EVANGELIO MARTES 13-01-2026 SAN MARCOS 1, 21-28 PRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó:
«¡Cállate y sal de él!».
El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:
«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
Es palabra del Señor
REFLEXION
Empezamos este tiempo litúrgico con el comienzo de la vida pública de Jesús. El Evangelio hoy nos muestra a un Jesús que lanza un mensaje del todo rompedor con el contexto habitual de su momento histórico, pues sus enseñanzas las realiza con autoridad.
Hoy en día, entendemos autoridad como poder y capacidad de gobierno, como la persona que tiene la potestad de decidir y cambiar cosas. Y, sin embargo, por el contexto del Evangelio, llegamos a la conclusión que, en este caso, cuando se habla de la autoridad que ejercía Jesús, se trata más bien de “sabiduría”, de servicio, y de predicar con un mensaje que transforma.
Y es por eso, que Jesús rompe esquemas entre sus coetáneos dejándoles sorprendidos, porque es capaz de “expulsar espíritus”, que no puede significar otra cosa que dar vida a quien no la tenía, de liberar a las personas de las cadenas que le esclavizan, de dar voz y dignidad a quien carecía de ella, de ensalzar y de dignificar a las personas excluidas de la sociedad.
La enseñanza nueva de la cual habla el Evangelio de hoy, es que el camino de Dios, el camino del Amor es el camino de la transformación personal y social a través, entre otras, de establecer una nueva relación con Dios.
Dejemos que Dios transforme nuestras vidas a través de la oración.
¿Qué parte de este texto me sorprende hoy? ¿Estoy dispuesto/a a dejar que Jesús actúe en mi vida con la misma autoridad liberadora? ¿Qué significa para mí “liberación” aquí y ahora?