27/1/26

EVANGELIO MIERCOLES 28-01-2025 SAN MARCOS 4, 1-20 III SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 





En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó, y el gentío se quedó en tierra junto al mar.

Les enseñó muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos:
«Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron y no dio grano. El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Y añadió:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».

Cuando se quedó a solas, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.

Él les dijo:
«A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”».

Y añadió:
«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

                   Es palabra del Señor

REFLEXION

San Marcos sitúa estas enseñanzas de Jesús junto al mar de Galilea y una multitud de oyentes. Tiene delante gentes que han acudido a escuchar y sin duda con una gran diversidad de situaciones. A todos les pide que escuchen, no solo que oigan. La enseñanza se ofrece a todos y a cada uno y está dirigida a iluminar esa diversidad de situaciones. Quieren aprender y para ello es necesario prestar atención. La enseñanza, como la semilla, se entrega a cada uno en su realidad personal. Y esa semilla acogida y arropada, podrá germinar si respondemos al deseo del Señor.

Jesús tiene en cuenta esa diversidad, de ahí que señale la diversidad de disposiciones para acogerla y las consecuencias de una escucha sin compromiso. Está llamando a considerar, por parte de cada uno de los oyentes, cómo se encuentra en relación con dicha enseñanza. Identificar aquellas cosas, ocupaciones y preocupaciones que obstaculizan el desarrollo de la enseñanza.

Por eso termina la parábola diciendo: “El que tenga oídos para oír, que oiga”. No se trata de complacencia con el discurso y el gozo inmediato. Se trata de acoger, retener, examinar y examinarse a la luz de dicha enseñanza para que pueda producir fruto y un fruto que dure.

"Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí". Acuden a él, por quien el Padre se revela, pero es necesario aprender. Los discípulos y los Doce le rodean y le preguntan por el sentido de las parábolas. La respuesta de Jesús pareciera ser excluyente: “A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”. Hay que dejar los prejuicios y abrirse para acoger, en cada momento y circunstancia de la vida, la enseñanza liberadora de Jesús. Es necesario reconocer que es él el que nos libera y capacita para dar fruto.

Necesitamos suplicar al Señor que seamos dóciles a la acción del Espíritu, porque será él el que nos recuerde, explique y mueva a acoger, contemplar y vivir la enseñanza de Jesús. Entender que no hay exclusión. Dios quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad.

 

¿Escucho de verdad o me limito a oír?

¿Me dejo iluminar por su palabra en diversidad de situaciones y circunstancias?

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

Soy fraile dominico, nacido en Almería en 1950. Tras graduarme como Delineante Industrial, ingresé en la Orden de Predicadores en 1967 y fui ordenado sacerdote en 1974. He desarrollado mi labor pastoral y formativa en España y Venezuela, como maestro de novicios, prior en varias comunidades, profesor de teología y director espiritual. También he trabajado en la Pastoral Familiar y acompañado a jóvenes y laicos dominicanos. Actualmente soy párroco en Santa Escolástica de Granada. Me apasiona la investigación histórica, he participado en congresos y publicado varios trabajos y formo parte del Instituto de Estudios Almerienses.