangelio nos sugiere que la vida eterna nos es accesible de algún modo aquí y ahora, durante esta vida terrenal. La vida eterna en el Evangelio de Juan se entiende como una vida de comunión con Jesús que es la fuente de la vida verdadera. Tal vida de comunión con el Señor puede ser experimentada aquí y ahora por todos los que creen en él. Por ser un momento de comunión con el Señor, la Iglesia siempre ha entendido la Eucaristía como la anticipación de la vida eterna.

La verdadera meta de nuestro camino es la comunión con Dios. Está es una ¡Buena Noticia!, necesitamos predicadores que nos anuncien, como al eunuco, a Cristo. Él es el único que puede sostenernos ahora y por toda la eternidad; alguien que  nos descubra que la verdadera meta de nuestro camino es la comunión con Dios, que necesitamos ese pan para afrontar la fatiga y el cansancio del viaje. El maná del desierto, en tiempos de Moisés, sostenía a los israelitas en su viaje a la tierra prometida, pero no les garantizaba la vida eterna. Jesús deja claro que Él es el único que puede sostenernos ahora y por toda la eternidad. El verdadero pan del cielo, el verdadero pan de Dios, es el que vence a la muerte y da la vida. Él es el que desciende del cielo y da la vida a todos.

La donación de Jesús ya se ha hecho y una vez más queda a la espera de ser recibido. Podemos llevar esto en el corazón y entrar en esa voluntad del Padre de que todo el que ve al Hijo y crea en él tenga vida eterna.

Sor Purificación González O.P.

Sor Purificación González O.P.
Monasterio Santo Domingo el Real. Segovia

Sor Purificación González, monja desde el año 1978 en el Monasterio de Segovia. Lo que más me gusta conocer es la Palabra de Dios.